Hola, aquí estoy de vuelta con un capitulo más de este fic, espero que les guste, como siempre gracias gigantes a quienes siguen esta historia y la han puesto en favoritos. Las aclaraciones del capítulo y los agradecimientos a sus amables reviews, al final del cap.

Su apoyo es la energía vital para seguir escribiendo, y sus reviews son como un multivitamínico XD…Gracias.

Los personajes no me pertenecen, son de Rumiko Takahashi

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Capítulo 2: Gracias al chocolate de la pasión - segunda parte.

Aproximadamente a las 10 de la noche el efecto del chocolate de la pasión dejo de hacer efecto en el sistema de ciertos artistas marciales herederos de la escuela de estilo libre el Musabetsu katuto-Ryu.


12:00 a.m.

Se sentía hecha puré, pero un delicioso puré, cada articulación de su cuerpo estaba como desencajada placenteramente, sus adoloridos músculos ahora estaban en un cómodo estado de relajación, una sonrisa de satisfacción se negaba renuentemente a abandonar su rostro, todo su cuerpo se sentía diferente como si hubiera corrido un maratón, hubiera ganado y ahora estuviera relajada gozando su victoria…pero cierta incomodidad entre sus piernas la hizo volver a la realidad de esa bruma de sueño en la que estaba, además una mano grande, un poco rasposa y dura la estaba tomando fuertemente de la cintura pegándola a un grande y fuerte cuerpo detrás de ella, su piel era tersa y cálida, firme y suave a la vez…una mansa, tranquila y cálida respiración le daba en la nuca, haciendo que un cosquilleo la recorriera de pies a cabeza…se sentía tan bien estar en sus brazos, nuevamente una sonrisa aun más grande se apodero de sus labios…

Sintió como si un rayo le cayera en ese instante ¡¿Qué!? Esa pregunta se abrió espacio en su mente de forma explosiva, devolviéndola a la realidad, ahora podía recordar en los brazos de quien estaba…y no solo eso, un sonrojo enorme la hizo darse cuenta que estaban no solo abrazados, si no totalmente desnudos… un grito interno que de haber salido de sus labios habría roto los cristales de cada ventana en esa casa, fue el que la hizo recordar no solo que estaban abrazados y desnudos si no el porque estaban así, poco a poco fue abriendo sus ojos, con la escasa luz de la luna que entraba por su ventana pudo observar el desastre que era su habitación, como si un tornado hubiese pasado por ahí, sus ropas regadas de cualquier forma por todas partes, junto con las de él… su corazón comenzó a latir demasiado fuerte y demasiado rápido, que incluso pensó que le daría un infarto en cualquier momento… ¿pero cómo terminamos así? ¡¿Cómo rayos terminamos así!?

Tranquilizo poco a poco su respiración y con esto los frenéticos latidos de su corazón, veamos qué paso… ¿Qué paso? Bien estábamos viendo The Walking Dead, lo recuerdo, comimos galletas y bebimos chocolate caliente, y luego yo…y él… ¡ah! ok, ok, luego fuimos por el encargo de Kasumi y él muy tarado me grito que me quería y yo… a él…bueno… luego estaba en mi habitación y él entro por la ventana y luego…ok bueno ya recuerdo como terminamos así…pensaba con cara de concentración.

Un dedo se posó sobre su entrecejo, el cual fruncía levemente mientras cavilaba.

- ¿Qué tanto piensas marimacho? – dijo una profunda y masculina voz muy cerca de su oído, para luego volver a posar su mano sobre su cintura y pegarla más a su cuerpo.

Como un acto reflejo se cubrió rápidamente el busto con la sabana tomándola fuertemente con sus manos, evitando su mirada, por extraño que pareciera, el valor del cual había hecho gala hace unas horas la había abandonado y ahora ni siquiera se sentía capaz de hilar un pensamiento coherente o de decir alguna frase completa, sus labios estaban sellados.

- ¿Acaso te…te arrepientes? Yo…yo lo…lo siento… - dijo con pesar en su voz y retiro su mano de la cintura de la chica mientras se alejaba de la calidez de su cuerpo y se sentaba dándole la espalda.

La sabana resbalo y ahora tanto su pecho como su ancha espalda estaban descubiertos, solo se cubrían sus piernas y sus partes nobles, todo el valor que había tenido que reunir para decirle aquello se fue al traste al ver como ella rehuía su mirada y se negaba a hablarle, seguro ella se arrepentía de lo que habían hecho.

Despertó unos minutos antes que ella, le costó un poco ubicar en donde estaba y con quien, pero cuando hubo resuelto la incógnita, la felicidad que sintió fue abrasadora, tener su pequeño cuerpo desnudo pegado al de él, solo le hacía desearla de nuevo, verla respirar pausadamente y con ese gesto de tranquilidad y felicidad, amplío aún más su enorme ego pues era por él que ella sonreía, luego la sintió removerse suavemente en sus brazos, su respiración cambio y su corazón latía tan fuerte que incluso él podía sentirlo, un fiero sonrojo la cubrió de pies a cabeza, se veía tan linda, ella abrió lentamente sus ojos y una cara de aturdimiento le lleno, luego de nuevo la tranquilidad se apodero de ella y mientras su semblante lucia concentrado, una suave sonrisa se adueñaba de su lindo rostro, fue ahí cuando se sintió tan seguro y confiado que se atrevió a decirle aquello, pero se equivocó, ella estaba arrepentida y probablemente lo odiaba más que nunca…y si eso era así él no podría resistirlo, vaya que él tenía su corazoncito caray.

- No seas bobo, a donde vas, - le dijo aguantando una sonrisa, mientras con una de sus manos lo detenía posándola en su espalda baja.

Cuando lo vio alejarse y darle la espalda supo que tenía que hacer algo rápido, siempre habían tenido tantos malentendidos por no aclarar las cosas y de ahora en adelante no permitiría que eso sucediera, y menos después de lo que el muy tarado le había dicho, ¿que si se arrepentía?, claro que no, pero bueno, le daba mucha pena…mucha.

Toco su espalda baja, sintiendo la calidez y suavidad de su piel, la firmeza de sus músculos, no pudo evitarlo se levantó y sintiéndose muy pero muy avergonzada se abrazó, así como Dios la trajo al mundo a él, a su espalda, rodeándole con sus brazos por la cintura.

- Si serás bruto, no puede una avergonzarse porque ya estas diciendo y pensado idioteces, muy propio de ti, - le dijo riendo, sin dejar de abrazarlo. Sus pechos se aplastaban en su espalda, no pudiendo evitar que esto le excitara, sus pezones se endurecieron y se le puso la piel de gallina.

Ranma lo sintió, la temperatura de su piel comenzó a caldearse, y cuando sintió sus pezones endurecerse en su espalda, no pudo evitar que cierta parte de su anatomía hiciera lo mismo.

-Akane – dijo con una frecuencia baja de voz mientras se daba la vuelta y la besaba.

La habitación se volvió un horno de nuevo y ni tardos ni perezosos los jóvenes se entregaron nuevamente a la pasión, sus cuerpos sudorosos se frotaban una y otra vez, mientras sus bocas y lenguas se apoderaban de lo que quedaba a su alcance, él la embestía fuertemente mientras con su boca se había apoderado de uno de sus pechos, ella arqueaba su espalda mientras movía acompasadamente sus caderas. Volviéndose locos de placer, gemían y gruñían una y otra vez el nombre de su amado, sus ojos oscurecidos por la pasión solo se enfocaban en aquel que era dueño de su corazón y ahora de su cuerpo, pronto llegaron nuevamente al tan esperado orgasmo, cuando él la penetro profundamente una ultima vez antes de derramarse dentro de ella.

Se quedo dentro de ella, recostado encima, regulando su respiración, dando pequeños besos en su frente, ella hacia lo mismo respiraba agitada mientras se aferraba aun a su espalda.

-Definitivamente, esto es mejor de lo que había imaginado – dijo Ranma mientras se apartaba de ella, y se echaba boca arriba, atrayendo su cabeza y recostándola en su pecho, mientras acariciaba su espalda con la punta de los dedos y su otro brazo lo cruzaba detrás de su cabeza, fijando su vista al techo donde unas estrellitas fluorescentes apenas brillaban.

- ¿O sea que ya te lo habías imaginado pervertido? – le dijo sonriendo mientras le daba una palmada suave en el pecho.

- Claro ¿que acaso crees que verte con esas falditas que te fascina ponerte no me hacen pensar en ti de una manera muy poco santa? Y ni te digo la de veces que he soñado con la vez que te vi desnuda por primera vez en el baño… supongo que, si soy un pervertido, ja, ja, ja, -

- ¡Ranma! – decía apenada la chica.

- Te amo Akane. – le dijo colocando sus dedos en su barbilla y girando su rostro para que lo viera a los ojos. – No sabes cuanto te amo. –

- Yo también… - dijo sonriendo, pero de pronto su expresión cambio a una de preocupación - ¿y ahora que vamos a hacer Ranma?, cuando la familia se entere… - decía poniéndose un poco azul del miedo, al pensar en ello.

- Creo…- dijo con un poco de temor- si a ti no te molesta…o sea… bueno…digo yo pienso – decía cada vez más nervioso, temiendo un doloroso golpe de parte de Akane.

- Si …yo-yo también pienso que es lo mejor – dijo devolviéndole el alma al cuerpo a cierto joven.

Los dos pensaban lo mismo, la familia no debía saberlo, esto se quedaba entre ellos. Al menos por el momento.


8:00 a.m.

A la mañana siguiente, el domingo la familia llego haciendo bastante ruido mientras bajaba del taxi, varias cosas sucedieron a la vez, Ranma y Akane despertaron asustados, pues toda la noche la pasaron haciendo el amor, así que sin darse cuenta durmieron hasta tarde, hasta las 8 de la mañana para ser exactos, el plan era levantarse temprano y que Ranma volviera a su habitación antes de que la familia llegara y los descubriera, Kasumi por circunstancias bastante similares también estaba llegando a la residencia Tendo aproximadamente a la misma hora, a las 8 de la mañana, mientras el taxi se estacionaba frente al dojo, y Naviki le pagaba al taxista.

Kasumi haciendo alarde de sus excelentes reflejos de artista marcial, porque así era, ella era una artista marcial, había crecido en un dojo y era lógico que algo se le pegara, durante su infancia su padre la inicio en el arte pero por cosas de la vida ella se fue alejando de las artes marciales poco a poco hasta dejarlas por completo, o al menos eso pensaba su familia, pues cuando nadie la veía, entraba al dojo con la escusa de limpiarlo y practicaba, nunca podría dejar el arte completamente, estaba en su sangre, así que haciendo alarde de esas habilidades, de un salto subió la barda cuando vio el taxi aparcando frente al portón, se lanzo al patio y aterrizo dando una voltereta, entro por la puerta de la cocina y con una rapidez impresionante saco del refrigerador varios ingredientes, mientras encendía el fuego en la estufa y picaba verduras, se ató el mandil a la cintura con una sola mano, el desayuno estaría listo pronto, no era la primera vez que se le hacia tarde, nadie se daría cuenta, aunque no pudo evitar que una gran sonrisa se adueñara de sus labios cuando escucho el estruendo en la habitación de su hermana y las voces algo exageradas de ambos gritándose algún que otro improperio junto con algún que otro silencio corto, seguro se daban sus besitos, ji, ji, ji. Todo había salido a la perfección hasta el momento…bueno casi.

Ranma se levantó alterado al escuchar las voces de su padre y Soun quejándose de la resaca.

- ¡Demonios! Akane despierta. – por el sobresalto Akane cayó al suelo dándose un buen sentón, pues Ranma se había levantado de golpe arrojándola como costal de papas al suelo.

- ¡Ten cuidado animal! ¡que rayos te sucede! Mira que la delicadeza no es lo tuyo, ¡y todavía te ríes idiota!, pero yo me encargo de borrarte esa estúpida sonrisa en este momento a punta de patadas no te apures, - decía poniéndose de pie lista para comenzar a patearlo.

Se detuvo con una pierna en el aire, al ver la cara de bobo de Ranma con unas ligeras gotas de sangre goteando por su nariz, rápidamente bajo la pierna y jalo con tanta fuerza la sabana para cubrirse (estaba en cueros, ¿si lo recuerdan? ¿verdad?) que lanzo a Ranma rodando contra la pared, dando un tremendo cabezazo en esta, hundiendo un poco la pared.

- Si que eres bruta ¡y tienes fuerza de gorila! Marimacho. – decía a su vez molesto y adolorido el chico.

-Eres un pervertido. –

- Otra vez con eso, Akane por si no te has dado cuenta, hicimos algo más que vernos desnudos. – Decía subiendo y bajando las cejas.

- Ya se… ¡Cállate qué pena! – decía roja como tomate y envuelta en la sabana como una momia.

- ¡Akane rápido ya llegaron!… - decía poniéndose de pie, en toda su gloriosa y magnifica desnudes, haciendo que Akane hiperventilara y sus ojos se abrieran desmesurados, – ya sé que te vuelvo loquita, pero te podrías mover, estas parada encima de mi bóxer – dijo con una sonrisita petulante, erguido en toda su altura y flexionando un poco un bíceps.

- ¿Qué? – decía perdida en su magnifico cuerpo, el cual parecía esculpido por los mismos ángeles - ¡QUÉ! Desgraciado vanidoso, ni quien quiera verte, tapate exhibicionista – le decía fingiendo molestia, cruzando los brazos fuertemente, lo cual hizo que se enredara más en la sabana, y terminara cayendo de bruces.

- Vamos Akane no tenemos tiempo, deja de ser tan torpe – le decía aun desnudo parado frente a ella, sin hacer realmente nada por apurase tampoco.

Akane se puso de rodillas como pudo y alzo la cabeza para gritarle una tierna grosería, pero se quedo muda y enrojeció aun más cuando lo primero que vio fue al amiguito de Ranma frente a su rostro.

- JA, JA, JA, creo que no tenemos tiempo para lo que estas pensando marimacho, más tarde quizá. – decía cruzando los brazos, mientras la observaba hacia abajo, y con una grande sonrisa en los labios.

- Cállate pervertido, me caí, bruto, y estoy enredada en las sabanas, ayúdame. – decía Akane sin poder quitar la mirada de "ahí".

Ranma la tomo en brazos y la levanto, y mientras se ponía el bóxer lo más rápido que podía le dijo:

-Acaban de llegar, tenemos que apurarnos, o si no todos se darán cuenta. –

Akane le miraba como si le estuviera diciendo el significado de la vida, (°-°) ladeo la cabeza tratando de entender lo que su prometido decía y de pronto sus palabras cobraron sentido para ella, cayéndole como una cubeta de agua fría, un escalofrió recorrió su cuerpo mientras gritaba espantada:

- ¡Demonios Ranma porque no me dijiste eso desde un principio! –

Ni tarda ni perezosa tomo la ropa del chico rápidamente la hizo bola y abriendo la puerta lo arrojo de una patada, antes de que la familia entrara, los podía ver por su ventana apenas acababan de cruzar el portón. Ranma se levantó de su incómoda posición, había aterrizado de cara sobre la duela con las piernas levantadas cual escorpión. Corrió a su habitación y se vistió lo más rápido que pudo, Akane por su lado se puso lo primero que encontró y trato de arreglar su cuarto lo mejor que pudo, pero había un pequeño inconveniente sus sabanas mostraban pecaminosas la mancha de la perdida de su virginidad, las arranco de la cama y no sabiendo muy bien que hacer por el poco tiempo con el que contaba solo atino a hacerlas nudo y arrojarlas dentro de su armario, ya vería que hacer cuando estuviera más tranquilo el asunto. Agitada se sentó en su recién tendida cama tratando de recobrar la compostura y los recuerdos de la noche la golpearon de lleno, estaba tan roja que parecía tener fiebre, humo salió de su cabeza y solo atino a cubrirse la cara con las manos mientras una sonrisa entre maniaca y feliz le colmaba el rostro, por los nervios comenzó a estrujarse las manos hasta que le dolieron, solo una cosa pasaba llenaba su mente sin darle espacio a algún otro pensamiento, Ranma me ama, hicimos el amor, ahora tenemos una relación , sus ojos chisporroteaban de amor y de pronto los nervios se fueron, la determinación que nació en su pecho la obligo a ponerse de pie, el tarado de Ranma era suyo y de ahora en adelante, nadie pero nadie, llámese gata, cocinera o demente, podría quitárselo. Se puso de pie, se aliso la ropa, alzo la barbilla con orgullo y salió con un porte envidiable de su habitación mientras una bella y cegadora sonrisa hacía gala en su linda carita.

-Buenos días familia, ¿qué tal les fue? – dijo mientras bajaba los escalones lentamente, había cierto dolorcillo que no la dejaba ser tan fluida en sus movimientos como acostumbraba.

- Muy bien hijita muy bien, ¿pronto llegara nuestro heredero? – Soun movía las cejas sugerentes, con una gran sonrisa.

-Seguro amigo, solos es casa como no demostrarse su amor – decía Genma palmeando la espalda de Soun, mientras ambos reían a carcajadas.

-Querida te ves radiante, ¿acaso mi hijo te demostró lo varonil que es? – Decía a su vez Nodoka con una mano en la mejilla y una imperturbable sonrisa.

Los colores se le subieron a la cara a la joven, mientras balbuceante negaba lo que habían dicho.

- Mi Akanita, como es posible que hayas permitido que el tarado de Ranma pusiera sus sucias manos en tu hermoso cuerpecito, si yo soy quien más te ama – El anciano salto con el fin de aterrizar en los pechos de la joven y restregarse en ellos, Akane se puso azul.

- Ni quien se interese en una marimacho, fea y pecho plano. – Dijo Ranma a sus espaldas, con la pierna alzada y con la cara de Happosai estampada en su pie, deteniendo su avance. Sus palabras habían provocado la ira de Akane, ella sabía que lo había dicho para sacarla del apuro, pero eso no significaba que no le enojaran sus hirientes palabras.

-Mira quien lo dice, ¡afeminado, pervertido y anormal! – Hundiéndolo con su mazo en las escaleras. Y se alejo de ahí lentamente, entrando en la cocina, para ver si podía ayudar en algo a su hermana Kasumi.

Naviki estaba recargada en el marco de la puerta del pasillo, con los brazos y piernas cruzadas viéndolo todo, sin decir una palabra, analizando, mientras los engranajes en su cerebro hacían click, una sonrisa de medio lado apareció en sus labios y un destello hizo acto de presencia en sus ojos.

Continuara…


Este capitulo no fue muy largo lo sé, y quizá ¿un poco aburrido?... pero es que he tenido una semana de locos, a veces casi pareciera que Rumiko esta escribiendo los aconteceres de mi caótica vida, ja, ja, ja.

Prometo que el próximo capítulo será más extenso y emocionante, pero es que en realidad tenía que escribir lo que paso después de su pasional encuentro, digo no todo es suculencia y ya, de ahora en más veremos que sucede con la relación de estos dos, ¿qué es lo que la astuta Naviki descubrió? ¿La familia se enterará pronto de su relación? ¿que pasara de ahora en adelante con las prometidas y pretendientes? ¿Kasumi estará…? Ups esa no era, ja, ja, ja, en fin, todavía hay mucha tela de donde cortar en este fic. Espero de todo corazón que les haya gustado el capítulo, aunque repito se que fue corto y quizás un poco aburrido…por favor no me maten, la musa quería salir, pero el caos de mi vida la mantuvo enjaulada, y a pan y agua.

Gracias infinitas por sus reviews a:

Nao Saotome Malfoy: Si por fin lo "hicieron", pero quien sabe quizás las cosas se compliquen un poquitín, digo no serian Ranma y Akane si no fuera así, saludos.

sakura son zukino: Imagínate como estaba yo mientras lo escribía, hasta los lentes se me empañaron, ja, ja, ja…bueno no… es broma ¡pero casi! Saluditos.

Rakane: ¡Lo sé! a todas nos ha dejado sorprendidas, es un estuche de monerías esa Kasumi, saludos.

Emiluncis: La suculencia esta a la orden del día, ji, ji, ji, ¿heredero? No sé, puede ser, a lo mejor, quien sabe… Yo también amo a Kasumi de esta forma, siempre me dejaba un mal sabor de boca ver como la ponían de la simple y aburrida ama de casa, por eso yo la he vuelto algo más, espero te haya gustado este capítulo, saludos.

Ranma84: Gracias, espero te siga gustando, saludos.

Karim: Aquí está la actualización, gracias gigantes y saludos.

Sin más por el momento, nos leemos luego.