Hola, gente chula de bonita del fanfiction, gracias por seguir leyendo está loca, chocolatosa y cítrica historia, por ahí leí que escribieron el zombie que se volvió chocolate o el chocolate que se volvió zombie, ja, ja, ja.

Hoy no hay mucho que escribir, sólo gracias por seguir leyendo.

Los personajes no me pertenecen, son de la gran Rumiko Takahashi.

Respuesta a sus comentarios como siempre al final del capítulo.

Sin más… por favor disfruten la lectura… espero.

A.… sí… casi lo olvidaba… alerta de lemon.

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Capítulo 16: Para siempre

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Caminaban lado a lado, y tomados de la mano por el tupido bosque, Ranma había intentado iniciar una conversación en varias ocasiones pero cada vez que lo había intentado al voltear a ver a su prometida se arrepentía, ya que esta iba ensimismada, con una gran aura negra sobre sus hombros, él sabía que ella se sentía culpable y triste… Akane siempre era así, le dolía incluso ver morir hasta a una mosca y con lo que paso con Shampoo sabía que debía estar culpándose sin tregua, era su deber como prometido sacarla de esa miseria.

- Esto… Akane yo… mmm… bueno, me preguntaba si quisieras, no sé, yo…

Akane se había girado a verlo, con aquellos impresionantes y enormes ojos chocolates, brillantes por las lagrimas retenidas, esperanzados a escuchar alguna palabra que le permitiera alejar sus pensamientos de las fatalidades en que estaba inmersa. Se pensaba la más cruel y mala persona, sabía que por su causa Shampoo probablemente no volvería a luchar… definitivamente era la peor persona del universo, pensaba pesimista.

- ¿Si quisiera qué? – pregunto en un hilo de voz que auguraba un llanto intenso si continuaba hablando.

- Akane, no ha sido tu culpa – dijo firme, tomándola de las manos y poniéndose frente a ella, agachándose un poco para verla cara a cara -, Shampoo tomo sus propias decisiones, ¡si por ella hubiera sido, te habría rebanado la garganta! – Akane abrió sus ya de por si enormes ojos un poco más – No me mires así, sabes tan bien como yo que si ella hubiera tenido la oportunidad lo habría echo y probablemente no se habría arrepentido de nada. Gracias a Kami, no fue así y hoy –, desengancho sus manos y la acuno en su pecho abrazándola con la más infinita ternura – puedo tenerte así, en mis brazos y te juro que jamás me apartare de tú lado, mierda si pudiera pegarte a mi lo haría sin pensar – Akane no pudo evitar reír por la ocurrencia – ya sabes, pegada a mi como koala o yo a ti… como sea. – Se separo un poco y la tomo de la barbilla levantando su rostro – no vuelvas a pensar más en esto, no tiene caso. Y la beso, no apasionado, ni hambriento, solo la beso para reconfortarla, para hacerle sentir que no estaba sola, ni era mala, la beso para sentirse uno con ella, la beso con eterno amor.

Por más que Ranma lo intentaba su prometida no podía evitar sentirse culpable, por eso se atrevía a desviar el camino, Akane iba tan distraída que ni cuenta se dio del desvió.

- Bien llegamos, ciertamente no traemos mucho dinero, pero te aseguro algo, ¡la pasaremos genial por unos días! Tomémoslo como unas vacaciones antes del inicio de clases. – Dijo el pelinegro satisfecho de si mismo, con las manos en las caderas, observando el horizonte con una enorme sonrisa.

Akane por fin salió de su aislamiento mental y dijo:

- ¿Pero que dices? ¿Cómo llegamos aquí? ¿Cuándo…?

Ante ellos se extendía un hermoso mar azulado, con cremosa arena dorada, el sol se reflejaba en el manto acuático y destellaba como diamantes, el suave y cálido viento les rozaba la piel moviendo al compás sus cabellos, estaban en la playa de Shikaka, en Itoshima. La de ojos castaños no podía evitar su asombro, una esplendorosa sonrisa se ensanchó sus labios.

- Este lugar es precioso Ranma. – Tomo su mano con fuerza.

- Sabía que te gustaría -, dijo abrazándola por detrás y apoyando su barbilla en la cabeza de la chica.

Mas tarde ese mismo día ya estaban instalados cerca de unos árboles, la playa estaba desierta, ni siquiera había hoteles o casa cercanas, se sentían con suerte pues tendrían privacidad.

- Hay algo que siempre quise hacer contigo desde que te conocí y me enamoré de ti marimacho.

- Así ¿y qué es? – pregunto sin molestarse por el mote que con el tiempo se había vuelto un apodo cariñoso.

- ¡Esto! – Dijo tomándola en volandas y corriendo directo al mar.

Se sumergió hasta la cintura, abrazando a Akane para que no la arrastrara la corriente. La peli-azul apretaba sus ojos con fuerza, se extraño pues a pesar de sentir el agua fría mojarles, el cuerpo de su prometido seguía siendo grande y musculoso, abrió los ojos fijándolos en los azules de Ranma, sí, por un segundo había olvidado que la maldición había terminado. Le enterneció la cara de absoluta felicidad de su prometido, no podía dejar de sonreír ni, aunque se le pagaran por ello.

- Sigues siendo hombre…

- Sigo siendo hombre…

Ambos sonreían, y pronto jugaban a arrojarse agua, Akane intentaba huir y Ranma la tomaba en brazos, parecían dos niños jugando, olvidando completamente lo pasado. Tras casi una hora de juegos tontos y felices salieron del agua empapados.

- Deberíamos cambiaros, o nos vamos a enfermar. – Dijo la de los ojos castaños, sacándose la empapada blusa azul, quedando en pantaloncillos cortos y un lindo sujetador rosado con detalles de encaje.

El silencio solo era roto por el chocar de las olas en las rocas. Se giro extrañada por el repentino mutismo del ojiazul, de pie a espalda de ella estaba él, imponente con la trenza casi desecha y empapada chorreando agua sobre su hombro, la camisa china roja pegada a la piel, desabrochada y dejando a la vista la musculosa blanca que al estar empapada se transparentaba dejando a la vista cada uno de sus músculos abdominales, el pantalón pegado a los gruesos y fuertes músculos, le recorrió con la mirada sin pena alguna, y volvió la mirada de nuevo a su rostro, sintiéndose de pronto acalorada y un poco sofocada. Él la observaba con esa conocida mirada lujuriosa, los ojos oscurecidos y un ligero sonrojo que lo hacía ver arrebatador, los labios entreabiertos liberando entrecortadas respiraciones.

Él también la recorría con la mirada, los cortos cabellos pegados al rostro por la humedad, los ojos brillantes y oscuros, un primoroso sonrojo que le llegaba hasta el pecho, los carnosos labios entreabiertos, los perfectos pechos erguidos solo cubiertos por un delicado sostén rosado, la ínfima cintura y un corto pantaloncillo de mezclilla empapado, largas piernas perladas por gotas de agua del mar que aún no se secaban.

Se acerco a ella mientras se quitaba la camisa al mismo tiempo, ella le recibió con ansia, en cuanto lo sintió cerca de ella alzo el rostro para recibir sus labios hambrientos y comenzó a desabrochar el nudo de su pantalón, él termino de quitarse la musculosa, dejando su torso al desnudo, no pudo evitar un profundo gruñido nacido desde su garganta al sentir su piel fría por el agua, contra los suaves y cálidos pechos de Akane en cuanto se deshizo del sostén.

Ranma sentía una euforia desconocida recorrerle de pies a cabeza, su libido estaba a tope, era como si su cuerpo que ahora era cien por ciento hombre estuviera liberando toda la testosterona retenida a causa de la maldición que lo convertía en mujer.

La desnudo de una manera casi agresiva, sin poder evitar, gruñir, morder y lamer cada parte de su cuerpo, sentía que su miembro explotaría en cualquier momento, estaba durísimo y ella pudo sentirlo, era casi… salvaje. Le arranco las bragas con los dientes, y casi al instante se enterró en su entrepierna, lamiendo y mordisqueando, introduciendo su lengua mientras Akane se retorcía de placer bajo él moviendo sus caderas al compas que él le marcaba, gimiendo y diciendo su nombre entrecortadamente, sujetando su cabeza con ambas manos, el se tocaba mientras hacía esto pues se sentía desfallecer, Akane se derramo en sus labios con espasmos y gemidos.

Ranma no espero mucho la tomo por las caderas y le dio la vuelta poniéndola en cuatro, entro de una sola estocada en ella, que se contrajo al sentirlo dentro, y comenzó a mover sus caderas de arriba abajo con cadencia, Ranma echo su cabeza hacia atrás, sintiendo el más absoluto placer, la estrechez de su prometida lo enloquecía, la humedad y calidez lo hacían desfallecer, la tomo fuerte de las caderas y comenzó a arremeter con fuerza, llegando hasta el fondo, una y otra vez, gruñendo guturalmente, pronto la peli-azul llego al clímax nuevamente.

- Ohhh… Ra-Ranmaaa….

Pero él aún estaba hambriento, la necesitaba como nunca, ¿era extraño? Definitivamente, pero para nada se estaba quejando, su resistencia parecía no tener fin.

Salió de ella y le dio la vuelta, besándola con pasión, introduciendo su lengua en cada recoveco de la de ella, iniciando una nueva lucha por el poder. Akane lo empujo sobre la arena y se montó en él, empalándose con fiereza, lo cabalgo como nunca antes, hasta escucharlo gritar su nombre, justo como él lo había hecho con ella minutos antes. Se mecía sobre él casi frenética, los latidos de su corazón estaban enloquecidos.

- AKANEEEE…

Grito roncamente Ranma mientras se derramaba en el interior de su prometida, con deliciosos estremecimientos que la llevaron al orgasmo nuevamente. Se derrumbo sobre su pecho aun unida a él, respirando con dificultad.

- Te amo Akane.

- Te amo Ranma.

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Horas más tarde ambos estaban recostados viendo el cielo repleto de estrellas, el crepitar del fuego donde unos peces estaban asándose, se sincronizaba al sonido del mar siendo mecido por el viento. Una noche perfecta.

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Al día siguiente no tuvieron más opción que continuar con su viaje de vuelta.

- Voy a extrañar esto. – Dijo Ranma echando un ultimo vistazo a la hermosa playa donde habían estado el día anterior y habían pasado la noche… y que noche.

- Si, te entiendo es un lugar precioso, deberíamos volver el próximo año, como un aniversario por deshacerte de tu maldición ¿Qué dices? – pregunto entusiasta Akane.

- Es un trato marimacho ex pecho-plano… auch, supongo que nunca dejaras de ser tan violenta. – Dijo sobándose el brazo donde la chica le había dado un golpe.

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En el camino solo hicieron una parada más antes de volver al dojo, fue algo que platicaron con seriedad y ambos estaban de acuerdo.

Casi una semana después volvieron al dojo Tendo y fueron recibidos de una manera por demás entusiasta por los progenitores de ambos, pues ya ni Kasumi ni Nabiki, vivían allí.

Les contaron el porqué de su desaparición, y la alegría del terminó de la maldición de Ranma.

- Pero ¡¿cómo es posible que yo tenga un hijo tan ingrato?! No puede ser cierto, ¡jamás podre dejar de ser un panda! – Se quejaba, Genma derramando lágrimas de cocodrilo, y siendo ignorado por todos en la sala de estar.

- ¡Que felicidad! Hijo querido. – Decía Nodoka, feliz con una mano en la mejilla y una enorme sonrisa de satisfacción.

- Hijita querida eres muy mala, mira que dejar una nota y marcharse por tantos días… ¡me has hecho sufrir tantooooo! – Soun lloraba derrumbado en el regazo de Akane quien lo consolaba dándole palmadas en la cabeza.

Ranma y Akane solo se veían con enormes gotas en la nuca, pensando si sería buena idea darles la noticia en esos momentos.

- Que más da bobo si de todos modos se darán cuenta… ¡que explote la bomba! – Dijo la chica sonriente.

- ¿Estás segura? – Pregunto un tanto incrédulo, su prometida asintió sonriente; mientras los presentes los veían extrañados, incluso Soun había dejado de llorar dramáticamente y se había erguido para observarlos con detenimiento y Genma había dejado de hacer berrinche cual niño chiquito.

- ¡¿No me digan queridos, que nos convertirán en abuelos?! – Exclamo feliz Nodoka, casi saltando de la emoción, mientras golpeaba la mesa con las manos por pura agitación.

- ¡¿Qué?!

- ¿¡No! Por supuesto que no. Al menos eso espero - pensó lanzándole una preocupada mirada a Akane que lo veía con la misma pregunta mental sin saberlo.

Fueron las respuestas atropelladas que los chicos les dieron. Nodoka pareció desinflarse un poco pero no se amínalo, sospechaba lo que le dirían, se había enterado cuando hablo con la mediana y esta le informo de todo.

Se tomaron de las manos, y se miraron a los ojos unos para infundirse valor.

- Esta mañana nos casamos en el ayuntamiento. – Dijo Ranma sin titubear, lo que hizo que Akane se sintiera orgullosa de ser su esposa.

Un sonoro golpe se escucho en toda la casa al caer Soun y Genma desmayados de la impresión, pero con enormes sonrisas en sus rostros. Nodoka en cambio extendió aún más su ya de por si enorme sonrisa, se acercó en un segundo a los chicos de rodillas como estaba y los abrazo con fuerza.

- ¡Felicidades hijos míos! Aunque me entristece un poquito no poder organizarles una pomposa boda como ustedes la merecen me hacen sumamente feliz. – Decía sin soltarlos, liberando lágrimas de felicidad.

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El día anterior

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Caminaban hacía la estación del tren en Yamaguchi, y Ranma sin decir palabra jalo a Akane hasta una banca en un parque que a esas horas estaba bastante vacío, el atardecer coloreaba de tonos naranjas y rojizos el cielo. Ranma se quedo serio observando unas aves volar, que contrastaban con el anaranjado crepúsculo, Akane lo miraba expectante y luego de suspirar se giro a verla y le dijo:

- Sabes que te amo ¿verdad?

- Eso dices… - contesto pícara Akane, haciendo aparecer un tic en el ojo de su prometido.

- Pero ¡¿Cómo dices eso marimacho?! – Grito incrédulo hasta que vio la cara ladina de la chica sacándole la lengua. – Eres una tonta, uno aquí tratando de hablar seriamente y tú con estas cosas. – Dijo indignado.

- Ya va, que no eres capaz de aguantar una bromita, anda ¿dime lo que querías decirme? – Sus ojos brillaban por la expectación, ya iban varios días desde que Ranma intentaba decirle algo, lo sabía, pero siempre se acobardaba y cambiaba el tema y ella ahora había intentado aligerar el ambiente para ver si así se animaba.

Yo… bu-buenoo… yo – la carita de decepción de su chica al empezar a acobardarse lo envalentono. Aclaro su garganta y la tomo de las manos mientras le decía sereno. - ¿Quieres casarte conmigo Akane?

Ella ladeo su cabeza confundida, ¿que acaso el tarado no se daba cuenta que ya estaban comprometidos? Arrugo el ceño.

- Quiero decir… ¿quieres casarte conmigo, mañana antes de llegar al dojo?

Ella abrió sus ojos con asombro, ¿acaso Ranma quería jugarle una broma? Pero no podía ser así, él le estaba pidiendo esto seriamente, podía verlo. Él no bromeaba. Suavizo su semblante mientras un lindo sonrojo cubrió sus mejillas, ¿Qué si quería casarse con él? Vaya que era bobo, cierto era que era demasiado rápido, pero ella sabía que, por el resto de su vida, se casaran ahora mismo o en 100 años estaría a su lado, amándolo, así que al diablo con todo.

-Sí, sí quiero… - La sonrisa de Ranma era deslumbrante y feliz la tomo en brazos y comenzó a girar mientras le daba cientos de besos en todo el rostro. Cuando se calmó Akane pregunto: Pero ¿cómo lo haremos? Necesitaremos testigos y documentos y… - callo cuando fijo su mirada en el documento que Ranma le estaba mostrando.

Era un acta de matrimonio a la que solo le faltaba la firma de ambos.

- ¿De donde la sacaste? – Pregunto asombrada.

- Nabiki…

Ranma le conto que dos días antes de la boda de esta y Tatewaki, ella lo mando llamar a su habitación, supuso en un principio que quería cobrarle hasta el aire que respiraba antes de convertirse en la señora Kuno, pero lo sorprendió gratamente al darse cuenta de que Nabiki definitivamente tenía corazón.

Flashback.

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- Sabes cuñadito, los conozco demasiado bien, y conozco la locura que los rodea en esta ciudad como para saber que si de ustedes depende jamás se van a casar.

- ¿De que estas hablando Nabiki?

- De tu boda con mi hermanita Saotome, enfócate que estamos hablando un tema serio aquí – dijo chasqueando sus dedos frente al rostro del trenzado -, hace un tiempo fui por varias de estas al ayuntamiento – saco de un folder amarillo un certificado de matrimonio y se lo tendió a Ranma. – Ya sabes, por aquellas veces que intentamos que se casaran, la cuestión es que ya solo queda este, lo único que tendrían que hacer es firmarlo y llevarlo al ayuntamiento y oficialmente serían marido y mujer. Probablemente a mi hermanita le gustaría una boda y todo eso, pero ya sabes, con los fiascos de intentos de boda que han tenido sería mejor asegurarlo todo ¿no es así? Ya después si quieren podrían hacer una fiesta para celebrar, pero ya sin miedo a que vengan a interrumpir la boda porque ya estarían casados… - Lo observaba con mirada astuta, sabiendo que lo que le proponía sería aceptado sin chistar.

- ¿Qué quieres a cambio? – Pregunto aún analizando el documento que tenía en sus manos.

- Que hagas feliz a mi hermana, se lo merece. – Contesto tajante. Él fijo su mirada desconfiada en Nabiki y la suavizo al darse cuenta de que ella hablaba con la verdad, no esperaba nada más a cambio. – Pero donde me entere que la haces sufrir, te cortare las bolas y hare que te las tragues… Saotome. – Dijo fríamente.

Ranma deglutió duramente, y asintió nervioso.

- Digamos que esto es una compensación por los años de ganancias que tus fotos y videos me han dado cuñadito. – Le guiño un ojo y después sin contemplaciones lo saco de un empujón de su habitación, cerrándole la puerta en las narices.

Fin de flashback.

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Llegaron en la noche a Nerima y durmieron en el hotel al que acostumbraban a ir de vez en mucho (¿lo recuerdan?) durante la madrugada Ranma dejo dormida a Akane en la habitación, y él se escabullo en el dojo, entro a su habitación por la ventana cuidando de no hacer mucho ruido, buscaba algo, sus ahorros que tenía escondidos debajo de una de las tablas del piso, una que estaba floja cerca de la ventana, había descubierto esa tabla floja unos días después de mudarse a esa habitación que antes servia de almacén y decidió que era el mejor lugar para esconder sus ahorros para que su viejo no se los robara.

Unos minutos después una sombra saltaba veloz sobre los tejados.

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El día llego acompañado del trino de las aves, el cielo estaba de un hermoso azul y las nubes blancas estaban esponjosas como algodones de azúcar, no serian más de las seis de la mañana cuando sintió su cuerpo ser literalmente aplastado por el de su prometido, Ranma estaba prácticamente sobre ella que estaba recostada boca abajo, ¡¿y luego él osaba llamarla una loca para dormir?! Akane resoplo y comenzó la lucha de cada día, se contorsiono entre las extremidades de él, mientras hacia fuerza para salir del amasijo de brazos y piernas.

Minutos después entraba al cuarto de baño, con mil dudas en su cabeza, a pesar de haberlo perdonado por lo de Ryoga alias P-chan, una diminuta semilla de desconfianza estaba bien plantada en su cabeza, se preguntaba ¿sí sería capaz alguna vez de engañarla de alguna otra manera? ¿Era correcto unir sus vidas en matrimonio sin que estuviera presente su familia o amigos? ¿Él se arrepentiría de casarse con ella? O peor aún ¿No se arrepentiría algún día de haberse casado con él? A fin de cuentas, eran todavía muy jóvenes, se mojo el rostro con agua fría y agarrándose con fuerza del lavabo miro su reflejo en el pequeño espejo que le devolvía la mirada de una chica emocionada y confundida, una chica que definitivamente estaba enamorada, porque todo lo que había pasado a su lado no era cualquier cosa, ¡demonios había muerto literalmente por él! Y él en un incontable número de ocasiones la había salvado, había recibido golpes que para ella probablemente habrían sido muy serios, había hecho hasta lo imposible por ella, por protegerla, él a su manera le había entregado su vida, así como ella lo hizo por él.

Imagino una vida sin él, una en la que despertaría sola, andaría sola por las calles de su ciudad, una vida donde no volvería a ver esos impresionantes ojos azules que contrastaban tan perfectamente con ese cabello azabache, un mundo donde no volvería a probar sus besos, ni a sentir sus caricias, donde no volviera a reír por las ocurrencias y simplezas que él hacía. No, sacudió su cabeza y volvió a fijar su mirada en el espejo, una enorme sonrisa curveo sus labios y pronto una deslumbrante dentadura se reflejaba frente a ella, sí, era lo correcto, se casaría con el amor de su vida y que viniera lo que fuera que a su lado podría sobrellevar lo que fuera. Con algo de decepción llego a la misma conclusión de Nabiki, ellos probablemente nunca podrían tener una boda tranquila y mucho menos perfecta, era su mejor oportunidad de unirse, sin impedimentos y en total libertad, seguramente Ranma también había llegado a la misma conclusión y por eso había tomado valor vaya uno a saber dónde para pedirle matrimonio.

Al salir del baño Ranma ya la esperaba despierto y con bastante nerviosismo la observaba atento, mil inseguridades habían nacido en su cabeza al ver cuanto tiempo tardaba Akane para salir, llego a pensar incluso que se había escapado por la ventanita del baño a buscar a algún otro, porque cualquier otro según él sería un mejor partido para ella, sabía de antemano que no se la merecía, porque no era tonto aunque lo pareciera, sabía la de cosas hirientes y estúpidas que le había dicho y hecho en el pasado no tan lejano, sabía que su confianza hacia el pendía de un hilo pero quería que ella le diera la oportunidad de demostrarle que jamás volvería a fallarle.

Akane le miro un poco sorprendida pues pensó que él seguía durmiendo, pero al verlo ahí con el cabello despeinado y los ojos tan abiertos pareciendo un ciervo asustado, no pudo evitar sentirse enternecida por su estado, corrió de un salto sobre la cama y lo aplasto con efusividad.

- Hoy es mi boda con un tarado… ¿Qué opinas si tú y yo nos escapamos bombón? – Dijo pícara guiñándole un ojo, la felicidad que sentía brotaba por sus poros, lo que consiguió que Ranma dejara escapar el aire retenido en sus pulmones a causa del miedo a su rechazo.

- No se que decirte marimacho, escuche por ahí que tu prometido es un excelente artista marcial si no el mejor de todo Japón, también oí por ahí que es tan atractivo que pareciera que su rostro y cuerpo fue esculpido por los mismísimos ángeles… ¿estás segura de quererte escapar conmigo? – Pregunto a su vez juguetón.

- Sí, él se cree perfecto, pero no lo es tanto, si te contara todas las cosas que le se…

- ¡Oye! – Objeto ofendido –, soy perfecto y sumamente guapo, ¡este rostro no lo tiene ni Obama marimacho! Y mira – dijo flexionando su bíceps – tengo un cuerpo escultural. – Finalizo con su conocida sonrisa de autosuficiencia.

Akane sonrió sacudiendo su cabeza en negativa, definitivamente Ranma nunca cambiaria, le planto un sonoro beso en la mejilla y le dijo:

- ¿A que hora haremos… eso… lo de la boda? – Pregunto tímidamente, no quería parecer desesperada pero tampoco quería a arriesgarse a que algo evitara nuevamente su boda.

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Dos horas después, luego de ducharse y desayunar ambos estaban de pie frente al centro comercial, habían dejado las mochilas guardadas en el dojo al cual Ranma volvió a escabullirse más temprano.

- ¿Y que se supone que hacemos aquí? ¿No se supone que el ayuntamiento esta del otro lado de la ciudad? – La pregunta de la peli-azul era sumamente valida pero la sonrisita misteriosa de Ranma, le estaba poniendo de los nervios.

- Vamos. - Fue la escueta respuesta del trenzado mientras tomaba la mano de Akane y la jalaba para que caminara junto a él adentrándose al centro comercial.

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- ¿Estás seguro?

- ¡Que sí! No voy a dejar que te cases conmigo en pantaloncillos cortos Akane, quiero hacer de esto lo más perfecto que pueda para ti, a mí no me molesta estar viendo tus preciosas piernas, pero no creo que tú te sientas muy feliz en unos años cuando veas las fotografías. – Sonrío ante el sonrojo de su chica.

- Esta bien.

- Yo estaré en esta otra tienda, - dijo señalando una tienda de ropa masculina - compra lo que gustes, nos vemos aquí en media hora. – y se marcho dejándola con un fajo de billetes en la mano.

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Media hora después a Ranma casi le da un infarto, o quizás si le dio, pero uno mini, pequeñito, diminuto al ver la belleza de mujer que estaba esperando por él.

Akane estaba de espaldas a él, con una bolsa entre las manos con la ropa vieja que se había quitado, varios hombres le mandaban miradas llenas de anhelo y deseo, varias mujeres la observaban deseando ser ella o con la envidia reflejada en sus rostros.

Portaba un hermoso vestido blanco enteramente en encaje, tan ceñido al cuerpo que parecía una segunda piel, sin hombros y con manga tres cuartos, le llegaba unos centímetros por arriba de las rodillas, se veía hermosa, sensual y elegante, llevaba el cabello suelto peinado pulcramente con un pequeño broche del lado derecho de la cabeza con diseños de flores de seda, y un delicado maquillaje hacía resaltar su belleza natural, a demás los tacones altos también blancos la hacían verse mayor, parecía una modelo de portada, definitivamente Akane ya no era una niña, era toda una mujer y muy pronto sería su esposa, volvió a decirse que no la merecía.

Akane volteo a sus espaldas, sintió una penetrante mirada ya conocida, se sentía extraña con ese vestido pero la dependienta y sus ayudantes casi la obligaron prácticamente a comprarlo al saber que se casaría, insistieron también en maquillarla de lo más emocionadas mientras la llenaban de halagos que la sonrojaron, ella se dejo hacer y al verse al espejo tardo unos segundos en reconocerse pero definitivamente le gusto lo que habían hecho con ella, ya no se veía como una adolescente, ahora se veía como una mujer hecha y derecha, les agradeció sonriendo y salió a esperar a su prometido que ahora la observaba con una mirada indescifrable.

Él también se había vestido para la ocasión, se veía arrebatador y no pudo evitar sonrojarse aun más al saberse la dueña de ese pedazo de hombre, llevaba puesto un pantalón de vestir negro, camisa blanca sin corbata con el botón superior abierto, saco y zapatos a juego, su trenza descansaba en el hombro izquierdo, no hacía falta más para que Ranma se viera como un rompecorazones, un galán de novela, mujeres y hombres por igual que lo veían, no podían evitar suspirar, pero sus ojos la miraban a ella y solo a ella de una manera en que jamás lo habían hecho, se espero que dijera alguna burrada de las que acostumbraba pero por el contrario solo sonrió de medio lado mientras se acercaba a ella con paso felino, destilando masculinidad por los poros.

- Te ves preciosa…

Alzo el rostro pues mientras él se acercaba de los nervios solo atino a fijar sus ojos a los zapatos de su prometido. Fijo sus enormes y hermosos ojos en los azules y sonrojada dijo:

- Tú también estas guapísimo.

- Lo sé, soy extremadamente guapo… - dijo sacando una sonrisa en Akane.

- No tienes remedio, eres un ególatra con complejo de Adonis.

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Una hora después estaban ante el ayuntamiento, Akane colgaba del brazo de Ranma, mientras nerviosa se mordía el labio inferior.

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Media hora después salieron sonrientes, siendo felicitados por las personas, que habían escuchado hablar de la famosa pareja y de los infructuosos intentos de boda anteriores.

El flash de la cámara del fotógrafo que Rama contrato, retrataba la obvia felicidad y alegría de la pareja.

Corrieron como niños con juguete nuevo y pronto Ranma tomo en brazos a su esposa y salto por los tejados hasta terminar en aquella misma habitación de hotel en la que habían despertado en la mañana.

- De ahora en adelante dirígete a mi como la señora Saotome por favor… - Dijo una feliz novia.

- Oh por supuesto señora Saotome, solo si usted se refiere a mi como amado, perfecto e impresionantemente atractivo esposo mío…

Se besaron aún sonrientes, sin acabar de creerse que habían dejado de ser prometidos, que ahora sus vidas estaban ligadas hasta que la muerte los separara.

Se besaron con amor infinito, Ranma hizo un caminito de besos hasta el hombro derecho de Akane, mientras sus habilidosas manos bajaban el cierre invisible de la espalda de esta, con delicadeza bajo el vestido dejando a su mujer en un sexy conjunto de encaje también blanco, dejo de besarla para verla con una ceja alzada.

- ¿Blanco?

- Vamos déjame imaginar que llegue virgen al matrimonio… - contesto aguantando una sonrisa.

Le quito el saco y desabrocho lentamente botón por botón de la camisa mientras iba besando la piel que se iba descubriendo, mordisqueo sus abdominales y arranco prácticamente el cinturón y pantalón para dejarlo en ropa interior, un ajustado y corto bóxer negro que resaltaba sus atributos masculinos, le regalo una suave mordida por sobre la ropa interior en su grueso y erecto miembro que arranco un gutural gruñido de su flamante nuevo maridito.

No estaban apresurados, aunque sintieran la urgencia de unirse en una sola carne, se torturaban mutuamente con besos, carisias y suaves mordidas mientras se repetían en susurros cuanto se amaban, y se deseaban.

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Él entraba en ella con deliciosos movimientos que la enloquecían, con cadencia y fuerza a la vez llenándola hasta el fondo de su ser, mientras la besaba y ella enredaba sus piernas en sus estrechas caderas, contoneándose para sentirle con más intensidad, pronto ya no pudo controlarse y comenzó a arremeter con más bríos, sofocando los gritos de placer de Akane en sus labios, besándola con hambre, mientras sostenía su espalda baja debajo de él con una mano con la otra la tomaba de la nuca, enterró sus cabeza en el hueco entre su cuello y su hombro mientras se balanceaba fuertemente sobre y dentro de ella frotando con deliberada maestría cierto punto que enloquecía a su ahora esposa.

Después de su segundo orgasmo Akane en una maniobra rápida se colocó sobre él, dominándolo como le encantaba, se balanceaba con ferviente pasión, arqueando su espalda, mientras el masajeaba sus pechos y los besaba y mordía.

Candentes minutos después Ranma no pudo evitar emitir un gutural grito de satisfacción que se unió al sensual gemido de Akane que se contraía con fuerza sobre él, apretando su miembro con espasmos de placer tremendos y maravillosos.

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Estuvieron todo el día y parte de la tarde en esa habitación que estaba caldeada y sofocada gracias a los actos íntimos que se llevaban a cabo en su interior.

Sin muchas ganas se ducharon nuevamente y se vistieron con la ropa sencilla, no con la que habían contraído nupcias.

Caminaron de la mano, sintiéndose satisfechos en todos los aspectos, felices y relajados, el atardecer pintaba de un brillante naranja el cielo de Nerima, mientras ambos caminaban sin saber que alguien les observaba desde lo alto de un árbol.

Llegaron al dojo y después de las, miles de preguntas contaron la razón de su viaje y la alegría de que Ranma se había curado gracias a Mousse.

Después de soltar la bomba y que los patriarcas despertaran del desmayo de felicidad se pusieron de fiesta brindando con sake, llamaron a Kasumi y al doctor Tofú quienes llegaron después de unas horas con comida y más sake para celebrar, incluso llamaron a Nabiki que estaba en un lujoso crucero de luna de miel sólo para darle la noticia.

Ranma y Akane tomados de la mano no podían evitar sentirse apenados por los comentarios indecentes y ocurrentes de los patriarcas sobre las mejores posiciones para concebir un varón y heredero.

Pero ni eso les pudo quitar la enorme felicidad cuando se fueron a dormir a la misma habitación, juntos como un matrimonio y se acurrucaron en la pequeña cama de Akane ahora de ambos y se quedaron dormidos soñando con el futuro que les esperaba.

Continuara…

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Sí pirili, hasta aquí se queda hoy el capítulo siento que sea corto, pero es que así me pareció perfecto, ya ustedes juzgaran mejor y me dirán.

- Oye Edisa, ¡estuvo muy corto!

O alguna otra cosa salida de sus adentros para dejar clara su inconformidad, espero que no sea así francamente :( es broma saben que pueden escribirme lo que gusten igual yo los leeré con gusto y contestare de la mejor manera posible, así que ya saben, espero ansiosa sus comentarios sobre el capítulo, ya lo saben.

Y hablando de reviews, gracias a:

Miladis: Alias la acosadora Azuza, terminator, calzón tormenta, Sasuke y Robin, investigadora secreta del FBI y muchos alias más… ¡Hola! Gracias por tu acosador mensaje, y sí, deverás planear mejor tus chantajes porque insisto, los condones agujereados me hacen los mandados, ja, ja, ja. Saludos linda y espero te haya gustado el capítulo.

Emiilu: Hola Emi, a mi también me dio penita, pero sí que se lo merece por gata tramposa y mala. Sera raro que no se convierta, pero sentí que era lo mejor Ranma siempre a odiado su maldición y con razón, así que imaginármelo todo feliz y contento me alegro el día. Espero te haya gustado la actualización, saludos y abrazos guapa.

Caro: Holis linda, ya se pobrecito Mousse, ¡pero eso le pasa por enamorarse de semejante chica! Fue lo mejor para él desengañarse de esta gata y buscar su felicidad en otra parte. Saludos y espero te haya gustado el cap.

Ranma84: Gracias, sabes tu siempre comentas mis historias y me haces muy feliz. Cambiando el tema ¿era la noticia que te imaginabas? Espero tu review, y ojalá te haya gustado este lemonoso capítulo, saludos enormes.

Kariiim: Gracias, ¡¿Cómo no lo voy a hacer?! ¡Si es por ustedes que yo escribo! me parecería una falta de respeto al menos no decirles hola y acá entre nos me encanta responder así personalmente, porque puedo expresarme mejor, gracias por tus lindas palabras y espero te haya gustado la actualización, saludos y abrazos cítricos.

Nancyricoleon: Hola Nancy, si tienes razón ella lo necesitara y extrañara más que él a ella, tenlo por seguro, gracias y saludos limonescos.

Iselaglezcam: Hola, si ya se, ¿crees que me pase con él? Yo siento que fue lo mejor pero ya tantos comentarios diciendo - pobre Mousse - me han hecho dudar, que genial que te gusto el capítulo pasado y espero este también lo haya hecho, saludos y abrazos en gajos y aciditos… ya sabes por lo del lemon.

Nao Saotome Malfoy: ¡Hola! Prometo hoy no fangirlear tanto… pero wiii, ya. Sí, pobre Shampoo… no, no es cierto ¡sufre gata del mal, sufre! Ja, ja, ja, lo siento no lo pude evitar, espero este capítulo también te haya gustado, saludos mágicos y cítricos para ti querida Nao.

Shoriweeed: Hola, ¿sabes que siempre me haces sonrojar con tus comentarios? Pues ahora lo sabes, siempre tienes tan lindas palabras que no me merezco así que gracias, gracias y gracias, ji, ji, ji, espero este capítulo haya sido de tu agrado y saludos a ti desde mi querido México, hasta Perú.

Sin más por el momento les agradezco nuevamente por regalarme sus lindas palabras, nos leemos a la próxima, bye, bye.