Capítulo 58

A pesar de haber llegado más de 200 soldados hace 2 meses, ya quedábamos alrededor de 50. Habían estado llevándolos a otro lado, con la excusa de que "faltaban reclutas en otros campamentos". Por tanto, mis sospechas, las eran las mismas que "mi compañero". Solo dos caminos nos quedaban y ambas apuntaban a una muerte segura.

En esa misma plática, me señaló que gran parte de los infiltrados se habían marchado, en esa "reubicación de soldados" dejando incompleta la misión. Me atreví a preguntarle qué clase de información estaban recolectando, negó con la cabeza, dándome a entender que no estaban buscando información alguna.

Siguiendo el hilo de la conversación y, tomando en cuenta la situación actual, me volvió a sugerir huir con él, bueno, con él y los pocos "compañeros" que quedaban.

-Me matarán de todas maneras- contesté- solo cambiará el lugar

-Al contrario, eres muy admirado en…ya sabes dónde-

Por cierto, hablábamos casi en clave, aunque seguíamos siendo imprudentes al estar en medio del campamento, por suerte no pasaba nadie por el lugar.

-Pero no he seguido cumpliendo- me refería a la misión

-Desmoralización, cizaña, mentiras- sentenció- la base del nuevo cometido

Básicamente dijo que sería muy bien recibido a pesar de no cumplir con la misión anterior, ya que la actual, era un contraespionaje, es decir, debíamos crear desconsuelo y erradicar la fe de los soldados en el ejército y en su misma patria.

-Recuerdo haber leído eso en una clase de historia- comentó mi amigo, iniciando una "catedra" - era prácticamente dañar psicológicamente a los soldados, esparciendo rumores sobre que el bando contrario tienen un mejor y más moderno armamento, o que el gobierno ya no podría cubrir las necesidades básicas de los soldados, que habían traidores en el mismo campamento y que los altos mandos eran descuidados, así llegaban a desconfiar de sus propios compañeros.

- No sabía que supieras tanto- dije asombrado.

-Solo ponía atención en clases, no creo que tú hagas eso- se burló.

- Si tan solo no pusieran profesores con complejos de jigglypuff, todo sería más interesante- hice un puchero.

1 de Marzo

¡Por fin dieron de alta a Yuuri! Estoy contento por él, ya que vuelve a estar sano, sin embargo, me duele ya no tener una excusa para cuidarlo y mimarlo. Yuko dijo que podía volver a sus actividades normales, pero no podía hacer tantos turnos seguidos y que cuando le tocara, debía abrigarse muy bien.

Esto me lo dijo en la tarde, por tanto, cuando terminé mis labores, corrí hasta la enfermería, sin embargo, Yuri ya se había marchado.

Con tristeza, fui arrastrando los pies y el alma hasta mi tienda. Por un momento pensé ir a la de Yuri, pero lo descarté casi de inmediato, no quería molestarlo. En ese entretanto, hallé al cerdito caminando hacia las duchas con algunas cosas de limpieza básicas. Siendo sincero, pese a la belleza y pulcritud de mi querido Yuri, no podía negar que le faltaba asearse. Si bien el aroma a sudor, sangre y otros fluidos es común en el ejército; no era una característica del cerdito. Decidí jugarle una broma para que se relajara un poco.

-¡Alto ahí, soldado!- hice una voz más grave de lo normal

Imité muy bien al sargento pelón. En consecuencia, Yuri se detuvo en el acto, volteó con lentitud, sorprendiéndose al encontrarse conmigo esbozando una sonrisa traviesa.

- ¡Víktor!- exclamó haciendo un puchero- me espantaste

- Más espantado estaba yo, querido Yuri- toqué mi pecho dramáticamente con ambas manos- esta tarde, luego de terminar mis labores, fui a tus aposentos temporales y al no hallarte sentí una opresión en mi pecho, tal como si alma se alejara de mi cuerpo.

Logré sacarle una sonrisa que ocultaba con su mano, por lo continué con mi actuación.

¡Oh! Hermoso Yuri- me arrodillé ante él- ¡soporté vientos despiadados, ¡infernales desiertos!, viajando muchos días y noches, poniendo en riesgo mi vida para llegar a la guarida del dragón, subir al último piso de la torre más alta- me levanté mirando al cielo- solo para encontrar un lecho con una bacinica sin usar

Ya para cuando terminé mi relato, el soldado Katsuki no paraba de reír a carcajadas.

-Viktor- dijo limpiándose una lágrima causada por el jolgorio-¿alguna vez tu mamá te dijo que no le aceptaras drogas a extraños?

Pero Yuuuuri- alargué su nombre- Yo soy así, sin drogas-

Peor aún- volvió a reír

Soy capaz de ponerme en ridículo, solo por ver la brillante sonrisa del soldado Katsuki.

- Ah, solo iba a tomar una ducha- explicó-

-¿Quieres que te ayude?- le miré de forma sugerente

- Mmmm- se hizo el "pensativo"- no sé si confiar en un payaso para que me talle la espalda- se burló-

-No soy un payaso- hice un puchero-

- No lo dije literalmente- agregó- buenas noches, Viktor- volvió a sonreírme, pero esta vez con un dejo de tristeza y nostalgia en su voz

Continuará…