Capítulo 64

Después de que el soldado Katsuki me permitió entrar a su "morada temporal", nos sentamos en el viejo colchón que usaba como cama, e iniciamos una conversación.

-Perdón si te tomó por sorpresa…pero no quería que te sintieras triste…por eso lo escondí.

- Pues no lo hiciste tan bien, ya me había dado cuenta…

Comencé disculpándome, pero luego mi cerdito me sorprendió a mi, él ya sabía que me iría…y todo lo descubrió observándome.

-¿Enserio?

-Sí, haz actuado extraño estos días…cómo si estuvieras en una constante despedida, además haz estado hablando mucho con él y- se refería al otro infiltrado, lo noté por su mirada molesta- ... siempre te veías triste cuando lo dejabas…puedo ser muy observador cuando quiero.

- O yo soy un libro abierto – concluí soltando una leve risa

- Eso también ayuda- sonrió- aunque…no quise prestar mucha atención cuando descubría tu verdadera identidad…

- Entonces sospechabas…-

- Más que eso, ya lo sabía- agregó casi sin inmutarse.

-¡¿Qué?!- exclamé sorprendido- pero, ¿cómo…?

-Desde que te vi llegar por el campo ese día, noté que eras distinto al resto de aliados, tus actitudes…siempre alejado, pero a la vez cerca de los capitanes y sargentos…

- Bueno…creo que no pasé desapercibido como pensé.

-A mis ojos no, pero aun así no quise sospechar de ti, incluso cuando te vi salir esa vez de la oficina de altos mandos, después de un aviso de bomba…

-Esa vez, recuerdo que te pusiste muy celoso de Emil- sonreí al recordar mis días de sufrimiento por la ley del hielo que me declaró el soldado Katsuki.

-Preferí ponerme celoso a aceptar la verdad, como te dije, ya lo sabía, solo que no quería darme cuenta- sonrió levemente, para luego tener un semblante más serio- en esos días…habían rumores de la existencia de infiltrados, nunca te lo dije porque pensé que ya lo sabías y tampoco me ha gusta decir cosas de las que no estoy seguro…

- Por eso aprecio cada palabra que sale de tu boca.

Sus mejillas se vieron levemente ruborizadas, en un intento por seguir el hilo de sus palabras, aclaró su garganta y continuó.

- …Algunas veces soltaste imprudentemente palabras en ruso, quizás ni siquiera te diste cuenta y yo preferí creer que había oído mal. Luego esa carta que tenía Pichit… pensé que tan solo era alguna carta de un familiar o algo, ni siquiera la quise abrir, a pesar de tener un sello extraño…en realidad, no quería que se confirmarán mis sospechas. Es por es que siempre evité el tema…hasta que llegó ese otro soldado, fue como si me dieran una bofetada en la cara, diciendo –imitó la voz grave del recluta de ojos esmeralda- "¡despierta idiota, él no es lo que quieres creer!", aunque fue literalmente así…

-¿Ese desgraciado te golpeó?

-Sí, pero…

-¡Ya verá!- me paré rápidamente, dispuesto a salir por esa tienda y abofetear a ese estúpido.

-¡Espera! No le hagas nada – tomó el borde interior de mi chaqueta, haciendo que me sentara nuevamente- eso fue justo y necesario…

Una vez me "tranquilicé" me detuve para mirarlo nuevamente, el soldado Katsuki siguió

- Él me confirmó todo lo que te dije antes y en ese momento sentí rabia por ti…pero también más por mí, por ser tan tonto de engañarme a mí mismo y ser tan inseguro…yo siempre creí que eras una buena persona, me sentía mal por pensar cosas feas de ti…

-Perdóname….- al escuchar sus palabras, mi pecho volvió a estremecerse, y no podía hacer más en ese momento que pedir perdón- …nunca quise hacerte tanto daño.

Yuri me regaló una tierna pero triste sonrisa, luego acarició mi mejilla con ternura. Esto me dió pie para continuar…

-Nos conocimos por casualidad y fui formando un lazo especial contigo…no me había sentido así en mucho tiempo. Por eso te mentí…no quería dañarte y, por sobre todo, no quería que te alejaras de mí…aunque al final todo resultó mal. Tomando en cuenta la situación actual, no sirvió de nada decir tantas mentiras…inevitablemente me tengo que alejar de ti…- bajé la cabeza y con voz baja seguí- mañana…debo volver.

El silencio nos separó por unos segundos, hasta que el cerdito se pronunció, dando a conocer su deseo con tranquilidad.

- Sé que es egoísta, pero yo tampoco quiero que te alejes de mí –

Levanté la vista sorprendido.

Pude ver como lentamente sus ojos se tornaron vidriosos y su expresión de serenidad se hacía cada vez más triste, conmovido, lo abracé con todas mis fuerzas.

- ¿A pesar de todo el daño que te hice?- pregunté temeroso por la respuesta.

- A pesar de eso…no dejaría de…- se interrumpió así mismo-…querer estar así contigo…para siempre…

-Yuri…-

- …pero…no quiero que mueras por mi culpa-

-Si muero, será culpa mía- me separé para ver su rostro, que ya tenía lágrimas en sus mejillas, las cuales intenté limpiar con la manga de mi chaqueta- pienso cargar con la responsabilidad, soy consciente que eres "el enemigo"…no quiero que mueras por mi causa…por eso debo irme

- Si te quedas, pienso cargar con la responsabilidad, si me ejecutan será culpa mía, soy consciente que eres el enemigo…

-¿Usas mis palabras en mi contra?- contesté casi riendo

-Sí- respondió con firmeza, luego de eso, el soldado Katsuki tuvo el atrevimiento de besarme, sin que yo lo pudiera intentar antes…

Esta vez no se apartó…, quería que me quedara con él…no solo por esta noche, sino que hasta que hasta el final de nuestros días...

La calidez de su cuerpo me envolvía por completo y la ternura de sus besos me impedía pensar con claridad, en ese momento solo quería sentirlo cerca…muy cerca…con una mano tomé su nuca, mientras que la otra se inmiscuía bajo su camiseta, alcanzando a la piel desnuda de su espalda.

Mis dedos gélidos provocaron escalofríos en su cuerpo.

-Lo siento- murmuré.

-No te disculpes más- contestó con su amabilidad habitual- pronto podremos estar cálidos…

….

Fue una noche que jamás podré olvidar…

El olor a tierra mojada inundaba la mañana, apenas unos rayos del sol atravesaban la tela de la tienda y no lograban aplacar el frío de la madrugada.

A mi lado, un dulce ser reposaba en mi pecho, de expresión tranquila y cabellos alborotados sobre su rostro, se veía tan inocente, casi como un ángel...y a decir verdad, Yuri era un ángel para mí, salvó mi vida e hizo que quisiera estar en esta tierra a toda costa, si él no estuviera yo... no sabría qué hacer…

Es por eso que me levanté con cautela y deposité su cuerpo con sumo cuidado sobre el colchón, Rápidamente me puse mis ropas, de las cuales me había despojado fervientemente la noche pasada y salí de esa tienda…no sin antes depositar un casto beso en los labios de quién ha sido mi razón de vivir en este último tiempo…"gracias, Yuri" dije casi como un suspiro. En esas simples palabras expresé mis más profundos sentimientos hacia él, espero que los haya alcanzado.

Sabía que si esperaba a verlo despierto…ya no podría alejarme más de él…

Debía darle la oportunidad a Yuri de seguir viviendo, así como él me la había dado a mí…

Antes de que pudiera despertar, yo ya me encontraba lejos del campamento.

Continuará…

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Notas:

Espero que hayan disfrutado el capítulo, no quedó tan bien como esperaba :c pero no quería hacerlo de nuevo xD.

Espero se haya entendido lo que sucedió :3

Gracias por leer 3