Acomodé sus sábanas, en eso estaba cuando al soldado se le ocurrió despertar…
-No te vayas….- susurró con lasitud.
- Tranquilo…
-No te vayas…- replicó
Pensé que me insultaría y me correría del lugar, para mi sorpresa, casi rogaba que estuviera junto a él. Al parecer, estaba entre el limbo de la conciencia y el sueño, sumado al efecto del medicamento.
-Quédate conmigo…no quiero estar solo-
Se movía despacio de un lado a otro, de sus ojos brotaban pequeñas lágrimas que me estremecieron.
-No me iré…- tomé su mano para tranquilizarlo y él la apretó con la fuerza que podía en ese estado-
- No quiero pelear más…quiero ir a casa…
-Pronto estarás en casa, ahora debes dormir-
-No debo dormir… me atacarán…-
-Nadie te hará daño, estoy contigo-
- Víktor me hará daño…-
Cuando dijo esas palabras, no supe qué responder…en parte, porque sentía culpa por lo todo el daño que le había hecho y porque… tenía el temor de volver a herirlo.
Escuchar algo tan doloroso de sus labios, me chocaba profundamente, sin embargo, no podía caer de nuevo en la debilidad y la victimización…yo no era el más violentado, ni el más inocente, todo lo contrario, era el culpable de que Yuri viviera con ese temor…que desconocía hasta el momento…
Me decidí a hablar.
-Víktor no te hará daño nunca más, primero morirá antes volver a herirte…-
-No quiero que muera…quiero que sea bueno…
Yuri no sabía que estaba a su lado, sus palabras parecían las de un niño pequeño, temeroso de la vida, denotaban una inocencia infinita que conmovería al soldado más frío.
-Víktor será bueno- afirmé-
Al decir esas palabras, deduje que su mente se calmó, ya que no me respondió.
Con todo esto en mente, no tenía sueño, así que aproveché esos minutos para escribir esto. Ocasionalmente llevo el diario junto conmigo….acabo de oír un ruido extraño, una sombra camina por fuera de la enfermería…
-Qué raro- le comenté a mi amigo- a partir de aquí la letra está torcida y no entiendo nada.
-Salta al siguiente día- sugirió.
24 de febrero
Yuri ya se había dormido, de igual manera dudé si salir o no, ya que debía cuidarlo por si despertaba. Finalmente decidí salir de la enfermería soltando su mano con pesar.
Abrí la entrada de la tienda, asomándome con cautela, al no notar nada, salí cuidadosamente de esta, oyendo el crujir de unas ramas a unos pocos metros.
Hey, tu- alcé la voz- muéstrate
En vez de alejarse, la "presencia" avanzó hacia a mí, dejándose ver con la luz de la luna.
Para mi sorpresa, era el soldado de los ojos verdes, quien semanas atrás, nos observaba a mí y a Yuri constantemente.
-¿Qué haces aquí?-
-No pensé que te atreverías a llamarme-
Quedamos frente a frente, a pesar de tener una presencia imponente, no me dejaría amedrentar.
-No has respondido a mi pregunta, ¿qué haces aquí?- miré sus ojos con la misma intensidad con que él lo hacía-
-Lo mismo que tú, Víktor Nikiforov-
…Continuará
