Yuri…descubrió mi identidad
-¡Chicos, ya es hora de cenar!- exclamó mi abuelo afuera de mi habitación. No lo hubiéramos oído de no ser porque golpeó la puerta con fuerza.
-¡Y-ya vamos, abuelo!-tardé un poco en responder - Justo en la mejor parte…
-Sí…lo mejor será que no hagamos esperar a tu abuelo, vamos-
Con la intriga en la garganta, nos dirigimos hacia el comedor. Creo que fue el recorrido más largo y extraño que hice dentro de esta misma casa, debido a que había un silencio incómodo entre Otabek y yo, solo se oía el crujir de las tablas que recubrían las escaleras cuando bajábamos por ellas y un viento bastante fuerte que golpeaba las calaminas del techo.
Pero eso no era lo único, sentía frío…bastante frío a mí alrededor. Al parecer, no era yo el único con esa sensación, Otabek se veía extraño.
-¿Pasa algo, Beka?- pregunté rompiendo tan extraña quietud.
-No, nada, pero ¿No sientes que está más helado de lo normal?-
-Sí…-
La sensación perduró hasta que llegamos a la mesa, la que estaba perfectamente servida, prácticamente era un banquete tradicional ruso. Supongo que la causa de aquello fue el "invitado", mi abuelo no está acostumbrado a recibir visitas, pero cuando sucede tan inusual acontecimiento, cocina como para un pelotón entero.
No tenía un espejo para verme en ese momento, pero estoy seguro que me brillaban los ojos por ver tanta comida junta, o al menos eso entendí con el comentario de mi abuelo.
-Yura, tranquilo, no te comas todo con la mirada- agregó el viejo.
-Es que todo se ve delicioso- sonreí- ¿tardaste mucho en hacerlo?
- Solo lo suficiente para que quedara sabroso, pero no se queden ahí parados, siéntense.-
Nos sentamos en la mesa y nos dispusimos a comer en absoluto mutismo, actitud que a mi abuelo le pareció sumamente extraña.
-Muchachos, ¿por qué están tan callados?, ¿acaso no les gustó la cena que les preparé?-
-No, abuelo, la comida está muy buena. Es solo que no tenemos ánimos de hablar- respondí sinceramente.
-Mmmm- dijo con preocupación- ¡Arriba ese ánimo! Ni que estuvieran en una guerra real.
-A veces, cuando se presentan problemas, pareciera que lo estamos…- agregó reflexivo Otabek.
-Ya veo- hizo una breve pausa, como tratando de hallar las palabras adecuadas- ¿Saben? sé que siempre habló cosas malas sobre el tema, pero hasta estando en esa terrible situación con mis compañeros, aun teníamos tiempo de compartir sonrisas entre nosotros…
-¿De verdad, abuelo?- pregunté asombrado, no podía creer que sé pudiera reír en una situación así, si bien lo había leído en el diario del teniente, me parece muy poco factible.
-De verdad, recuerden que no todo es tan terrible como parece. En realidad, siempre estamos en guerra con nosotros mismos y ni siquiera nos damos cuenta de ello. Puede ser cuando intentamos aprender algo nuevo o cuando nos golpea una tragedia. La vida es una permanente guerra, con pequeñas batallas que debemos afrontar, en algunas perderemos en otras obtendremos grandiosas victorias, pero siempre hay que saber salir adelante. No es sano llorar por los rincones todo el tiempo, así como tampoco es sano fingir una sonrisa que no se siente todos los días. Tenemos que encontrar el equilibro en nuestra vida, para afrontarla de la mejor manera posible- terminó su discurso con una tranquila y reconfortante sonrisa.
Nos quedamos unos ¿segundos?, quizás minutos sin emitir sonido. Por mi parte meditaba lo que acababa de decir mi abuelo. Por parte de Otabek, me hubiera gustado saber qué pasaba por su cabeza en esos momentos. Finalmente él recién mencionado, fue él que rompió primero el silencio.
-Gracias-
-Gracias, abuelo- repliqué.
-No es nada, muchachos- afirmó el viejo- pero sigan comiendo, que se enfriará.
Al terminar de cenar, Beka se levantó agradeciendo la comida y despidiéndose, ya que debía volver a la hostal donde se hospedaba. Sin embargo, mi abuelo lo retuvo.
-Hey, chico, hay una tremenda ventisca allí afuera, deberías pasar la noche acá.
-No me gustaría ser una molestia…-añadió seriamente.
-No digas tonterías- dije algo fastidiado- No molestas, vamos, te prestaré uno de mis pijamas-
-Yuri, no creo que me queden, además…
-No sigas jodiendo- bufé con obvio enojo- si no te entra por las buenas, te entrará por las malas.
A pesar de las excusas de Otabek, se quedó a "dormir" en la casa, aunque lo que menos hicimos fue dormir, ya que nos pasamos casi toda la noche leyendo el dichoso diario.
Pero antes de eso hicimos una competencia para ver quién llegaba antes a mi habitación
-¡Vamos! ¡Hagamos una carrera! Él que llegué primero será el ganador-
-No quiero participar-
Por supuesto el ganador fui yo.
Al llegar, el diario nos esperaba abierto en la página que habíamos quedado. Nos miramos extrañados y algo temerosos por lo sucedido, porque estábamos seguros que lo dejamos cerrado sobre el escritorio de la habitación. Valientemente me acerqué primero, ya que esta situación la había vivido antes. Lentamente tomé el escrito en mis manos y continué leyendo, algo más nos quería decir ese maldito diario.
Yuri…descubrió mi identidad.
El soldado Katsuki tenía su mirada fija en mis ojos, la expresión de su rostro rogaba por una respuesta negativa.
-Y-yo…-
Al tardar mi contestación, Yuri alzó su voz de repente, escondía tanta rabia e impaciencia en ella.
-Dime, ¡¿lo eres o no?!- sus orbes cafés se tornaron vidriosos-
-Sí, lo soy- respondí firmemente.
¿Qué acababa decir? Confirmé la verdad ante Yuri, con esas simples palabras, había revelado que le he mentido todo este tiempo…
Callamos por largo tiempo sin desapegar miradas, hasta que Yuri se decidió agachar la cabeza y hablar por lo bajo.
- ¿Qué más ocultas detrás de tu fachada de soldado correcto?-
La pregunta me descolocó un poco, esperaba más reclamos por su parte, pero sabía que no tardarían en venir.
-¿Cómo te llamas en verdad?- continuó
-Mi nombre es Viktor Nikiforov-respondí seriamente
- Ja- chasqueó la lengua con desprecio- por lo menos tu primer nombre no es inventado, o quizás eso me quieres hacer creer-
"Este no es el Yuri que conozco"
Digo la verdad
¿Cómo podría creerte ahora?- volteo la cara hacia mí
Tienes razón…pero es la verdad- agregué con resignación
Y dime "Viktor Nikiforov"- agregó en un tono burlesco- ¿Por qué lo hiciste?
Porque era mi deber como teniente para con mi nación
¡No me refiero a eso! ¿Por qué me engañaste? ¿Por qué me utilizaste para sus retorcidos planes?
No te utilicé en ningún momento. Si fuera así te hubiera sacado información.-respondí sinceramente-
¿Y por qué no lo hiciste?
Porque te llegué a ver más que como un simple soldado, salvaste mi vida cuando nadie más pudo hacerlo…y estoy profundamente agradecido por eso, aunque en ese momento no lo estuviera del todo
Dime-expresó con seriedad- ¿fuiste tú el que dijo que no teníamos más armamento en el campamento anterior?
-Éramos muchos más en ese campamento…
-Pero ayudaste a informarlo ¿cierto?
Sí. Lo hice
¿Sabes que por tu culpa muchos de nuest- de mis compañeros murieron?
Yo…
¿Sabes que por eso Pichit quedó inválido para siempre?- su rabia se empezaba a liberar- ¿Sabes que cuando se mire con una pierna menos recordará ese horrible día? ¿Sabes que su mente y cuerpo nunca volverán a ser el mismo? ¿Acaso realmente sabes que su trauma será de por vida y que no sanará jamás? ¿Que su dolor lo carcome por dentro, porque no es capaz de demostrarlo y preocupar a los que lo rodean? ¿Sabes cuantas falsas sonrisas tuvo que regalarnos? Y ¿cuántas veces lo oí llorar en silencio mientras lo cuidaba, creyendo que yo estaba dormido?
Y-yo lo sé
¡Y si sabías todo eso, ¿por qué dejaste que pasara?!
Y-yo…lo siento, Yuri
¡¿Acaso crees que un "lo siento" arreglará las cosas?!- sostuvo con recelo
Por supuesto que no. Pero quiero que sepas que no estoy orgulloso de lo que hice
-Ahora resulta que tu orgullo arreglará todo esto, como si valiera algo- concluyó con desprecio
Estoy al tanto de ello. Pero te hago saber que mi conciencia tampoco me deja estar tranquilo
La mía tampoco, la culpa por no poder hacer más por mi amigo y por todos los demás que murieron ese día me carcome día con día…sin embargo, el remordimiento de conciencia no es nada en comparación con el daño que le hiciste a los demás. Y no contento con eso, lograste que te contara mis más profundos sentimientos…mi familia…- agregó con una mueca de dolor-
-Yo también lo hice-
-¿Cuándo? ¿Con el cuento de tu esposa muerta? ¿Esperas que crea eso de ti? Solo lo dijiste para que te tuviera pena y no sospechara de ti como infiltrado-
"Yuri me estaba hiriendo"
¡No! Mis sentimientos siempre fueron reales-
¡Cállate! -Gritó con una rabia
Me empujó violentamente, haciendo que cayera en seco al piso. Me tomó de la chaqueta y me levantó haciendo ademán de querer golpearme. No opuse resistencia…realmente me lo tenía merecido. Además, si eso lograba aminorar su dolor, dejaría que me matara si es preciso para que no sufriera nunca más por un idiota que no supo valorarlo.
¡Eres un maldito!-
¡Lo sé!, por eso ¡golpéame! ¡Golpéame hasta matarme! Después de todo, ese era mi único fin al venir aquí.
Pues no te daré el gusto de matarte ¡No soy un asesino como tú! ¡Jódete, maldito asesino!
Me soltó violentamente, dejándome caer nuevamente al suelo terroso del bosque. Veía a Yuri desde la tierra, sentía como si estuviera cayendo en un profundo abismo, del cual no había salida.
"¡Asesino!, ¡asesino!" repetía con rabia y casi rompiendo su garganta, mientras caía él también, su voz se apagaba cada vez más, y su llanto comenzaba a desgarrarme el alma.
Aun no asimilaba realmente esas palabras, a pesar de que me lo repitiera constantemente. Ahora entiendo que no es lo mismo pensar algo que decirlo en voz alta y, es aún más distinto si lo dice Yuri, con esa voz raspada, dura, con rabia y dolor entremezclados con impotencia.
Intenté acercarme, pero fue inútil, me rechazó con un manotazo. Luego de estar unos minutos en el suelo, Yuri se levantó y un aura sombría se formó a su alrededor. Ya un poco más "calmado" por fuera, aunque sabía que tenía una tormenta en su interior…continuó con el lacerante interrogatorio…
Si es verdad que tus sentimientos eran reales, entonces, ¿por qué no confiaste en mí y me dijiste la verdad? ¿Crees que correría a contarle a los altos mando quién eras?
No. Mi única intención era protegerte- lo miré con una profunda tristeza
¿Protegerme?- preguntó incrédulo y con tono burlón, pero a la vez tembloroso- Por si no lo sabes soy un adulto. Más que eso, soy un soldado. Entré con plena conciencia al ejército sobre lo que pudiera suceder aquí, sé cuidarme solo, no decidas por mí lo que soy capaz o no de hacer ¿Ni siquiera pudiste averiguar esto todo el tiempo que estuvimos juntos?
"En realidad, solo quería a alguien a quién proteger"
Yuri, tuve miedo de perderte- mi voz también temblaba, era más una súplica que una respuesta
"Pero la verdad, es que el único débil que necesitaba protección, era yo"
Pues qué lástima, porque ya me perdiste…-
…continuará
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
Nota:
¡Actualización 2 días seguidos!
Una lectora dejó un comentario lindo ayer, así que me animó a subir un nuevo capítulo, ya sabes quién eres 7u7...ok, hice un poco de trampa, ya tenía el capítulo escrito y lo subiría después xD, no soy tan rápida para escribir, además que el de ayer fue muy cortito y este tiene el doble de palabras…creo…
Por otra parte, me gusta mucho y se me hace más fácil escribir diálogos, así que disfruté bastante hacer este capítulo…bueno no tanto porque me dio penita, pero me esforcé demás para que quedaran bien plasmadas las escenas que tenía en mi mente.
También siento que debería aplicar más a mi vida los consejos del abuelito Nikolai
Gracias por leer 3
