Hola a todos de nuevo, espero que hayan pasado excelentes fiestas, he estado bastante retrasada con este fic, lo lamento mucho, en compensación les traigo un nuevo capitulo más largo de lo acostumbrado, espero lo disfruten, nos seguimos leyendo.

Natsuki.


Capítulo 6: La correcta.

El beso, admito que fue mucho mejor de lo que había imaginado o experimentado en toda mi vida. Ni siquiera recordaba a quien había besado por última vez antes de hacerlo con mi leona, no tenía importancia a partir de ahora. Después de eso regresamos a departamento con la firme intención de contactar a Kingsley para informarle lo poco que habíamos averiguado, pero los dias transcurrian velozmente entre lechuzas y cartas del ministerio, a no saber nadie nuestra ubicación, Hermione le dio instrucciones a quien se quedaría a cargo de sus labores de mandarle todo lo acontecido, ello como siempre, no dejaba cabo suelto.

-Draco, podrías escribir el nombre que viste en las memorias de la mesara en un pergamino- me pidió mientras ella sacaba el archivo de Oliver de su bolsa para repasar la información.

-Aquí tienes.- le extendí el pedazo de pergamino.- Basium Tandem… recuerdo que lo vi anotado en una tarjeta, la mesera tenía la intención de contactar con esta persona cuando desapareció Oliver con la comida.

-Definitivamente en el archivo no hay nadie registrado con ese nombre que sea cercano o haya tenido contacto con el antes, durante o después del incidente, ¿Crees que esa persona sea un mago o muggle?.-

-Por el nombre que tiene dudo mucho que sea muggle, aunque tu debes saber más del tema que yo con respecto a nombre muggles…- me acerque a ella para ver los archivos.- Quizá sea un mago, aunque es posible que este sea un seudónimo, un nombre en latín a estas alturas es bastante extraño, incluso entre magos tradicionales, tengo entendido que el ministerio actualmente cuenta con todos los nombres de los magos que quedaron después de la guerra, lo más sabio sería esperar que Kingsley nos apoye con eso..- sin pretenderlo sentí como su aroma me abordaba por completo, teniendo la necesidad de cerrar los ojos para disfrutar su olor.

-Tienes razón, por el momento podemos enfocarnos en el traslador que debe tener Oliver, si podemos registrarlo sabremos en donde se localiza, aunque igual debemos averiguar cómo lo obtuvo en primera instancia, ¿Que crees que sea más conveniente Draco?.-

Me obligue a salir de mi trance para poder responderle pero inconscientemente me había acercado demasiado a ella, parecía no incomodarla y eso me agradaba.- Solo se me ocurren dos opciones, que ese traslador alguien se lo dio esperando ganar su confianza o que el lo obtuvo después de algún incidente con su magia descontrolada.-

-Por Morgana espero que sea la segunda opción... - dijo mientras recargaba su cabeza en mi hombro, tomandome desprevenido, pero me agrado esta nueva confianza que empezaba a crecer entre nosotros.

-Si es así, quizá podamos revisar entre los trasladores ilegales que se tienen registrados, conozco a alguien que podría ayudarnos con eso.- le dije mientras colocaba mi mano en su hombro para corresponder su gesto.

-¿Quién?-

-¿Recuerdas a Theodore Nott?-

-Claro… demasiado serio, demasiado inteligente.-

-Me alegra que lo describas de esa forma, pero al igual que yo, es una serpiente bastante astuta si me preguntas.- Soltó un bufido divertido ante mi comentario - Durante la guerra su padre era de los mortífagos más sanguinarios, incluso con el era un desgraciado.- sentí como se empezaba tensar ante mi comentario.- aunque Theodore mató a su padre por venganza, demostró que su intención jamás fue seguir los paso de su padre, incluso aportó demasiada información sobre los mortífagos que aún seguían sueltos por todo londres, eso hizo que la confianza del ministerio en esos asuntos aumentara.-

-Eso quiere decir que trabaja en el ministerio…- afirmó en un susurro.

-No realmente, su caso es más parecido a mio pero sin tantas limitantes, a diferencia mía, él tiene más credibilidad de haber ayudado a la orden por matar a un mortifago, de los más peligrosos aún siendo este su padre, pero aún así está bajo supervisión del ministerio, así que no trabaja para ellos como tal… sólo brinda información necesaria cuando se lo piden.-

-¿Y crees que nos ayudara con esto? no estamos cazando a ningún mortífago, es sólo un niño Draco… es distinto.- levantó la cabeza de mi hombro para poder verme.

-Lo sé Hermione, pero sigue siendo una serpiente, entre serpientes siempre nos ayudamos.- sonreí con seguridad para transmitirla.- Nott es uno de mis pocos amigos, es malditamente bueno localizando trasladores, sean legales o no, nos ayudará.-

-Esta bien, si tú confías en él yo igual…- Esas palabras hicieron que algo dentro de mi se llenara, algo que no sabía que se encontraba vacío.

-Gracias.-

-Draco, necesito preguntarte algo- su mirada estaba llena de curiosidad, pero había algo más, algo que aún no lograba descifrar.

-Dime- dije mientras mis manos tomaban vida propia y acariciaban su mejilla con una dulzura que desconocía de mi.

-¿Por qué me has besado en la cafetería?- sin dejar de acariciarle fije mi vista en sus labios, a mencionar el beso recordé su sabor, ¿Qué por qué la había besado?

-Siendo honestos Hermione, es por el mismo motivo por el cual quiero besarte ahora.- note su mirada confundida por mi respuesta, supe que tenía que ser más claro con mi respuesta para calmar su curiosidad innata.- Soy un Malfoy y como tal me educaron de una forma… diferente, ya lo sabes, siempre se me exigió que mis emociones, sobre todo las "débiles" como ellos le llamaban, tenían que ser suprimidas, el afecto, a cualquier nivel estaba prohibido ser mostrado, aunque mi madre me dio la enseñanza más grande a respecto…-

-¿Qué enseñanza?.-

-Ella me dijo que más que palabras, las acciones siempre serian la mejor forma de demostrar afecto por algo o alguien, pero solo cuando se estuviera completa y totalmente seguro de que valía la pena mostrar dichas acciones… es decir, siendo consciente de que esa persona u objeto fuera merecedor de ese cariño que le profesas.-

Sus ojos se ensancharon ante mi relato, aún me recordaba en las piernas de mi madre siendo consolado después de que mi padre decidiera matar a un elfo enfrente mío por haberme hecho "débil" y mostrar afecto a la criatura que, en visión de mis padres, no valía la pena para que un Malfoy fuera amable o cariñoso, suspire ante esa memoria mientras mi mano seguía aprendiendo las facciones de Hermione.

-Yo no soy bueno demostrando afecto, no tuve tiempo para eso, ni quien me enseñara, así que solo actuó conforme mis instintos me dictan, como ahora…- me acerque lentamente a su rostro esperando alguna reacción por parte de ella.- si hay algo que estoy haciendo mal, espero Hermione, que seas tú quien me corrija.- ella solo cerro sus ojos en respuesta a lo que acababa de decir… podía continuar.

Esta ocasión tomé suavemente sus labios, era un paraíso al que siempre quería regresar, como una nueva adicción que nacía en mí, hubo algo diferente, ella me correspondía con la misma suavidad, acoplándose lentamente a mi ritmo y aferrándose a mi pecho mientras yo la estrechaba en mis brazos. De pronto tuve la necesidad de ir más allá, pero ¿Ella me lo permitiría?¿Era mejor esperar?, entonces su imagen llorando por el idiota de Weasley apareció en mi mente, me maldije internamente y decidí dar por terminado el beso, pero seguía sin soltarla por completo, tenía que verla a la los ojos, para saber que hacer… sus ojos siempre serían la respuesta.

-Draco… yo tengo que decirte algo.-

-¿Es importante?-

-Lo es… sólo que no tengo aún las palabras correctas, ¿podrías darme tiempo?-

-Todo el que necesites, de hecho no tengo nada más para darte que sólo eso Hermione…-

-Draco…-

Fuimos interrumpidos por Kingsley que se aparecía en el departamento, me obligue a soltarla lentamente ante la mirada atenta del ministro, a pesar de todo no parecía sorprendido por la manera nos encontró.

-Vine lo más rápido que me fue posible, como saben el ministerio sin personal es algo caótico, pero si gustan puedo regresar despues…-

-No, entre más rápido resolvamos esto mejor ministro.- conteste un poco tajante porque algo me decía que no teníamos suficiente tiempo.

-Díganme, ¿En qué puedo ayudar?.-

-Tuvimos un incidente en una cafetería que solía visitar la familia de Oliver.- empezó a explicar la leona, sin dar muchos detalles del "incidente".- obtuvimos un nombre misterioso por parte de una mesera que pudo ver a Oliver antes, justo después del primer incidente, a parecer la mesera creía oportuno decirle a esta persona que Oliver había aparecido, sin embargo no hay ningún registro de esa persona en nuestros archivos.-

-Eso significa que no era cercano a Oliver. ¿Me equivoco?.- preguntó Kingsley mientras rascaba su mentón pensativo.

-Debemos asegurarnos que no habrá nadie detrás de Oliver, si lo hay evitar poner a los niños en peligro.- dije mientras le daba la nota donde escribí el nombre que vi en las memorias de la mesera.- Aquí escribí el nombre de esa persona, posiblemente sea un mago.

-Investigare inmediatamente sobre esto, pero si resulta ser una amenaza será necesario enviarles ayuda extra… sobre todo en su condición Sr. Malfoy.- hice una reverencia afirmativa, me dolía que me consideran inútil pero entendía que las restricciones serían un estorbo en un caso como este.- Por otro lado, igualmente quería informarle que el día de mañana vendrá una lechuza del ministerio, a ver su apoyo hacia este caso en particular se ha decidido darle la oportunidad de comunicarse con su madre semana con semana, así que vaya preparando su primera carta señor Malfoy…-

-Gracias ministro…- sé que sone algo frío pero en realidad me sentía aliviado de saber que podría ponerme en contacto con mi madre, la he extrañado demasiado.

-Entonces me retiro, les haré llegar cualquier información que tenga a respecto, señorita Granger, Malfoy.- sin más desapareció tal y como había llegado.

-Draco, ¿Estás bien?-

-Claro, por qué no habría de estarlo, ¿Por qué no has mencionado lo de el traslador que posiblemente tenga Oliver?.-

-Si vamos a preguntarle a Nott sobre trasladores no legales, prefiero que seamos nosotros sin la intervención directa de Kingsley, podría ocasionar problemas a tu amigo.-

-Eso es considerado de tu parte Hermione, aún así será mejor que vayamos lo más rápido con Nott, ¿puedes usar la aparición?.-

-Tú pregunta me ofende Draco…- Hizo una mueca que encontré encantadora, ahora recordaba por qué me gustaba molestarla tanto en hogwarts.- solo dime a donde hay que ir.-

-¿Te he dicho que me encanta tu determinación, leona?.- sus ojos se abrieron sorprendido por mi comentario, un leve rubor aparecía en sus mejillas.

-Dime a donde hay que ir.- volvió a repetirse mientras desviaba su mirada de la mía, simplemente adorable.

-Se que no te va a agradar pero es la única forma que conozco que sea segura, debemos ir a la mansión Malfoy…-

-¿Por qué ahí?.- sonaba asustada aunque intentaba disimularlo.

-Nuestra chimenea está conectada a todas las mansiones de la familia Nott por nuestra amistad familiar, de esa forma el ministerio no sobra que fuimos para allá.- dije intentando ser lo más claro para tranquilizarla.

-¿Sabes que en el momento en el que tú pongas un pie en esa mansión el ministerio lo sabrá?.-

-No realmente, ya que para saberlo debería ser yo quien haga la aparición así que, no pasara nada y así no pondremos en riesgo a Nott.-

-No sé cómo sabes tanto sobre tus restricciones.-

-Sé que suena extraño, pero tuve cierto interés en las cosas del ministerio cuando era más joven, sobre todo después de oír de cierto proyecto que tenía en manos una chica de gryffindor, creo que has oido de el, le puso algo así como P.E.D.D.O.-

Se que estaba dando más información de la necesaria pero poco me importaba, si algo sabía durante el tiempo que estuve esperando mi juicio era que si tenía la oportunidad de ser honesto con ella lo haría. Había cometido sin infinidad de errores en el pasado y el más grave era mentirme y mentirle a la vez, jamás pensé que en algún punto podría tener una oportunidad de nuevo, comos si la mereciera, pero aquí está, sin forzar nada, esta vez no pienso equivocarme de nuevo.

-Draco, ¿Cómo supiste de eso?.-

-Supe muchas más cosas que también te sorprenderán, pero por ahora no tenemos tiempo para hablar si queremos resolver lo del traslado.- dije viendo como su mirada se posaba sobre la mía con demasiadas preguntas, siempre tan clara su mirada con respecto a lo que ella piensa.- prometo Hermione, que esta noche tendrás todas las respuestas a las preguntas que tu mente curiosa tiene en este momento, por ahora, vamos a la mansión Malfoy.-

Suspiro resignada, me tomo de la mano y sin pensarlo demasiado nos apareció en la mansión, para mi sorpresa estábamos en el salón donde ella fue torturada por la desquiciada de mi tía, con aún su mano aferrada a la mía percibí su miedo por el lugar donde estábamos, su palidez era notoria junto con el temblor de su cuerpo, sentía como empezaba desvanecerse por la falta de fuerza en sus piernas, tenía que sacarla de ahí.

-Aguanta un poco leona, sólo un poco.- dije mientras la cargaba entre mis brazos para avanzar lo más rápido a la sala donde se hallaba la chimenea, justo en la planta baja, en el recorrido note como los elfos mantenían la mansión reluciente y sin un cambio alguno, incluso si no fuera por lo que ha pasado diría que se encontraba en las condiciones antes de que fuéramos invadidos por mortifagos, antes de la guerra. Debió mi madre dar una orden antes de trasladarse a Francia.

A llegar a la sala la deposité suavemente en un sillón cercano, fue entonces que me di cuenta que ella se había aferrado a mi con tanta fuerza, sutilmente tome sus brazos para que dejara de sujetarme el cuello, no puso resistencia, busqué su rostro ahora que podía verla mejor, sus ojos estaban fuertemente cerrados y su cuerpo seguía temblando, sostuve su rostro con sus manos intentando que ella abriera los ojos y me mirara.

-Hermione, mirame, abre tus ojos y mírame.- le suplique mientras acariciaba con mis pulgares sus mejillas.- Por favor leona, confía en mí, no pasada nada, estamos seguros.- sus ojos de empezaron a abrir lentamente y se posaron en los míos, sentí una fuerte opresión en mi pecho a notar su miedo.- tranquila, estás a salvo, tranquila.- noté como poco a poco empezaba a relajarse pero seguía alerta, con sobreesfuerzo puso sus manos sobre las mías.

Lentamente me fui acercando a ella hasta que nuestros labios se rozaron, despacio, muy despacio fui soltando su rostro para posar mis manos en su cintura y así acercarla a mi, ella cerro su ojos nuevamente pero ahora se concentraba en nuestro beso, supe que había logrado controlar su miedo cuando sus manos se posaron en mi pecho de manera firme, ya sin temblar. Me separe de ella un poco para darle espacio mientras veía como abría sus ojos lentamente con un brillo diferente esta vez.

-Lo siento, yo no pensé que me fuera a pasar algo así.- me dijo apenada.

-Yo soy quien lo siente, debí prever que el único lugar que conoces de la mansión era esa sala, debí defenderte aquella ocasión y no lo hice, también lamento eso.-

-No Draco, no lo lamentes, no podías ayudarme en ese momento.- me dijo en un susurro.

-Siempre lo lamentaré, pero de ahora en adelante te prometo que no volverás a pasar por algo así, siempre estaré ahí para ti, no lo olvides.-

Nos quedamos un rato más en el sillón abrazados, de alguna manera logré que se calmara por completo, ahora su curiosidad empezaba a aflorar como de costumbre.

-¿Quién es la persona del retrato? arriba de la chimenea.-

-Mi abuelo, Abraxas Malfoy, era un gran mago, gracias a él nuestra fortuna se vio multiplicada, dice mi padre que era un hombre sumamente ambicioso como buen Slytherin pero sobre todo era inteligente, no había negocio que abriera que saliera mal.-

-Admito que tienes una historia familiar bastante interesante.- bufé un poco ante el comentario.

-No estoy seguro de ello, pertenezco a dos de las familias más reconocidas en el mundo mágico, sin embargo solo se la historia de una de ellas con lujo de detalle, mi madre siempre mantuvo su historia familiar oculta, tal vez temiendo que yo me inclinara más por ese lado que por los Malfoys como debía ser, aunque mi padrino siempre decía que yo era más un Black que un Malfoy.-

-Quizá… ¿Quién era tu padrino?-

-Snape… era el mejor padrino de todos.- sonreí con melancolía a recordarlo, sus enseñanzas y consejos los llevaba grabados, incluso recordé cómo fue que hizo su comentario sobre mi parecido con los Black.

Estábamos en el aula de pociones, a saber que la leona había sido capaz de recrear la poción multijugos a su corta edad me sentía sumamente humillado, puesto que sabía que las pociones era un don natural para mi, no concebía que alguien más logra sobrepasar mi habilidad con demasiada sencillez, así que le pedí a mi padrino que me enseñara toda clase de pociones de cursos más avanzados, inicialmente se negó pero terminó aceptando, se sorprendió al ver lo bueno que era y lo fácil que aprendía, fue entonces que lo dijo "Parece que tienes más de Black que de Malfoy, ambas familias son ambiciosas por naturaleza pero lo Blacks son terriblemente apasionados con las cosas que consideran importante."

-Draco, no estoy segura de que tanto te puedas parecer a los Black, pero independientemente de eso, tu no eres solo un Malfoy o solo un Black, eres mucho más.-

-Gracias por eso, oírlo de ti hace que lo crea, ahora es momento de irnos.- tomé su mano para dirigirnos a la chimenea, tome los polvos flu y se los pase.- Recuerda decir mansión Nott.- apreté su mano mientras sentía cómo nos movíamos hasta llegar a casa de Theodore.

-¿Llegamos?- me pregunto susurrando, mientras salíamos a la gran sala de colores cafés y bastante vacía, no recordaba que se viera tan amplia antes.

-¡Nott!.- llame en voz alta esperando su respuesta.

-¿Estás seguro que estará aquí?.-

-Claro, jamás iría a otro lado, pero es posible que no se encuentre por aquí ahora, es lo malo de llegar sin avisar.-

-¿Draco?.- oí la voz de Nott llegando a nuestro encuentro.- ¿En verdad eres tú?¡con Granger! vaya sorpresa.-

-También me da gusto verte Theo.- dije intentando no sonar tan sarcástico.

-Vamos amigo, no te amargues, pero no tenía intención de verte hasta dentro de algunos años, tú sabes bien por qué.- me guiño el ojo antes de posar su mirada en Hermione.- lo mejor es que no vienes solo, si no con la gran heroína del mundo mágico, la más bella por cierto, un gusto verte Granger, aunque admito que jamás imagine tenerlos aquí.-

-El gusto es mio Nott.- sonreía cortésmente aferrándose a mi mano intentando ocultar su incomodidad.- Lamentamos la intromisión pero requerimos tu ayuda.-

-Cualquier cosa por ti, my lady. Bueno digan, en que les puedo ayudar, soy todo oídos.-

-Requerimos que nos brindes información sobre un posible traslador ilegal en manos de un menor.- dije sin tanto rodeo.

-Oh… entiendo, síganme por favor.- nos guío dentro de su mansión hacia lo que parecía ser su despacho, que parecía ser el único lugar amueblado de la mansión.- requiero que me digan el lugar donde se activó el traslador, de lo demás me encargo yo, aunque tomará un poco de tiempo.-

-¿Cuánto?.- se atrevió a preguntar la leona.

-Normalmente tardaría una semana, pero a ver que vinieron los dos asumo que es un asunto urgente, así que haré lo posible para que sean 3 dias.- dijo sin vernos mientras sacaba carpetas de su escritorio.

-No podía esperar menos de ti Theo.- sonreí con arrogancia.

-Si, si, lo que digas Draco, ¿dónde podría contactar con ustedes?.-

-Veamonos en Hogsmeade en tres días, en el caldero chorreante, creo que esa zona será segura.- contestó Hermione

- De acuerdo.-

-Hermione, ¿Crees que me puedas dar unos minutos a solas con Theo?- me atreví a preguntar, tenía curiosidad por algunas cosas que sólo Theo me podría responder.

-Sí claro…te espero afuera.- sentí como me soltaba sutilmente de la mano, mientras la atenta mirada de Theo pasaba a posarse sobre mi, mientras esperábamos que ella saliera del despacho.

-¿Así que por fin se te hizo con ella?.- preguntó directamente

-Aún no puedo asegurar nada.-

-Supe que el ministerio la había colocado a cargo tuyo, sólo era tiempo para que algo pasara entre ustedes.-

-¿Ahora ves el futuro Theo?.-

-Vamos viejo amigo, sólo era cuestión de recordar la tensión que se percibía en ustedes en el colegio para saber que pasaría, tal vez para tí no fuera tan obvio, pero para cualquier persona con dos ojos encima sí.-

-¿Qué sabes de los demás?.- pregunte con toda la intención de cambiar el tema, él no noto.

-No mucho mejor que nosotros, Pansy igualmente se fue a Francia por voluntad propia, parece que está al pendiente de tu madre, las Greangrass a mostrarse inocentes siguieron con sus vidas, de quién no sé es Blasie, como si se lo hubiese tragado el mismísimo Salazar.-

-Entiendo.-

-Ese traslador que buscan, no te metas en problemas Draco, los Gryffindors tienden a hacerlo cuando ven algo injusto, no te dejes arrastrar a eso.-

-Creo que meterme en problemas con un Gryffindor, mejor dicho con una Gryffindor, es lo mejor que he hecho en mi vida Theo.-

-Míranos amigo, enamorados de personas que no deberíamos y siendo más felices que nunca.- a pesar del comentario que podría sonar sarcástico antes otros, sabía perfectamente que Theo estaba siendo honesto.

-¿Puedo saber quien es la desafortunada?.- el me dedicó una mirada divertida ante mi comentario- quisiera darle mis condolencias.-

-Luna Lovegood.- dijo con una sonrisa que jamás le había visto. ¿Así me veía yo junto a Hermione?

-Vaya, afortunadamente para nosotros, no hay nada ni nadie que impida que estamos con ellas, ya no más.-

-Así es Draco, nada ni nadie, como debía ser desde antes, sólo que éramos muy jóvenes para saberlo.- dijo con cierto toque de nostalgia mientras se paraba de su lugar.- Queme todo, excepto este espacio, todo lo que tuviera recuerdos de ese malnacido, menos la oficina donde pase tiempo con mi madre.-

-Entiendo amigo.-

-Me alegra volver a verte, lo digo en serio.-

-A mi igual.- nos abrazamos fuertemente, era como estar en familia.

-Ahora vete, no es bueno hacer esperar a una dama.-

-Cierto, y vaya dama que me acompaña…-

Ambos reímos ante el comentario, a salir del despacho vi a Hermione apoyada en la pared a un lado de la puerta con los ojos cerrado, sujetando fuertemente su brazo izquierdo con los ojos cerrado.

-Granger, te devuelvo a Draco, espero sepas cuidarlo, es algo remilgoso con algunas cosas pero es buen muchacho.- le lancé una mirada bastante molesta a Theo por su comentario, cosa que pareció ser divertida para la leona.

-Lo sé Nott, estoy haciendo mi mayor esfuerzo.-

-Como sea, vamonos.- volví a tomarle de la mano para dirigirnos a la chimenea.

-Los veo en Hogsmeade pronto.- dijo Theo en forma de despedida

-¿Crees que haya algún inconveniente si usamos tu chimenea para ir a un zona Muggle?.- no quería que Hermione tuviera que pasar de nuevo por la mansión Malfoy.

-Para nada, vayan con cuidado.-

-¿A donde vamos Draco?.-

-No se tú, pero yo ya muero de hambre.- sin más tome los polvos flu y nos dirigimos a una zona muggle que conocía bastante bien, lo descubrí accidentalmente a intentar escapar de la mansión después de una discusión con mi padre, mi intención era ir a Hogsmeade en ese momento pero por la rabia pronuncie mal el nombre y termine en un pueblo de Londres muggle, curiosamente había una cabaña abandonada donde estaba conectada la chimenea a mundo mágico.

-¿Qué es este lugar?.- preguntó ella maravillada por la cabaña tan pequeña donde estábamos.

-Mi guarida.-

-¿Es la guarida de un Dragón? vaya sorpresa.- su sonrisa se amplió mientras salía de la chimenea explorando el lugar. Era un espacio bastante pequeño, pero a pesar de todo se sentía muy distinto a la mansión, era cálido. -¿Cómo diste con el?.-

-Por error, es curioso que el mejor lugar para estar tranquilo fuera una cabaña muggle, cuando llegué aquí me di cuenta que llevaba mucho tiempo abandonada, no había rastros de que alguien la hubiese habitado en muchos años y aún así no estaba en mal estado.-

-Seguramente la magia lo mantuvo en este estado…- camino hasta llegar a la pequeña cocineta abriendo las puerta y gabinetes.- ¿Sabes usar todo esto?.- refiriéndose a los utensilios que iba sacando, cuyo nombre desconocía por completo.

-No, jamás me he vistos en la necesidad de usarlos.-

-¿Y que planeas que comamos aquí?.- río con cierta ironía.

-Si abres la puerta del aparato que siempre está frío encontrarás comida.- hizo lo que le dije mostrando una mueca de sorpresa a ver las pastas y el pollo asado.- siempre guarde suministros ya elaborados y preservados con magia para momentos que quisiera escapar del mundo mágico un rato.-

-Los elfos te los traen.-

-No, originalmente les pedía que preparan los alimentos y los llevaran a mi habitación, después yo me aparecia con ellos aquí, hasta que… bueno, hacer pociones y cocinar es algo muy similar, al menos a estilo mágico.-

-¿Tú cocinas?¿Draco Malfoy sabe cocinar? creo que el mundo es muy injusto…- alce mis cejas intrigado por el comentario.

-¿Injusto?¿A qué te refieres?.- me acerque a ella esperando su respuesta.

-Eres un hombre con demasiadas habilidades, eres inteligente, guapo, sabes seguir recetas sin importar si sean de comida o pociones, atlético hasta donde recuerdo e incluso me atrevería a decir que eres un excelente observador.-

-Mmm, ¿Y eso es malo?-

-No, ese es el problema, nada de eso es malo, de hecho es excelente, pero no es algo que el mundo mágico pueda apreciar ahora, eso es injusto.- su semblante se oscureció mientras mordía su labio, intentando ocultar sus emociones.

-Bueno… siendo justos, tengo una infinidad de defectos que hicieron que llamara la atención del mundo mágico, eso es lo único que pueden ver, no tengo problema por ello.- la obligue a darme la cara mientras acariciaba gentilmente su pómulo.- las virtudes se aprecian cuando son honestas y salen en el momento adecuado, como las tuyas, las mías son apreciadas en este momento por el único mundo que me importa.- le sonreí con honestidad cuando me di cuenta que había entendido mi comentario.

-Admito que este tipo de honestidad me gusta, pero tengo miedo que desaparezca.-

-Mientras tenga vida, Hermione Granger, serás la única que gozara de ella, puedo jurarlo.- me besó, por primera vez era ella quien me besaba, me tomo un segundo reaccionar para corresponder, su beso fue demandante, casi con urgencia acumulada, sus manos encontraron el camino hacia mi cabellera mientras que las mías se aferran de manera posesiva en su cadera.

-Draco…- pauso nuestro beso mientras unía su frente a la mía.- en estos momentos eres el enigma que más deseo resolver.- sonrío de lado cerrando sus ojos, podía sentir su aliento cerca de mi boca y me estaba volviendo loco.- pero por primera vez quiero tomarme mi tiempo, sin prisa, ¿podrías ser mi enigma por siempre?.-

Me separe de ella un momento, solo lo suficiente para contemplarla con los labios hinchados por nuestro beso y sus mejillas sonrojadas, sus ojos se abrieron lentamente, con un brillo nuevo en ellos, tan hermosos sus ojos color chocolate, deseaba decirle que sí, que sería lo que ella me pidiera, siempre, pero mi garganta se hallaba sedienta por ella, así como todo mi cuerpo. Ahora era mi turno para tomar la iniciativa, así que la sujete firmemente para colocarla en la mesa de la cocineta de aquella cabaña, se asombró por un instante cuando invadió su boca con la misma necesidad que ella había marcado momentos atrás, a poco tiempo mi lengua invadió su boca, gustosa de probarla, mis manos exploraban sus piernas por encima de los jeans que traía puestos y ella acariciaba mis brazos.

-Hermione…- le hable entre besos mientras me dirigía a devorar su cuello.- sujeta mi cuello, no te sueltes..- mi voz salió más ronca de lo que esperaba, ella no tardó en hacer lo que le había casi ordenado, sin más la cargue, agarrandola de su trasero de forma un tanto brusca y ella enredo sus piernas en mi, por Salazar, ese roce tan íntimo entre nuestros cuerpos hacían que fuera complicado y placentero a la vez dirigirnos hacía la única habitación de esa cabaña, en el proceso mi camisa y su playera se perdieron antes de depositarla en la cama conmigo entre sus piernas aún. Me detuve un momento para contemplarla, su cabello volvía a su natural salvaje como la recordaba en el colegio, se veía aún más hermosa, había fuego en toda ella, un fuego que necesitaba por completo, sin decir nada con un par de movimientos ella hizo que cambiáramos de posición, quedando encima mío, vi como una tortura autoimpuesta como deslizaba su sostén color negro de forma lenta, dejando a la vista sus senos, era como ver un oasis en medio de un gran desierto, jamás me había considerado tan sediento como esa noche.

Mis manos llegaron hacia ellos casi temblando, eran tan perfectos, roce sus pezones con mis pulgares, maravillado de ver como se estremecía ante mi tacto, esa era la señal que esperaba para poder probarlos, sentandome con ella encima, empecé a cumplir con mi nueva tarea mientras mis manos hacían lo posible por desabrochar el molesto pantalón de mi castaña.

Después de un rato nuestra desnudez compartida hizo que se nos olvidará todo por completo, Oliver, Kingsley e incluso el idiota de Weasley pasaron a un plano completamente distinto al de nosotros, me posicione en su entrada, de nuevo su mirada me dejaba sin aliento, era una leona por completo en ese momento, sabía que ansiaba nuestra unión tanto como yo, entré lentamente, disfrutando de esas pequeñas descargas que se colaban en mi columna a sentirla tan húmeda y caliente, grabando sus gestos y reacciones por completo, no quería perder ningún detalle, era un diosa a la que le estaba haciendo el amor, así me sentía. Nuestro vaivén nos llevó al éxtasis más de una vez aquella noche, sin decir nada más, dejamos que nuestros cuerpos se comunicaran, fue mucho más eficiente que cualquier otro medio.

Abrazaba a mi leona mientras la contemplaba dormir tranquilamente sobre mi pecho, hasta que los picotazos de una lechuza me obligaron a salir del lecho con cuidado de no despertarla, había olvidado por completo que ahora podía escribirme con mi madre, deje pasar a la lechuza dándole bocadillos en la cocina mientras dejaba descansar a Hermione, me dispuse a escribirle a mi madre, aunque sólo había una cosa que quería contarle.

Querida Madre:

Espero que te encuentres bien, se que Pansy se encuentra cerca de ti, ¿Podrías darle mis saludos? sin duda alguna muchas cosas han pasado, pero hay algo que necesito decirte, confío en tu entereza madre.

Te cuento que me encuentro enamorado, no, no sabría decir en que momento fue, en ocasiones pienso que empezó desde el colegio, en esos detalles tan amargos que le he hecho, o tal vez cuando la volví a ver en ministerio quedando ella como mi jefa-niñera. Ha sido algo difícil entender mis sentimientos, quizá mucho más que el hecho de acostumbrarme a mi nueva vida sin lujos o sin el control que supuse que siempre tenía, vaya mentira.

No te culpo de nada, ni a él, una parte de mi siempre fue así, ya lo sabes, incluso contigo, siempre fue complicado dejarme querer o mostrar afecto cuando realmente lo sentía, pero con ella, algo quiere salir, pero no se como, tengo miedo, miedo a perderla por no ser lo suficiente para ella, por seguir siendo un cobarde con respecto a mis sentimientos, yo, que daría todo por verla feliz, no sé cómo hacerlo.

Te extraño madre, un buen consejo me hace falta.

D.L.M.