¡Hola! Les traigo un capítulo nuevo que espero les guste y divierta tanto como a mí.
Saben estoy indecisa si poner o no alerta de lemon, porque pues… bueno casi en todos los capítulos ha habido lemon, ji, ji, ji. Así que bueno pues si… habrá lemon otra vez.
Como siempre gracias infinitas a los lectores anónimos, a quienes siguen y han puesto en favoritos este fic. ¡Los adoro!
Los personajes no me pertenecen, son de Sensei Rumiko.
Sin más por el momento por favor disfruten la lectura.
Capítulo 8: El chocolate de la pasión hace de las suyas otra vez
Las imágenes que se observaban en el televisor de la habitación de Nabiki eran abrumadoras, las triples x que brotaban de la pantalla eran tantas como en una publicación de Facebook de esas que dicen dale a like para salvar a todos los gatitos del mundo, ya saben, así que… sí, eran MUCHAS XXX.
Nabiki pensó que si el video tuviera audio la cosa sería aún más apabullante e incluso tal vez un poquito escabrosa, ver aquello la estaba poniendo de los más variados colores, rojo, azul, blanco como el papel, morado, azul otra vez, para finalizar con un rojo tan encendido que fácilmente serviría de faro en alguna costa.
Aquello le parecía increíble, digo lo sospechaba por supuesto por algo ella era Nabiki Tendo, pero… como dicen hasta no ver no creer y ella ahora era definitivamente y sin lugar a duda una creyente.
Comenzó incluso a sentirse un poco mareada, la forma en que aquellos dos hacían "aquello" era impresionante, se desenvolvían como expertos en película para adultos.
Un golpeteo en la puerta hizo que Nabiki tomara el control del televisor tan desesperadamente que casi lo arroja por la ventana. Apago el aparato.
- Nabiki querida, se te hará tarde para la escuela, ya está servido el desayuno.
- ¡Gracias tía ya voy!
Rayos, ¿qué es lo que voy a hacer con este video es tan… tan…? Nadie debe saber de su existencia hasta que descubra la forma en que me beneficie. - Pensaba sonrojada.
Bajo alisándose la falda del uniforme, para desayunar y dirigirse a la preparatoria.
Nabiki no había podido ver el día anterior, el comprometedor video de lo sucedido en la habitación de su querida hermanita, por distintas circunstancias de esas que suelen suceder en la casa Tendo.
Después de recuperar la cámara que escondío en el cuarto de Akane, primero se le interpuso su tonto cuñado, después cuando por fin entro a su habitación y se disponía a poner el video en el reproductor, a su tia Nodoka le dio por entrar y charlar con ella cosas de mujeres.
Si es exactamente lo que están pensando.
Durante la boda de Kasumi, Nodoka noto un comportamiento en Nabiki que juzgo preocupante, bailaba demasiado acaramelada con un muchacho, sintio que al faltar la madre de esta era su deber charlar con ella de temas tan importantes como esos, ya que lo más seguro es que Soun ni siquiera fuera capaz de decir una frase sin soltarse llorando como Magdalena.
El recuerdo de esa platica y la película XXX que acaban de ver sus castos ojitos, la tenía trastornada. ¿Que había hecho ella para mecer tan cruel castigo?
El estruendo en la planta baja interrumpió sus pensamientos. Era Shampoo con una de sus acostumbradas entradas al dojo, derrumbando la pared en lugar de como toda persona racional y normal entrar por la puerta. Traía con ella un ostentoso pastel de chocolate que era y cito:
- ¡Ser para airen de Shampoo! ¿dónde estar?
- ¡Mi pared! – Se quejaba llorando a mares Soun Tendo.
- ¡Jovencita, no puedes entrar de esta manera a un hogar que no te pertenece! – Decía molesta Nodoka.
- Por favor no hagan tanto ruido me duele mi cabechita. – Se quejaba el maestro Happosai, aún con resaca… sí, él había seguido la fiesta hasta la noche anterior.
- Wowowgrf. – Fue lo que se entendía del panda que estaba desparramado cerca de la puerta que da al estanque koi. Bueno luego saco un cartel que decía ¡YO QUIERO PASTEL!
Shampoo frunció el ceño, ante las palabras de Nodoka, definitivamente no le agradaba su "madre" política.
- Yo buscar a airen, traer delicioso pastel. – Y luego subiendo la voz y encaminándose a las escaleras - ¿Airen donde estar? yo traerte rico, rico pastel.
Mientras tanto en la habitación de Ranma, como no, estaban nuevamente él y su prometida en una posición un tanto, demasiado, mucho muy comprometedora. (Digo un mañanero no se niega al ser amado ¿o sí?) Silenciosos tal y como habían aprendido en los meses que habían mantenido su relación en secreto, se movían en la tan antiguamente llamada danza del amor, con Akane en la posición dominante, montándolo con cadencia, suspirando fuertemente y un poquito sudorosos y sonrojados. El estruendo de la pared viniéndose a bajo, solo causo que Akane se moviera más fieramente, dominando a su caballo salvaje en una clara manifestación de celos y posesión, Ranma era suyo y sonrió satisfecha cuando el chico no pudo controlar los espasmos y la boba cara de satisfacción cuando el final llego.
- Anda apresúrate que tu "prometida" la gata acaba de llegar y por lo que puedo escuchar te trajo un "delicioso pastel de chocolate." – Dijo haciendo comillas con los dedos en tono sarcástico, para después ponerse de pie, acomodándose la ropa.
- ¿Qué? – Pregunto aún inmerso en el éxtasis del momento.
Sí, Ranma era así de bobo en esas situaciones, se cegaba por la pasión y se le iban detalles tan importantes como guardar silencio o que una de sus prometidas extra, gritaba eufórica en la planta baja buscándolo exasperada, pues toda su atención hasta hace unos segundos era solo para la preciosa muchacha que lo cabalgaba salvaje.
Akane termino en silencio de reacomodarse el uniforme lanzando una que otra mirada a su prometido, una sonrisa divertida su instalo en sus carnosos labios cuando noto que por fin después de exactamente 10 segundos, Ranma dio con el significado a sus palabras, cambiando su rostro antes embobado, por uno de fastidio y temor a partes iguales. Había pasado bastante tiempo desde que viajara por los cielos de Nerima, y la visita inesperada de Shampoo a tan tempranas horas no auguraba nada bueno, a decir por la forma acida en que Akane le anuncio su llegada.
- Si, ya… ya voy.
Akane salió de la habitación de Ranma y bajo las escaleras mochila en mano.
- Chica violenta deber aprender a peinarse por las mañanas o no encontrar marido o lavarte la cara estar roja y sudorosa… ¿Dónde estar Ranma? RANMAAAA.
- Hay Shampoo deja de gritar, el tarado de Ranma viene detrás de mí. – Dijo con fastidio, pasando a su lado.
Y en efecto así era, Ranma venía detrás de Akane, a decir un poquito despeinado también y con el sonrojo característico de alguien que acaba de realizar una tarea física.
- ¡Airen! – Grito lanzándose a sus brazos y arrojando el pastel que llevaba en las manos, que si no cayó al suelo fue gracias a los excelentes reflejos del chico. – Yo extrañarte mucho, mucho, decía melosa restregándose como acostumbraba al cuerpo de Ranma.
- Sham-Shampoooo, aléjate por…por favorrr. – Decía sonado suplicante, e intentado alejar a la muchacha sin éxito alguno… como de costumbre.
El aura roja de Akane le hacía estremecer, y cuando estaba por sacar a su muy estimado amigo el Señor mazo, Nodoka salió al rescate.
- ¡Jovencita! Que modos son esos de abrazar a mi hijo de esa manera, yo se que mi hijo es muy varonil y apuesto, pero no debes comportarte de esa manera, debes respetar este hogar.
Shampoo obedeció a regañadientes y le quito el pastel a Ranma posándolo después en la mesa, junto al resto del desayuno que Nodoka había servido minutos antes.
- Este ser regalo para airen ¡Nadie comer!
El maestro bajo la mano que se dirigía a tomar una porción de pastel, con algo de pena, al igual que el panda y el patriarca Tendo.
- ¿Qué te sucede?
Pregunto Akane a Nabiki, quien solo con escuchar su voz, se estremeció, si ella se enteraba de lo que había visto que paso en su habitación…
- Nada, que puede pasarme a mí… me voy. – Y poniéndose de pie salió como una exhalación y desapareció de su vista. – Hasta la tarde familia.
¿Vaya pero que le pasa? Aquí hay gato encerrado… - Pensaba con los ojos entrecerrados, mirando el camino que su hermana había seguido para salir o ¿escapar? Lo más rápido que pudo, pero sus pensamientos se vieron interrumpidos gracias a la escena que se desarrollaba frente a sus narices.
- Anda di ahhh. – Decía la china con una porción de pastel en un platito en una mano y una cuchara en la otra, haciéndole el avioncito a Ranma para que abriera la boca y se comiera su pastel.
- Yo también me voy.
- Pero querida hija, ni siquiera has comido tu desayuno. - Dijo Soun llorando a mares… para no perder la costumbre.
- No tengo hambre, se me revolvió el estómago. – Dijo señalando la escenita tan tierna de Shampoo y su prometido.
Ranma sintió más miedo que nunca, ahora no temía a una paliza, no, temía a algo mayor… que ella le negara… le negara… "aquello". Y es que desde que Akane supo que ese era su nuevo punto débil, no dudaba ni un momento en mandarlo a freír espárragos si la hacía enojar lo suficiente.
- Espérame Akane yo también me voy, se nos hará tarde. – Grito desesperado el ojiazul mientras la tomaba en volandas y corría hacía la escuela dejando a Shampoo atrás que gritaba aún con el platito de pastel en las manos.
- Pues bien, ya que Shampoo trajo este rico pastel, creo que sería un apena desperdiciarlo, coman por favor. – Dijo Nodoka sirviéndoles una generosa porción a los hombres de la casa, y una más modesta para ella…porque era una dama y una dama debe comer porciones pequeñas. Pero a escondidas mientras limpiaba la mesa se comió otra más grande.
Soun se acostó a dormir después del desayuno, para descansar sus nervios, El maestro Happosai salió a una de sus acostumbradas excursiones en busca de sus tesoros llámense ropa íntima y Genma… Genma veía a su querida y sensual esposa que lavaba meticulosamente los platos del desayuno…
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Nabiki había estado caminando rumbo a la preparatoria, inmersa en sus pensamientos, cuando al pasar por el umbral del establecimiento escolar ante ella Kuno Tatewaki apareció salido de la nada.
- Hola Tendo Nabiki, llamada la princesa del hielo, yo el Rayo Azul de la escuela Furinkan, el más apuesto y galante caballero andante que tus ojos jamás verán tengo que decirte que… necesitamos hablar, tengo entendido que tienes material… interesante en tu poder. - Dijo Kuno, tan melodramático como siempre.
Nabiki era conocida por ser la chica fría y distante que siempre intentaba sacar provecho de cualquier situación que le pasara por las narices… y esta no sería la excepción, solo que esta vez estaba siendo un poco más apasionada que de costumbre. Tomo a Kuno de la oreja y lo arrastro a un cuartito de cachivaches detrás del gimnasio.
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- Ya puedes bajarme. – Dijo Akane sosteniéndose el mentón con una mano aún en brazos de su flamante prometido.
- No hasta que hayamos perdido a Shampoo completamente, aún puedo sentir su aura siguiéndonos a lo lejos.
- BAJAME AHORA. - Grito.
Ranma la soltó y esta cayo de sentón.
- Tan bruto como siempre, ¿acaso no podrías ser más delicado al menos por una vez en tu vida? – Dijo sobándose el derrière.
- ¿Bruto yo? Pero si has sido tu quien casi me deja sordo. – Dijo indignado, cruzándose de brazos.
- Genial, simplemente genial, ya no soporto esta situación Saotome. ¡Soluciónalo! O si no yo les diré a todos que…
- ¿Qué es lo que mi Ran-Chan tiene que solucionar Akane? ¿Y qué es lo que les dirás a todos? Además, porque le gritas de esa manera, siempre eres tan violenta. – Dijo Ukyo ya colgada del brazo de Ranma.
Habían llegado a la escuela y ni siquiera lo habían notado, media escuela estaba escuchando su pelea, no sería nada raro si no hubiera estado a punto de revelar su secreto.
Akane apretó los labios en una línea delgada, empuño las manos a los costados de su cuerpo y con una escalofriante voz dijo:
- Ranma a partir de hoy no habrá más entrenamientos – esa era la palabra clave para hacer el amor – hasta que el problema que tu ya sabes se solucione. – Y sin decir más se fue al aula con una aura roja y flameante que hacia retroceder a cualquiera que intentara cruzarse en su camino.
Mierda, mierda, mierda, lo sabía y ahora que haremos amigo mío, estaremos muy solitos hasta que a mi marimacho se le pase el coraje. - Pensaba deprimido.
- … unos deliciosos okonomiyakys y luego Shampoo llego y vimos a este señor chino que vendia… Ranma ni siquiera me estas escuchando, ahora no te diré nada. – Dijo Ukyo molesta soltándolo del brazo y se fue sacándole la lengua.
- ¿Qué? – Ranma solo escucho la última parte, pero por lo que sabía Shampoo era de temer y seguro planeaba algo y Ukyo sabía que era, tendría que rogarle para que le dijera, pero claro está sin que su marimacho se enterara o en poco tiempo moriría a causa de la paliza que seguramente Akane le daría.
Dentro de un pequeño almacén detrás del gimnasio, permanecía de pie Kuno, con la mirada perdida, de pie con todos y cada uno de los músculos de su cuerpo completamente rígidos.
Sí, definitivamente no había sido su imaginación, aquello había ocurrido y él había sido testigo en primer plano de lo sucedido. Chorros de sangre brotaron de pronto de su nariz al recordar lo que vieron sus ojos y cayo desmayado con una estúpida cara de regocijo. Nadie supo de Kuno el resto del día pues por causa de su mala suerte alguien cerro con llave la puerta y se quedo encerrado todo el día y la noche hasta que su fiel sirviente Sasuke lo libero, cuando salió la mirada de determinación en su rostro asusto al pequeño ninja. Tenía que hacer algo aquello que Nabiki le había confirmado no podía quedar impune.
Akane no le dirigió la palabra a Ranma el resto del día, más por orgullo que otra cosa pues en realidad se le había pasado el coraje desde hace horas, pero si no se mostraba firme el tarado podría seguir pensando que tenía el control sobre ella y ella… pues era bastante débil en cuanto a sus deseos en cuanto a Ranma, si cedía y le hablaba pronto la convencería de esconderse en algún sitio de la escuela y terminarían haciendo el amor como unos locos, siempre pasaba lo mismo.
Ranma estaba quebrándose la cabeza, Ukyo no había soltado prenda, lo único que había conseguido unos minutos antes durante la hora del almuerzo es que le invitara unos pastelillos de chocolate que Ukyo se había mostrado demasiado interesada en que se comiera, mientras ella se comía unos cuantos también. Y a demás Akane lo estaba ignorando olímpicamente desde la mañana, y sin razón, él no tenía la culpa de ser casi, casi un dios griego tan malditamente atractivo, demonios Shampoo había aparecido por cuenta propia y Ukyo también, él no las había invitado a que lo abrazaran y ahora por esa razón sin sentido su amiguito y él sufrirían las consecuencias. A quién engañaba no soportaba que Akane se enojara con él.
Casi a la última hora de clases Ranma comenzó a sentir un intenso calor, su mente pervertida le estaba jugando sucio no podía dejar de ver a su prometida e imaginarla en las más variadas posiciones en poca ropa, empezó a hiperventilar, su corazón latía salvajemente, y su miembro comenzaba a dar serias señales de vida propia, abultándose y palpitando dentro de sus pantalones.
Akane ajena a lo que le sucedía a Ranma, tomaba anotaciones en su cuaderno, mientras acomodaba su cabello detrás de su oreja y suspiraba sonoramente pues el día había sido cansado y ella se sentía exhausta. El sonido de la banca cayendo al suelo haciendo un estruendo llamo la atención de todos que a una giraron su rostro incluyendo a la Profesora Hinako, hacía el causante del ruido, Ranma estaba de pie, sonrojado y un poco sudoroso, con los puños apretado a los lados de su cuerpo, observando con insistencia a Akane quien lo miraba sorprendida, Ukyo se puso de pie, ella también estaba sonrojada y veía a Ranma ansiosa.
- Señor Saotome, porque insiste en ser un chico malo, siéntese y guarde silencio y por favor deje de ver a la señorita Akane de esa forma, ya sabemos que es su prometida, pero… - La Profesora se quedó muda cuando por casualidad su mirada fue a dar a la entrepierna del joven estudiante (no me pregunten porque la Profesora estaba viendo esa parte de Ranma… yo tampoco lo sé) y se sonrojo al extremo.
- ¡No puedo soportarlo más Akane tengo que hacerte mía en este momento! – Dijo con la voz enronquecida y los ojos entrecerrados y tan oscuros que se veían de un tormentoso azul marino.
La forma en que dijo aquello causo varias reacciones, en las chicas un sonrojo extremo seguido de una ligera humedad entre las piernas, en los chicos un sincero:
– Ohhhhh maldito Saotome suertudo, eres un pervertido – dicho al unisonó.
Ukyo reacciono de manera distinta, su corazón se detuvo casi al instante cuando las palabras de Ranma resonaron en el aula, eso solo podía significar una cosa que su querido Ran-chan amaba a la odiosa de Akane Tendo, las instrucciones del chocolate que habían comprado ella y Shampoo al mismo tiempo y por casualidad eran claras, solo funcionaba si había amor verdadero y ella creía ciegamente que Ranma la amaba a ella… hasta ese momento. Salió llorando del salón.
Ranma seguía de pie, imponente mirando a su prometida con deseo.
Akane estaba muda de la impresión, era cierto que le había dicho que lo solucionara, y que quería que todos se enteran de lo suyo pero no de esa forma y tan pronto… aunque ver a Ranma de esa manera destilando tanta masculinidad le ponía las hormonas al cien, en un segundo ella también estaba sonrojada y nerviosa, viendo a un lado y otro, sus compañeros estaban mudos ahora esperando el acostumbrado mazazo de Akane mientras Ranma surcaba los cielos, pero debían admitir que lo que Ranma había dicho era malditamente impresionante jamás hubieran esperado esa declaración de su parte.
Ranma cansado de esperar y sumamente ansioso pues sus hormonas lo dominaban, se encamino y tomando a Akane en brazos la puso de pie, y la beso con desesperación… ahí en medio de la clase de matemáticas de la Profesora Hinako, enfrente de todos sus compañeros de clase. Aquel apasionado beso, sonrojo a todos y cada uno de los que estaban presentes, exclamaciones de asombro se extendieron a su alrededor, Akane había perdido el piso, aquel beso eran tan adictivo que no dudo ni un segundo en responderle a su prometido con la misma pasión, pensando al diablo de pronto se aferraba a su cuello estrujando la trenza de este entre sus manos, y Ranma la aprisionaba de la cintura mientras una de sus manos traviesas la tomaba del trasero. Esto fue demasiado para todos.
- Señor Saotome, señorita Tendo, deténganse ahora mismo ¿qué es lo que creen que hacen?
Akane se separo de Ranma quien insistía en seguir aquel beso, de pronto a Ranma se le ocurrió una maravillosa idea, tomo a la chica en brazos y corrió saltando por la ventana desapareciendo de la vista de todos.
Una explosión de asombro se extendió en un segundo por toda la escuela, en menos de 10 minutos ya todos sabían lo que había ocurrido en la clase de la Profesora Hinako.
15 minutos después Ranma y Akane estaban en la habitación de un motel del centro haciendo el amor como unos salvajes.
Nabiki se lamentaba por no haber podido dar ella la nota y ganarse con ello varios miles de yenes, pero no solo eso pensaba también recordaba con lujo de detalle lo que había ocurrido desde la boda de su hermana hasta lo de esta mañana en el cuartito detrás del gimnasio.
Por su mente pasaba el recuerdo de aquello.
La boda de su hermana mayor estaba siendo un éxito, Ranma y Akane habían desaparecido de su radar así que presurosa entro a la casa y subió las escaleras, pego la oreja a la puerta si estaban dentro podría escucharlos. Silencio no estaban ahí. Entro y todo estaba en penumbras excelente, ahora solo debía encontrar el mejor ángulo, estaba segura de que esa noche tendrían acción, claramente vio cómo su cuñadito veía a su pequeña hermana. Perfecto entre los peches que estaban sobre el ropero, la cámara era tan pequeña que nadie la notaria excepto ella que la había colocado ahí.
2 horas después, después de varias copas y de haber estado bailando con Kuno y tontear con él, estaban ahora subiendo las escaleras ambos bastante ebrios debo decir, besándose apasionadamente.
Kuno entro en la primera puerta que vio al subir a la planta alta… era la habitación de Akane.
Nabiki estaba tan relajada por el alcohol que fluía por sus venas y los besos y caricias de Kuno que olvido por completo todo recato, e incluso el lugar en el que estaban.
- Eres hermosa mi reina del hielo… yo derretiré con mi pasión tu helado corazón. – Decía Kuno sin dejar de besarla.
Había conseguido sentarla sobre el escritorio y esta le abrazaba con las piernas las caderas masculinas, sintiendo en su centro la excitante erección del chico, rozando su intimidad, haciendo que el calor se concentrara en ese punto, ansiosa le arranco el saco y lo arrojo para después desabotonar con urgencia la camisa blanca. Kuno por su parte se encargaba de bajar los tirantes del ajustado vestido junto con los del suculento sujetador de encaje negro, hasta liberar el par de turgentes, blancos y apetecibles senos coronados por un delicado pezón rosado en su cima, que fue aprisionado entre los labios del joven kendoka, quien los besaba y lamia como un experto, produciendo un sinfín de gemidos de parte de Nabiki, que se contorsionaba en sus labios.
Aquello siguió por interminables minutos, Kuno sintiéndose cada vez más excitado comenzó a balancear sus caderas, arremetiendo entre las piernas de la chica, quien no hacia más que seguir gimiendo, hasta que igualmente desesperada lo empujo y al ponerse de pie de lo arrastro con ella a la cama, donde sin pena alguna lo despojo de su cinturón y luego del pantalón dejándolo en ropa íntima sobre ella, quien a su vez gracias a las diestras manos de su amante había quedado también solo en una ligera tanguita negra de encaje, que en este preciso momento era arrancada de su posición por los dientes del chico que mordisqueando la bajaba de su sitio, dejando al descubierto su monte de venus.
Abrió las piernas de Nabiki con una delicadeza y sensualidad. Ella libero un sonoro suspiro cuando sitio la húmeda y caliente lengua de Kuno saboreando su centro, aquello era maravilloso, nunca creyó que él fuera tan diestro en las artes amatorias.
Estaba inmersa en un mar de placer, y mientras su cuerpo se recuperaba del último espasmo de placer Kuno se acomodó entre sus piernas y la beso con pasión de nuevo para de una sola estocada entrar en ella, llenándola por completo. Era virgen, así que fue inevitable sentir incomodidad y dolor, encajo las uñas en la espalda de él, mientras ahogaba un grito de dolor mordiendo su hombro.
A pesar de estar bastante desinhibido por las copas de más, supo ser un caballero, espero pacientemente, mientras Nabiki se recuperaba, la besaba tiernamente en el cuello y en la cara, pasados unos minutos que para él fueron una tortura, Nabiki se encendió nuevamente a casusa de los apasionados besos y caricias del chico, sentir su miembro dentro de ella, tan grande la excito en sobre manera y ansiosa comenzó a balancear sus caderas, arrancando un jadeo de placer del chico que estaba sobre ella.
Ambos se movían al unisonó, cada vez más rápido, cada vez mas profundas las estocadas, sus manos inquietas recorrían el cuerpo de su amante, mordidas y besos que quitaban el aliento los acompañaban en su labor.
Nabiki gimió, oleadas de placer recorrían su cuerpo entero, esto fue demasiado para Kuno quien termino de derramarse dentro de ella, entrando y saliendo con fuerza.
Sudorosos, se quedaron unidos un buen rato. La cordura regreso de apoco y ambos supieron lo que habían hecho, al menos por el momento. Apenada Nabiki comenzó a vestirse, y salió corriendo de la habitación, al salir a la fiesta se ahogo nuevamente en alcohol. ¿Qué es lo que había hecho? ¡Y con Kuno!
Kuno tardo un poco más en enterarse de lo que paso, se vistió a duras penas ayudado por su sirviente Sasuke quien se había percatado de lo que había sucedido, al salir su señor se dedicó a limpiar el lugar, no permitiría que el honor de su amo ni de la señorita Nabiki fuera vapuleado. Se deshizo de las sabanas que mostraban la perdida de la virtud de la joven. Kuno bajo las escaleras, pronto tenía una nueva bebida en sus manos. Despertó al día siguiente en su mansión sintiendo un agradable dolor en sus articulaciones y un aroma extraño pero delicioso estaba impregnado en su cuerpo y ropa. Al bañarse noto marcas extrañas recorriéndolo, quizá había pelado contra el hechicero Saotome nuevamente por el corazón de su amada Akane… aunque eso no explicaba las mordidas de su cuello… definitivamente Saotome era un pervertido de lo peor.
Al día siguiente Sasuke temeroso se dispuso a informar a su amo de lo sucedido en la fiesta, no le parecía correcto que su amo hubiera hecho aquello y luego lo olvidara, por la mañana se había dado a la tarea de espiar a la señorita Nabiki, observo sonrojado lo que ella veía en el televisor. Le correspondía informar a su señor.
Kuno dudo, decidió que sería la propia Nabiki quien debía aclarar sus dudas, ella le había quitado su flor, su virginidad, su pureza y debía responder por ello.
Más tarde la espero junto a a la entrada para hablar con ella. Ya solos ella por primera vez en su vida, sonrojada y avergonzada le dijo que si, que era verdad que ellos había hecho aquello, pero que más le valía guardar silencio o lo mataría, le mostro el video en una pequeña laptop que llevaba en su mochila, aquello lo dejo de piedra. Nabiki salió molesta por el silencio del Rayo azul y lo encerró con llave para desquitar un poco su coraje. Idiota - se fue pensando.
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En el dojo Tendo, Soun corría despavorido hacía la calle, con la cara verde, dentro los padres del joven Ranma, hacían los más variados sonidos que salían de su habitación sin ningún recato… escabroso. El teléfono sonaba insistentemente, del otro lado de la línea telefónica Kasumi colgaba y le decía a su esposo Tofu:
- Vaya creo que deben haber salido, les llamaremos más tarde querido.
A las afueras de la ciudad nuevamente un pato y un cerdito negro caminaban lado a lado, el pato con unos ojillos chisporroteantes de felicidad casi bailando mientras caminaba bamboleándose en sus palmeadas patas y el cerdo casi como si fuera a su propio funeral, arrastrando su mochila detrás con un semblante de ira y tristeza.
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- ¡No ser cierto! tu mentir porque chocolate no funcionar para ti, pero mi Airen jamás, jamás decir eso. ÉL AMARME A MÍ. – Gritaba histérica Shampoo, frente a ella Ukyo la veía deprimida y con los ojos hinchados de tanto llorar.
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Continuara…
Me he quedado sin palabras…. ¡por fin la bomba explotó! OMG, OMG, OMG.
¿Qué les pareció?
Me puede solo un poquitín el sufrimiento de Ukyo y Ryoga, pero era necesario, y sobre Shampoo pues nada me alegra que sufraaaa. Ja, ja, ja. No es broma pobrecita gatita.
Espero ansiosa sus reviews, como se darán cuenta ya faltan pocos capítulos para que se termine el fic, y me gustaría mucho leer sus sugerencias para el final.
Gracias por sus reviews a:
Emiilu: ¡Bingo! Le atinaste nuevamente, eres una maga. Saludos.
Caro: Pues si que vio xxxx ja, ja, ja, pero por verse a si misma destilando pasión, ups. Espero te haya gustado el capítulo. Saludos.
Sakura son zukino: Ja, ja, ja, pues ahora sácate ese válgame, para que puedas comentarme que te ha parecido. Y Ranma pues es un chico con mucha energía… solo eso diré. Amigasa gracias por comentar saludos.
Lapocho: Holis hermosa. Gracias y saludos.
Nancyricoleon: Lo sé, me pudo mucho pobrecito, pero era necesario, tú me comprendes… lloremos juntas por el amor perdido de Ryoga. Saludos.
DabisitaM: Gracias, gracias, es un placer para mí, sacarles los colores a las personas, y si se abochornan mejor, ja, ja, ja. Dile a tu marido que, de nada, tú me entiendes… o eso espero ji, ji. Saludos.
Sin más por el momento gracias y nos leemos para la próxima.
