Flores para Sakura


Sasuke, desconcertado por el comportamiento de Sakura después de su regreso a la aldea, decide que esta vez debe ser él el que actúe.


500 días sin ella. Ese era el tiempo exacto que llevaba sin la pelirrosa.

Hoy se cumplían 500 días de su regreso a Konoha. Ciertamente, Sakura sí había estado a su lado regalándole sus sonrisas (esas que, aunque no estaba dispuesto a admitir en público, le gustaban mucho), su presencia, su apoyo. Sin embargo, algo molestaba al joven Uchiha. Sakura sí había estado a su lado, pero no del modo que él quería.

Gruñó, repentinamente irritado.

-¿Desde cuándo volvía a tener sentimientos? – Se preguntó.

-Desde que la viste de nuevo – Le recordó una voz en su interior.

Sasuke tragó grueso

Sakura actuaba con irritante normalidad. Nada de sonrojos, ni de halagos, ni de consideraciones… nada que le indicara que seguía enamorada de él.

-Bueno, no es como si yo fuera un experto expresando sentimientos – se dijo en sus adentros.

Suspiró. A este paso acabaría siendo él el que se acercara a la joven en ese sentido.

No le era una idea muy grata. Eso estaba completamente fuera de su personalidad. Pero simplemente se encogió de hombros. Total, nada perdía con intentarlo.

Caminando por las calles de Konoha, a paso tranquilo, pudo visualizar, no muy lejos, el lugar al que planeaba ir.


Ino se encontraba de espaldas a la puerta de su floristería, arreglando un ramo de rosas rosadas que estaban en el mostrador.

-Yamanaka – llamó repentinamente una voz en el establecimiento

Ino saltó del susto al escuchar la voz. No había escuchado a nadie entrar al lugar.

-Por Kami-sama – exclamó, tratando de controlar los latidos de su corazón. Superado el susto, se volteó hacia la puerta. Sus ojos se abrieron ligeramente al encontrar frente a ella a la última persona que esperaría ver ahí -¿Sasuke-kun? – dijo, delatando por su tono lo sorprendida que estaba.

Con un ligero asentimiento en forma de saludo, el Uchiha observó por un momento las flores a su alrededor y luego se dispuso a caminar quedando más cerca de Ino, mirándole directamente a los ojos. Ino se removió, nerviosa por la mirada ónix.

-Hmp – Sasuke musitó su particular monosílabo, para luego desviar la mirada hacia un punto indeterminado de la pared que estaba a su derecha -¿Cuáles son las flores favoritas de Sakura? – acabó por decir, como si le costara muchísimo trabajo hacerlo. Y es que así era. Hacer todo eso iba en contra de su personalidad.

-¿Disculpa? – si Ino estaba sorprendida de verlo ahí, escuchar su pregunta le hizo pensar que estaba en otro universo. ¿Qué clase de pregunta era esa? Saliendo de su asombro, dirigió una mirada crítica al chico. Pudo notar que Sasuke evitaba deliberadamente su mirada y entonces, sonrió.

-Qué tiernooo – pensó, y quiso contener el grito de emoción que quería soltar al entender sus intenciones. Después de todo, ¿Quién iba a creer que el mismísimo Sasuke Uchiha estuviera en una floristería comprando flores para Sakura? Eso definitivamente estaba de cuento.

Volvió en sí cuando el Uchiha regresó su mirada a ella, impaciente.

-¿Y bien? – interrogó.

Aparentando normalidad, Ino se dispuso a contestar.


Sakura se encontraba en el hospital de Konoha. Estaba en su consultorio, viendo por el ventanal del mismo, a espaldas de la puerta. Ese estaba siendo un día tedioso. Eran cerca de las 5 de la tarde, y aún seguía atendiendo pacientes. Aún así, no pudo evitar sonreír. Le encantaba su trabajo. En realidad, no lo sentía como un trabajo en sí. Era su pasión, por la que había dejado, en cierta manera, de lado su crecimiento como ninja en batalla.

No había perdido habilidades en batalla pero, simplemente, en ese momento quería mejorar aún más su desempeño como médico. Quería sentir que era útil para los demás. Y encontraba satisfacción ayudando a las personas de esa manera. Como solo ella sabía hacerlo.

-Sakura – llamó una voz de improviso, una voz que ella conocía bien. Muy bien.

-Por Kami-sama, Sasuke – le dijo, sin volverse hacia él. Estaba más ocupada tratando de regular los latidos de su corazón - ¿Cuántas veces tengo que decirte que toques la puerta antes de entrar? Un día de estos vas a matarme del susto - volteándose para encarar al Uchiha, se quedó mirándole, extrañada.

Honestamente, pensó que se trataba de una ilusión. No podía creer que Sasuke, Uchiha Sasuke, su compañero de equipo, su amor de la infancia, SASUKE, se encontrara ahí, en su consultorio, viéndola con una expresión indescifrable, y con un ramo de lirios blancos en su mano derecha. Sus flores favoritas, dicho sea de paso.

¿Pero qué es exactamente lo que está pasando? Se preguntó. Pero esta vez, su voz interna estaba tan sorprendida como ella, ya que no obtuvo respuesta.

Antes de tener tiempo de decir nada, Sasuke se acercó a ella, cortando la distancia entre ambos.

Viéndose a los ojos, jade contra ónix, el Uchiha extendió las flores hacia Sakura.

Sakura las tomó, en automático, y vio que Sasuke se encogía de hombros.

-Pensé que te gustarían – dijo al fin, con expresión despreocupada. Aunque, internamente, se encontraba nervioso. Demasiado, en realidad.

Sakura pestañeó. Una. Dos. Tres veces. Pensando que, al abrir los ojos, la imagen del joven se desvanecería. Pero no fue así. Sasuke se encontraba frente a ella, viéndola con una expresión que no supo interpretar.

Regresó su mirada a las flores. Era un hermoso ramo de lirios, sus favoritos por sobre todas las flores. No pudo evitar sonreír como idiota al detenerse a pensar que era la primera vez que le regalaban flores. Es decir, ya había recibido regalos en ese tipo de circunstancias: cartas, peluches, chocolates, globos…, en fin, había recibido muchos regalos. Pero nunca le habían regalado flores. Y el saber que esas flores venían de la última persona que imaginó, la llenó de emoción.

-Gracias, Sasuke-kun – se acercó a él y depositó un beso en su mejilla. Una leve sonrisa se formó en los labios de Sasuke. Sakura también sonrió.

-¿Ya vas a salir? – le preguntó Sasuke. Sakura suspiró.

-Aún me falta atender a algunos pacientes – le dijo, caminando a su escritorio. Revisó unos papeles que estaban sobre el mismo y agregó – siete, para ser exactos.

Sasuke asintió, y salió del consultorio.

Sakura observó la puerta por la que segundos antes había salido el pelinegro y solo pudo negar con la cabeza, divertida.

-Ver para creer – pensó. Y una risa abandonó sus labios.


Después de hora y media, aproximadamente, Sakura había terminado de atender a su último paciente. Estirándose sobre la silla giratoria, se levantó, dispuesta a irse. Se quitó la característica bata blanca y alisó el vestido azul oscuro que portaba. Cuando estaba en el hospital, sin ninguna misión a la vista, le era más cómodo andar con ropa de civil. En particular, ese vestido le gustaba mucho. Le llegaba un poco arriba de la rodilla, y acentuaba perfectamente su pequeña cintura, haciendo que sus caderas sobresalieran más. Sakura sonrió. Era sin duda su vestido favorito.

Tomando el hermoso ramo de lirios en sus manos, salió de su consultorio, visiblemente animada. Recibió saludos y halagos, de algunos shinobis, al pasar por los pasillos del hospital. No pudo evitar sonrojarse. Nunca se acostumbraría a recibir esa clase de atención.

Llevando las manos a sus mejillas, tratando de esconder su sonrojo, salió del hospital. No le sorprendió mucho encontrar a Sasuke recostado en el árbol de cerezo que estaba frente al mismo. En los últimos ¿seis meses?, Sasuke había adquirido la costumbre de esperarla fuera del hospital y caminar con ella hasta llegar a su apartamento.

El primer día, Sakura le preguntó, extrañada, qué hacia ahí. Sasuke musitó un escueto "te estaba esperando" y comenzó a caminar, en dirección a su nuevo hogar.

De eso ya había pasado mucho tiempo. Pero ese día, Sakura recordó ese momento con cariño.

-Ya estoy lista – le dijo al muchacho.

El Uchiha asintió y se dispuso a caminar lento, esperando que Sakura se acercara a él.

La joven comenzó a caminar, hasta quedar al lado izquierdo de Sasuke. Observó su perfil y no pudo evitar sonreír.

Ciertamente, le gustaba el nuevo comportamiento del Uchiha. Ella aún le quería, pero no quiso llenarse de falsas esperanzas cuando regresó a la aldea. Al contrario, Sakura se deshizo de todo comportamiento que indicara que aún sentía algo por el joven pelinegro, tratando de proteger su corazón.

Negó con la cabeza, y quiso reír, divertida. Si lo que Sasuke estaba tratando de hacer era conquistarla, definitivamente no se lo dejaría fácil. Sus flores favoritas no serían suficientes.

Con la sonrisa aun en su rostro, siguió caminando al lado de Sasuke.

A su lado, el Uchiha observó de reojo a la joven. Al ver que ella sonreía, no pudo evitar hacerlo el también.

Después de todo, quizá no era tan malo eso de expresar sus sentimientos.


Helloooo...!

Como ayer anduve inspirada, he decidido crear este espacio para escribir historias sobre Sakura con algunos de los personajes de Naruto, juntando así a mis parejas favoritas (las he mencionado en mi perfil, para que se den una idea de las parejas que leeran en estas historias). Sé que en mi perfil menciono que no me gusta el SasuSaku, pero como también lo menciono ahí, puedo aceptarlo siempre y cuando sea en las historias que creo en mi mente. Y esta, particularmente, me hizo gracia. Así que decidí empezar este proyecto con ella.

Espero que les divierta tanto como a mí.

Ya saben, estaré atenta a sus comentarios.

Hasta la próxima.