Disclaimer: Todo pertenece a JK.

Hola, espero no darles la demora, y ahora.. Hermione tenía que salvar a alguien.


Pero no pudo evitar pensar en su imprudencia antes de desaparecer de Hogwarts.

Hermione cayó de porrazo en un duro suelo. Se quedo quieta en donde se encontraba pensando en algo coherente que pudiera justificar que hubiera viajado hasta aquél lugar desde su cama caliente de Hogwarts. Pero por primera vez, nada inteligente se le ocurrió. Debía encontrarse en algún lugar cercano que tuviera agua, ya que el sonido característico del agua almacenada le llenaba los oídos. Se incorporo lentamente, como si temiera que alguien le hiciera daño y a esa idea le siguió el descubrimiento de que su varita mágica no estaba.

Se incorporó bruscamente tanteando a su alrededor buscándola, pero fue en vano; su varita no apareció. Y se percato de la penumbra y oscuridad que la rodeaba. Se encontraba en una especie de cueva con un enorme lago y una barca. Sintió un deseo irresistible de meterse a la barca y marcharse de allí, pero su intuición le decía que no era lo mas sensato.

Camino un par de metros sigilosamente intentando encontrar a Regulus Black o cualquiera que fuera en aquel sitio lúgubre y solitario. Siguió caminando hasta que una barrera invisible se lo impidió. Algo o alguien había hechizado ese lugar para no pudiera pasar. Bajó su rostro mirando escrupulosamente esperando encontrar algo que sirviera para poder pasar por aquella barrera invisible,hasta que topo con una runas. Las reconoció al instante con un escalofrió; significaba un sacrificio de sangre.

Suspiro con miedo y a pocos metros de ella encontró una piedra filosa y pequeña que podría servir como cuchillo. Con el corazón latiéndole fuertemente en el pecho, se agacho para tomarla con nerviosismo. Al tener la fría piedra en sus manos, se quedo varios segundos cavilando en que debía hacer. «¿Realmente valía la pena hacer todo ese sacrificio por alguien que no conocía?», pensó concienzudamente pero en el fondo de su ser sabía muy bien la respuesta.

Tomo la piedra con decisión y la apretó con fuerza en la palma de su mano. Un hilillo de sangre corrió rápidamente y Hermione colocó su mano herida sobre las runas haciendo que se provocara un chasquido y que las runas succionaran la sangre como si tuvieran vida sintió cansada pero siguió con su determinación de encontrar a Regulus en que lugar. Con el listón que se sujetaba el cabello, se hizo una venda para que su mano dejará de sangrar y pudiera enfocarse en otras cosas, pero el apremiante dolor de cabeza no la dejaba pensar bien.

Siguió caminando por varios metros hasta que se topo con algo. O mas bien con alguien; lo que había tomado como una roca grande era en realidad una persona. Se agacho hasta percatarse que era un adolescente de alrededor diecinueve años y que tenía un enorme parecido con Sirius. Sonrió ampliamente y sintió el triunfo creciendo en el estómago, pero también se dio cuenta de que estaba durmiendo. Con la mano que no estaba herida, le tocó suavemente el rostro provocando que el joven despertará abruptamente asustando a Hermione.

La chica se alejo instintivamente del recién despierto varios metros, pero ese hecho no ofendió a Regulus Black ya que se hallaba mas ocupado en examinarse con atención y mirar a su alrededor con gesto crítico. Pero después de que estuviera varios minutos distraído, se percato de Hermione y poso su mirada hacia la turbada y cansada chica que se encontraba arrinconada en la oscuridad. Hermione sentía como sus fuerzas flaqueaban y sin darse cuenta musito en un murmullo «¿Regulus?» antes de caer desmayada ante el ceño fruncido del joven.

Regulus siguió mirando en donde la chica acababa de desmayarse e inmediato la levanto del frío suelo. La chica no pesaba mucho, pero el tenerla en sus brazos provocó que se cansara físicamente. No sabía como demonios había regresado pero no se quejaba. El poder oír el característico ruido de agua y poder oler la fragancia que despedía la chica de su cabello esponjado lo hacía sentirse vivo. Jamás pensó volver a sentir eso. Y por eso se prometió internamente que cuidaría de aquella chica como si fuera una joya valiosa.

Volvió a posar con delicadeza a la chica en el suelo buscando su varita mágica en el bolsillo de su capa. La encontró con facilidad y meditó un momento en lo que debía hacer a continuación. Todos pensaban que estaba muerto y no sería lo mas sensato aparecer en casa de su prima Cissy y Bella, así que considero aparecer en su casa de Grimmauld Place. Sería arriesgado, pero lo conveniente. Al fin y al cabo, era su casa y tenía todo el derecho de estar en ella cuando le plazcara. El recuerdo de Grimmauld Place le embargo una sensación de melancolía y después de tanto tiempo, pensó en su hermano Sirius.

¿Estaría casado? ¿Tendría hijos? ¿Sería amable al verle de nuevo? ¿Viviría en Grimmauld Place? Esas preguntas le hicieron agobiarse, pero tomó un decisión: iría a Grimmauld Place con aquella chica que le había salvado la vida y la dejaría descansar para poder descifrar su identidad. Volvió a tomar a Hermione y con la varita sujetándola con dificultad, se apareció a las afueras de Grimmauld Place.

«Número doce de Grimmauld Place»

La casa tétrica apareció frente a sus ojos, invisible para los muggles.Con dificultad y sin detenerse a examinar su casa abrió la casa abruptamente con Hermione en brazos. Entró a la casa y de inmediato empezó a escuchar los gritos de su madre. Frunció el ceño al percatarse que el sonido venía de un retrato. No se detuvo a pensar a darle rodeos a aquello, y se precipitó hacia el salón dispuesto a dejar a la chica en un sillón.

Abrió la puerta y se quedo en shock al ver al hombre que tenía enfrente: era Sirius. Pero no era su hermano, o al menos no el que había conocido y había admirado. Era un Sirius demacrado y con una mirada menos traviesa y feliz que había tenido. Regulus abrió la boca impresionado, pero después balbuceó con voz ronca.

—¿Sirius? ¿Eres tú?

Sirius seguía parado en el mismo sitio con la boca abierta de la impresión de ver a su hermano muerto y que además ¡seguía teniendo la misma edad y aspecto que hacía veinte años! Bajó la mirada examinándolo minuciosamente y notó que traía a una chica en brazos, seguramente inconsciente. Y le dio un vuelco al darse cuenta de que era Hermione.

—¿Hermione?—Su voz sonó extrañamente grave a causa de la bilis que le subía y arrebatar a la chica de los atónitos brazos de su hermano o quien fuera.

«Asi que la chica se llama Hermione; curioso nombre», fue lo primero que pensó Regulus.

La estrecho en sus brazos intentando que la chica recobrase el sentido pero no lo hacía. Un miedo terrible le invadió el cuerpo y miró con horror hacia donde se encontraba reencarnación o el fantasma de su hermano.

—¿Que le hiciste?—lo acusó Sirius viéndolo con horror— ¡Dímelo!—gritó con fuerza haciendo que Regulus se sobresaltara y que el retrato de Walburga empezara a gritar con fuerza.

«Mancillados que ensucian la casa de mis padres de escoria. Engrendo de mi vientre que...»

Sirius la cerro con un golpe de su varita todavía con Hermione en sus brazos. Regulus

—Iré a dejarla a mi habitación y después tú y yo hablaremos—informó Sirius mirándolo con antipatía llevándose a Hermione de allí. Regulus se quedó mirando el lugar en donde su hermano había desaparecido y golpeó con fuerza un sillón que se encontraba a su alcance.

—...el amo que ha regresado de Azkabán llenado la casa de sangres sucias y mestizos ahora cargando a esa sangre sucia como si fuera si igual. ¡Si la ama se enterara! No sabe que la noble sangre de los Black corre por sus venas, un enorme honor—Kreancher murmuraba para sí entrando al salón y se percato de la presencia de Regulus: ¡Amo Regulus! ¡Amo! Ahora sí un digno Black—le hizo una reverencia muy pomposa ante el entrecejo fruncido de Regulus— ¡Ahora podrá correr a toda la chusma que ha invadido esta noble casa!

Regulus chasqueó la lengua impaciente al ver el entusiasmo de su elfo doméstico. ¡Había olvidado a Kreancher! Con un gesto lo calló impaciente.

—¿Y madre?—preguntó mirando a su alrededor Regulus intentando encontrarla y arqueó las cejas al ver como Kreancher empezaba a lamentarse en jadeos.

—¡Ay, si supiera, amo Regulus! La ama murió de tristeza hace mas de varios años ¡Cómo la extraña Kreancher! ¡Una ama ejemplar!—se lamentó el elfo lastimeramente y Regulus sintió un vació en su interior.

—Kreancher—le ordeno con mas rudeza de la que quería emplear—Limpia mi recámara, hazme algo de cenar y prepárame un baño, por favor—agregó sonriendo ligeramente y Kreancher haciendo mas reverencias se marchó a hacer lo que le habían indicado.

Regulus, se quedó sentado en una butaca esperando pacientemente a su hermano. Cerró los ojos reflexionando sobre lo que acababa de suceder, pero meneó la cabeza intentando tranquilizarse. Se quedó largo tiempo con los ojos cerrados descansando ante tantas acontecimientos ocurridos. Su mente divagó largo tiempo sobre lo que tendría que hacer a continuación.

—Amo—la chillona voz de Kreancher lo sacó de sus cavilaciones—Ya esta lo que me pidió.

Abrió los ojos con pereza y enfoco la pequeña figura de Kreancher.

—Ya voy—Soltó un bostezo y se dirigió a la cocina que olía muy bien— Gracias Kreancher—agradeció al ver que le ponía una sopa de calabaza enfrente. Degustó ampliamente el sabor de la comida y sonrió ampliamente al viejo elfo que tenía enfrente. —Esta deliciosa—le comentó antes de que el elfo se fuera hacia la cocina y limpiara con ahínco los cacharros de cobre.

Regulus después de haber comido la sopa saboreando cada cucharada, subió hacia su antigua habitación pero se detuvo al ver cómo Sirius estaba al lado de Hermione (que había sido colocada en la cama de su hermano).

—¿Qué demonios ocurrió, R...Regulus?—le preguntó Sirius echándole apenas una ojeada—Hermione está muy débil y ni me mientas porque Dumbledore esta a punto de llegar con Snivellus y ¡créeme que ellos te sacaran la verdad!

Regulus solo se encogió de hombros mirándole fríamente.

—Esa chica me convoco de alguna forma y me hizo regresar a la vida. Yo he estado de alguna forma en un limbo entre la vida y la muerte—explico metiéndose las manos en los bolsillos— Cuando desperté, ella musito mi nombre y cayó inconsciente. Yo la traje lo más rapido que pude aunque siguiera inconsciente.

Sirius se quedó mirándolo todavía sin aceptar su historia, pero no tuvo tiempo de replicar, ya que Albus Dumbledore había llegado hasta donde los hermanos discutían.

—¡Por las barbas de Merlín!—exclamó Dumbledore al ver a Regulus— ¿Cómo ha ocurrido semejante hecho?—Regulus abrió la boca para replicar, pero el director se dió cuenta de Hermione y mirándole agregó:—Será en Hogwarts, la Srita. Granger necesita recuperarse.

—¿En...Hogwarts?


Se encontraba descansando en algún tipo de tejido suave y cálido. Cuando abrió sus ojos, se percató que se encontraba en la enfermería de Hogwarts. Se quedo mirando hacia el techo, ya que algo o alguien le impedía moverse libremente. Estiro su cuello y con sorpresa y sobresalto descubrió la pecosa y somnolienta cara de Ron durmiendo y la otra mitad de su cuerpo estaba invisible a causa de la capa de Harry aprisionando a Hermione impidiéndole moverse. Al verlo allí durmiendo hizo que el rostro se enrojeciera y sonriera como tonta.

—Ron—murmuro Hermione intentando quitárselo de encima. —¡RON!

El pelirrojo se levanto aturdido por el ruido haciendo que se le resbalara la capa y mirara a su alrededor con el ceño ligeramente fruncido.

—¿Qué demonios..?—Pero entonces se percato de la presencia de Hermione— ¡Hermione! ¿Te encuentras bien? ¿Qué te paso, Hermione? ¿Te duele la mano? He estado escuchando algunos rumores, pero...—Dejo la frase incompleta al sonreír al notar la cara de Hermione.

Hermione se quedo asombrada de lo que acababa de oír pero no tuvo tiempo de replicar porque la puerta de la enfermería se abrió abruptamente dejando ver a Madame Pompfrey, Dumbledore y un joven que reconoció con un escalofrió como Regulus Black.

—¡Srita. Granger! ¡Sr. Weasley!—se quejó Pompfrey al verlos allí, pero sacando una botellita de su bolsillo se acerco a donde se encontraban— ¿Ya se encuentra mejor, Srita. Granger? —Hermione asintió a pesar de que le seguía molestando un poco la cabeza y entonces la enfermera se dirigió a Ron con gesto interrogante—¿Y usted Sr. Weasley, que hace aquí?

Y todos se dirigieron a Ron, que parecía querer estar en otro lugar.

—Esto... yo quería saber si Hermione se encontraba bien—se atraganto y añadió con voz mas firme—: Nos vemos después, Hermione.

Hermione sonrió quedamente todavía con las mejillas encendidas y vio como Ron le lanzaba una iracunda mirada a Regulus al pasar a su lado, haciendo que éste soltara un bufido. Al cerrar la puerta y que Madame Pompfrey le diera una poción a Hermione y se marchara, Dumbledore y Regulus se acercaron a su cama. El último viéndola con curiosidad apenas disimulada y sentándose en la cama que había a su lado.

—Bien, Srita. Granger, ¿sería tan amable de decirnos que hizo la noche anterior?— empezó a decir Dumbledore con serenidad.

Hermione suspiro y comenzó a hablar.

—Fue una imprudencia, pero...—Y contó como había encontrado el diario, como había hablado con Martín y como había conseguido la sangre de Malfoy.

Al terminar su relato, Regulus estaba con la boca abierta pero en cambio, Dumbledore seguía igual de sereno.

—¿Todo...? ¿Todo eso lo hiciste por mí?—exclamo sorprendido Black— ¿Por alguien a qué no conocías?

Hermione lo miró confusa por su pregunta.

—Lo hubiera hecho por cualquiera—replico Hermione sin vacilar.

—Entonces eres una reverenda tonta—dijo entre dientes Regulus.

Hermione abrió la boca para replicar, pero Dumbledore la interrumpió diciendo:

—Bueno, entonces debemos hacer algo respecto al Sr. Black. —Miró sonriente a Regulus— Mientras tanto, ustedes dos deben mantenerse juntos.

—¿Por qué?—replicaron al unisono mirándose con enfado.

—Tienes un lazo con el Sr. Black, Hermione. Cuando diste tu sangre a las runas, hiciste un hechizo muy antiguo de magia negra y con eso pudiste hacer que el joven Regulus despertará de su letargo.

—¿Y eso significa?—murmuró Regulus chasqueando la lengua, pero después enarco una ceja hacia Dumbledore al parecer comprendiendo la situación. —No estará insinuando que..

—En efecto—confirmó Dumbledore— Usted no tiene que separarse de la Srita. Granger...

Hermione se quedo helada al escuchar aquello y miro horrorizada a Dumbledore.

—... hasta que Severus termine una poción, que será al cabo de un mes.

—¿Juntos?—musito Hermione en un hilo de voz.

—Me refiero a que compartan cierto momento en el día para que no tengan problemas con el hechizo.—aclaro Dumbledore pacientemente.—Hasta que Severus les de la poción estabilizadora.

Hermione se quedo estatica en su sitio su sitio tratando de asimilar lo que acababa de oír.

—¿Quiere decir que tendremos que estar juntos—Su voz sonaba lejana y abatida— durante un mes, profesor?

—Sí, Srita. Granger—confirmo Dumbledore con una ligera sonrisa asomandole en las comisuras de los labios.— Sé que podrán llevarse bien, al fin y al cabo usted lo salvó.


—¿Quieres callarte? No logró concentrarme—rogó por quinteava vez Hermione mirando con gesto asesino a Regulus.

Se encontraban en la enfermería ya que todavía no la daban de alta y por supuesto que Regulus estaba allí moviendo el pie a propósito. Hermione se volvió hacia él con gesto asesino, pero después lo considero y suavizo su mirada.

—Creo que hemos empezado por el pie izquierdo en todo esto—respiro hondo y le sonrió tímidamente—: Me llamo Hermione Granger—añadió estirando un brazo hacia donde se encontraba Regulus desconcertandolo de sobremanera.

—¿Qué diantres estas haciende o?—exclamo Regulus mirándola como si se le hubiera zafado un tornillo—:¿Estas loca o te haces?

—Realmente no se puede hablar contigo—replico Hermione dándose la vuelta con enfado; todo el día se la habían pasado peleando por cualquier misera razón. Ni siquiera con Ron había alcanzado tan estado de estrés.— ¿Cuando vendrá Dumbledore?

—Dijo que después de la cena—informo Regulus leyendo el Profeta que había traído Remus esa mañana.—Tengo hambre— agregó levantándose y yendo hacia donde se encontraba Hermione tomó una de las ranas de chocolate que Harry le había traído antes de irse a clases.

Se quedaron en silencio: Hermione terminando sus deberes (que amablemente Ernie McMilliam le había pasado sus apuntes al enterarse del "accidente" de Hermione) y Regulus mirando el Profeta con interés aunque lanzaba de vez en cuando una furtiva mirada a la chica.

—¿Que haces?—pregunto Regulus sin apartar su mirada del Profeta.

—Deberes—le contesto en tono seco Hermione sin voltearlo a mirar.

—Ah—se limito a contestar Regulus pero después se paro y se coloco a su lado intentando ver lo que escribía.—: ¡Vaya! Es de Pociones: mi asignatura favorita. Veo que eres buena a pesar de que explicas cosas obvias—agregó sentándose a su lado con interés.

Hermione lo volteó a ver con curiosidad; hasta ahora no se había fijado bien en Regulus. Tenía un aura de inteligencia y elegancia que le recordaba vagamente a Sirius, pero a diferencia de él, Regulus tenía facciones mas finas y menos marcadas que las de su hermano, pero no por eso dejaba de ser atractivo. Su cabello negro le caía naturalmente y sus ojos... ¡eran exactamente iguales a los de Malfoy y Sirius! Tal vez se debiera por los genes de los Black...

—¿Apreciando el paisaje?—ironizó Regulus al notar la penetrante mirada que Hermione le lanzaba—:¿Tan guapo estoy?

— Cállate—exclamo Hermione avergonzada de que la hubiesen descubierto mirándolo— Yo sólo estaba...—Calló por unos segundos y se encogió de hombros—Nada.

Pero Regulus se acercó aún hasta quedar a un palmo del sonrojado rostro de Hermione con una sonrisa enigmática.

—¿Te pongo nerviosa?—pregunto cerca de su oreja— Dime, Hermione ¿qué pensabas decirme?—susurró haciendo chocar su aliento frente a la cara roja de Hermione.

Hermione abrió los ojos por la cercanía de Regulus, pero lo apartó de un empujón haciendo que casi se cayera al suelo por la pequeñez de la cama.

—¡Deja de hacer eso!—farfullo con el entrecejo fruncido. —Y ahora pásame el libro de Pociones.

—¿Las palabras magicas?

—¿Eres un imbécil?

Regulus sonrió ampliamente divertido ante el ingenio de Hermione. «Y pensar que es una sangre sucia»

—No, te equivocaste. Es...

—Sé cuales son—rugió Hermione enojada ante la estupidez de Regulus—, pero no pienso decirlas.

—¿Ah, no?—Silbó largamente—Snape estará mas que satisfecho de darte una T.

Hermione sopeso las posibilidades: la primera, que le dijera a Regulus «por favor» lo cual no diría bajo ningún concepto o segunda, esperarse a que alguien viniese a verla y le trajera otro ejemplar.

—Solo dámelo... por favor, Regulus.

El mencionado arqueó las cejas con sorpresa al oír su nombre y se lo devolvió en la mano con delicadeza.

—Gracias.

—De nada— Y volvían a ser corteses. Regulus se pregunto cuando demonios se le había ocurrido escribir un diario. Jamás se imagino que alguien arriesgará su pellejo por el de él y eso lo hizo sentirse con gratitud hacia la joven que se encontraba leyendo distraídamente en su cama. Tenía una enorme tentación de preguntarle abiertamente sobre ella, pero su orgullo se lo impedía. ¡Jamás podría intimar con una sangre sucia, aunque esta le hubiese salvado la vida!

—¿Tienes...—La voz de Hermione era tímida e hizo que Regulus volteara a verla con las cejas alzadas—... la marca tenebrosa?—El joven la miro fijamente y Hermione abrió la boca sumamente arrepentida de lo que había dicho— Lo siento, eso no es asunto mío...

—No—se apresuró a decir Regulus sombríamente—Es sólo que no es adecuado que te muestre lo peor de mí.

—¿Lo peor de tí?—se asombró Hermione— ¡Pero si ya ni eres mortífago!

—¿Y crees que con eso dejare de tener pesadillas?—replicó fríamente— ¿Crees que por eso soy bueno ahora? Jamás volveré a tener la conciencia limpia.

—Pero...—rezongó Hermione mirándole con asombro— ¡Tu mismo traicionaste a Voldemort!

—¡No digas el nombre del Señor Tenebroso, sangre sucia!—gritó Regulus sobresaltando a Hermione. A la chica se le llenaron los ojos de lagrimas y como Regulus se encontraba cerca de ella...

El joven sintió como la mano de Hermione le golpeaba en pleno rostro fuertemente. No era una cachetada; era un puñetazo hecho y derecho. Y reconocía que se lo merecía, pero no pudo evitar gritarle furiosamente:

—¡Cómo te atreves!

Hermione estaba roja de la ira.

—¡Como te atreves tú a llamarme de ese modo! ¡Jamás vuelvas a hacerlo! ¡Jamás!

—Eres...—empezó a decir Regulus mirándola con cólera, pero justo en ese momento se abrió la puerta dejando ver a Harry, Ron, Ginny y los gemelos Weasley. Los últimos miraron a Regulus con curiosidad, pero éste se levanto rápidamente yéndose de la enfermería, pero al pasar junto a Ron soltó un bufido.

—¿Quién es él?—pregunto Ginny al verlo marchar con un brillo en lo ojos— Es atractivo—agregó en un murmullo para que sólo Hermione pudiera oirla cuando sus hermanos y Harry colocaban a su alrededor.

Hermione solo sonrió torcidamente y se volvió hacia los demás con una sonrisa.

—¿Y cuando vas a salir?—le preguntó Harry comiendo una gragea (que los Gemelos le habían regalado a Hermione).

—Pompfrey dice que en unos días—se limito a contestar la chica todavía enojada por el encuentro con Regulus.

—¿Todo este tiempo has estado con él?—soltó Ron con antipatía.

—Ron—mascullo Harry por lo bajo con una mirada de: "No digas nada", pero éste lo ignoro olímpicamente.

—¿Quién era él?—intervino Fred intentando aligerar el ambiente— Se parecía a Hocicos.

—Es...—Hermione suspiro acomodandose en la cama— el hermano desaparecido de él: Regulus Black.


Lamento mucho mi tardanza, pero espero en el próximo capitulo decirles mas en la proxima nota de autor.

Besos