Hola, hola gente bonita del fanfiction…
No me maten por favor, reconozco que no he actualizado con la frecuencia que me gustaría, y no es por poner pretextos, pero la familia y el trabajo me tienen loca y sin mucho tiempo para escribir, en verdad lo lamento. Espero de corazón que este capítulo les agrade, recuerden que espero sus sugerencias en cuanto al final… me siento un poco perdida, en como debería terminar, creo que tengo demasiados finales alternativos para los personajes… XD.
Como siempre agradezco infinitamente a cada uno de ustedes lectores queridos y fieles que siguen este fic, y lo han puesto en favoritos, también a los lectores anónimos, un abrazo gigante.
Los personajes no me pertenecen como es obvio, son de la maravillosa Rumiko Takahashi.
Sin más por el momento por favor disfruten la lectura.
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Capítulo 10: ¡Estoy harta!
- Y estos son los preservativos, ja, ja, ja, - la matriarca Saotome reía posando su mano en su mejilla. Qué felicidad, pensaba – pero como ya les dije antes no es necesario que los utilicen, no hay nada que me haría más feliz que un nietecito corriendo por el dojo. – Decía sonriendo.
Ranma y Akane con cara de terror permanecían sentados sobre la cama en la habitación de la peliazul, rodeados de varios objetos tales como: Pastillas anticonceptivas, varios preservativos de colores y sabores, espuma espermaticida, etc.
Hasta el momento ya llevaban alrededor de 30 minutos escuchando a Nodoka hablar sobre métodos anticonceptivos, a pesar de que un Ranma furiosamente sonrojado le dijo que sabían del tema, que no era necesario hablar de ello, cosa que le importo tres pepinos a su madre. Escucharon aterrados, cada palabra, pues el filo de su katana estaba frente a ellos, impidiendo cualquier intento de huida.
Sus manos temblaban mientras Nodoka les indicaba como poner un preservativo en diferentes frutas y verduras de forma fálica, incluidos plátanos y pepinos. Sí, los hizo practicar frente a ella, una y otra vez hasta que quedo satisfecha con el resultado de la "prueba".
- Y ahora, debemos hablar de la satisfacción de una vida sexual activa y feliz, porque el sexo no es sucio ni mucho menos queridos míos. – Decía tomándolos de las manos sonriente, mientras sus rostros se volvían cada vez más rojos. – Veras hijo querido, se que eres un hombre entre hombres, varonil a más no poder, pero también quiero estar segura de que eres un caballero… y un caballero siempre se asegura de que su pareja quede satisfecha…
El agudo grito de Ranma se escucho por toda Nerima, haciendo pensar a muchos que alguna chica inocente corría peligro.
- ¡Ranma que vergüenza! No es de hombres gritar de esa manera, ¿debo entender entonces que eres un patán que no hace gozar a la dulce Akane?
Ahora fue el turno de gritar de Akane.
Pobres – pensaba Nabiki, mientras hojeaba recostada sobre su cama una revista de novias, la boda de su hermana no se planearía sola, recordando ella misma lo aterrador que había sido tener aquella charla con su tía. – Pero se lo merecen por ocultarme su sucio secretito. – Sonrió malévolamente.
- Querida, no es para espantarse, solo contesta mi pregunta, ¿mi hijo te hace sentir bien? ¿Te hace disfrutar? Porque si no es así, - dijo sacando un poco más su katana de la funda, y viendo feo a su vástago.
- Si, sssí tía lo… lo ha haceee. – Dijo con la voz temblorosa. y humo saliendo de sus oídos. Que bochorno era decir aquello, pero todo fuera por no quedar viuda antes incluso de casarse.
- ¡Excelente! Entonces creo que es hora de mostrarles esto, - De su kimono saco un paquete envuelto en una fina tela de seda roja con detalles de hilos dorados, - es un tesoro familiar – dijo acariciando la tela con ternura y poniéndolo en las piernas de su hijo. – Ahora es tu responsabilidad cuidarlo y usarlo con sabiduría, - finalizo sonriente, esperando a que su hijo abriera el paquete.
Kamasutra, se leía en la portada del libro, porque era un libro… ese libro.
Ambos se vieron horrorizados, pero el ligero brillo en los ojos de Ranma, le indico a su prometida que aquel regalo no le desagradaba del todo.
- ¡Ranma eres un pervertido! – Grito escandalizada, mientras el color de su cara rivalizaba con el de la nariz de Rodolfo el reno.
- Vaya parece que les ha agradado, - decía sin perder la felicidad y alegría.
- Entonces supongo que también les alegrara seguir con el tema… ¿Alguna vez han oído hablar de los juguetes sexuales?
Esto fue la gota de derramo el vaso, Ranma tomo a su prometida en brazos y más rápido que nunca salió por la ventana, salto por la barda y acelero por los tejados alejándose del dojo Tendo.
Varios minutos y kilómetros después, ambos sentados en una banca en algún parque de la ciudad.
- Creo que jamás olvidare esa platica, - decía Ranma con la cara azul, recordando la facilidad de su madre para hablar de esos temas.
- Lo sé…creo que jamás volveré a ver a tu madre de la misma forma. – Akane se abrazaba a si misma con la mirada un poco perdida.
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Dos días antes
Shampoo despertó al anochecer, se sentía hecha polvo, la nariz le palpitaba dolorosamente y, le dolían terriblemente varias partes del cuerpo, estaba segura de tener una o dos costillas rotas, intento levantarse, pero el dolor la atravesó como un rayo, tenía también un hombro vendado, seguro se lo había dislocado durante la pelea y su abuela lo reacomodo, estaba recostada en su habitación, un incienso estaba encendido, llenando la habitación del humo de este, varias vasijas con polvos, pastas y hierbas estaban sobre una mesita, a su lado, en el buro, había una jarra con agua y un vaso a su lado, al verla sintió una sed enloquecedora, intento tragar, su garganta estaba seca como una lija y no pudo evitar carraspear un poco.
- Vamos, querida Shampoo yo te ayudo, - dijo Mousse, levantándose de una silla a su lado.
No lo había visto. Pensó un poco sorprendida.
El joven se puso frente a ella y con cuidado la levanto mientras sostenía el vaso con agua en sus labios para que bebiera.
- ¿Cómo te sientes? – Pregunto con voz como la seda, con toda la ternura de la que era capaz.
Shampoo no respondió, en cambio sus ojos se llenaron de lagrimas que comenzaron a derramarse sin control. Había perdido, ¡Había perdido contra la estúpida marimacho violenta de Akane Tendo! ¿Cómo era esto posible? En que maldito universo alterno se encontraban en donde una tarada sin habilidad la había podido derrotar, sus lágrimas seguían mojando sus mejillas.
Con delicadas caricias Mousse limpio su rostro.
- No llores amada Shampoo, pronto lo superaras, y yo estaré a tu lado para que lo consigas, porque nadie más te ama tanto como yo. – Dijo con la más infinita de las ternuras, observándola con los ojos llenos de amor.
- ¡TU SER IMBECIL! YO JAMÁS, JAMÁS ESTAR TRANQUILA, YO JAMÁS SUPERAR, HONOR ESTAR MANCHADO, YO… yo… - Su voz se quebró y el llanto se apodero de ella nuevamente mientras se abrazaba a su amigo chino, sin poder evitarlo el rostro de su amado airen estaba grabado a fuego en su mente, recordó la primera vez que lo vio como un hombre, la primera vez que lo beso, los cientos de abrazos que ella le dio, las veces que se metió desnuda a su futón en las noches y el la abrazaba dormido… el maravilloso color azul de sus ojos, su cielo personal… y lo había perdido, lo había perdido para siempre, porque el muy idiota amaba a esa estúpida sin chiste… lo había perdido.
El doloroso llanto de Shampoo se escuchaba en todo el restaurante haciendo eco en el vacío lugar, mientras su abuela permanecía sentada en las escaleras pensando lo que haría de ahora en adelante, ¿permitiría que la chica Tendo ganara y su bisnieta sufriera o todavía había lago que ella pudiera hacer?… La felicidad de su adorada Shampoo era lo que más le importaba, le daba lo mismo romper las reglas de su tribu si con ello conseguía la felicidad de su adorada bisnieta.
Paso la noche en vela, tanto ella como Mousse permanecieron cuidando a Shampoo, verdaderamente la chica Tendo tenía una fuerza brutal, no había golpeado en demasiadas ocasiones a su bisnieta pero, las veces que lo había conseguido le había roto varias costillas, le destrozo la nariz y la dejo seriamente magullada, esa chica carecía de rapidez era cierto pero se dijo a si misma que nunca más se confiaría con ella, la fuerza que tenía era impresionante, sin contar el añadido gracias al mazo que solía usar. ¿Cómo era que Ranma había logrado sobrevivir a esas palizas? Seguramente debía tener el cráneo de acero.
- Mousse necesito que cuides de Shampoo, tengo cosas que hacer. – Dijo sería mientras observaba a su nieta, dormir gracias a los brebajes sedantes que le había dado.
- Eso no tiene ni que pedírmelo vieja momia. – Dijo Mousse con los brazos cruzados y las manos dentro de sus anchas mangas.
El golpe que le dio Cologne con su bastón le tumbo los lentes, pero se aseguro de que no fuera lo suficientemente fuerte como para noquearlo, lo necesitaba despierto para cuidar a Shampoo.
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Akane estaba recostada en su cama, dormía gracias al sedante que el doctor Tofu le había administrado, su cuerpo estaba lleno de vendajes, la china la había cortado en varias ocasiones, y uno de sus pies estaba vendado, se había luxado un tobillo, cuando pateo con tanta fuerza la espada de Shampoo hasta romperla, un feo moretón hinchado se abultaba en su mejilla derecha y uno de sus labios estaba partido y amoratado, sus manos estaban vendadas pues se había cortado varias veces al detener las filosas armas de Shampoo. Fuera de eso estaba bastante bien, pero con algo de dolor, por eso el doctor no tubo más opción que sedarla, pues insistía en levantarse.
Ranma estaba a su lado, velando su sueño, pero al amanecer del día siguiente su madre lo obligo a darse un baño y dormir unas horas mientras ella cuidaba de Akane y cambiaba los vendajes.
Una sombra se acercaba veloz sobre los tejados, y cuando llego al techo del dojo una voz la detuvo.
- ¿Qué haces aquí anciana decrepita? Tu nieta perdió y Akane, mi discípula gano de buena fe… no creo que tengas tan poco honor que intentes algo contra la chiquilla, defenderé a mi estudiante de lo que sea, incluso de un pellejo arrugado como tú. - Dijo el maestro Happosai, mientras fumaba su pipa y acariciaba su más grande tesoro el cual llenaba su cuerpo de energía… un antiguo sostén que perteneció a una emperatriz china.
- ¿Tú discípula? De cuando acá la chica Tendo es tu estudiante, pensé que solo el yerno Ranma era a quien entrenabas. – Dijo con burla y un ligero dejo de duda la anciana Cologne.
- Ella es hija de mi discípulo Soun, la prometida de Ranma el hijo de mi otro discípulo Genma y ambos son los últimos guerreros estudiantes del Musabetsu Kakutô Ryû, por tanto, ella… es mi discípula anciana.
Contesto molesto el anciano, la tierna Akane se había ganado su corazón, era tan hermosa y linda que la consideraba de su familia como una nieta o más bien hija porque él era bastante joven, ¿quién en su sano juicio pensaría que él era tan viejo para tener una nieta?… Boberías.
La energía que le proporcionaba el sostén se paseaba por su cuerpo como olas, incrementando su fuerza vital y agilidad.
- Así que… anciana ¿Dime a que has venido? ¿Qué te propones? – Pregunto ya de pie y guardando la fuente de su poder dentro de su ropa.
Cologne le observaba con cautela, sabía de sobra que la fuerza del viejo residía en la ropa intima y aquel sostén, le daba mucha, aun así, recordó el llanto de Shampoo y se llenó de valor.
- Vengo a asesinar a la chica Tendo y, con esto, - saco de su ropa un pequeño frasco – borrare la memoria del yerno sacando a Akane de sus recuerdos y dejando solo a mi bisnieta. Él será de Shampoo.
- No lo permitiré, no amo a Shampoo y le juro por mi vida que si se atreve a tocar uno solo de los cabellos de Akane… seré yo quien se convierta en asesino. – La potente voz de Ranma, le causo un escalofrió, jamás había escuchado tanta determinación en el joven.
Ranma estaba en su habitación a punto de echarse a dormir, cuando escucho ruidos en la azotea, trato de no darle importancia, pero un mal presentimiento lo obligo a levantarse y echar un vistazo, cuando subió al techo escucho a los ancianos. Y al escuchar lo que la momia había dicho sobre Akane lo lleno de furia. Nadie tocaría a Akane.
El cielo estaba nublado, con amenazantes nubes negras, un relámpago cruzo el cielo resonando al finalizar las palabras del chico de la trenza.
- Así que esas tenemos… Ahora podrás decir eso, pero te aseguro que dentro de poco ni siquiera recordaras su nombre.
Cologne se puso en pose de ataque sobre su bastón alzando el frasco en una de sus manos.
Ranma la imito, con sus ojos resplandeciendo como llamas azules. El maestro estaba a su lado, igualmente preparado con un aura enorme a su alrededor.
Las primeras gotas de la tormenta que se avecinaba tocaron a Ranma frías como el hielo, convirtiendo su musculoso y bien formado cuerpo en el de una curvilínea chica pelirroja, pero eso no lo inmuto en lo más mínimo, seguía con aquella fiereza en la mirada, con los músculos tensos, listo para luchar. La anciana no se contuvo más, con la velocidad que la caracterizaba se lanzo al ataque, intentando en cada uno vaciar el contenido del frasco en la cabeza del joven, ahora chica.
Ranma eludía y lanzaba furiosos puñetazos. Nunca se había sentido tan molesto en su vida. Cologne barrio con su bastón las piernas de Ranma derribándolo y dando un fuerte puñetazo en su estómago antes de que terminara de caer, en cuestión de segundos estaba sobre él a punto de derramar el líquido, cuando un potente golpe la lanzo varios metros dejándola conmocionada unos instantes. Había sido Happossai.
- No te metas Happi, esto es entre Ranma y yo. – Dijo la anciana mirándolo con los ojos entrecerrados.
- Te lo dije vieja momia, Ranma es mi discípulo, si te metes con él te metes conmigo. – Decía toqueteando el prominente pecho de la pelirroja que aún estaba un poco sofocada por el golpe.
- ¡Suélteme anciano asqueroso! – Dijo la aguda voz de Ranma mientras se levantaba de un salto aun sosteniéndose la barriga y limpiando algo de sangre que había brotado de su boca.
- Así es como me agradeces mocoso irrespetuoso… - dijo con molestia – pero bueno muchacho que esto es por la linda Akane. – Soltó poniéndose nuevamente a su lado.
Ranma le miro con un poco, soooolo un poco de agradecimiento, seguro después le cobraría la ayuda, intentado que modelara alguna pieza de lencería… pero todo fuera por Akane. La vieja ciertamente lo superaba en técnica, pero jamás en agilidad. Sonrió de medio lado levantando sus puños, listo para seguir luchando.
La lluvia arrecio, dificultando la visibilidad de los involucrados en la pelea.
- ES HORA DE QUE ESTO TERMINE. – Grito la anciana lanzándose al ataque, mientras otro relámpago cruzo el cielo iluminándolos.
El sonido del metal resonando contra la dura cabeza de la anciana, se confundió con el del trueno que acaba de atravesar el firmamento. Fue brutal. El techo se rompió ocasionando que todos cayeran dentro de la casa.
Entre los escombros podía verse la silueta de una chica de corta melena, con un aura azul enorme, que serpenteaba a su alrededor, como lenguas de fuego, meciendo su cabellera y su pijama amarilla al compás. Entre sus manos cubiertas por vendajes manchados de sangre, sostenía el mango de su fiel mazo, que estaba estampado en la cabeza de Cologne, que yacía en el piso entre escombros, fuera de combate y con el frasquito que pensaba utilizar en Ranma aún entre una de sus manos, derramando su contenido.
Todos la observaban atemorizados, parecía un Oni salido del infierno.
- ¡YA ESTOY HARTA! Harta de que todo el mundo piense que no puedo pelear mis propias batallas, y de que se metan en MI relación con MI prometido, ESTOY CANSADA DE QUE ME SUBESTIMEN – Gritaba furiosa, ¡Y TÚ! Cúbrete el pecho descarado, - Dijo señalando a Ranma quien, a causa de la lluvia, su camisa de tirantes blanca se había mojado y ahora se transparentaba mostrando sus pechos en toda su gloria.
Ranma solo atino a cubrirse cruzando los brazos, aun mudo de la impresión. Que mierda acaba de pasar, pensaba.
Akane cayo desmayada, exhausta luego de aquel impresionante despliegue de poder. Su prometido pechugón la cargo en brazos, saltando sobre los escombros y la llevo de vuelta a su habitación, recostándola sobre su cama y cubriéndola con una manta.
- Jamás dejas de sorprenderme con tu fuerza de gorila. - Dijo con una suave sonrisa en sus carnosos labios la aun pelirroja, depositando un tierno beso sobre la frente de la chica.
Minutos antes.
Akane había despertado sintiéndose molida por la lucha del día anterior, aun con los ojos cerrados se estiro un poco sobre su cama, cuando escucho pasos sobre el techo, justo arriba de su habitación, se incorporó un poco mareada, y abrió la ventana, divisando el nublado cielo, el viento le trajo la voz de los viejos discutiendo.
Esas malditas amazonas jamás se rendirían, le conmovió escuchar al maestro defenderla, ya no seria tan dura con él, la linda sonrisa que se había instalado en sus labios desapareció cuando escucho la potente voz de Ranma cortándole el rollo a la vieja momia.
Pudo escuchar como la pelea comenzó, empezó a subir por la cornisa con algo de dificultad pues la lluvia arreciaba a cada segundo, y su cuerpo dolía horrores, cuando estaba a punto de llegar al tejado alzo su cabeza sobre el techo y pudo ver a Ranma derribado y a la anciana sobre él apunto de derramar el liquido y borrarle la memoria, el solo imaginar que él no la recordara más hizo que su ser ardiera en llamas, se sentía más enojada que nunca, de pronto ya tenia su mazo en sus manos, ni siquiera se dio cuenta cuando lo saco, Happossai acababa de derribar a la vieja y ahora tanto Ranma como el anciano discutían como si nada.
¿Que nadie se daba cuenta que ella estaba ahí? La furia que sentía se incrementó aún más haciendo que un aura azulada brotara de su cuerpo, estaba cansada de que no le prestaran atención, ¡Diablos ella también era una guerrera! Cologne se lanzó al ataque gritando que todo acabaría. La ira la cegó apoderándose de su ser, de pronto todo el dolor que sentía se esfumo y, de un salto alzando el mazo sobre su cabeza le asesto el golpe más brutal que jamás le había dado a alguien.
Unas horas después un panda remojado y un lloroso Soun reparaban el agujero del techo.
-Mi querida hijita no sabe lo que me cuesta reparar el techo cada vez que arroja a alguien a través de el. – Sollozaba el patriarca.
- Buoff worff awrr – decía el panda martillando las tejas, mientras sacaba un letrero que decía – Deje de llorara Tendo y apresúrese que el agua esta helada.
Dentro de la casa, Nodoka estaba arrodillada junto a Cologne quien yacía en un futón. Colocaba una bolsa de hielo sobre un feo chichón en la cabeza de la anciana.
Tras unos cuantos quejidos la anciana despertó tocándose la cabeza, le dolía terriblemente, ¿qué había sucedido? Se preguntaba, pero al instante recordó. Mientras se preparaba para lanzar su ataque final sintió un poder terriblemente amenazante, giro su rostro y vio a la chica Tendo, como un demonio sobre ella, alanzando su diabólico mazo sobre su cabeza, y luego todo fue oscuridad. Una triste sonrisa curveo sus delgados labios. Tanto su nieta como ella, amazonas de alto rango habían sido derrotadas por una chiquilla, a quién infravaloraban, ¿Cómo es que nunca supo del poder dormido de la chica?
- Espero no tener que volver a verlas a usted y a su nieta nunca más, conozco poco de sus tradiciones y leyes, pero estoy segura de que tras esta derrota no pueden volver a atacar a mi futura nuera Akane, ni a mi hijo Ranma podrán intentar obligarlo a casarse con su nieta… ¿No es así? – El tono de voz utilizado por la Saotome no dejaba lugar a dudas. Era pues una amenaza velada, respaldada por el filo de su katana, lo cual no dejo de notar la amazona.
- Supongo que así es… - Tras una ligera pausa la anciana continuo - no trato de justificar mis actos, pero dígame ¿no haría usted lo que estuviera en su poder para garantizar la felicidad de su hijo? Supongo que el amor nos lleva a hacer locuras… tiene mi palabra, no nos volverán a ver por aquí.
Se puso de pie buscando entre sus ropas.
- ¿Buscaba esto? – Dijo la voz de la mediana de las Tendo, quien la observaba con recelo, mostrando entre sus dedos el frasco con la poción del olvido.
- No es para lo que crees muchacha, ahora tienen mi palara de que jamás intentaremos algo contra los suyos de nuevo… lo quiero para mi nieta… ella… ella jamás olvidara a Ranma y no le importaran nuestras leyes, es por eso por lo que, aunque me duela en el alma… tendré que borrar su memoria.
Aun incluso para Nabiki aquello sonó descabellado y cruel, ¿cómo podía la vieja hacerle eso a su nieta? Pero no era su problema si con eso se libraban de esas locas, ella tenía asuntos más importantes en los que pensar y todos incluían a cierto joven de quién en secreto siempre había estado enamorada. Le lanzo el frasquito y se dio la vuelta, pero antes de marcharse levanto una pequeña video cámara, para que la anciana la viera.
- Por si acaso he tomado video de sus palabras señora y espero no tener que mandarlo a su tribu, por cierto, también tengo grabada su derrota junto a la de su nieta. – Y se marchó.
Cologne se fue, sintiéndose avergonzada por muchos motivos, el principal haber sido derrotada de una manera tan estúpida, y luego por lo que le haría a su nieta… y a Mousse.
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Al día siguiente después de la comida y de que los prófugos prometidos regresaran después de haber huido de la charla con Nodoka, la tranquilidad se respiraba en el dojo… era obvio que la paz y tranquilidad no era el estado natural de aquella familia por lo que es obvio que algo debía llegar y romper aquella nada natural tranquilidad.
Una limosina se estaciono frente al dojo Tendo, un hombre bronceado, con una palmera en su cabeza y vistiendo una floreada camisa hawaiana que generalmente sonreía bajo del vehículo, pero en esta ocasión con el semblante más serio que nunca, seguido por un sonrojado joven y su fiel sirviente ninja. Tocaron a la puerta y después que esta fue abierta entraron en silencio.
- Así que en vista de lo sucedido no puedo permitir que mi Tachi quede con esta deshonra que su hija. – Dijo señalando acusadoramente a Nabiki – le trajo a my dear son.
Soun Tendo le veía serio, con los brazos cruzados sobre su pecho, pensando para sus adentro que esto era maravilloso, pronto sus tres adoradas hijas estarían casadas, Kasumi ya lo estaba con un doctor, el amable Tofu, Akane próximamente con Ranma, con quién levantarían el dojo en toda su gloria y ahora su querida Nabiki, con un multimillonario que pagaría todas y cada una de sus deudas y le daría la vida que su preciosa hija se merecía. Perfecto.
- ¿Tu qué dices Nabiki? ¿Es esto cierto? ¿Le quitaste su pureza al joven Tatewaki?
- ¡PADRE! – Nabiki le veía, un tanto avergonzada, era cierto que no le iría mal casarse con Kuno pero… él no la amaba… y ella…
- Mi preciosa reina del hielo, quizá estés un poco confundida sobre mis sentimientos, pero debo decir que el fogoso despliegue de sensualidad en el que ambos nos sumergimos despertó el amor que siento por ti, desde hace mucho tiempo permanecí ciego en la fría oscuridad de tu desprecio, por eso mi tímido corazón se poso por unos instantes en la tigresa… digo en tu hermana.
- Y en la chica del cabello de fuego, no lo olvides, Kuno Baby. – Interrumpió molesta Nabiki.
Kuno deglutió nervioso y continuo.
- Pero ahora debo admitir frente a tu progenitor que mi corazón siempre te ha pertenecido y en tu frialdad y belleza lo has mantenido cautivo hasta el momento, y se que tu me amas con la misma intensidad mi adorada Nabiki reina del hielo, te entrego no solo mi corazón si no también mi mano en matrimonio, pues mi cuerpo ya te pertenece. – Finalizo el joven, arrodillado frente a la chica, tendiéndole un enorme ramo de rosas y un costoso anillo de diamante.
Nabiki le veía fijamente, su corazón gritaba de felicidad, pero su rostro permanecía bastante impávido. Sí era verdad, ella lo amaba…
- Acepto Kuno Baby. - Dijo tomando el ramo de rosas y extendiendo su mano para que el le pusiera el anillo.
Soun lloraba a mares, Nodoka sonreía feliz, mientras Genma los felicitaba pensando lo conveniente que era tener a un millonario como familiar ya que Nabiki era como una hija más. Ranma los veía sorprendido, que giros daba la vida, y Akane sonreía feliz pues ella sabia el secreto que su hermana Nabiki guardaba en su corazón… y en su diario sip, Kasumi se lo dijo un día, pero ella ya lo sabía, se había dado cuenta como su hermana veía a Kuno.
Horas más tarde
Nabiki veía con un precioso brillo en su mirada el bello anillo que adornaba su dedo anular, mientras sostenía el auricular del teléfono, escuchando la alegría en la voz de su hermana mayor.
- Si será en unos meses, Kuno Baby no quiere esperar más y estoy segura de que será una boda espectacular, te necesito aquí para que me ayudes a planearla, tú y Akane, serán mis damas de honor por supuesto. – Asintió varias veces y se despidió, colgó el teléfono y subió tarareando las escaleras ante la atónita mirada de la familia.
Continuara…
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¿Y… que tal? Hay los nervios me comen caramba, espero les haya gustado.
Gracias por sus rewiews a:
Ranma84: Ja, ja, ja, ya se no paraba de reír al imaginármelo, pobrecillo, espero te haya gustado este capítulo. Saludos y un abrazo.
Caro: Si así de rápido igual que su relación… veloz, ja, ja, ja y si ya pronto será la boda… de otra de las hermanas Tendo, XD. Saludos enormes.
Lila: Querida Lila, comparto tus sentimientos encontrados, ya sabes entre la alegría y la felicidad. ¡Qué alegría saber que te gusta el fic! Te invito a leer mis otras historias, nunca se sabe igual y te gustan, ji, ji, ji. Besazos y un abrazo.
Iselaglezcam: Que pena me da no haber actualizado "Te olvidare" todavía discúlpame, pero es que no he tenido mucho tiempo igual ya falta poco para que suba otro capítulo solo me falta afinar unos detalles, no desesperes. Que gusto que te agradara esta historia. Saludos y abrazos linda.
Nancyricoleon: ¡Verdad! Así de necios son que caray, pero ya no les queda de otra. Saludos guapa.
Nao Saotome Malfoy: Pues que te digo, no me pude resistir a tu sugerencia sobre la plática de Nodoka – sama, espero te haya gustado y sacado alguna que otra sonrisa. Gracias por tu comentario hermosa, saludos.
Sí, hoy estoy muy amorosa supongo que, porque se acerca el 14 de febrero, ji, ji, ji. Besos y abrazos para todos y todas.
Sin más por el momento nos leemos luego.
