Disclaimer: Pertenece a JK Rowling todo lo que puedan reconocer.
Bien, he cambiado un par de cosillas en el curso del tiempo:
1. Cuando Snape va a decirle a Harry sobre lo de Oclumancia es una tarde antes del regreso a Hogwarts y yo he puesto que es varios días antes del dichoso regreso.
2.Víktor se supone que vendrá en Año Nuevo, pero al final termina yendo unos días después... en fin, es un lío todo esto de las fechas, espero que se entienda. (Yo misma ni lo hago)
En fin... ¡A leer!
—Te ves nerviosa—comentó Ginny al ver a Hermione bajar en la cena.—¿Todo bien?
Hermione miró un momento a Regulus, que se encontraba leyendo, y después paso su mirada a Ginny.
—Eso creo—La chica sonrió muy a su pesar y añadió—: Después de la cena te cuento.
—No sé pero siento que tuviste un encontronazo con él—Ginny suspiró y se dirigió a la cocina para ayudarle a su madre a servir. Hermione la imitó pero un brazo la detuvo.
Regulus la miraba fijamente sin decir absolutamente nada. Hermione se estremeció por dentro pero le sostuvo la mirada y, sólo hasta que la Sra. Weasley la llamó, desvió su mirada de él yéndose al comedor con los demás. Regulus también lo hizo, minutos más tarde, y se sentó al lado de Granger.
Aquél día festejaban que el Sr. Weasley salió de San Mungo, a pesar de que a Sirius traía el semblante más taciturno y lúgubre que nada. Harry también parecía contagiado del sentimentalismo de su padrino e intentaba reírse de los chistes de los gemelos sin éxito. El hecho de que Snape fuera a darle clases de Oclumancia no lo animaba mucho, y más al pensar en que podría ser un peligro para los demás.
Regulus pensaba en lo serio y amargado que se había transformado su hermano, a pesar de que en el pasado fuera un alma libre y joven. Juventud, ése era el meollo del asunto. El chico pensaba en lo mucho que le debía a Hermione por traerlo de vuelta y más de que ella fuera cercana a su hermano. Miró a Sirius y, por primera vez, le sonrió. Fue una sonrisa sincera, de esas que le dedicaba cuando jugaban con sus escobas voladores o hacían alguna travesura; y río sin darse cuenta del revuelo que provocaba a su alrededor.
Oh, Merlín... esto no podía estar pasando.
—Tienen que empezar a empacar, muchachos—dijo la Sra. Weasley un poco turbada al ver la inusual sonrisa de Regulus, y ,recomponiéndose rápidamente, añadió dirigiéndose a Ron y Harry—: En especial ustedes, tiene un cochinero digno de mención... Ni en la Madriguera eras así, Ron.
La cena termino con una deliciosa tarta de arándanos de la Sra. Weasley y todos se fueron yendo cada quien a sus habitaciones. Hermione, Harry y Ron se dirigieron al cuarto de los chicos, hablando sobre las clases de Snape de Oclumancia. Hermione creía que sería un gran paso para Harry y su extraña conexión con Voldemort.
—Hermione, ¿me ayudas a empacar—Ginny se asomo con una sonrisa y miró a la aludida con complicidad.
—Ehhh... sí, Ginny—Miró a sus amigos y añadió—: Empaquen todo y no se olviden de nada, ¿vale? Los veo mañana, buenas noches.
—Sí, mamá—bufó Ron ante la actitud mandona de su amiga.
—Buenas noches—Añadió Harry, viendo a su amiga desaparecer junto a Ginny.
Las chicas caminaron hasta el dormitorio que compartían, unos pisos más arriba, cuando de pronto una puerta se abrió y salió de ella un Regulus desarreglado y con el cabello alborotado. Hermione intento mantenerse neutral, pero Ginny se paró para ver la interacción entre los dos en primera fila.
—Tenemos que hablar—Black las interceptó y miró con una ceja alzada a Hermione. Ésta lo ignoró e intentó seguir caminando junto a Ginny pero, como la pelirroja adivinó sus pensamientos, se zafó y le lanzó una mirada a Hermione de disculpa y picardía al mismo tiempo.
—No tardes, Hermione—La castaña miró indignada como Ginny se marchaba lentamente hasta las escaleras, como si quisiera escuchar algo, pero al ver su poco éxito, se apresuró a irse de allí.
—Pasa—dijo Regulus, al ver que Ginny se iba, abriéndole la puerta de su habitación e invitándole a que entrara. —Vamos, no seas infantil... —añadió al ver como Hermione no se movía.
—No tengo por que pasar, Regulus—le informó Hermione, como si supiera más que él en esos momentos.
—Deja esa actitud de insufrible sabelotodo y entra, ¿quieres?
—No.
—Oh, bien—Regulus se recargó en el marco de la puerta con una sonrisa burlona—: Entonces... ¿puedes explicarme por qué has actuado de esa forma tan nefasta desde que llegamos?
—¿Disculpa?—Se sorprendió Hermione y se echó a reír toscamente—, ¡hechizaste a mi padre! Eres la persona más idiota que conozco y todavía me pides que no te trate bien? Me sorprende a donde has llegado.
—No fue para tanto...
—Adiós.—Hermione se dio media vuelta y comenzó a caminar apresuradamente pero Regulus volvió a interceptarla. La jaló de la cintura y la acercó hacia él.
Oh, Dios. Hermione sintió sus piernas desfallecer y se sujetó al cuello de Regulus. Él la miró fijamente y pasó sus ojos grises hacia los labios de la chica. Se acercó lentamente hasta quedar apenas una distancia estrecha y que su aliento se mezclara, formando un calor agradable entre ellos.
Y la besó. Hermione jadeó de sorpresa y se sujetó con más fuerza a Regulus para evitar caerse. Sentía como sus lenguas hacían una danza en armonía (como si se conocieran de toda la vida) y comenzó a pegarse más a Regulus sintiendo, por primera vez, la imperiosa necesidad de acercarse al chico, hasta quedarse completamente pegados.
Regulus tomó las dos piernas de Hermione y las subió para que quedaran en su cadera. La chica se separó al sentir la entrepierna de Regulus y lo miró un tanto asustada. Pero él no le dio tiempo de razonar cuando posó sus labios en su cuello y comenzó a besarle sin descanso. Hermione dejó escapar un suspiro y tomó el cabello de Regulus con sus manos. Comenzó a peinarlo y despeinarlo dependiendo de como él la besaba.
Pero cuando sintió su entrepierna dura, su cabeza comenzó a pensar racionalmente. Y se asustó. Tuvo miedo de lo que pudiera pasar a continuación o de cómo reaccionaría Regulus al ver que ella se detenía, pero sacó su valentía y le colocó una mano en el pecho para alejarlo de ella.
¿Qué cojones? Regulus arrugó el ceño, pero se alejó lentamente de ella, un poco preocupado. Tal vez la había asustado con su comportamiento o se había precipitado al estar en esas circunstancias con Hermione.
—Yo...—Hermione respiró hondo—, es demasiado pronto...
—Lo lamento, fue demasiado espontaneo.
Se hizo un silencio tenso, en donde se oía la entrecortada respiración de Hermione. La chica después de varios segundos tomó la mano de Regulus tímidamente.
—Al menos podrías invitarme a pasar a tu habitación— Sugirió Hermione, con una pequeña sonrisa.
—Oh, vas a terminar odiándolo. Será otro día.
Hermione no insistió al ver lo serio que estaba Regulus y asintió un tanto tensa.
—Bien, debo irme antes de que la Sra. Weasley o Sirius nos encuentre aquí.
—¿Imaginas su cara si nos viera? Nos mataría.—Regulus sonrió torcidamente y se acercó a Hermione—: Ven.
—¿Qué?—Hermione se puso como una amapola al notar su tono ronco.
—¿Vienes?—Regulus le soltó la mano y le señaló su recámara.
—Pero acabas de decir que...—empezó a decir Hermione confundida, pero él la interrumpió.
—¿Pasas o no?
—Claro—Hermione sonrió ante la oportunidad de ver la habitación de Regulus y se asombró al ver como éste le daba el paso. Al menos no es tan grosero como el quisiera, pensó al verlo. Y arqueó una ceja al ver el letrero: Prohibido pasar sin el permiso expreso de Regulus Arcturus Black.
—Tienes mi permiso, Hermione—dijo Regulus, adivinando lo que pensaba la chica.
Al entrar se sorprendió de que todo estuviera tan empolvado y además que fue todo de esmeralda. Slytherin. Toujurus Pur. Hermione volteó su rostro hacia Regulus esperando una explicación, pero éste se encogió de hombros. Ella camino hacia arriba de la cama, en donde se notaba varios recortes de periódico y quedó helada al leer el nombre de Voldemort y Mortífagos en ellos.
—Fue hace otra vida, ya no me acordaba de ellos—Musitó Regulus con una mueca en el rostro—, no puedo creer lo imbécil que fui.
—No creas que te has librado de eso—replicó Hermione, intentando animar su rostro lúgubre y decaído.
—¡Qué graciosa!—Se mofó él pero sonrió torcidamente.
Hermione no dijo nada y siguió mirando la habitación: todo parecía estar hecho de la mejor calidad. La cama y los muebles, a pesar del polvo que tenían encima, eran exquisitos y de muy buen gusto. La mirada de la chica recayó en una fotografía mágica que se hallaba en un mueble y se acercó con curiosidad. Era del equipo de Quidditch de Slytherin del año en el que Regulus estaba en Hogwarts.
—Vaya, ¡estabas en el equipo de Quidditch!—exclamó Hermione, emocionada al verlo más joven en aquella fotografía.
—Era un gran buscador...—Mencionó Regulus con un deje de nostalgia.
La chica tomo la foto en su manos intentando grabarse todos los detalles de él, sonriendo felizmente a la cara sin preocuparse de nada más que eso.
—Hermione.
La aludida volteó, dejó la foto en la mesita y miró a Regulus con atención.
—Gracias—Y realmente lo decía de corazón. No sabía que hacer ante esa demostración de afecto y solo atino a abrazarle fuertemente.
La visita de Víktor Krum llegó más rápido de lo que Hermione esperaba. Se encontraba poniéndose una gruesa bufanda de color rojo y dorada y salió de la lúgubre casa de los Black. Únicamente la Sra. Weasley sabía de esto y la chica esperaba que se divulgará por temor a que Ron le hiciera un escena como en el Baile de Navidad. Nuevamente Tonks se había ofrecido a llevarla, a pesar de que no era la mejor acompañante debido a las tomaduras de pelo que le hacía constantemente.
Y por ello se dedicó a pensar tendidamente sobre su "relación" con Regulus. Es decir, se había besado pero eso eran pareja o algo. El solo hecho de pensarlo hizo que el estómago se revolviera. Vale, no voy a mentir que no sentí nada cuando me besó pero no por ello quiere decir que estoy enamorada de él... Oh, Merlín, ¿por qué no se callará Tonks?
Bajó del autobús y diciendo adiós a Tonks, se dirigió al pequeño restaurante que había frente a ellos. La chica sonrió al ver como el búlgaro se levantaba de su silla y se apresuraba a ir a su lado.
—Herr-mio-ne
—Víktor—Hermione se sorprendió al ver como éste la estrechaba fuertemente hasta que la soltó.— Te ves estupendo.
—Tu te ves prrreciosa—Hermione se ruborizó y bajó un poco la mirada, se separó de Víktor y le señaló el restaurante.
—¿Quieres tomar un café?—El búlgaro asintió y juntos se dirigieron a una pequeña mesa.
Después de que una camarera les trajera a cada uno un café y unos bizcochos, Hermione comenzó a hablar a Víktor sobre la Hogwarts, P.E.D.D.O, Umbridge y la situación de Harry y el Profeta. Explicó que todo eso eran mentiras, al igual que lo que escribiera Skeeter sobre el supuesto tríangulo amoroso. Éste se mostró interesado pero no habló ni añadió nada más.
—... ¡Esa Skeeter!—Exclamó Hermione con resentimiento en la voz. Jamás la perdonaría por todo lo que hizo el año pasado.— Ahora que ella cumplió su palabra de no escribir más sobre ese Harry, el Profeta siguió sus pasos...
—¿Te he dicho que me ofrrecierrron empleo en Inglaterrra?—Intervinó Víktor—, yo no sé si aceptarrrla o no...—Y mirando significativamente a Hermione, añadió—: A menos de que algo rrrealmente me rrretenga aquí.
Hermione arrugó su ceño e tomó un gran sorbo de café, intentando mantenerse calmada, ante aquella declaración implícita de Krum de que fueran algo más...
—Yo..—Hermione sonrió nerviosa—, no se que decir, es decir, es una decisión muy importante Víktor...
—Yo quierrro que estarrr junto a tí, Herrr-mio-ne.
Y soltó la bomba. Hermione sintió como si la temperatura ascendiese unos grados más e intentó mostrarse neutral.
—Oh, Víktor—Hermione intentó encontrar las palabras adecuadas, sin embargo no las halló. —Yo solo puedo ofrecerte mi amistad...
—No te prrreocupes—La interrumpió rápidamente el búlgaro con voz más grave de lo normal—, no quierrro prrresionarrr.
Hermione tenía lágrimas en los ojos e intentaba decirle todo lo que pensaba a Víktor y lo importante que fue él para ella. La hizo sentirse especial, atractiva y sobre todo, la vio cuando todos dudaban de su feminidad.
Y hizo lo único que podía hacer en ese momento fue abrazarle, a pesar de tener la mesa en medio y las lágrimas comenzaron a salir sin control. Después de varios minutos así, Víktor le paso un pañuelo que había sobre la mesa y Hermione hipó al tomarlo.
—G-gracias—Se secó sus mejillas húmedas e intento dejar de llorar—: Siento ponerme así... es sólo que...—respiró hondo y añadió—, fuiste una gran e importante persona y me duele verte ir así...—Y se le quebró la voz de la emoción.
Víktor se levantó y puso un billete muggle en la mesa.
—Vamos a caminarrr, Ez-miope—Le tendió una mano que la chica tomó temblorosamente.— No llorrres.
Hermione se sorbió la nariz con el pañuelo y asintió, más compuesta.
—¿Quierrres que te acompañe a tu casa?
—Sería muy amable de tu parte—Hermione sintió como se le estrujaba el corazón al pensar en lo doloroso que debía ser para Víktor esto. Y también por ser tan caballeroso en semejante situación.
Caminaron de regreso a Grimmauld Place en silencio, después de que Hermione le dijera en donde se encontraba. Víktor intentaba animar a la chica diciéndole que no era su culpa y hablándole de Bulgaria.
—...serrría fascinante que fuerrras algún día—Giraron a la derecha y allí se encontraba Grimmauld Place, los números 11 y 13, tan lúgubre y silenciosa como siempre.— ¿Es aquí?
—Sí—Hermione miró a Víktor, titubeante—, gracias.
—¿Puedo abrazarrrte?—preguntó Víktor, mirándola con atención.
—Claro—musitó Hermione, intentando no llorar de nuevo. Sintió como una parte de su pasado se iba con Víktor, una a la cual no extrañaría pero la echaría de menos. Intentó pasarle los brazos por sus hombros, pero era demasiado grande, tanto que sus pies estaban varios centímetros por el suelo.
—Adiós, Herrrmione— Y así fue como Víktor Krum se fue de su vida. Con lágrimas y abrazos, pero sintiendo que era lo mejor para ambos, en especial para el búlgaro. La chica lo vió irse caminando hasta que giró en una calle y desapareció. Tan fácil, a pesar de que ella se sentía un manojo de nervios y culpabilidad.
Culpable de que no pudiera corresponderle a un chico tan fantástico y caballeroso como Víktor Krum, alguien que jamás la heriría o la haría sentirse menos. Echó a caminar para el edificio y murmuró:
—Número doce de Grimmauld Place—Y la casa apareció mágicamente sin que nadie reparase en ello. La chica camino y, recordando a Sirius, entró sin tocar el timbre.
Se dirigió al comedor y al ver a la Sra. Weasley preparando la cena, la ayudó fingiendo normalidad. Ginny al verla le dio una mirada significativa pero ella con un gesto le dio a entender que después hablarían.
Los restantes miembros de la Orden del Fénix comenzaron a acomodarse en el comedor, y junto a los Weasley, Sirius, Regulus y Harry, Hermione se sentó entre Lupin y Regulus.
—¿Cómo te fue?—preguntó Tonks, que comía frente a ella y esbozando una sonrisita—, te ves cansada.
—Lo estoy—confirmó Hermione, evitando hablar lo ocurrido hace unas horas y añadió—: ¿Quién nos llevará de regreso a Hogwarts?
Y a esto se originó una extensa charla sobre la guardia que tenían pensada para Harry. Hermione agradeció a que Lupin se uniera a la charla para que desviara a Tonks de su objetivo principal.
—Te extrañé—Susurró Regulus cuando la chica le pasó la sal, tomándola de la mano, provocando que Hermione sintiera una voltereta en su estómago.
—Yo igual—Hermione sonrió discretamente y unió sus dedos con los de Regulus.
No sabía que sentía por él, pero sin duda era algo importante. Y en ese momento sintió que Regulus jamás saldría de su vida, aunque ella lo quisiera. No con ese lazo que ambos habían creado inconscientemente.
Oh, Dios... Me estoy enamorando de él.
No me peguen, por favor. Me gustaría hablar extensivamente sobre la relación que esta surgiendo, pero eso arruinaría todo. Se fue Víktor y con eso comienza un capítulo a Regulus unicamente. Espero que les agrade, y sé que no es la gran cosa, pero no podía dar más.
El próximo capítulo surgirá una gran misión que Regulus tenía pendiente... ¿Adivinan que será? Espero que sí, es muy obvio.
Besos.
Mariana Masen
PD. Dejen su review, es como un manantial después de andar varios días sedientos.
¡Felices Fiestas, queridas !
