De un momento a otro tenía colgando el collar de Yuri, no sabía cómo sentirme, es decir me estaba dando algo tan importante y yo…
-¿Y-Yuri, e-es para mí?-
-Si-
En su rostro se formó una sincera sonrisa, sus mejillas levemente ruborizadas…y sus ojos, esos ojos cafés que, cuando vi por primera vez, quise descubrir todos sus secretos, ahora se veían brillantes y esperanzadores.
Y en el reflejo de esa mirada:…un "hombre" o más bien un intento de hombre, con lágrimas a punto de caer, conmovido por la inocencia de un hermoso ser…, ocultando su amargura tras una faceta de alegría.
¿Cuánto daño podía causarle si supiera la verdad? En ese momento me sentí el ser más despreciable y horrible que podía existir.
Solo cuando me entregó su objeto más preciado y me confesó sus sentimientos más profundos, pude darme cuenta del pozo de mentiras que había creado. Y ni la guerra ni mi pasado justificaban mis actos.
¿Debería dejarlo vivir una mentira que lo hacía "feliz"? O ¿darle un golpe de realidad? Después de todo, en la ignorancia recae la felicidad…
- Yuri-
Tembloroso solté una de sus manos lo abracé con profundidad, queriendo que se acercara aún más a mi corazón, tratando de ocultar lo inevitable, escondiéndome en su hombro la vergüenza que sentía de seguir vivo, existiendo personas tan maravillosas como él. No, no como él. No hay nadie como mi valiente soldado.
Se podría decir que no quería causarle sufrimiento, pero en realidad solo tenía miedo… tengo miedo de perderlo para siempre, perder el único rastro de felicidad que quedaba en el mundo, lo único que me mantiene con vida… ¿podía ser más despreciable? Hasta en el momento donde tenía que pensar y preocuparme más por él, estaba pensando en mí mismo.
-Víktor, ¿Q-qué sucede? ¿No te agradó el regalo?-
-N-no es eso mi cerdito, es solo que estoy muy feliz, Gracias…
Con la mirada baja y la vergüenza inundándome, tomé delicadamente sus manos, atrapando sus dedos con los míos. En ese momento estaba seguro de que mis ojos brillaban, sentía un nudo en la garganta que me confirmaba que estaba a punto de romper en llanto. A pesar de ello levanté la cabeza, observé su tierno rostro y con la mejor voz que podía dar de mí en ese momento, le agradecí.
Le agradecí por sus atenciones y amabilidad, me hacía sentir querido e importante en su vida.
Por causarme torpes sonrisas al verlo sonrojarse, al hacer pucheros, al molestarse tiernamente o al simplemente pasar a mi lado.
Por dejarme tocar su piel llenándome de calidez, por sentir su respiración junto a mi cuello, por darme abrazos que quisiese que fuesen eternos y últimamente por robarme dulces besos
Por ser mi confidente y acoger mis sentimientos tan…entremezclados y confusos.
Por aguantar mi carácter
Por pensar en mí, por confiar en mí…
Por hacerme sentir que vale la pena estar vivo
-…Yuri…muchas gracias por ser tú-
Estábamos a unos metros del campamento y ya era algo tarde, así que utilicé esa excusa para "huir" de la situación.
-Yuri, no quiero que me veas así, además es tarde y bueno…-
-Te entiendo- agregó sonriendo- yo me quedaré un rato más-
-Está bien-
-Buenas noches- agregó atreviéndose a besar mi mejilla- Viktor-
-Buenas noches, Yuri-
Algo en mi quería quedarse a su lado, pero no podía soportar estar un segundo más ahí, la culpa era más fuerte.
12 de Enero
Hoy Pichit emprendió el viaje a su hogar. Su partida fue emocionante, todos sabíamos que se iba este día, pero solo al despedirse lo vimos real.
-Adiós, amigos- nos dijo a todos en un tono de agradecimiento- los extrañaré y cuando termine todo esto, espero que me vengan a visitar, haremos una fiesta en grande, ganemos o no-terminó su frase riendo como siempre
Nos despedimos uno a uno de él con un abrazo y dándole buenos deseos, excepto Yuri, con quién era más cercano, seguramente ya se habían despedido antes, cuando Yuri le ayudó a arreglar su equipaje.
Casi al final fue mi turno.
-Cuídate mucho, Pichit, gracias por todo-
-Lo haré y tú cuida a mi amigo, es una gran persona-susurró mientras nos abrazábamos
- Lo sé….lo sé-
Cuando el camión estaba por irse, Pichit sacó la cabeza y comenzó a gritar cosas muy vergonzosas para Yuri, pero hermosas para mí.
-¡Recuerden mandarme una invitación para la boda! ¡Y no solo hablo de Yuko y el teniente!
Yuri y yo nos sonrojamos, nos cayó la indirecta, el resto, como era de esperarse, simplemente rio.
Al alejarse el camión, el soldado Katsuki se quedó viéndolo con nostalgia y algo de pena. Nos quedamos un rato en el lugar, el resto volvió al campamento.
-Yuri, ¿estás bien?-
-Si, solo…solo espero que pueda vivir bien con lo que le sucedió-
-¿Aun te sientes mal por eso?-
-En parte, pero ya no siento que sea totalmente mi culpa…aunque a veces, a veces, me gustaría estar en su lugar-
No entendía a qué se refería con "estar es su lugar", quizás mi cerdito anhelaba volver a su hogar.
-Ven aquí, pequeño cerdito- abrí mis brazos para que dejarlo caer en ellos-
-No me digas así- dijo haciendo puchero- sudar como cerdo no me hace un cerdo-
-Digas lo que digas, eres mi cerdito-
Y sin permiso alguno de su parte lo abracé, diciendo palabras de las que me podría arrepentir después.
-Quédate a mi lado-
Continuará…
Nota:
No sé si lo recuerdan pero el collar que Yuri le regalo a Viktor tiene un colgante en forma de copito de nieve :3
Gracias por leer.
