Holaa, otro nuevo cap. Un aviso, es que actualizare más o menos cada semana, siempre será en fin de semana, para que vean si es que actualizare. Tratare de poner más del diario de Reg y asi, para que cuando se aparezca él… UPS! Eso no tendría que haberlo dicho, JAJA! Bueno, el caso, es que tratare de irme rápido, no tanto, pero sí que Herm lea más de él, como cambio, etc. Sin más cosas que decir, DEJENME UN HERMOSO REVIEW SI AMAN A REGGIE, y se están locas por los hermanos Black.
Disclaimer: Nada de esto me pertenece, aunque me encantaría encontrarme algún día con Sirius Black, pero bueno… Es de JK!
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Hermione leía cada párrafo con una avidez no muy recomendaba. Llevaba despierta desde la una de la noche y cuando dejo el libro en una mesa que había en la Biblioteca Black, el reloj apuntaba las siete de la mañana. Se restregó los enrojecidos ojos, después de tanto agotarse, y dio un sonoro bostezo mirando a la lúgubre Biblioteca que empezaba a iluminarse por los escasos primeros rayos de sol. Miro con atención la carta que tenía enfrente, de Vícktor, en donde el búlgaro le rogaba a que fuera a visitarle en el Caldero Chorreante, en donde se hospedaba. Hermione estaba indecisa de si ir, pero después de desahogar sus penas y temores con Ginny la noche anterior, se había inclinado por ir. La Sra. Weasley al descubrirla hablar amenamente sobre el tema en la noche, se había mostrado a favor de que fuera a despejarse del tétrico ambiente que se respiraba en Grimmauld Place.
Más decidida no se podía tener la situación, pero aun asi encontraba factores que la hacían ponerse indecisa sobre el tema. Soltando un sonoro bostezo, se repantigo aun más en la mullida butaca, y se quedo dormida inevitablemente al cerrar momentáneamente sus ojos.
— ¿Hermione? —La lejana de Sirius la despertó abruptamente de su sueño, en donde volvía a soñar con Regulus.
— ¿Eres tú Regulus?—Dejo decir semidormida Hermione e instantáneamente los ojos de Sirius se abrieron de tal manera, que parecían salírsele de las orbitas.
¿Hace cuanto que no oía ese nombre? Tal vez hace décadas, cuando su vida era tan fácil, donde su mayor y constante problema era ayudar a James para conseguir que Lily de una buena vez le aceptara una cita. Por eso, al oír el nombre de su ya fallecido hermano menor, y de la persona menos indicada, lo asusto de sobremanera. Agarro de los hombros a Hermione y la zarandeó para que despertara y le explicara el motivo de que supiera el nombre de su hermano.
Hermione sintió como alguien la movía bruscamente y al abrir sus ojos, soltó un chillido de indignación y miedo al contemplar el enojado rostro de Sirius. Se quedo mirando con confusión al hombre que tenía enfrente, y lentamente se separo de él como si temiera que hiciera algo descabellado.
Sirius se dio cuenta de su error, y levantándose abruptamente—asustando aun más a Hermione— se puso a caminar de un lado a otro de la biblioteca sin dejar de mirarla y poniéndose frente a Hermione le pregunto bruscamente:
— ¿Cómo sabes el nombre de Regulus?—Nunca se había caracterizado por ser una persona que dice las cosas de manera amable, al contrario, siempre era directo— No te quedes callada, dime como diablos sabes el nombre de mi hermano, Hermione—añadió al ver que la chica no respondía.
—Yo…—soltó un suspiro y le explico en vox derrotada— Lo sé porque lo leí en un libro perteneciente a él. Regulus Arcturus Black, ¿no?—añadió en voz vacilante.
—Sí, mi encantador hermano que se creía perfecto, el honor de la familia—dijo Sirius con voz cansada— Pero… ¿Dónde lo leíste?
—Emm—A Hermione no le pareció buena la idea de revelarle el diario y le mintió diciéndole rápidamente—: En un grueso libro que encontré en la biblioteca, pero cuando le deje allí para avisarte de su existencia, ya no estaba. Busque y no lo encontré, Sirius.
—Es lógico que Kreancher se lo llevo. Ese sucio elfo solo sirve para estar llevándose las reliquias familiares de manos mías—dijo Sirius mirando con avidez el rostro de Hermione intentando encontrar alguna forma de que estuviese mintiendo, pero no encontró ninguna.
— ¡Sirius! Dumbledore dice que debemos ser educados con Kreancher. —entono Hermione con reproche pero se indigno aun mas al ver la burlona cara de Sirius. —Me iré a desayunar, Sirius.
Se fue de la biblioteca con aire digno, y al oler el delicioso olor que le llegaba de las cocinas, se dirigió rápidamente allí, después de haber dejado el diario con la carta de Krum en la habitación que compartía con Ginny, está todavía seguía durmiendo, y a Hermione le pareció escuchar el nombre de Harry; la dejo que siguiera con su sueño y se dirigió a la cocina. Entro y vio con sorpresa que Remus estuviera hablando con Tonks, casi siempre Remus permanecía alejado del buen humor de la joven.
—Hey, Hermione— Saludo Tonks mientras se comía un pan tostado con mermelada, y al indicarle que se sentara a su lado, hizo que el bote de mermelada se derramara en la raída capa de Remus.
La joven al ver lo que había provocado se apresuro a limpiarle con hincapié pero al intentar ayudarle, le pego varias veces en la cara. Remus traía un semblante serio, pero se notaba su vergüenza al notar las cálidas manos de la chica en su cara, Hermione viendo todo, escondió una sonrisita pensando en esos dos.
—Lo siento tanto, Remus, pero es que al estar haciendo esto…—empezó a decir Tonks con su habitual alegría mientras le limpiaba con hincapié haciéndole enrojecer de pena al notar la ceja alzada que tenia Hermione.
—Bueno…—Remus se levanto rápidamente dejando a Tonks con el trapo en el aire y dirigiéndose a ellas, dijo resueltamente—: Voy a irme a cambiar, y después me iré con Dumbledore. ¡Adiós!
Se escabullo de allí sumamente enrojecido a la raíz del cabello, y Hermione miro a Tonks con un deje de complicidad que no capto la bruja. Sentándose a su lado, empezó a comer unos panes tostados que había dejado la Sra. Weasley con mermelada.
—Hola chicas, acabo de ver a Remus sumamente sonrojado—saludo la Sra. Weasley entrando a la cocina después de haber despertado a sus demás hijos, Hermione sonrió a sus adentros pero no dijo nada.
—Sinceramente no lo sé, Molly—contesto Tonks con inocencia, sin darse cuenta de lo que acababa de pasar— Creo que se enojo por haberle ensuciado con mermelada, pero no lo sé—dejo vagar su mirada pensativa.
Hermione se escabullo de allí con una enrome sonrisa plantada en su cara, decidió ir a buscar a Ron, con esos pensamientos subió las escaleras rápidamente sin dejar de pensar en la carta de Krum y inevitablemente en Regulus.
No podía dejar de sacárselo de su mente, sabía que era algo estúpido estar pensando en alguien que tal vez nunca vería ya que podría estar muerto o estuviera viviendo en el extranjero. Fuera cual fuera su situación, la chica sabia que jamás lo vería o tendría frente a frente. Realmente sentía pena por él, y más cuando leyó que estaba arrepentido de haber hecho tantas idioteces, pero aun asi tenía una especie de odio hacia él, por su conducta de querer conquistar el mundo. En su diario no se arrepentía sinceramente de haber matado a tantos muggles inocentes, pero le remordía la conciencia al tener sus pesadillas. Siguió en sus pensamientos, y no toco al estar en la habitación que ocupaba Ron este momento.
— ¡Ron! Tu mama dice que vayas a…—Hermione se calló de golpe al ver que Ron no traía puesta la camiseta dejando ver su delgaducho torso, instintivamente se dio la vuelta llena de vergüenza al descubrir en ese estado a su amigo.
Ron se quedo momentáneamente quieto, aturdido de lo que acababa de sucederle y al oír que Hermione se marchaba, una inusual radiante sonrisa de orgullo se expandió en su cara. Jamás se había sentido tan guay en su vida, y menos había provocado que Hermione se avergonzara. Eso lo ponía en el nivel de Krum, pensó mientras se ponía una camisa y unos vaqueros gastados.
Bajo las escaleras esperando ver a Hermione en alguna parte, pero no la encontró. Algo o más bien, alguien que le impidió que pasara a la cocina. Era Fred que sostenía una oreja extensible y que la puso para que Ron también escuchara, aunque lo hizo a regañadientes. Ron escucho la preocupada voz de su mama decir:
—…Pero Arthur, Harry necesita irse de allí. Esos muggles lo maltratan, tú mismo lo comprobaste el año pasado al querer sacarlo para que fueran a los Mundiales. Debemos convencer a Dumbledore para que lo saque cuanto antes, esta noche en la reunión. Pero…—Ron se imagino a su mama haciendo un gesto exasperante—bueno, creo que iré con los muchachos para que se muevan.
Ron oyó los pasos de su mama y rápidamente se metió al lavabo que había cerca, mientras Fred se desaparecía rápidamente con la oreja extensible en la mano.
— ¡Ron! ¡Ginny! Bajen a desayunar de una buena vez, ¿quieren?—vocifero Molly al ver como sus hijos no iban a la cocina.
Hermione estaba en la habitación con Ginny arreglándose para salir a su encuentro con el búlgaro. Según los planes establecidos, Tonks la acompañaría a la cafetería muggle y después Vícktor la dejaría hasta Grimmauld Place. A pesar de todo el calor que hacia afuera, la chica persistió en ponerse vaqueros en vez de una floreada falda que Ginny le había tendido—regalo de su mama— pero se dejo convencer en ponerse una blusa suelta sin mangas de color purpura.
Soltó un suspiro de abatimiento, y colgándose una bolsa—con el diario de Regulus, dentro— se dirigió un tanto tensa hacia el encuentro con el búlgaro. Se alegro al no ver a Ron ni a los gemelos allí, ya que habían acordado decir que Hermione iría a visitar a sus papas. Vio a Tonks charlando animadamente con Sirius —la chica recordó al instante su desafortunado encuentro— y sin mediar palabra, Tonks se despidió de Sirius y acompaño a Hermione hacia la calle.
Se metieron al apretujado metro de Londres, en donde Tonks hablaba hasta por los codos, dándole consejos que Hermione no sabía si reír o avergonzarse. Lo resolvió desviando el tema hacia su brillante cabello color rosa, que parecía ofender a un mujer que se encontraba allí viéndolas con sorna.
Tonks siguió parloteando todo el camino sobre su condición de animaga, algo que Hermione le resulto sumamente interesante y después de ese tema se desviaron hacia las posibles carreras mágicas. A Hermione le pareció interesante la carrera de Leyes, y más para las criaturas mágicas; después de haber visto el mal trato que recibió Flinky se había inclinado a ayudarlos aun mas, inclusive había aprendido, en las pocas semanas que llevaba en su casa a tejer.
Se levantaron rápidamente y se dirigieron al pub muggle que Vícktor le había dicho que fuera. Lo visualizo en una mesa que había en la entrada y la chica se despidió de Tonks, que a modo de saludo le dijo:
—Que te diviertas con tu bombón búlgaro, Hermione—Tonks le guiño un ojo y Hermione se puso más roja que nada al ver que Vícktor se le adelantaba con una enorme sonrisa.
Hermione camino decididamente a él, pero Vícktor se le adelanto dándole un inesperado abrazo. La chica correspondió al abrazo con torpeza, pero Krum ya la había soltado y tomando su mano se la llevo a la boca a sorpresa de Hermione.
—Herrmione tú verte herrrmosa—dijo Krum mientras la llevaba de la mano hacia la mesa en donde se encontraba sentado hace apenas unos segundos.
—Gracias—contesto Hermione complacida del halago y fijándose en el acento del búlgaro, le comento sonriendo—: Veo que has mejorado tu acento, Vícktor.
El aludido asintió modestamente pero antes de darle oportunidad de que hablara, le comento en tono serio— Yo visto en perriódicos a Potterr y a Dumbledorre que dicen que son mentirrrosos, ¿es cierrrto eso, Herrmione?—añadió en tono preocupado mirándola fijamente con sus oscuros ojos.
—No, solo lo dicen porque no quieren aceptar que Quien-tú-sabes ha regresado—afirmo firmemente Hermione y a Vícktor no le quedo otra que no fuera aceptar lo que ella decía.
— ¿Te parrrece ir al Callejón Diagón?—dijo Vícktor remarcando con énfasis la o, que provoco que Hermione riera por su acento.
—Claro que si, Vícktor. —contesto conteniendo la risa, y Vícktor que había estado temiendo que lo rechazara, se la llevo rápidamente de allí.
Se fueron platicando sobre trivialidades, entre ellas el Quidditch—tema que Hermione solo soportaba al ver que Vícktor la incluía e inclusive no se enfadaba al oír los erróneos comentarios de Hermione sobre el tema— y por supuesto, los libros. Al chico adoraba ver como los ojos de Hermione brillaban con pasión al hablar de los últimos hallazgos.
Al entrar al Callejón Diagon, se sentaron en Fortescue comiendo un delicioso helado e intercambiando impresiones del año pasado, como cuando el chico la había llevado al baile de Navidad a sorpresa de todos. Hermione empezó a reírse al acordarse de la histórica frase de Ron, y Krum al ver que se perdía de algo, le pregunto curiosamente:
— ¿De qué reírrte, Herrmione? —Y se acerco aun más a ella para escuchar su respuesta.
—De que Ron, ¡Por Merlín! Es vergonzoso pero tan gracioso. —Hermione ahogo un suspiro intentando tranquilizarse, pero la penetrante mirada de Krum no ayudaba mucho— ron al ver que no tenia pareja, sabes lo que dijo, el muy tonto—Adopto el tono de Ron a la perfección—Hermione, tú eres una chica.
Hermione llegado ese punto se rio locuazmente y Vícktor también se rio para complacerla, aunque no le hacía ninguna gracia el comentario de su amigo. Hermione era hermosa, aunque nadie lo notara.
—Eso sería difícil de adivinar, Granger, viendo tu aspecto de troll despeinado—dijo una voz fría que arrastraba las palabras, que a pesar de la chica, conocía a la perfección. Era Malfoy, pero lo que no consideraba era que Krum se levantara abruptamente con una mirada de fiereza, que atemorizo a Hermione enormemente. Jamás lo había visto tan amenazante.
— ¿Qué decirrr idiota? —Krum apretó salvajemente sus puños dispuesto a darle un buen puñetazo en su carita de porcelana. Malfoy solo ensancho su sonrisa maliciosa y sin asustarle el búlgaro, se dirigió a la perpleja Hermione que observaba la escena con sorpresa.
—Granger, será mejor que cierres la boca si no quieres que te entren moscas. —Dijo Malfoy viendo con sorna a Krum y añadió maliciosamente—: Granger, si querías a un orangután como él, te hubieras ido mejor con Goyle, ¿no? O con Weasley.
Hermione se enfureció tanto que le dio un buen golpe en la cara, y un buen pisotón por haber ofendido de esa manera a Ron, y se marcho con Vicktor sumamente enojada.
Pero el búlgaro la tranquilizo inmediatamente diciéndole como Malfoy había soltado un aullido de dolor, y le aseguro que jamás se había sentido tan orgulloso de ella como ahora. Al ver la fachada de Grimmauld Place, Hermione se mostro tensa al ver que tenía que despedirse de Krum, pero este solamente le dio un enorme abrazo y dándole un fugaz beso en los labios, se despidió rápidamente diciéndole que le escribiría pronto.
Hermione entro rápidamente a Grimmauld Place y cerrando la puerta sobre si delicadamente, se quedo apoyada sobre esta con una enorme sonrisa, pero aun asi no sintió absolutamente nada. Volvió a intentarlo, pero nada hizo que Vicktor le diera algún motivo para sentir un tipo de enamoramiento hacia él. Dejo la bolsa en la mesa y se dirigió al comedor, en donde seguramente estarían cenando a estas alturas. Se sentó al lado de Ginny, y se sirvió un trozo de carne que la Sra. Weasley le estaba pasando en ese momento. Empezó a comer e inclusive no satisfago la curiosidad de Tonks y Ginny en ese momento.
— ¿Y como te fue con tus papas?—le pregunto Ron enfrente mientras se servía generosas porciones de puré de papa.
A la chica le cayó tan de sorpresa la pregunta que se atraganto con lo que estaba comiendo, y tardo varios minutos en recomponerse de la sorpresa, lo bueno era que su amigo era tan despistado que no se dio cuenta de nada, y siguió comiendo su comida esperando la respuesta.
—Bien, hace mucho que querían verme—contesto Hermione con voz indiferente y tomo un gran trago de jugo de manzana que tenía enfrente.
—Oh, claro que querían verte, me imagino que te llenaron de abrazos y atenciones, ¿verdad?—comento Ginny con un deje de ironía que únicamente ella capto.
— ¿Están peleados tus papas contigo?—pregunto Ron que miraba con expresión de no entender nada.
—No, por supuesto que no. —se apresuro a contestar Hermione, pero se calló al ver la seria expresión que tenía en ese momento el Sr. Weasley al entrar.
—Han atacado a Harry—anuncio con firmeza e inmediatamente los adultos se pusieron de pie hablando entre ellos.
— ¡Tengo que ir inmediatamente allí! No, no suéltame, Remus.
—Se suponía que debían vigilarlo, ¡por Merlín!
—Tenemos que contactar a Albus inmediatamente.
Los amigos se miraron entre ellos con una mirada significativamente. Sabían que Harry tenía un don para meterse siempre en líos, y no le sorprendía que hubiera hecho algo indebido debido a la frustración que mostraba las mayorías de sus recientes cartas.
Molly los saco del comedor al ver que todos los de la Orden empezaban a decir imprudencias ante los chicos, y seguramente estos preguntarían sobre las guardias. Los arrastro hacia sus habitaciones, y a los chicos no les quedo otra cosa que obedecer sumamente sorprendidos con la noticia de Harry.
Hermione y Ginny se quedaron junto a Ron ideando ideas fantásticas acerca de lo que le pudo haber pasado a su amigo, pero ninguna se acercaba a la realidad.
—Ron, eso es imposible—dijo Hermione con gesto exasperado al oír la descabellada idea de Ron. Estaba sentada en la cama viendo con gesto preocupado hacia la ventana, como se esperara que Harry entrara de pronto.
—"CRACK"—un fuerte sonido anuncio la llegada de los gemelos respirando entrecortadamente y cada uno con una oreja extensible en la mano.
—Espiamos a mama y papa y oímos como…—comenzó Fred con rapidez
—…atacaron a Harry unos dementores en su barrio muggle—termino George con una idéntica sonrisa que la de su hermano.
— ¿Qué? ¿Atacaron a Harry?—repitió Hermione sorprendida de la noticia y se tapo la boca asustada de que le hubiese pasado algo recordando lo mucho que le afectaba los dementores.
—Tranquila, él se pudo defender, pero al parecer va a ir a una vista disciplinaria por ser menor—la tranquilizo Fred poniéndole una mano en su hombro.
—Bueno, solo espero que no nos escriba exigiéndonos respuestas que no podemos dar—dijo Hermione sentándose abatidamente en la cama.
—Creo que lo invocaste, Hermione—comento Ron viendo a Hedwig acercárseles con un trió de cartas. Hermione supuso que serian para Sirius, Ron y ella.
Hedwig dejo caer la carta y Hermione la tomó, leyendo ávidamente lo que contenía, pero la miro con sus enormes ojos reprochándole que le escribiera a su amo e inclusive les pico a Ron y a Hermione en la mano con fiereza.
—Vaya humor de Hedwig—comento sarcásticamente Ron mirando con aprensión sus heridas.
Después Hedwig se fue hacia donde ella suponía que era la recamara de Sirius. Ron se dejo caer pesadamente en un sillón y les paso la carta a los demás ante la cara de incredulidad y curiosidad que tenían sus hermanos.
Los gemelos y Ginny se apiñaron para leer la carta juntos, y al terminar tenían un gesto sumamente desolador. Era evidente que Harry estaba desesperado por saber lo que estaba pasando en el mundo mágico.
Unos pasos pertenecientes a los de la Sra. Weasley bastaron para que sus hijos y Hermione se sobresaltaran y salieran corriendo hacia sus recamaras pertenecientes. Obviamente que los gemelos se desaparecieron y Hermione saltaron a la cama fingiendo estar durmiendo.
La chica volvió a soñar con el joven Black, y se despertó sobresaltada al escuchar un fuerte ruido. Se tallo los ojos sumamente enojada de haber sido interrumpida de su sueño, y sabiendo que le costaba mucho volverse a dormir, se fue caminando hacia la cocina para prepararse una taza de té caliente y miel para poder volverse a dormir.
Se puso una bata encima del camisón, y bajo sigilosamente los rechinantes escalones. Se sentó en el oscuro comedor y se preparo su indispensable taza de té. Volvió a subir a su recamara con la caliente taza en su manos, calentándoselas del frio que hacia allí. Después de estar varios minutos intentando encontrar el sueño, tomo el diario de Regulus, que a ese paso ya iba casi terminándolo—le faltaban exactamente dos hojas— y se pregunto como terminaría su diario.
Ese día mi señor me hablo personalmente sobre un secreto. Mi señor quería un elfo domestico y yo le ofrecí a Kreancher inmediatamente, diciéndole que haría todo cuanto quería ya que era obediente y leal.
Después de la cena familiar, sumamente fría y monótona, subí los escalones y vi con esperanza la ventana esperando una noticia sobre Helen. Había aparecido su nombre en los titulares del Profeta con la gente de desaparecidos. Sabía que no era obra nuestra, seguramente se había ido al extranjero esperando que acabara de una vez la guerra. ¡JA! Como si eso fuera posible, a este paso, mi señor gobernara sobre todos los mortales del este miserable mundo.
R.A.B
Hermione quedo confundida con lo acababa de oír, ¡era la penúltima hoja! Y solamente contenía puras cosas normales. Soltando un suspiro, tomo la ultima hoja entre sus manos, y al voltearla, empezó leer con avidez.
Estoy más asustado de lo que he estado en toda mi vida. No temo por mi propia vida, porque esa no tiene nada de valor. Estoy asustado de lo que ese monstruo puede hacerle a la demás, en especial a mi familia si descubre lo que estoy a punto de hacerle. Jamás se imaginara que alguien como yo le hubiese traicionada de esa forma, después de mostrarle una lealtad digan de un emperador. Ojala pudiera retroceder el tiempo y no haberme juntado con ese mestizo pordiosero. ¡Porque eso es lo que es! Un asqueroso mestizo que pretende hacerse pasar por alguien de mi linaje.
Espero que mi madre no sufra tanto, y que inclusive Kreancher, no esté tan decepcionado de mí. He descubierto que ese mestizo creo Horrocruxes para hacerse inmortal ¡Realmente es espantoso! En estos momentos me gustaría que Meda estuviera a mi lado, pero jamás me aceptara de nuevo al despreciarla junto con su marido muggle. Creo que si salgo con vida de mi misión suicida me iré al extranjero y no volveré a poner un pie en Inglaterra. Espero que mi causa haga un buen efecto para el mundo y que ese ser despreciable no vuelva jamás a sentirse superior.
Creo que será la última vez que escribiré, R.A.B, si algo llega a pasarme está leyendo esto por casualidad, contacten a Martin…
¿Martin qué?, pensó la chica y empezó a buscar indicios en la hoja, pero al parecer alguien lo había interrumpido y había decido dejar de escribir y quedarse con el secreto para siempre. Hermione estaba desesperada por encontrar la respuesta, pero el sueño la venció y cayó rendida en su cama sumiéndose en un profundo sueño.
Hello! Siento haberme tardado tanto, pero empiezo exámenes y se supone que ahorita debería estar estudiando, en vez de estar actualizando. Espero que les haya gustado el cap, a mi me gusto especialmente.
¿Quién será Martin? Descúbrelo en el siguiente cap.
Suya: Mariana Masen
Déjenme un hermoso review si quisieras que Regulus Black apareciera a hechizarte tu corazón
