¡Hola! ¿Cómo están? Espero hayan pasado un excelente día de los enamorados, lamento la tardanza, ya no daré más excusas porque… pues… ya las conocen todas, XD.

Como siempre dándoles las gracias por poner esta historia en favoritos y seguirla, gracias a los lectores anónimos y a los no anónimos, je, je. Gracias inmensas a quienes se dan un tiempo extra para dejarme sus comentarios, no saben lo feliz que me hacen.

Cambiando un poquitín el tema en este capítulo habrá un acercamiento entr un poquito yuri, la cosa es que no entre mucho en detalle ya que primero que nada no tengo experiencia alguna en el tema, y segundo no quiero herir la sensibilidad de nadie, así que solo insinué algunas cosas y otras se las dejo completamente a su imaginación.

Los personajes no me pertenecen, son de doña Rumiko.

Sin más por el momento por favor, disfruten la lectura.


Capítulo 12: Te amo

A las a fueras de Nerima se veía llegar a lo lejos un tren, repleto de personas con distintos motivos para llegar a la ciudad, rostros sonrientes, rostros decaídos, otros cansados e incluso algunos con baba chorreando de sus bocas pues habían dormido casi todo el trayecto, pero los que más resaltaban a la vista era una pareja de recién casados, se notaba a leguas que así era pues la felicidad en sus rostros los delataba, la forma en que el joven marido veía a su bella esposa, con esa calidez y anhelo, con ternura y emoción contenida, ella le lanzaba miraditas risueñas a su vez, con su bello rostro de delicadas facciones, se sostuvieron la mirada unos segundos más y ella sin poder resistirse más recargo su cabeza en el hombro de su marido, quién complacido sonrió y posos su brazo alrededor de su mujer, estrechándola en un dulce abrazo.

El tren llego a la estación y, al abrirse las puertas las personas en el salieron como marabunta, con rapidez, creando un mar de personas en unos instantes. La pareja no tenía tanta prisa como la mayoría, con tranquilidad bajaron del tren tomados de la mano, se encaminaron con paso relajado, Tofu llevaba casi todas las maletas, Kasumi solo llevaba un pequeño bolso de viaje pues su marido había insistido en que no cargara nada, no quería que se esforzara debido a su estado, y aun así seguro tampoco le habría dejado cargar casi nada, pues era todo un caballero. Salieron de la estación del tren y tomaron un taxi que los llevo a su hogar, el consultorio/residencia de Tofu que ahora sería hogar de ambos.

Adelantaron su regreso por dos motivos, el principal era que Kasumi se había comenzado a sentir bastante mal, los achaques del embarazo parecían haberse acentuado en estos últimos días, y lo segundo es que estaba más que emocionada por las noticias de la boda de su hermana Nabiki, quería ayudarle a organizar la boda.

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Había pasado una semana desde que se anuncio la boda Kuno-Tendo, quienes conocían a la pareja estaban más que sorprendidos, ¿que no se suponía que él joven heredero de la familia Kuno estaba obsesionado con una chica y ½? Sí, porque la mayoría sabia que Ranma era la pelirroja y la otra chica era Akane la hermana de su ahora prometida… que lío, esa familia era muy rica y prestigiosa sí, pero corría el rumor de que igualmente carecían de un tornillo. Lo otro que era sorprendente era que la chica prometida del ricachón era precisamente Nabiki Tendo, la famosísima y conocida mercenaria Reina del hielo temida por muchos, admirada por todos por su gran tenacidad y olfato para los negocios… sin duda harían buena pareja.


- Hermanita felicidades por tu compromiso. – Kasumi abrazaba con fuerza a Nabiki, mientras sonreía feliz.

- Gracias hermana, ya vez Kuno Baby tiene mucho dinero, no podría haber elegido mejor prospecto de marido ¿no crees? – Dijo con media sonrisa, intentando no parecer tan feliz como estaba en su interior, no le gustaba demasiado demostrar sus sentimientos… ¡Rayos! Ella era la Reina del hielo.

La suave risa de Kasumi, al separase de ella y darle una suave caricia en la mejilla a su hermana del medio, no pudo ser más clara, no se creía ni un gramo de aquella frialdad que su hermana intentaba aparentar, sabia cuan enamorada estaba del chico, así que solo por seguirle la corriente agrego:

- Tienes razón hermana, con esos millones tendrás todos los lujos que te mereces. – Sonrió mientras negaba suavemente con su cabeza, dando por terminada la ridícula conversación sobre el dinero de Kuno, cuando lo que realmente deseaba era hablar de cómo se sentía realmente su hermana, pero con ella no se podía.

- Tendrás unos hijos muy raros, ya sabes… codiciosos y locos, ja, ja, ja, irán por el mundo llamándose a sí mismos los reyes y reinas del hielo de los truenos azules o algo así, con pequeñas calculadoras, camaritas fotográficas y pequeños bokken alzados en sus manitas, ja, ja, ja. - Ranma no perdía oportunidad de burlarse de Nabiki desde que la noticia salió a la luz, cobrándose así todas las burlas que esta le había hecho desde que llegara al dojo.

- Mejor calla Saotome si no quieres que te haga vestirte como una de mis damas de honor mientras lloras por el amor no correspondido de mi Kuno Baby, como pago por tus deudas. – Dijo con una mueca terrorífica, lo que hizo callar al burlón.

- Ya sabes que todo es broma Nabiki, - dijo reincorporándose de su posición relajada, mientras se rascaba la nuca y una gota de sudor corría libre por su sien - no veo el motivo para sacar a relucir esas viejas deudas ya olvidadas cuñadita… si soy sincero estoy más que feliz, gracias a ti, ya no soy acosado por el maniático de Kuno… así que sin más te doy el más grande y sincero de mis agradecimientos.

Se puso de pie esperando a que su prometida hiciera lo mismo, ya era hora de irse, el maestro los había citado a él y a Akane al dojo alegando que tenía algo importante que decirles.

- Vamos Akane, a ver qué es lo que ese viejo rabo verde quiere… - Akane interrumpió regañándolo un poco.

- No llames así al maestro, - desde que Happi había dado la cara por ella, digamos que lo tenía un poquito sobrevalorado - es verdad que es un poquito pervertido, pero es nuestro sensei y debemos respetarlo. – Akane camino sonriente al dojo, se sentía feliz de que al fin la tomaran en serio, quizá por fin la entrenaría como debía. Incluso iba dando pequeños saltitos de felicidad.

Ranma bufo molesto, últimamente Akane trataba muy bien al viejo y el anciano la trataba bien a ella tanto así que ya no la hostigaba levantándole las faldas ni le robaba ropa íntima, se comportaba como un verdadero maestro con ella… pero con él la cosa pintaba diferente, incluso parecía haberse intensificado el acoso, el maldito asqueroso no perdía oportunidad de arrojarle agua fría y toquetearlo lo más que podía, su estómago dio un respingo al recordar y unas nauseas bastante peligrosas amenazaban con traer su desayuno a colación.

- Maldito viejo pervertido… asqueroso… enano manos largas… - murmuraba Ranma molesto mientras caminaba detrás de su prometida, verla tan feliz le quito un poco el malestar y sonrió viendo como daba saltitos como niña pequeña.

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Estaban sentados frente a Happossai, él a su vez estaba igualmente sentado frente a ellos y en medio un pergamino desenrollado, los tres se veían en el más profundo silencio, nadie se atrevía a hablar, el maestro estaba de lo más misterioso, esto ya llevaba varios minutos, en los cuales el autocontrol de Ranma estaba por derrumbarse, la paciencia no era una de sus virtudes, como es bien sabido.

- Entonces maestro, ¿nos dirá que es esto? – Dijo Akane señalando con la mirada el pergamino.

- Linda Akane, no comas ansias, estoy pensando la mejor manera de explicarles esto… - El maestro callo nuevamente mientras se concentraba fumando su pipa con parquedad.

De nuevo volvieron al silencio, los nervios de Ranma se expandían a cada minuto y de nuevo cuando Ranma estaba por mandar al anciano al diablo y largarse del dojo creyendo que todo era un show del viejo, el maestro hablo.

- Que estarían dispuestos a hacer si les dijera que… bueno ¿recuerdan el barril de Nannichuan de la boda fallida? - Los chicos asintieron un tanto confundidos e incomodos no es algo que les gustara mucho recordar - ¿Qué pasaría si les dijera que en realidad no me lo bebí pensando que era sake? ¿Si les dijera que – alzo el pergamino – aquí está el mapa donde lo escondí?

- ¡¿QUÉ!? – Ambos preguntaron sorprendidos, ¿lo que acaban de oír era correcto?

- Si bueno, aun no estaba dispuesto a despedirme de tu lado sexy Ranma – el anciano se guardó el pergamino en la camisa… - a Ranma le salto una vena en la sien, y las ganas de cometer un asesinato se incrementaron - solo digamos que hay algunas cositas que me gustarían y por la edad – fingió una tos – ya no me son posibles… - sus ojillos resplandecieron con un brillo maligno de anticipación.

Ranma se puso en pie de un salto y se lanzo hacía el anciano, quién brinco veloz huyendo del agarre del joven, lanzando a su vez el contenido de un vaso de agua fría, que transformo el fornido cuerpo en uno curvilíneo y delicado.

- ¡Maldito viejo verde, ya sabia yo que no se puede confiar en alguien como usted! ¡No puedo creer que me haya quitado la oportunidad de deshacerme de esta mierda de maldición! – Grito furiosa la pelirroja.

Happossai brinco a sus pechos y sumergió la cara entre ellos, poniendo de color verde el rostro del chico y volviéndolo piedra por unos instantes, Akane quién veía todo con hastió, con lentitud se puso de pie, se acercó a la escena, tomo al maestro de la camisa por el cuello y lo alzo viéndolo con molestia.

- Maestro, no puedo creer esto de usted, acaso – sus ojos se volvieron enormes y cristalinos, mientras un puchero hacia temblar su labio inferior y con su mano libre hecha puño se sostenía el mentón – sería tan malo de no darnos ese mapa, ni siquiera por… por – saco de entre su blusa lo que parecían unas pantaletas pequeñas, rosadas y muy bien dobladitas, mostrándolas ante la mirada asombrada de Ranma y la que no se lo creía del maestro – esto, es… bueno era un regalo que tenía para usted, mis pantaletas favoritas, ya sabe esas que usted intento robar un millón de veces, pero solo si es que por fin se decidía a entrenarme y bueno ahora también me gustaría mucho ese mapa – decía pareciendo la chica más tierna y encantadora del universo.

¿De cuando acá la marimacho es tierna y encantadora? Se preguntaba Ranma molesto, ¿por qué ella quería darle sus pantaletas al maestro? Las pantaletas de Akane solo le pertenecían a él, ¡no para usarlas por supuesto! Si no para… bueno, quitárselas… que quede claro. Estaba a punto de gritar unas cuantas palabras altisonantes cuando la mirada de advertencia de Akane lo detuvo.

- ¿Dices… dices que me regalaras tus pantaletas favoritas linda Akane, solo para mí? ¿Si te entreno y te doy el mapa? – Los ojos de Happossai estaban enormes y soñadores, su rostro estaba iluminado por un haz de luz salido de quien sabe dónde. – Pues yo…

Akane lo soltó y lo sentó frente a ella, sacando de su espalda un contrato y una pluma, mientras acunaba en su pecho las rosadas pantaletitas muy bien dobladas. – Firme aquí maestro, y le entregare este regalo - decía con su sonrisa del millón de dólares, ofreciéndole la pluma, todo ante un Ranma petrificado y totalmente asqueado por lo que veía.

- Bueno me gustaría leerlo y… - Akane le arrebato el contrato conteniendo las lágrimas.

- ¿Creí que usted querría este regalo, es lo más preciado para mí, pero si usted no lo quiere…? También estaba dispuesta a agregar que Ranma le modelara ropa interior, pero…

- ¡¿Qué yo que?! Acaso estas loca Akane yo nun… - La feroz mirada que su prometida le lanzo lo hizo tragarse sus palabras. ¿Qué es lo que pretendes Akane? Pensaba.

Happossai le arrebato el contrato de vuelta firmando y sellando la hoja, sacando de entre su camisa el pergamino, Akane lo tomo y lo reviso por precaución, quería asegurarse que fuera el mapa real, cuando se sintió satisfecha le entrego las pantaletas y guardo de inmediato el contrato.

El maestro estaba que no cabía de la emoción, esas pantaletas de Akane eran uno de sus más preciados deseos, tomo entre sus manos las pantaletas y estas se desdoblaron por la gravedad, mostrando su forma, el maestro se quedo de piedra, su rostro cenizo y seco, mientras sus enormes ojillos solo pudieron liberar una única lagrima. Era un calzón de Genma que se había mezclado al lavarlo con la camisa favorita de Ranma, la roja y por lo tanto quedando de un lindo tono rosado…

Ranma fue sacado del dojo de un tirón por la mano de su prometida que corría como alma que lleva el diablo directo a su habitación.

- JA, JA, JA, ¿Has visto como se quedo el maestro? ¡No se lo esperaba! Ahora a prepararte para la sesión de modelaje querido mío que está fechada para hoy en el contrato. – Dijo Akane sonriente.

- ¡Estas loca! Yo jamás modelare ropa íntima para ese viejo asqueroso. – Se cruzo de brazos, no se creía lo que Akane había hecho ni lo que le estaba proponiendo.

- Vamos Ranma, es por el Nannichuan, y además yo nunca especifique en el contrato que seria ropa intima de chica ni mucho menos que estuvieras como una… - dijo sosteniendo el contrato ante Ranma para que lo leyera. Su sonrisa era cegadora.

- No cabe duda de que tú y Nabiki son hermanas. – Decía sosteniendo el contrato – oye pero esto tiene un montón de espacios en blanco…

- De ella aprendí que más vale traer siempre un contrato a mano, después lo rellenamos como nos dé la gana… ese maestro se va a arrepentir de todas sus maldades. – Decía cruzada de brazos sin dejar de mostrar su maravillosa sonrisa.

- ¡Rayos Akane eres simplemente fabulosa! - Por la emoción no pudo evitar besar apasionadamente a su prometida, olvidando en el proceso que en ese instante era… una chica.

Sus pechos chocaron, ocasionando un fuerte sonrojo en ambas, la sensación no había sido del todo… desagradable, nunca habían tenido ninguna clase de intimidad con Ranma como una chica, y nunca habían hablado del tema, él se sintió de pronto avergonzado y molesto, incomodo se separo de su prometida y se disponía a salir a tomar una ducha caliente cuando Akane lo jalo hacia ella, besándolo mientras lo arrastraba a la cama con ella.

Ranma no sabia que pensar, ¿acaso a Akane no le molestaba que estuviera como una chica?

- Ranma yo te amo en la forma en la que estés, y esta – dijo tocando entre las piernas de Ranma con su muslo suavemente, provocando en Ranma extrañas y placenteras sensaciones – es la forma en que te lo demostrare.

- Pero es que yo… yo soy hombre… y…

Akane lo beso esta vez más lentamente, rozando cada una de sus curvas, y frotándose ella misma en el cuerpo de ¿su prometida?

- Si te sientes incomodo te juro que parare, solo quiero demostrarte cuanto te amo, y que me da lo mismo si eres hombre, mujer o quimera, yo te amo a ti… a Ranma. – Le dijo todo esto con las mejillas arreboladas.

Ranma asintió confundido, no podía negar que aquello se sentía malditamente bien, pero su mente le gritaba que él era un hombre y que no podía permitir aquello, las caricias de Akane diluyeron la confusión y sin reparos se entregó a la situación, besando y acariciando a su chica, sintiendo como su cuerpo por alguna extraña razón más sensible le mandaba descargas eléctricas entre las piernas.

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Unos minutos después ambos, estaban recostados en la cama de Akane, lado a lado, viendo fijamente el techo, sonrojados y más silenciosos que nunca.

Ranma estaba más que confundido su mente era un hervidero de dudas, no sabía si lo que habían hecho estaba bien o mal, no podía olvidar las sensaciones que Akane le hizo experimentar, tan metido estaba en sus cavilaciones que incluso se había olvidado del tema de la cura para su maldición, lo recordó y sonrojándose al extremo pensó que quizá no sería mala idea experimentar un poco más con lo de ser dos chicas antes de dejar de ser una para siempre.

- Eso fue… – Dijo Akane apenas en un susurro.

- Ujum… lo sé…

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El día de la boda había llegado, se decidió unánimemente que fuera en la mansión Kuno, y de preferencia con rapidez, solo un mes después de anunciar el compromiso ya que Tatewaki ardía en deseos de llevarse a su adorada reina del hielo de luna de miel y derretir su helado corazón con la más fogosa de las pasiones, no es que no se hubieran dado sus escapadas durante ese tiempo para revivir lo de la noche de la boda de Kasumi, pero que mejor que hacerlo con papelito de por medio.

Ranma y Akane habían decidido, dilatar su viaje en busca del Nannichuan hasta después de la boda de Nabiki, al día siguiente de la boda pensaban comenzar su viaje, por su puesto que no le habían dicho a nadie sus planes, el maestro no había dicho nada tampoco después del trauma de los calzones de Genma y la extensa sesión de modelaje de Ranma en ropa íntima masculina, mientras él observaba el espectáculo maniatado y amordazado, el joven artista marcial se había lucido, se había puesto aceite para resaltar cada uno de sus músculos e incluso se quito su acostumbrada trenza dejando libre su rebelde cabellera. Un espectáculo visual excitante para cualquier chica… menos para Happossai claro está, en el cual quedaron serias secuelas mentales al parecer.


- Entonces dulzura, cuando se reparta el pastel tu tienes que llegar con estos – dijo Ukyo mostrándole a Ryoga unas rebanadas de pastel de chocolate, que contenían un fuerte afrodisiaco que nada tenía que ver con el amor, solo con la lujuria.

- De acuerdo, pero no me dejes solo o seguro me perderé. – Dijo Ryoga tomando de la cintura a la chica que se sonrojo fuertemente al sentir la fuerte mano del muchacho sosteniéndola.

Todo el mes anterior habían estado cohabitando en el restaurant de Ukyo, detallando el plan, se habían vuelto por decirlo de algún modo más íntimos, amigos se podría decir. Se habían contado sus vidas al completo, bromeaban y trabajaban al mismo ritmo, el restaurant nunca había funcionado tan bien y la alegría de tener un compañero a su lado les hacia más ligera la vida a ambos. Sin embargo, no cejaban en su deseo de romper la relación de los prometidos. Ukyo había dado con un chocolate similar al que le compro al hombre chino, solo que este era más potente y no había ningún tipo de magia sobre el amor que lo censurara.

Una noche por pura curiosidad le dio un lametón a un pedacito y casi se arroja a los brazos de Ryoga, tuvo que darse un laaargo baño de agua helada para dejar de pensar cosas raras.

Volviendo a la boda, todo lucia deslumbrante, distinguido y caro, todo era caro, Kuno baby no había dicho no a ninguna de las exigencias de su Elsa de Frozen, por lo tanto el lugar rezumaba opulencia y elegancia por donde se le mirara, Tatewaki estaba la mar de nervios parado en el jardín a un lado del altar, frente a él los invitados esperaban el arribo de la novia, a su lado parado como su padrino estaba un malhumorado Ranma, malhumorado porque el novio no dejaba de amenazarlo son su bokken si según él intentaba hechizar a su hermosa Nabiki, también estaba Ryoga como padrino… sí, Kuno Tatewaki no tenía muchos amigos…

Una hermosa música comenzó a sonar, entro caminando Kodachi con una sonrisa casi macabra, ataviada con un vestido de novia negro y un enorme ramo de rosas negras, digo para no variar, parecía ida, casi como un zombi, algún alma caritativa le dio un sedante cuando empezó a gritar como loca mientras lanzaba pétalos de rosa negra diciendo que pronto se casaría con su Ranma-sama… Kodachi caminaba un tanto serpenteante, pero se portó bien, camino como borrachito y alguien la jalo y la sentó del lado de la familia Kuno.

La música de violín comenzó a sonar de nuevo, entro caminando con paso acompasado Kasumi, con un hermoso vestido largo de corte imperio en un encantador tono aqua, con el cabello recogido en un moño romantico, su sonrisa era lo que más destacaba de la mayor de las Tendo, camino lentamente hasta situarse justo al lado de donde se pararía la novia, la música seguía su relajante ritmo y siguió el turno de entrar de Akane, quien portaba un primoroso vestido exactamente igual al de su hermana mayor, su cabello solo era adornado por una delicada diadema plateada, destacando su belleza natural, camino hasta situarse junto a Kasumi.

La música cambio y la conocida marcha nupcial sonó con claridad, una pequeña niña prima lejana de Kuno, caminaba con una enorme canasta tirando pétalos de rosa, al terminar la pequeña su recorrido, Nabiki entro luciendo majestuosa y sumamente hermosa, con un bello vestido blanco, el corte era sencillo pero recubierto de tul, encaje y con efecto de tatuaje en brazos, escote y espalda, con cientos de cristales swarovski, y con una esplendida cola de mas de seis metros, un vestido que a kilómetros se veía costoso. Su cabello peinado hacia atrás, rematada con una sencilla coronita deslumbrante de cristales, y lo que más impacto a todo el mundo era su sonrisa, no la ladeada, no la fingida, no la gatuna, su sonrisa era real y verdaderamente hermosa, se veía… feliz. Kuno le sonreía de la misma manera, pareciera increíble, pero ambos rezumaban miel por donde se les mirara.

La boda transcurrió sin inconvenientes, a excepción del llanto de Soun, junto al del director Kuno, el padre del novio que le acompañaba en su exagerado llanto de felicidad. Se dijeron el sí y con aplausos como ruido de fondo se fundieron en un beso que sellaba su unión.


La hora de la cena llego, se servían los platos más exclusivos y costosos, junto al champagne más caro.

- ¿Y como mierda se come esto? Realmente se ve como popo de conejo o algo así. – Decía Ranma sosteniendo un panecillo con caviar, viéndolo con desconfianza.

- Pues con la boca menso, con que más. - Dijo su delicada y fina prometida después de dar un sorbo a su copa de champagne con el meñique alzado… toda elegancia mientras le sacaba la lengua.

- Ja, ja, muy graciosita – dejo el panecillo sacudiéndose las migajas de los dedos – pues será el sereno marimacho, pero yo no me como eso, me da mal rollo, preferiría unos okonomiyakis o algo así.

- Pues mira que casualidad aquí viene la cocinerita, atáscate baboso – Y le dio un pisotón mientras se alejaba digna, Ukyo se acercó sonriente.

- Vaya Ran-chan que es lo que le sucede a Akane… ¿Acaso están peleados? – Pregunto con falsa preocupación.

Desde hacía un mes estaba metidisima en su papel de la mejor amiga que acepta la relación del amor de su vida con otra chica sin quejarse de quedar en la friend zone, claro que Ranma no se lo creía sabía que Ukyo tramaba algo junto al cerdo de Ryoga porque varias veces los escucho secretearse cuando se los topaba por ahí.

- No es nada U-chan, solo bromeábamos. – Sus ojos llorosos decían lo contrarío y su pie palpitante de dolor por el pisotón solo lo confirmaba.

- Bueno, bueno y dime ¿me invitaras a bailar una pieza? – Decía colgada de su brazo – Es broma ja, ja, ja. – Dijo soltando su brazo y dándole una palmada en el hombro, al notar la cara de horror de Ranma, no se lo demostraría, pero realmente le dolía que él no pudiera disimular que no le agradaba la idea.

Akane vio todo de lejos, y el monstruo de ojos verdes le susurro al oído, que si se descuidaba el baboso de Ranma caería en las trampas de Ukyo, así que sin dilatar más se acerco de nuevo a ellos, sonriente con paso decidido y sensual, atrayendo miradas masculinas y una que otra femenina, sin perder contacto visual con su prometido, al que por cierto se le subieron los colores al ver a su marimacho caminar hacía él, al llegar se tomo delicadamente del brazo de Ranma y dirigió una mirada de victoria a Ukyo, cuando el sonrojo de Ranma brillaba en todo su esplendor.

Ukyo la miraba con odio en su interior y con una sonrisa fingida y congelada en el exterior.

- Y dime Ukyo querida, viniste acompañada de Ryoga, últimamente han estado pasando mucho tiempo juntos ¿acaso tiene una relación pillines?

- ¡¿Qué?! ¡Por supuesto que no! De que hablas Akane, Ryoga y yo solo somos amigos, ¿verdad Ryoga?

Ryoga acababa de llegar en ese preciso momento salido de quien sabe donde con dos platitos de pastel de chocolate.

- ¡Ukyo tiene razón Akane-san! Somos solo amigos y hemos estado juntos porque estoy ayudándole en el restaurante, yo necesitaba trabajo y ella un ayudante… eso es todo. – Decía sonrojado y nervioso el chico cerdo, le aterraba que su adorada Akane pensara algo tan absurdo.

- Y ¿cómo has estado Ryoga? Hace mucho que no vas por el dojo. – Decía la peli azul cándidamente.

- Pues como va a estar, estas bien no es así P-chan… - Ranma lo veía con burla al decirlo.

- ¡¿A quién llamas P-chan nenita?!

- Por favor no empiecen una pelea, es la boda de mi hermana, compórtate Ranma. – Dijo Akane jalándole la oreja a su prometido.

- ¿Por qué solo me regañas a mí? ¡El también peleaba! – Pregunto indignado Ranma mientras se sobaba la oreja.

- Porque tu eres mi prometido baboso, y Ryoga es solo un amigo, yo no soy quién para llamarle la atención. – El sonido de algo rompiéndose fue escuchado por todos. - ¿Santo cielo Ryoga? ¿Estás bien? ¿Te duele algo?

Ryoga se tocaba el pecho con cara de dolor, su corazón se destrozaba cada vez que Akane decía algo similar… solo lo consideraba un amigo ¿qué rayos estaba haciendo? Como podría intentar llevársela a la cama si era obvio que ella no sentía nada por él…

- Nada Akane-san, solo un ligero dolorcillo en el pecho, quizá me sentó mal la comida…

La charla siguió su rumbo por largo tiempo, los cuatro estaban sentados a la mesa platicando sobre la desaparición del Nekohanten y los chinos, sobre el clima y más cosas intranscendentes mientras comían pastel.

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Horas después en alguna de las muchas habitaciones de la mansión Kuno.

- ¡¿QUE RAYOS PIENSAS QUE ESTAS HACIENDO PEDAZO DE IDIOTA?! ¡ERES UN MALDITO IMBÉCIL, ESTÚPIDO! – Akane arrastraba a un semi desnudo Ranma fuera de la habitación, dejando a Ukyo avergonzada y sonrojada solo cubierta por una sabana, con el rostro bañado en lágrimas, sintiéndose la peor basura de toda la humanidad, mientras la marca roja de una mano en su adolorida mejilla palpitaba.

- ¡Te juro que no es lo que parece Akane!

A las afueras de la ciudad Ryoga caminaba con su enorme mochila de viaje en la espalda, llorando en silencio, sabiendo que quizá nunca tendría el perdón de Akane, pero sabiendo que había hecho lo correcto antes de cometer una estupidez más.

Continuara…


Pues hasta aquí lo dejo por esta vez, espero que les haya gustado, igualmente espero ansiosa sus reviews, me fascina leerlos, y conocer su opinión sobre esta historia.

Gracias a:

Kariiim: Ups, creo que uno de tus deseos podría no volverse realidad, je, je, pero es que toda historia debe tener a mi parecer su dosis de drama, mil gracias por tu review y por tu apoyo, y que bien que te guste la historia… me haces muy feliz. Saludos y abrazos de osos empalagosos.

Iselaglezcam: …. Bueno digamos que quizá no fue tan así lo del plan de estos dos, pero ¡oye espera al siguiente capítulo! No todo es tan terrible como parece al final de este. Saludos y besos de algodón ji,ji,ji.

Ranma84: Si pobrecillos, les hicieron la vida un infierno y aunque no lo escribí ¡no solo fue ese día! Las burlas siguieron por semanas… y lo del chocolatillo… no se porque sospecho que a muchos no les agrado el final de este capítulo. Gracias por tu comentario. Saludos y abrazos de osito cariñosito.

Nancyricoleon: Sobre lo de tener un semental, pues no es por presumir… pero digamos que por eso tengo tanta inspiración, ja, ja, ja. Es broma, es broma (no es broma). Gracias por tu comentario. Saludos y abrazos importados desde el planeta Abracito56.

Caro: Chin… ¿ me parece que no se confundió?… Aun así espero te haya gustado el capítulo… gracias infinitas por tu comentario linda. Saludos y abrazos de boa constrictor-amistosa.

Lila: Querida Lila, Gracias me siento menos pervertida, #sementalesparatodas, ¿qué te pareció lo de Happi? Hay ese viejito pervertido y lo de Ukyo y Ryoga uff, gracias por tu comentario. Saludos y besitos de mariposa.

Nao Saotome Malfoy: Querida Nao, (si te seguiré llamando así ya que no hubo censura alguna de tu parte). Espero sigas viva y la curiosidad no te haya matado, ji, ji, gracias por tu comentario y sigo con la gran sensación de que el final de este capítulo no le va a gradar a muchos pero… bueno que la historia sigue y ya veremos lo que realmente sucedió en el próximo cap. Saludos gigantes, abrazos empalagosos y como diría Julio Esteban te mando todo, todo, todo… lo que me sobra.

Sin más por el momento nos leemos a la próxima mis queridos y adorados lectores y lectoras.