Hola, sí soy yo con una nueva locura de mi cabezota. Sé que algún día diré que me volví como una cabra al leerlo de nuevo. Este fanfic, trata de Hermione al estar pasando sus vacaciones de verano en Grimmauld Place antes de cursar 5 grado, encuentra el diaria de Regulus Black por causalidad al buscar en la biblioteca algo para leer. Esperemos que sean fieles a la historia y yo me comprometo a terminarla y hacerlo lo más pegado a los personajes posiblemente. Algunas situaciones se distorsionaran con la aparición del libro y las mentiras de Hermione al intentar que nadie se de cuenta de él
Sin más que decir, cruzo mis dedos para tener suerte. Es mi segundo fanfic.
Disclaimer: Todo esto pertenece a JK:)
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La lluvia azotaba la ventana fuertemente, con una fuerza increíble que parecía querer destrozarla. Una persona normal y común se hubiese aterrado con la idea de que el vidrio se rompiera y que el agua entrara violentamente en la habitación. Pero nadie que vivía en ese lugar era una persona normal y común. Eran magos, gente que con simplemente mover su varita, podría hacer cosas que maravillaran a los demás.
Una chica con un esponjado cabello castaño sobresalía de un nutrido grupo con largas capas que pretendían entrar lo más antes posible.
— ¡Ginny! Deja de estar saltando en los charcos, cariño. Y tu Fred, deja de estar molestando a Ron. ¡El pobre ya ha tenido suficiente todo el camino!—vocifero una mujer regordeta de una amable cara, con un cabello sumamente pelirrojo. La mujer en cuestión era Molly Weasley, y a los que regañaba eran sus pelirrojos hijos.
Estaban impacientes por entrar, en parte por la curiosidad, pero más por el deseo de ver como se encontraba Sirius Black. El mencionado, era el dueño de la casa pero también era padrino de uno de los mejores amigos de Hermione Granger y Ron Weasley.
Sin mas distracciones abrieron la puerta expectantes de ver lo que les esperaba dentro. De inmediato vieron el tétrico lugar pero sonrieron con alivio al ver como una demacrada y delgaducha figura los saludaba recargado en la pared.
— ¡Sirius! ¿Qué tal?—saludo Molly viendo con desaprobación el aspecto del hombre y soltando su bolsa, se sentó agotada en una silla.
Sirius, sin embargo empezó a saludar a todos los invitados con cierta frialdad y desanimo que no paso desapercibido a cierta castaña, pero para los demás lo primordial era acomodarse y dormirse rápidamente.
Fred y George, empezaron a bromear sobre lo tétrico que estaba la casa y al ver las cabezas de elfos disecadas, se destornillaron de risa. Eso le levanto el humor a todos, inclusive a Sirius que esbozo una torcida sonrisa. Hermione, sin embargo, puso los ojos en blancos mostrando su desacuerdo pero se animo al oír la voz de la Sra. Weasley.
— ¡Basta ya de bromas! A la cama todos. —se dirigió a Sirius pidiendo su aprobación, pero el hombre ya se había escabullido de allí dejándola al mando de la colocación— ¡Ese hombre! Bueno… síganme y les mostrare su habitación. No hagan ruido, por favor. —añadió viéndoles con una amenazadora mirada.
Los chicos obedecieron la orden al punto, tal vez demasiados cansados para permitirse discutir y se dejaron llevar dócilmente sin rechistar. A Ginny y Hermione les toco una habitación amplia con una enorme ventana, la hubiesen encontrado agradable, si no estuviera llena de polvo y con objetos tétricos y extraños. Las chicas cansadas, se durmieron inmediatamente sin tener ánimos de comentar algo. Minutos después, la casa quedo en un profundo silencio en donde solamente se oían las respiraciones y ronquidos de los habitantes.
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—Esto apesta. —mascullo Ron al estar limpiando una habitación vacía en donde él dormía. Hermione se hallaba sentada en la cama viéndole refunfuñar con Crookshanks en su regazo.
Ya había pasado una semana desde que habían llegado a la tétrica casa de Grimmauld Place, y lo peor del caso es que no podían decirle algo a Harry. Gracias a las orejas extensibles de Fred y George —a las que al principio la chica se había negado a usarlas rotundamente— habían descubierto la Orden del Fénix, una organización secreta fundada por Dumbledore para derrotar a Quien-tu-sabes.
—Desearía que pudiéramos ser parte de la Orden, ¿no lo crees Hermione? —exclamo de pronto el chico mientras intentaba quitarle el polvo al escritorio que tenía enfrente.
—Creo que somos demasiado jóvenes para eso, Ronald. Aparte tenemos obligaciones como el ir a la escuela, hacer los deberes, ¿sabes? No todo en la vida es la aventura. —replico sabiamente mientras leía concentradamente un enorme y gastado libro proveniente de la biblioteca Black.
—Eres la voz de la sabiduría y de la responsabilidad—ironizo Ron mientras se dejaba caer en una desgastada butaca roída por los ratones.
—Oh, claro. Habla el chico que siempre piensa antes de actuar. ¡Deja de ser tan inmaduro, Ron! —exclamo cerrando de golpe el libro y levantándose bruscamente tirando al gato que tenía en el regazo.
Llevaban peleándose desde que habían llegado, y el resultado del irónico comentario de Ron fue que Hermione cerrara de un portazo la puerta con un humor de perros. El chico se estremeció levemente con el ruido y alzando las manos gritó malhumorado:
— ¡Mujeres! —Pero siguió limpiando al oír los característicos pasos de su mama en la escalera.
La chica todavía molesta con el comentario, se fue al comedor pretendiendo ayudar a la Sra. Weasley, pero lo único o más bien, al único que encontró fue a Sirius viendo nostálgicamente las llamas de la chimenea que chisporroteaban alegremente. Se dio cuenta, analizando lo lúgubre que resultaba el lugar incluyendo al demacrado hombre que se encontraba con la mirada distraída, que lo único que parecía tener vida era la chimenea. Un tanto incomoda, Hermione se sentó a una butaca que estaba al lado de Sirius, y sin prestarle la más mínima atención, se concentro en el libro.
—¿No te aburres estando aquí? —le pregunto una ronca voz, interrumpiéndole la lectura. Alzo la mirada y se encontró con los tristes ojos de Sirius.
Alzo una ceja sorprendida de que le hubiese hablado, ya que jamás se habían dirigido la palabra, al menos si no estaba presente otra persona más. Cerro el libro de un golpe, y posando delicadamente en la mesa, le prestó atención.
—Jamás me aburrido de leer Historia de Hogwarts. Ron y Harry lo encuentran aburrido pero a mí me parece interesante saber la historia del colegio en el que asisto, ¿no lo cree, Sr. Black?
Él se carcajeo al oírla hablar tan formalmente, dejando ver sus amarillentos dientes.
— ¿Sr. Black? Me llamo Sirius, Hermione. Si quieres puedes llamarme Canuto, también, aunque solamente los Medeoradores me llamaban asi, pero—se encogió de hombros quitándole importancia— eso fue en otro tiempo.
—Bueno, creo que te diré Sirius. Sería extraño llamarte Canuto frente a la Sra. Weasley, ¿no crees? —empezó a decir la chica nerviosamente.
—Puedo verla ahora con su cara de: "Sirius eres una mala influencia" o la de: "Eres un inmaduro". —exclamo con un brillo travieso en sus ojos.
La joven se dio cuenta de lo extraño que resultaba la situación: una chica de recién cumplidos los quince con un hombre de alrededor treinta y cuatro solos riéndose sobre trivialidades, como si fueran amigos de toda la vida, cuando el único lazo que los unía era el que ella le hubiese salvado la vida en su tercer año y que su mejor amigo fuera el ahijado de él.
Carraspeando ligeramente, se levanto de un brinco con el libro en el pecho dando a entender sus intenciones de marcharse de allí.
—Sera mejor que me vaya. Emm…voy a terminar unos deberes atrasados, fue un gusto hablar contigo, Sirius. —dijo nerviosamente sin mirarle a los ojos y escabulléndose rápidamente a la biblioteca.
Se le había olvidado el encuentro con Ron, y al volverle a ver, lo saludo como si nada hubiera pasado. El chico la miro confundido por su actitud tan contradictoria, pero encogiéndose de hombros la dejo marchar a la biblioteca teniendo cuidado de no hacerla enojarla. Realmente sonaba raro, pero lo que más le gustaba a Ron Weasley era enojar a Hermione, verla apretar sus labios y que ella fijara sus brillantes ojos—casi siempre por lo cabreada que se ponía— en él. No era que le gustara, ¡Por Merlín! Apenas había descubierto que su mejor amiga sí era una chica, pero el verla en ese estado, le fascinaba. Era como montar en su escoba sin que nadie le dijese lo malo que era.
Hermione siguió caminando sin darse cuenta de los pensamientos que arrancaba Ron al verla, pero al estar sentada en un gastado sillón rodeada de una enorme pila de libros, oliendo el característico olor a pergamino viejo, se sintió en paz y relajada. Eso siempre la hacía pensar las cosas con claridad y su mente quedo invadida al pensar en el encuentro con Sirius anteriormente.
Era raro que hubiesen tenido una conversación simple, pero que le hubiese sacado un sentimiento de confianza y candidez. Era como si estuviera hablando con su papa, pero bueno, Sirius era diferente. Sabía que él en su juventud era un rebelde sin causa, como los gemelos, pero seguía con ese sentimiento de aceptación hacia él. Jamás lo había experimentado a no menos que fuera su papa o tal vez Harry. Pero fuera de ellos, era extraño sentirlo. Se masajeo las sienes, sumamente confundida, y repantigándose cómodamente en el sillón—que le empezaba a incomodar a causa de poco relleno— le llamo la atención un grueso libro que tenía enfrente de Runas.
No fue el libro lo que le llamo la atención, sino el hecho que tuviera algo metido abruptamente en el. Era como si alguien hubiera escondido alguna hoja o tal vez una libreta pequeña arrugando las hojas del tomo. Empezó a tantearlo y abriéndolo rápidamente, descubrió un libro grande pero delgado de tapas verde oscuro.
Intrigada, lo abrió revelando el nombre del dueño de él. Regulus Arcturus Black 1975 rezaba en una descolorada página con una letra de trazos elegantes y finos. Se dio cuenta inmediatamente que se trataba de un diario. Tal vez era del papa de Sirius, pensó la chica pero escondió rápidamente el libro al oír pisadas cerca de ella.
Con el corazón dando grandes latidos, vio con enojo como Ron abría la puerta. Se sintió enojada al ver su colorada cabeza con su despeinado cabello pelirrojo, y quiso saber el motivo de que la hubieran interrumpido de su nuevo descubrimiento.
—Mama dice que bajes a cenar, Hermione. —Se fijo en el libro que tenia agarrado fuertemente y señalándolo le pregunto curiosamente— ¿Qué es eso que traes allí?
— ¡Nada importante! —Chillo la chica colorada al ver que se había dado cuenta de su secreto y al ver la ceja alzada de Ron, rectificó con voz más calmada— Es solo un libro que me regalo Vícktor—mintió recordando la reciente carta del búlgaro.
— ¿Vícktor?—repitió tontamente como si no supiera quién era, pero al ver que no decía nada, añadió en voz recelosa—: ¿Por qué sigues carteándote con él? Es mayor que tú y aparte no es de fiar.
Hermione puso los ojos en blanco, y se fue a su habitación a guardarlo con Ron pisándole los talones. Lo guardo rápidamente en un pequeño cofre que nada mas podía abrir ella, y oyendo a Ron chasqueando con impaciencia se apresuro a bajar a cenar lo más rápido.
Después de una cena llena de miradas incomodas hacia Hermione de parte de Ron, la chica se escabullo rápidamente a su habitación pretextando estar cansada. Molly la miro con desconfianza, pero la dejó marchar diciéndole que mañana limpiarían a fondo la biblioteca. Al oír eso asintió con la cabeza y se fue rápidamente a la cama.
Lo único malo era que Ginny se la pasaría hablando acerca de su novio: Michael Corner. Pero vio con satisfacción que solo tenía que asentir con la cabeza o sonreír para complacerla. Después de varios minutos hablando del chico, Ginny se harto y se fue con Fred y George para ayudarles a planear alguna broma.
Estando sola, abrió con una urgencia extraña para ella, el diario del algún Black. Quería mostrárselo a Sirius, pero le pareció algo no muy conveniente y decidió guardárselo para ella sola.
Abrió el diario en la primera hoja y con Crookshanks en sus piernas, leyó con atención la fina letra.
"No sé exactamente que estoy haciendo al estar escribiendo en esto. Mi prima Narcisa me lo regalo en mi reciente cumpleaños. ¡Hurra por ella!...
¿Su prima Narcisa?, repitió en su cabeza confundida pensando inevitablemente en la mama de Malfoy.
"…en fin, me encuentro escribiendo en una lúgubre habitación llena de cosas de color verde y plateada, obviamente de Slytherin. No sé cuando mi vida se volvió un fiasco, o cuando se volvió tan motona. Por lo menos mi hermanito se divierte con los idiotas de Potter o Lupin…
¡Por Merlín!, pensó al leer la última línea, él es el hermano de Sirius. Me pregunto que hizo para que nunca fuera mencionado por parte de él.
"…pero yo en cambio, estoy rodeado de gente hipócrita que solo se junta conmigo por la limpieza de mi sangre y obviamente, por el dinero que tengo. Pero da igual, me uniré al Señor Tenebroso y podre ser alguien tan reconocido y admirado como Sirius. Ansió tener ya a los sucios sangre sucia suplicándome por su vida y allí verán lo que Regulus Black es capaz de hacer. ¡JA! Si Bella me oyera decir eso, diría que soy un puto por creer tanto en mi mismo, pero el ser un Black te convierte en un ser más alto, de mayor categoría. Toujurus Pour, mi lema favorito y respetado al estar rodeado de sangres limpias, como Helen Gilles. Esa chica tan hermosa que esta rendida a mis pies, esa es la indicada esposa para alguien como yo. ¡Lástima por el idiota de Parkinson al creer que será su esposa!..."
Es la mama de Pansy, recordó a su compañera hueca admiradora fiel de Draco Malfoy, de hecho este chico le parecía igual a Malfoy. Se creía superior solamente por su apellido, aunque fuera insignificante o quién sabe, podría ser alguien inteligente. Hermione a pesar del odio hacia el rubio, admitía que era sumamente inteligente y hábil, tal vez más que Ron y Harry.
"… Espero que mama la apruebe al tener como hermano a un estúpido squib, pero tal vez ni siquiera supiera esa información. Creo que diré algo que jamás me atrevería a decirlo públicamente: extraño tener a Sirius cerca, a pesar de sus ideas sobre los muggles, sangres sucias y toda clase de inmundicia. Jamás hubiera imaginado que se iría de la casa, dejándome solo con la enorme carga de ser un Black. Cuanto daría que al menos me mirara con simpatía al pasar a su lado y que no me ignorara como si fuera un ser horripilante. ¡Por Merlín! Apenas tengo quince y el tiene dieciséis y quiere que me comporte como un puto valiente como los de su casa. Yo nunca he sido valiente, tal vez inteligente y ágil, pero valiente… ¡es otra cosa!
Creo que me iré a cenar antes de que venga Mulciber a decirme que lo acompañe al Gran Comedor. Espero volver con buen ánimo después de la ronda de prefectos que tengo que hacer."
R.A.B.
Toujurus Pour
Quedo confundida al leer eso, pero tuvo que esconder de nuevo al abrirse la puerta nuevamente y dejar pasar a un regañada Ginny. Esta había contestado a su mama, cuando había estado discutiendo con Ron y le había tocado un enorme regaño por parte de Molly.
Hermione intento calmarla dejando de pensar en el diario, pero al dormirse y estar a oscuras, pensó en lo singular que era el joven Black.
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Espero sus reviews, y espero que les haya gustado. Los que leen mi otra historia: Un deseo hecho realidad, sepan que voy a seguir actualizando.
¿Les parecía padre el capitulo? Espero que me dejen su comentario, critica o halago.
Suya:
Mariana Masen.
