Hola, ¡Feliz año!

Ya sé, ya se, no me lo tienen que decir, me tarde un montón en subir actualización, espero compensarlo con este capitulo que deseo de todo corazón sea de su agrado, nos estamos acercando al final con velocidad, no puedo creer lo rápido que pasan el tiempo, y las letras.

En fin, no hay mucho que decir excepto lo feliz que me hacen sus reviews, gracias gigantes, y sé que he repetido hasta el cansancio esto, pero gracias a ustedes yo sigo escribiendo, son la energía para seguir imaginado locuras en mi cabeza y escribiéndolas en estas historias. Gracias a los lectores anónimos, a quienes han puesto esta historia en favoritos y la siguen… abrazos y besos para todos y todas.

Oh si lo olvidaba, advertencia de lemon, como siempre. :)

Contestación a sus reviews al final del capítulo como siempre.

Los personajes no me pertenecen, son de la maravillosa Rumiko Takahashi.


.

.

Capítulo 9: Luchare por tu amor

- ¡Maldita Tendo, yo matarte, tu ser tonta, fea y gorda que querer robarme a mi Airen!

Gritaba histérica la chica gato, mientras se colocaba varias armas en el cuerpo, un cuchillo especialmente afilado sujeto en la pierna por una venda elástica, una espada en el cinturón que llevaba en la cadera, junto a una granada, y dos mortales dagas, su par de chuis en la espalda e incluso una lanza.

- Pero ¿qué estás haciendo nieta? - Pregunto asombrada la vieja momia Cologne.

- Yo prepararme para batalla, chica violenta morir en mis manos, por atreverse a seducir a mi airen.

- Vaya, así que es eso… - la anciana de pronto se dio cuenta de lo que Shampoo decía, escupió el té que bebía - pero ¿qué estás diciendo, que la chica Tendo sedujo al yerno?

- Así ser abuela, y yo matarla. – Shampoo dijo esto último con una voz determinante y escalofriante que incluso a la vieja mujer le causo escalofríos.

Mientras la anciana cavilaba lo que su nieta le había dicho, la susodicha salió del restaurante y saltando por los tejados se esfumo.

- ¡Luchare por tu amor airen!… - Fue el grito de guerra que se escucho a lo lejos de parte de la chica.

Creo que esto será un problema, tendré que hablar con los Saotome y los Tendo. Sin detenerse a pensar más salió ella también del establecimiento, deteniéndose solo unos segundos para cerrar el local.

.

.


Ukyo caminaba como alma en pena por la acera, pensando que sería de su vida ahora. Había dejado todo en su ciudad natal para buscar a Ranma y cobrar venganza, pero no pudo conseguirlo, lo amaba demasiado, siempre lo amo. Desde el momento en que lo conoció a sus tiernos cinco años y, cuando se volvieron a ver a los 16 aquel sentimiento se fortaleció, por eso decidió abrir un restaurante en Nerima para estar a su lado, porque creyó ciegamente que él también la amaba pero que era demasiado tímido para decirlo, después de todo ella era la prometida bonita, Ranma mismo lo había dicho. Se convencía a si misma que lo que había entre Ranma y Akane era sólo amistad a pesar de las innumerables pruebas de lo contrario. Que tonta había sido.

Gruesas lagrimas brotaban de sus lindos ojos verdes, y ella ya ni siquiera hacia el intento de limpiarlas, las dejaba fluir, pensó que era lo que le hacía falta, dejar salir a flote su tristeza y decepción, quizá de esa manera podría volver a respirar sin sentir que se ahogaba de la desesperación y el dolor.


Shampoo saltaba furiosa por los tejados de la ciudad, ya llevaba más de dos horas buscándolos, pero no los encontraba por ninguna parte y eso la estaba poniendo de un humor de los mil demonios.

Soun la vio pasar a su lado, con varias armas en las manos, le dio tanto miedo que se le aguaron los ojos, y estaba a punto de comenzar un llanto injustificado cuando la joven china regreso y comenzó a interrogarlo con poca delicadeza, hablaba tan rápido y agudo que, poco podía entender el hombre, sin contar las varias maldiciones en chino que soltada de vez en vez la chica.

- Señor Tendo ¿dónde estar hija violenta y amado airen? Yo buscar y buscar, pero haberse esfumado, Ukyo decir que ellos estar intimando, pero yo no creer, disculparme, pero yo matar a hija por seducir a Ranma, ¿poder decir donde estar para matarla?

Solo algunas palabras se quedaron en el cerebro del conmocionado Tendo, violenta, airen, intimando, seducir y matar.

Se dijo que la gran mayoría no tenían sentido, pero de sobra sabia de la locura asesina que fluía en las venas de la joven china, su amada hijita estaba en peligro. La enorme cabeza demoniaca que en varias ocasiones hacia acto de presencia en Soun, apareció, Shampoo retrocedió un poco asustada, pero en un segundo cayo al piso con una enorme gota escurriendo de su nuca, mientras escuchaba al señor Tendo, gemir con su enorme cabeza y sollozar a todo pulmón:

- Mi querida Akane, corre peligro, esta jovencita loca quiere matarla, pero ella es mi princesita, porque alguien querría arrebatarla de mi lado. – Lagrimas gigantes corrían del rostro del hombre, que más que causar empatía en los transeúntes, les daba pena ajena, estaba derrumbado en el suelo, con uno de sus brazos cubriendo su rostro y el otro en una pose dramática, mientras un aura azulada de tristeza y desolación lo envolvía.

Shampoo se alejó de aquella escena, ahora más apenada que molesta, caminando apresurada mientras negaba con la cabeza cuando alguien le preguntaba si conocía al hombre llorón.

Cuando Shampoo dio la vuelta a la esquina, Soun se levantó de un salto, detuvo su exagerado llanto y comenzó a correr en dirección al dojo. Su plan de desubicar un poco a la joven había salido a la perfección, poco le importaba hacer el ridículo para proteger a cualquiera de sus adoradas hijitas, esperaba haber ganado algo de tiempo para su querida hija pequeña, por lo poco que había entendido de Shampoo, era que quería seducir e intimar con Ranma, luego Akane se pondría violenta al saberlo y Shampoo aprovecharía para matarla.

Pobrecita de su querida hija.


Mientras tanto a unas calles de distancia se podía ver una extraña escena, un joven vestido de manera elegante y tradicional, como todo un samurái, caminaba con el porte de un príncipe, seguido por su sirviente que cargaba una enorme caja de regalo, con porte solemne.

El suave viento, arrancaba pétalos de los árboles de cerezo, que parecían danzar alrededor del joven, los rayos del sol lanzaban reflejos dorados a su alrededor.

Se dirigían al dojo Tendo.


.

.

- No puedo creer que hayas dicho eso delante de todo el grupo ¡QUE VERGUENZA! ¿Y dime como voy a verlos a la cara de ahora en adelante? Sin que piensen que soy una fácil… Si serás idiota… – Decía la peliazul, recostada en el pecho de Ranma, con el rostro enrojecido y un poco brillante por el sudor, incluso algunos cabellos se pegaban en su frente.

Ambos estaban en la habitación de un motel al que solían ir de vez en mucho, desde que iniciaran su relación. Aún permanecían desnudos y escasamente cubiertos con las sabanas, recostados, Ranma boca arriba con un brazo detrás de su cabeza a modo de almohada mientras con el otro recorría, con la punta de los dedos la tersa espalda de Akane que permanecía sobre su pecho, mientras jugueteaba con un dedo en su pecho, dibujando círculos imaginarios en él.

La habitación estaba hecha un campo de batalla, su ropa rasgada y regada de cualquier forma por todas partes, almohadas y zapatos, algunos sobre los muebles y una pantaleta sobre un aspa del ventilador del techo.

- Cres que no estoy pensando en lo mismo, no se qué demonios me paso, solo puedo decir que tu eres la culpable, supongo que tu amenaza de no… ya sabes, de no hacer esto…mmm pues me puso un poco paranoico y pues mi amiguito y yo no podíamos dejar de pensar en ti… ya sabes. – Decía rojo como tomate, fijando sus azules ojos en el techo.

- Ja, ja, ja, no puedo creer que después de tanto tiempo todavía te de pena decir hacer el amor, ja, ja, ja, - Akane reía sin parar, cuando controlo su risa y se recompuso, le dijo ya más tranquila – Además como dices que es mi culpa, pervertido, si fuiste tu el que se levantó como un loco frente a todos, con tremenda erección a gritar a todo pulmón que ibas a hacerme tuya en ese instante.

A Ranma le salía humo de las orejas, estaba en realidad apenado por aquello, ciertamente desde que había conocido los placeres del amor físico se había vuelto bastante pervertido, casi un adicto, pero frente a los demás era bastante reservado, incluso sintió que algo lo dominaba justo como aquella primera vez en que le declarara sus sentimientos a la marimacho, ¿acaso seria aquel chocolate que le conto Akane que les dio Kasumi? ¿Pero cómo? ¿Quién…? Ukyo.

Estaba a punto de decir en voz alta su conclusión del asunto, cuando noto algo sumamente cautivador frente a él, su expresión cambio al notar un par de buenas razones para distraerse, bamboleándose sensualmente frente a sus ojos, más tarde le diría sus sospechas. Akane se había incorporado de su posición cuando comenzó a reír, dejando al descubierto sus redondeados senos, que sin darse cuenta tenían idiotizado a Ranma.

- ¿Qué no tienes nada que decir? Porque déjame decirte que yo no pienso dar la cara por lo que hiciste pervert… - sus palabras se vieron interrumpidas al sentir los labios y la cálida y húmeda lengua de su prometido en uno de sus pechos mientras el otro era aprisionado suavemente con caricias con una mano grande y muy conocida.

- Cállate marimacho y ven aquí.

Con agilidad la subió sobre él, empalándola en su miembro mientras ambos suspiraban de satisfacción al sentirse unidos nuevamente, sin prisa Akane comenzó a mover sus caderas en círculos, mientras Ranma la sujetaba fuertemente de las caderas, impulsándola a seguir con aquellos deliciosos movimientos. Akane gemía sin poder evitarlo, arqueando su espalda. La imagen era por demás erótica para el joven que la contemplaba.

Se dejo hacer, cuando la chica se ponía en aquel estado lo volvía loco, pronto dejo de ser cuidadosa y comenzó a cabalgarlo como le fascinaba, como si se tratara de un corcel salvaje, se balanceaba con brusquedad, con pasión, rasgando con sus uñas el pecho de Ranma, él se incorporo un poco, lo suficiente para poder besar el cuello de la joven, con una mano sujetaba su espalda, y con la otra el trasero de la chica, que no dejaba de moverse sobre él, arrebatándole la respiración, haciéndolo gruñir, la tomo de las caderas y se levanto con ella, la recostó en la orilla de la cama mientras el permanecía de pie, y comenzó a arremeter con fuerza mientras la sujetaba de las piernas, con su negro cabello cubriéndole parte del rostro, se veía como un dios para ella, tan salvaje, tan apasionado, tan suyo.

El éxtasis llego y él sucumbió recostándose sobre ella, aún con espasmos y un ligero temblor, busco la mirada chocolate de su marimacho y tomando su rostro con una de sus manos le dijo tiernamente:

-Te amo Akane.

Minutos después ambos buscaban entre la desordenada habitación su ropa.

- Diablos Akane cuando controlaras esa fuerza de gorila, esta es la quinta vez en la semana que rompes mi camisa favorita, y te recuerdo que Kasumi ya no vive con nosotros para repárala. - Decía el ojiazul, mientras sostenía entre sus manos su camisa china roja, a la cual le faltaban algunos botones.

- Mejor cállate tarado que si de ropa rota hablamos, ya estoy por quedarme sin sostenes por tu culpa, ¿hasta cuando vas a aprender a quitármelos como es debido? Sin romperlos en el proceso – Decía a su vez la chica, mientras guardaba el sostén en su mochila, resignada a irse a casa sin sujetador una vez más.

- Supongo que es hora de irnos a enfrentar a la familia. – Dijo nerviosísimo.

- Si… supongo que dentro de unos días seremos marido y mujer… - decía ella con las mejillas arreboladas y la mirada gacha.

- No me importaría ser tu marido ahora mismo, - dijo mientras tomaba sus manos delicadamente – no obstante, me habría gustado que aprendieras mínimo a hervir agua, así podrías prepararme, aunque sea unas sopas instantáneas y no moriría de hambre o intoxicado… pensándolo bien podrías quedar viuda dentro de poco, JAJAJA. – Ranma reía sin control sujetándose el estómago, hasta que una suave caricia de parte de su amada acallo sus carcajadas.

- Muy graciosito tarado, como sigas burlándote quedare viuda pronto, tienes razón, pero no por intoxicación sino por homicidio. – Decía Akane, con una vena palpitando en su sien y su fiel mazo aun en las manos.

- Dijiste que no volverías a golpearme con esa cosa infernal. – decía Ranma con la cara hundida en las tablas del piso.

- Y tú que no volverías a burlarte de mi comida y ya vez.


.

.

Soun llego al dojo anunciando su llegada a la voz de:

- ¡Ya llegué, por el amor de Dios quienes estén desnudos que se vistan, porque esto es urgenteee! – Quería advertir de lo que había escuchado de Shampoo y no tenía tiempo ni quería ver cosas intimas.

Le llamo la atención encontrar a su querida Naviki sentada fuera de la casa recargada en el marco de la puerta de entrada, sujetándose las rodillas y un poco temblorosa, con el rostro verdoso y la mirada ida, repitiendo una y otra vez, que tendría pesadillas por el resto de sus días.

Varios minutos antes, Naviki llego al dojo, con la esperanza de que aún podría sacar provecho de lo que quedaba de aquel día… pobre criatura inocente, al llegar sin anunciarse pensando que no había nadie en casa. Las imágenes de su hasta hace poco, recatada y pura tía Nodoka y de su tío Genma la perseguirían hasta el último de sus días, y aquellos sonidos…

- Querida hija mía ¿qué te ha pasado? – Las lágrimas amenazaban con brotar como ríos, de los ojos de Soun.

- Papito por favor dime que todo ha sido una horrible pesadilla. – Dijo Naviki suplicante tomando a su padre de la ropa.

Soun recordó los ruidos que lo obligaron a huir de su hogar por la mañana y abrazándose a su hija, le dijo con la más dramática de las voces que pudo.

- Querida mía, yo he sido testigo del mismo infierno que tú, pero te prometo algo querida mía ¡SALDREMOS ADELANTE! Olvidaremos esto, lo superaremos juntos. – Sujetaba las manos de su hija con fuerza, mientras ambos se miraban a los ojos, con renovadas esperanzas.

- ¿Pero que les pasa a ustedes dos? – Pregunto Akane cautelosa, con Ranma a sus espaldas igual de prudente que ella. (Vaya que esto si que es raro… un Ranma prudente)

Ambos, padre e hija, giraron sus rostros a los recién llegados, a Soun le volvió el alma al cuerpo, al darse cuenta de que su hija pequeña estaba a salvo por el momento, a Naviki un brillo diabólico le brillo en los ojos. Pensaba de que manera sacarles una buena tajada por guardar el secreto de lo sucedido en la escuela al menos por unas horas antes de que todos se enterasen.

- ¿De que saldrán adelante? – Pregunto Ranma curioso.

- Pues de… - Intentaba decir el patriarca Tendo cuando fue interrumpido.

La puerta fue abierta.

- Queridos ya han vuelto de la escuela, y yo aun no tengo preparada la comida por… por un inconveniente con la… la estufa si, la estufa… - Decía por primera y única vez, una nerviosa, confundida, un poco despeinada y con el kimono chueco, Nodoka.

Genma salió con el pecho en alto, sonriendo como nunca, con la barbilla alzada, y una mirada de felicidad y suficiencia mientras con las mejillas un poco coloradas decía:

- Querida no debes disculparte por cosas que son tan naturales en un matrimonio, los chicos ya están grandecitos para saber de estos temas y mi buen amigo Soun entiende perfecto que… - Su discurso se detuvo en cuanto vio el filo de la katana de su esposa.

- ¿De que mierda están hablando todos? – Pregunto fastidiado Ranma.

Akane esquivo con velocidad y agilidad la daga que le fue lanzada, clavándose está en el marco de la puerta.

- ¿Que rayos te pasa Shampoo? – La pregunta era retorica pues estaba segura de saber que es lo que le pasaba a la chica.

- ¡YO MATARTE! – Grito mientras arremetía con sus chuis, lanzándolos con violencia.

- Estas loca. – Akane esquivaba el frenético ataque.

Shampoo atacaba sin técnica, totalmente enfurecida, por lo que le era bastante sencillo a Akane, repeler su ataque.

- Airen ser mío, aunque acostarte con él, ¡ES MIO!

- ¡ACOSTARTE CON ÉL! – Gritaron todos al unisonó, virando sus rostros con ira hacia Ranma, quien los veía nervioso, sudando de los nervios.

Salidos de quien sabe dónde, se encontraba congregada una buena cantidad de personas, incluidos un cerdo y un pato, Ukyo, Kodachi quien ya había sido noqueada por el accidental golpe de una espátula en la cabeza, cuando intento meterse a la pelea y lanzar un somnífero a la peliazul.

La anciana Cologne que prestaba atención a la pelea con seriedad, el maestro Happosai, que observaba todo con mirada crítica, pensando que si Akane estrenara un poco más superaría con facilidad a la chinita, y se emparejaría fácilmente al nivel de Ranma.

La lucha se volvió más violenta de lo acostumbrado, tanto que Ranma estuvo a punto de intervenir, pero la mirada asesina de su prometida lo detuvo. Esta era su pelea y no debía entrometerse. Lo entendió.

- Ranma no es de nadie, gata loca, él es libre de elegir con quien estar, ¡cosa que ni tu ni las otras lunáticas han entendido! – Gritaba a su vez Akane mientras, detenía una patada de Shampoo con el antebrazo.

Shampoo atacaba sin detenerse a meditar sus movimientos, los cuales eran leídos con facilidad por su oponente, Akane no tuvo de otra más que sacar su adorado mazo a la batalla, pues Shampoo peleaba sucio, atacando sin piedad con sus filosas y mortalmente peligrosas armas. Ambas estaban sudorosas y con la ropa desgarrada, la pelea era bastante pareja.

La pelea termino cuando Shampoo como único recurso lanzo la granada que le quedaba, esperando con ello derrotar a su contrincante, pero cual fue su sorpresa cuando Akane con simpleza la bateo con su mazo, sacándola de la propiedad y explotando a unas calles de distancia. Nadie fue herido por la explosión… bueno a excepción de un remedo de samurái que se dirigía al dojo.

Akane furiosa por las trampas de Shampoo, que sin dudad podrían haber dejado mal herido a alguien se acercó con una velocidad y agilidad pocas veces vista en ella y de un potente puñetazo noqueo a Shampoo.

La chica gato yacía inconsciente cerca del estanque koi.

- En vista de lo sucedido… el compromiso entre el yer-Ranma y mi nieta esta roto. Te felicito Akane has sabido pelear con inteligencia, y la has vencido limpiamente, sinceramente no me lo esperaba. Adiós, no creo que nos volvamos a ver.

La anciana se alejo con el cuerpo maltrecho de su nieta en brazos, seguida por un pato escandaloso que no dejaba de graznar, tanto de felicidad como de preocupación por la dueña de su corazón.

Akane cayo de rodillas fatigada, con varios cortes sangrantes y la ropa rasgada, mirándose las manos llenas de magulladuras y raspones. Ranma corrió hacia ella tomándola en brazos antes de que cayera inconsciente, estaba bastante maltrecha.

- Si serás bruta marimacho, como se te ocurre pelear con Shampoo a sabiendas de lo taimada que puede llegar a ser, ¡mierda! Akane, pudiste haber muerto la muy loca hasta te arrojo una granada, ¡UNA GRANADA! – Decía sujetándola fuertemente en sus brazos, mientras unas lagrimas rebeldes resbalaban de sus bellos ojos azules.

- No me lo creo, el gran Ranma Saotome esta llorando, supongo que ahora si puedo morir en paz. – Dijo Akane débilmente, acariciando la mejilla de su prometido.

- Estas loca, tú no te mueres sin mi permiso, cabeza dura, y menos ahora que serás mi esposa.

Ranma beso a su Akane con la más infinita de las ternuras, dejando en el proceso varias bocas abiertas de la impresión por varios minutos, el mutismo en que la familia y amigos habían quedado era inaudito.

- ¡CUIIIIII CUIII CUII!

El chillido del pequeño cerdo negro fue lo que rompió el tenso silencio en que todos se habían quedado.

- Vaya, ahora si definitivamente me quedare en la ruina. – Dijo Naviki lamentándose de su mala suerte al no soltar ella la bomba de la noticia, pero en el interior estaba realmente feliz por su hermana y su cuñado.

Kodachi sollozaba, histérica, sin moverse, gracias a la cuerda que la sujetaba fuertemente, y sin soltar palabra alguna por la venda que le tapaba la boca.

- Pues supongo que no me queda más que desearles lo mejor, - Ukyo sonrió débilmente mientras lagrimas silenciosas corrían por su rostro. – Ran-chan espero que aun podamos seguir siendo amigos y, Akane cuida por favor de Ran-chan. – Dándose la vuelta y llevando consigo al pequeño cerdo negro que no dejaba de chillar y Kodachi arrastrándola tras ella, sabia que era un momento familiar que poco le incumbía a ella, por mucho que se estuviera muriendo por dentro.

- Ukyo… - Dijo débilmente Ranma, mientras la observaba marcharse del dojo.

- Después hablaras con ella, ha sido una buena amiga. – Akane, apretó el agarre que tenia sobre su mejilla solo un poco, para hacerle entender que no le molestaba, que sabía el gran cariño que le tenía a Ukyo como amiga.

Ranma sonrió, y asintió, comprendiendo lo que quiso transmitirle con ese gesto.

El momento de complicidad termino al grito de:

- ¡Por fin Saotome!

- ¡Por fin Tendo!

- ¡LA ESCUELAS SE UNIRAN! – Gritaban canturreando al unisonó, mientras se abrazaban y lloraban, lanzando confeti de la felicidad.

- Pero que felicidad, esto tenemos que celebrarlo, pero primero curemos tus heridas querida Akane. – Nodoka sonreía feliz, abrazando con delicadeza a su hijo y a su nuera quien aun permanecía en los brazos de Ranma.

- Entremos queridos, que se hace tarde – Dijo Nodoka, abriendo las puertas del dojo. – Y por cierto más tarde tendremos una charla muy seria sobre métodos anticonceptivos, y querida Akane, te daré unos truquitos que le fascinaran a mi hijo. Mi Ranma tan varonil. - Decía con una mano en su mejilla, sonrojada y muy feliz.

- Los compadezco, - dijo Naviki, recordando la conversación que había tendido con Nodoka el día anterior - pero no pueden negar que ustedes se lo buscaron, par de picaros, por cierto que escondidito se lo tenían, no puedo creer que no me haya dado cuenta, la de yenes que perdí por distraída. Bien jugado. – Dijo subiendo las escaleras rumbo a su habitación.

Ranma y Akane se miraron espantados.


.

.

- Que felicidad, entonces ¿Cuándo dices que será la boda?... por supuesto, pronto se acabará nuestra luna de miel y podremos estar ahí con ustedes, mándales saludos a todos de nuestra parte hermanita.

Colgó el teléfono.

- Hasta que por fin. Que suerte hemos tenido todos de que encontraras ese chocolate, mi adorada Kasumi. – Dijo Tofú, abrazando a su esposa por la cintura.

- Lo sé. – Dijo mientras se giraba en los brazos de su esposo y lo besaba tiernamente.

.

.

Continuara…


No se me espanten que después de todo, todavía faltan unos cuantos capítulos más.

Y ya lo saben, si tienen alguna sugerencia para el final de los personajes, estoy abierta a ellos. Espero con ansias sus reviews.

Gracias por sus reviews a:

DanisitaM: Querida Daniela, gracias por tu PM, me halaga un montón que pienses que mi historia es de buena calidad y que te encanten las descripciones de este par juntitos, no digas más que me abochornas, ja, ja, espero no haberte decepcionado en este capítulo. Espero volverte a leer pronto. Saludos.

Ranma84: Lo sé, pobrecito creo que sin querer le he dado hasta por debajo de la lengua y eso que todavía le falta… espero te haya gustado este capítulo y pues para no variar el pobre Ryoga ha sufrido un poquitín también en este… pero quien sabe quizás encuentre consuelo. Saludos.

Caro: Te resuelvo la duda, a ella misma y a Kuno, se sorprendió un poco la reina del hielo, igual que todos cuando se enteren, ji, ji, ji, ojalá te guste este capítulo. Saludos.

Nancyrini: Gracias por estar al pendiente y espero también te haya gustado la muestrota de amor de este capítulo, ja, ja, ja. Saludos.

Akanita87: Te pusiste colorada, ja, ja, ja, ¿y en este? ¿También te pusiste rojita? Y no te apures esta en proceso el próximo capítulo de Cuentos de terror en Nerima. Saludos.

Astron: ¡Hola! Un gusto leerte, no mueras por favor, bueno al menos hasta que termine la historia, ya después no me hago responsable, ja, ja, ja, es broma… en serio no mueras eh. Saludos.

Nancyricoleon: No le quedaba de otra, si son el uno para el otro, aunque no lo parezca, ji, ji, espero te haya agradado este capítulo. Saludos.

Emiilu: Hola, si ya vez que es brava la muchacha, saco hasta una granada la muy loca, aunque debo admitir que no es muy común en ella, pero pobrecita estaba desesperada. Aquí está el capi, espero te haya gustado. Saludos.

Nao Saotome Malfoy: Hola, siepmre que leo tus comentarios me emociono, me encanta tu historia "Protectora" y me halaga un montón que te agrade a mía. Respondiendo a tu review, si lo sé ¿qué bomba no? Y sí que sufrieron un poco, más Ukyo y Ryoga pobrecillos, pero ya pronto sufrirá como debe la gatuna de Shampoo, espero de todo corazón te haya gustado el capítulo. Saludos.

Lila: Hola, me halagas, yo me divierto en cada capítulo y suelo reír como loca mientras escribo, lo cual me apena porque cuando escribo estoy sola y mi perra Pug Penny, solo me observa juzgándome con su mirada virola, me encanto leer tu comentario y espero leerte de nuevo. Debo admitir con pena que yo también habría salido despavorida si escucho a los Saotome en una situación de esas… que miedo. Saludos.

Sin más por el momento me despido, espero actualizar pronto, abrazos de su amiga Edilia, sí así me llamo, creo que no les había dicho… bueno, ahora lo saben .

Nos leemos a la próxima.