El lugar donde se hospedaban Otabek y Mila era una modesta hospedería de pueblo, era más bien una casa reconstruida con más habitaciones de lo normal. La fachada era color durazno, tenía un tejado rojo fuerte y contaba con 3 plantas. La habitación de mi amigo se encontraba en el segundo piso, subió rápidamente por sus cosas, me quedé esperando en el recibidor. Mila también se dirigió a su habitación, solo que para mí desgracia se tardó menos.
Mi compañera llegó vestida con un chaleco gris con cuello redondo y mangas largas. Pantalones ajustados negros – similares a los míos, aunque a mí se me veían mejor-. Chaqueta verde MILITAR larga- lo que comprueba mi teoría de que es bruja-. Botines cafés, una bufanda del mismo color y un bolso negro.
-Listo, así estoy mejor- comentó.
-Ajá- respondí observando mi celular, tenía muchas notificaciones de los días que estuve desconectado.
-¿Sabes? Tus fans estaban locas, pensaban que habías desaparecido, como no publicabas nada- habló tratando de hacer conversación, pero no lo lograría tan fácil.- ¿qué has estado haciendo?-
- Descansando de ti- seguí revisando mis redes sociales.
-Vamos, no seas tan antipático y cuenta- dijo haciendo un puchero.
-No molestes, vieja bruja.
-Para tu información tengo la misma edad que Otabek, así que no soy ninguna vieja.
-Pero no negaste lo de bruja- saqué la lengua burlándome.
- Yuri no seas tan grosero con tu compañera – me reprendió injustamente Beka, que recién llegaba con su maleta.
-Ya oíste Yurio, no seas grosero- sonrió triunfante.
- Vámonos, Beka- la ignoré.
-¡Esperen! Déjenme invitarles un café por las molestias- habló la chica.
-No creo que sea necesario, no nos has causado molestias- rechazó amablemente mi amigo.
-¡¿Cómo que n- mi boca fue bruscamente tapada por él.
-Por favor, anímate Yuri- trató de convencerme la bruja, con esa mirada de "cachorro" que hace cuando quiere algo- compraré un pastel, de esos de crema y fresas que tanto te gustan.
-¿Con salsa de chocolate?- me entusiasme.
-Con salsa de chocolate y nutella- respondió.
-Me convenciste, vamos- caí en la trampa.
-Yura, ¿por qué eres tan fácil?- me reclamó Otabek.
-Déjame ser-
Fuimos a lugar cercano a la panadería donde mi abuelo entregaba los pirozkys. Aproveché para avisarle donde estaríamos, para mi sorpresa, ya se había ido. Según me contó el panadero, se "encontró" con la "vecina" y la invitó a salir a quién sabe dónde.
-Creo que tu abuelo se divierte más que nosotros- comentó la odiosa pelirroja.
En fin, la cafetería a la que entramos se veía bastante acogedora, ya que su fachada estaba compuesta por ladrillos y madera, daba la impresión de ser muy calentita por dentro. Constaba de varias ventanas con marcos blancos y un letrero en la entrada colgando sobre la puerta, hecho de madera y con letras curvadas dando nombre a la cafetería: "Russian Fairy" . Un nombre particular, de quien se aprovechó Mila para fastidiarme.
- Parece que todos los lugares que visitamos se relacionan contigo- dijo con una sonrisita odiosa, en respuesta la ignoré.
Por dentro, el piso era de tablas, al igual que el techo. Había varias mesas alineadas con asientos acojinados de colores cálidos – cafés, rojos y rosados, por si no se entiende - . También había una sección donde había sofás y pequeñas mesitas de centro.
Además, contaba con una barra de postres gigante, a esta no me dejaron acercarme el par de idiotas que me acompañaban, ni que fuera un niñito que se aloca por los dulces.
Más al fondo estaba la cocina donde preparaban los pasteles y el resto de comida salada que ofrecían, que no me interesa nombrar, yo iba por los pasteles.
Estaba decorada a la usanza antigua de los años de guerra, con radios antiguas, pinturas de la guerra, propaganda política de la época, pareciera que se robaron el museo. Al ver esto último, no pude evitar pensar en el diario nuevamente… ¿qué habrá planeado el teniente para recuperar la confianza de Yuri? Mientras meditaba esto, llegó el servicio, justo cuando estaba creando teorías.
Nos atendió un "amable" camarero, demasiado amable para mi gusto, ya que no dejaba de mirarme insistentemente y me hablaba con una voz de mierda, fingida, que parecía como si les estuvieran apretando las bolas.
Nos tomó la orden, pedí un café con decoración de gato y se fue.
-Uy, ten cuidado Yura, creo que le gustas al mesero- comentó la bruja innecesariamente, puesto que todos nos habíamos dado cuenta, incluido Beka.
-Pues que se joda – respondí enfadado, los demás solo se rieron de la situación.
"Ojalá que sirva de algo y le ponga más chocolate a mi café o algo así" pensé entre mí.
Ya pedida la orden, Beka recibió una llamada y se retiró para contestar fuera. Nos quedamos solos nuevamente con la bruja.
-Oye, y ¿Otabek no te ha dicho nada de mí?- la miré de reojo, notando un leve sonrojo en sus mejillas y su vista baja.
-No me ha dicho nada ¿Por qué?- pregunté fingiendo desinterés, pero en realidad me interesaba bastante.
-Por nada…
-A mí no me engañas, ¿Qué te traes entre manos con mi amigo?
-Ya te dije que nada importante…
-¿Enserio? Entonces no te importaría que me lo llevará en este mismo instante-
-Está bien, te lo diré- dijo levantando la mirada y hablando despacio- hemos estado hablado más seguido desde que terminó el grand Prix….
-¿y…?
-Y pues hemos hablado poco estos días y-
-¿Y a quién le importa?- reí, era mi venganza por andarme tocando los cojones todo el día.
-¡Yurio!- dijo claramente enojada.
-No me llames así -
-Entonces, ¡No te burles!-
- Ok, ok sigue-
-Y pues que me simpatiza tu amigo- comentó desviando la mirada.
-¿Simpatiza?- pregunté extrañado por la palabra que usó.
-Sí, me simpatiza- agregó aún molesta.
-Entonces me diste todo este rodeo de mierda para decir que "Beka te simpatiza".
- Sí.- dijo con un tono cortante y cruzándose de brazos.
Mila se había enfadado de verdad conmigo, en estas situaciones tenía que tragarme mi orgullo y pedir disculpa.
-Lo siento, continua-
-Eso es lo que quería escuchar- sonrió- lo que quiero decir es que me interesa tu amigo.
-¿Qué quieres decir?
-Sabes lo que quiero decir.
-No lo sé.
-Por el amor de Dios – suspiró poniendo una mano en su frente- ¡Que me gusta!
En ese momento, sentimos una presencia a nuestro lado…
-Aquí tienen su orden- dijo el camarero, sirviendo los cafés.
La cara de susto de Mila era impagable, pensaba que era Otabek.
-Oiga mesero, ¿A qué hora llega mi pastel? – dije sonriendo por lo sucedido, pero el idiota del mesero se lo tomó "de otra forma".
- En un momento joven, a los chicos lindos no hay que hacerlos esperar- mencionó en un tono coqueto y guiñándome el ojo- ¿Desea algo más?
-Sí- contesté con una (ahora) sarcástica sonrisa en mis labios- ¿podría dejar de hacer voz de nena constipada y trae luego la orden?, tengo hambre.
-¿C-cómo dice?-
-No seas grosero, Yurio. Discúlpelo por favor.
-Que hagas tu trabajo y dejes de joderme. Y si vuelves a decirme "chico lindo" te juro que yo mismo te apretó las bolas con una cuchara para helados, para que así tu vocecita ridícula tenga justificación.
El tipo se fue indignado y asustado, lo noté porque sus piernas se tambaleaban al caminar, creo que se tomó muy enserio lo que le dije.
-Yuri- me miró molesta- Por esa boca tan suelta que tienes, tendré que darle el doble de propina, pobrecito. ¿Qué a ti acaso nunca te ha gustado nadie?
- No necesito de esas mierdas. Lo único que necesito, es a mi abuelo, el patinaje y comida.
- Ah- suspiró.
-Entonces, ¿le dirás? -
Continuará…
Notas:
Espero no me maten
¡Ya salí de vacaciones! Espero poder actualizar más seguido xD
Gracias por leer 3
