La habitación de Itachi
En una habitación del hospital de Konoha pueden pasar muchas cosas. Sobre todo si en su interior está el más sincero de los Uchiha y la chica que le gusta.
Era la novena vez en 5 meses que él paraba en el hospital a su regreso a la aldea después de una misión. Era demasiado para un ninja que era de sobra conocido como uno de los más inteligentes y fuertes de la historia de Konoha. Aunque, ahora que lo pensaba mejor, no recordaba que Sasuke hubiera mencionado algo sobre que Itachi estaba de misión, lo cual le daba a pensar que el mayor de los Uchiha estaba en la aldea. Se detuvo un momento, pensativa, en uno de los pasillos del hospital, antes de llegar a la habitación donde le dijeron que él la esperaba.
¿Qué será esta vez? Pensó.
-¿Entrenaste bajo la lluvia? – dijo Sakura, incrédula ante sus propias palabras.
Itachi asintió.
Sakura masajeó su sien derecha, tratando de no perder la paciencia.
-Y dime ¿Ahora estás entrenando para convertirte en Hokage? Porque las pruebas para Anbu las superaste hace mucho tiempo – le dijo la joven a Itachi, sin poder contener la exasperación por sus descuidos.
Itachi sonrió por toda respuesta. Sakura no sabía lo mucho que a él le gustaba verla enojada.
La joven alzó una ceja, al ver que el joven sonreía ante sus palabras.
-No estoy de humor, Itachi. No querrás ver lo que te haré si sigues con esa sonrisa en tu rostro – le espetó Sakura, olvidándose que estaba tratando con Uchiha Itachi y que, probablemente, él esquivaría sus golpes con insultante facilidad.
Justo cuando pensaba que la conversación –o mejor dicho, su monólogo – había terminado, y se diría a revisar al Uchiha, este le dijo, con una sonrisa ladina:
-Puedes hacer lo que quieras conmigo, Sakura – Sakura se detuvo y lo miró, atónita por sus palabras.
¿Acaso se le estaba insinuando o ella lo había interpretado mal?
Itachi tuvo que hacer un esfuerzo para no reirse al ver la expresión de la joven.
Demasiado inocente para tu propio bien, Sakura. Pensó Itachi.
Sakura sacudió la cabeza, tratando de despejar ideas raras de su mente.
-Lo que quiero hacerte ahora es darte un puñetazo en la cara, Uchiha. A ver si así dejas de hacer cosas tontas, como entrenar en pleno aguacero, por ejemplo – dicho esto, lo fulminó con la mirada.
-Cálmate, mujer – dijo Itachi, lo más de tranquilo a pesar de los regaños de su joven doctora –no estoy en peligro de muerte.
Sakura alzó una ceja. Ignoró lo dicho anteriormente y se acercó al Uchiha, para revisarlo y dar un diagnóstico. Le pidió con un gesto de la mano que se quitara la camisa, a lo que el joven lo hizo sin inmutarse. Sakura trató de no sonrojarse ante la vista que tenía frente a ella.
Mientras lo revisaba, Itachi estaba observando detenidamente a Sakura. Lo hacía siempre que podía. Y uno de los mejores momentos para hacerlo era cuando ella lo revisaba en el hospital porque 1 estaban solos y 2 ella estaba concentrada revisándolo y no se daba cuenta de su mirada sobre ella.
Ajena al profundo análisis al que estaba siendo sometida, Sakura terminó de revisarlo.
-Tal vez no estés en peligro de muerte, pero lo seguro es que hoy te quedaras en observación, Itachi – Sakura sonrió al ver el terror en los ojos del Uchiha –Eso te pasa por hacer cosas sin sentido.
-¿No hablas en serio, verdad? No pensaba quedarme aquí a pasar la noche – dijo el joven, aterrado ante la perspectiva de quedarse solo en una habitación de hospital. De un hospital.
Sakura le miró, con ambas cejas alzadas.
-Entonces, ¿Qué pensabas al venir aquí? O mejor dicho, ¿Qué pensabas cuando entrenaste bajo la lluvia? – indagó la joven, ciertamente curiosa por encontrar una razón lógica para entender el motivo que había llevado al mayor de los hermanos Uchiha a entrenar bajo la lluvia.
-Sólo quería verte, en eso pensaba - se dijo Itachi internamente, o al menos, así lo creyó.
Pero cuando vio la expresión sorprendida de Sakura, supo que lo había dicho en voz alta.
Mierda.
-¿Qué…qué dijiste? – le dijo Sakura, sin dar crédito a lo que había oído.
Itachi suspiró. Al ver la expresión de su doctora, no pudo reprimir la sonrisa que se formó en su rostro.
-Sé que lo escuchaste bien, Sakura – dijo Itachi, observando las reacciones de la joven –Es la única manera que me quedaba para poder verte – dicho esto, se encogió de hombros, como si lo que había dicho no fuera la gran cosa.
Pero era cierto. Mirarla en sus visitas al hospital era la única forma en la que no se vería sospechosa su cercanía a la joven médico. Y así se evitaba tener que lidiar con su hermano menor por su relación con Sakura.
Sakura parpadeó en repetidas ocasiones, tratando de asimilar las palabras del joven. ¿Eso quería decir que se había dejado herir en las misiones y entrenado bajo la lluvia sólo para verla? Imposible.
-No te creo – le dijo la joven –Es… - no pudo terminar de hablar porque, en menos de un segundo, se dio cuenta que estaba entre una de las paredes de la habitación de Itachi y el cuerpo del joven.
-¿¡Qué crees que haces!? – chilló Sakura, confundida y nerviosa por la cercanía del hombre a partes iguales.
-¿Qué tengo que hacer para que me creas? ¿Besarte? Porque créeme, lo haría encantado – le dijo con una sonrisa el joven. Sakura trató de sacárselo de encima, pero Itachi la tomó de la cintura, atrayéndola más a su cuerpo.
Era demasiado para Sakura. Demasiado cerca, demasiado atractivo. Eso y que estaba sin camisa, y que la tenía fuertemente, pero sin lastimar, agarrada de la cintura.
Se atrevió a mirarlo a los ojos, y pudo percibir un brillo especial en los ojos ónix de su paciente. De su guapísimo paciente.
De repente, se le olvidó que él le sacaba 6 años de diferencia y, sobretodo, se le olvidó que era el hermano mayor de su compañero de equipo. El cual, si los miraba en esa situación, se escandalizaría y repartiría chidoris por todos lados.
Consciente de que alguien podría entrar a la habitación y los encontraría en una escena por demás comprometedora, la joven se dispuso a hablar.
-Ita… Itachi, suéltame. Alguien podría entrar y si nos ven se armará un alboroto – le dijo la joven, sin atreverse a mirarlo a los ojos. Estaba demasiado azorada como para hacerlo.
-No me importa – le dijo. Llevó una mano al mentón de Sakura y lo elevó, para que lo mirara a los ojos. La joven, sin opción, lo miró.
Se veía adorable, concluyó Itachi. Sus ojos jade brillaban tanto que se quedó hipnotizado por ellos, y tenía un tierno sonrojo coloreando sus mejillas.
Sin importarle nada, se acercó aún más a Sakura, hasta que sus narices se rozaron y sus labios quedaron a centímetros de tocarse. Justo cuando Itachi iba a cortar la distancia que lo separaba de esos labios que tanto había soñado con besar, se oyó un golpeteo en la puerta de la habitación.
-Sakura-sama – llamó una mujer al otro lado de la puerta.
Sakura miró alarmada a Itachi, el cual tenía una expresión de fastidio en su rostro, pues habían interrumpido el íntimo momento que estaba compartiendo con la joven.
-Suéltame – susurró Sakura. Itachi negó con la cabeza. Justo cuando iba a hablar, la mano de Itachi se posó en su boca, impidiéndoselo.
-Sakura-sama – se volvió a oír. Sakura hablaba contra la mano de Itachi y el joven siseó pidiéndole silencio.
-Al parecer no está aquí – dijo la voz que había estado llamando a la joven doctora. Poco después, se escucharon unos pasos alejándose de la puerta.
Cuando la mujer se alejó, Sakura se quitó la mano de Itachi.
-¿Qué crees que haces? – le increpó, olvidándose de la cercanía del hombre.
-¿Tu qué crees? No iba a dejar que nos interrumpieran – Itachi alzó una ceja -para dar más énfasis a su punto- y se acercó de nuevo a Sakura, dispuesto a continuar el camino hacia sus labios.
Sakura sólo quería desaparecer. Itachi la ponía tan nerviosa que no lograba pensar con claridad. Y su cercanía no ayudaba mucho. Solo atinó a cerrar los ojos.
Los labios del joven se posaron en los suyos e iniciaron una suave danza. La joven no sabía qué hacer. Era su primer beso. Consciente de eso, Itachi se paró un momento y le dijo:
-Sólo déjate llevar, no tengas miedo – y de inmediato se volvió a adueñar de esos labios que había estado deseando desde hacía mucho tiempo.
Hazle caso, sólo deja de pensar en las consecuencias y disfruta del momento. Le dijo a Sakura una vocecita en su interior.
Insegura, llevó sus manos al pecho descubierto de Itachi y se dejó llevar. Al principio, el beso fue suave, tierno. Pero el joven lo intensificó, haciéndolo demandante. Sakura no tenía experiencia para comparar, pero pudo sentir un rasgo de deseo en Itachi mientras la besaba. Y eso la asustó, porque nunca había estado en una situación como esa.
Consciente de que estaba a punto de perder el poco autocontrol que le quedaba, Itachi se separó de la joven, tratando de controlar sus impulsos.
Sonrió cuando vio que ella aúno no había abierto los ojos, y aprovechó eso para acariciar la mejilla sonrojada de la joven.
Sakura abrió los ojos y le miró, tímida. Itachi la estaba mirando con una sonrisa en el rostro y ella no pudo evitar devolvérsela.
Contento por el momento, Itachi retiró las manos de su cintura y se alejó un poco, tomando en el camino las manos de la joven, las cuales habían reposado en su pecho. Las besó y luego miró a Sakura, y sin poder evitarlo, se volvió a acercar a ella y la abrazó por la cintura. Sakura era alta, pero seguía siendo más baja que él, y entre sus brazos la sintió tan pequeña y frágil que temió romperla.
Sakura rodeó tímidamente con sus brazos al joven.
El abrazo se prolongó por más tiempo, hasta que Itachi besó la frente de la joven y se separó de ella.
-Bueno, creo que te dejaré ir por esta vez – dijo Itachi, con una sonrisa en el rostro. Le dio en rápido beso en los labios a su joven doctora y agregó –No veremos pronto – dicho esto, se dirigió a donde estaba su camisa y se la colocó.
Sakura se sonrojó por sus palabras. Pero cuando observó que él hacia ademán de irse, reaccionó.
Agarrándolo del cuello de la camisa, lo condujo a la camilla de la habitación. Itachi la observó, con un brillo extraño en sus ojos.
-No pensé que fueras a dejar que las cosas subieran de nivel – dicho esto, tomó de la cintura a Sakura y se acostó en la camilla, dejando a Sakura encima de él.
Maldito pervertido, pensó Sakura sonrojada.
Con dificultad se zafó del agarre del joven. Se incorporó y antes de que Itachi emitiera una queja por deshacer el contacto, una sonrisa maliciosa apareció en el rostro de Sakura.
-Me parece que estas olvidando un punto importante – el joven la miró, confundido – ¿Acaso ya olvidaste que hoy dormirás en el hospital? – Dijo, y tuvo que contener la risa al ver la expresión del Uchiha, totalmente desencajada –No pongas esa cara, Itachi. Tienes fiebre, y está alta, tienes que estar en observación hasta que tu temperatura vuelva a la normalidad.
-Me siento perfectamente bien, no hay nada de que preocuparse – dijo Itachi, en un intento desesperado porque Sakura le diera de alta.
-Yo no lo creo así, y en vista de que la medico soy yo, seguirás la indicación que estoy dando y te quedaras en observación esta noche – finalizó la joven, en tono profesional.
Cuando pensó que Itachi había cedido, dio media vuelta para dirigirse a la puerta, pero antes de dar un paso en esa dirección, sintió como el joven la tomaba del brazo y la atraía hacia su cuerpo, abrazándola por detrás.
-Si tengo que quedarme esta noche en el hospital, entonces tú te quedarás conmigo – le susurró al oído, haciendo que Sakura se estremeciera por la cercanía.
La joven trató de deshacer el agarre de las manos de Itachi entorno a su cintura, pero el Uchiha no cedió.
-Si eres así de posesivo a pesar de que no somos novios, no quiero imaginar qué será de mi cuando lo seamos – murmuró sombríamente Sakura. Sin embargo, dada la cercanía que mantenían, Itachi logró escucharla. Una suave risa salió de sus labios.
-Tú ya eres mi novia – dijo el joven, para luego morder suavemente el cuello de la pelirrosa, como marcando territorio.
-¡Ni siquiera me lo has preguntado! –le dijo Sakura, indignada.
Itachi hizo girar a la joven hasta que quedaron frente a frente, y poniéndose a su altura, le dijo:
-Entonces, ¿Quieres ser mi novia, Sakura? – con su mejor sonrisa encantadora, el joven finalizó su petición.
Sakura se sonrojó. Mucho.
-¿Acaso planeaste todo esto antes de venir al hospital? – le preguntó.
Itachi negó, aun sonriendo.
-Y, ¿Si te digo que no? – le dijo Sakura, con una sonrisa en el rostro.
-Te seguiré a todas partes hasta que me digas que sí. Y me encargaré de alejar a cada chico que se te acerque – le dijo, con exquisita cortesía.
Sakura enarcó una ceja.
-¿Al menos me dejarás convivir con Naruto y con Sasuke, oh gran posesivo Uchiha? – le dijo la joven, irónica.
Itachi se detuvo a "meditar" su respuesta.
-Lo pensaré, aunque no te aseguro una respuesta positiva. Después de todo, Naruto está enamorado de ti, y mi hermano te trata como si fueras de su propiedad. No creo que ese dúo sea una buena compañía para ti en mi ausencia –finalizó, para atraer más a la joven hacia su cuerpo, en ademán posesivo.
-¡Itachi! – chilló Sakura, incrédula ante sus palabras.
El joven rió.
-Está bien. Ellos serán los únicos a los que no le irá mal por acercarse a ti. Ahora, ¿Me podrías hacer el honor de decirme que sí? – le dijo, ansioso ante su respuesta.
Sakura se llevó una mano al mentón, e hizo como si estuviera meditando profundamente.
-Hay muchas cosas que debemos hablar de esta relación, pero como sé que podré lidiar contigo, entonces sí, acepto – le dijo, para darle un beso en la mejilla y abrazarlo por el cuello.
Itachi sonrió y la abrazó por la cintura, hasta elevarla y dar vueltas con ella entre sus brazos.
Oyó la risa de Sakura y sólo por eso, él se dio cuenta que podría hacer todo, hasta quedarse en esa habitación del hospital.
Sencillamente, Una de mis parejas favoritas. Tenía que escribir sobre ellos, era mi deber (si son fanáticos de esta pareja, tengo otra historia en mi perfil sobre ellos titulada "El Heredero")
Quizá les parezca que este Itachi sea una versión más "expresiva" del habitual. La verdad pienso que si Itachi hubiera tenido la oportunidad de tener una vida medianamente normal, habría sido el Uchiha menos Uchiha de la familia. Lo imagino como una persona más expresiva, no al nivel de Naruto, pero sí lo imagino algo similar a como lo he plasmado en esta mini historia. ¿Qué piensan ustedes?
Ya saben, espero sus comentarios. Son material de inspiración para mí.
Hasta la próxima pareja/historia.
