Hola, por fin pude actualizar, gracias a todos y todas por tenerme paciencia, pero aquí esta ya el siguiente capítulo, espero de todo corazón que lo disfruten.

Gracias a quienes siguen esta historia y la han puesto en favoritos, a quienes me regalan un poquito de su tiempo y deciden dejarme algún comentario que créanme, es un placer y gusto para mi leerlos. Sigan comentando, aliméntenme con sus palabras, ¡que si no me falta energía para escribir! (^-^). Ji, ji, ji.

Gracias especiales al maravilloso grupo de transtornad s por los fics, que me han dado varias ideas… por cierto ya se dieron cuenta del cambio de nombre… solo digamos que sucumbí ante la presión del grupo como adolescente insegura. (Es broma, no se lo tomen tan apecho). En realidad, ya lo venía pensando desde hacia un tiempito y pues ya está, espero les guste porque si no pues… tendrán que aguantarse, ja, ja, ja.

Advertencia de lemon... como siempre ;).

Los personajes obviamente no me pertenecen, son de Rumiko Takahashi.

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Capítulo 14: La cura para tu maldición, primera parte.

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Estaban en la habitación de Ranma después de la intensa sesión de modelaje ofrecida a Happosai como pago por el pergamino y el entrenamiento de Akane. Ranma se limpiaba el exceso de aceite del cuerpo con una toalla y pensaba en lo incomodas que eran las tangas (sí, así es, Ranma modelo en tanga y muchas piezas más), mientras Akane leía meticulosamente el pergamino y estudiaba el mapa dibujado en él, obviamente también de vez en cuando levantaba la mirada y se daba un buen taquito de ojo con el escultural cuerpo de su prometido.

Y allí estaba ella mordiéndose el labio inferior pensando cochinadas mientras lo veía acercarse a ella ya solo con el pantalón chino puesto, el torso desnudo y su rebelde cabello aun suelto, cuando Ranma hablo y la saco de su sucia, sucia ensoñación.

- ¿Entonces vamos a la isla de Kyûshû?… Sera un viaje un poco largo. ¿Porque estas tan segura de que es ahí donde debemos ir? – Pregunto mientras volvía a trenzar su cabello.

El mapa no tenía indicaciones claras, Ranma insistía en que solo eran los desvaríos de un anciano pervertido, pero para Akane la cosa era distinta ella insistía en que eran palabras clave, no solo desvaríos, buuueno quizás unos cuantos, realmente dudaba de la existencia del oasis de la tanga dorada. (Pero bueno entienden su punto ¿no?).

- Ya te lo dije Ranma, aquí – señalo un punto del mapa que estaba dibujado en el viejo pergamino del maestro – dice que el nannichuan yace en la Caldera de Aso, dentro de la cueva del infierno así que… definitivamente esta en la isla de Kyûshû, es un volcán, el volcán de Aso, y esta exactamente en la prefectura Kumamoto, tendremos que ir hasta Yamaguchi, cruzar el estrecho de Kanmon, para llegar a Fukuoka y de ahí hasta Kumamoto. Tienes razón será un viaje largo… - Akane se quedo pensativa mientras observaba en el mapa el pequeño punto que se situaba en el volcán.

- No puedo creer que dentro de poco – se acerco a su pequeña prometida y la abrazo por la espalda –, seré un hombre completo, nada de maldición, nada de Ranko… podremos casarnos Akane. – Ranma acerco su cara al cuello de Akane por la espalda olfateando su cuello y cabello.

La palabra "casarnos" detuvo todos los pensamientos que Akane tenia en esos momentos, se le puso la piel de gallina al sentir como Ranma olfateaba en su cuello y la abrazaba cubriéndola casi por completo. Ranma se había vuelto un mastodonte, de pie a su lado, su coronilla apenas le llegaba a la barbilla y su cuerpo cada vez se hacia más voluminoso, pero en el buen sentido ya que sus músculos se veían cada vez más prominentes pero estilizados, su espalda estaba más ancha y sus brazos más gruesos, digamos que se veía cada vez más como un hombre y dejaba de verse como el chico de 16 años que ella conoció, ya tenían casi 18 y el estaba hablando de matrimonio, ¿quién era este hombre y donde había quedado su Ranma? Era la primera vez que él decía esas palabras sin tartamudear, le agradaba pensar en un futuro con él, y que él también lo hiciera, pero estaba cansada de decirle que no le importaba lo de la maldición. Se dio la vuelta aun envuelta en sus brazos y le dijo:

- ¡Cuantas veces debo decirte que me da lo mismo lo de la estúpida maldición! – Calló por un momento al darse cuenta de que había sonado más alterada de lo que pretendía -, te amo a ti Ranma y debo agregar… que Ranko es muy sexy. – Dijo mientras arqueaba una ceja de manera sensual y una media sonrisa aparecía en sus carnosos labios. Lo beso para acallar cualquier protesta de parte del chico.

El beso de pronto como cada vez que se besaban se convirtió en una feroz lucha, Ranma la tenía apresada sosteniéndola por la cintura y ella recorría con sus manos sus pectorales de arriba abajo sin cesar, sintiendo su fuerza y dureza, encendiéndose, pero de pronto un gracioso pensamiento cruzo su cabeza pensar cuanto amaba a Ranma, tanto así que le daba lo mismo si en un futuro que esperaba estuviera muy, muy lejano Ranma terminaba como el tío Genma, o sea… calvo y con barriga, no pudo seguir besando a Ranma como quería porque una carcajada al imaginarlo de esa manera se lo impidió.

- ¿Qué te pasa marimacho? - Pregunto un poco desconcertado el chico pero contagiándose de la alegría de Akane.

- Nada – contesto negando con la cabeza y mordiéndose los labios para no volver a soltar una risotada pues la imagen de un Ranma calvo y panzón eran demasiado graciosas –, solo pensaba en la genética.

- ¿Genética?...

Ranma fue interrumpido antes de seguir por una línea de conversación que probablemente heriría su enorme ego.

- Queridos no quisiera interrumpir mientras procrean a mi adorado y futuro nietecito o nietecita, pero ya está la cena servida. – Se escucho la voz de Nodoka desde el otro lado de la puerta.

- ¡Nosotros no! – Gritaron ambos sonrojados, pensar que su madre/tía pensaba en ellos, haciendo "aquello" era bastante perturbador.

Después de que Nodoka los llamara para la cena bajaron y se reunieron con la familia. Excusaron al maestro diciendo que estaba indispuesto y no bajaría a cenar.

Happosai permanecía en su habitación, aun amordazado y maniatado, con cinta adhesiva en la cara que lo obligaba a mantener los ojos abiertos, pero ya no luchaba por soltarse, se veía simplemente devastado, su cutis cetrino y apagado, la piel colgante… bueno más colgante de lo normal, y la mirada perdida.

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El tiempo voló, y pronto se celebraba la boda de Nabiki con el rayo azul de Furinkan, Ukyo y Ryoga planearon un fatídico plan en el que ellos salieron más que embarrados pero que definitivamente había funcionado pues nuestros protagonistas terminaron heridos y separados emocionalmente, aunque no físicamente como ellos esperaban. Akane tenía palabra y le había prometido a Ranma permanecer a su lado mientras buscaban la cura de su maldición. Jamás pensó que se arrepentiría tanto de una promesa, pues Ranma sin contemplaciones la había traicionado, él y ese maldito cerdo, claro y la arrastrada pérfida de Ukyo.

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Akane resoplo molesta recordando el momento en que el agua fría toco el cuerpo de Ryoga, transformándolo en su querido P-chan, ¿cómo es que había sido tan ingenua, tan estúpida? Le daba coraje pensar en ese degenerado pervertido durmiendo en su cama, acurrucado en sus pechos y en su regazo, una punzada de dolor le atravesó el corazón como si se trata de agujas al rojo vivo apuñalándolo, miro de reojo a su acompañante en el tren, Ranma estaba dormido a pierna suelta, incluso babeaba un poco el muy idiota mientras mantenía su cabeza recargada en su hombro, molesta aventó su cabeza y Ranma quedo en una extraña posición, con la cabeza colgando hacían el pasillo mientras permanecía sentado con las piernas estiradas, luego de varios minutos sintió un poco de pena por él y lo jalo de la trenza para acomodarlo en una posición menos incomoda, era tan malditamente guapo y se veía tan tierno durmiendo, pensó que se torcería el cuello si seguía durmiendo en esa posición, tomo la chaqueta que tenía doblada sobre sus piernas, pero mientras la ponía doblada detrás de la cabeza de Ranma, y acariciaba con ternura su cabello sin poderlo evitar, un flechazo en su mente le trajo la imagen de Ranma sobre Ukyo apunto de tener sexo, lagrimas silenciosas mojaron sus mejillas y un calor interno inundo su cuerpo haciéndola enojar de nuevo, sintió ganas de estrangular al chico pero antes de ceder ante esos impulsos homicidas decidió levantarse y caminar un poco por el tren para calmarse aunque sea un poco. Se puso de pie y se marchó resoplando y con paso decidido.

Ranma respiro aliviado, su sentido casi arácnido solía advertirle sobre cualquier peligro, en especial cuando a su prometida se le antojaba experimentar en la cocina. En esta ocasión le había estado gritando que su vida corría peligro, y todo por hacerse el dormido para poder estar cerca de ella otra vez, para sentir, aunque fuera su hombro bajo su cabeza, el poco tiempo que había pasado desde la noche anterior y todo le explotara en la cara le parecía una eternidad sin poder estar a su lado sin que lo rechazara.

Tuvo que hacer uso de todo su autocontrol cuando la muy bruta lo aventó casi logrando que se le quebrajara el cuello, los minutos se le hicieron eternos mientras sentía que toda la sangre de su cuerpo se agolpaba en su cabeza, ya no soportaba estar en esa incomoda posición cuando en un atisbo de esperanza para él, ella lo enderezo y acaricio por unos segundos su cabeza pero de nuevo en unos segundos su sentido de autoconservación casi lo hace salir corriendo por su vida, luego sintió algo húmedo sobre una de sus manos que tenía descansando sobre su regazo e inmediatamente después ella resoplando se levantó y se fue.

¿Qué voy a hacer para que me perdones mi marimacho? Pensaba melancólico, maldiciéndose una y otra vez con innumerables ¿y sí? Pero los hubiera no existían y no ganaba nada con pensar en eso, él era un hombre de acción y reacción, era un hombre decidido que siempre obtenía lo que se proponía y se había propuesto recuperar a su marimacho y así lo haría. Sin darse cuenta se había puesto de pie con un puño en alto mientras una mirada de determinación iluminaba su rostro y casi podía escucharse el chocar de las olas sobre las rocas a su espalda.

Akane paso a su lado empujándolo en el asiento para que se sentara de nuevo.

- ¿Podrías dejar de hacer alboroto? ¡Todos están viéndonos! – Le dijo un poco exaltada, pero en voz baja, mientras le arrojaba un obento a las piernas. Ranma lo observo con el terror reflejado en sus pupilas.

- Yo no lo hice si es lo que te preocupa.

- Yo no he dicho nada...

- Ya… no hace falta que lo hagas. – Su voz se notaba un poco apagada -, los compre en el vagón de comida. Ahora come que pronto llegaremos a Yamaguchi.


Pasaba del medio día cuando llegaron por fin a la prefectura de Yamaguchi, habían tomado un tren previo a ese desde Nerima para llegar a Tokio, y en todo el trayecto Akane solo respondía con monosílabos a los intentos de conversación de Ranma, la conversación más larga que habían tenido hasta el momento había sido la del obento.

Ambos descendieron del tren con grandes mochilas al hombro, se alejaron de la estación y se encaminaron a la costa en Honshu, ahora debían tomar un ferrie para cruzar los estrechos de Kunmon y llegar a Fukuoka en la isla de Kyûshû, si todo salía bien estarían al cabo de quizás una semana de vuelta en casa. Desgraciadamente para ellos y por extrañas circunstancias que no vale la pena explicar, habían llegado tarde y el siguiente ferrie saldría hasta el día siguiente, así que no les quedo otra opción que cruzar a pie por el túnel submarino, llegaron al atardecer al distrito de Shimonoseki en Fukuoka y comenzaron a buscar algún lugar donde pasar la noche. Ya instalados en un encantador y pequeño hotel tradicional que le había fascinado a Akane, (cof cof, o sea el más económico). Ella seguía ignorando en lo más posible a Ranma.

- ¿Quieres que salgamos a comer algo? A unas calles de distancia vi un puesto de okonomiyakis, se veían deliciosos y pensé que…

Ranma detuvo su cháchara al notar la mirada dolida de la chica.

- ¿Okonomiyakis?… vaya, no pensé que echaras tanto de menos a la cocinera casquivana.

Ranma intento cambiar el tema rápidamente.

- O unas brochetas de cerdo asado olían deliciosas… mierda pensó, pero ya era demasiado tarde.

- ¡Eres un maldito cínico! ¿Podrías dejar de burlarte de mí y callarte de una maldita vez? No quiero comer, no tengo hambre, pero conociendo que a ti solo te importan dos cosas, y una de ellas es tu maldito estómago ¡¿Por qué no te largas a comer de una maldita vez y me dejas en paz?! – Finalizo recostándose en el futón y tapándose hasta la cabeza mientras se mordía las mejillas para no gritar más, no quería molestar a los demás inquilinos y que por su culpa los sacaran a patadas de ahí, sería el colmo de males.

El silencio se prolongo por varios minutos con un indeciso Ranma, estaba dividido entre ir y comprar algo para cenar pues su estómago protestaba con fuertes gruñidos o quedarse y tratar de mejorar las cosas con su chica… se decidió por lo último.

- Esto… Ak.. Akane… yo…yo lo siento de verdad, no… no estaba burlándome de ti, sabes de sobra que soy un idiota, y que digo lo primero que me pasa por la cabeza, yo… - se infundió valor al ver que Akane no decía nada, y parecía estar poniéndole atención -. Perdóname, no, no estoy intentando justificarme, pero, yo… yo le di mi palabra a Ryoga y… ¡Sabes de sobra que te di muchas pistas! Tu eres la bruta que no se dio cuenta de lo obvio. – Se tapo la boca con ambas manos al darse cuenta de que su bocotá le había ganado al cerebro una vez más, mientras se encogía esperando el contraataque de Akane.

Akane solo suspiro, pero siguió en su misma posición, dándole la espalda y cubierta con la manta.

Era cierto, ella había sido una idiota, Ranma le había dado pistas hasta para aventar para arriba, las desapariciones de Ryoga y la aparición de P-chan al mismo tiempo eran patéticamente obvias, y no solo Ranma le decía cerdo o P-chan a Ryoga, le parecía recordar que incluso en más de una ocasión escucho a Shampoo decirle chico cerdo, y a Ukyo llamarlo dulzura porcina… definitivamente era una tarada, y Ranma…

Sí, era cierto que Ranma era un chico de palabra y como el guerrero que era no podía romperla, lo entendía pues ella también haría lo mismo, pero no si la integridad de Ranma o algún ser querido se veía vulnerada de alguna manera. ¿Acaso no era más importante ella que su orgullo y su palabra? Su cabeza era un hervidero de pensamientos pesimistas, no quiso seguir cavilando en el asunto, ya le dolía la cabeza, así que sin más se obligó a dormir.

A Ranma no le quedó de otra más que comer unas galletas y beberse el té que había quedado de la mañana, pues tenía miedo de dejar sola a Akane y que esta le abandonara, cuando escucho su acompasada respiración que le indico que ella dormía, el se dispuso a observarla, le destapo el rostro y se embobo viendo la belleza de su prometida, sí, su prometida porque a pesar de lo que ella hubiera dicho él estaba seguro de que la recuperaría, no por nada se llamaba Ranma Saotome. Acaricio su cabello y le dio un casto beso en la sien.

- Te amo Akane… perdóname por ser tan idiota, te juro que te lo recompensare con creces.

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Los rayos del sol calentaban su rostro agradablemente, la primavera se aproximaba a pasos agigantados y una suave y cálida brisa que se coló por la ventana removió su cabello, apretó los ojos por la luz, intento estirarse, pero algo la inmovilizaba, los brazos de su caballo salvaje la tenían cautiva, pegándola a su torso, uno de ellos sobre su abdomen y otro debajo de su cabeza sujetándole un pecho el muy truhan, su barbilla descansaba sobre su cabeza y la trenza del chico colgaba hasta su nariz haciéndole cosquillas, una de sus piernas la rodeaba sobre los muslos.

Se sentía plena estando así con él, protegida y amada, suspiro oliendo su aroma tan masculino, mientras con su mano libre acariciaba monótonamente los bellos del brazo que la sujetaba del abdomen, cuanto lo amaba, suspiro otra vez pensando que se les haría tarde para ir a la escuela, una sonrisa de felicidad apareció en sus labios, vacaciones, estaban de vacaciones por fin de cursos, pronto entrarían a su último y tercer curso gracias a Kami, empezarían clases hasta dentro de dos semanas más, se acurruco aun más en los brazos de Ranma decidida a dormir un poco más.

Minutos después lo recordó todo, la traición del hombre en que más confiaba le dolió en el alma, suspiro cansinamente y comenzó la lucha que siempre tenía cuando dormía con Ranma, librarse de su fuerte agarre, porque ni dormido Ranma aflojaba su agarre, al contrario, así que a Akane no le quedaba de otra más que comenzar a deslizarse entre sus brazos como contorsionista, y a veces incluso cuando estaba por liberarse, él simplemente la volvía a apretar a su pecho y otra vez ella tenía que hacer todo de nuevo. Cuando logro salir de su agarre de constrictor se dio cuenta de que Ranma estaba sobre el piso, no sobre su futón el cual parecía que ni siquiera estaba desecho, él simplemente se había quedado dormido abrazándola sobre las mantas, pasando frio sobre el duro piso. ¡Ah! ¿Porque demonios tenía que hacer tan difícil estar enojada con él?

Akane tomo la cobija del futón de Ranma y lo cubrió, aún era bastante temprano y la única manera de despertarlo a esas horas era con una chapuzón de agua frio o de otra manera más íntima, se sonrojo y negó con la cabeza, ninguna de las dos era una opción, se dio la vuelta y se agacho sobre su mochila sacando algo de ropa para ir a ducharse, su estómago rugió recordándole que el día anterior solo había picado un poco del obento que compro en el tren, más tarde se ocuparía de eso, se adentro en el pequeño baño.

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Ranma soñaba con montañas de comida deliciosa y con una Akane escasamente vestida que lo alimentaba en la boca, mientras el descansaba sobre almohadones como si fuera un sultán.

El ruido en la habitación lo despertó de ese agradable sueño, abrió los ojos y los volvió a cerrar al instante, la luz del sol le daba de lleno en la cara se dio la vuelta quejándose mientras se cubría el rostro con los brazos cruzados.

- No quiero ir a la escuela mamá… - Dijo volviendo a roncar suavemente de nuevo.

Akane resoplo molesta.

- Ranma ya levántate, ya son casi las 9 de la mañana.

Y acto seguido jalo las cobijas destapándolo mientras le arrojaba el contenido de un vaso con te tibio directo al rostro, no lo suficientemente frio como para transformarlo, pero si para despertarlo.

- ¡¿Pero qué rayos haces marimacho?!

- Despertándote eso hago, he intentado levantarte en vano desde hace casi dos horas. Ahora por favor ¿Querría el señorito ponerse de pie?

- No, quiero seguir durmiendo, y jalo la cobija para taparse de nuevo. – Lo hacía a posta, intentando como en tiempos pre-descubrimiento de la identidad de P-chan y el desafortunado encuentro con Ucchan, que Akane le siguiera el juego y terminaran probablemente juntos en la cama y no precisamente durmiendo.

- No estoy para jueguitos Ranma, se te olvida que te desprecio y además estamos en una misión, no de vacaciones. Tenemos un horario que cumplir si queremos estar de vuelta antes de que las clases empiecen. Por cierto, te traje el desayuno, ¡no te sientas tan satisfecho tarado! – Dijo al ver la sonrisita de satisfacción de Ranma al ver que se preocupaba por él -, solo lo traje porque la amable dueña del hotel me lo dio para ti, el desayuno venia incluido en el precio.

Ranma se desinflo un poco, pero luego de unos segundos comenzó a devorar todo como desesperado, cuando termino se levanto por fin y se prepararon para marcharse, todavía tenían que viajar bastante y atravesar todo Fukuoka para poder llegar a Kumamoto, pero tendrían que hacerlo a pie a partir de ahí porque no tenían mucho efectivo, solo digamos que Nabiki no se iría del dojo Tendo sin cobrar algunas de sus deudas.

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Tardaron casi tres días en atravesar la prefectura de Fukuoka, ya no se quedaron en más hoteles pues el dinero escaseaba y prefirieron invertirlo en comida para el viaje, acampaban por las noches al aire libre en bolsas de dormir, generalmente con una buena fogata al centro para calentarse.

Los días pasaron con Ranma intentando por todos los medios explicarle a Akane el porque de su silencio en cuanto a Ryoga y sufriendo varios golpes al explicar que lo de Ukyo no había sido más que un terrible error de juicio.

- Digo no se como no me di cuenta de inmediato cuando la toque, la verdad es que Ucchan tiene los pechos más grandes que tú, pero estaba demasiado caliente y no lo medite bien, sabes que jamás te engañaría de esa manera, yo… – Se tapo la boca rápidamente ¿Por qué rayos tenía que ser tan boca floja?

El impacto del mazo lo dejo semienterrado, mientras Akane murmuraba a la distancia alejándose de él.

- ¡Eres un maldito imbécil! Y yo soy una idiota, aquí estoy yo pasando vejaciones para cumplir mi promesa y acompañarte, mientras tu querida Ukyo la pechugona esta a kilómetros de distancia, que no se te olvide baboso.

- No es lo que quise decir Akane… - Decía con la cara aplastada en la tierra.


Al anochecer llegaron a Ôita, prefectura conocida por sus excelentes aguas termales, y para su suerte había varios y muy económicos, Akane tenía una grave obsesión por la limpieza así que Ranma no tuvo más opción que pagar para que entraran a unos onsen a darse un buen baño y relajarse un poco del viaje. Esa noche después de un largo y relajante baño caliente acamparon en el bosque un poco alejados de la ciudad, y al parecer el baño le había ido de maravilla a la peli azul que estaba de mejor humor.

- Genial si seguimos a este ritmo probablemente para mañana al atardecer lleguemos a la caldera de Aso.

Decía Akane sonriente mientras ponía agua a calentar sobre las llamas, agua para unas sopas instantáneas, agua a la que se le ocurrió la brillante idea de agregarle salsa de soya para darle más "sabor" a la sopa, salsa de soya que no era salsa de soya… si no repelente de insectos.

Gracia a Kami Ranma se dio cuenta de ello, y sin que Akane se diera cuenta tiro el agua caliente y toxica quemándose en el acto y cambiándola por agua limpia.

- ¿Pero que te paso? – Preguntaba atónita la chica mientras observaba con ojos desorbitados la mano roja e hinchada de Ranma.

- Vaya que eres bruto – decía acercándose a él ya con el botiquín en mano -, sueles ser bastante desesperado con la comida, pero Ranma ¡esa solo es agua caliente con un ingrediente sorpresa! – dijo sonriente haciéndose la misteriosa, mientras untaba ungüento en la mano del chico y comenzaba a vendarla.

- Si, no te apures no lo volveré a hacer… - decía viendo como su mano era cubierta por lo que parecían metros y metros de venda. Por su mente vagaban varias burlas que si no fuera por la delicada situación en que se encontraban seguro le diría a su prometida, pero por una vez en la vida prefirió morderse la lengua y no decir nada más.

Cenaron en absoluta armonía y durmieron sin más contratiempos.


Tardaron un poco más de lo previsto en llegar al volcán debido a la irregularidad del terreno, atravesaron las montañas hasta llegar a las faldas del volcán al anochecer del día siguiente, Ranma estaba ansioso por comenzar a buscar la dichosa cueva del infierno, pero estaba demasiado oscuro para intentarlo, no le quedo más remedio que hacerle caso a Akane y acampar esa noche y al día siguiente buscar el nannichuan.

Mientras comían unos emparedados preparados por Ranma, él intento nuevamente un acercamiento.

- Entonces… ¿Cómo están las cosas entre nosotros Akane? Ya no sé qué hacer para que me perdones, sabes cuanto te amo y te he explicado mis razones más de una vez y…

- No lo sé Ranma, - interrumpió la muchacha - no tienes idea de lo que siento, te juro que estoy intentando por todos lo medios justificar tus acciones, pero al mismo tiempo no logro comprenderlas, yo no soportaría saber que una chica pervertida duerme a tu lado aunque este en forma de animal y tu no lo supieras, porque sabría perfectamente que ella no lo es, por más que hubiera dado mi palabra yo intentaría que lo descubrieras a como de lugar…

- Lo vez, intentarías que lo descubriera ¿sin romper tu palabra no es verdad?

- No es lo que quise decir...

- Sí, sí lo es, sabes que intenté una y mil veces que lo supieras ¡por Dios Akane! Lo llamaba cerdo, P-chan, ¡y Ryoga si estaba transformado en puerco! Y sabes que no es lo único que hice, pero mi palabra no puedo romperla por causa de mi orgullo de artista marcial, y tu eres igual que yo, tan es así que estas aquí a mi lado después de las mierdas que he hecho, cuando lo que quisieras es estar a kilómetros de distancia de mí, lo sé.

- Yo… yo… no es así, no quisiera estar lejos de ti. – Dijo agachando la mirada y sonrojándose en el acto. – Pero no significa que te haya perdonado todavía.

Ranma se sintió satisfecho ella uso el "todavía", significaba que a la larga lo perdonaría estaba seguro.

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La mañana llego sintiéndose un poco fría, a fin de cuentas, estaban a campo abierto y la fogata parecía haberse apagado desde hacía varias horas atrás pero que aún despedía un delgado hilillo de humo, Akane bostezo y se estiro sacando sus brazos del saco de dormir, al sentir en fresco se le enchino la piel, vaya esta muy fresco debe ser porque aún no ha salido el sol en su totalidad, giro su rostro para ver el otro saco de dormir que estaba a su lado separado quizá solo por unos 10 cm de ella, ¿en qué momento se acercó tanto? Era un caso perdido, sonrió al verlo dormir tan plácidamente, sabía que a la larga terminaría perdonándolo, pero como que se llamaba Akane Tendo que lo haría pagar por sus tonterías antes de llegar a ese punto.

Se levanto y se puso una chamarra, encendió de nuevo la fogata y lleno la tetera de agua pensó en preparar el café ella misma, pero desistió de la idea, por más que le gustara intentar cocinar sabía muy en el fondo que era una habilidad que a Kami no le había placido otorgarle, por hoy solo quería empezar con la búsqueda del nannichuan y prefería hacerlo sin dolor estomacal. ¡Que diablos ella era Akane Tendo y haría un delicioso café! ¡Claro que lo haría! Se puso manos a la obra.

Removió a Ranma suavemente para que despertara, no confiaba en su voz ni en sus labios, y ¿si decía algo para lo que aún no estaba preparada? Sus sentimientos le estaban jugando una mala pasada, amaba profundamente al idiota que dormía como si no hubiera un mañana, pero su orgullo le impedía perdonarlo aún.

Molesta porque el joven no se dignaba a despertar a pesar de sus intentos se puso de pie y en un arranque de ira involuntario y de corta duración, pateo al chico lanzándolo con todo y saco de dormir a varios metros de distancia. Se sintió culpable en el instante en que lo vio volar gracias a la fuerza de la patada.

Minutos después Ranma regresaba, con el saco de dormir arrastrando y una cara de molestia comprensible, murmurando quien sabe que cosas dirigidas exclusivamente a la aparentemente inocente chica que estaba sentada sobre una roca y bebía de una taza que humeaba.

- ¡¿Te parecen modos de despertarme marimacho?!

- Si eso… yo lo siento, es que no despertabas y… - decía disimulada-

- Siempre tan violenta – una sonrisilla se adueño de sus labios - ¿Qué es lo que estas tomando?

Akane enrojeció al instante, el muy maldito había dado en el clavo…

- ¡Que te importa! – Dijo nerviosa al verse descubierta.

- Venga dame esa taza de agua caliente, yo preparare el café o ¿prefieres té?

Akane extendió su brazo dándole la taza de agua caliente, el café le había salido sencillamente espantoso y no le había quedado de otra más que tirarlo, el pasto se achicharro al instante en el sitio donde lo arrojo, ni siquiera sabia porque había quedado acido y salado al mismo tiempo, o sea, ni que le hubiera echado limón o algo así, pensaba molesta consigo misma, y las cosas purpuras que flotaban en la superficie ni idea.

Ranma se puso manos a la obra bebieron un rico café y desayunaron unos onigiris que preparado Ranma con velocidad.

Estúpido Ranma, pensaba Akane mientras mordía un onigiri que simplemente estaba delicioso.

Se dieron aproximadamente las 7 de la mañana y ya con las mochilas listas y bien alimentados gracias a las dotes culinarias del artista marcial comenzaron a subir la cuesta del volcán.


El sol les pegaba en el rostro y la frescura de la mañana pronto se esfumo, el día pintaba para ser un día cálido y despejado, el terreno era irregular y bastante escarpado, Akane estuvo a punto de caer y resbalo en varias ocasiones pero el fuerte agarre de Ranma en su mano la salvo de lastimarse, unas horas después llegaron a la cima, digo 1.592 metros no se suben así como así, escalaron por el pico mas alto de la caldera de aso, el monte tiene cinco picos y alrededor de quince conos volcánicos, ¿Qué porque subieron por el más alto? Pues fácil porque son unos brutos…

Al llegar a la cima, pudieron ver la caldera casi en su totalidad en humo negro que despedía el Naka-dake que al parecer estaba activo, una enorme caldera de agua hirviendo, despidiendo vapores tóxicos, mas 100 kilómetros de circunferencia ¿en que pensaban cuando supusieron que esto seria pan comido? Ahora no les quedaba más que comenzar a buscar la "cueva del infierno" como la había llamado el maestro, el olor azufre tan penetrante les quemaba la garganta, se ataron pañuelos para cubrirse boca y nariz y atenuar un poco en fuerte olor.

Akane revisaba bastante seguido el mapa.

Frente al brasier esmeralda y entre las rocas de melocotón se encuentra la cueva del infierno y dentro de sus fauces, el barril que me arrancara para siempre a mi adorada pelirroja.

Estaba escrito con perfecta caligrafía.

- ¡¿Brasier esmeralda, rocas de melocotón?! Maldito viejo chachalaca, ya ni sabe lo que escribe… - Decía Ranma exasperado pues por más que caminaban y caminaban no encontraban nada remotamente parecido a lo que el anciano describía.

- Bueno quizás no lo estamos buscando bien… - decía Akane casi para si misma, buscando pistas que no hubiera visto antes o algo parecido.

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La oscuridad se acercaba de nuevo y la búsqueda había sido infructuosa, ambos estaban cansados y molestos, caminaron hasta una saliente entre la pendiente y decidieron acampar ahí, al menos si hacia mal tiempo que es lo que las negras y voluminosas nubes que cubrían el firmamento anunciaban, no se mojarían tanto. Encendieron una pequeña fogata y Ranma sin decir palabra comenzó a preparar algo para comer, en la frenética búsqueda que tardo todo el día solo habían comido los onigiris y el café de la mañana, y se sentían bastante débiles.

Comieron en silencio cada uno ensimismado en sus propios pensamientos. Akane debatía internamente si perdonarlo en ese instante y así poder acurrucarse a su lado, estar en la oscuridad y en ese lugar que apestaba a rayos la aterraba, pero si no lo había demostrado antes era porque su orgullo se lo impedía, además ya tenía varios días meditando todo lo que había sucedido, primero estaba lo de la zorra de Ukyo, sabía que en realidad no había pasado nada, lo vio en el instante en que encendió la luz en aquella habitación, la cara de "la cague" de su prometido no tenía precio y los ojos de desconcierto de Ukyo le indicaban que, si en efecto, ella había intimado con alguien era seguro que no fue con Ranma y menos después de verlos a ella y a Ryoga casi devorándose durante la fiesta.

El asunto de Ryoga/P-chan era otro totalmente distinto, le dolía profundamente que Ranma no se lo hubiera dicho, pero comprendía perfectamente el honor de una promesa, aquí el verdadero aprovechado pervertido había sido su antiguo amigo Ryoga, lamentaba no haberlo matado cuando tuvo la oportunidad, pero ya la vida le daría esa opción cuando se lo volviera a encontrar al muy maldito, valga la redundancia.

Y por último ver la cara de abatimiento de Ranma al no poder dar con el maldito barril le estrujaba el corazón. A ella le importaba un rábano la maldición de Ranma, pero sabía que para él no era así, por más que disfrutaran de su maldición en la intimidad o le sacara provecho de alguna manera, él era un hombre y convertirse en chica en cualquier momento le estaba afectando severamente.

Ranma era otro cantar, se sentía abatido, no podía estar con Akane que era con quien más deseaba estar en esos momentos de desolación, no me malentiendan estaba con ella pero el quería "estar" con ella, si me explico, sabía que si se acercaba a ella en esos momentos lo mandaría a volar y con toda razón después de ser tan idiota, había cometido muchos errores con ella, y cada vez se daba más cuenta de que no la merecía, era demasiado buena para un imbécil como él, y por otro lado estaba el asunto de no encontrar el miserable barril que terminaría con casi todas sus desgracias, maldito viejo idiota que no podía ser claro por una vez en su vida y dejarle las cosas fáciles, ya no quería temer al agua, ya no quería tener que convertirse en alguien que no era, por más que Akane le insistía en tiempos pasados claro está, que no le importaba eso, a él sí, y ya no quería pasar ni un minuto más siendo la exuberante pelirroja que atraía miradas no deseadas.

Levantaron la mirada al mismo tiempo y se chocaron con los ojos de su amor, Ranma veía en chocolate en todo su esplendor moteado por las llamas del fuego dorado que se reflejaba en ellos de la fogata, Akane observaba ese mar azul que tanto le atraía, en el que deseaba sumergirse y no salir más, se acercaron de apoco, hasta rozar sus narices, habían avanzado casi como en una manda, de rodillas, Ranma se había agachado un poco claramente y aun mirándose a los ojos ninguno se atrevía a pronunciar palabra, no querían romper el momento.

- Te amo… perdóname por favor Akane, eres mi vida, mi razón de existir… no concibo un futuro si ti… - dijo el ojiazul casi en un susurro sin dejar ni un momento de ver esas lagunas chocolate que tanto amaba.

Lemon.

Akane no respondió, pero sus mejillas lo hicieron por ella enrojeciendo y dándole una apariencia encantadora a los ojos de su prometido, mientras sus ojos resplandecían de amor. No lo resistió más y delicadamente la beso, transmitiéndole todo el anhelo y amor que sentía en esos momentos, se sentó en posición de indio y la acerco a él, sentándola en su regazo, a pesar de las intenciones lujuriosas que anteriormente pasaban por su mente en esos momentos no era así lo invadió una profunda melancolía y sintió unas profundas ganas de llorar mientras la besaba y abrazaba, había estado a punto de perderla, de perder a su marimacho, a su prometida violenta y celosa, de perder al amor de su vida. Le beso con más ansia, con desesperación, la necesitaba como nunca antes lo hizo, necesitaba sentirla suya para siempre y parecía que ella estaba en sincronía con sus necesidades pues también lo besaba con la misma intensidad, arrancándole el abrigo, mientras se dejaba desnudar por él.

Ella se sentó a horcajadas sobre él, como en aquel primer beso que se dieron, con la misma voracidad y desesperación, Ranma le arranco prácticamente la ropa y la recostó en el saco de dormir y se tendió sobre ella besándola con codicia, ella era suya y de nadie más, la beso desde los dedos de los pies hasta llegar a su entre pierna, abrió delicadamente las piernas de ella con sus manos se inclino sobre ella y lamio con deliberada lentitud entre sus pliegues, arrancando un gemido de satisfacción de Akane, quien tenía los ojos cerrados y le sujetaba la cabeza con sus manos, atrayéndolo a su intimidad, pidiendo por más, temblando de la anticipación, él sonrió de medio lado al sentirla vibrar, se acerco de nuevo y lamio en toda su extensión aquel delicioso néctar que le pertenecía solo a él, lamio e introdujo su lengua en su cavidad con una maestría absoluta, se sabía buen amante y los gemidos de Akane solo inflamaban más su ego y su miembro el cual palpitaba ansioso por introducirse en la estrecha y húmeda cavidad.

Besaba y mordisqueaba mientras su legua experta le daba placer a su chica, Akane se arqueo, levantando sus caderas mientras su interior sufría contracciones que mandaba olas de placer a todo su ser, Ranma repto sobre su cuerpo restregándose en él, deteniéndose por algunos minutos mientras succionaba sus pechos, Akane se revolvía debajo de él, levantando las caderas, rozando su intimidad con el duro miembro de Ranma, en un impulso nacido de la necesidad en se clavó en su interior. Ambos suspirararon y gimieron de satisfacción, aquello era el paraíso, el vaivén de sus caderas que se movían sincronizadas hizo que su frecuencia cardiaca aumentara, una ligera capa de sudor perlara su piel, y un sonrojo masivo los envolvía al completo, Ranma daba estocadas fuertes y profundas, Akane lo sujetaba del trasero para mantenerlo lo más profundo que pudiera y por el mayor tiempo que consiguiera, en un descuido de Ranma mientras besaba uno de sus pechos ella cambio la posición y se colocó sobre él, montándolo con fiereza, mientras cerraba los ojos y arqueaba la espalda, sus manos estaban sobre el pecho de él, apoyándose con fuerza, él la tomaba de las caderas incitándola a moverse con más ferocidad si era posible, su cabello azulado se le pegaba a la frente a causa del sudor, pronto su cuerpo volvió a estremecerse de placer, se contrajo contra su miembro en deliciosas contracciones, mientras gritaba pues ya no pudo controlarse.

Ranma espero pacientemente a que ella terminara, pero la cosa no había terminado, él quería más de ella, volvió a recostarla pero esta vez boca abajo, se tendió sobre ella y la penetro desde esa posición, ella abrió las piernas y él se acomodo de mejor manera, sujetándola de la cintura, su trenza casi desecha bailaba al compas de sus fuertes movimientos golpeándole la espalda, lo sentía, ya pronto llegaría al ansiado final, apretó los ojos con fuerza y se dejó llevar por las sensaciones.

- ¡Sigue, sigue no pares! – Clamaba Akane debajo de él, moviendo sus caderas en círculos, sintiéndolo más profundamente que antes, ella también podía sentirlo se acercaba el delicioso final.

Akane gimió agudamente mientras los espasmos de placer nuevamente la recorrían de pies a cabeza, Ranma soltó un profundo gruñido mientras se derramaba en su interior, aun enterrándose dentro de ella con suaves movimientos por inercia.

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Esa noche durmieron en el mismo saco de dormir, abrazados y casi fundidos en uno mismo, no fue la única vez que hicieron el amor aquella noche, pero si la más feroz.

El sol se asomo entre las montañas bañándolo todo a su alcance con su cálida luz, nuestros protagonistas estaban profundamente dormidos, Ranma acunando en su pecho a su poco delicada marimacho, y ella aferrada a su enorme cuerpo, enterrando la cara en su pecho desnudo.

Por raro y poco inusual que parezca Ranma despertó primero, sintiendo el delicado cuerpo de Akane entre sus brazos, la felicidad que embargo su ser casi le hace saltar de la alegría, si no fuera porque no quería despertar a la peliazul, en cambio la apretó con más fuerza entre sus brazos enterrando aún más su cara en su pecho, al poco tiempo Akane empezó a patalear y a golpear si torso con insistencia, mientras ahogadas protestas salían de su unión.

Ranma la libero del abrazo de oso y ella iracunda lo golpeo fuerte en el pecho.

- ¡IDIOTA POR POCO Y ME ASFIXIAS! – Decía la chica casi sin aliento, y con el rostro enrojecido, no se sabia muy bien si por la oirá o por el aplastamiento.

- Ja, ja, ja, perdón Akane, es que no pude evitarlo. – Ranma se rascaba la nuca, con el rostro avergonzado.

- Esta bien te perdono. – Dijo Akane embobada por la galanura involuntaria e inocencia de su hombre.

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Unas horas después, ambos estaban indecisos hacía donde ir, mirando el mapa y las absurdas indicaciones de Happosai, ¿A dónde dirigirse?

Ranma se alejo un poquito de su chica pues la naturaleza llamaba con urgencia, mientras estaba dándola la espalda a Akane y vaciaba su vejiga, un pequeño dibujito en la roca de la saliente en la que estaban le llamo la atención, una sonrisa brillante ilumino su rostro.

- Akane ven, necesito que veas algo.

- Saotome enfócate ya no tenemos tiempo para esas cosas. – Dijo divertida.

- No es eso, solo ven. – Pidió de nuevo ya amarrándose el cordón de su pantalón.

Akane se acerco preparada para darle una tunda a Ranma si salía con alguna guarrada, pero para su sorpresa él estaba observando algo en la pared de piedra, con mucho interés.

- Dime si a ti no te parece que esto es un brasier de esmeralda –, dijo casi riendo.

Y en efecto así era un terrible y diminuto dibujo de un brasier chueco con tinta verde estaba dibujado en el sitio, Akane corrió emocionada al otro lado de la pared y encontró una estampa de melocotón ya corroída por los elementos pero que definitivamente era lo que buscaban. Un gran tramo entre cada "señal" de la pared se extendió ante ellos.

- ¿Cómo se supone que esta pared lisa es una cueva? – Pregunto exasperado Ranma.

Empezaron a toquetear la pared e incluso a golpearla y sin querer Akane movió una roca que estaba sobre el muro y esto hizo que un pequeño temblor estremeciera la roca, la cual se deslizo hacia abajo y se abrió ante ellos un pasadizo a lo que definitivamente era "la cueva del infierno".

Continuara…


¡No me maten pido clemencia! Algunos espero no todos podrían estar molestos por la "rápida" reconciliación de estos jóvenes hormonales, pero que quede claro que pasaron varios días, y el amor que se tienen lo perdona todo… bueno casi todo.

Espero les haya gustado y la frase de "sigue, sigue no pares" es en honor de DanisitaM. :) ¡No piensen cosas raras! Es solo algo que ella dijo que podía ser usado por estos calenturientos muchachones al reconciliarse y yo he decidido usarlo.

Gracias por sus reviews a:

Ranma84: Hola, pues así te quiero tener chico, todo intrigado y espero que así continúes, ji, ji, ji. Ojalá te haya gustado el capítulo. Saluditos chocolatosos.

DanisitaM: ¡Querida Dani! Que te pareció, ¿el lemon estuvo a la altura? ¿O le falto intensidad? Gracias por tu comentario no tienes idea de como me hiciste reír, esperare ansiosa que tienes que decir para este capítulo. Saludos gigantes y un abrazo linda.

Kariiim: ¡Holis! Pues no se si fue suficiente sufrimiento, pero es que tenerlos separados era demasiado duro para mí, yo los quiero juntos y en la cama siempre, ja, ja, ja. Me alegra inmensamente que pudieras descansar, te mando un abrazo de oso y saludos enormes.

Xiomy: Hola, que gusto leerte, creo que nunca habías dejado comentario ¿cierto? Que gusto que te agrade la historia, espero te haya gustado la actualización. Saludos pegajosos y empalagosos.

Emiilu: Querida Emi, me llenan de alegría tus palabras, ¡Gracias! Y si ya vez escuche leí tus sugerencias y espero te haya gustado el nuevo nombre si no pues… ja, ja, ja, te mando un abrazo virtual y muchos, pero muchos saluditos.

Lila: Lila, Lila, que voy a hacer contigo querida Lila, me sacas mas de una sonrisa enorme con tus palabras que gusto me da saber cuanto de divierte mi historia, y espero que este capítulo no haya sido la excepción, si no es así aceptare con gusto tus criticas constructivas o destructivas como a ti te plazca. Saludos enormes y besazos guapa.

Andy-Saotome-Tendo: Siiiiiii, por un pelo de rana calva y la riega el muy tarado, pero gracias al cielo no lo hizo. Saluditos y abracitos.

Iselaglezcam: Gracias, gracias, verdad que enamoran, a pesar de que Ryoga me parece un aprovechado debo admitir que es uno de mis personajes favoritos, es bien guapo el cerdito, y todo un pervertidillo, que bueno que te gusto el capi, anterior espero este también te haya gustado. Saludos intergalácticos de amor fraternal.

Shoriweed: Hola, un gusto leerte, me halagan tus palabras, solo imagina que mis adorables mejillas se sonrojan mientras mis ojos resplandecen de alegría. Debo admitir que yo también sentire un enorme vacio cuando esta historia llegue a su fin… ¡Pero oye! Que nos estamos adelantando todavía falta un poquitín. Saludos y abrazos.

Sin más por el momento nos leemos luego, bye.