Hola, ya volví con nuevo capitulito. Espero que se diviertan leyéndolo y hay LEMON en este capítulo, ya hace varios capítulos que no escribía algo así de picante y pues no se ustedes, pero yo ya lo extrañaba. No me hago responsable de sonrojos masivos y candentes ataques a sus parejas de su parte después de leer esto, ji, ji, ji.

Gracias como siempre a quienes han puesto esta historia en favoritos y la siguen, agradezco también a los lectores anónimos, y les mando besos y abrazos gigantes a todos lo que me regalan un poquito de su tiempo y me dejan algún review.

Los personajes obviamente no me pertenecen son de la talentosa Rumiko Takahashi.

Nos leemos más al final del capítulo y sin más por el momento por favor disfruten la lectura.

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Capítulo 13: ¡Afrodisiaco para todos!

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Miserable boba. ¡No lo mereces! No mereces a mi Ran-chan, pensaba Ukyo mientras observaba, como la susodicha sujetaba del brazo al joven en cuestión. ¡Pero es que si eres una mosquita muerta! ¡Y una sinvergüenza! No puedo creer que también te le estés insinuando ¿a mi eh… amigo? ¡Sí, eso! A mi amigo Ryoga.

Obviamente Akane no le coqueteaba a Ryoga, pero en la desfigurada imaginación de Ukyo así era.

- ¿Verdad Ukyo? Ukyo ¿Ukyo me estas escuchando? – Pregunto Ryoga a la castaña que desde hacia casi 5 minutos no dejaba de mirar fijamente a Akane mientras una variedad de gestos cambiaba su rostro al ritmo de sus pensamientos.

- ¿Eh? ¿Qué? – Pregunto sintiéndose descubierta y confundida pues la verdad es que no había puesto la más mínima atención a la plática.

La charla proseguía mientras los cuatro integrantes de la mesa comenzaban a sentirse cada vez más acalorados, y sin notarlo el contacto físico aumentaba también. Bueno en realidad sí que lo notaron, digo si no estaban ciegos. Para dos de ellos solo fue el efecto de la costosa champaña, uno de ellos por el contrario estaba asustado ¿que no se suponía que solo dos de las cuatro rebanadas estaba adulterada? Si era así ¿entonces porque sentía esa urgencia de?... Bueno ustedes comprenden. Y Ukyo, bueno Ukyo solo esperaba el momento preciso para llevarse a su Ran-chan y hacerle un sinfín de cosas subidas de tono.

Ranma ruborizado y con la mirada altamente lujuriosa pegaba cada vez más su silla a la de la peli azul, una mano sospechosa de Akane se perdía entre el mantel y la entrepierna del chico que no hacia más que suprimir soniditos de satisfacción, mientras enrojecía cada vez más.

Ryoga disimulo que se le caía la servilleta mientras jalaba a Ukyo junto a él y le preguntaba:

- Ukyo ¡¿No se supone que solo dos de las rebanadas tenían el afrodisíaco?!

Ukyo se sonrojo un poco y uniendo sus dedos índices en un gesto de inocencia, le dijo:

- Pues veras Ryoga dulzura… no quise arriesgarme a que fallara nuestro plan así que, pues esparcí un poco de chocolate en polvo sobre varias de las rebanadas de pastel, que los meseros estaban por repartir porque pues… - Una gota de sudor resbalaba por su frente mientras avergonzada sonreía – Después de que me entregaste las rebanadas que traje de la casa, las… las perdí y bueno… ¡lo importante cariño es que está funcionando! – Dijo al final sosteniendo sus manos, mientras acercaba su rostro sonriente al de Ryoga.

- ¡¿En qué mundo esto está funcionando Ukyo?! – Dijo exasperado, pero en voz baja - ¿Acaso no vez como Ranma y Akane se comportan? ¡Ese maldito Ranma es un degenerado! Y además yo creo que me comí una de las dichosas rebanadas con pilón, porque…

Ryoga no pudo seguir, por alguna razón que su cerebro no alcanzaba a comprender se perdió en los ojos azules de la chica que estaban más oscuros de lo normal, perdidos observando fijamente sus labios. Sí, Ukyo estaba como hipnotizada por los labios de Ryoga, cada palabra que él decía hacia que sus labios se vieran más apetitosos, es como si le gritaran ¡bésanos!

Ryoga no perdió nota de esto, un calorcillo interno le alboroto las hormonas y su mirada recorrió lentamente el hermosos rostro de la cocinera, cada facción como cincelada con el más absoluto cuidado y dedicación, sus enormes ojos azules bordeados por abundantes pestañas y enmarcados por unas delicadas cejas oscuras, las casi invisibles pequitas que cubrían su naricita recta y fina, sus labios de corazón que estaban pintados de carmín, y siguiendo la línea por su largo y estilizado cuello hasta sus prominentes y redondeados senos, tan níveos y deseables, alzo los ojos nuevamente y vio que ella le observaba fijamente de nuevo, totalmente sonrojada y esta vez escudriñando cada centímetro cuadrado de su rostro sin ningún pudor, mientras apretaba cada vez con más fuerza sus manos.

Ukyo se sentía sorprendida, como es posible que jamás se hubiera fijado en lo atractivo que era Ryoga, era tan alto como Ranma, y con un cuerpo esculpido a base de entrenamientos, por lo tanto musculoso y exquisito a la vez, de ancha espalda, brazos fuertes y estrecha cadera, su rostro era simplemente arrebatador, esos ojos de hermoso color miel que dependiendo de la luz podían verse incluso verdes, eran grandes y expresivos, un poco rasgados con tupidas pestañas, unas cejas finas pero masculinas enmarcaban sus ojos, su nariz respingada le hacía verse tierno, mientras esas fuertes quijadas le gritaban, no querida no soy nada delicado, su negro cabello solo hacía que su bronceada piel resaltara, sí, Ryoga definitivamente era un espécimen perfecto de hombre y estaba frente a ella, con un lindo sonrojo en sus mejillas, con las pupilas dilatadas por el deseo mientras la observaba como si quisiera devorarla y con la respiración entre cortada mientras la sujetaba de las manos.

Y allí señores y señoras estaba el afrodisiaco en toda la extensión de la palabra para desgracia o ¿fortuna? Dos de las rebanadas de pastel con chocolate espolvoreado fueron a dar a la mesa donde estaban sentados Ranma, Akane, Ryoga y Ukyo y por azares del destino esas dos rebanadas afrodisiacas se las terminaron comiendo estos últimos, Ryoga y Ukyo.

Al sentirse tan cerca el uno del otro no pudieron evitar que un brillo de deseo refulgiera en sus miradas y como si de el ultimo trago de agua en el desierto se tratara, se fundieron en un beso desesperado y sediento, no fue un beso apto para cardiacos debo aclarar, fue un beso apasionado y candente que subió los colores de todos aquellos que los vieron arrodillados junto a la mesa, casi devorándose el uno al otro, se aferraban como si quisieran disolverse en uno mismo.

- ¡Te lo dije! Estos dos están juntos... – Decía una sonrojada y sorprendida Akane.

- ¡Maldito Ryoga! Tan calladito te lo tenias y tu Ukyo, tanto que lo negabas. – Decía a su vez Ranma, quien sonreía burlonamente.

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¿Cómo llegaron a la habitación? Ni idea, pero allí estaban, desnudándose con rapidez y desesperación, sin dejar de besarse más que unos segundos mientras se arrancaban la ropa.

Ryoga no fue muy cuidadoso que digamos, le arranco el corto y ajustado vestido plateado, ansioso rompiéndolo en el acto, solo para descubrir maravillado que Ukyo no llevaba ropa interior alguna, Ukyo tardo un poco más en lograr su objetivo, Ryoga llevaba puesto un traje negro, con chaleco marrón, corbata y toda la cosa, pero cuando consiguió arrancarle el bóxer, un sonrojo monumental se encendió en todo su cuerpo, junto con un calor que nació de su vientre y se extendió por toda su anatomía. Dejaron de devorarse a besos solo unos instantes para verse a los ojos asegurándose así de lo que estaba por suceder. ¡Y, sí que Ukyo lo quería! Estaba deseosa de que Ryoga la hiciera suya o hacerlo suyo a él, como fuera, no importaba, quería acción y la quería en ese mismo instante, se sintió humedecer, mientras observaba el bien proporcionado paquete del chico que sonreía mostrando su colmillo con egocentrismo, erecto completamente mientras se acercaba nuevamente a ella con paso lento, ella se lanzó de un salto a sus brazos, aferrándose a su cuello mientras se besaban con desesperación de nuevo.

Ryoga la sujetaba del redondeado trasero, mientras un balanceo involuntario de sus caderas hacia que sus intimidades se rozaran, gemidos ahogados brotaban de sus gargantas al sentir aquello, Ryoga llevo a Ukyo a la cama, y la recostó en ella, se colocó sobre ella reptando sobre su cuerpo al ritmo que besaba desde su vientre hasta sus pechos, donde se detuvo unos minutos agonizantes para Ukyo que no dejaba de pedirle que por favor la tomara en ese instante, pues sentir su boca dándole atención a esa área no hacia más que mandar espasmos a su intimidad que palpitaba ansiosa y deseosa, humedeciéndose cada vez más.

Siguió el camino de besos hasta su cuello, mientras se sostenía en un brazo y con su otra mano recorría el costado y la cadera de Ukyo y luego lentamente acerco su mano a su entrepierna y comenzó otro martirio más para la chica y para él mismo, mientras acariciaba con deliberada lentitud la pequeña protuberancia, ella abrió sus piernas para recibirle, él se acomodo entre ellas y comenzó una tortura diferente para la chica, empezó a balancearse suavemente, restregando su miembro en la entrada de la chica, quien se abrazaba a su espalda, y enredaba sus piernas en las de Ryoga atrayéndolo a ella.

Ryoga sonreía sabiéndose deseado por ella, y él también se sentía desfallecer, aquel contacto tan íntimo no hacía más que encenderlo cada vez más, sentía su miembro palpitar casi dolorosamente de deseo, pero quería escucharla rogar por él.

Los besos de Ryoga eran tan expertos y deliciosos que era casi como si toda la vida lo hubieran hecho, se sentía simplemente perfecto, lo deseaba a él, dentro de ella, en ese instante, pues un dolor vacío en su vientre le hacía necesitarlo cada vez más.

- Por favor Ryoga – dijo casi en un ronroneo mientras alzaba sus caderas para sentirlo aún más cerca. – Por favor… - dijo suplicante mientras mordía el labio inferior de él, al tiempo que lo acariciaba con su lengua.

Ryoga no pudo resistirlo más esa simple caricia en su labio inferior termino por enloquecerlo y comenzó a entrar en ella, lento y tortuosamente pausado, no quería lastimarla demasiado, sabia que era una chica pura a pesar de lo que estaban haciendo en ese momento, por el contrario, él tenía experiencia, digamos que en sus solitarios viajes no había estado tan solo en algunas ocasiones, había cierta chica Akari, de mente muy abierta que había estado más que dispuesta a estar con él de una manera poco fraternal y más bien candente.

Pero volviendo al acto, Ukyo sintió un ligero malestar mientras era invadida por Ryoga, pensó que su primera vez sería más dolorosa, atribuyo el casi nulo dolor a las copas de más, a la experiencia que notaba en el chico y por supuesto al afrodisiaco del cual estaba ahora segura le había tocado al menos una rebanada, pero poco le importaba todo aquello, solo sabía que quería más.

Desesperada por la lentitud con que Ryoga se estaba tomando el asunto alzo sus caderas terminando el trabajo, lo sintió en su plenitud, ciertamente un ligero e incómodo ardor le impidió moverse al instante, cosa que él noto por lo cual se quedó inmóvil y comenzó a besar su cuello placenteramente, hasta que la sintió relajarse, luego comenzó a moverse de nuevo lánguidamente, adentro y afuera mientras sofocaba gemidos de placer en los labios de Ukyo.

Minutos después ambos se movían furiosamente, sincronizados mientras se disfrutaban plenamente el uno al otro, besándose, mordiéndose, rasguñándose, frotándose y todo lo que termine en "dose".

El acto entre estos dos termino con ambos sudorosos, sonrojados y con una extrema falta de aire, mientras Ryoga daba unas estocadas finales Ukyo le beso tiernamente por última vez esa noche.

Se quedó dormida recostada en el pecho de Ryoga, en quien su mente bullía con multitud de pensamientos mientras acariciaba repetidamente la espalda de la castaña.

Ryoga se tomaba del cabello con cierta desesperación ¿Que hice?… ¿Qué mierda hice? ¿Si Akane se entera? Jamás tendré una oportunidad con ella, soy un imbécil y un débil… giro su rostro para ver a la hermosa muchacha que dormía en su pecho… Pero ¿cómo no iba yo a caer con tremenda chica? Eres hermosa Ukyo… pero… pero yo no te amo.

Se levanto de la cama y con un profundo arrepentimiento se vistió y cubrió a Ukyo con la sabana. Salió casi a trompicones de la habitación.


Mientras caminaba por uno de los largos pasillos de la mansión, al doblar una esquina se topo de frente con Akane quién para desgracia del chico de la bandana, llevaba una tetera de agua caliente y una cubeta con agua fría ¿Adivinen cual de los recipientes fue a parar a la cabeza del chico empapándolo en el acto? Si… la cubeta de agua fría.

Un pequeño cerdito negro salió de entre el traje de Ryoga con los ojos muy abiertos.

Akane estaba congelada, impresionada, sorprendida, impactada, etc. Su cuerpo estaba rígido, sus labios sellados por la impresión y sus enormes ojos abiertos de par en par sin siquiera pestañear.

- ¿Cui?

Ese simple gruñido porcino del pequeño animal saco a la chica del congelamiento de sus músculos se agacho con velocidad tomando a P-chan de la bandana que rodeaba su cuello.

- ¡TÚ! ¡MALDITO PEDAZO DE ...! ¡SIEMPRE HAS SIDO TÚ! – Grito con ira, mientras su aura roja flameo a su alrededor y sus ojos refulgieron con un brillo rojizo y asesino.

Ryoga alias P-chan se desmallo de puro terror, quedando a merced de quien probablemente sería su verdugo.


Despertó con una sed abrumadora y un ligero dolor de cabeza, aunado a una agradable relajación de sus músculos Ryoga bostezo y se estiro en la cama con los ojos aun cerrados, de pronto todo lo sucedido se agolpo en su cerebro trayéndole una multitud de recuerdos de lo vivido esa noche, la boda, Ukyo – se sonrojo al recordar – Akane – no pudo evitar estremecerse - el agua, la ira, el miedo. Abrió los ojos lentamente estaba en una cama cubierto por una frazada, su ropa amontonada sobre la cama junto a él y una tetera aun humeante en la mesilla junto a la cama, sus ojos siguieron paseando por la habitación hasta toparse con Akane, quién le observaba con desaprobación y tristeza, de brazos cruzados.

- Vístete por favor Ryoga o P-chan, ¿Cómo prefieres que te llame?

- Akane yo puedo expli… - Dijo casi en un susurro, pero fue interrumpido por Akane.

- No, cállate y vístete, luego me dirás todo… absolutamente todo maldito mentiroso. – Su voz se quebró y las lagrimas que hasta ese momento estaba aguantando fluyeron por sus ojos. Se dio la vuelta dándole la espalda al chico.

Ryoga se sentó en la cama y comenzó a vestirse con lentitud, una profunda tristeza invadió su ser, ideas suicidas vagaban por su mente mientras se maldecía a si mismo por todo lo que había hecho, la sonrisa de Ukyo llego como un pantallazo a su mente, sacudió su cabeza… ahora había una chica más a la que le había fallado. Era un maldito imbécil.

- ¿Ya estas listo? – Pregunto aun de espaldas.

Asintió con su cabeza pues sintió que si hablaba su voz fallaría, luego recordó que ella no podía verle.

- Si. – Dijo obedientemente, no confiando en su voz.

- ¿Porqué? – Pregunto Akane, aún con la voz quebrada reprimiendo más lágrimas, suspiro profundamente para controlarse. – Yo no entiendo Ryoga, ¿acaso no te di mi amistad? ¿Acaso no confié en ti? O ¡¿Es que fue eso?! Te di la suficiente confianza como para que te aprovecharas de mi… dormiste a mi lado, ¡me viste desnuda mil veces mientras me cambiaba frente a ti! ¡MALDITA SEA! Jamás pensé que tu harías algo así, no puedo creerlo… yo… yo te quería Ryoga, como mi amigo… como mi mascota… - Ya no pudo más y comenzó a llorar nuevamente, estaba furiosa y muy, muy triste.

Ryoga tampoco pudo controlarse más y las lagrimas se resbalaban por su rostro, se puso de pie dispuesto a irse de allí y probablemente cometer seppuku, una enorme aura negra le envolvía.

- ¡Eso si que no! Tú no te vas de aquí hasta que me digas todo, hasta que me expliques porque y quién mas sabia de esto. – Dijo dejando de llorar y volviendo a su estado original de furia.

Ryoga volvió a sentarse en la cama y después de unos segundos de silencio mientras ordenaba sus ideas y se calmaba comenzó a contarle todo, desde la persecución que comenzó en Japón intentando alcanzar a Ranma para retarlo, hasta China, como fue arrojado a la poza del cerdo ahogado por una chica pelirroja, después cuando casi fue devorado cientos de veces, como llego a Japón y encontró nuevamente a Ranma, y supo entonces que él era la pelirroja, aumentando su odio contra él, como desde que la conoció a ella se sintió cautivado no solo por su gran belleza si no por la pureza y amabilidad de su corazón que lo adoptó siendo un simple cerdo, como intento decirle la verdad al principio pero su cobardía se lo impidió, su amor por ella y finalmente los planes que hizo con Ukyo al enterarse de su relación con Ranma.

Akane escucho todo en silencio, al principio sintió un poco de pena por Ryoga y su desafortunada vida, pero luego cuando dijo que podría haberle dicho y no lo hizo, cuando supo que Ranma lo supo todo el tiempo, cuando le dijo sus planes con Ukyo, cualquier tipo de empatía por el chico cerdo se fue al caño, ahora entendía todo, los apodos de Ranma y sus celos, los sonrojos y la insistencia de Ryoga cuando estaba en su forma humana de pasar tiempo con ella, y los intentos de Ukyo de quedar como una buena amiga. Se sintió estúpida, inocente y muy estúpida, todo el mundo se aprovechaba de su ingenuidad y se burlaban de ella, pero esto era el colmo, Ranma le había mentido y ese imbécil sí que se la pagaría con creces.

- Akane puedes hacer lo que quieras con mi vida, soy un cobarde y un aprovechado lo sé, mátame si así lo quieres, pero por favor perdóname, entiende que todo lo hice por amor.

- ¡¿POR AMOR?! ¿Acaso eres idiota? Por supuesto que lo eres. No voy a matarte tarado, pero tampoco quiero volver a verte en la vida, solo quiero dejarte algo en claro Ryoga, lo que tu sientes por mi no es amor, no sé lo que es, pero no es amor.

Y salió de allí, claro no sin antes darle su merecida paliza al chico lo golpeo hasta que sintió que la ira disminuía un poco, ahora, a buscar al idiota de su prometido, apretó sus puños haciendo tronar sus articulaciones.


Una hora antes.

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- Oye marimacho los chicos ya se fueron a una habitación, quieres escaparte por ahí y bueno… ya sabes… - Se sonrojo como cada vez que quería intimar con su chica, pero le daba pena decirlo.

- Me parece genial. Dijo la chica pegándose al cuerpo de su prometido mientras bailaban. – ¿Te parece si… nos vemos en 20 minutos en el ala oeste?

- Me parece genial, tengo un amigo que se muere por estar contigo a solas…

Akane soltó una risita boba mientras se apartaba de su prometido guiñándole el ojo alejándose de él.

Ranma se quedó embobado viéndola marcharse y desaparecer entre la gente, contoneando esas caderas de infarto, cuando unas manos lo apretaron por los hombros y una profunda voz le dijo:

-Te doy permiso hijo, ahora – le dio un empujón – ve y dame un nieto. – Soun soltaba lagrimas de felicidad mientas lo alentaba a marcharse.

- Querido me parece maravilloso, vamos ten estos, la protección nunca esta de más. – Nodoka saco de su kimono una tira de preservativos con una mano y con la otra saco un alfiler y comenzó a agujerear todos y cada uno de los preservativos. – Ten querido, son de tutifruti.

- Ese es mi muchacho, seguro hace muy feliz a la linda Akane amigo. – Genma abrazo a Soun por los hombros mientras comenzaban una extraña y vergonzosa danza y cantaban – Seremos abuelos, las escuelas se han unido.

Ranma enrojeció y le salió humo por los oídos.

- Cállense, ¿Cómo dicen eso? ¿Nietos? ¿Pero que rayos dicen? ¡Yo y Akane solo hablábamos de dar un paseo por los jardines!

- No te avergüences querido – Nodoka le mentía los preservativos agujereados en el bolsillo del pantalón y le dio vuelta con u suave empujón. – Vamos ve, ¿no quieres hacer esperar a mi futura nuera verdad?

Ranma se fue más avergonzado que nunca, mientras unos rechiflidos acompañaban su andar, ya no solo eran sus padres y Soun quienes lo alentaban a darse un revolcón con Akane, ahora también se habían unido Hiroshi y Daisuke junto con Nabiki, Kuno, Tofu y hasta Kasumi.

-Tu puedes Ranma, danos un sobrinito. – Decía esta última encantada de la vida, sobándose su pancita incipiente.

- Trágame tierra y escúpeme del otro lado del mundo por favor.

Ranma camino/corrió perdiéndose en el frondoso jardín, sintiéndose por fin un poco más tranquilo sin tanto escándalo.

- Ahora a la sala oeste. - Dijo frotándose las manos, se sonrojo nuevamente preguntándose si su adorada prometida volvería a llevar agua fría y caliente para su encuentro, últimamente les había dado por experimentar mucho con todas las posibilidades que su maldición les proveía.

Camino dándole la vuelta a la mansión para entrar por alguna ventana sin que lo vieran, no quería mas gritos de aliento sobre su desempeño en la cama. Entro por una ventana de un salto y comenzó a buscar la sala oeste, ¿Por qué no le había preguntado a Akane donde estaba esa condenada sala? Soltó un resoplido mientras subía las escaleras y comenzaba a abrir puertas al azar, esperando encontrar a su prometida en alguna.

Para desgracia del ojiazul, en su búsqueda de Akane se encontró con varias victimas del afrodisiaco que Ukyo espolvoreo en las rebanadas de pastel, varias parejas improbables se sonrojaron al verse sorprendidas por la intrusión del chico, que los encontraba en situaciones bastante comprometedoras.

Ranma sintió que sus ojos sangraban cuando abrió una de las puertas y encontró a sus queridos amigos Hiroshi y Daisuke besándose apasionadamente contra una pared, por suerte ellos no lo vieron a él.

Comenzaba a desesperarse cuando abrió la puerta de una habitación que estaba en penumbras, logro observar entre la oscuridad unas zapatillas de tacón alto y un vestido hecho bola en un rincón, mientras la silueta curvilínea de una chica yacía recostada en la cama.

Por fin, pensó y se adentro en la habitación desnudándose rápidamente quedando solo en bóxer porque sabia cuanto le gustaba a su marimacho arrancarle esta última pieza de ropa con los dientes.

Se acerco lentamente y subió a la cama, posicionándose sobre el cuerpo de la chica, recorriéndolo lentamente con una de sus manos, mientras se acercaba a su cuello y lo lamia con lujuria su miembro se endureció con rapidez, o sí se daría el gusto con la marimacho, ella gimió al sentirlo sobre ella y descubrió una de sus largas piernas para rodear la cintura de él con ella.

- Ohh…mmm. Ryoga…

Ranma se irguió al instante como si fuera un resorte.

- ¡¿Qué mierda dijiste?!

- ¡Ran-chan! ¡¿Eres tú?!

Ukyo se cubrió los pechos con la sabana, la puerta se abrió de golpe y la luz se encendió. La escena era por demás comprometedora, Ukyo semi recostada cubriéndose el pecho con una sabana y una de sus largas piernas rodeando la cintura de Ranma, este estaba sobre la chica sosteniendo su peso en sus brazos, solo vestido con un ajustado bóxer a través del cual podía notarse a leguas una potente erección.

Akane estaba parada en la puerta con el brazo extendido y la mano sobre el interruptor de la luz, con la sorpresa reflejada en el rostro. Se acerco furiosa con esa atemorizante aura rojiza en todo su esplendor, tomo de la trenza a Ranma y lo arrojo fuera de la cama, levanto a Ukyo del cabello con una fuerza descomunal y la abofeteo con fuerza arrojándola sobre la cama con la mejilla inflamada.

- ¡ERES UNA MALDITA ZORRA! – Grito viéndola con desprecio. - ¡UNA IDIOTA QUE SIN TUS ESTUPIDOS TRUCOS JAMAS TENDRIAS A RANMA! ERES BASURA… ¡Y tú! – Dijo volviéndose hacia Ranma y arrastrándolo de la trenza le gritaba: ¡¿QUE RAYOS PIENSAS QUE ESTAS HACIENDO PEDAZO DE IDIOTA?! ¡ERES UN MALDITO IMBECIL, ESTUPIDO!

Y salió dejando a una Ukyo confundida, dolida y avergonzada buscando por toda la habitación a Ryoga. Lloro amargamente mientras se derrumbaba en el piso.

- ¡Te juro que no es lo que parece Akane!

Lagrimas de decepción mojaban la cara de Akane, Ranma no solo le había mentido y ocultado lo de Ryoga, ahora también se había metido con Ukyo, soltó la trenza del chico y se detuvo llorando sin poderlo evitar, se le vino el mundo encima y solo quería que todo terminara.

Ranma se puso de pie de un salto, temblando como una hoja por el miedo, seguro ahora si Akane lo mataría, o lo mandaría a la goma, con cautela se acerco a ella y puso con delicadeza una mano en su hombro.

- ¡Akane, te juro que no es lo que piensas! Yo creí que eras tú, todo estaba oscuro y yo te estaba buscando y… y te lo juro, yo jamás te engañaría. – Explicaba Ranma con urgencia.

- Jamás… - dijo suavemente, lo que hizo que a Ranma se le pusiera la piel de gallina – tu jamás me engañarías… y dime ¿cómo se le llama entonces al hecho de ocultarme lo de Ryoga?

- ¿Lo de Ryoga? ¿Qué hay con ese cerdo? – Pregunto molesto, no se suponía que discutían sobre lo de Ukyo, ¿cómo entonces a la boba de Akane se le ocurría sacar al estúpido cerdo a colación?

- Si exacto ese cerdo, P-chan…

La sangre se le fue hasta el piso, acaso ella, ella estaba insinuando que sabia lo de P-chan, y si era así ¿Cómo es que lo sabía? – Yo… no…

- ¡Tú lo sabias! Y me lo ocultaste, sabias que era Ryoga, siempre lo supiste maldito infeliz – se giró y comenzó a golpear su pecho casi sin fuerzas - ¡Tan poco te importo! ¡Tan idiota te parezco! ¡¿Por qué mierda no me lo dijiste?! ¡Y AHORA TE ENCUENTRO EN ESA SITUASIÓN CON LA ZORRA DE UKYO! – Dijo con fuerza nuevamente.

Se alejo de Ranma y con los ojos refulgentes de coraje saco su adorado señor mazo, lo tomo entre ambas manos, no era normal, o no, era el Gran Señor Mazo, aquel que uso cuando dejo K.O. a Cologne, Ranma no hizo ademan de defenderse, sabia que se lo tenia bien merecido, cerro los ojos y apretó los brazos a los lados de su cuerpo apretando lo puños esperando el golpe. Unos segundos después todo fue oscuridad.


En la madrugada del día siguiente Ranma despertó gracias a un chapuzón de agua fría, cortesía de su prometida.

- Ya levántate, tenemos que marcharnos, el tren sale en 45 minutos.

- ¡Gracias a Kami, todo fue una pesadilla! – La pelirroja exclamo feliz.

- No pedazo de imbécil, no fue una pesadilla, pero te prometí que te acompañaría a encontrar el nannichuan y voy a cumplirlo, después de eso, no quiero volver a verte.

Y salió sigilosa de la habitación de Ranma, para terminar de preparar el equipaje y dejar una nota en su habitación, diciéndole a la familia que no los buscaran y que volverían pronto, lloraba en silencio, la decepción de saberse traicionada en todos los sentidos le dolía en el alma, pero a pesar de todo amaba al idiota de su prometido y le ayudaría… después no sabía lo que haría.

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A las 6 de la mañana un tren salió de la estación con dirección a Fukuoka, Ranma y Akane iban en ese tren, sin dirigirse la palabra, con semblantes tristes.

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Continuara…


No me maten por favor, por piedad… Es broma, se que jamás me harían daño intencionalmente ¿o sí? En fin, tuve que cortar el capítulo ahí porque pues, después iba a quedar larguísimo.

Espero les haya gustado el capítulo y me alegraran el día si me comentan, aunque sea un puntito… ¡Así que ya saben espero ansiosa sus comentarios!

Gracias por sus reviews a:

Ranma84: Hola, espero haber resuelto tus dudas, gracia por siempre comentar, te adoro. Saluditos.

DanisitaM: ¡No quiero ser culpable de asesinato! Gracias por tus lindas palabras, yo también reía de lo lindo mientras imaginaba ese Ranma sensual y salvaje modelándole a Happosai, espero te haya gustado el capitulo y espero no me mates por como han quedado las cosas hasta el momento. Saluditos hermosa.

Nao Saotome Malfoy: ¡Hola! ¡Como es eso de que tus sentimientos están batidos! O ¿mezclados? ¿Era revueltos?... En fin, espero te sienta un poico mejor al saber que Ranma no fue infiel, pero pues ya vez como se han revuelto las cosas, hay es que a ese chico ni como ayudarle. Gracias por tu apoyo y saludos y besos linda.

Caro: Holis carito, pues soltó toda la sopa el burro, y si Nabiki es una suertudota. Saluditos guapa.

Iselaglezcam: Que comes que adivinas, o ¿es que soy demasiado obvia al escribir? Y pues lo del encuentro yuri, como dije anteriormente se del tema lo mismo que de física cuántica… o sea nada, ja, ja, ja, y para no regarla mejor no me arriesgue. Saluditos preciosa.

Nancyricoleon: ¡Hola Nancy! Gracias, gracias (mis mejillas están sonrojadas y mis ojitos brillantes) Ja, ja, ja. Ya hablando en serio ¡amiga ya lo sabes! Espero te haya gustado el capítulo. Saludos amiguita linda.

Kariiim: Espero hayas podido descansar y no te encuentres en estado zombie, ji, ji, ji, no tuve más opción que hacerlos sufrir un poquitín, lo siento. Gracias bellísima y saluditos.

Lila: Hola Lila, Ja, ja, ja, como me he reído con tu comentario espero que la pu#$* intriga no te haya dado un bajón, ahora sabes que paso y vaya, vaya que paso… no sufras más, espero hayas hecho muy bien tu tarea del yuri, y la sonrisa de Nabiki nos llego al corazón a todos y todas. Saludos hermosa.

Sin más por el momento nos leemos a la próxima, bye, bye.