Comprendí que nos necesitábamos el uno otro. Mas, era un lazo más profundo y preciado, que no caía en la absurda "dependencia" o la "necesidad de contacto físico". Ya que…sé que, aunque estuviéramos separados por kilómetros de distancias, nuestras almas estarían unidas. Por ello, no podía dejar que ese lazo tan preciado se desvaneciera manteniendo una mentira, un engaño…acrecentando el dolor ya provocado por mis acciones.
A pesar de que si le digo la verdad podría llegar a odiarme, sería aún peor seguir callando… sería aún peor seguir provocándole dolor.
Mientras aún se ocultaba en mis brazos, acaricié suavemente su cabello y hablé.
- Yuri…debo confesarte algo-
Mi voz era firme y seria como nunca lo había sido…
- ¿Uh?, ¿Qué cosa?-
Quité la palabra "miedo" de mi cabeza. Lo separé suavemente de mis brazos. Suspiré profundamente tratando de impulsarme y fijé mi mirada con la suya.
De pronto un presentimiento me invadió y comencé a titubear.
-Viktor, ¿sucede algo?-
-¿Ah?, no, no, es solo que…-
La sensación aun persistía y trataba de callarla con mi razón.
"Díselo ya, no hay por qué temer"
- ¿Es difícil para ti esta confesión?-
-Podría decirse que sí…-
- E-entonces…te ayudaré a que no sea tan difícil…-
Sin previo aviso, el soldado japonés tomó mi rostro con sus delicadas manos y fundió nuestros sentimientos en un profundo y sincero beso… me dejé llevar, sentí mi mente dormirse por unos segundos, solo podía sentir los dulces labios de mi querido soldado.
Luego de separarnos me abrazó nuevamente, esta vez, para ocultar su rostro enrojecido.
Hicimos ademán de separarnos, sin embargo, Yuri inmediatamente me abrazó de nuevo. El cerdito estaba más sonrojado que de costumbre, podía ver sus orejas ardiendo, sentía chocar sus latidos con fuerza contra mi pecho.
-¡Soldados!-
Escuchamos una voz conocida y nos colocamos en posición firme.
-¿Por qué tan formal, Nishigori?- pregunté extrañado
-Porque esto es serio, nos convocan a todos frente al cuartel de los altos mandos, tienen un comunicado importante-
Acudimos rápidamente al llamado de nuestro superior. Debía ser algo realmente importante para llamarnos a todos juntos. Realmente deseaba que no fuera lo que pensaba en ese momento…
24 de Enero
No pude seguir escribiendo ayer, ya que lo ocurrido me provocó más paranoias de lo normal. Me sentía vigilado. He estado pensando seriamente en destruir este diario…
-¡Ni se te ocurra, anciano!- agregué molesto, para variar
-Es obvio que no lo hizo, ¿por qué te enojas tanto?
-Porque es un anciano idiota-
-¿Por qué lo llamas anciano? Se supone que ni siquiera tenía 30 años cuando escribió el diario.-
-Porque ahora es un anciano- bufé
-Pero ni siquiera sabes si está vivo-
-Beka, deja de molestarme con tu maldita lógica-
-Está bien, continúa-
He estado pensando seriamente en destruir este diario…Sin embargo, no he podido, siento que es la única forma es liberar toda la carga emocional que llevo conmigo. Lamentablemente, será mejor que escriba dentro de la tienda y en un horario poco prudente…la verdad es que traspasar mis pensamientos a papel en campo abierto o bajo un árbol me acercaba, aunque sea un poco, a la libertad…si a eso se le puede llamar así.
En fin, algo en mí dijo que era mi deber registrar esto acá.
Continuando con lo de ayer, éramos alrededor de 400 soldados, compuestos por los que sobrevivimos de la compañía anterior, reclutas de otras compañías y los novatos.
En la formación Yuri quedo algo separado de mí. Todos se veían algo desconcertados, el llamado fue repentino y fuera de lo común.
-¡Soldados! ¡Firmes!- ordenó el general de brigada con su imponente voz.
El general de brigada no era un tipo muy "imponente" físicamente que digamos, ya que era bajo y de contextura media, de cabello negro casi al ras. Pero eso no quitaba que sus pequeños ojos miel intimidaban a cualquiera. Su mirada penetrante denotaba la muerte en su interior.
-Hemos recibido noticias importantes desde "arriba". Nos informan que ha habido muchos casos de infiltrados rusos- eso último lo dijo con recelo- en distintas brigadas y compañías de nuestro bando inclusive de nuestros aliados-
Mi corazón se detuvo por un segundo. Pero seguía con el rostro firme y serio. Si podía fingir sonrisas cuando solo guardaba dolor y odio dentro de mí, ¿cómo no podría fingir tranquilidad?
-Y se preguntarán ¿por qué revelamos esta situación tan importante? Les informamos esto para que los rusos que están a aquí fingiendo ser honorables soldados japoneses o aliados, que los desenmascaremos rápidamente y su castigo no será piadoso.-agregó con una maliciosa sonrisa-
Este tipo es un fanfarrón, arriesga a sus soldados revelando información tan importante, solo para presumir que pueden atraparnos cuando quieran, ¡ja! Si supieran cuanto tiempo hemos estado aquí.
- Cabe destacar que cualquiera que se convierta en un perro de esos sucios bastardos y colabore con esconderlos, se le considerará como el maldito traidor que es y su castigo será igual o peor que esas escorias.-
Sin embargo, ahora que saben lo de los infiltrados y la seria amenaza en contra de sus cercanos o "colaboradores". No puedo, ahora de verdad no puedo confesarle la verdad a Yuri. Solo lo metería en problemas…si llegan a saber algo, Yuri….No, debo callarme, está mentira no lo matará, como si podría hacerlo la odiosa verdad. ¿Nuevamente me tendré que alejar del soldado de ojos cafés?
Continuará…
