Disclaimer: Pertenece a JK Rowling todo lo que puedan reconocer.

Advertencia: Contiene spoilers de Harry Potter y la Orden del Fénix.


Se oían gritos y las maldiciones le pasaban rozando; miraba a su alrededor intentando verla pero fue en vano. Se batió en duelo con varios mortífagos que no lo reconocieron.

—Ten cuidado—Tonks le dijo al pasar a su lado y desvió una maldición. Lo miró brevemente y añadió—: Creo oír a Remus que los chicos estaban en la Sala de los Cerebros—Regulus se apresuró a correr hacia donde creía que se encontraba esa sala.

En cada esquina esperaba ver una mata de cabello esponjado batirse en duelo pero no la encontró en ningún lado. Corría de un lado a otro intentando ver algún atisbo de Potter, Weasley o alguien que pudiese decirle en donde se encontraba Hermione. Varios mortífagos le taparon el camino y no tuvo otra opción que batirse a duelo.

—¡Desmaius!—dijo Regulus rápidamente y le dió directo en el pecho, se le cayo la máscara y dejo ver su rostro. Era Mulciber. Regulus sonrió socarronamente y volvió a la búsqueda. Camino hasta llegar al atrio en donde se desarrollaba una combate; Sirius y Potter peleaban contra Bellatrix.

—Bien hecho, James—aplaudió Sirius al ver como Harry le daba un tanto a Dolohov y añadió—: Vete, yo me encargaré de Bellatrix.

Regulus sintió como algo frío y pesado le caía en el estómago al oír como su hermano confundía a su ahijado con su difunto amigo, observó como Potter lo miraba aturdido, sin embargo asintió con la cabeza y salió de allí. No mucho después Lucius Malfoy lo siguió y Regulus se apresuró a quitarle de su objetivo:

—Expelliarmus—exclamó dirigiendo su varita hacia Malfoy, hace mucho que deseaba darle su merecido.

Malfoy bloqueó su hechizo con un movimiento de la varita y lo miró con atención.

—¿Black? ¿Regulus Black? ¿Cómo demonios..?

Pero él no lo dejó terminar su frase.

—Petrificus Totalus—Malfoy pudo evitarla moviéndose rápidamente.

—Vaya, vaya, así que no has estado muerto después de todo... Espera a que lo sepa el Señor Tenebroso, ¿eh?

—Si es que alcanzas a verlo de nuevo, Malfoy.—Le siseó con odio.

Malfoy sonrió maliciosamente.

—Ya veremos quien habla al final... ¡Crucio!

Regulus no pudo evitar el maleficio y sintió como mil cuchillos le eran enterrados en todo el cuerpo. Se tensó y no pudo evitar escuchar un grito lejano. El mismo estaba conteniéndose para evitar gritar de dolor. Después de varios minutos, que a él le parecieron eternos, intentó ponerse en pie. Trastabilló pero pudo mantenerse parado, le dolía la cabeza y sentía sus pulsaciones golpearle rítmicamente en las sienes de su cara; Regulus volteó a ver hacia un lado y contuvo la respiración.

Parecía eterno como Sirius recibía la maldición de Bella y caía por el velo; sentía como todo a su alrededor se mantenía en silencio y su corazón comenzó a latir fuertemente. Algo frío le cayó en su estómago y se obligó a mantenerse de pie. Vió como Potter gritaba y Lupin lo sujetaba para evitar que se fuese al velo también. Regulus jamás pensó que perdería a su hermano y sin embargo, allí estaba; parado con una pose estúpida y una enorme nudo en la garganta. Quería llorar...

—Ha sido ella...—Rugió Potter, quitándose a Lupin y yendo tras Bellatrix. Regulus miró la escena sin poder creérselo debía encontrar a Hermione a toda costa, ella sería la solución a todo lo que pasaba.

Regulus comenzó a caminar con desesperación buscando a su alrededor y fue allí cuando se percató que los mortífagos habían sido derrotados; se encontraban amarrado o inconscientes en el suelo... Oh, Merlín. Su estómago dió una voltereta y comenzó a correr hacia la otra esquina del atrio; Hermione estaba tirada en el suelo, inconsciente y con una chica pelirroja tirada a su lado. Ahogo. Frío. Impotencia.

—No, no, no—comenzó a decir Regulus y apuntó a Hermione con su varita.— Eneverarte.

Hermione abrió los ojos débilmente.

—¿Regulus?—Y entonces todo se puso negro.


—¿Estará despierta?

—Shh, cállense que van a despertarla.

Hermione estrujó su ceño.

—Ya lo hicieron—murmuró ella con desgana y una voz ronca después de tanto sin hablar. Abrió sus ojos lentamente y vió con sobresalto la cara pecosa de Ron, las idénticas sonrisas de los gemelos y la sonrisa nerviosa de Ginny.— ¿Qué paso?

Todos evitaron su pregunta y Fred se fue por la tangente.

—Mamá se puso una furia al oír como se fueron al Ministerio de Magia, menos mal que estábamos en la tienda sino..—Fred río pero Hermione se mantuvo impasible al igual que Harry.—Bien, es hora de irnos: el deber manda.

Hermione sonrió y vió como Fred y George se marchaban después de darle un rápido abrazo. Se giró a sus amigos pidiendo una explicación.

—Esto..—Ron se sentó a una silla cerca, nerviosa—, pasaron varias cosas.

Ginny hizo una mueca al recordar, pero Hermione lo miró sin comprender.

—Pasaron varias cosas cuando te desmayaste y...—Ron tragó saliva y dijo con voz entrecortada—: Sirius murió en combate.

—¿Qué?—Hermione se incorporó y lo miró aturdida—, quieres decir... ¿el murió? Oh, Merlín—Hermione emitió un sollozo y enterró su cara en sus manos—: ¿Y Harry?

Ginny se apresuró a responder.

—Ha estado muy mal desde entonces, no ha salido...

Pero la mente de Hermione divagó hasta el rostro de Regulus, estaba segura de haberlo visto antes... sólo que no sabía cuando y donde.

—Regulus... Oh, Dios. Sirius, no puedo creerlo, es horrible.

Antes de que sus dos amigos pudieran responder, Madame Pomfrey salió a la vista.

—Se acabaron las visitas, mañana podrán visitarla.—Anunció y se apresuró a sacar a los Weasley de la enfermería.

—Adiós, vendremos mañana, Hermione—dijo Ron antes de que fuese sacado por la enfermera. Hermione sonrió débilmente y volvió a acostarse.

—Querida, tómate esto—le pidió Poppy, sacándola de sus pensamientos—Te hará dormir sin soñar.

Y Hermione, que estaba destrozada por la noticia y a punto de echarse a llorar, se la tomó inmediatamente. No podía creer en lo mal que había salido todo ese plan al Ministerio de Magia; y con la cara de Harry, se sumió en sueños. La chica despertó al día siguiente y volvió a tener visitas; y al siguiente también pasó lo mismo. Estuvo toda una semana con la misma rutina hasta que Madame Pomfrey la dejó marcharse.

Ron y Harry la acompañaron a la Sala Común, el último con la cara más larga y seria que la chica le hubiera visto nunca. Apretó sus labios e intentó que su amigo le dejara darle consuelo, pero algo le decía que sería muy difícil.

—Harry...—Titubeó, entrelazó sus manos nerviosa y lo miró fijamente; Harry no la dejó terminar y con grandes zancadas se alejó de ella, como si adivinara sus intenciones. Hermione intercambió una mirada con Ron.

—Iré con él— La chica asintió y subió a su dormitorio; le parecía inverosímil todo lo que había ocurrido en las últimas semanas. El Ministerio de Magia, la lucha contra los mortífagos, Sirius muerto, Regulus...

Hermione se dejó caer en su cama intentando contener las lágrimas; sufría al pensar en lo mucho que Harry y Regulus debía afectarles la muerte de Sirius. Ella misma estaba consternada y un tanto traumada por la experiencia sufrida en el Departamento de Misterios. Se encogió y pensó en escribirle una esquela a Regulus... ¿que le diría? Un lo siento no sonaba muy bien y fiable. Volvió a dormirse intranquila y con el estómago todo revuelto.

El que Dolores Umbridge se fuera sorprendió a muchos en Hogwarts, sin embargo para los que lucharon en el Ministerio de Magia no lo era; la noticia se propagó como la pólvora y Harry se había convertido aún más famoso de lo que era. Pero no todo eran buenas noticias, el que Voldemort hubiese regresado y que lo aceptaran se convirtió en una noticia alarmante. Los hijos de los mortífagos capturados, tales como Malfoy o Nott, se mantenían imperturbables y sin mostrarse con ganas de pelear.

Hermione observó el notorio cambio de Draco Malfoy, de ser un idiota egocéntrico que abusaba de los demás llegó a ser un adolescente indiferente a lo que le rodeaba, incluso con un poco de miedo en su mirada. La chica pensó inevitablemente en como la guerra cambiaría radicalmente a todos e intentó no decir sus dudas y opiniones al pasar un tiempo con Harry a solas.

Su amigo se mostraba tan antisocial en esos momento que no dijo nada cuando Hermione se sentó a su lado, con el volumen de Historia de Hogwarts, a leer y hacerle compañía. Sabía muy bien que la pérdida de Sirius le había dejado una marca profunda en su persona y que había perdido a alguien que podría ser lo más parecido a un padre.

El camino al andén 9 3/4 fue un poco melancólico y divertido, al mismo tiempo. Los miembros del ED habían hechizado a Malfoy, Crabbe y Goyle al intentar meterse con ellos y el resultado fue simplemente inesperado. Al bajar del tren, Hermione vislumbró a un grupo de la Orden del Fénix, sonrió al ver como Fred y George traían sendas chaquetas de piel de dragón.

—Te ves mejor que la vez pasada, ¿eh?—Su corazón dió literalmente una voltereta al voltearse y ver como Regulus, en su aspecto de profesor Darcy, la miraba burlonamente.

—¡Re...!—Pero no terminó la frase al darse cuenta de que varias personas veían con interés el grupo que se había formado alrededor de Harry Potter, Hermione añadió, en voz baja—: ¿Cómo has venido? Es sumamente peligroso y...

Regulus no la dejó terminar cuando acortó la distancia y la tomó de la cintura, abrazándola y callándola. El chico sonrió y le dió un discreto beso en la mejilla. Hermione se ruborizó, pero no tuvo tiempo de decir algo porque la soltó como si nada hubiera ocurrido. Nadie se había percatado de la escena ya que en ese momento, Ojoloco y Lupin hablaban con los tíos de Harry.

—Nos veremos pronto, Harry, te lo prometo—dijo Hermione, dándole un beso en la mejilla a su amiga y abrazándolo fuertemente. Éste la miró confundido pero, guiñándoles un ojo a Ron y a ella, se dirigió hasta el automóvil de los Dursley.


Había pasado dos semanas en su casa intentando aparentar de que nada extraordinario había ocurrido al estar en Hogwarts. Sus papás no notaron nada extraño, tal vez únicamente el hecho de que su hija no quisiera pasar tanto tiempo con ellos como antes; ella argumentaba que tendría que ir a la casa de los Weasley porque Harry estaba muy deprimido por la pérdida de su padrino. Y con esa excusa, Hermione se trasladó a la Madriguera.

—¿Lista?—le preguntó Bill Weasley, quien se encargaría de llevarla a la Madriguera según la carta de Ron. Ella asintió y se trasladaron por medio de polvos flu.

Cerró los ojos y sintió como daba mil vueltas y como caía en algo pesado.

—¡Hermione! Ron, ya llegó Hermione...—Ginny Weasley ayudó a la chica a levantarse y la abrazó con fuerza; Hermione parpadeó un tanto aturdida y sonrió al ver al pelirrojo recargado en el marco de la puerta.

—Ron—Lo abrazó efusivamente y se dió cuenta de como su amigo había crecido un par de centímetros—, ¡has crecido bastante, Ron!

—Sí, eh...—Carraspeó y sus orejas se pusieron rojas, se separó del abrazo y añadió—: No adivinarás quien está aquí.

Ginny sonrió maliciosamente.

—Se trata de...—Antes de que Ron pudiese acabar la frase, una joven de increíble belleza (esbelta, cabello largo y platinado, ojos azules y unos dientes increíblemente blancos) apareció en el comedor. Era imposible que pasar desapercibida, a pesar de que la intención de Fleur Delacour no fuese resaltar en aquél momento.

—¡Vaya!—exclamó Hermione, sorprendida de ver a la antigua alumna de Beauxbatons. Fleur la miró un momento con fijeza antes de suavizar su ceño y decir:

¿Egmione?—Fleur se apresuró a caminar hacia ella con elegancia y le besó en ambas mejillas—: Te gecuegdo bailando con Vigtog; ¿están saliendo?

Ginny dejó escapar una exclamación y Ron, que hasta ese momento estaba mirando a Fleur embelesado y sin enterarse de lo que pasaba a su alrededor, volteó a ver a Hermione con mirada asesina. Parecía decirle: no confraternices con el enemigo en sus ojos.

—Oh...—La chica se ruborizó y balbuceó—, err.. no. ¿Eres amiga de Viktor?—Intentó desviar el tema ante la mirada de Ron.

—Sí, nos hemos cagteado de vez en cuando...—Fleur movió su pelo y Ron dirigió nuevamente su mirada hacia ella—. ¡Voy a casagme con Bill!—Mostró un anillo discreto en su fina mano y Hermione miró brevemente a Ginny, quien no parecía nada feliz con la noticia, y volvió a pasarla a Fleur, quien la miraba expectante.

—Oh, vaya... ¡Qué sorpresa!—Hermione sonrió con sorpresa—, jamás lo hubiera imaginado, Bill y tú... ¡Vaya!

Afortunadamente, Bill entró junto a la Sra. Weasley a donde se encontraban y Fleur desvió su atención hacia ellos. Ginny jaló a Hermione para que subiera y Ron se fue con ellas, después de darle una última mirada a Fleur.

—No puedo creerlo, ¿Fleur y Bill? Es...—comenzó a decir Hermione.

—¿Espantoso?—completo Ginny, con una sonrisa. Echó una ojeada al semblante bobalicón de Ron y añadió—: El único que parece disfrutarlo, a parte de Bill, es Ron; no le quita la mirada desde que llegó Flema.

—¿Flema?—repitió Hermione, divertida. Se metió al cuarto de Ginny y dejó su baúl cuidadosamente sobre una improvisada cama—, sí que será un cambio tener a la mismísima Fleur Delacour aquí.

—¿Has tenido noticias de Harry?—le interrumpió Ginny, sin hacer caso del último comentario de su amiga. Hermione la miró con una ceja alzada.

—No, pero creo que lo dejarán venir antes... No creo que Dumbledore vaya a repetir lo mismo del verano pasado, mucho menos si Harry sigue deprimido por la muerte de...—Carraspeó un poco incómoda y bajo la voz sin saber porqué—, de Sirius.

—Ha sido espeluznante, ¿no?—comentó Ginny, sentada en su cama y, como si hubiera recordado algo, la miró fijamente—: No te lo pregunté antes... ¿qué pasó con Regulus y tú en el andén?

Hermione se ruborizó nuevamente. Malditas hormonas traicioneras, pensó al ver como Ginny sonreía particularmente ante su reacción.

—Sólo quería saber como me encontraba...—Se mordió el labio, indecisa—, no lo sé; es tan extraño y hermético en ocasiones, y después encantador y galante en otras. Es extraño.

—Sí que lo es—coincidió Ginny y hundió su cara en una almohada, para dejar escapar después un susurro con voz ahogada—: No me importaría si Harry me recibiera o me tratará de ese modo.

Hermione la miró con comprensión.

—Ginny, tú sabes bien que Harry no se destaca por ser el que más coquetee con las chicas, sólo sé paciente y estoy segura de que a él no le pasarás desapercibida al verte de nuevo.

—Lo sé, lo sé...—Ginny hizo una además con la mano— Seré paciente pero no fingiré que a pesar de todo, Dean comienza a gustarme aún más, pero Harry siempre será Harry.

Hermione sonrió y dejó caer su cabeza en la improvisada cama mientras pensaba en Regulus y Harry.

La llegada de Harry trajo varias sorpresas con él, la primera que Dumbledore le daría clases particulares, la segunda que conoció al futuro profesor de pociones (Slughorn) y la tercera (al menos para Hermione) que Regulus pasaría varios días en la Madriguera a petición de Dumbledore hacia los Weasley.

Hermione pensó que aquello significaría un gran cambio, sin embargo, Regulus la ignoró desde que pisó la Madriguera. Y eso la enfureció de un modo que, cuando estaban en el mismo sitio, le regresó el golpe. No solamente se limitaba a ignorarlo, sino que también fingía que no existía.

—¿Vienes a jugar con nosotros, Hermione?—La aludida dejó de mirar como Fleur y Regulus (quienes curiosamente se habían llevado de maravilla) conversaban amenamente para mirar a Ron.

—¿Bromeas? No sé ni siquiera subirme a una escoba, mucho menos a volar y jugar como si nada...

Ron la miró con ojos suplicantes.

—Vamos, Herms—Desde hacer varios días, Ron la llamaba con ese estúpido mote para convencerla de hacer algo y la aludida solo frunció el ceño aún más.

—No me llames Herms, Ron—replicó Hermione pero frunció aún más el ceño al oír la risa de Regulus y Fleur—; vale, iré... sólo espero no matarme en el intento.

Ron sonrió de oreja a oreja y se revolvió el cabello. Hermione solo movió su cabeza al darse cuenta de que el pelirrojo nunca cambiaría.

Salieron de la casa para dirigirse al enorme patio de los Weasley; Ginny y Harry charlaban animadamente sosteniendo sus escobas. Hermione sonrió al pensar que tal vez la idea de ellos juntos no era tan descabellada como pensaba.

—Bien... ¡me debes tres galeones, Harry!—exclamó Ginny con una sonrisa al ver como Hermione se dirigía hacia ellos con paso lento junto a Ron, quien esbozaba una amplia sonrisa—. Te dije que la convencería.

Harry sonrió, divertido.

—Rayos, Hermione; debiste ser más sensata y no hacerme perder la apuesta con Ginny.—Dijo pero sonreía sin encontrarse molesto, al contrario, el hecho de que Hermione Granger fuese a subirse a escoba no tenía precio.

—Vale, pero alguien deberá ayudarme a...

—¡Yo te ayudaré!—se apresuró a contestar Ron y le indicó con gestos torpes como subirse a una escoba. Hermione comenzó por subirse a la escoba, que milagrosamente no descendió por el peso; Hermione asintió a las indicaciones de Ron y comenzó a elevarse lentamente.

—Oh, creo que esto está muy mal—balbuceó Hermione y Harry la miró aterrado de que se cayera—, será mejor que me baje cuanto antes...

—Oh, vamos Hermione; la estás haciendo bastante bien—la animó Ginny, sonriendo ante la cara de su amiga. —No pensé que vería el día en el que podrías jugar quidditch.

—¡Empecemos!—dijo Ron, mirando la escena divertido y bató las palmas con entusiasmo.

Se podría decir que la participación de la chica no era nada especial y estuvo a punto de caerse varias veces si Harry o Ginny no la hubiesen sujetado a tiempo. Ron, en cambio, sonreía de oreja a oreja y parecía que su autoestima subía cada vez más ante los paradones que le mandaba Ginny.

—Es hora de comer, niños—la voz de Molly Weasley los interrumpió de su juego; Hermione suspiró aliviada de que acabase la tortura.

Comenzó a descender lentamente pero se desestabilizó al chocar contra la rama de un árbol frutal; cerró los ojos esperando el nefasto impacto (ya que se encontraba a 15 metros del suelo) pero nunca llegó. Abrió los ojos, un tanto aturdida, y se dió cuenta de que alguien la había sujeta y que sus manos temblaban un poco; alzó sus ojos e hizo una mueca al ver como los ojos grises de Regulus Black la miraban con escepticismo, como si esperara que terminara con ese desenlace.

—Es la caída más tonta que he visto en mi vida—dijo él, al darse cuenta de que Hermione lo miraba sorprendida; ella bufó indignada y se removió en sus brazos.

—Suéltame ya—replicó ella, molesta de que él se divirtiera a su costa—, no es divertido, Regulus.

—¡Hermione! ¿Estás bien?—La voz de Ginny la sacó de sus cavilaciones, ella acababa de bajar de su escoba y detrás de ella venían Ron y Harry. Regulus entonces se percató de que la situación era comprometedora y posó a Hermione en el suelo. Demasiado rápido y tosco; algo no común en su forma de ser.

—Pensé que te darías un buen golpe, nos asustamos mucho cuando te vimos caer...—Ginny la abrazó pero Hermione no le prestaba mucha atención, miraba como Regulus se dirigía a la Madriguera. No se dió cuenta hasta ese momento que había contenido el aire hasta que lo vió desaparecer de su vista.

Después de que la chica asegurara por décima vez que se encontraba bien, se dirigieron todos a la Madriguera para ingerir la suculenta comida de la Sra. Weasley; Fleur comenzó a hablar animadamente sobre Francia y Beauxbatons (algo que comenzaba a molestar a Hermione, después de que la francesa hablara del mismo tema durante semanas) con Regulus, quien la miraba atento y encantador, pero Hermione no tuvo tiempo para analizar sus sentimientos al respecto ya que Ron dijo:

—Mañana llegarán los resultados de los TIMOS, ¿no?—Hermione derramó un poco de zumo de calabaza y miró a Ron, asustada. Ella sabía perfectamente que las circunstancias del año pasado la hicieron bajar su nivel académico, la pregunta sería hasta cuanto. Miró a Harry, pero éste parecía leerle el pensamiento, ya que comentó:

—Apuesto que sacarás puros Extraordinarios, Hermione—Harry sonrió, intentándole infundir ánimo y añadió—: Al menos tengo la certeza de que no te irá tan mal en Defensa Contra las Artes Oscuras, no después de todo...

Hermione sonrió, y se disponía a contestar, cuando Fleur dijo:

—En Beauxbatons hacíamos las cosas de otga manega. Cgueo que ega mejog. Teníamos nuestgos exámenes después de seis años de estudio, no cinco, y después nos ggadguábamos. Ega gealmente megog, eso cgeo.

Hermione asintió por cortesía, pero nadie comentó nada al respecto.

—A mi me gusta como está en Hogwarts—dijo Regulus,a sorpresa de todos, incluso de la misma Fleur—: Vale, son muchos años pero te sirven bastante, Fleur.

Ella sonrió complacida con la atención y se enfrascó en una plática con Regulus acerca de las diferente carreras mágicas. La Sra. Weasley suspiró.

—Ni Bill ni Arthur vendrán a comer, supongo que en estos tiempos el trabajo es bastante. En fin... la próxima semana iremos al Callejón Diagon para que compren lo que necesitan para el curso.

Los ojos de Ginny y Ron brillaron.

—¿Iremos a Sortilegios Weasley?—preguntaron ambos al mismo tiempo. Hermione resopló pero Harry pareció bastante interesado en el tema.

—¿ Sortilegios Weasley?

—Sí, es la nueva tienda de Fred y George; simplemente asombrosa—Ron se volvió a su madre y preguntó—: ¿Iremos?

—Si limpias tu cuarto lo haremos, Ron—Se levantó de la mesa y batió la varita para limpiar los platos.

Ginny, Ron, Hermione y Harry subieron a la antigua habitación de Fred y George para platicar sin la presencia de Fleur.

—¿No se acostumbran a Fleur con la convivencia? –preguntó Harry, al acordarse de las muecas de Hermione y Ginny hacia Fleur hace unos momentos.

—Bueno, sí. —dijo Ron. — Pero es algo...

—Es patética —dijo Hermione furiosamente, alejándose de Ron todo lo que pudo y mirándolo con los brazos cruzados una vez que llegó a la pared. No comprendía como su amigo podía soportar a Fleur coqueteando con todo mundo.

—¿No la querrás por aquí para siempre, no? —Ginny le preguntó a Ron incrédulamente. Cuando levantó los hombros, ella dijo: —Bueno, mamá hará lo posible por evitarlo, te lo puedo apostar.

—¿Cómo piensa hacer eso? —preguntó Harry, sorprendido al pensar en las estrategias de Molly Weasley.

—Intenta siempre traer a Tonks para la cena. Creo que espera que Bill se enamore de Tonks. Espero que así sea, la preferiría mucho más a ella en la familia.

—Sí, eso va a funcionar. —dijo Ron sarcástico. —Escucha, ninguna persona con dos dedos de frente va a fijarse en Tonks teniendo a Fleur enfrente. Quiero decir que Tonks es bonita cuando no está haciendo cosas estúpidas con su pelo y su nariz, pero…

Hermione miró a Ron como si no pudiera creer lo que escuchaba. ¡Hombres, todos eran iguales!

—Ella es mucho más linda que Flema –dijo Ginny, ácidamente.

—Y es mucho más inteligente, ¡ella es una auror!—rebatió Hermione, enojada por la absurda charla.

La charla terminó cuando un telescopio, que estaba sospechosamente al lado de Hermione, le propinó un golpe en el ojo. La chica aulló de dolor y cerró los ojos al sentir como su ojo izquierdo le dolía horriblemente.

—¡Hermione!

—Es telescopio le ha pegado...

—¡Mamá! Mamá, sube...

El rostro de Hermione era lo más parecido al de un panda; la chica se asustó al ver como la hinchazón no disminuía ni con todos los remedios posibles de la Sra. Weasley. Al final terminó darse por vencida y esperar hasta el día siguiente para que Fred y George la ayudaran con el problema; subió las escaleras lentamente hasta llegar al cuarto de Ginny, pero antes de llegar, una puerta se abrió y dejó ver a Regulus Black.

Él la miró arqueando su ceja al notar su ojo moreteado, pero no dijo nada. Se le quedó mirando largo tiempo hasta que Hermione se cansó de tanta tontería por parte de él y comenzó a subir los escalones.

—¿Qué te ha pasado?—preguntó Regulus al notar como ella comenzaba a subir un escalón y la interceptó en grandes zancadas. Quedó más alto a causa de que estuviese un escalón arriba que ella y Hermione pudo notar que el joven estaba serio. Bastante, a decir verdad.

—Déjame ir, Regulus—Hermione cruzó sus brazos a la altura del pecho y lo miró con cansancio—: Estoy bastante agotada, he tenido un día terrible y tú...

Pero no pudo terminar la frase cuando notó los cálidos y firmes labios del chico en los suyos. Estuvo varios segundos sin poder reaccionar ante la inesperada acción de Regulus y cuando lo hizo, subió sus brazos hasta el cuello de él. Quería tenerlo cerca, decirle como se había sentido sin él todas semanas pero cuando se separaron, ambos jadeantes, él se apresuró a bajar las escaleras de la Madriguera abruptamente.

Hermione se quedó allí parada sin saber como reaccionar ante lo sucedido y, por la ventana que se encontraba a su derecha, observó como Regulus caminaba con fuerza hacia las afueras de la Madriguera. Frunció el ceño y por un momento locuaz pensó en seguirlo y exigirle qué demonios había ocurrido. Desechó ese pensamiento tan rápido como lo había obtenido y volvió a subir los escalones de la Madriguera con un pensamiento amargo: que Regulus no iba a quererla jamás y sólo la utilizaba a su antojo.


—Oh, no... oh, no—chilló Hermione, a la mañana siguiente al ver como tres lechuzas se encaminaban hacia la cocina de la Madriguera. Harry ya les había informado que llegarían sus resultados esa misma mañana y la chica había estado esperando nerviosamente.— ¿Serán las calificaciones? De seguro me va fatal...

Nadie le prestó atención ya que en ese momento Harry había tomado a la lechuz que reclamaba atención. Hermione también se acerco a la carta y la abrió titubeante y nerviosa; no podía contener sus nervios a raya. La cocina se había quedado en silencio a pesar de que estaban los acostumbrados comensales, pero ellos respetaron el gran momento de la verdad. De si podrían escoger su carrera o si habían escogido su destino con los TIMOS.

Las manos de Hermione tablaban tanto que estuvo a punto de echarse a llorar de nervios pensando en que reprobaría. Estaba segura de que le había ido mal en Runas y en Encantamientos...

Resultados de las Títulos Indispensables de Magia Ordinaria.

Notas para pasar:

Extraordinario (E)
Supera las expectativas (S)
Aceptable (A)

Notas para reprobar:

Insatisfactorio (I)
Desastroso (D)
Troll (T)

Hermione Jean Granger ha conseguido:

Astronomía E
Cuidado de Criaturas Mágicas E
Encantamientos E
Defensa Contra las Artes Oscuras S
Runas Antiguas E
Herbología E
Historia de la Magia E
Pociones E
Transformaciones E

Un Supera las Expectativas en Defensa Contra las Artes Oscuras. Se sintió avergonzada de sí misma y bajó su cabeza intentando contener las lágrimas de rabia; pudo haberlo hecho mejor...

—Vamos Hermione, no estuvo tan mal—comentó Ron, después de que leyera sus calificaciones; se encogió de hombros y añadió—: Somos estudiantes de EXTASIS ahora.

El comentario no ayudo mucho a la chica, sin embargo Ron tenía razón después de todo. Se pondría a estudiar aún más este año y lo aprovecharía para subir las notas esplendorosamente.

.

Sortilegios Weasley era lo más esplendoroso en el Callejón Diagon. Le transmitía una alegría al Callejón ya que todos sus locales estaban cerrados o sin mostrarse muy amigables con los transeúntes; únicamente había grupo de personas caminando de un lado a otro y sin detenerse.

Hermione frunció el ceño al ver tales medidas de seguridad pero Hagrid les instó a que se apresuraran a entrar a Madame Malkin para conseguir sus túnicas y después irse a Sorteligios Weasley.

Una voz que arrastraba las palabras los sorprendió al estar en la tienda y fue entonces que se percataron de que Draco Malfoy estaba con su madre Narcisa Malfoy. El pleito comenzó cuando el chico le preguntó quien le había dejado así el ojo para poder darle flores. Hermione lo ignoró, sin embargo, Regulus (que estaba a su lado y cambiado por la poción multijugos) alzó su varita al tiempo que Harry y Ron lo hacía.

Ella se sorprendió con el gesto protector de Regulus, al ponerse frente a ella y quitarla de la vista de Malfoy. Éste terminó por irse y entonces Ron y Hermione pudieron comprar las túnicas que tanto necesitaban. Madame Malkin parecía nerviosa con su presencia y los atendió rápidamente y poco eficiente.

—¿Sucede algo?—preguntó Hagrid, quien los había estado esperando afuera de la tienda, al ver el aspecto sombrío de los chicos; ellos se encogieron de hombre y entonces el semi-gigante añadió—: A Sortilegios Weasley ahora.

—Es increíble—dejó escapar Harry mirando la tienda sin aliento—: Fred y George realmente se esmeraron con ella.

—Sí, y espera a verla por adentro...—Coincidió Ron y entraron rápidamente a instancia de Hermione, que sentía que no era segura demorarse mucho tiempo contemplando la fachada de Sortilegios Weasley.

—¿Todo bien?—preguntó la Sra. Weasley, ansiosa al verlos entrar a la tienda—: Menos mal que consiguieron todo, permanezcan unidos, ¿vale? Ya no es tan seguro...

Se interrumpió al oír como Ginny la llamaba; les sonrió y se dirigió hasta donde se encontraba su única hija menor.

Regulus se fijó en un letrero con chillones letras amarillas que rezaba:

¿POR QUÉ TE PREOCUPAS POR QUIEN-TU-SABES?
¡DEBERÍAS PREOCUPARTE POR QUE-NO-HACES!
¡LA SENSACIÓN DE CONSTIPACIÓN
QUE PERTURBA A LA NACIÓN!

El joven se rió contra su pesar y desvió su mirada hacia una Hermione, que había logrado escabullirse de toda la gente que la rodeaba, que miraba un escaparate con admiración. Vista de lejos parecía realmente guapa y más con esos labios rosas y carnosos que lo invitaban a... Movió su cabeza intentando alejar esos pensamientos pero siguió observándola.

—¡Realmente esta magia es extraordinaria!—Le decía Hermione a Harry ganándose una aprobación de uno de esos gemelos pelirrojos y le regalaron uno. Regulus sonrió al ver como Hermione se ponía una pasta amarilla sobre su ojo morado.

Hermione, ignorando ser fuente de varias miradas, miraba junto a Ginny varias botellitas de color rosa. Alzó sus ojos y se encontró con la penetrante mirada de un chico alto, sumamente guapo y con un aire engreído. Él pasó su lengua sobre sus labios sin dejar de mirarla y ella bajó su mirada rápidamente.

—Ginny, ¿quién ese ése?—le preguntó ya que se encontraba a su lado, la pelirroja la miró confundida.

—¿Quién?

—Ése de enfrente, está mirándome bastante raro—Hermione se estremeció al volver alzar su mirada y comprobando que éste seguía mirándola fijamente, casi sin pestañear.

Ginny río y siguió observando las botellitas rosas que tenía enfrente.

—Es Cormac McLaggen, de séptimo grado de Gryffindor, un poco presuntuoso pero se le perdona por ser tan guapo...

—Oh, vamos... Se nota claramente como respira presunción por los poros, Ginny...

El comentario no pudo ser terminado ya que en ese momento Fed y George se acercaban a ellas con una sonrisa. Hermione se apresuró a irse de allí porque la mirada de McLaggen la ponía de nervios. Volteó a su alrededor y se dirigió al rincón en donde Regulus miraba la tienda con aire aburrido.

—No puedo creer que no te agrade, Regulus—Observó la chica al notar su apatía.

Él hizo una mueca y le pasó el brazo por el hombro.

—Verás... Soy un Black y esto no se parece en absoluto a lo que me enseñaron.

Hermione se despegó de su brazo y se colocó frente a él.

—Y hablar con Fleur, ¿sí? De seguro fanfarronean todo el día sobre su "elegancia"—La chica se arrepintió al segundo de haber dicho aquello al ver la ceja alzada de Regulus.

—No entiendo porqué la odian tanto, es decir... Espera,—Regulus la miró con una sonrisa enigmática— estás celosa de ella.

Hermione se ruborizó.

—Oh, claro, el tener una neurona en el cerebro me es motivo de que quiera ser ella—se mofó ella y miró hacia un punto en la tienda.

—Oh, vamos; quisieras ser tan hermosa como ella...

—¡Regulus!

—Pero por otro lado, no le veo nada de malo...

—No seas tonto, ¡voltea! ¡Allá!—Lo giró hacia donde Ron y Harry desaparecían un instante bajo la capa de invisibilidad. Hermione intentó encontrarlos pero era demasiado tarde... no había rastro de ellos. Hermione miró hacia Regulus y éste la empujo y tomó de la mano para que lo siguiera.

—¿Lista?

Hermione hizo una mueca, indecisa.

—Jamás, es una imprudencia...

Regulus sonrió de medio lado.

—Nuestra vida es una imprudencia continua, Hermione.


¡Hola! Ya sé que no tengo perdón de Dios pero si me permiten les diré algunas excusas, baratas pero ciertas, que les ayudarán a no odiarme tanto. En primer lugar que he tomado un taller de lectura y redacción (¡Y qué favores hizo!), en segundo lugar que he tenido el tiempo más limitado de mi vida y en tercera, porque mi musa se fue de paso por una semana y realmente avanzaba muy poco... Pero bueno, de gota en gota se llena el vaso, ¿no?

Bien, vamos al fic; la relación de Hermione y Regulus está en un eterno tira y afloja, éste la alejó y ella quiere recuperar lo que sea que hayan tenido. He cambiado un par de cosillas sin importancia, como el que Harry y Ron se marchan para ver que trama Malfoy, pero bah, es para aumentarle el sazón, como diría. Otra cosa que puso es que Fleur y Regulus se llevaran bien... Soy mala, lo admito. Todo tiene su razón de ser, ya lo verán! En fin... sin más que decirles (DEJEN REVIEWS) me paso a agradecer a:BlackHeart ,Lucy , Natsu-hime12, Love and Dead, Susan-Black7, Smithback !

Nos vemos para la próxima actualización, un beso y déjenme su review que como hace feliz a su humilde servidora,

MarianaMasen

Pd. Si alguien quisiera hacer una foto a la historia se los agradecería de todo corazón... !