Hola de nuevo.
Muchas gracias a todos los que le han dado una oportunidad a esta historia, como les había comentado procurare que sea de manera continua las actualizaciones, que tengan una excelente semana.
Natsuki
Capítulo 1: Aprender a quererte.
Todo comenzó un año después de que la guerra había terminado, yo estaba en proceso de juicio cuando recibí noticias sobre los grandes héroes, la leyenda viviente, el niño que vivió junto a sus amigos, pues gracias a ellos y sus declaraciones, me hallaron inocente de los cargos más graves en mi contra, como el asesinato del profesor Dumbledore o la muerte de unos cuantos muggles, incluso me nombraron como pieza clave, pues mis intervenciones ante ciertos actos evitaron la muerte de Harry Potter y compañía, aunque desde mi punto de vista jamás realice algo parecido, a menos no de forma consciente, el punto es que gracias a eso salí libre mientras que mis padres no tuvieron la misma suerte, si bien mi madre tuvo una condena corta por complicidad, mi padre tuvo la peor parte de todo esto, siendo acusado de incontables muertes desde el primer ataque del señor oscuro en nuestro mundo, su estancia en azkaban estaba asegurada hasta el final de sus días. Por un lado sabía que eso era lo justo, pues él puso en riesgo a nuestra familia y a muchas vidas, pero odiaba tener que lidiar con esas emociones, saber que estarían sufriendo mientras yo "era libre", creo que esa era la peor de las condenas que pudieron darme.
Todos mis bienes quedaron en investigación, no podré tener acceso a ellos hasta que cumpliera dos años de servicio obligatorio en el ministerio de magia, pues a pesar de todo seguía siendo un mortifago, mi brazo me lo recordaba una y otra vez.
-...le informamos señor Malfoy, que si bien los actos de lo que se le acusaban resultó inocente, aún queda el pendiente el hecho de que usted pertenecía a grupo de seguidores del que no debe ser nombrado, ¿Cómo se declara ante este hecho?
-Culpable señoría- dije sin duda alguna - pues aun sin haber sido mi decisión termine en ese bando.
-¿Está consciente de la gravedad de ese hecho señor Malfoy? siendo su decisión o no, el hecho de saber lo que se hacía en ese gremio del señor oscuro lo vuelve cómplice de todos los actos cometidos en contra de la comunidad muggle y del mundo mágico.
-Lo sé, pero no hay manera que niegue algo que realmente pasó…- sin proponerlo mi mirada se clavó directamente en esos ojos color miel que me veían entre la gente que estaba esperando mi castigo- jure decir toda la verdad, sin importar lo que fuera.
-Siendo así señor Malfoy, tendremos en cuenta lo que se ha hablado en esta sala a favor de su inocencia así como este último comentario, le pedimos que salga de la sala y espere a ser llamado para darle su veredicto.
Salí de la sala siendo escoltado por do guardias, me llevaron a una estancia de espera para los acusados, bastante pequeña, apenas contaba con un par sillas de madera, una sola entrada, no había ventanas y estaba todo de color gris, me senté con pesadumbre en una de las sillas mientras oía como cerraban la puerta detrás de mí, cerré mis ojos intentando controlar mis emociones, hasta que una voz familiar se escuchó del otro lado de la puerta.
-Necesito hablar con el acusado antes de la sentencia-
-Lo sentimos señorita Granger, pero no está permitido que reciba visitas hasta después del juicio-
-Lo sé..- suspiro después de escuchar la determinación de los guardias- pero tengo un permiso especial de su señoría para hacerlo, como sabrán el juicio está por concluir, no puedo perder tiempo con ustedes, si no están seguros de mi palabra podrían ir directamente con su señoría a preguntar, pero si eso ocasiona que no pueda hablar con el acusado antes de la sentencia espero estén preparados para la consecuencia.
Lo siguiente que ví fue como la leona entró por la puerta sentándose a mi lado sin apartar su mirada de mi, estaba bastante molesta.
-¿Por qué Malfoy?- me preguntó conteniendo su voz lo más que podía - ¿Por que no apelaste más sobre tu inocencia? Fuiste obligado a estar con ellos, eras menor de edad en ese momento, tus padres ya eran parte del gremio y tu vida corría peligro si no entrabas en el, no solo la tuya si no la de tus padres, pudiste haber apelado más en lugar de sólo declararse culpable por eso…-
-No dije nada que fuera mentira Granger- la interrumpí, sabía a pesar de todo ella quería que yo luchara por mi libertad, pero en el fondo sabía que no era posible, tenía tanta culpa encima que de alguna forma quería asegurarme de recibir un castigo por ello - es cierto lo que dices, pero también es cierto lo que dije en el estrado, pude haber actuado de manera diferente - gire mi rostro hacia la pared intentando evitar su mirada - tal vez siendo otra clase de mago, mejor dicho, de persona, hubiese preferido morir antes de ser cómplice de aquellas atrocidades, podría poner de pretexto mi miedo, mi inmadurez incluso a mi familia como bien mencionas, pero la realidad es que merezco un castigo, por elegir no actuar, ese también debe ser condenado Granger..
-Malfoy…- suspiró, tomando mi rostro entre sus manos para obligarme a verla - no se por que haces esto, te empeñas en castigarte sin ser necesario, en esta guerra todos perdimos algo, algunas personas más que otras, como tú, con eso debería bastar Malfoy- tomé sus manos entre las mías para alejarlas, aún así pude sentir la calidez, era como si su piel pudiese transmitir todo lo que ella sentía, hace años que no recibía un toque tan cálido como ese.
-Basta Granger, se que eres la heroína de esta guerra, pero no puedes ser la heroína en la vida de todo aquel que te rodea, agradezco tu interés pero no es necesario, debes tener otras personas a las cuales sí les haga falta tu amabilidad e influencia en la corte, no todos los casos perdidos como yo necesitamos de la lástima de la leona de Gryffindor.- sabía que mis palabras la habían ofendido en más de una manera, sus ojos me lo decían, incapaz de ocultar sus emociones como siempre, pero era necesario en ese momento, habían muchas cosas de por medio, posiblemente si mi libertad no estuviera juego tal vez no intentaría alejarla, aún así me sentía culpable cada vez que la veía por no haberla defendido lo suficiente cuando la torturaban en mi casa, o simplemente su mirada me recordaba todas las ocasiones en las que mis palabras la lastimaron directamente por algo sin valor como la condición de la sangre, tal vez si no la hubiese lastimado tanto… tal vez sería otro nuestro destino.
-Es hora de oír su sentencia señor Malfoy, señorita Granger le pedimos que regrese a la sala con los demás oyentes- decía el guardia desde el marco de la puerta donde me esperaban, me levante ya sin mirarla, intentando ignorar su presencia, pase de largo sin voltear, no quería que me recordara de esa forma tan lamentable, pensándolo mejor, simplemente no quería que me recordara de ninguna forma, hasta ahora cualquier recuerdo que ella tenga de mí debe ser horrible.
-Malfoy…- la oí a mis espaldas- nunca dejaras de ser un prepotente y un orgulloso, eso me queda claro, a final del día sigues siendo el mismo niño que menosprecia a los demás y no sabe aceptar ayuda-
-Gracias por la descripción tan precisa Granger.- salí de la habitación con los guardias detrás de mí.
Por un momento un escalofrío pasó por mi espalda, una mirada clavada en mi lo provocó, llegando a recinto me pidieron colocarme en medio de la sala en lo que todos se acomodan en sus lugares, a pesar de haber tantas personas no había ruido alguno, comos su un hechizo de comiera el ruido por completo, sabía que la mayoría de las personas que estaban ahí querían confirmar mi caída por ser uno de los sangre pura más reconocidos en todo el mundo mágico, otros tantos los invadía la más espantosa morbosidad del caso, sobre todo reporteros que se hallaban en el lugar, recorrí el lugar con la mirada una última vez, dando gracias que mis padres no se encontraran ahí, no soportaría verlos afligidos por la situación, intentando controlar su emociones como buenos Malfoys, justo en ese instante caí en cuenta que hacían falta unos ojos color miel que ya no se encontraban en esa sala, supuse que no volvería a verlos después de lo que había dicho en aquella habitación, ahora solo me quedaría el recuerdo de su mirada. De pronto el silencio se rompió a oír el suspiro del juez antes de hablar.
-Señor Draco Lucius Malfoy, se le informa que se le declara inocente por los cargos de asesinato dentro de la comunidad mágica y muggle al igual que el cargo por asesinato hacia el difunto director de Hogwarts Albus Dumbledore, sin embargo es encontrado culpable por complicidad al pertenecer a gremio creado por el señor oscuro, dicho esto, se le da una condena a vivir 2 años sin la posibilidad de de obtener sus bienes, apoyando durante este tiempo a ministerio de magia en todos las tareas que se le otorgue para poder redimirse ante la comunidad mágica, tendrá que ser vigilado cada cierto tiempo para corroborar su buen comportamiento, por lo tanto su sentencia es quedar en libertad condicional durante ese periodo, puede retirarse.
Salí entre abucheos y flashes por parte de las cámaras, a pesar de todo lo único que estaba en mi mente era la mirada de Hermione Granger, un completo idiota, eso era yo, ahora sabía que ella jamás me perdonaría, pero no buscaría su perdón, no lo merecía aunque lo quisiera.
Pasaron algunas semanas, se me asignó un departamento que estaba cerca del ministerio, las visitas domiciliarias quedaban restringidas para personas que pertenezcan a ministerio, cualquier persona externa no podía entrar a mi departamento, por mi seguridad, pues bien se había ganado la guerra pero aún quedaban demasiados leales a Voldemort, que no dudarán en matar a los traidores, sobre todo a los Malfoy; mi padre se encontraba en Azkaban, mi madre fue exiliada durante tres años a Francia con las debidas protecciones, así que el que corría mayor riesgo de ser cazado era yo. Tuve que empezar de cero todo, mis registros, mi fortuna, mis bienes, incluso el honor a mi apellido me había sido arrebatado, era un hombre sin nada y sin nadie, todos mis conocidos desaparecieron, o estaban muertos, estaba completamente solo. Cada semana el ministerio me otorgaba cierto dinero para mi supervivencia, me hicieron firmar un contrato mágico donde me comprometía a apoyar en todo lo que se me solicitara durante mi estancia en el ministerio y como cláusulas adicionales ellos me pagarían el sueldo correspondiente por mis servicios y yo viviría con demasiadas restricciones mágicas durante ese periodo, por lo mismo se me asignaría un compañero dentro del ministerio que contará con el mayor número de habilidades posibles para poder sobrellevar el hecho de mis restricciones, admito que al leer esa parte me causo gracia ya que básicamente me estaban otorgando un niñero que pudiese tolerarme, cosa que no cualquiera puede, me preguntaba quien podría ser ese mago tan capacitado como para llevar a cabo dicha tarea.
-Señor Malfoy, un gusto tenerlo con nosotros, permítame presentarme adecuadamente, soy Kingsley Shacklebolt Ministro de magia, actualmente estamos trabajando para la reorganización de todo el ministerio- decía mientras deambulamos entre las oficinas, antes atiborradas con magos y brujas, ahora en cada sección a penas podrían contarse unos cuantos.- como entenderá muchos de los departamentos están desapareciendo, el mundo mágico está evidentemente muy cambiado después de lo sucedido, lamentablemente se perdieron demasiadas vidas, por ello es que nuestra prioridad será restablecer el orden y confianza en nuestro mundo.-
-Comprendo el punto ministro, todos hemos perdido algo en esta guerra.- Por muy tonto que sonara, la voz de Granger diciendo exactamente lo mismo resonaba en mi cabeza con demasiada claridad- y como sabrá, tengo una sentencia que cumplir, así que dígame en qué podría apoyar al ministerio en esta nueva organización.
-Debo admitir que me encanta su… entusiasmo señor Malfoy.- abrió la puerta de un gran despacho, papeles volaban por todos lados, plumas escribían sobre pergaminos, y los sobre no dejaban de aterrizar de manera ordena sobre el gran escritorio negro, Shacklebolt me indico que tomara asiento con la mano justo enfrente del escritorio.- una de las nuevas reformas que estamos implementando es la creación de nuevos departamentos en el ministerio y como se habrá dado cuenta el trabajo llega por montones, desafortunadamente no contamos con el personal suficiente para atender todos los pendientes- vi como abría uno de los cajones de su escritorio sacando un folder con varios expedientes en el- hay demasiados magos jóvenes que califican sin duda alguna para trabajar en el ministerio, el problema está en que por lo ocurrido no han podido completar sus estudios, desde mi punto de vista es algo tan insignificante considerando todo lo que tuvieron que aprender durante la guerra, pero hay reglas que no se han podido modificar, en este año solamente una persona pudo completar incluyendo los exámenes EXTASIS, creo que la conoce muy bien- dijo sacando el expediente del folder mientras lo ponía enfrente de mí mientras se sentaba.
-Granger…-
-Hermione Jean Granger, una bruja excepcional de toda su generación, mi favorita si me lo pregunta.- alce una ceja ante su comentario, no me agrada la forma en la que esta conversación gira en torno a ella, diría que me sorprende que sea la única que pudo finalizar el curso, pero siendo honesto, si no era ella, nadie lo habría hecho ¿Cómo lo logra?- ella será la primer bruja joven que se integrará al ministerio, con ella se habría una nuevo departamento, la protección de jóvenes magos muggles.-
-¿magos muggles?.- pregunté intentando no sonar fastidiado por la idea, pero ni siquiera sabía en a donde quería llegar este hombre con esta conversación, recibía demasiada información y nada útil sobre el que voy a hacer durante estos dos años.
-Perdimos demasiados magos y brujas, nuestra población está limitada señor Malfoy, necesitamos fortalecernos y crecer de nuevo… no puedo pedir ni exigir a los jóvenes magos que decidan procrear en estos momentos solo para restablecer nuestra población.- ¿Tan pocos somos? estuve encerrado todo un año, no sabía nada del mundo exterior esperando mi condena, me cuesta trabajo creer que realmente seamos tan pocos.- sabiendo esto, la señorita Granger sugirió que demos protección y localizamos a los magos muggles, que afortunadamente, aún no saben la existencia del mundo mágico ni de sus dones, siendo ella hija de muggles sabe perfectamente cómo es la transición de un mundo a otro, pero definitivamente necesita ayuda, es ahí donde entra usted señor Malfoy.
-Según por lo que me dijo, para esa clase de tareas es necesario que uno termine sus estudios, como sabrá yo ni siquiera tuve esa posibilidad…-
-Como le dije, para mi eso ni siquiera tenga sentido, por otro lado usted no es empleado oficial del ministerio, sólo estamos hablando de cumplir su condena.-
Suspire ante ese comentario, no tenía nada que alegar, trabajaría a lado de Granger, de la mujer que más me odia en este mundo, por un momento me sentí completo, tal vez trabajando con ella podría remendar algo de todo lo mal que le hice, tal vez ahora sí pueda cumplir un poco con todo lo que le debo. O tal vez… me odiara aún más.
-Asistirá a la señorita Granger en todo lo que se le ofrezca, ella está a tanto de su situación, sabe sobre las restricciones mágicas que tiene para poder realizar ciertos conjuros, pero seguramente en cuestiones administrativas será de mucha ayuda señor Malfoy.- ese hombre se estaba burlando de mí, su sonrisa lo decía todo, tal vez era divertido pensar que un Malfoy ahora sería un simple secretario de una bruja de "sangre sucia" - Espera su presencia el día de mañana en su oficina, ahí ella le dará indicaciones sobre sus tareas… puede retirarse señor Malfoy.
Salí del ministerio sintiendo completamente exhausto, llegue a mi departamento vacío, a menos habían tenido la cordialidad de amueblarlo un poco, solo con lo indispensable, un viejo sillón de solo dos piezas, una mesa con una silla para poder comer o trabajar, la cocina se hallaba prácticamente vacía, solo un par de tazas y un plato, la recámara era extremadamente pequeña, aunque no se comparaba con mi estancia donde me tenían encerrado, un baño pequeño y eso era todo. Mi cabeza estaba estallando, sin tener una botella de vino a la mano, active un hechizo sencillo, a menos podría crear agua de mi varita para poder beber, es un hechizo básico, no me encerraran por eso; trabajar con Granger ¿Cómo consiguió terminar los estudios tan pronto?¿Por qué trabajar directamente en el ministerio? pensé que terminaría quedándose en Hogwarts ayudando a la nueva directora ¿Cómo habrá tomado la noticia de tener que verme por dos años?¿se habrá molestado? seguramente inflo sus mejillas como protesta ante el aviso ¿qué hizo todo este tiempo?¿Saldrá oficialmente con la comadreja? tantas preguntas, todas en torno a ella, me di cuenta que no sabía nada de ella, simpre me limite a molestarle durante el colegio, jamás me preocupe por entenderla o por lo menos tratarla como un igual, ahora siendo mi jefa, por no decir niñera, me sentía incómodo, aprenderé a conocer a Granger, la dueña de esa mirada color miel, tengo el presentimiento de que es lo mejor que podría hacer en toda mi vida, aprender a conocer a Hermione Granger.
Hasta aquí el primer capítulo... Gracias
