Disclaimer: Todo pertenece a JK

Advertencia: Contendrá Spoilers de HP, pero todo está modificado drásticamente a mi gusto.


—Miren lo que tenemos hoy—gimió Ron— ¡Binns, Snape, Trelawney y Umbridge en un mismo día! Desearía que Fred y George se adelantaran los Surtidos SaltaClases.

Hermione doblo El Profeta bufando con exasperación al oír a Ron.

— ¿Qué oyeron mis oídos?—dijo Fred que llegaba con George, sentándose frente a Harry. — ¿Prefectos de Hogwarts que no desean asistir a clases?

—Mira lo que tenemos hoy—dijo Ron, poniéndole su horario bajo la nariz de Fred— Es el peor lunes que he visto.

—Mala suerte hermano—dijo Fred examinando el horario— Si quieres te dejo barato el Turrón Sangra narices.

Hermione volteo a verlos atentamente: seguramente se trataría de algunos de sus nuevos inventos.

Ron parecía receloso.

— ¿Por qué es barato?

Los gemelos intercambiaron una cómplice mirada, antes de contestar.

—Porque estarás sangrando hasta que te seques, aun no tenemos el antídoto —contesto George con una sonrisa viendo como Ron se desanimaba con la idea.

—Déjenlo—dijo Ron guardando el horario—Creo que mejor iré a clases.

La chica aprovecho el momento y se volteo hacia Fred y George con una mirada que pretendía ser amenazante.

—Y hablando de sus bromas—empezó a regañarles al recordar el tablón de anuncios—No pueden pedirles a la gente que pruebe sus "experimentos" en el tablón de anuncios de Gryffindor.

— ¿Y quién prohíbe eso?—dijo George mirándola sarcásticamente.

—Yo se los prohíbo como prefecta—señalo Hermione moviendo un poco su túnica para que vieran su insignia— y también Ron—agrego tratando de producir efecto en sus palabras.

—Dentro de poco cambiaras de opinión, Hermione—comento como si nada Fred viéndola.

—Estas empezando tu quinto año y pronto nos rogaras por un Surtido SaltaClases—añadió George.

Hermione estaba estupefacta, ¿Cómo se les había ocurrido que ella habría de querer uno de sus tontos "dulces"?

— ¿Y porque empiece quinto grado significa que voy a querer sus Surtidos SaltaClases?—les espetó molesta con semejante idea.

—Quinto año es el año de los TIMOS—explico George como si eso zanjara la situación.

— ¿Y?—preguntó volviéndose con ellos con una ceja alzada.

—Pues que se te vendrán los exámenes encima y apenas podrás con todo—dijo Fred con satisfacción, como si la idea de una Hermione estudiando todo el día fuera su mayor deseo.

—La mitad del año tendrás crisis nerviosas por los TIMOS—continuo George alegremente— Lagrimas, rabietas, Patricia Stimpson se mareaba a cada instante.

—A Kenneth Towler le salieron enorme granos, ¿te acuerdas?—agregó Fred nostálgico.

—Eso fue porque le pusiste polvos de Bulbadox en su pijama—le aclaró George con una sonrisa.

—Oh, sí—coincidió riendo Fred—Lo había olvidado, después de tantas travesuras.

—De todas formas, quinto año es una pesadilla—dijo George— Si les preocupan los resultados de los exámenes, por cierto. Fred y yo no nos desanimamos.

— ¿Qué sacaron los dos? ¿Tres TIMOS cada uno?—adivino Ron mofándose.

—Sí—contesto Fred indiferente—pero nuestro futuro se sale de lo académico…

—Ahora que tenemos…—continuo George pero se calló de pronto, como si hubiera recordado algo— nuestros TIMOS—agrego rápidamente— quiero decir, ¿realmente necesitamos los EXTASIS? Pero quisimos continuar en el colegio para no decepcionar a mamá después de que Percy haya resultado el más imbécil del mundo.

—No vamos a malgastar nuestro último año aquí, de todas formas —dijo Fred mirando alrededor del gran comedor –Vamos a usarlo para hacer investigaciones de marketing, encontrando lo que los alumnos de Hogwarts realmente necesitarían en una tienda de bromas, evaluando los resultados de cada uno y elaborando los productos para cubrir la demanda.

¿Qué diablos quería decir con eso?, se pregunto Hermione antes de intervenir.

— ¿Pero de donde van a sacar el dinero para abrir una tienda de bromas? —preguntó Hermione escéptica. —Necesitaran materiales e ingredientes… y un local, supongo.

Harry sumamente rojo soltó su tenedor y se agacho a recogerlo. La chica lo miró un momento antes de volverse a Fred, que le contestaba evasivamente:

—No nos preguntes y no te mentiremos Hermione. Vamos, George, si llegamos pronto podemos vender algunas orejas extensibles antes de la clase de Herbología. — Y con eso se escabulleron del Gran Comedor con un par de tostadas en la mano.

¿Qué habrán querido decir con eso?—pensó Hermione de nuevo viendo como se marchaban dejando a Harry extrañamente colorado.

Después de una clase aburrida con Binns, en donde se dedico a tomar apuntes mientras Ron y Harry a su lado jugaban naipes, se volteo hacia ellos con antipatía.

— ¿Qué pasaría si me negara a prestarle los apuntes este año?—les preguntó fríamente, cuando dejaron la clase para almorzar.

—Que suspenderíamos nuestros TIMOS—respondió Ron— si quieres cargar con eso en tu conciencia, Hermione.

—Pero —protestó la chica viéndolos reprobatoriamente—ni siquiera se esfuerzan un poco.

Ron la paró con un gesto al estar en pleno pasillo atiborrado de alumnos dispuestos a comer después de una larga jornada de maestros preparándolos para los TIMOS.

—Sí que lo intentamos—replicó con sinceridad—pero no tenemos ni tu cerebro ni tu capacidad intelectual, Hermione.

Ella lo miró sumamente halagada por el comentario, pero no lo dejo notar, ya que si lo haría, Ron y Harry seguirían igual de flojos.

—Dejen de decir tantas tonterías —dijo Hermione con un tono más flexible; no podía negar que estaba muy halagada con el comentario de Ron.

Caminaron un par de metros, pero Cho Chang se les atravesó en medio de los fríos pasillos que daban a los jardines. Los chicos se colocaron más arriba la chamarra al sentir el frio aire en sus mejillas, pero aun asi, Harry tenía las mejillas coloradas. Tenía la tentación de ir a tocárselas y comprobar que estarían sumamente calientes. Cho Chang, que extrañamente estaba sola sin su numeroso grupo de tontas riéndose, hablaba nerviosamente con Harry.

Pero claro, siempre alguien tenía que meter la pata con Cho, y esta vez tuvo que ser Ron; que viendo la insignia que traía Chang en su uniforme.

— ¿Es una insignia de los Tornados?—la acosó Ron como si estuviera cometiendo el peor de los pecados— ¿Eres fanática desde siempre o cuando empezaron a ganar la liga?

Bravo Ronald, importuna a la chica de tu mejor amigo con preguntas idiotas.

Harry parecía incomodo y no paraba de lanzarle miradas de reojo a Ron y mirando sus manos soportando la tensión del ambiente.

—He sido fanática desde los siete años—replicó serenamente Cho. Pero a ella no la engañaba, era el mismo tono que ella empleaba cuando estaba enojada— Hasta luego, Harry.

Harry balbució algo incomprensible siguiendo con las manos en su chamarra. Tenía las mejillas enrojecidas hasta la raíz del pelo, y a Hermione le dio pena. Pena porque él estaba enamorado de alguien que jamás arriesgaría demasiado por él como Ginny Weasley. Dejo de pensar en ella al ver que Cho se marchaba con aire digno.

— ¿Por qué tenias que meterte con ella solamente por su insignia?—le espetó a Ron hurañamente.

Ron parecía estar al borde del abismo.

—Mira Hermione, los que compraron esas insignias es solamente por el reciente éxito de los Tornados—explico sirviéndose un pedazo de pollo.

— ¿Y eso qué?—replico tomando un poco de ensalada de papas y servírselo en su plato— No vez que nada mas quería hablar con Harry.

—Que realmente no son aficionados— parecía que Ron quería hacerle entender a Hermione lo importante que era eso, y no parecía angustiado con la incómoda situación que había hecho pasar a su mejor amigo.

—Realmente—empezó a decir Hermione elevando un poco la voz, pero Harry se levanto son un evidente humor de perros.

—Dejen de estarse metiendo entre ustedes, ¡me tienen harto de sus tontas discusiones!—les espetó yéndose del Gran Comedor dejándolos con la boca abierta.

A veces Harry simplemente explotaba.

Después de una frustrante clase con Snape, los tres amigos se dirigieron con cierta expectación hacia el aula de Defensa Contra las Artes Oscuras. La profesora Umbridge los estaba esperando con su ridícula chaqueta rosa y un enorme lazo de terciopelo en la cabeza. A Hermione le dio mala espina la sonrisa falas y fue a sentarse con sus amigos. La clase estaba en silencio absoluto, nadie sabía como era Umbridge y sus métodos de enseñanza y lo estricta que podía ser.

—Bien, ¡buenas tardes!—dijo con una voz horrorosamente chillona que hizo que se le erizara el pelo.

Hermione y varios contestaron un vago: "Buenas tardes", cosa que contrario a la maestra.

—No, no, no—dijo examinándolos atentamente— Esto no debe de pasar, tienen que contestar todos: "Buenas tardes profesora Umbridge" a la vez, queridos. Otra vez, por favor.

—Buenas tardes, profesora Umbridge—contestaron al unisonó con voz clara la clase entera.

La susodicha se dio por complacida, y sonriendo con esa sonrisa que se le antojaba tan falsa.

—Bien guarden las varitas—Hubo quejidos a su alrededor; nunca se daba esa orden en la clase, al menos no con un profesor decente.

Después de una breve introducción por parte de Dolores, esta escribió en la pizarra con letra apretujada:

*Entender los principios de la magia defensiva

*Aprender a reconocer situaciones en las que podemos usar la magia defensiva legalmente

*Situar el uso de la magia defensiva en un contexto para su uso legal

Hermione ahora sabía con exactitud lo que quería Fudge mandándoles a Umbridge: impedir que utilizaran hechizos defensivos e inclusive, magia en clase.

Después de que lo copiaran en pergaminos, Umbridge les ordenó leer el capítulo del libro, pero ella ni siquiera lo abrió. Pretendía cuestionar los métodos de enseñanza de la incompetente maestra que tenía enfrente. Opto por mirarla fijamente con la mano levantada, pero ésta rehuía su mirada. Harry, le miro curioso, pero ella ni se inmuto.

Al parecer el capitulo estaba aburrido, ya que la clase había empezado por optar a mirar la silenciosa atención con que Hermione intentaba captar la mirada de la profesora, en vez de leer los "fundamentos para principiantes".

Cuando más de la mitad de la clase miraba a Hermione, en lugar de sus libros, la profesora Umbridge pareció decidir que no podía ignorar la situación por más tiempo.

— ¿Quieres preguntar algo sobre el capitulo, querida?—pregunto Umbridge, con tono que pretendía ser maternal.

—No es sobre el capitulo—replico la chica con un esbozo de sonrisa.

—Bueno, ahora estamos leyéndolo—dijo Dolores mostrando los dientes y con un tono más duro— Si quieres hacer preguntas, podemos hablar al final de la clase.

—Tengo una pregunta sobre los objetivos del curso—dijo ignorando olímpicamente su frase.

La profesora levantó sus ojos hacia ella como si intentara ahuyentarla y que se callara, pero la chica siguió con la mirada en alto.

— ¿Y tu nombre es…?

—Hermione Granger—contesto en voz clara y fuerte.

—Bien, Srita. Granger, creo que los objetivos del curso quedan muy claros si lees detenidamente—dijo la profesora con un tono resuelto de dulzura.

—Bueno, no lo creo—replico bruscamente. ¿Creía esa mujer que era tonta y no sabía leer bien?—No hay nada escrito sobre el uso de hechizos de defensa.

Hubo un silencio en donde la mayoría de los alumnos giro la cabeza para leer los tres objetivos de clase escritos al frente.

— ¿Uso de hechizos de defensa?—repitió tontamente con una ligera risa— ¿Por qué? No puedo imaginar que se presente una situación en mi clase en donde tenga que utilizar un hechizo de defensa, Srita. Granger, ¿o cree que será atacada en mi clase?

— ¿No vamos a usar magia en la clase?—exclamo Ron viendo a Umbridge como si se hubiera vuelto loca.

—Los alumnos deben levantar sus manos para hablar en mi clase, Sr…

—Weasley—agregó levantando su mano, pero Umbridge lo ignoro olímpicamente.

Harry y Hermione levantaron la mano de inmediato. La profesora se fijo por un momento en Harry, pero luego se dirigió a Hermione.

— ¿Si, Srita Granger? ¿Quería preguntar algo más?

—Si—asintió Hermione queriendo hacerle comprender su punto— ¿Se da cuenta que lo importante de Defensa Contra las Artes Oscuras es practicar hechizos de defensa?

— ¿Es usted una experta en educación del ministerio, Srita Granger?—preguntó Umbridge con su falsa voz dulce.

—No—contesto ruborizando ligeramente—pero…

—Bien. Entonces, siento decirte que no estás cualificada para decidir qué es lo más importante en mi clase. Magos mucho más ancianos y mejor preparados que tú han diseñado nuestro muevo programa de estudio. Van a aprender cosas acerca de los hechizos de defensa de manera más segura—explico como si estuviera explicándole a niños pequeños cosas que no entendían, en vez de unos adolescentes.

— ¿De qué sirve eso?—dijo Harry impulsivamente— si a alguien lo atacan, no sabrá como defenderse.

— ¡La mano Sr. Potter!—gritó Umbridge viéndolo con ojos de pistola.

Harry volvió a alzar la mano, pero Umbridge lo ignoro por completo, pero ahora muchas más personas tenían la mano alzada.

— ¿Y tu nombre es?—pregunto a Dean.

—Dean Thomas

—Usted dirá Sr Thomas

—Bien, lo que dice Harry es cierto ¿no? –Dijo Dean – Si vamos a ser atacados, no nos libraremos del riesgo

—Repito –dijo la profesora Umbridge sonriendo irritada a Dean — ¿Crees que vas a ser atacado durante mis clases?

—No, pero…

La profesora no le dejó terminar

–No voy a criticar como se hacen las cosas en este colegio –dijo, con una sonrisa burlona en su cara –pero han estado expuestos a muchos magos irresponsables en esta asignatura, muy irresponsables de hecho… por no mencionar –se rió desagradablemente –los extremadamente peligrosos hombres—lobo...

—Si se refiere al Profesor Lupin –dijo ferozmente Dean –él es el mejor profesor que nosotros...

— ¡La mano Sr Thomas! Como iba diciendo...han sido introducidos en encantamientos muy difíciles, inapropiados para vuestra edad y potencialmente letales. Han sido asustados con la idea de que recibirían ataques oscuros algún día...

—No es cierto –dijo Hermione –Nosotros solo…

— ¡SU MANO NO ESTÁ EN ALTO SEÑORITA GRANGER!

Hermione alzó su mano. La profesora la ignoró

—Tengo entendido que mi predecesor no solo efectuó hechizos ilegales ante vuestros ojos, sino que los usó con vosotros...

—Bueno, lo echaron por maniático ¿no? –Dijo Dean fogosamente –A decir verdad, aprendimos un montón.

— ¡SU MANO NO ESTÁ EN ALTO SR THOMAS! –Chilló la profesora –Ahora, el ministerio cree que los conocimientos teóricos son más que suficientes para pasar los exámenes, que al fin y al cabo, es de lo que se trata. ¿Y tu nombre es? –añadió mirando a Pavarti, cuya mano se acababa de levantar. —Pavarti Patil, ¿no hay una parte practica en el TIMO de Defensa Contra las Artes Oscuras? ¿No se supone que tenemos que mostrar que podemos hacer hechizos y esas cosas?

—Si has estudiado la teoría duramente, no hay razón por la que no tengas que ser capaz de realizar hechizos bajo el control de los examinadores –dijo la Profesora Umbridge

— ¿Sin haberlos practicado antes? –Dijo Pavarti incrédula — ¿Está diciéndonos que la primera vez que haremos esos encantamientos será durante el examen?

—Repito que si te estudias la teoría duramente…

— ¿Y qué teoría va a haber en el mundo real? –dijo Harry con la mano en el aire de nuevo

La profesora lo miró

—Esto es el colegio, Sr Potter, no el mundo real –dijo suavemente.

— ¿Pero no se supone que estamos preparándonos para lo que nos espera fuera de aquí?

—No hay nada esperándole fuera Sr. Potter

— ¿De verdad? –dijo Harry malhumorado. Hermione se dio cuenta de que estaba agarrando fuertemente la mesa.

— ¿Que se supone que va a atacar a niños como ustedes?— preguntó la profesora en un horrible y meloso tono de voz.

O no, sabía exactamente que iba a contestar Harry. Hermione lo miro intentando que se callara, pero éste la ignoro olímpicamente.

—Humm, déjeme pensar—dijo Harry burlón—Quizás…Lord Voldemort.

Ron se atragantó, Lavander dio un pequeño chillido y Neville se escurrió de su taburete, inclusive ella se había puesto más pálida de lo normal. Sin embargo, Umbridge no parpadeo, al contrario, miraba a Harry con una gran mirada de satisfacción.

—Diez puntos menos para Gryffindor señor Potter

La clase estaba callada y quieta. Todo el mundo miraba a Umbridge y Harry. Hermione no podía dejar de mover sus manos nerviosamente y mirar a Ron de reojo.

—Ahora, déjame que te deje unas cuantas cosas bien claras.

La profesora Umbridge de puso de pie se inclinó hacia Harry, con las manos sobre su mesa. —Acabas de decir que realmente el Señor Oscuro ha vuelto de la muerte...

— ¡Él no estaba muerto! –Dijo Harry furiosamente –pero sí ¡Ha vuelto!

—Sr Potter acaba-de-perder-10-puntos-de-su-casa-así-que-no-se-busque-más-problemas —dijo la profesora Umbridge de un solo golpe sin mirar a Harry –como iba diciendo acabas de decir que el Señor Oscuro ha vuelto, lo has dicho de nuevo. Eso es MENTIRA.

— ¡Eso NO es mentira! –Dijo Harry — ¡Yo lo vi! ¡Yo luché con él!

— ¡Está usted castigado Sr Potter! –Dijo triunfalmente la Profesora –Mañana por la tarde. A las 5 en punto. En mi despacho. Lo repito, eso es MENTIRA. El ministerio ha garantizado que no están en peligro por ningún Señor Oscuro. Si aun estás preocupado, de todas maneras puedes venir a hablar conmigo fuera de las horas de clase. Si alguien está alarmado con cuentos sobre Magos Oscuros que se alzan, puedo escucharlos. Estoy aquí para ayudar. Soy su amiga. Y ahora, deben continuar leyendo. Pagina cinco, "fundamentos para principiantes".

La profesora se sentó tras su mesa. Harry, sin embargo, se levantó. Todo el mundo le miraba; Seamus parecía medio-asustado y medio-fascinado.

— ¡Harry no! –le dijo con todo preocupado, tirándole de la manga, pero tiró de su brazo.

Sabía que explotaría como lo hizo en las vacaciones de verano con Ron y ella.

—Entonces, según usted, Cedric Diggory calló muerto por su propio gusto ¿no es así? –preguntó Harry con voz temblorosa

Hubo un gran número de bufidos en la clase. Ninguno, a excepción de ellos tres, habían oído aun a Harry hablar de lo que pasó la noche de la muerte de Cedric. Pasaban su mirada de Harry a Umbridge, que arqueaba las cejas y lo miraba sin su falsa sonrisa.

—La muerte de Cedric Diggory fue un trágico accidente –dijo fríamente Umbridge.

—Él fue asesinado –dijo Harry. Podía sentir como temblaba. No había hablado a nadie de eso y menos a treinta de sus compañeros –Voldemort lo mató y usted lo sabe.

La cara de la profesora Umbridge estaba blanca. Por un momento, Harry pensó que iba a chillarle Entonces, ella dijo, con voz dulce y muy suave –Venga aquí, Sr Potter, querido.

Harry se dirigió a donde se encontraba Dolores, y ésta le entrego un pergamino sellado para que se le entregara a Mcgonagall. Cuando cerró la puerta, Umbridge volvió a explicarles los "supuestos problemas mentales" de Harry.

Frunció los labios con nerviosismo mientras oía como todos a su alrededor murmuraban, y cuando Harry en la cena los interrogo, se mostro sorprendido con lo que oía. Hermione se sentó en su butaca favorita, doblando un poco su pergamino impidiéndole a Ron ver lo que escribía.

Querido Canuto:

Gracias por darme el diario, no sé como explicarte, pero siento una conexión extraña hacia el pasado de tu hermano. Estos días han sido un infierno, en especial con la nueva profesora Umbridge. Creo que te caería tan bien, como que yo soy veela. Hemos estado un poco nerviosos los tres, en especial a H. por la desaparición de nuestro gran amigo. Creo, que si siguen asi las cosas, no me va a gustar en absoluto quinto año. Espero poder seguir con mi afiliación este año, pero bueno…. Creo que me iré a la cama antes de que a cierta persona se le ocurra pedirme los apuntes de Pociones.

Un beso:

HG

Hermione se durmió profundamente después de atar la carta en una lechuza y ver como se iba alejando. Suspiro en pensar que mañana tendría que lidiar con el malhumor de Harry y el nerviosismo de Ron al hacer las pruebas de guardián.


Después de unas semanas en donde Umbridge castigaba a Harry continuamente, Malfoy se mofaba por la desaparición de Hagrid y Ron se mantenía más desagradable y nervioso por las recientes pruebas para guardián. Hermione sinceramente no entendía el fanatismo hacia el Quidditch y se pregunto como estaría su amigo si fallara las pruebas.

Prefiero quedarse en la sala común tejiendo mas gorros de elfos, en vez de estar congelándose en las frías gradas oyendo los maliciosos y pesados comentarios de Malfoy y su grupo de Slytherin. Había mejorado muchísimo con los gorros y ya podía ponerles dibujos de colores chillones.

— ¡Hermione! Lo logre, lo logre ¡vez, como te dijo que lo haría!—exclamo entusiastamente Ron por enésima vez, tomando un gran trago de cerveza de mantequilla a la vez que se perdía entre la multitud.

—Vaya entusiasmo—murmuró observando como los Gryffindor tomaban grandes cantidades de cerveza de mantequilla—cortesía de Fred y George— y comían bocadillos traídos desde las cocinas. Hermione siguió tejiendo distraídamente pensando en como se la estaría pasando Harry con su castigo.

Y como si lo hubiera convocado, Harry entro a la sala común con la mano sangrándole; seguramente Umbridge le había puesto a copiar de nuevo. Se sentó con un sonido sordo a su lado, mientras intentaba que su mano dejara de sangrar.

—Ten, es solución de Murtlap—dijo tendiéndole un pequeño recipiente lleno de un liquido amarillo que había pedido prestado a Madame Pomfrey—Te aliviara las heridas.

—Gracias—agradeció Harry metiendo su mano herida y dejando escapar un suspiro de alivio. Agradecía internamente que Hermione fuera tan paciente con él.

—Creo que será mejor que me vaya a acostar—bostezó la chica mientras tejía un poco más deprisa, pero de pronto se le ocurrió una idea— ¿quieres ayudarme a tejer gorros para elfos, Harry?

Harry parecía nervioso.

—Humm, no—contesto balbuceando, pero al fijarse en el brillo de los ojos de Hermione y en la solución de Murtlap, se corrigió a tiempo—: Emm, quiero decir, sí, pero… no sé como tejer en realidad, Hermione.

Hermione sonrió ampliamente y de inmediato sustituyo los pesados libros que Harry tenía en su regazo por enormes agujas y estambre de todos los colores. En ese momento, Harry realmente se preocupo por la obsesión febril que tenía su amiga en tejer gorros, bufandas y calcetines para elfos.

—Es sencillo—explico poniéndole en las manos un par de agujas con estambre de color verde botella—Pasas el estambre por aquí—Hermione lo paso con manos agiles— Y lo vuelves a pasar—indico volviendo a hacer el proceso. — ¿Entendiste?—agregó sonriendo.

¿Qué diablos era todo eso? ¿Cómo decía que ponía es hilo? Intentó mirar consoladoramente a Hermione, pero esta le tendía las agujas para que lo intentara.

—Vale—dijo Harry intentando poner el hilo en las enormes aguja— Asi que—comenzó a decir intentando distraerla, pero…. — ¡Mierda!—exclamó al pincharse un dedo y metérselo a la boca intentando quitarse el punzante dolor.

—Oh, lo lamento tanto Harry—se disculpó Hermione moviendo su varita hacia el dedo de Harry; este dejo de sangrar. —Creo que será mejor que me vaya a la cama—se despidió un tanto desanimada.

—Buenas noches, Hermione—bostezo Harry acomodándose en su butaca favorita.

Sin duda, jamás volvería a tocar una aguja para tejer.

Querida Hermione:

No esperaba una carta tuya, pero me alegro el día. No tienes que agradecerme por haberte dado el diario, estoy seguro que estará mejor en tus manos que en los polvorientos estantes de la biblioteca. Lamento que tu año sea tan malo, y a propósito de H. tendré que enviarle una carta próximamente, si ha sacado el lado de su padre, estoy seguro que le alegrara que le escriba.

Un fuerte abrazo

Canuto.

La carta era clara y concisa, y no pudo evitar sentirse decepcionada al verla; había tenido la tontería de pensar que tal vez le preguntaría por las clases, o algo por el estilo. Eso hacían los amigos, pero tal vez, Sirius Black no la consideraba como su amiga. Dejo caer pesadamente su cabeza pensando acerca de la carta, cuando un ruido la distrajo haciéndola asomar su castaña cabeza entre las cortinas de dosel.

Se precipito hacia la ventana al visualizar una lechuza de un extraño color marrón. La lechuza dejo caer una carta en sus manos y con un ululó se marcho torpemente por la ventana abierta.

—Hermione, cierra la ventana, por favor—le rogo Pavarti con voz ahogada desde su cama. Estaba leyendo con Lavander la última edición de Corazón de Bruja. Hermione obedeció pero esta vez se cuido de no dejar a la vista la carta para evitarse una serie de comentarios absurdos e insinuaciones tontas.

Hermione:

Gracias por tu última carta, hizo que mi corazón y mi ánimo flotaran y se quedaran contigo. Estoy actualmente jugando en el equipo de "Tripckes Knouts" es un equipo que reciente y me han ofrecido unas buenas oportunidades, tantas que podre ir a Inglaterra cuando se me plazca. Se me hizo un tanto curioso que preguntaras por el papá de unos de mis mejores amigos: Merokes Strubble. El papá en cuestión se llama Martin Strubble, ¿Cómo has sabido de su nombre, Hermione? Bueno, dejando eso de lado, espero fervientemente el día en que pueda volver a verte.

Un abrazo

VK

PD: Espero que papá no esté en problemas-Merokes (Un saludo de mi parte esperando que el idiota de Vicktor aprenda a escribir)

— ¡Por Merlín!—exclamo Hermione sorprendidísima poniéndose sus zapatillas deportivas y abriendo las cortinas de dosel para enviar un mensaje rápidamente.


¡Hola, mis queridas lectoras!

Espero que la espera traiga sus consecuencias, lamento no ponerles ahorita los reviews pero ando un poco apresuradita, asi que… tengo que informarles a los que leen UN DESEO HECHO REALIDAD, que ya subí la continuación para que pasen a leerla, se llama WHAT IF (no andaba muy inspirada para el titulo, asi que se aceptan sugerencias XD).

Espero que les haya gustado el capitulo y ¡prometo solemnemente que en el próximo ya sabremos mas sobre Regulus y su paradero! Bueno, MUCHISIMAS GRAACIAS, a todos los que me leen con esta historia, no tienen ni idea del enorme favor que me hacen al leerme todas esa personitas!

Un enorme beso, en especial a Españaa!

Mariana Masen

Y si por si no alcanzo a subir un cap, antes de vacaciones, les deseo mis mejores deseos en estas bellísimas navidades, que seguramente la pasaran con sus familiares!