Me dirigí a mi tienda, en el camino meditaba sobre qué debía hacer, instintivamente toqué el collar que Yuri me regaló, como "buscando una respuesta" ante la situación.
16 de febrero
Hoy pude comprobar lo que Yuko decía, divise a Yuri por la mañana, se veía ojeroso y cansado, esto último se notaba en sus zapatos, los que parecían hechos de plomo por lo pesado de sus pisadas.
No lo pensé mucho y casi corrí a la enfermería en búsqueda de una bebida caliente. Recordé que las chicas tenían café y agua caliente casi siempre, así le preparé un café con bastante azúcar.
Esperando que no me lo lanzara a la cara, caminé hacia el soldado Katsuki, quien se encontraba apoyado en un camión de provisiones leyendo un papel, hasta ahora no sé qué podría contener dicho mensaje.
-Buenos días- dije algo temeroso y antes de que me respondiera, le entregué el café - t-toma, te ves cansado-
Ni siquiera levantó la cabeza para contestarme.
- Lo dejaré aquí- lo apoyé en la parte trasera del camión-
Después de dejarle el café a un lado, me fui del lugar.
-¡Idiota! Debiste haberle dicho algo- reclamé.
-Si se quedaba, ya estaría quemado-
17 de Febrero
Volví a entregarle un café a Yuri, aunque me volvió a rechazar con su silencio, ni siquiera sé si lo está bebiendo.
18 de Febrero
Esta vez le dejé un poco de té, (que por cierto me costó un mundo conseguirlo) en su puesto de vigilancia antes del atardecer, me entristeció un poco no poder verlo de cerca.
19 de Febrero
De nueva cuenta le dejé una bebida caliente a Yuri.
20 de Febrero
¡Más café!
21 de Febrero
Noté que Yuri no tiene más que una chaqueta algo gruesa para abrigarse en sus guardias nocturnas, así que le dejé unas mantas cerca de su lugar de vigilancia antes de que el sol se escondiera.
22 de Febrero.
¡Me aceptó el café! Bueno, eso pienso, ya que el jarro estaba vacío hoy cuando fui a recogerlo, ¿debería guardarlo como recuerdo?
-Te veo más animado, Víctor, ¿pasó algo en particular?- preguntó Yuko, mientras doblaba las sábanas de las camillas-
-¿Eh? – Contesté distraído- bueno, puede que sí…
23 de Febrero
Nuevamente hice una pequeña visita a Yuri, esta vez, a su "nuevo puesto" de trabajo, al menos eso parecía, ya que todas las noches solía patrullar. Le dejé su café como de costumbre, sobre el camión de provisiones. Sin embargo esta vez fue distinta, ya que nos encontramos de frente.
-Sabía que era usted quien me dejaba esas cosas…. - dijo con una voz cansada-
Su tez estaba amarillenta, más de lo prudente para un japonés, sus ojos se veían cansados y somnolientos, así como su dulce voz estaba opacada por una carraspera.
-Yuri, ¿te sientes bien?- me acerqué-
Dio un paso atrás para rechazarme, pero estuvo a punto de caerse, sus piernas estaban débiles. Me aproximé nuevamente para ayudarlo, pero me rechazó con un manotazo, luego de eso, se desmayó.
-¡Yuri!-
Rápidamente me agaché para socórrelo, lo tomé de la nuca y di leves golpecitos en su cara para que recuperara la consciencia.
-V-Víktor….-su voz era como un suspiro-
Hice que se apoyara en mí para que se levantara, de esta manera, lo llevé hasta la enfermería como pude.
Al llegar, estaba Sala en el lugar.
-¡Por Dios! ¿Qué le pasó?- dejó lo que hacía y corrió a nosotros-
-Se desvaneció de repente- conteste – hay que recostarlo en la camilla-
Aun estando consciente, dejé al soldado Katsuki sobre una de las camillas de la tienda, le quité los zapatos y, posteriormente los anteojos, con cuidado los puse en una especie de mesita que había al lado, donde se ponían los implementos de curación.
Yuri se dio cuenta de lo que hice y se movía torpemente para evitar que le "robaran" los lentes.
-Por lo menos está consciente- comenté-
-Sí, pero tiene fiebre- abrió la chaqueta de mi Yuuri- más te vale que no te pongas celoso-
Sala revisó a Yuuri, por suerte no era nada grave, pero era de cuidado. Le conté sobre los extensos turnos que hacia el soldado Katsuki y me dijo que esa era la causa más probable de que se pusiera así. El agotamiento físico de entrenar en el día, dormir pocas horas, no alimentarse bien, terminó por saturar su cuerpo.
Tomó su temperatura para comprobar su afirmación y efectivamente tenía fiebre. Puso una toalla fría, sobre su frente, me ordenó que la remojara cada cierto tiempo en agua fría y repitiera el proceso por un rato. Cuando hubo bajado la fiebre aplicó el medicamento con una inyección, para que hiciera efecto más rápido.
Alrededor de una hora después llegó Yuko, le contamos lo sucedido.
-Tengo que avisar que no podrá hacer su ronda- comentó la joven
-Yo iré- respondí-
- Si vas tú, te mandarán a cumplirla, es mejor que te quedes cuidándolo-
-Pero yo debo hacer eso- se inmiscuyó Sala-
- Sabes que no es nada grave- señaló su compañera- estará bien
- Ah- suspiró- bueno, pero me quedaré un rato más
La noche ya había caído, por tanto Yuri dormiría en la enfermería, mis compañeras confiaron en mi persona para cuidar el sueño del soldado Katsuki, por lo que me senté en una silla al lado de su cama.
-Toma- Sala me lanzó violentamente unas frazadas- no queremos otro enfermo, si te da sueño, puedes usar una camilla-
- Gracias- le sonreí
Se sonrojó un poco- n-no agradezcas tonterías, b-buenas noches- salió rauda del lugar
Yuri ya estaba más tranquilo y dormía plácidamente, aproveché la situación para pasar mi mano por sus negros cabellos, recordando la primera vez que lo "cuide", cuando se enfermó. "Nunca aprendes", pensaba para mí mismo, "siempre te esfuerzas más de lo que debes…pero esa es una de las miles de cosas que me gustan de ti".
Continuará…
Nota:
Espero que le haya gustado el capítulo, cuenta como especial de San Valentín (¿?), mi imaginación no da para hacer especiales con suerte puedo hacer la trama xD
Por otra parte, últimamente he andado sin ánimo para escribir capítulos, quería actualizar más seguido estas vacaciones, pero si no me vienen las ganas de escribir… no se podrá… de todas maneras traeré al menos 1 capítulo por semana :3
Gracias por leer 3
