Disclaimer: Todo pertenece a JK.
Advertencia: Contiene spoilers de Harry Potter y la Orden del Fénix
Lectores bellos y hermosos, siento tanto la demora, pero ¡a leer!
—Hay dos posibilidades: que Quien-tú-sabes solo este llamando a sus mortífagos (lo cuál es meramente coherente) o que se haya enterado de tu existencia (lo cuál me parece una locura)—dijo Hermione, sosteniéndose las sienes.
Eran las tres de la mañana; Hermione y Regulus llevaban horas conjeturando acerca de la Marca Tenebrosa que quemaba el antebrazo de Regulus. Hermione se tallaba los ojos del cansancio y se acomodo aún mas en la mullida butaca en la que se encontraba.
— Déjalo, ¿quieres?—bufo Regulus, exasperado. Se dejo caer con los ojos cerrados en el sillón.
Hermione lo miró preocupada pero, haciendo un esfuerzo monumental, se levanto y se dirigió a la puerta lentamente.
—Tengo que irme, supongo que tendré que fingir que estaba en guardia si me encuentra Filch, y dormir una horas. Tal vez duerma unas tres si me salto el desayuno y me arreglo rápido...
—¡Por el amor a Merlín, cállate Hermione!—le interrumpió Regulus con hastío en la voz. —Te daré un justificante para que te pases el día en la cama.
—¡Por supuesto que no!—exclamo indignada Hermione—Ahora descansa, Regulus.
—Espera...—Regulus se levanto y fue a posarse a un palmo de ella—: ¿Por qué no te quedas a dormir aquí?
—¿Disculpa?—Hermione alzó una ceja— No volveré a dormir contigo, Regulus.
—¿Por qué no?—pregunto Regulus, acercandose a donde se encontraba— Déjame decirte que te veías muy femenina con mi pijama.
—¿Femenina?—repitió Hermione, indignada. Estaba harta de que los chicos no vieran su lado femenino.— ¿A qué te refieres con eso?
—Me refiero que podrías ser...—Regulus se poso a un palmo de ella y le susurro en la oreja—: sexy si tu quisieras; obviamente que ningún crío de tu edad se da cuenta de tus "virtudes".
—No estas hablando en serio— afirmó Hermione con prontitud—, así que me iré cuanto antes.
—¿Quieres una copa de Whisky de Fuego?— cuestiono Regulus, alejando el tema anterior— Te ayudara a sentirte mas fresca.
—Ni hablar—negó Hermione con la cabeza—. La vez pasada fue catastrófica.
—Hablas de que...
—Adiós.
—¿Es qué eres tan cobarde que no puedes oír del tema sin salir huyendo?—Intercepto Regulus al ver como Hermione pretendía salir de allí.
—Sólo evito entablar algún tipo de relación contigo— replico Hermione, con el ceño fruncido. —Y déjame salir de aquí.
—Sólo si lo pides de buena manera.
—Deja de ser irremediablemente estúpido, Regulus— Dijo Hermione, apartándole de su camino con un golpe sordo.
Hermione salió de la habitación con aire digno ante las narices de Regulus. Éste se quedo mirando el lugar en donde ella acababa de abandonar la habitación. Se sentía confuso pero, ¿por qué habría de sentirse así? Se dejo caer en la cama pensando en Hermione.
En lo que quedaba de la semana, Hermione no volvió a ver a Regulus a solas. Se encontraba tan atareada con las reuniones del ED, la presencia de Umbridge en todas partes, la ausencia de Hagrid y la creación de galeones mágicos para el ED provocaron que la chica quedara rendida al estar hablando, junto a Ron y Harry, con Sirius en el fuego.
—¿Qué les hace Umbridge? ¿Combatir a fenómenos sobrenaturales?—pregunto Sirius, con mofa.
—No nos deja hacer magia— replicó Harry, enojado.
—Sólo leemos esos estúpidos libros.—Añadió Ron.
—No me extraña. Según la información que tenemos, Fudge teme que se les enseñe para combate.— Explicó Sirius.
—¿Combate?—repitió Hermione, confundida.
—Piensa que Dumbledore haga un ejército para enfrentarse al Ministerio. —Confirmo Sirius las sospechas que tenía Hermione acerca de la participación de Umbridge en el colegio.
—¿Cómo puede ser tan estúpido?—se asombró Harry.
—La paranoia de Fudge crece cada día.—Afirmo Sirius, seriamente.
—Es lo más estúpido que he escuchado, incluyendo todas las tonterías que dice Luna Lovegood.—Intervino Ron.
—En fin... ¿cómo les ha ido con mi hermanito en Hogwarts?—dijo Sirius mirándolos a cada uno.
— Pregúntale a Hermione—señalo Ron a la silenciosa chica.
Hermione miró a Ron con reproche, y volteó su mirada a Sirius.
—Es...—buscó las palabras adecuadas—, un idiota.
—Siempre lo ha sido—coincidió Sirius, con una sonrisa— Pero me extraña que aún no...—Sirius se detuvo a media frase mirando a su alrededor. Y un segundo después desapareció del fuego.
—¿Qué demonios fue eso?—intervino Harry, mirando el lugar en donde su padrino había desaparecido.
—No lo sé—musito Hermione. —¡Oh, miren!—gritó asustada al ver como unos dedos gordos llenos de anillos feos intentaban agarrar algo. Como si hubiera adivinado que Sirius estuviera allí unos segundos antes.
Hermione, Harry y Ron salieron huyendo a sus respectivos cuartos asustados. Al parecer Sirius estuvo a un pelo de que lo atraparan.
A la mañana siguiente, al estar en Encantamientos, Hermione les dijo a sus dos amigos:
—Umbridge leyó tu correo, Harry. No hay otra explicación.
—¿Piensas que fue ella la que ataco a Hedwig?—preguntó Harry, enfadado.
—Estoy casi seguro de eso—dijo Hermione con gravedad. —Lo he estado sospechando desde que Filch te acuso de pedir Bomba fétidas, porque parecía una mentira estúpida—susurro Hermione —Yo pienso, que una vez leída tu carta estaría bastante claro que tu no las pediste, osea que no habría ningún problema, es como una chiste malo, ¿no?. Pero luego pensé, ¿y si alguien lo que quería era una excusa para leer tu correo? Entonces, esta era la manera perfecta para Umbridge de hacerlo, informa aFilch, le deja el trabajo sucio para quitarte la carta, y luego ella la lee. No pienso que Filch se opondría, ¿cuándo ha defendido los derechos de los estudiantes?
—Ha estado muy cerca de atraparlo— intervino Ron, encantando a su rana.
—Si hubieran atrapado a Hocicos...—empezó a decir Hermione, preocupada.
—... seguro hubiera vuelto a Azkabán esta mañana—termino Harry, por ella.
—Pero ahora, ¿cómo podremos advertirle a Hocicos sin que nos intercepten a nosotros también?—murmuró Hermione con desánimo. Era frustante pensar que Sirius era culpable por un crimen que no había cometido.
A la hora del recreo les permitieron quedarse adentro a causa del chubasco que había afuera. Se sentaron en el Gran Comedor, y Angelina se les acercó muy feliz.
—Tengo el permiso para el equipo de Quidditch. —Anunció mirando a Ron y Harry significativamente.
—¡Excelente!—exclamaron al mismo tiempo Harry y Ron.
—Sí, y es por eso que quiero verlos en el campo a las siete, ¿se dan cuenta que en tres semanas tenemos nuestro primer partido?—replico Angelina en un tono que daba a entender su enfado.
El tiempo no mejoró y Hermione vio desde la ventana como sus amigos salían del castillo. Decidió contestar a la carta de Vicktor. Se acomodo en la butaca cercana al fuego y comenzó a escribir:
Querido Vicktor:
Espero que hayas tenido una buena temporada de descanso y que ahora puedas volver a jugar quidditch con tus amigos de Bulgaria. Me temo que el tiempo aquí esta lleno de lluvias, cosa que a Ron y Harry les enfada ya que no pueden entrenar quidditch para el próximo partido contra Slytherin. Espero que consideres tu opción de estudiar para completar tus estudios, Vicktor. Yo estoy muy bien, y a propósito quería agradecerte por ayudarme con lo de ya sabes qué. Me temo que andan interceptando las cartas, así que no seas tan claro en el asunto. En fin, espero con ansias tu visita en Navidad. Siento no poder escribirte más, pero Ron y Harry llegarán pronto de un entrenamiento de Quidditch. ¿Te he mencionado que Ronald juega como buscador? No es tan mal jugador como el cree, pero lo hace fatal cuando todos lo miran. Espero que Gryffindor gane el próximo partido contra Slytherin; odiaría ver la burla que le harían al pobre de Ron.
Un beso, Hermione.
.
Como Hedwig seguía ausente, Hermione no tuvo mas remedió que ir a la Lechucería. Subió por un abrigo y una bufanda. Bajó después y se fue caminando hacia la Lechucería. Subió los peldaños y sintió como el aíre frío le pegaba en plena cara.
Ató la carta a la pata de una lechuza y la vió partir. Su mirada vagó a los campos de quidditch y vió como unas figuras volaban entre la copiosa lluvia. Esbozo una sonrisa triste al pensar en la poca autoestima que se tenía Ron.
Estaba a punto de irse, cuando oyó unas voces al fondo. No le hubiera prestado atención de no ser porque escucho la voz de Snape entre ellas. Hermione intento pasar desapercibida y fingir estar viendo el paisaje mientras agudizaba el oído:
—... el Señor Tenebroso teme no poder tomar el arma por sí solo—escucho como decía Snape.
—Severus—Hermione estuvo a punto de caerse al oír la voz de Dumbledore—, confió en que no descubra como tomarla, sería un riesgo para Harry...
—¡Potter!—oyó como bufaba Snape—. Es exactamente como su padre: irresponsable y deseoso de ser el héroe.
Hermione oyó como las voces iban disminuyendo de tono hasta convertirse en un susurro. Al parecer se alejaban de donde se encontraba la chica. Hermione bajó las escaleras rápidamente, deseosa de decirles lo que había escuchado a Harry y Ron.
Estaba subiendo las escaleras para llegar a su torre, cuando se topo con Umbridge y Regulus (en su papel de profesor).
—¡Oh, profesor Darcy!—decía Umbridge con voz melosa—. Es usted muy amable.
—Puedes confiar en mí, cuando lo necesites, Dolores—replico Regulus sonriendo con coquetería—. Alguien como tú necesita una mano derecha.
—Oh—rió Umbridge chillonamente— Por supuesto que lo serás, profesor... Darcy—pronunció el nombre con regocijo.
Hermione salió de donde se encontraba y se quedó sorprendida de la escena: Regulus sonriéndole a Umbridge como si fuera una de sus conquista. Al verla, Regulus pasó su mirada hacia ella al mismo tiempo que lo hacía Dolores.
—¡Srita. Granger!—exclamo Umbridge, sorprendida—. ¿Qué hace aquí?
—Ir a mi torre, profesora Umbridge—replico Hermione con calma.
Regulus río al oír ello pero lo escondió tosiendo.
—Pues vaya a ella, Srita. Granger—ordenó Umbridge.
Hermione hizo una mueca, y estaba por acatar la orden, cuando la voz de Regulus la detuvo.
—¡Granger!—gritó Regulus con ímpetu—. Debe venir a mi despacho, ahora mismo.
—¿Para qué, señor?—replico Hermione, fríamente.
Umbridge los miraba a ambos alternativamente.
—Disculpa, Dolores; pero necesito hablar con Granger a solas—se dirigió Regulus a la aludida, que miraba la escena con recelo—. Es algo debido a un trabajo extracurricular por haber mostrado conducta reprobatoria.
—No es de extrañarse siendo amiga de Potter—replico Umbridge, sonriéndole.—Nos vemos después, Darcy.
Hermione se quedó mirando a Regulus como si se hubiera vuelto loco.
—¿Por qué le has dicho eso a Umbridge?—siseo furiosa Hermione, al ver como la Suma Inquisidora desaparecía del pasillo. —Tengo que irme a la Sala Común...
—Tienes un castigo, Hermione—la intercepto Regulus, tomándola del hombro— Así que vendrás a mi despacho.
—Ni hablar—se negó rotundamente la chica, zafándose de su agarre—. ¡Suéltame Regulus!
—Ni hablar—repitió este el tono de Hermione— ¡Oh, vamos! ¿No querrás que te tome a la fuerza, verdad?
Hermione retrocedió protegiéndose instintivamente de él.
—¿De qué... hablas?—balbució ella, mirando a su alrededor como si esperara que alguno de sus dos amigos llegara de la práctica de Quidditch.
—No seas tan tonta, sólo quiero hablar...—dijo Regulus, acercándose a Hermione.— Quiero saber por qué demonios me arde el brazo cuando te vas.
—Pregúntaselo a Dumbledore—replico Hermione— Él sabe más de esto que yo.
—Dumbledore no está, Hermione—afirmó Regulus mirándola atentamente— Así que porque no dejas de ser tan cabezota y averiguamos lo que esta pasando.
—Bien—concedió Hermione—. Después del partido de la próxima semana.
—¿Para saborear la victoria de mi casa?—sonrió Regulus.
—Eso lo veremos, Regulus. Adiós.—Y se fue caminando con paso rápido hacia el retrato de la Señora Gorda.
La mañana del día del partido amaneció fría y despejada, a diferencia de los demás días de Noviembre; lluviosos y nublados. Hermione había estado temiendo ese día por dos razones: el maltrato psicológico que sin duda le harían a Ron durante el partido y su "cita" o lo que fuera con Regulus. Se demoro mas de lo normal en la cama y solo se levanto cuando Ginny se lo rogó por tercera vez. Fue entonces cuando se puso una gruesa bufanda de los colores de su casa.
Hermione bajo junto a Ginny y sintió de inmediato la tensión al entrar al Gran Comedor. Los alumnos hablaban mas fuerte de lo común y los de Slytherin sonreían entre ellos con complicidad. Inclusive tenían una insignia en el pecho; Hermione se fijó y miró con terror lo que había escrita en ellas: A Weasley vamos a coronar.
Se dirigió a la mesa de Gryffindor, donde todos desayunaban parlachinamente y felices con aquél encuentro; excepto Ron a unos metros mas allá junto a Harry. Miraba su cuenco de cereales con una mirada vacía. Ginny y Hermione se sentaron al frente de él.
—¿Cómo te encuentras?—pregunto Ginny a Ron, quien miraba fijamente sus cereales.
—Solo esta nervioso—intervino Harry, intentando excusar su actitud.
—Eso es una buena señal—dijo Hermione, mirando a Ron fijamente— En los exámenes te va bien si estas un poco nervioso.
—Hola—dijo una voz soñadora detrás de ellos. Hermione volteó y vio a Luna Lovegood con un enorme sombrero con la forma de un león. Mucha gente se le quedaba viendo y reía indiscretamente señalándola.— Yo apoyo a Gryffindor—añadió señalándolo con una sonrisa.
Como si fuera necesario señalarlo, pensó sarcásticamente Hermione, mirando como Luna hacía que el sombrero rugiera con una muy buena similitud a un león real. Después observo como la chica le deseaba buena suerte a Ron, quién parecía ir a un funeral en vez de un juego. Después de varios minutos, Angelina llegó a donde se encontraban sentados, mirando a Ron y Harry con emoción en sus ojos.
—Cuando estén listos—dijo dirigiéndose a los chicos—, iremos al campo a revisar condiciones y tácticas, ¿vale?
—Estaremos allí en un momento—contesto Harry, mirando a su amigo de soslayo—: Ron sólo tiene que comer algo más.
Hermione miró a Ron pensando en como podría comer más si después tendría que subirse a una escoba y volar. Pero no añadió nada más para no molestar a Ron. Y mientras intentaba pensar en cuál podría ser el final de aquél partido, Hermione levanto su mirada hacia la mesa de los profesores sintiendo un impulso. Allí se encontraba Snape comiendo con la cabeza gacha y a su lado, Regulus leía tranquilamente el Profeta. Parecía indiferente a la emoción que embargaba al Gran Comedor aquél día en especial.
Y como si supiera que alguien lo estaba mirando, Regulus levanto su mirada del periódica hasta posarla en ella. Hermione le sostuvo la mirada varios minutos arrugando el ceño al ver como Regulus sonreía con mofa volteando a ver a Ron.
—Es hora de irnos—anunció Harry en voz alta. Hermione posó su mirada en él y lo jalo hacia ella fingiendo darle un abrazo.
—No dejes que Ron vea lo que dicen las insignias de Slytherin—le susurro en el oído y después se separo de él. Harry la miró desconcertado, pero ella hizo un gesto para que evitara que le preguntara.—Buena suerte, Ron—añadió dirigiéndose a su amigo pelirrojo, dándole un beso en la mejilla. Para eso tuvo que ponerse de puntilla ya que el chico había crecido bastante.
Hermione miró como sus dos amigos se marchaban con paso lento y vió como Harry, al pasar por la mesa de Slytherin, arrastró a Ron para que caminara más fuerte. Ginny a su lado, la miró con suspicacia.
—¿Y a qué se debió eso?—le pregunto, alzando una ceja.
—¿Que cosa, Ginny?—Hermione fingió no enterarse de la mirada de la pelirroja y siguió comiendo su panqué con calma.
—El beso que le diste al bruto de mi hermano; Ron no pudo quitar su cara de aturdimiento al ver lo que hiciste.
—No digas tonterías— Y siguió desayunando intentando parar que sus mejillas se encendieran.
El partido fue una escena de decepción y un desesperado final por parte de Gryffindor. Terminaron ganando gracias a que Harry atrapo la snitch a último minuto salvando a Ron de más minutos de burla. Hermione bajó de las gradas al ver el espectáculo que Malfoy hacía ocasionado. Y gracias a él, McGonagall se llevó a Harry, Fred y George con ella hacia el castillo.
Hermione intento caminar entre el gentío que se aglomeraba en el estrecho pasillo de las gradas hacia el castillo. Tropezó varias veces, empujo hasta chocar contra alguien bastante más alto que ella. La chica salió impulsada hacia el suelo y al intentar reclamar la atención de su agresor, vió con terror que se trataba de Malfoy.
—¡Granger, al fin haz entendido que ese es tu lugar en el mundo!—se mofó él, mirándola con odio.
—Más bien el tuyo, hurón. Y más ahora que tu adorado equipo perdió, Malfoy—replico ella, poniéndose de pie y fulminándolo con la mirada.
—Cállate, sangre sucia inmunda—le espetó Malfoy con rabia, zarandeándola con ímpetu.
—Suéltame, maldito hurón...—musito Hermione, al sentir dolor en donde Malfoy le estaba apretando. —¡Suéltame!
—Te mereces más, sangre sucia... —Hermione gritó al sentir como le encaja un brazo en su costilla y ella le dió un pisotón intentando zafarse de él.
—¿Qué demonios está pasando, señor Malfoy?—una voz les interrumpió. Malfoy la soltó de inmediato y fue a parar a los brazos de alguien que conocía bastante bien. Era Regulus, quien los miraba a ambos con desconcierto.
—Ella me ataco, señor—respondió Malfoy con una sonrisa torcida—. Esa maldita sangre sucia...
—¡Veinte puntos menos para Slytherin, Sr. Malfoy!—exclamo molesto Regulus. Hermione miraba la escena intentando contenerse para sonreír. —Y una semana de castigos por ese vocabulario.
—¡Pero...!—Malfoy miraba a Hermione con odio—. Me pagarás esta, Granger.
—Ni se atreva a acercarse a su compañera, Sr. Malfoy. O tendré que ir a medidas más fuertes.
Malfoy se fue con un malhumor evidente maldiciendo en voz baja y mirando a Hermione con odio al pasar a su lado. La joven le sostuvo la mirada con determinación y sólo fue capaz de soltar un suspiro cuando Malfoy desapareció de aquel rincón desolado.
—¿Estás bien?—pregunto Regulus mirándola fijamente—: ¿Te hizo algo Malfoy?
—No...—intento sonreír pero hizo una mueca de dolor al sentir como Regulus le apoyaba una mano en su hombro. —Ese maldito hurón...
—¡Hermione!—exclamo horrorizado Regulus al ver su mueca de dolor—. ¿Te pego?
—No... sólo... —Hermione dió un suspiro y echo a caminar—. Debo ir a ver a Harry a ver como le fue con Umbridge.
—Pero... es evidente que el tarado de mi sobrino te hizo algo—insistió Regulus, caminando a su lado.
—Sólo me zarandeó, solo eso...
—¡¿Qué?
—No es nada, pudo curarlo con solución de Murtlap y quedaré como nueva.
—Espera— Regulus la detuvo poniéndose frente a ella—. Dijiste que vendrías a mi despacho para ayudarme con lo de nuestra conexión.
—¿Conexión? Creo Regulus que no tenemos ninguna, y si dije que sí iría fue para zafarme de tí en ese momento.
—Hermione...
—¿Qué?
—Es obvio que tú no lo sientes, pero yo sí. Cada vez que te marchas, mi cuerpo se debilita; e inclusive después de que te marcharás de mi despacho ese día, tuvé una visión en donde tu salías hablando junto a Weasley y Potter con mi hermano en la chimenea.
Eso ocasionó que Hermione lo mirara fijamente a los ojos.
—¿Qué? ¿Cómo sabes eso? ¡Por Merlín! Espera... ¿cómo fue exactamente tu "visión"?—añadió dibujando en el aire unas comillas imaginarias.
—Es como si estuviera dentro de tí... Ví como discutían por el asunto de Umbridge y oí como me decías que era un idiota, —Hermione se sonrojo al acordarse de aquellos—:fue extraño—reconoció Regulus.
—Sí que lo es—coincidió Hermione con él y añadió—: ¿Y por qué no lo habías mencionado?
—No encontré el momento adecuado, aparte de que no sabía muy bien si decírtelo.
—¿Y este es el momento adecuado?—lo cuestiono Hermione, haciendo una mueca al sentir de nuevo dolor en el hombro.
—No es el mejor...—reconoció Regulus con una sonrisa, pero captó como Hermione hacía una mueca de dolor—. ¿Estás segura de que te encuentras bien?
—¿Tengo cara de estar bien?—gruño Hermione, sorprendiéndose a sí misma de su tono agresivo.
—Ven, te pondré yo mismo la solución de Murtlap.—Dijo Regulus, viendo con preocupación como Hermione volvía a hacer una mueca de dolor.—Aparte de que esta comenzando a enfriar.
—Yo creo que...—Empezó a decir Hermione lentamente, pero volvió a hacer una mueca al notar el dolor en su hombro. Maldito hurón, pensó mientras intentaba hacerse masaje en el hombro.—, no creo que sea lo mejor, Regulus.
—¿Y decirle a Potter y a Weasley que Malfoy te pegó? Ellos irían tras él y seguramente Umbridge los expulsaría con la excusa de vandalismo y violencia.
—Bien—exclamo derrotada Hermione—, ¿qué propones?
—Un taza de té caliente y un masaje a ese hombro con solución de Murtlap.
—Espera...—Hermione lo miró con el ceño fruncido—. La solución de Murtlap me lo pondré yo y nadie más, ¿entendido?
—Vale—Regulus vió como comenzaba a llover y con un gesto le indicó a Hermione que se apresurarán a caminar.
—¿Ya estás cómoda?—le pregunto Regulus mirando a Hermione con ojo crítico.
—Eso creo, al menos el dolor ha disminuido—replico Hermione, con una taza de té caliente en sus manos y con una cobija arropándola después de que llegara empapada al despacho de Regulus.
Si a la joven le hubieran dicho que estaría sentada en una butaca al lado de Regulus, tomando té y cobijada con una manta, no lo hubiera creído jamás. Sin embargo, la escena era cierta, a pesar de que Hermione intentaba mostrarse indiferente ante la visión de un empapado Regulus Black. Sus ojos grises resplandecían de un modo más brillante y en esos momentos, Regulus había abandonado su disfraz. Su pelo negro le caía de un modo que Hermione no quería pensar. Tomó un trago más de té y se apretujo aún más en la manta.
—¿Quién diría que estaría con una hija de muggles tomando té?—comentó de pronto Regulus, mirando como las llamas del fuego danzaban.— Al menos yo jamás lo hubiera pensado años antes...
—¿Y ahora qué piensas sobre este suceso?—pregunto Hermione, mirándolo con curiosidad.
—Que todo lo que me ensañaron; la limpieza de sangre, mi apellido y el honor de ser un Black es una mierda total. —Sonrió y añadió irónicamente—:Tengo sangre sucia en mi cuerpo; en mis venas. Madre se horrorizaría de pensar en esta deshonra. Pero...—se giró hacia Hermione y sonrió—: Mejor te daré tu solución de Murtlap en vez de estar hablando de cursilerías.
Regulus se levanto hasta el armario y sacó una pequeña pomada. Se dirigió hasta donde se encontraba la chica y se la tendió.
—Gracias—repuso Hermione, tomando la pomada— No sabía que había pomada de solución de Murtlap.—Añadió, dejando la taza en una mesita cercana y dejando la cobija en otro lado.
Hermione abrió el frasco y tomó un poco de ella con la mano. Intentó colocarse en el hombro, pero el dolor se lo impidió. Hizo una mueca, pero volvió a intentarlo. Fue un fracaso total y lo único que ganó fue una sonrisa de burla en el rostro de Regulus.
—¿Quieres que lo haga yo?—le pregunto con una sonrisa de burla ante sus intentos fallidos.
—Sólo ponla y nada más—le advirtió Hermione dándosela en la mano. Se sentía incómoda de pensar en Regulus manoseando su hombro desnudo. ¡Por Merlín! Aquello se había escuchado bastante feo. Se limpió su mano con una sacudida de la varita.
—No lo prometo—Pero añadió al ver la cara de Hermione—: Es broma, tranquilízate.
Regulus se untó la mano con la solución de Murtlap y quitándole delicadamente la manga de la blusa que traía Hermione con la otra mano, empezó a untarle la solución delicadamente. Lo primero que pensó al tocar la piel de Hermione fue: "¡Lo qué dirían sus amiguitos si vieran esto!" Para después pensar: "¡Que piel tan suave! ¡Lo qué daría por tocar su cuello! y ¡Que caliente está!" Lo último le hizo esbozar una sonrisa imaginándose a la chica en aquellos "términos".
Hermione se encontraba silenciosa ante el tacto de Regulus. Intento mantener indiferente a las sensaciones en su estómago, pero no pudo evitar estremecerse al sentir como Regulus seguía untándole la solución en su cuerpo. Cerró los ojos dejándose llevar por las sensaciones y nunca se dió cuenta cuando Regulus había parado de tocarla.
—¿Gozando de mi masaje?—Dijo la voz de Regulus demasiado cerca de ella. Hermione abrió los ojos inmediatamente y se puso roja como un tomate.
—Es hora de irme—balbució, poniéndose de pie y mordiéndose el labio.— Gracias y supongo que te veré después.
—Espera...—Regulus la intercepto y le coloco su capa en los hombros—: Que duermas bien.
—Lo... lo mismo digo—replico Hermione metiendo los brazos en la capa y saliendo del despacho echa un lío. No sabía si esos sentimientos y emociones eran buenas, pero sentía que iba a explotar de un momento a otro.
Cuando llegó a la Sala Común, contemplo a Harry y a Ron bastante desanimados. De inmediato se entero de lo que había ocurrido y estaba muy indignada contra Umbridge. ¿Qué se creía esa bruja para hacer aquello? Intento no decir algo que enojará más a sus dos amigos, pero al estar en la ventana se percató de algo. Algo que seguramente haría que sus amigos olvidarán sus amarguras.
—Hagrid ha vuelto—Anunció volviéndose hacia ellos con una enorme sonrisa.
¡Hola! Sé que no tengo perdón por mi retraso, pero he estado ocupadísima. Tanto que no puedo darles mas detalles, así que hasta la próxima actualización.
Besos :)
