Disclaimer: Pertenece a JK Rowling todo lo que puedan reconocer.

Advertencia: Contiene spoilers de Harry Potter y el príncipe mestizo.


¿No creen que era demasiado sospechoso?—insistió Harry y miró a Ron para que lo apoyara, pero éste solo se encogió de hombros—: Suena como que Malfoy quiere vengarse de su padre ahora que está en Azkaban.

Hermione resopló, incrédula.

—Oh, vamos Hermione...—Harry paró su monólogo y miró hacia la ventana en donde se encontraba la chica. Acababa de ocurrírsele algo—: Eso es... Malfoy no quiere vengarse...

Ron pestañeó ante el extraño comportamiento de su amigo.

—No creo que eso este en los planes de Malfoy, Harry, es demasiado...

Pero él no lo escuchaba, su mente divagaba y murmuró:

—Es un Mortífago...—Hermione volteó a mirarlo, sin poder creérselo, pero Harry la ignoró olímpicamente—, ¡va a reemplazar a su padre como Mortífago! Por ello traía un vendaje en el brazo... ¡apuesto que es la marca tenebrosa!

—¿No crees que estás exagerando? —dijo Hermione, preocupada.

Ron estalló en carcajadas, como si el comentario de Harry le hiciera mucha gracia.

—¿Malfoy? Solo tiene dieciséis, aparte de que Quién-tú-sabes jamás lo aceptaría en sus filas...

Hermione se desesperó, pero Harry evadió las dudas de sus amigos saliendo con una pila de ropa sucia. La chica se giro hacia Ron.

—¿Tú le crees?

Ron sonrió.

—Ni en un millón de años—Bufó y añadió—, ¡Malfoy mortífago! Antes creería que Percy quisiera trabajar en Sortilegios Weasley a eso.

El problema fue que Harry no dejó de insistir, y Hermione apostaba a que ni siquiera dejaba de pensar en eso. La chica intentaba evitarlo cuando se ponía en ese plan y normalmente se pasaba al cuarto de Ginny o al huerto, intentando ayudar en lo posible. Y aquél día, cuando Harry insistió por novésima vez sobre su teoría, Hermione no pudo aguantar más y salió argumentando ayudar a la Sra. Weasley con la cena.

Bajó las escaleras, sosteniendo a Crookshanks en sus brazos y miró, con el ceño fruncido ligeramente, como Fleur y Regulus charlaban animadamente al tiempo que ayudaban a cocinar algo. La chica se preguntó en donde estaría Molly, pero seguramente debería estar aprovechando el estar fuera de la presencia de la francesa. Hermione intentó pasar de largo pero terminó tropezando con un cachivache, seguramente de Fred o George, y con ello que los dos jóvenes pasaran su atención a ella.

—Ya te pareces a esa Tonks—comentó Fleur, intentando sonar graciosa, pero Hermione rodó los ojos y replicó:

—Ya me gustaría ser la mitad de talentosa que es ella como auror—Sonrió mordaz y, apretando a Crookshanks hacia sí, salió afuera.

Caminó hasta que encontró la sombra de un árbol y se sentó; Crookshanks se salió de sus brazos y se fue hacia donde habían gnomos. Hermione lo vió jugar con ellos y se preguntó en la extraña afición que estaba tomando Harry respecto al tema de Malfoy. A pesar de que su amigo le había contado con pelos y señales el encuentro en Burgin y Burkes, ella todavía no se lo creía totalmente; estaba segura de que si no hubiera hablando con Regulus, ella se habría unido a la expedición de espiar a Malfoy, estaba segura de que ni Ron se creía para nada la teoría de Harry...

—¿Otra vez sola?—Una voz burlona la sobresaltó al sacarla de sus cavilaciones, Hermione dió un respingo, aturdida, y miró a Regulus con reproche, pero él la ignoró—: Se te está haciendo costumbre estos paseos solitarios...

Dejó la frase en suspenso y se recargó en el tronco del árbol, mirándola fijamente. Hermione se ruborizó hasta las raíces y evitó mirar aquellas orbes grises que emitían un gran brillo, se levantó y echó a caminar con Regulus a su lado.

—¿Te regresarás a Grimmauld Place mañana?—preguntó la chica, deteniéndose y mirándolo de reojo.

—Eso creo, sería extraño que me quedará con los Weasley, aunque Molly le agrade tanto mi compañía—Hermione sonrió al pensar que lo que la Sra. Weasley agradecía era que le sacara de encima a Fleur, o Flema, como le decía últimamente Ginny y algunas veces ella.—En fin, será raro estar tan solo en Grimmauld Place, aunque tengo entendido que la casa se la heredaron a Potter—se encogió de hombros—, supongo que tendré que buscar un lugar en donde quedarme.

Hermione lo miró esta vez fijamente, como si estuviera analizándolo.

—Le harías un favor a Harry si vivieras allí y además la casa sería habitable...—Hermione se paró y suspiró—, estoy segura de que Harry no volvería a poner un pie en Grimmauld Place.

—¿Por qué lo dices?

—¿No es obvio? Él sigue sintiéndose culpable por lo que pasó en el Ministerio...—Hermione miró de reojo a Regulus y se dió cuenta del poco tacto con el hablaba de la muerte de su hermano, carraspeó y añadió, en tono más dulce—: Regulus...

—No importa, no teníamos una buena relación, ¿sabes?—Él soltó una carcajada amarga y a Hermione le recordó a las que soltaba Sirius—,en fin...—Suspiró y miró a Hermione con una sonrisa torcida—, eso fue hace muchos años.

—A veces olvido todo el tiempo que pasaste en la cueva; tendrías como treinta años si no fuera por ello.

Regulus se acercó a ella y la tomó de la cintura.

—Te van los mayores, ¿eh, Hermione?—No soltó su agarre y se colocó a un palmo de su rostro, Hermione contuvo el aliento—. De saberlo, tu amigo pelirrojo se envejecería un par de años.

Hermione se alejó de él y, controlando su aturdimiento, lo miró confundida.

—¿Ron? Él y yo somo amigos, Regulus—Él hizo un gesto de mofa pero no pudo comentar nada más porque en ese momento Flema se acercó a ellos a paso elegante y firme. Hermione la miró con enfado y frunció el ceño al ver como Regulus, a su lado, no pudo evitar esbozar una sonrisa al ver a aquella chica francesa tan hermosa.

Gegulus, Egmione, Molly dice que vayan a cenag—Hermione asintió y echó a andar junto a Regulus y Fleur, quienes hablaban animadamente sobre lo que habría de cenar. La chica al verlos hablar tan sonrientes no pudo evitar sentir un desazón en el estómago y se echó a andar unos metros adelante de ellos.

Después de la cena, Hermione se ofreció a lavar los platos restantes del enorme banquete de la Sra. Weasley; no quería subir y que Harry y Ron comenzaran a atosigarla sobre el asunto de Malfoy ni ver como Fleur y Regulus charlaban a la luz de la chimenea. La chica a veces se preguntaba si realmente Fleur estaría enamorada de Bill...

Comenzó a tallar el cacharro de bronce con aquél jabón que según la Sra. Weasley quitaba hasta las machas que dejaban los Doxy y pensó en como sería ese nuevo curso. Según Harry habría un tal profesor Slughorn quien les enseñaría Defensa contra las Artes Oscuras y estaba un tanto obsesionado con la madre su amigo.

—¿Por qué tan pensativa?—La voz de Regulus, por segunda vez en el día, volvió a sacarla de sus cavilaciones; la chica dejó a un lado un plato y lo miró con el ceño un tanto fruncido. No podía sacarse la imagen de Fleur y él hablando. —No arrugues el ceño, te ves terrible.

Hermione sonrió maliciosa.

—Por ello Fleur te gusta tanto, ¿no? —Se volteó y comenzó a tallar una enorme olla con dureza—, debe ser encantador verla con ese toque de veela y...

—Estás celosa—confirmó Regulus, mirándola como si no pudiese creérselo—, estás celosa de Fleur—repitió atónito y sonrió de medio lado.

—No seas imbécil, no quisiera ser una Flema ni en un millón de años—Siguió limpiando la olla y ahogó un grito al sentir como Regulus la tomaba de las muñecas, llenas de jabón, y acercó su cuerpo al de él. —¡Suéltame! Estoy hasta la coronilla de esto...

—¿De qué, Hermione?—Susurró Regulus en su oído y ella, muy a su pesar, se estremeció. Sus rodillas se doblaron cuando el chico soltó sus muñecas y entrelazó sus manos en las de ella; Hermione lo miró fijamente sin entenderlo.

—¿Regulus?—Murmuró ella pero él se inclinó a ella y seguían teniendo sus manos entrelazadas. Hermione sentía como todo su ser se estremecía y cerró los ojos instintivamente.

—Me van más las morenas con cabello de arbusto—Hermione abrió los ojos, aturdida y notó la mofa en el rostro de Regulus. Le golpeó en el brazo y se despegó del agarre del chico con enfado. Se sentía tan tonta como para dejarse manipular de esa manera por él.

—Eres un idiota—masculló Hermione y, limpiándose las manos en el delantal, salió hacia de la cocina. Tenía la intención de no volver a cruzar una palabra más con él, si no era lo estrictamente necesario. Sintió como sus ojos se aguaban al recordar sus palabras: Pensé que sentía algo hacia tí por haberme salvado la vida, pero no es así... Sintió como el joven la perseguía y salió de la Madriguera para evitar que alguien la viera de aquella manera.

Después de alejarse varios metros, encaró a Regulus con pose molesta y furiosa. Él enarcó una ceja y frunció al ceño al verla de aquella manera.

—¿Qué cojones te sucede, Hermione?—le espetó el chico, mirándola con confusión. —No te entiendo...

—Mas bien, ¿qué pretendes tú con esto?—Hermione lo miró fijamente—, me dejaste muy claro que no era nada para tí, Regulus; así que déjame en paz y vuelve a Grimmauld Place, cásate con una chica superficial y bonita como Flema...

Regulus comenzó a reírse y Hermione lo miró indignada. No creía que pudiese ser tan cínico y reírse en su cara.

—Lo siento...—se disculpó él y la tomó por los hombros—, pero me importas, más de lo que quisiera; no quiero a una chica guapa como Fleur—pronunció el nombre con sorna—, ni superficial, quiero a cierta chica cabeza de arbusto, terca como una mula y que sabe divertirme.

—¿Y con esto lograrás conquistarme, según tú?—replicó Hermione con enfado, sin embargo esbozó una lenta sonrisa. —Es lo peor que he escuchado en mi vida...

—Hermione...—Pronunció su nombre como si fuera una caricia sedosa en sus labios—, no quiero a Fleur, ni a ninguna otra, te quiero a tí: no a otra.

A la chica le dió un vuelco en el estómago y no pudo articular nada.

—Si me aleje de tí—prosiguió Regulus, pasando sus manos a la cintura de la chica y acercándola a su pecho.—, fue porque Sirius me hizo prometérselo, ¿bien? Y tal vez tenga razón, debería dejarte en paz y... —Dió una largo suspiro de abatimiento—, pero no puedo, ¿vale? No sé qué cojones está pasando pero no quiero saberlo..

Hermione sintió como si algo le estuviera revolviendo el estómago y dándole vueltas y más vueltas sin parar. Sentía las manos de Regulus en su cintura como si le quemaran y ella lo miró fijamente como si dudara de sus palabras. Sus vellos de la nuca se le erizaron y sin pensarlo dos veces, la chica enredó sus manos en el cuello de él y lo besó abruptamente.

Sus cuerpos colisionaron y ella sintió como la adrenalina se adueñaba de ella sin control. Su boca recibió deseosa a la de Regulus y sus lenguas se entrelazaban sin parar, sus manos dejaron su cuello y acariciaron su cabello, sorprendiéndose de su sedosidad. Se tambalearon hasta que la espalda de la chica chocó con un tronco y el cuerpo de Regulus choco contra el suyo. Dejó escapar un gemido de sorpresa y la chica se separó de él para tomar una bocanada de aire.

—Hermione...—masculló Regulus con la voz entrecortada y apoyo sus manos en el tronco, cada una al lado de la cabeza de Hermione. Su respiración era jadeante y tragó grueso.

—¿Qué?—Hermione dejó escapar un suspiro y comenzó a respirar pausadamente después de varios minutos.

—Que Sirius y su puñetera promesa se vayan a la mierda—Exclamó antes de volver a besarla.


El expreso de Hogwarts partió del andén 9 3/4 dejando una niebla detrás. Hermione miró por la ventana del compartimiento de prefectos e intento mostrarse interesada con lo que los prefectos anuales les comunicaban. Lo mismo del año anterior. Cuando terminó la junta Ron y Hermione comenzaron a observar a su alrededor, intentando ver algún atisbo de sus amigos en los compartimientos a su alrededor.

—No puedo creerlo, Malfoy faltó a la junta únicamente porque quiso...¡Fíjate en lo serio que parece!—le susurró Ron, señalando al rubio discretamente. La chica siguió su mirada y se encontró con un Draco Malfoy con expresión indiferente y un tanto aburrida.

Hermione sintió un escalofrío al sentir los grises ojos del rubio mirándolo con expresión vacía como si en realidad no la mirara y estuviera viendo más allá. Y en ese momento, se dió cuenta de que en realidad Regulus era pariente lejano de Malfoy, o algo por el estilo les había contado Harry las Navidades pasadas.

Este desvió su mirada y siguió mirando a su alrededor con su expresión vacía y aburrida. Hermione se sorprendió enormemente el que Malfoy no le hiciera un gesto hosco o algo por el estilo, pero no tuvo mucho tiempo de pensarlo, porque Ron había encontrado el compartimento en donde se encontraban sus amigos.

El viaje en el expreso de Hogwarts terminó pronto y cuando llegaron a Hogsmade, Hermione miró a su alrededor dándose cuenta de que Harry no había vuelto después de que le dijera a Neville que tenía asuntos que hacer.

—¿Dónde estará?—preguntó ella, saliendo del compartimiento y mirando a su alrededor, intentando identificarlo entre la multitud de alumnos que deseaban bajar cuanto antes.

—No te preocupes, ya está grandecito—Ron se encogió de hombros y la obligó a que caminara hacia la salida.

Harry apareció casi al final de la cena al Gran Comedor. Hizo una entrada bastante dramática, tendiendo en cuenta que su nariz estaba llena de sangre y que Snape lo escoltaba. El chico se apresuró a sentarse al darse cuenta de la enorme atención que estaba recibiendo y se colocó entre Ron y Ginny.

—¿Qué pasó, Harry?—le siseó furiosa Hermione, mirándolo fijamente—, ¿por qué estás sangrando y...?

—Déjalo, Hermione—intervino Ron, apaciguando la furia de la castaña—, ya tiene suficiente el pobre.

Hermione miró a Ron acusatoriamente y volvió hacia Harry.

—Déjame limpiarte—Sacó su varita y diciendo Tergeo, la cara de Harry quedó limpia de sangre.

—Gracias Hermione—sonrió Harry, agradecido y añadió, antes de que sus dos amigos pudieran decir algo—: Hablaremos más tarde...

—Pero...

—Aquí no, Hermione—Señaló con su cabeza imperceptiblemente a sus compañeros, entre ellos Ginny, que estaba un tanto pendientes de ellos.

—Oh—Hermione entendió a la perfección—, ¿qué quería Slughorn?

—Invitarme a su club: de las Eminencias; fue un poco aburrido.

Siguieron hablando sobre temas banales hasta que la cena terminó con una inesperada noticia: Severus Snape sería el nuevo profesor de Defensa contra las Artes Oscuras y Slughorn el de Pociones. El trío de oro se miró con el terror pintado en sus rostros y pensando en lo mismo: que Dumbledore había perdido la chaveta al darle ése puesto a Snape.


Querido Regulus:

¿Ya has vuelto a casa? Espero que Remus esté allí para que no te sientas tan solo, aquí todo ha sido un tanto extraño... Harry está recibiendo bastante popularidad por lo ocurrido en el pasado junio, ¿recuerdas? En fin, solo espero que Ron y él me hagan caso a la hora de hacer los deberes y estudiar más. En fin, debo irme... están a punto de ser las pruebas de Quidditch y Ron y Harry me matarían si no presento. No entiendo su afición al juego, por cierto, me encantó el libro que me mandaste, es bastante útil para Pociones. ¿Adivina quién sustituyó a Snape? Un tal Slughorn, que según Harry, sólo busca gente "Eminente" para un grupo que tiene. Me parece un tanto snob... ¡Debo irme, es tardísimo!

Besos,

Hermione.

Regulus ahogó una sonrisa al imaginarse a Hermione sentada en las gradas, seguramente con gesto aburrido, viendo las pruebas con un libro en su regazo fingiendo interés. Dobló la carta, se la metió al bolsillo de su capa—la releería antes de acostarse— y volvió a servirse una taza de té. Miró a su alrededor, la cocina con cacharros oxidados y llenos de polvo, y suspiró.

Se sentía tan aburrido y más porque el tal Remus nunca estaba en casa. No lo admitiría nunca en voz alta, pero nunca se había divertido y sentido tan libre como en la Madriguera. Ni siquiera en Hogwarts, en donde tenía que guardar las apariencias y tener cierta categoría y trato, se sentía tan liberado como hace unas pocas semanas en aquél ruidoso lugar lleno de pelirrojos...

¡RIIIIING!

Regulus despertó de su estupor y miró a su alrededor comprendiendo, varios minutos más tarde, que alguien tocaba el timbre de la casa. Se levanto perezosamente y miró el cuadro de su madre, que había silenciado después de una larga charla, e ignoró su silencio reprocho y se dirigió a la puerta, abriéndola con cierto impacto y dramatización.

—No puedes estar en serio...

Y sí que era una gran sorpresa. Fleur Delacour se encontraba frente a él, enfundada en un grueso abrigo y una bufanda de colores pálidos, su cabello rubio estaba sujetado en una coleta y con unos guantes de piel de dragón, mirándolo con una sonrisa nerviosa.

—¿Me dejagas entrag? Hace fgío afuega.—Regulus dejó de obstruir la puerta por toda respuesta y la dejó pasar. Fleur miró críticamente la casa y dejó escapar un suspiro al ver como había varias botellas de hidromiel y Whisky de Fuego vacías en el suelo.—Estás hecho un desastge, Geg.

También me alegro de verte, Fleur—respondió Regulus, sarcástico a su comentario. Se cruzó de brazos y la miró fijamente—, ¿a qué has venido? Si hubiera querido que alguien estuviera regañandome no hubiera silenciado a mi madre.

—¿Tu madge?—Repitió Fleur, pero le restó importancia con un gesto. Le señaló su ropa, que no se había cambiado en varios días, con el ceño fruncido.—Debeguias bañagte, te ves hoggible.

—Gracias, ¿otra cosa, cariño?—Regulus se sentó en una desgastada butaca y miró a la francesa con mofa—, ¿para qué viniste?

—No me agrada mucho la Madriguera.

Regulus arqueó las cejas, intentando comprender aquello y Fleur resopló.

—Es sólo que Bill no pasa mucho tiempo y a Molly no pagece gustagle mi pgesencia.

—Oh,—Regulus sonrió torcidamente— a ella le caes mal, cree que no quieres realmente a su hijo.

Ahoga tu me haces sentig mal, Gegulus, ¿que sucede?

—Mi hermano murió, mi elfo doméstico esta donde le place la gana y estoy jodidamente aburrido en este lugar, por no mencionar que está asquerosamente sucio y que estoy solo; sí, mi vida es asombrosa, ¿qué tal la tuya? ¿Una suegra que no te quiere?, ¡vaya qué mierda!

—Lo siento, Geg, pego... eges mi amigo y me pgeocupo pog ti.—Fleur se acercó a su lado y se sentó en una butaca enmohecida—, pensé que necesitagías mi ayuda después de que...

—¿Que qué?

Fleur suspiró sonoramente.

—Que Hermione se haya ido.

Regulus se levantó de su asiento como si tuviera un resorte bajo él y fulminó a Fleur con la mirada. No se sentía de humor para andar describiendo sus sentimientos.

—No quiero hablar de eso—Regulus se dirigió hacia la puerta de la casa y abriéndola, se dirigió a Fleur—, y si no te importa, me gustaría que me dejarás solo, tú preocúpate por tu futuro matrimonio, o si es que habrá alguno.

Fleur lo miró dolida, cogió su bolsa y, antes de marcharse, le dijo:

—Si sigues apagtando a los que te quiegen, te quedagás solo, Gegulus...

—Adiós, Fleur—le ladró él, y la chica se marchó con el ceño fruncido.

Regulus cerró la puerta con un portazo y se apoyó en ella pensando en lo que le había dicho, para después reírse amargamente y subir las escaleras para llegar a su habitación. Pasó frente a la puerta de la recámara de Sirius y sintió la tentación de abrirla, nunca había entrado a aquél lugar. Ni siquiera cuando su hermano se marchó de la casa al tener dieciséis. Cuando la puerta chirrió al abrirse y Regulus avanzó hacia ella, nunca se imaginó aquello.

Todo era rojo y dorado. Gryffindor. Las paredes tenían todas clases de fotografías, algunas mágicas y otras no tanto. Unas eran de chicas en paños menores, muggles, otras de motocicletas y había una que resaltaba, tal vez porque era la más grande y estaba en medio de la pared, al frente de la cama, como si Sirius lo hubiera puesto a propósito para verla siempre.

Regulus se acercó y miró a cuatro chicos sonreírle a la cámara. Los Medeoradores. El chico sintió que un nudo en la garganta se apoderaba de él cuando miró a un Sirius saludarle efusivamente y sonriéndole, él no se dió cuenta de que estaba llorando hasta que sintió una lágrima deslizarse por su mejilla y adentrarse por una abertura de su boca.

—Y al final terminaste dejándome, hermanito.


Hermione sintió como su cuerpo se estremecía al sentir la mirada de McLaggen sobre ella. Estaba en una de las cenas de Slughorn en donde éste interrogaba a Zabini. Estaba a su lado y comía su helado con cierta sensualidad que asustaba a la chica. Inclusive se había chupado los dedos, llenos de helado, lentamente y mirándola a los ojos. Hermione bajó su mirada y se ruborizó al pensar en aquella mirada que le lanzaba.

Intentó pensar en otra cosa que le distrajera de la nauseabunda visión de McLaggen y el rostro de Regulus le llegó a su mente. Se preguntó que estaría haciendo en la solitaria Grimmauld Place y una sensación de melancolía la invadió. No sabía realmente lo que tenían, si es que había algo entre ellos, pero el que no le hubiera respondido su carta era mala señal.

Estaba tan sumida en sus pensamientos, que no se dió cuenta de que Slughorn había dado por terminada la reunión hasta que McLaggen le tocó la mejilla con su mano fría, provocando que la chica diera un salto.

—¿Qué sucede?—Hermione se dirigió a él e intentó no poner los ojos en blanco al ver como él le sonreía coquetamente.

—Estabas muy distraída, Hermione—La chica sintió un escalofrió recorrerle el cuerpo al oír como Cormac decía su nombre—, supongo que debiste aburrirte con la estúpida cháchara de Zabinni.

—Err... supongo—Se encongió de hombros y se dirigió a la puerta, en donde Slughorn les dió el adiós sonriente y le guiñó significativamente el ojo a McLaggen.

Ellos echaron a andar juntos hasta la torre de Gryffindor y Hermione deseó profundamente el que la distancia a ella fuera corta y no tan larga como le estaba pareciendo en ese momento.

—Así que...—Cormac la miró de reojo e intentó sonar seductor—, eres buena en Pociones.

Hermione estaba a punto de poner sus ojos en blanco, sin embargo se contuvo, y respondió, un tanto sarcástica.

—No veo otra razón por la cual estuviera en el Club Slug.

McLaggen se dió cuenta de que había sonado muy estúpido con su comentario anterior e hizo otro intento de llamar su atención.

—Verás, yo no soy tan bueno en Pociones, lo cual es muy raro ya que suelo ser bastante bueno en todo...

Bla, bla, bla. Hermione dejó se escuchar a Cormac y únicamente asentía de vez en cuando. Todo era sobre, que si era bastante influyente y allegado al ministro de magia, que si era muy bueno para quidditch y creía que le habían saboteado la prueba, lo cual era cierto, que si esto, que si lo otro... Hermione no pensó jamás en alguien tan snob como McLaggen.

Al llegar a torre de Gryffindor, pasar el cuadro de la Sra. Gorda y entrar a la sala común, Hermione se fue rápidamente a su dormitorio. Estaba harta de McLaggen y sus estúpidos y arrogante comentarios. Hasta Grawp era más educado que aquél sujeto engreído y pesado. Y volvió a pensar, inevitablemente en Regulus...

Lo extrañaba, por supuesto que sí, pero estaba preocupada de que no tuviera noticias suyas, es decir, únicamente le había mandado una carta, que la chica guardaba cuidadosamente en su baúl, en donde le decía que le escribiera para evitar su aburrimiento en Grimmauld Place. Se durmió pensando en que tendría que visitar a Hagrid mañana para explicarle su ausencia en su clase. Suspiró.

Mañana sería un gran día.


¡Hola, my darling´s! Lamento muchísimo el haberme tardado pero estaba tan ocupada por mis exámenes finales, en fin, ¡ya salí de vacaciones! Eso significa: más tiempo para actualizar y más rápido.

Bien, hay algo que me gusto de este capítulo: la intromisión de Fleur (por llamarlo así) a la vida de Reg. Esperen... ¡no de plan amoroso! Dios, ya tenemos bastante con que los Weasley la odien como para ponerla de triángulo amoroso con Hermione. Será una buena amiga del chico y dará ciertos consejillos por allí. A mi en lo particular me cae bien Fleur, a pesar de que se burlen mucho de ella en los libros, y creo que podré ahondar más en su personaje y así. Vimos como McLaggen comienza a atosigar a la chica con sus miradas y coqueteos, y no pude evitar poner la escena en donde el chico hace su movimiento en la cena del club Slug.

En fin, ¡gracias por sus reviews, alertas y favoritos! Una cosa AikoUchiha no me apareció tu correo, si puedes volver a dejármelo (con espacios, ya que sin ellos te lo borran) para que me pases la maravillosa imagen para la historia.

Besos,

MarianaMasen.