¡Hola! He vuelto, ji, ji, ji.

Un nuevo capítulo se cierne ante nosotros, y espero de todo corazón no herir la sensibilidad de nadie, desde el capitulo pasado advertí que este sería lemon… así que… quedan advertidos nuevamente, sí son menores de edad por favor léanlo con los ojos cerrados, sí son mayorcitos y les gusta el género, disfruten por favor… espero haberlo hecho bien.

Gracias infinitas como siempre a los lectores anónimos, y a aquellos que han puesto esta historia en favoritos y la siguen…besos y abrazos gigantes.

Los personajes no me pertenecen son de la maravillosa Rumiko.


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Capitulo 3: Y todo gracias al chocolate de la pasión

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CHOCOLATE DE LA PASIÓN

¡Extraordinario chocolate afrodisiaco!

¿Tiene usted problemas para que la pasión de su pareja salga a flote?

¡NO BUSQUE MÁS!

¡ESTE MARAVILLOSO REMEDIO ES PARA USTED!

¿su pareja tartamudea?

¿se sonroja y no le puede demostrar su amor?

¿Es demasiado tímido o tímida?

Puede usarse en múltiples recetas o incluso comerse solo, el efecto de este dura un aproximado de entre 9 y 10 horas después de su ingesta, y comienza a hacer efecto después de una hora de haberlo comido.

Advertencia: El maravilloso, multifacético, esplendido, chisporroteante, resplandeciente asombroso, sorprendente y prodigioso chocolate, sólo funciona si existe amor verdadero.

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Los sonidos que salían de la habitación eran por demás llenos de sensualidad, de esos que harían que cualquiera se sonrojara e incluso se aceleraran los latidos del corazón con un tremendo ¡Dios mío! salido de los labios, así de apasionante estaba la cosa dentro de esa caldeada habitación, a casusa del calor que ambos reflejaban, sus cuerpos sudorosos y calientes a más no poder, siendo acariciados, rasguñados, mordidos, apretados y constantemente en fricción gracias al cuerpo de su amante.

- ¡Oh! no pensé que esto pudiera suceder, eres sencillamente increíble…todo un semental.

- Yo no creí que tu fueses tan atrevida… pero, me encanta.

Más ruidos guturales e indescifrables salían de aquella habitación, pues la pareja estaba en una burbuja de pasión de la cual no podían salir.

- Así, así…¡oh!

- ¿Te gusta?...

- Por supuesto Tofu… sigue así.

Kasumi, la tierna y dulce Kasumi, había embaucado a la familia, todo con el fin de por fin reunir a su querida hermanita y a su tímido cuñado, claro está, que había aprovechado la ocasión para tomarse un tiempecito con el amor de su vida, el Doctor Tofu, quien tímido, tímido, ya no era, pero claro que ante todos los demás y a petición de su fogosa, hermosa y adorada novia Kasumi había callado, pues nadie debía saber de su relación.

Mientras iban en el taxi rumbo al restaurante buffet todos platicando y riendo, el taxi eran una camioneta puesto que eran muchos y por extraño que pareciera Kasumi había decidido ir en la parte trasera… sola, así que cuando nadie prestaba atención ella actuó como toda una artista marcial, saltó de la camioneta en movimiento rodando por la banqueta y levantándose al instante con un maravilloso salto que habría puesto verde de la envidia a la mismísima Shampoo, quien es sabido por todos es una de las más agiles prometidas del joven Ranma, se encaminó a la residencia/consultorio del Doctor Tofu y con su serenidad de marca registrada y una tranquila sonrisa tocó a la puerta.

- Hola Tofu, disculpa la tardanza, he tenido algunos inconvenientes, pero ya los he resuelto, no te preocupes…

Dijo mientras le regalaba su sonrisa más deslumbrante, para después arrojarse a sus brazos y besarle apasionadamente… obviamente Tofu la esperaba ansioso, así que no le hizo más preguntas por el momento, bueno al menos no de esa índole…


- ¿Familia no les parece un poco extraño que Kasumi haya desaparecido de esa manera? ¿y que casualmente Akane se haya sentido mal? ¿y que Ranma se haya quedado dormido? ¡y sin cenar! – preguntaba Nabiki, con cara de aquí hay gato encerrado y yo voy a sacarlo.

- Querida ya no te preocupes por eso, sabes que tu hermana es muy cuidadosa y responsable, quizá le dio remordimiento dejar a tu hermana y a mi hijo solos en casa y regresó para prepararles la cena y cuidar de ellos… siempre tan dulce y dedicada… - decía totalmente tranquila y restándole importancia la matriarca Saotome, Nodoka.

- Pues sí, lo sé ¿pero nos habría avisado al menos ¿no lo creen? ¿y lo de esos dos? me parece muy sospechoso – decía para nada convencida la mediana de las Tendo.

- Hija mía ya deja de preocuparte y disfruta la comida, ¡todo esta delicioso! – decía Soun Tendo mientras mordía una pata de pavo.

- ¡Delicioso, simplemente delicioso!

Decían todos los demás a coro, Genma y el maestro Happosai, quienes para colmo ya estaban tan borrachos como una cuba, haciendo bastante infructuoso el deseo de Nabiki de que todos dejaran lo que hacían para regresar a casa y descubrir lo que estaba sucediendo… porque claro que algo sucedía Nabiki lo sabía, pero para su mala suerte estaba demasiado lejos como para regresar a casa en ese momento, y demonios, la comida sí que estaba deliciosa, ya mañana sería otro día y definitivamente descubriría lo que había sucedido, y sacaría unos cuantos miles de yenes por ello.

Más tarde esa misma noche, y en extrañas y sospechosas circunstancias el taxi se descompondría y la familia tendría que quedarse en el hotel que casualmente incluían los cupones que Kasumi había conseguido… ¡todo gratis! ¿Como negarse? Además, había también un delicioso onsen para relajarse y bajar la comilona que se habían dado con el buffet.


¡Ring, ring, ring, ring, ring, ring, ring, ring, ring!

- Dojo Tengo diga... – decía la voz de un joven casi sin aliento

- Oh querido hijo mío ¿ya has despertado?

- Emm… sí, ya… me despertó el teléfono… ¿qué ocurre? – decía un poco distraído el artista marcial.

- Nada, nada, hijo sólo que salimos cenar, y estamos en la ciudad de Kamakura, pero pues tú estabas dormido cuando Kasumi subió a avisarles a ti y a Akane, la cuestión es que el taxi se descompuso y tendremos que quedarnos aquí en el hotel, y regresaremos hasta mañana temprano, por cierto deberías ir a ver a la pobrecita de Akane, le dolía la cabeza, recuerda que es tu deber como prometido cuidar de ella, y creo que Kasumi ya debe estar por llegar. Bueno que descansen querido, y no olvides demostrarle a mi nuera lo varonil que eres, hasta mañana.

Y colgó.

Casualmente esa misma noche aproximadamente una hora antes, habían recibido una extraña llamada de Kasumi avisando algo similar, y la cuestión es que ahora sabían que estarían solos toda la noche… una pervertida mirada se adueñó de Ranma… así que toda la noche, pensó sonrojándose y subiendo las escaleras a toda prisa… no quería hacer esperar a cierta chica de cabellos cortos y azulados.


Unas horas antes

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¡Mierda! te necesito Akane, ahora, pensaba Ranma con las mejillas rojas y la mirada totalmente oscurecida respirando agitado, salió por la ventana y camino con cuidado por la cornisa, iría con su prometida, no podía controlarse, no sabía que le estaba pasando. Apenas entro a la habitación de Akane, ella lo tomó de la cara y lo besó con pasión, lo único que pudo hacer él fue cerrar la cortina rápidamente, antes de rodear el cuerpo de su chica con sus brazos para que nadie los viera.

- Akane yo… no se… que me pasa… yo - decía entre beso y beso.

Ya que su prometida se había arrojado a sus brazos en el instante en que había puesto un pie en la habitación, ella se aferró a él y de un salto se subió a sus brazos, enredando sus piernas alrededor de su cintura.

- Lo sé… yo tampoco… sé… - decía completamente roja, aguantando un gemido pues su prometido besaba y mordisqueaba su cuello y ella aferraba sus brazos a la espalda de Ranma.

La cosa se había puesto muy candente mientras caminaban a casa en silencio, después de haber comprado las cosas que Kasumi les había encargado, no habían podido hablar puesto que las palabras se les hacían nudo en la garganta y en el caso particular de Ranma no solo era eso… era que deseaba con todas sus fuerzas tomar a su prometida y besarla como lo había hecho un poco más de una hora antes, mientras veían la serie esa de zombis, no podía dejar de verla e imaginar cientos de cosas subidas de tono, era cierto que no era la primera vez que le pasaba, su prometida tenía ese efecto en su persona, solía sucederle bastante seguido, ella era demasiado sensual y ni siquiera se daba cuenta, su cara era preciosa, esos ojos y esa sonrisa que le robaba el aliento y su cuerpo… para nada era como él decía cuando la insultaba.

Pero oigan, de alguna manera tenía que disimular, que sus piernas y trasero estaban de rechupete sin contar con su pequeña y apetecible cinturita y sus pechos, aunque no muy prominentes deseaba tocarlos sin recato alguno, pero esta vez era diferente, más apremiante y exigente ese deseo, tanto que sus pantalones comenzaban a apretar en cierta parte de su anatomía, razón por la cual en cuanto entraron al dojo, corrió como alma que lleva el diablo a su habitación… el plan había sido darse el mismo un desfogue como en tantas otras ocasiones, pero esta vez, sabía que no le funcionaria, el deseo desenfrenado que sentía por su prometida era demasiado y este debía ser satisfecho de otra manera, en el cual no podía dejar de pensar, y sin darse cuenta de las consecuencias, salió por la ventana y se dirigió a la habitación de su ardiente prometida.

Akane no estaba en mejor posición, cuando iban de la mano, sentía que esta ardía por el contacto con su prometido, sentía que si hablaba le diría alguna guarrada ¡y ella no era así! Era cierto que su prometido a veces le hacia temblar las piernas y es que el desgraciado estaba buenísimo, independientemente de su cara de modelo y esos profundos ojos azules, el maldito tenía un cuerpo que parecía esculpido por los mismísimos dioses, en varias ocasiones al verlo entrenar se había quedado incluso sin palabras y con un calor que le quemaba desde dentro, y uno que otro sueño subido de tono por los cuales en las mañanas sólo le hacían odiar a su estúpido prometido por ser el causante de esos sueños que le hacían desearlo así, por eso, cuando llegaron al dojo y después de entregar el encargo de su hermana, subió a su habitación con el firme propósito de preparase para una ducha helada, ella era una señorita decente, y si quería seguir siéndolo, esa era la única solución que se le ocurría por el momento, pero el estúpido de su prometido destruyo sus planes… en cuanto lo vio entrando por la ventana pensó, a la mierda con el baño, ahora me cumples tarado.

Sus labios eran fuego líquido, quemaban ahí donde se posaban, sus labios, sus mandíbulas, su cuello, sus hombros e incluso el inicio de sus senos, sus manos eran como carbones encendidos que dejaban la huella abrazadora de sus caricias ahí donde tocaban.

Por el momento estaban sosteniéndola de la cintura, ya que ella se había encaramado en sus brazos sosteniéndose con sus piernas enrolladas a la cintura de Ranma, pero muy lentamente una de sus manos se abría camino poco a poco hasta su firme trasero, acariciando y apretando ahí donde se posaba, no podía controlar sus actos, que ciertamente eran muy poco decorosos y del pudor ni hablemos, ya no existía, no formaba parte de lo que sucedía en esa habitación, él era todo lo que necesitaba en esos momentos, el mundo en su totalidad había dejado de existir, sus fuertes brazos eran lo único que la sostenía en el universo, todo pensamiento que no fuera unirse a él, carecía de sentido para ella.

Lo besó como lo había soñado multitud de ocasiones, mordió sus hombros y saboreo la piel de su fuerte cuello, deshizo la trenza que colgaba por su espalda, separó su rostro del de él y lo vio observándola con esa mirada salvaje y su cabello suelto cayendo ahora por su hombros, le excitaba pensar que él estaba así por ella, que la oscuridad de sus pupilas era debido al deseo que ella ocasionaba, que sus labios estaban hinchados y enrojecidos gracias a los besos y mordidas que ella le proporcionaba sin medida, podía sentir su dureza, su excitación, sabía que esto se llevaría hasta termino, hasta que ambos hubieran satisfecho el deseo que los carcomía.

La mente dejó de funcionar racionalmente, ahora sólo quedaba el instinto.

La llevo aún en brazos y la sentó sobre el escritorio, ella aún le rodeaba con sus piernas, un delicioso balanceo involuntario de su parte la hizo gemir, cosa que hizo que se nublara más su mente, el deseo lo controlaba, se vio a si mismo gozando del hermoso cuerpo de su prometida, a la que amaba con locura y sin poderse controlar más, le quito la blusa casi rompiéndola en el acto, dejando sus suaves pechos sólo cubiertos por el sujetador de encaje blanco, el cual comenzó a bajar a punta de delicadas y ardientes mordidas, hasta llegar a uno de los pezones, esos delicados capullos rosados en la cima de sus pechos, y con dulzura se prendió, besando, lamiendo y succionando, arrancando una serie de suspiros y suaves gemidos de su prometida.

Akane sostuvo la cabeza de él sobre su pecho, y él, con sus manos acariciaba frenéticamente sus piernas, que aún estaban cubiertas por sus jeans, mientras se balanceaba deliciosamente frotando sus intimidades y, al mismo tiempo le regalaba deliciosas caricias con su boca en los pechos, no supo en que momento su sujetador había desaparecido de escena, sólo se dio cuenta cuando Ranma besaba alternativamente uno y otro pecho, mientras una de sus manos acariciaba y apretaba el que quedaba libre de vez en vez, sentía su centro palpitar con cada arremetida de Ranma.

No quería quedarse de manos cruzadas mientras él se daba el gusto, ella quiso también saborear aún más su piel así que sin más abrió su camisa china haciendo volar los botones y arrojándola por cualquier lado, dejándolo solo en la camisa interior negra, que pronto también dejo de cubrir su musculoso torso.

Pasaba suavemente sus uñas en su fuerte y ancha espalda mientras besaba su clavícula y mordisqueaba su hombro, él gruñía y respiraba agitado… ambos desnudos de la cintura para arriba.

Una voz los hizo congelarse.

- Akane saldremos a cenar fuera ¿aún te sientes mal? Oh que pena, entonces supongo que no podrás ir con nosotros, ¿y Ranma está dormido? qué pena. Bueno les deje algo de comida que sobró de la mañana pueden comer eso… no se preocupen por nosotros llegaremos como a las 10 de la noche… que te mejores hermanita.

- ¿Que rayos fue todo eso? – preguntó Ranma confundido.

- Ni idea… pero tenemos tiempo… - dijo sensualmente Akane.

Y sin más, dejó de rodearle con sus piernas lo empujó suavemente y se bajó del escritorio quedando de pie frente a su sonrojado prometido, quien la devoraba con los ojos, cadenciosamente comenzó a bajar sus jeans, quedando en una diminuta pantaleta blanca de encaje, alzo la vista un poco apenada, pero cuando lo vio ahí parado frente a ella la pena se esfumo aumentando el fuego de su interior, mientras una humedad ya conocida comenzaba a fluir de ella.

Ahí estaba él, con el cabello suelto y salvaje, los ojos azules tan oscurecidos y fieros, las mejillas sonrojadas, los labios entre abiertos, bajó un poco la mirada, y vio su ancho pecho, respirando agitado con los brazos descansando a los lados, preparados para tomarla en cualquier momento, los músculos de su abdomen tan marcados, sudorosos y tensos, a la espera, no se resistió más y se acercó a él arrodillándose en el acto, para besar sus abdominales y oblicuos, sujetó su espalda baja, besó y mordió hambrienta de él, comenzó a desatar el nudo de sus pantalones chinos, regalando una suave y fogosa mordida por encima del pantalón en su miembro, que hizo perder toda cordura en Ranma.

Verla tan malditamente sensual desnudándose para él, y luego al verla arrodillarse, besarle y luego la mordida… uff demasiado para su autocontrol, la tomó en brazos y la posó delicadamente en la cama mientras él se posicionaba sobre ella, cuidando de no aplastarla, era tan pequeña, al sentirla bajo él se dio cuenta de ello, puesto que en este último año él había crecido bastante, ella no tanto, era pequeña, su pequeña y ahora estaba debajo de él, retorciéndose sensualmente, abrazándolo y besándolo, casi desnuda, su miembro palpitó.

Comenzó a bajar sus pantalones quedando ya solo en el bóxer negro y ajustado, se abrió espacio entre sus piernas y nuevamente comenzó ese balanceo de caderas que les robaba el aliento, y hacia que gemidos y gruñidos brotaran de sus gargantas, Akane sujeto sus firmes nalgas e hizo presión, él se pegó aún más a ella, regalándole un fiero gruñido, mientras besaba sus pechos, la volteo dejándola de lado, y se acomodó detrás de ella, frotándose contra su trasero, mientras con una mano masajeaba un pecho con la otra comenzó a dar caricias en la intimidad de Akane, primero sobre la ropa interior, luego lentamente bajo ella, frotaba delicadamente su dedo corazón sobre la pequeña protuberancia, besaba su cuello y hombro mientras ella se movía ansiosa, deseando llegar al final, estaba a punto de explotar, cosa que logró cuando él introdujo la falange de uno de sus dedos en su intimidad, entrando y saliendo de ella deliciosamente. No pudo controlar el grito de goce que salió de su boca, mientras se convulsionaba en los brazos de su amado, derramándose sin control, estremeciéndose por el intenso placer y apretando su dedo dentro de ella.

¡Ring, ring, ring, ring, ring, ring, ring, ring, ring! El teléfono no dejaba de sonar.

- ¡Demonios! – dijo molesto el chico, ya vuelvo…

Corrió lo más rápido que podía, y aún agitado contesto.

- Dojo Tendo, diga... – decía la voz de un joven casi sin aliento

- Oh querido hijo mío ¿ya has despertado?

- Emm… sí, ya… me despertó el teléfono… ¿qué ocurre? – decía un poco distraído el artista marcial.

- Nada, nada, hijo sólo que salimos cenar, y estamos en la ciudad de Kamakura, pero pues tú estabas dormido cuando Kasumi subió a avisarles a ti y a Akane. La cuestión es que el taxi se descompuso y tendremos que quedarnos aquí en el hotel, y regresaremos hasta mañana temprano, por cierto, deberías ir a ver a la pobrecita de Akane, le dolía la cabeza, recuerda que es tu deber como prometido cuidar de ella, y creo que Kasumi ya debe estar por llegar. Bueno que descansen querido y no olvides demostrarle a mi nuera lo varonil que eres, hasta mañana.

Colgó el teléfono con una sonrisa y una pervertida mirada se adueñó de Ranma… así que toda la noche, pensaba.

Sentía que su miembro palpitaba urgiéndole encontrar alivio, desesperado corrió a la habitación de Akane, ella aun se recuperaba del fuerte y primer orgasmo de su vida, que las caricias de Ranma le habían otorgado, pero el deseo aún no se apagaba, todavía no se sentía satisfecha, quería más, lo vio entrar, cerrar la puerta tras de si y poner el seguro.

Nunca se podía estar cien por ciento seguro en esa casa.

Se acercó nuevamente como un cazador acechando a su presa, estaba recostada boca arriba, con los ojos casi negros por el deseo y respirando agitada, ella se incorporó mientras él se acercaba, cuando estuvo frente a ella lo tomó violentamente y bajó de golpe su bóxer, dejándolo expuesto ante ella en toda su gloriosa desnudes, con su pequeña mano rodeo su miembro y comenzó a frotarlo torpemente, esto hizo que Ranma casi desfalleciera de placer y aún más, cuando ella acercó sus labios y le besó, acariciando suavemente con su lengua la punta de su miembro mientras movía lentamente su mano.

Él sujetó su cabeza sin poderse controlar, incitándola a más.

No sabía si lo estaba haciendo bien, claro que había escuchado el cotilleo con sus amigas sobre el sexo oral, pero ella nunca se había mostrado muy interesada en el tema, pero bueno… alguna que otra cosa técnica si que se había quedado guardada en su mente.

Introdujo el miembro de Ranma en su boca suavemente cuidando de no lastimarlo con sus dientes, supo que iba por buen camino cuando él sujeto su cabeza, mientras echaba la cabeza hacia atrás, cerrando los ojos, gruñendo y clamando su nombre.

- ¡Arg Akane!

Sentía que llegaría en cualquier momento, así que delicadamente la separó de su miembro, la recostó de nuevo sobre la cama y la besó mientras bajaba la pantaleta que cubría su intimidad, abrió sus piernas y se posiciono en su entrada, mientras la besaba jugueteando con su lengua, degustando su propio sabor en ella, cuando sus intimidades se tocaron sin ninguna tela de por medio ambos gimieron fuertemente… eso había sido espectacular, él alzo su rostro y la miro fijamente, pidiendo en silencio su aprobación para seguir adelante, ella sonrió, lo beso delicadamente y le dijo:

-Soy tuya Ranma… tómame…

Diablos, sencillamente lo volvía loco.

Comenzó a entrar lentamente en ella, era glorioso, su estrechez, calidez y humedad no se comparaban con nada, el placer que sentía sólo se interrumpió al notar que Akane clavaba inconscientemente las uñas en su espalda, trató de controlarse respirando profundamente, y abrió los ojos, ella apretaba los ojos y unas rebeldes lagrimas resbalaban de ellos, mientras apretaba los labios en una mueca de dolor y respiraba agitada.

- Tranquila… te amo Akane – había dejado de moverse, acariciaba su rostro con la nariz y le daba delicados besos en la frente para tranquilizarla.

- Yo estoy bien… sólo… ve despacio… - decía aún con los ojos cerrados, había sentido como si la hubieran atravesado con un hierro ardiendo, sabía que seria así, pero que pronto y sí eran pacientes el dolor pasaría.

Por su lado, él tenía otros datos… sabía que entre más se tardara en penetrarla, más le dolería, así que con algo de arrepentimiento terminó de entrar en ella de un sólo y potente movimiento.

- ¡Ah! ¡Idiota! … te dije lentamente animal… - decía con los ojos totalmente abiertos ahora, furiosa y dolorida.

- Lo … lo la-lamentooo, tenía que ser así… ahora relájate marimacho… - decía con los ojos cerrados y con una sonrisa imposible de ocultar, tratando de controlarse pues el placer le impedía pensar con claridad.

- Imbécil, siempre tan malditamente egoísta… - estaba furiosa al ver la sonrisa de bobalicón que no podía controlar, mientras ella estaba siendo empalada por su miembro, el cual era bastante grande… no es que tuviera mucho de donde comparar, pero según la media… sí que era grande.

- Akane no sabes cuanto te amo, - le dijo sonriendo y ya con los ojos abiertos – siempre, desde que te vi la primera vez, supe que serias la mujer de mi vida, mi hermosa marimacho – dijo esto ultimo besando dulcemente los labios de Akane.

Las palabras de Ranma y su mirada no dejaban lugar a dudas, él la amaba, se sintió tonta por molestarse y sonrió para él de una manera esplendorosa, respondió a su beso, saboreando sus labios, olvidándose de todo, sintiendo la dulce caricia de su lengua jugueteando con la suya, el beso se volvió hambriento nuevamente, y el fuego comenzó a esparcirse de nuevo en su cuerpo, el dolor empezó a desaparecer, Ranma no se movía a pesar de que su cuerpo y su instinto le gritaban que lo hiciera, poco a poco ella comenzó a moverse, despacio, balanceando sus caderas deliciosamente… el dolor se esfumo y pronto Ranma también se movía sincronizadamente con ella, arrancando suspiros y gemidos altamente sensuales en ambos.

Él arremetía y se movía como todo un experto, en menos de 10 minutos aprendió lo que hacia sentir más placer a su marimacho, gracias al control de su cuerpo, qué había aprendido gracias a las artes marciales, había podido controlarse hasta el momento para no acabar rápido, quería que ella disfrutara tanto como él.

Ella enredaba sus piernas en las de él, mientras se abrazaba su espalda con fuerza, sus manos viajaron a su trasero apresándole fuertemente, evitando que se alejar de ella, él arremetió con potencia más profundamente. Gemían cada vez más fuerte y sin poderlo resistir más, ella se convulsiono una vez esa noche en un fuertísimo orgasmo, apretándolo con espasmos de placer, él no se quedó atrás al ver como su marimacho se disolvía entre sus brazos, ya no puedo resistir y libero su semilla palpitando en su interior, convulsionando también sobre ella… con unas ultimas estocadas dejó de moverse dentro de ella, y se quedaron así, abrazados, recuperando la respiración y controlando por fin la salvaje carrera que sus corazones habían emprendido.

Salió de ella, se recostó a su lado y la acuno en sus fuertes brazos.

- Te amo mi marimacho.

- Te amo mi…idiota.

Se sonrieron sabiendo que lo decían en broma, y con cariño se dieron un último beso de buenas noches, se cubrieron con las sabanas y se quedaron dormidos.

Continuara…


Uff estoy roja como tomatito recién cortado… OMG, espero en serio, en serio, que les haya gustado, como se darán cuenta soy nueva en esto de los lemon, pero bueno…

Espero sus reviews… :)

Y hablando de reviews gracias a:

Rakane: Estoy feliz que bien que te haya encantado, y creo que todos le agradecemos a Kasumi por su sabia intervención, ji, ji, ji. Saludos.

Sakura son Zukino: Gracias linda, y si Kasumi y sus travesuras…también son mi pareja favorita, Ranma y Akane por siempre. Saludos.

Nao Saotome Malfoy: Hola de nuevo, Pues no será tan maquiavélica como Nabiki, pero sí, que es lista y picara la tremenda Kasumi, que no te coman las ansias que y llego el nuevo cap…y los que nos faltan. Saludos.

Lina Guest xd: ¡Hola! Que gusto que te haya encantado, creo que todos seguimos en shock por Kasumi, ja, ja, ja. Saludos.

VeronicaDestroyer09: ¡Gracias! Que genial que te haya gustado, Kasumi nos has dejado sorprendidas y pensativas, ja, ja, ja, aquí esta el siguiente…esas ansias son asesinas ¡cuidado! Saludos.

Y sin más por el momento, nos leemos luego.