Disclaimer: Todo pertenece a JK

Advertencia: Contiene spoilers de Harry Potter y la Orden del Fénix

Draco Malfoy y Pansy Parkinson.

Prefectos. Con esa estúpida sonrisa de ser superior—caso de Malfoy— y con esa sonrisa de troll sin cerebros con la única preocupación de verse bien todo el día—obviamente Pansy—. ¿Cómo se le había ocurrido a Dumbledore el haber hecho semejante estupidez?

Y allí estaba, apiñados en la elegante aula de prefectos intentando seguir las indicaciones del Premio Anual de Hufflepuff cuyo nombre no recordaba en absoluto. Ron a su lado no dejaba de mascullar por lo bajo según la cantidad de deberes y obligaciones se le juntaba al llegar al castillo.

Después de varias recomendaciones, el Premio Anual los dejo salir con una complaciente sonrisa viendo a sus pequeños delegados. Era patético, pero se moría de ganas de hacer ver su autoridad como prefecta.

Prefecta.

Una sonrisa orgullosa se asomo en sus labios, y se dirigió totalmente satisfecha de sí misma con Ronald a su lado a buscar a Harry.

Estuvieron cerca de media hora buscando en los compartimentos con la mirada a Harry, pero éste no aparecía. Fue hasta que Ernie —un poco avergonzado al ver a Hermione—les indico en donde estaba. Se dirigieron rápidamente, pero en el camino se cruzo con la burlesca y maliciosa mirada de Pansy, hecho que ignoro altamente Hermione. Encontraron a Harry en un compartimiento con Lunática Lovegood, Neville y Ginny.

¡Qué compañía!, pensó al ver a Luna Lovegood con una revista del Quisquilloso puesta al revés y con unos extraños pendientes de rabanitos

Hermione arqueo la ceja viendo a los excéntricos compañeros de su amigo, pero no comento nada y sentó con gesto resignado al frente de Harry.

—Estoy agotado—exclamo dramáticamente Ron sentándose al lado de Harry, comiendo una rana de chocolate y cerrando los ojos como si hubiera hecho un gran trabajo en toda la mañana.

—Hay dos prefectos en cada casa—explico Hermione tomando un varita de regaliz. Tenía muchísima hambre, a pesar de haber desayunado sustanciosamente—Inclusive tenemos que hacer varios turnos para vigilar el tren y varias guardas en la noche.

— ¿Adivina quién es el prefecto de Slytherin?—mascullo Ron con antipatía

—Malfoy—la palabra pronunciada por Harry parecía más una palabrota que una respuesta.

—Y Pansy es la prefecta—dejo escapar impulsivamente Hermione— Es increíble que la hayan puesto si tiene el cerebro de un troll.

—Pero…—Una sonrisa maliciosa se asomo en el rostro de Ron— ya le daremos un uso práctico a este encargo.

— ¡Ronald!—le reprochó Hermione al adivinar sus intenciones— ¡No debes abusar del poder que tienes! Al contrario, debes utilizarlo con…

—Responsabilidad y justicia—termino él moviendo la mano con gesto desdeñoso—Sí, sí… ya no los dijo el idiota de Marcus como un millón de veces, Hermione. Aparte ¿tú crees que Malfoy no mangoneara a mis amigos?—añadió alzando una ceja como si lo que dijera fuera una verdad universal.

Ginny y Harry se echaron a reír, pero Neville sin saber a quién apoyar, esbozo una tímida sonrisa. Luna no comento nada pero se parecía que estaba poniendo mucha atención a pesar de que traía la revista al revés cubriéndole el rostro.

—Pondré a escribir a Goyle, cosa que le enfurecerá ya que odia escribir—prosiguió Ron con una sonrisita, pero después hizo el gesto concentrado de Goyle e inclusive estaba imitando sus gruñidos haciendo como si estuviera escribiendo—No…debo…parecerme…al…culo…de un…babuino.

Todos rieron pero nadie más fuerte que Luna Lovegood, tanto que los demás en especial Ron que parecía un tanto ofendido por las fuertes carcajadas de la chica.

— ¿Te estás burlando de mi?—pregunto Ron con las orejas rojos, signo que adoptaba cada vez que se enfurecía.

Luna negó con la cabeza todavía riéndose fuertemente.

—No, no… Es solo que "al culo de una babuino" es muy gracioso—opino riéndose a carcajadas con ganas; no parecía darse cuenta de que Ron se había enojado un poco al ver su entusiasmo.

Ron miro a Harry esperando encontrar una explicación lógica, pero este estaba enfrascado en la revista del Quisquilloso, Hermione evito la mirada del pelirrojo, ya que si lo veía estaba segura de que se empezaría a reír descontroladamente.

Esa chica Lovegood es de lo más curiosa, y aun mas con su peculiar sentido del humor, pensó al estar observando el ceño fruncido de Harry. Al parecer había estado leyendo que le causaba una serie de emociones juntas. Su cara pasaba de estar disfrutando de un chiste privado, hasta quedarse con la boca abierta como si lo que estuviera leyendo se estuviera burlando de él.

— ¿Hay algo que merezca la pena?—pregunto Ron comiéndose una rana de chocolate, era como la quinta que se comía.

Luna arrugo un poco el ceño, pero estaba ocupada en estar charlando con Neville sobre su planta nueva: Mimbulus Mimbletonia.

—Esa revista es un asco, Ron—dejó decir imprudentemente, pero de inmediato se ruborizo pensando que se había oído muy grosera.

Luna volteo hacia ella con gesto huraño, parecía que se había molestado muchísimo con el comentario de Hermione, tanto que le arrebato la revista a Harry con ímpetu.

—Disculpa, mi papá es el director. —enfatizo Luna perdiendo el gesto amable y ese rostro soñador de hace varios minutos.

Hermione estaba que se moría, sumamente abochornada.

—Bueno… tiene cosas interesantes—intento arreglar avergonzada de lo que había dicho; era un tonta imprudente.

Luna no contesto y se volvió a colocarla en su rostro y no volvió a decir nada más en el resto del viaje. Hermione se sentía mal por haber dejado decirle eso, pero es que era tan evidente que la revista era tan tonta.

Después de estar varios minutos en ese tenso estado, se bajaron del tren e inmediatamente empezaron a ejercer su labor como prefectos. Era tan increíble y agotador hacer eso, pero al fin y al cabo, ella había luchado ardientemente por ganarse ese puesto.

Después de un agotador y largo viaje en los carruajes, llegaron al Hogwarts. El castillo estaba esmeradamente brillante y cálido ese día. No podía dejar de escuchar susurros a sus espaldas e inclusive había jurado oír varios comentarios con: "Harry" "Profeta" "Quien-tú-sabes"

No le comento nada a Harry, pero parecía que este también se había percatado de ello. Volteo a ver a Ron, pero este estaba enfrascado en saber que habría en el menú del día de hoy. Típico de Ron.

—Umbridge—exclamo de pronto Harry provocando la curiosidad de sus dos amigos.

— ¿Quién es Umbridge?—pregunto Ron mientras su estomago rugía escandalosamente

—Trabaja para Fudge—musito Harry dejando vagar su mirada hacia la regordeta mujer con una chaqueta sumamente esponjada y de color rosa chillón; el efecto era totalmente ridículo.

—Bonita chaqueta—Ron soltó una risita burlona mientras la examinaba con ojo crítico.

¿Qué trabajaba con Fudge? ¡Ja! No se lo creía ni por asomo, era lógico que algo se trajeran entre manos.

—No… no creo—murmuro todavía sumida en sus cavilaciones. ¿Y si el ministerio quisiera enterarse de lo que sucede en Hogwarts?

Después de varios minutos, el sombrero seleccionador empezó a cantar su acostumbrada canción:

"Cuando Hogwarts comenzaba su andadura
y yo no tenía ni una sola arruga,
los fundadores del colegio creían
que jamás se separarían.
Todos tenían el mismo objetivo,
un solo deseo compartían:
crear el mejor colegio mágico del mundo
y transmitir su saber a sus alumnos.
"¡Juntos lo levantaremos y allí enseñaremos!",
decidieron los cuatro amigos
sin pensar que su unión pudiera fracasar.
Porque ¿dónde podía encontrarse
a dos amigos como Slytherin y Gryffindor?
Sólo otra pareja, Hufflepuff y Ravenclaw,
a ellos podía compararse.
¿Cómo fue que todo acabó mal?
¿Cómo pudieron arruinarse
tan buenas amistades?
Veréis, yo estaba allí y puedo contaros
toda la triste y lamentable historia.
Dijo Slytherin: "Sólo enseñaremos a aquellos
que tengan pura ascendencia."
Dijo Ravenclaw: "Sólo enseñaremos a aquellos
de probada inteligencia."
Dijo Gryffindor: "Sólo enseñaremos a aquellos
que hayan logrado hazañas."
Dijo Hufflepuff: "Yo les enseñaré a todos,
y trataré a todos por igual."
Cada uno de los cuatro fundadores
acogía en su casa a los que quería.
Slytherin solo aceptaba
a los magos de sangre limpia
y gran astucia, como él,
mientras que Ravenclaw sólo enseñaba
a los de mente muy despierta. Los más valientes y audaces
tenían como maestro al temerario Gryffindor.
La buena de Hufflepuff se quedó con el resto
y todo su saber les transmitía.
De este modo las casas y sus fundadores
mantuvieron su firme y sincera amistad.
Y Hogwarts funcionó en armonía
durante largos años de felicidad,
hasta que surgió entre nosotros la discordia,
que de nuestros miedos y errores se nutría.
Las casas, que, como cuatro pilares,
había sostenido nuestra escuela
se pelearon entre ellas
y, divididas, todas querían dominar.
Entonces parecía que el colegio
mucho no podía aguantar,
pues siempre había duelos
y peleas entre amigos.
Hasta que por fin una mañana
el viejo Slytherin partió,
y aunque las peleas cesaron,
el colegio muy triste se quedó.
Y nunca desde que los cuatro fundadores
quedaron reducidos a tres
volvieron a estar unidas las casas
como pensaban estarlo siempre.
Y todos los años el Sombrero Seleccionador se presenta,
y todos sabéis para qué:
yo os pongo a cada uno en una casa
porque esa es mi misión,
pero este año iré más lejos,
escuchad atentamente mi canción:
aunque estoy condenado a separaros
creo que con eso cometemos un error.
Aunque debo cumplir mi deber
y cada año tengo que dividiros,
sigo pensando que así no lograremos
eliminar el miedo que tenemos.
Yo conozco los peligros, leo las señales,
las lecciones que la historia nos enseña,
y os digo que nuestro Hogwarts está amenazado
por malignas fuerzas externas,
y que si unidos no permanecemos
por dentro nos desmoronaremos.
Ya os lo he dicho, ya estáis prevenidos.
Que comience la Selección."

Cuando el sombrero seleccionador dejo de moverse, empezó una larga selección de niños; de la cual Euan Abercrombie y varios niños mas fueron seleccionados para su casa. Después de un corto mensaje de parte del director, las mesas se llenaron de fuentes de comida e inmediato los gritos de alegría proveniente de todas partes.

Hermione estaba sumamente feliz por primera vez en todo ese espantoso verano que había tenido en Grimmauld Place. No querría volver a poner un pie allí, pero la demacrada cara de Sirius floto a su mente rápidamente.

¿Qué estaría haciendo solo en la enorme casa?, pensó al estar escuchando distraídamente el discurso del director. Dejo vagar su mirada, pero en medio del discurso, una tosecilla molesta le hizo girar los ojos hacia el frente.

¿Cómo se atrevía Dolores Umbridge a interrumpir el discurso del director? No lo sabía, pero mantuvo su mente concentrada en cada palabra que decía. ¡Por Merlín! Sus peores sospechas se hicieron realidad, ya que al finalizar su discurso—que la mitad del alumnado no entendió—se dio cuenta de lo que realmente quería el ministerio de magia era inmiscuirse a Hogwarts.

—Sí que ha sido esclarecedor—murmuro entre dientes Hermione, Ron la miro como si le hubiese salido otra cabeza, Harry en cambio arqueo las cejas dando a entender que no había entendido ni pio.

— ¿Ah, sí?—murmuro Ron indiferentemente —A mi me pareció el discurso más aburrido que he oído en toda mi vida, y eso que me he criado con Percy.

—Me parece que tiene mucha paja—comento encogiéndose de hombros Harry que miraba tímidamente a Cho Chang unos asientos mas adelantes.

—Hay cosas importantes entre la paja, ¿sabes? Como: "Hay que implantar nuevas normas" "Detener el progreso por el progreso"—Se exaspero al ver que no comprendían nada y con voz inusualmente enojada, siseo hacia sus dos amigos—Significa que el Ministerio esta inmiscuyéndose a Hogwarts.

—Ah, ¡vaya!—Ron le resto importancia alzando las manos—Pero ¡gracias a Merlín! que tenemos a una Hermione que nos ayuda a comprender a Harry y a mi—añadió sonriéndole.

— ¡Ron, se supone que debemos guiarlos hacia la sala común!—grito Hermione de pronto, sobresaltando a sus dos amigos.

—Es cierto. —Ron se volteo hacia los pequeños niños de primer grado que observaban el lugar con gesto atemorizado— ¡Hey, ustedes, enanos!—grito asustándolos aun mas.

— ¡Ron! Los de primer año, acompáñenme, por favor—dijo con voz autoritaria. Estaba nerviosa por empezar a ser prefecta, pero con el rabillo del ojo, vio que los demás prefectos no estaban haciéndolo mejor que ella, asi que se relajo y esbozo una nerviosa sonrisa mientras conducía a los demás hacia su sala común.

Después de varias explicaciones, Hermione cayó rendida en su cama. Estaba agotada de todo lo que había hecho el día de hoy, y aun asi, al abrir su baúl, vio el diario de Regulus Black con una carta pegada a él.

— ¡Qué demonios…!—murmuro mientras veía a Pavarti y Lavander juntas saludándola con un ejemplar del Profeta en la mano.

Sin dignarse a entablar conversación con ella, saco el diario y contemplo una letra desgarbada y elegante, en la nota de pergamino sumamente arrugada:

Creo que estaría mejor en tus manos, Hermione, que en las mías. No lo he leído, y ni quiero leerlo, pero creo que algún día podrás decir la verdadera historia del estúpido de mi hermano. Nunca he creído que haya sido meramente malo… Canuto.

— ¡Vaya, parece que Hermione recibió una carta de amor!—canturreo Lavander viendo la nota que sostenía la chica con el ceño ligeramente arrugado.

—No nos habías dicho nada, pícara—replico Pavarti con una sonrisita.

—No es nada, es sólo una carta de Vícktor—mintió poniéndose ligeramente colorada al ver la caligrafía de Sirius y malinterpretar sus intenciones.

¿Qué ya nadie podía recibir notas sin pensar que eran de amor?

— ¿De Vicktor? ¿Vícktor Krum?—repitieron al mismo tiempo sentándose en la cama de Hermione, mientras está guardaba el diario y la nota cuidadosamente en su baúl.

—Er, sí—contesto nerviosamente viéndolas con cautela.

—Y ¿Cómo besa?—pregunto Pavarti rápidamente.

— ¿Tiene buen cuerpo?—añadió Lavander con una sonrisa de complicidad.

— ¿Es bueno en la cama?—siguió Pavarti con una ceja alzada.

— ¡Pavarti!, pero…Hermione, ¿lo es?—pregunto con una ceja alzada Lavander.

Hermione estaba a estos minutos con las mejillas sonrojadas y de pronto sintió un calor insoportable en la habitación.

— ¡Por Merlín! Vícktor es un caballero y jamás me obligaría a hacer algo como… ¡eso!—chillo Hermione con la mejillas rojas; se sentía sumamente violenta.

—Oh, Hermione, ¡todos los chicos son iguales!— exclamo Mary Gerarfill oyendo la mitad de la conversación mientras alzaba una ceja.

—Yo pienso lo mismo—la apoyo Ginny apareciendo con una sonrisa de complicidad.

— ¿Saben? Me gustaría irme a la cama, estoy agotada de toda sus tonterías—murmuro cerrando las cortinas de dosel encerrándose y pensando en el búlgaro.

Su mamá le había dicho que vendrían en Navidad, y pensando en el sonriente rostro del extranjero, se sumergió a los brazos de Morfeo.

Curiosamente, un chico de aspecto solitario, le robo el sueño, y se levanto al oír unos gritos furiosos en la habitación.

— ¡Deja de estar diciendo tantas tonterías, Lav!—oyó como la voz de Ginny gritaba.

—Es la verdad, ¡por Morgana! Harry Potter esta chiflado, Ginny, ¡reconócelo! —grito Lavander y Hermione pudo imaginarse el semblante de la chica.

—Es tonto, y lo sabes, pero mejor me voy antes de que te hechice, Lavander—dijo Ginny y minutos después Hermione oyó como la puerta se cerraba de un portazo.

Las otras chicas no tardaron en salir, y adivinando por sus bufidos, seguramente estaban molestas por la pelea anterior. Hermione abrió los ojos, sumamente cansada, y restregándoselos aparto las cortinas y se apresuro a cambiarse. El comentario de Lavander dejaba a relucir lo que todos estaban pensando.

Harry y Ron la estaban esperando abajo, y el primero había decidido tener un humor de perros. Exploto al oír lo de Lavander, pero después de que Hermione le explicara la situación no pudo calmar su estado deprimente.

Maldita sea, bufó al ver como Draco Malfoy se sentaba en unos asientos más lejanos en Runas.

Odiaba tener que estar escuchando los sarcásticos comentarios del rubio, pero ahogando una mueca se puso a escribir notas mientras escuchaba atentamente a la profesora Vector. La campanilla anuncio la llegada del descanso, y la profesora los dejo marchar sin deberes.

—Hey, Granger, supongo que tendré que estar soportando tu asquerosa cara en las guardias, ¿no crees que sería mejor si te aventaras desde la torre de Astronomía?—dijo Malfoy maliciosamente y con una ceja escéptica, agrego—: Sería un favor al mundo, Granger.

— ¿En serio, hurón?—replico fingiendo pena— Yo creo que sería una desgracia para ti, sería como quitarte parte de tu personalidad.

Y se fue buscando a Ron y a Harry sonriendo maliciosamente. Ya no era esa niñita de doce años que se ponía a llorar con los insultos de alguien tan agrio como él.

—La maestra Vector no nos dejo deberes—anuncio sonriente al estar caminando hacia el Gran Comedor.

— ¡Bravo por ella!—bufo Ron por lo bajo ganándose una mirada enojada de la chica; Harry se mantenía alejado de ellos, como siempre.

— ¿Por qué no puedes dejar de ser tan inmaduro?—siseo Hermione hacia Ron mientras se sentaban en la larga mesa dispuestos a comer.

Ron iba a abrir la boca dispuesto a replicar, pero Harry se metió por primera vez en la discusión con gesto enfadado.

— ¿Pueden dejar de estarse metiendo el uno con el otro? —Gruño exasperada mirándolos alternativamente—Ya se me quito el hambre—añadió al ver la mirada de Hermione, y se marcho con un humor de perros que dejo sorprendidos a los dos amigos.

Hermione, como tenia hora libre, se fue directa a la biblioteca dispuesta a calmarse un poco. Ron se despidió después de ella con una mueca, dando a entender que no había olvidado su pelea anterior, pero a ella poco le importo.

Estaba harta de él. De que fuera tan cabezota y tan peleonero. ¿No podía ser como Harry?, pensó al estar rodeada de enormes y gruesos libros.

—Vaya, vaya, Hermione—dijo Ginny con una sonrisa de complicidad; al parecer no había olvidado lo de ayer.

— ¡Por Merlín, Ginny! Sabes perfectamente que Vícktor es un caballero, no como muchos de aquí—agrego sombríamente recordando el episodio con sus dos mejores amigos.

—Lo sé, pero también sé que Vícktor ha vuelto a escribirte—replico con indiferencia mostrándole una arrugada carta—No la he abierto, asi que cuéntame porque me moriré de curiosidad—añadió viendo la cara que le dirigía la castaña.

Hermione se la arrebato formándosele una tonta sonrisa en los labios, y sin previo aviso, se levanto abruptamente y se dirigió hacia los jardines para leerla mejor.

Se sentó debajo de un frondoso árbol, cerca del lago y abrió la carta con impaciencia. Distinguió de inmediato la letra grande y dispareja del búlgaro.

Hermione:

Gracias por la invitación a ir pasar las navidades en tu casa. Espero ansiosamente verte de nuevo, creo que será divertido pasar navidades en tu casa. Aquí no hay nada nuevo, sigo jugando Quidditch a pesar de las quejas de mi mamá. Hermione, ¿será posible que algún día vengas a visitarme en Bulgaria? Espero reconfortantemente que puedas hacerlo ya que mamá y papá se mueren de ganas de verte, al igual que yo. Sé que sonara absurdo, pero jamás he dejado de pensar en ti en todas estas largas semanas.

Mientras estaba paseando me he encontrado con un libro que seguramente te gustara. Se trata de los inicios de la magia. Espero dártelo en Navidad. Espero ansiosamente hasta Diciembre.

Te envió un largo y enorme beso

VK

Pd: Yo ayude a escribir la carta, ya que el idiota de Krum es incapaz de escribir una palabra en ingles, MS.

Vaya, sí que es romántico, reflexiono pero la guardo rápidamente para dirigirse a la siguiente clase: Pociones.

Sabía que Snape les haría trabajar arduamente y no se equivoco, ya que les empezó a dar un sermón sobre las siguientes clases, y cada vez que se paraba volteaba a mirar simbólicamente a Harry y a Neville respectivamente.

Después de estar aguantando las quejas hacia Snape, Hermione se dirigió a la sala común, pero eso no hizo que empeorar su humor, al visualizar que Fred y George había empezado con su mercado clandestino en Hogwarts.

— ¿Se puede saber, por los calzones de Merlín, que estás haciendo, Hermione?—pregunto Ron temiendo por la salud mental de su amiga, cuando esta empezó a poner gorros de lana pero tapándolos con pergaminos y plumas rotas.

—Gorros para elfos domésticos—contesto mientras veía el efecto de lo que acababa de hacer—Ni te atrevas a tocarlos, Ron—el pelirrojo cruzo una mirada preocupada con Harry.

— ¿Asi que les darás la libertad a pesar de que no la quieran?—pregunto incrédulamente pero la chica lo ignoro olímpicamente.

—Buenas noches—se despidió Hermione después de acabar de colocar los gorros de elfos en diferentes partes de la sala común.

Cuando la castaña desapareció, Ron le empezó a quitar las plumas rotas y pergaminos a los gorros, mientras le comentaba a Harry distraídamente:

—Mejor que vean lo que están tomando. —Se sentó al lado de su amigo y viendo la ventana, pensó que tal vez a él si le gustaría un gorro de navidad, aunque fuera tan feo como los que hacía.

Porque aunque estuvieran espantosamente, Hermione se lo habría hecho con amor únicamente para él. Como envidiaba a esos estúpidos elfos domésticos.

Hey, lo siento muchísimo por haber tardado tanto en actualizar, pero he estado llena a rebosar de tarea. Espero que en vacaciones pueda actualizar más seguido.

Ahora, les prometí que Regulus aparecería, pero lamento decirles que todavía falta como dos capítulos para que lo vean, pero ¡créanme! La espera valdrá la pena

Smithback: Hola, creo que tengo pensado un par de escenas de hermanos entre Regulus y Sirius, ¡va a ser algo muy divertido! A mí me encanta Viktor, creo que jamás voy a quitarlo, porque es una parte importante de la vida de Herm.

LaylaBellatrixBlack: ¡Hola querida! Yo también amo a los gemelos, espero que te guste este capítulo.

The Chronicles of Cissy Black: Siento no poder actualizar tan rápido, pero créeme que me encanta sus comentarios que me súper estimulas a escribir el próximo capítulo. Besos.

HpFanFicker: Hace tanto que no te veía ni un pelo, ¡gracias por comentar! Espero que te haya gustado mucho el cap.

Faneses: Siento haberte ilusionado, pero ya verás como Regulus te va a poner a piel chinita de emoción.

KeiraV: Gracias por comentar, espero que te haya gustado el capitulo.

Y a todos los que me leen, GRACIAS

Hasta la próxima actualización

Besos