El entrenamiento da por finalizado y ambos toman un descanso en la orilla de la playa. El aire salado incrustándose en sus pulmones, llenándolos de nuevas energías, los albatros sobrevolando la superficie marina en busca de presas para alimentarse. Un pequeño espectáculo del cual podían disfrutar en su rato de descanso.
También el simple hecho de que la persona más importante en su vida está a centímetros de el. Aunque sus gestos no lo denoten, le carcomen los nervios por estar tan cerca del guerrero z. Si bien, este lo conoce desde que apenas era un bebé, no duda que aquellos sentimientos que empiezan a surgir no son un mero afecto amistoso, sino algo más profundo, algo que lo inquieta y aun asi es capaz de mantenerlo en ensoñaciones absurdas.
Si, definitivamente era absurdo pensar en ello.
—¿Sucede algo? —La voz ronca del mayor llega hasta sus oídos, sorprendiéndolo en un corto lapso en el que sus sentidos estaban añorando sueños con miradas amables y sonrisas dedicadas a su persona.
Se dió una palmada mental ante ese pensamiento absurdo.
—N-No sucede nada.—murmuró, nervioso por el accidental balbuceo en su respuesta que podría delatar alguna irregularidad (que prefería no mencionarla) respecto a su sentir. Sabe que de todos modos aquella paz que disfrutaban al máximo, no era más que el preludio al desastre que ocurriría dentro de poco.
Gohan no parece satisfecho con la respuesta, pero evita presionar al muchacho con más interrogantes. Decide ignorar su balbuceo inicial y prosigue con su siempre serena y grave voz—Entiendo que sientas mucha presión con este entrenamiento, de hecho, si estuviera en mis manos, ni siquiera fuera peleador de artes marciales como papá—aclara mientras contempla el movimiento tenue de las olas chocando contra la superficie salina. No hay tristeza en su tono ni mucho menos, simplemente lo menciona como una conversación casual entre dos amigos yendo a tomar el sol en la playa.
No dos huérfanos en medio del caos y la destrucción.
Trunks lo observa unos segundos y se levanta para encararlo.
—¡Por supuesto que sería diferente! Pero eso no significa que me arrepienta de estar contigo entrenando para salvar a mamá—aunque sabía que su intención no era molestarlo, siente un hormigueo en su garganta por decirle lo que piensa.
Él, a pesar de todo, es feliz.
Feliz con la comida de Milk cuando van a la montaña Paos, feliz cuando su mamá acaricia sus mechones de cabello en un intento banal de acomodarlos.
Feliz porque tiene a lado una gran persona como lo es Gohan.
Un maestro increíble, luchador admirable, una mente brillante.
Es...
—¿Tenemos muchas energías hoy? —sonrisa tenue, mirada intensa y piel exhuberante. Gohan suelta una risa que es la vida misma, la vida siendo un poco más amable de lo habitual y entregándole pinceladas de una felicidad efímera, pero intensa.
Trunks enrojece de la vergüenza y aparta el rostro unos instantes, tratando de controlar sus latidos. Pareciera que el corazón se le saldría del pecho.
Y no falta mucho para eso cabe decir.
Vuelve a levantar el rostro para observar de reojo al hijo del guerrero Gokú
—Sólo decía la verdad
Gohan sonríe una vez más, admirando el paisaje playero mientras sus palabras reverberan en el corazón ajeno.
—Seguiremos luchando
Y Trunks siente que todo está bien, que la vida puede ser mejor.
Que ningún momento de desesperación es eterno.
Que siempre hay posibilidades.
Y la felicidad al alcance. A solo menos de dos pasos.
Nota de autor: ¡Hola! ¿Como os va? Aquí les dejo una historia pequeñita de esta linda pareja. Espero les haya gustado.
