Hola a todos nuevamente :D
Espero que estén muy bien, nuevamente muchas gracias por darse del tiempo de leer esta historia, a todos aquellos que me se han tomado la molestia de agregarla a sus favoritos o simplemente seguirla gracias infinitas.
Disfruten este nuevo capítulo hecho con mucho cariño.
Capítulo 4: Acuérdate de mí.
Llegamos a una tienda dentro de los suburbios del pueblo, no parecía nada extravagante, de hecho conociendo los gusto de Hermione sería ropa de segunda mano, demasiado simple y posiblemente en un estado decente para un campesino, pero no es como si pudiese quejarme de la situación. Empezando porque no estaba familiarizado con los atuendos que se mostraban ahí, que por montones se apilaba la ropa en pequeñas montañas, si acaso llegaba a reconocer los pantalones que San Potter ha llegado a utilizar pero no por ello significa que yo los usaría como él, esperaba que Hermione tuviera en cuenta eso, lo desagradable que sería para mi usar lo mismo que su "amigo".
-¿Cuál es tu talla Malfoy?- me pregunto con tono casual mientra sacaba del monton ropa de color verde, supuse que escogía el color por mi casa… pero lejos estaba de ser mi color preferido, pero tampoco me molestaba si ella lo escogía, eso era signo de que, de alguna forma, ella tenía consideración conmigo, ¿O no?.
-¿Talla?¿Qué es talla?.- pregunté con genuina curiosidad, jamás había oído dicha palabra antes.
-Mmm… es la medida de tu ropa, los muggles solemos clasificar la ropa por esas medidas para que sea más sencillo comprar algo que nos quede bien, aunque creo que en nuestro caso no es algo que deba preocuparnos, siempre podremos ajustar la prenda de forma sencilla.- me decía mientras seguía concentrada en su búsqueda de prendas verdes, de su explicación apenas entendí la mitad, justo en la parte donde decía que la talla no importaba fue lo que comprendí mejor, claro que no se lo haría saber.
-¿Por qué sólo agarras ropa verde Granger?- dije en el mismo tono casual que ella había utilizado para explicarme "la talla" mientras me acercaba a ella.
Se detuvo al momento de oírme, analizando mis palabras, parecía contrariada. Admito que disfrute ese pequeño gesto en su rostro, me recordó viejos tiempos, cuando disfrutaba de molestarla, aunque fuera por motivos absurdos y equivocados, verla con el ceño fruncido era mi actividad favorita en aquel entonces, pero ahora encontraba más placer viéndole sonreír, ¿Quién lo diría?que yo, Draco Lucius Malfoy, desearía que Hermione Granger sonriera.
-Pensé que si usabas este color sería más cómodo para tí… pero si quieres puede ser cualquier otro.- Bingo… se preocupaba por mi. Mi ego de alguna manera se sentía agradecido.
-Negro… me gusta el color negro, aunque el verde no está mal.- dije sin pensarlo demasiado, era tan extraño no sentirse incómodo con ella a un lado como los últimos días, claro que a pesar de ser extraño me agradaba.
-Negro, tiene sentido, ahora que recuerdo sólo te he visto con túnicas negras y la bufanda de Slytherin en la escuela, no es que tuviera muchas referencias para saber que te agrada y que no Malfoy-
-Cierto, creo que al contrario de lo que pensaba anteriormente mis gustos en ropa no son peculiares, más bien son básicos. Así que podemos empezar por ahí, Granger- dije mientras soltaba una pequeña risa ante mi comentario a darme cuenta de lo absurdo que sonaba. Y sin quererlo volvía a ver su sonrisa dirigida hacia mí ¿Cuándo se daría cuenta ella de eso?¿Si lo notara dejaría de sonreirme de la forma en la que lo hace?
-Tienes razón, no lo había pensado de esa forma Malfoy, entonces, escojamos ropa negra y veamos que es lo que te agradaría vestir..- decía mientras volvía a su tarea de sacar ropa del montón, pero esta ocasión cada que encontraba algo me lo mostraba para saber si era de mi agrado.
Después de las compras ocasionales nos dirigimos caminando hacia nuestro departamento, era raro pensar en algo que fuera de nosotros pero no me desagrada, me pregunto si a ella le pasaría igual o solo era yo experimentando esa clase de sensaciones, me molestaba pensar en eso, ser yo el único experimentando estas emociones, no era justo ¿debería actuar pronto?, pero realmente que era lo que quería de ella, una parte de mi pensaba que debía actuar en el momento adecuado, pero aún no sabía bien para qué.
-Llegamos.-
Decía mientras se detenía enfrente de un edificio algo viejo, de colores café y blanco, aunque se notaba que llevaba algún tiempo sin mantenimiento, la puerta principal era algo estrecha, incluso mi nuevo "hogar" se veía más amplio que el pasillo de la entrada, aunque quisiera quejarme sabía que ese lugar había sido escogido por alguna razón, pero un mal hábito es difícil de quitar por completo.
-Dime por lo menos que no terminara caído en pedazos en los próximos meses que estemos aquí Granger.-
-Tranquilo Malfoy, mientras nosotros vivamos aquí, eso jamás pasara.- con su mirada determinante entró a edificio obligandome a seguirla de cerca.
Si pensaba que el pasillo de entrada era estrecho las escaleras definitivamente eran para una sola persona, en este momento me alegraba de no tener que cargar con un gran equipaje como en antaño, aunque en aquel entonces los elfos se encargaban de ello, afortunadamente la bolsa mágica de Hermione era bastante útil en estos momentos, agradecía el hecho que de mi ropa "nueva" la llevara ella en ese pequeño morral engañoso.
Subimos tres pisos para llegar a departamento, al parecer había solo tres departamentos por piso, el nuestro era el que estaba justo al fondo del pasillo de lado opuesto a las escaleras, al entrar me di cuenta que era mucho más amplio de lo que imaginaba, la estancia y la cocina se veía más amplias que mi departamento actual, dos recamaras que comparten baño y un pequeño balcón que conectaba a las recámaras por fuera, curiosamente ahí fue donde entendí el por qué había escogido ese departamento la leona, pues el balcón daba vista hacia el centro del pueblo, se podía ver todo desde ese balcón, si Oliver se encontraba deambulando por aquí lo podríamos notar fácilmente, nunca he dudo de la inteligencia de la bruja más brillante de mi generación, como suelen llamarla los magos y brujas más experimentados de nuestro mundo, pero algunos métodos que utilizan en la casa de gryffindor me ponen los pelos de punta, pues en situaciones de riesgo no suelen pensar sus acciones, son temerarios. Ella no es la excepción.
-¿Te importaría si escojo yo primero la habitación?- me preguntó mientras observaba con detenimiento el pueblo desde diferentes ángulos en el balcón.
-Las damas primero Granger.- dije restándole importancia
-Todo un caballero Malfoy, es una grata sorpresa ver esa faceta tuya.-
-Creo que tendremos tiempo suficiente para descubrir aún más facetas Granger, a menos que…- decidí callar, ¿A menos que qué Draco?, ¿A menos que ella decida alejarse?, ¿A menos que regrese ese estúpido pelirrojo y se la lleve?, ¿A menos que ella no sienta lo que yo estoy sintiendo?.
-¿Decías?.- me preguntaba curiosa esperando que terminara mi comentario.
-Nada… en lo que escoges cual habitación te brinda la mejor vista, me metere a bañar, ¿Te importaría darme la ropa?-
-Oh, claro.- sacó algunas prendas del bolso mágico para entregármelas, dándome un pantalón negro con una playera del mismo color con un logotipo un poco extraño que aún no entendía muy bien que representaba, ella me había explicado que era algo relacionado con un grupo musical, pero aún así me parecía extraño.
Me dirijo al baño con cierta pesadez, me empieza a preocupar el hecho de no poder controlar lo que digo, simplemente reacciono con lo primero que pasa por mi cabeza sin analizar siquiera como cualquier Gryffindor, ¿Qué se supone que debe pasar ahora?¿Confesarle lo que siento?¿Guardarlo hasta estar seguro que ella siente algo por mi?, esto resulta mucho más complicado que reparar un armario en Hogwarts.
Abrí la regadera con lentitud, esperando que el agua caliente saliera mientras me desvestía, sacando primero mi camisa dejándola caer a mis pies ya descalzos, supuse que esa ropa no la usaría mientras viviera aquí, sería mejor guardarla hasta que regresaramos, fue justo en ese momento que caí en cuenta que no llevaba nada para lavarme, no tenía jabón, ni shampoo, ni siquiera una toalla para secarme, con todo lo que estaba en mi cabeza no pensé en ello, pero sabía que cierta persona era mucho más precavida que yo en esa clase de situaciones, cerré el grifo de la bañera y sin pensarlo demasiado, salí solo con mis pantalones puestos en su búsqueda.
-Granger, de casualidad traerás jabón o algo…- me detuve a verla de pie enfrente de la puerta de entrada con cierto pelirrojo enfurecido al verme.
-¡¿Así que tu misión incluye estar con el vagando semidesnudo en el departamento?!- le gritaba como si fuera la ofensa más grande que podrían hacerle.
-¿A qué se debe tu visita, Weasley?- pregunté con molestia, odiaba que le gritara, odiaba verla afligida por él, odiaba saber que el venia por ella.
-Vámonos de aquí Hermione, no te dejare con esta imbecil oxigenado.- decía mientras la tomaba del brazo queriendo jalarla hacia la puerta.
-¡No, Ron! suéltame, ¿Qué está mal contigo?.- intentaba ella zafarse de su agarre sin mucho éxito.
-¿Qué está mal conmigo? ¡¿Qué está mal contigo Hermione?! ¿Acaso no te das cuenta de la estupidez que es vivir con ese idiota?-
Esto se estaba saliendo de control, el imbécil aquí era él, ¿No se daba cuenta que la estaba lastimando?, eso me hizo hervir la sangre mucho más rápido de lo esperado, sin saber por qué me dirigí con paso firme hasta donde se encontraban para safar a Hermione de su agarre y colocarla detrás de mí de manera protectora, hice un breve contacto visual con ella para hacerle saber que la protegería antes de encarar al idiota del pelirrojo.
-Será mejor que te vayas Weasley- no supe por que pero mi voz se oía más grave que antes,- no me hagas perder mi paciencia.- dije de manera tajante mientras procuraba que Hermione quedará oculta en mi espalda.
-Hazte a un lado Hurón, antes de que saque mi varita y te mande a volar como el maldito roedor que eres, me llevaré a Hermione por su bien, lo quieras o no, lo quiera ella o no, jamás la dejaría en un lugar donde estuvieras tú.-
-¡Basta Ronald Weasley!.- escuche gritar a la leona detrás de mí mientras sacaba su varita -IMPEDIMENTA- decía de manera firme dirigiendo su hechizo hacia el pelirrojo mientras veía cómo su cuerpo se estaba congelado delante nuestro, estaba sorprendido por la acción de Hermione.- ¿Por qué tienes que ser tan desconfiado Ronald? ¿Soy tan poco confiable? estas poniendo en riesgo mi trabajo y lo peor es que no parece importarte para nada, sabes algo, no necesito esto, no quiero que esté a mi lado una persona que no confía en mí, ni en mis habilidades, alguien que no le importe nada de lo que yo hago.- decía de forma acelerada llena de rabia mientras las lágrimas resbalaban por sus mejillas.- ya no puedo seguir contigo Ron… no así, hace meses que te lo he pedido, que confíes en mí, pero no puedes y yo ya me cansé de intentarlo, no dejare que le hagas daño a Draco por un problema que el no originó, no dejaré que interfieras en mi trabajo, en lo que estado luchando durante todo este tiempo, lo siento Ronald… lo siento.- vi como levantaba nuevamente su varita posicionándose a mi lado, sin decir palabra alguna, el cuerpo de Weasley desapareció dejándonos solos de nuevo, mientras ella rompía en llanto, eso hacía que me sintiera impotente.
-No llores Hermione, no vale la pena.- dije intentando consolarla, sentía aún la ira en contra del pelirrojo pero justo ahora lo único que quería era detener sus lágrimas, así que no pensé mucho cuando dije su nombre, salió de forma natural.
-Lo lamento, no pretendía que algo así ocurriese, normalmente no actuaría de esa forma, no sé como obtuvo la dirección.- intentaba explicarse, queriendo justificarlo mientras me daba la espalda apenada por lo sucedido.
-No te disculpes por esto, no es tú culpa.-
-Lo sé Draco… lo sé pero…- ¿Draco? ella me llamo Draco, lo había hecho, no sólo una vez, si no dos veces este día, ahora lo recordaba. Impulsivamente la abracé por la espalda, deje que mi cuerpo la cubriera por completo, se sentía tan frágil y cálida a la vez, sentía como se ponía rígida entre mis brazos, sorprendida.
-Deja de pensar en él, Hermione.- le susurré esperando que se relajara, dejandome abrazarla un poco más, hasta que la escuché suspirar.- Escuchame un momento, sé que es difícil ahora pero, solo piensa en por qué estamos aquí, recuerda a Oliver, los niños que esperan tener una vida que les fue arrebatada, piensa en eso, piensa…- la gire lentamente para poder verle a los ojos- piensa en mi, acuérdate de mi, estoy aquí para apoyarte, después de todo eres mi niñera.- intento sonreír ante mi último comentario, mientras volvía a abrazarla, se sentía tan bien tenerla así.
-Mmm… ¿Malfoy?.-
-¿Sí?- ¿Volvíamos con los apellidos?.
-¿Por qué no tienes camisa?.- fue en ese momento que recordé que me encontraba semidesnudo abrazándola, ¿Qué me pasaba?, me separe de ella inmediatamente.
-Yo… bueno, me iba a bañar, ¿Recuerdas?... sólo que olvidé el jabón y las cosas básicas del baño, salí a preguntarte si tú… bueno, si tenias una toalla y jabón, cuando paso lo que paso… no recordaba que, lo siento…- me sentía tan nervioso, mucho más que en mi juicio, no tenía control de mis palabras, ni de mis pensamientos.
-Si tengo, sólo espera.- ¿Era mi imaginación o ella estaba sonrojada?, en poco tiempo ella regresaba con su bolso para sacar las cosas que le había pedido.
Sin más me las entregó y supe que ese era el momento adecuado para aparentar que nada había pasado, me dirigí al baño de manera firme una vez que tuve los objetos en mi mano, viendo de reojo como ella cerraba la puerta de la entrada aún con cierto rubor en sus mejillas, ¿Era por mi?¿Era por haber llorado por la comadreja estúpida? suspiré cuando me encerré en el baño, dejando las cosas acomodadas y volviendo a abrir el grifo, terminé de desvestirme, fue en ese momento cuando recordé lo que le había dicho mientras las tenía entre mis brazos, acuérdate de mí Hermione, es lo único que esperaba de ella en esos instantes, que pensará en mi.
¿Qué les pareció?
Espero sus comentarios, nos vemos pronto.
Natsuki
