-Hablando de comer, tengo hambre- comenté cerrando el diario.
- Yuri, te acabas de comer 3 postres- se entrometió mi amigo
-Eso fue hace media hora- respondía- además quiero comer algo salado.
Me levanté de la cama y bajé a la cocina, en búsqueda de alguna preparación de mi abuelo. Sobre la mesa había una panera, semi-tapada con un paño, del cual salía un aroma delicioso, me aproximé a hurtadillas, al viejo no le gusta que coma cosas antes de la cena. Levanté el paño de tela y eran un pirozhki, pero al tomar uno me quemé con lo caliente que estaba y lo solté -¡Ah!- me quejé.
-¡Yuratcha!- dijo mi abuelo llegando a la cocina- ¿Qué te he dicho?
-Lo siento…tenía hambre- dije molesto y soplándome la mano.
-Muchacho, ya estás grande, ¿por qué sigues siendo tan impaciente? Tienes que aprender que es mejor esperar para que las cosas resulten bien- caminó hasta la cocina y abrió una cazuela que se veía bastante vieja que estaba hirviendo sobre ella- Ven
Le obedecí- ¿Ves esto?- dijo.
-Sí, es comida-
-Es mi asado ruso especial, tardó dos horas en cocinarse y otras dos más en preparar los ingredientes, además de dejar remojando los granos una noche entera.
-Eso es mucho tiempo…
-Exacto, ahora solo le faltan 15 minutos y estará listo. Para que quede tan delicioso como a ti te gusta hay que esperar mucho, y para que la espera se haga más amena, disfruto de lo que hago, empezando por escoger las mejores verduras y carne, charlar con el carnicero- comenzó a divagar en todo el proceso que lleva cocinar su asado especial- eso es lo segundo que más disfruto de cocinar, la preparación de las cosas.
-¿Y lo primero?- pregunté curioso
- Hacer sentir bien a la gente que prueba mi comida, especialmente a mi nieto- revolvió mi cabello con su mano.
- Que tierna escena- dijo mi amigo seriamente, como siempre, en la entrada de la cocina.
- Cállate-
-¡Yuri!- me reclamó mi abuelo- no seas grosero y mejor pon la mesa.
- Pero si ya está puesta
- Deberías ser comediante- comentó Otabek en tono sarcástico.
Entre mi amigo y yo arreglamos la mesa, cuando ya estuvo lista nos sentamos y el abuelo nos sirvió el humeante asado especial servido en unos sencillos platos de loza blancos. Soplé levemente el caldo en mi cuchara y probé el primer bocado. Estaba delicioso, podías sentir todas las verduras y la carne, el aliño también, era un sabor delicado, a pesar de todos los ingredientes que contenía.
-¿Cómo está muchachos?-
-Muy bueno- respondió Otabek, yo no dije nada porque estaba muy concentrado comiendo
Luego de que terminé mi porción, hablé.
-Quiero más- extendí mi plato.
-Parece que te gustó- lo recibió.
-Señor, ¿quién le enseñó a cocinar esto?
- Ah, fue hace muchos años- dijo mientras servía- un amigo me lo enseñó…- se quedó pensativo.
-¡Abuelo!- estiré mis brazos- ¡Se enfría!
-¡Ah, sí!- me lo entregó.
Luego de la exquisita cena subimos a seguir leyendo el diario, pero primero mi amigo arregló su saco de dormir para quedarse en el suelo de mi habitación.
-¡Bajín! ¡Pecho tierra!- me burlé-
- Yura, soy más alto que tú…
- Íbamos en el 24 de febrero…- lo ignoré manteniendo una estúpida sonrisa en la cara. Me recosté boca abajo en mi cama y abrí el diario.
26 de Febrero
Yuri ya está mejor, aunque recién podrá reintegrarse en unos días más, decidí prepararle algo especial, ya que actualmente no hay cocineros en el campamento debido a que volvieron a su hogar, nosotros mismos somos los encargados de prepararnos nuestra comida, por lo que hacemos ollas comunes en distintos sectores del campamento.
Por tanto, preparé el fuego con ramas y piedras, poniendo encima una rejilla desgastada una y rudimentaria olla. Con las pocas verduras y carne en conserva que había, preparé un caldo muy sencillo.
En eso se acercó nuevamente el soldado de ojos esmeralda, observaba atento cómo revolvía la comida. Intuí que tenía hambre, así que le ofrecí un poco.
-No, gracias- dijo haciéndose el desinteresado- no tengo hambre
Posterior a su negativa, se escuchó un gruñido proveniente de su estómago, lo que hizo que se avergonzara.
-¿Seguro?- reí.
-E-está bien- extendió su mano recibiendo la ración y sacando una cuchara, seguido a eso, probó la preparación- sabe bien…
- Luego te paso la receta- comenté junto con un guiño
Luego de dejar al soldado vigilando la comida, me dirigí a la enfermería con otra porción entre mis manos.
-¿Dónde está el enfermito?- entré sonriente
Él me observaba serio.
-Te traje comida, lo hice yo mismo.
-No quiero- respondió cortante
-¿Otra vez vas a hacer berrinche?- dejé el plato a un lado
Me acerqué a Yuri, quedando frente a frente y apreté uno de sus cachetes con absoluta confianza, la verdad…lo hice porque fue la primera estupidez que se me pasó por la mente.
-Vaya idiota- rodé los ojos.
-Se parece a ti, cuando agarras a los gatos-
- Cállate-
Yuri malo-
-N-no hagas eso- dijo nervioso y poniéndose completamente rojo, sin embargo, tampoco intentó apartar mi mano
-¿Qué no haga qué…?- me acerqué más a su rostro, hace tiempo que no estaba tan cerca de mi querido Yuri.
- Basta- volteó su rostro y habló en tono serio.
Obviamente el cerdito se molestó y tuve que alejarme, talvez me pasé un poco.
-¿Talvez?- dije sarcástico.
-Creo que a las lectoras no les importan tus comentarios.
Me levanté amenazante de la cama.
- Creo que a las lectoras no les importará si voy por unas pinzas de electricista y te apriete los cachetes.
- Si les importa…- respondió tocándose las mejillas y mirándome fijamente- sigue leyendo.
…Antes de salir del lugar, volteé para regalarle una sonrisa….
-Come por favor- dije- estaré afuera si necesitas algo.
-¿Sabes…?-
Pero me detuve al oír nuevamente su melodiosa voz.
…Pensé que si trabajaba mucho, me cansaría y no tendría tiempo de pensar en todo lo que ha pasado- soltó una leve risa- ¿qué tonto, no?
- No lo creo, aunque fue un poco tonto llegar al punto de enfermarse…
-Eso creo…en especial porque no he dejado de pensar…
-Lo siento – respondí en voz baja, pero si lo suficiente para que pudiera oírme- yo te orillé a eso…
Solo…dame tiempo…
Asentí, comprendía su mensaje, si quería estar tan cerca de Yuri, debía esperar, pero ¿cuánto tiempo bastará para sanarlo?
Continuara…
