Hola otra vez, después de casi un mes, no tengo vergüenza…

Gracias como siempre a quienes leen esta historia, la han puesto en favoritos y a quienes la leen anónimamente. Sin ustedes esta historia jamás habría seguido, pero aquí estamos con un capítulo más que espero sea de su agrado.

Los comentarios a sus reviews, y mis comentarios extraños al final del capítulo como siempre.

Advertencia de dona remojada, o sea ¡lemon babes!

Ranma no me pertenece, es de Doña Rumiko, si fuera mío, este sin duda sería el final.

Sin más a leer, disfruten por favor.


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Capítulo 18: Amistad.

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-Hoy-

Ranma la tomo de las caderas, pegando su pelvis a la de su mujer, le fascinaba sentir su pequeño y voluptuoso cuerpo pegado al de él, sentir cada curva chocando con su cuerpo, le hacía hervir la sangre, ella se aferraba a su espalda con fervor, mientras se besaban como desesperados.

¿Cuánto tiempo llevaban sin hacerlo? ¿5 días? ¿Una semana? ¿Un mes? Sea cual fuera la respuesta parecía una eternidad, ya no toleraba más tiempo sin sentir a su preciosa mujercita de esa manera tan íntima y candente, en pocas palabras estaba urgido, necesitado y caliente, muy caliente, solo habían pasado dos días sin tener intimidad en realidad, pero para él había sido un maldito martirio.

Recordó con un poco, pero solo un poco de culpabilidad los chocolates envinados José Cuervo que les había dado al montón de chamacos que estaban K.O. en la sala de estar, desparramados frente al televisor que reproducía en ese instante y por décima vez Toy Story,¿1?¿2?¿3? ni idea, quizá era la cuatro, desde que sus adorados sobrinos habían ido a dar tooodos al mismo tiempo al dojo y sin previo aviso por cierto, había visto esa y mil películas infantiles, si volvía a escuchar la estúpida canción de libre soy, se ahogaría en el estanque junto a los peces koi.

La mordida que Akane le dio en el cuello lo regreso a la realidad, se regaño mentalmente y se dispuso a disfrutar esos minutos de privacidad que le sabían a gloria.

Unos cuantos besos más y varias prendas de ropa tiradas en el suelo después…

- ¿Ranma estas seguro de que no nos escucharan? Y sí algo pasa y vienen a buscarnos y si provocan un incendio o si…

- No lo harán – interrumpió su discurso antes de que se olvidara de lo que hacían... o intentaban hacer. Aunque en su mente no podía dejar de imaginar el dojo en llamas y al grupito de críos riendo como demonios mientras las llamas se alzaban consumiéndolo todo. Sacudió la cabeza desechando esa imagen, – no te preocupes, están dormidos.

Y volvió a besarla, desabrochando el sostén negro de su mujer, y luego se abalanzó sobre sus pechos como un lobo hambriento, lamiendo, mordisqueando y chupando.

- ¿Cómo lograste que se durmieran tan pronto? ¿Son casi como duendes malignos? – Preguntó con los ojos cerrados, disfrutando de las caricias del ojiazul.

- Akane por favor, podrías sólo disfrutar, te aseguro que están bien, están dormidos o viendo la película esa por chorrocientasmil veces más. ¡Ahora dale a tu hombre lo que necesita! – Akane alzo una ceja, en pose de ¿en serio me estas hablando así? – Por favor… - pidió con cara de perrito haciendo puchero – ya ni siquiera sé cómo se siente…

- Oh deja de hacerte la vistima…

- Ja, ja, ja, ja…

Ambos rieron estrepitosamente, últimamente se la pasaban buscando la oportunidad de usar el "vistima" para cualquier tontería.

Pasado el ataque de risa volvieron a besarse con hambre, ella lo arrojo sobre la cama y termino de desnudarse frente a él, con una sonrisita torcida marca Saotome, que con el paso del tiempo había terminado por pegársele. Gateó sobre la cama y acercó su rostro a la entrepierna de Ranma, mordisqueando el cierre de su pantalón de mezclilla, y de paso su erecto miembro que luchaba por liberarse de la agonía de estar preso dentro de sus pantalones. Ella sabía muy bien lo que a él le gustaba, lo que lo enloquecía.

Bajó su pantalón con deliberada lentitud, mientras las pupilas dilatadas del hombre observaban con detenimiento cada movimiento de ella por mínimo que fuera, mordía con lentitud y suavidad por sobre el bóxer su abultado miembro, lo bajo de golpe y comenzó a lamer y saborear aquel asunto, ante la maravillada mirada de Ranma. Le excitaba cada vez más verla introducirse su miembro en la boca y darle placer de aquella manera, como si fuera una Tutsi Pop de cereza, el haberse contenido por tantos días (o sea 2, ¬.¬) le hacían peligrar, sentía que terminaría en ese momento en su boca, pero se contuvo, no sería justo para ella, con delicadeza la tomó por las mejillas y alzo su cabeza, sintiendo el aire fresco en su miembro que protesto por el abandono.

De un rápido movimiento se puso sobre ella invirtiendo posiciones, y descendió como ella lo había hecho con anterioridad, abriendo sus piernas con algo de rudeza, pero es que así le gustaba a ella, que fuera un poquitín agresivo en la cama. Enterró su rostro en su entrepierna, y beso su intimidad, dando especial énfasis a aquella pequeña protuberancia que se erguía al centro, e introducía dos de sus dedos en la pequeña abertura mientras lamia y succionaba con cuidado y hambre su clítoris, Akane se contorsionaba debajo de él, con una almohada sobre su rostro para ahogar los gemidos y gritos de goce, mientras con una de sus manos aferraba la cabeza de Ranma incitándolo a darle más placer, no lo soporto más tiempo, sintió su interior contraerse con espasmos, atrapando los dedos de su marido dentro de ella, él lamio con más ímpetu y ella se derramó placenteramente, tensándose y destensándose al mismo tiempo.

Ranma se alzó reptando sobre ella mientras aún estaba en el éxtasis del orgasmo y se clavó en su interior, liberando un audible suspiro de satisfacción, arremetió con fuerza, dando estocadas profundas y rápidas, aquello llevo a Akane nuevamente al orgasmo. Acompañaba los movimientos de cadera de su esposo, luchaban por el dominio, girando sobre la cama, por momentos ella estaba sobre él, cabalgándolo con movimientos llenos de cadencia y placer, y luego en un segundo, él estaba sobre ella, besando su cuello, y sus labios mientras la penetraba con fuerza.

Terminaron sobre el suelo de su habitación, con Akane sobre su estómago mientras él no dejaba de moverse dentro y fuera de ella por detrás, sosteniéndose en sus musculosos brazos para no aplastarla, y ella alzando las caderas y moviéndolas en círculos.

Podía sentirlo, aquella sensación como de un nudo en su vientre bajo, a punto de explotar, se enterraba en ella con más rapidez, sintiendo como lo apretaba de manera deliciosa en su interior y luego de unos segundos ambos terminaron al mismo tiempo, con un audible jadeo, liberando por fin el aire que retenían en sus pulmones.

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Unos minutos después ambos bajaron a la planta baja, más que nada por Akane que estaba preocupada por sus sobrinos, sí de Ranma dependiera probablemente estarían aún escaleras arriba haciendo el amor como unos maniacos.

Los niños estaban tirados sobre el suelo, con las cobijas enredadas en los pies o sobre sus cabezas y las almohadas arrojadas lejos de ellos, iluminados solo por la luz de la televisión que reproducía, como no, Toy Story nuevamente.

Ranma apago el aparto infernal con el control remoto, sintiendo el inmediato descanso para sus oídos y vista, comenzaba a odiar a Buzz, una lástima, antes era su favorito. Miro con un poco de disgusto a Akihiko el pequeño de siete años, hijo de Kuno y Nabiki, el culpable de que ahora no soportara ver al superhéroe espacial.

Lo tomo en brazos y camino con él hasta la habitación de arriba, la que solía ser de su cuñada la mercenaria, lo recostó en la cama, y lo cubrió con una manta, despeinando un poco su cabello con ternura mientras suspiraba, esperaba algún día poder tener un pequeño demonio como ese, aunque claro que sería más guapo porque se parecería a él o a Akane, no al bobo de Kuno, sonrió por su ocurrencia. Adoraba a su sobrino a pesar del idiota que le había tocado por padre.

Salió de la habitación y se topo con Akane que traía cargando en brazos a la pequeña Kumi-chan mientras sostenía como podía sus gafas en la boca.

- Ven te ayudo – dijo él, y tomo a la niña de los brazos de Akane y ambos se dirigieron a la misma habitación de antes y recostaron a la niña junto a su primo.

Akane coloco las gafas de la pequeña en la mesilla a un lado de la cama y deposito un dulce beso sobre su frente y la del niño.

Ranma la observó desde el marco de la puerta con algo de melancolía, sabía de sobra cuanto deseaba su esposa convertirse en madre y le entristecía profundamente que, hasta el momento, Kami no les había dado tal oportunidad.

Sintió una profunda tristeza, antes de que aquellos sentimientos lo dominaran comenzó a caminar, aún estaba una pequeña en la sala y no podían dejarla ahí.

La pequeña Hanako dormía con la boca abierta, le dio ternura el pequeño colmillo que sobresalía de su boca, se parecía tanto a su padre, pero era tan dulce como su madre. En la mano, aún tenía uno de los chocolates envinados, manchando sus dedos del marron, Akane bajaba en ese momento y supo que su vida peligraba si ella se enteraba de lo que les había dado a los niños, seguro lo mandaba a volar con su maldito mazo biónico, arrojo los restos de chocolate al estanque y tomo a la pequeña en brazos antes de que Akane se acercara.

- Espera déjame darle un beso, - se acerco y le dio un dulce beso a la pequeña en la mejilla y luego con ternura le quito el cabello del rostro. - ¿podrías subirla tú? Voy a limpiar el desastre que hicieron estos pequeños monstruos.

- Claro.

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Se sentía muy cansada, cuidar de sus sobrinos era lindo, los amaba con locura, pero eso no quitaba el hecho de que eran como torbellinos que arrasaban con todo. Se acaricio el vientre con anhelo, deseando que un bebé estuviera en su interior, sonrió, mañana iría con Tofú para revisar los resultados, Ranma no tenía ni idea y así quería que siguiera, no quería darle falsas esperanzas otra vez.

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-10 años atrás-

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Días después del ataque en Furinkan de la loca de pelo rosa y la gimnasta desquiciada, Akane caminaba con toda naturalidad, iba a comprar algunas cosas que su suegra Nodoka le había encargado, desde que Kasumi se había casado se había vuelto su responsabilidad ayudar a su tía en la casa, no se le daba muy bien la cocina… bueno nada bien, pero le ayudaba con las compras y en la limpieza del hogar, eso si que se le daba excelente.

Otra vez sintió aquella mirada a sus espaldas, desde hacia varios días se sentía observada y vigilada, esta vez no lo dejaría pasar, siguió caminando como si nada, mientras metía su mano en la bolsa de víveres, saco una manzana y en un veloz movimiento la arrojo hasta la copa de un árbol.

- ¡Ouch!- un profundo lamento se escuchó y un segundo después, un Ryoga con tremendo chichón en la cabeza cayo del árbol.

- ¡Te dije que no quería volver a verte en la vida P-chan!

El chico se incorporó de inmediato y copiando la milenaria técnica Saotome del tigre caído se inclinó rogando clemencia.

Akane le observaba con los brazos en jarras y el ceño fruncido.

- Akane por favor te ruego tu perdón, se que soy un ser despreciable y que me aproveche de tu amistad y amabilidad… pero aparte de ti, no tengo más amigos… bueno quizá el idiota de Ranma pueda calificar como amigo, pero… bueno, ¿amienemigo? ¿Tú que dices? ¿Lo calificarías como mi amigo? Porque yo creo que…

En algún punto de su "disculpa" Ryoga se había incorporado y ahora hablaba como tarabilla, aún sentado en el suelo, con las piernas cruzadas, mientras sostenía su mentón con una mano, pensativo.

Akane estaba molesta, sí, pero con el tiempo pudo comprender un poquito, pero sólo un poquito el comportamiento de Ryoga, estaba sólo, con una terrible maldición a cuestas, y ella había sido una de las primeras personas en brindarle su amistad sincera y su cariño, era lógico que él se encariñara con ella, aunque no justificaba que le hubiera mentido ni que hubiera aprovechado su maldición para dormir con ella, anteriormente le había reclamado el haberla visto desnuda mientras se cambiaba, pero la verdad es que a ella le había parecido en su momento, que P-chan era un cerdito peculiar, porque en esos momentos solía sonrojarse y taparse los ojos o girarse para no verla en aquellas circunstancias, así que prácticamente él no la había visto desnuda…

Y verlo ahí, frente a ella buscando su perdón, pues la consideraba su amiga le enternecía el corazón… maldita sea, maldijo en su mente, suspiró sonoramente y acepto las palabras que anteriormente le había dicho su maridito, eres demasiado buena Akane, claro que él se lo había dicho para molestarla, pero tenía razón.

- Sígueme y deja de hablar idioteces.

Se sentaron en la vereda, a un lado del río.

- Aún estoy molesta contigo.

- Lo sé.

- No tienes idea de cuanto me dolió que me mintieras.

Giró su rostro para verlo a los ojos y recordó cuando solía platicar con su cerdito negro, y él la escuchaba pacientemente, reconfortándola cuando estaba triste o molesta, casi siempre por culpa de Ranma. Definitivamente Ryoga había sido su mejor amigo.

- Lo lamento, yo… lo intenté, pero tenía miedo de perderte, de… - volteo a verla por un momento y luego se giró a ver el cielo con una mirada de nostalgia y una sonrisa triste, - sabes, yo creía estar enamorado de ti… pero después de la boda de tu hermana, me di cuenta de que nunca fue así, te tengo mucho cariño y supongo que siempre fue de esa manera y yo estúpidamente lo confundí con amor… pero ahora me he dado cuenta de que a quién amo es a otra persona.

Akane estaba casi en shock, ahora entendía los constantes celos de su ahora esposo, él lo sabía, bueno sabía lo que anteriormente Ryoga creía sentir por ella… ese estúpido, sonrió divertida, sin saberlo ella también lo había hecho sufrir como ella sufría por las babosas ex prometidas.

- ¿Puedo preguntar quién es?

- ¿Cómo?

- La chica de la que estas enamorado P-chan – dijo pícaramente.

Ryoga se sonrojo profundamente, su rostro brillaba como tomate al sol.

- Vamos, si realmente esperas que te perdone tienes que empezar a confiar en mi ¿no lo crees? Después de todo yo siempre lo hice, yo siempre confié en ti, tú eres el único que conoce casi todo de mí.

El muchacho sopeso lo que ella le decía y tenía razón, ella le había contado todos y cada uno de sus más íntimos secretos, cierto que ella lo hizo pensando que se lo decía a su mascota P-chan, pero aun así…

- Es...Uk-Ukyo – dijo profundamente avergonzado.

- ¡¿Qué dices?! – gritó impresionada por la confesión.

Akane rememoro aquella noche, claro como lo había podido olvidar, sí ella misma fue testigo de aquel momento.

Ukyo y Ryoga se fundieron en un beso desesperado y sediento, no fue un beso apto para cardiacos debo aclarar, fue un beso apasionado y candente que subió los colores de todos aquellos que los vieron arrodillados junto a la mesa, casi devorándose el uno al otro, se aferraban como si quisieran disolverse en uno mismo.

Ryoga también rememoró, pero algo que sucedió un poquito después de aquel beso, y su sonrojo se extendió por todo su ser, mientras humo salía por sus orejas.

Siguió el camino de besos hasta su cuello, mientras se sostenía en un brazo y con su otra mano recorría el costado y la cadera de Ukyo, y luego lentamente acercó su mano a la entrepierna femenina y comenzó otro martirio más para la chica y para él mismo, mientras acariciaba con deliberada lentitud la pequeña protuberancia, ella abrió sus piernas para recibirle, él se acomodó entre ellas y comenzó una tortura diferente para la chica, pues empezó a balancearse suavemente, restregando su miembro en la entrada de la chica, quien se abrazaba a su espalda, y enredaba sus piernas en las de Ryoga atrayéndolo a ella.

Akane sonrió picara.

- Después de besarse como desesperados ustedes desaparecieron… ¿acaso ustedes? – sus mejillas se colorearon mientras hacia señas con sus cejas y sonreía de medio lado.

Ryoga alzo la mirada para ver a su amiga, avergonzado como estaba, pero la sonrisa de Akane lo tranquilizo, quién mejor para escucharlo que ella, después de todo ese era uno de los motivos por los que la había seguido por semanas, intentado encontrar un momento a solas con ella, necesitaba su perdón y alguien con quien hablar.

El asintió colorado, ante la fascinada cara de la peli-azul que le veía sumamente divertida.

- Yo, he intentado ir a verla, pero… no he podido entrar al su restaurant, yo… simplemente no puedo Akane, soy un idiota, aquella noche entre en pánico cuando caí en cuenta de lo que habíamos… ya sabes, lo que habíamos hecho y me largue dejándola dormida como el maldito cobarde que soy, estaba a punto de volver con ella lo juro, pero justo fue cuando nos topamos y descubriste que yo era P-chan... en verdad lo lamento Akane, por favor perdóname.

Suplico nuevamente, recordando nuevamente su mentira, pero su interlocutora ya había olvidado su enojo, su vena chismosa se había despertado, quería saber más detalles y su corazón de celestina latió emocionado, ella haría que esos dos estuvieran juntos, siempre había dicho que eran el uno para el otro, desde que los vio juntos en aquel túnel encantado, muchos meses atrás.

- Ven vayamos a casa, te invito a comer, pero necesito tooooodos los detalles, entiendes.

Se puso en pie de un salto y tomo de la mano a su amigo, mientras sonreía emocionada, imaginándose a la cocinera y a su amigo juntos.

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- Ryoga no puedo creerlo, ¡ya no eras virgen! Pero que escondidito lo tenías, y yo que pensé que eras un chico puro y casto, claro antes de verlos casi devorándose en la boda.

- Akane, no grites esas cosas por favor, - pedía avergonzado, durante el camino al dojo Saotome-Tendo, la chica se había encargado de sacarle hasta el más mínimo detalle.

Entraron a la residencia y Akane se anunció con alegría, mientras ella y su invitado se quitaban los zapatos en el genkan.

- ¡Ya llegué!

- Akane linda, que bueno que llegaste, pensé que algo te había sucedido, te tardaste demasiado estaba a punto de mandar a Ranma a buscarte…

La matriarca guardo silencio sorprendida, hace mucho no veía al joven Hibiki y se alegro en demasía al verlo.

- Oh pero que gusto verte Ryoga, por favor pasa y toma asiento, - lo dirigió a la sala de estar – te traeré un poco de té y galletas, por favor siéntete bienvenido.

Y se marcho de nuevo a la cocina.

Horas después, luego de la sorpresa inicial por parte del trenzado , pues pensaba que Akane odiaba al del colmillo, luego del reencuentro de los amienemigos, y de las burlas de Ranma porque él ya no estaba maldito, Akane se marchó, iría hablar con Ukyo, después de todo, desde lo de su boda, la chica castaña se había mantenido alejada de ellos, en actitud respeto, pero ella había podido notar la melancolía de la joven ojiazul, al principio pensó que era porque había perdido a su Ran-chan, pero ahora estaba segura de que era por lo de Ryoga.

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- ¡Bienvenido! Que le sirvo… - la joven cocinera detuvo su discurso de bienvenida al notar que su cliente no era otro más que Akane… ahora Saotome.

- Hola Ukyo, tanto tiempo…

Ukyo sonrió, pero esa sonrisa no llego a sus ojos. Estaba triste y ojerosa, se le veía bastante mal, incluso un poco más delgada. Akane se regaño por no haberlo notado antes, se justificó con el sinfín de problemas y alegrías que habían tenido desde que se anuncio lo de su matrimonio con Ranma, pero no podía dejar de sentirse mal, después de todo si había alguna de las ex prometidas de su egocéntrico maridito que le agradaba era Ukyo precisamente, había sido siempre la más civilizada y hasta amigable.

- ¿Estas bien? Porqué te vez fatal.

- Gracias – contestó sarcástica - ¿que necesitas Akane?…

La interrumpió – lo siento, no quise que sonara así, en verdad te vez mal, ¿estás enferma? ¿Necesitas algo? – se acercó preocupada hasta la parrilla, el local estaba vacío a excepción de ellas dos.

Ukyo suspiró resignada, había sido un mal día, y se estaba haciendo tarde, dudaba que algún cliente fuera ya, sería mejor cerrar.

- ¿Me ayudas a cerrar? Después podemos charlar, hace mucho tiempo que quería hablar contigo, pero… bueno ya sabes, han pasado muchas cosas.

- Por supuesto.

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Media hora más tarde ambas estaban sentadas en una de las mesas, comiendo un okonomiyaki y bebiendo mugicha, ninguna de las dos se atrevía a hablar.

- Felicidades… - Ukyo rompió el silencio, - por tu matrimonio, siempre supe que tú y Ran-chan se amaban, yo sólo fui una necia, siempre supe que él no quería nada conmigo aparte de una amistad.

Akane alzó el rostro, con interés, pero le preocupo el rostro de Ukyo y su plato, el cual estaba prácticamente intacto. La castaña se veía agotada y demacrada, pálida.

- Gracias Ukyo, yo siento…

- No tienes nada que lamentar – la muchacha sonrió y esta vez su sonrisa si se reflejo en su mirada – en verdad me alegra, espero que sean muy felices, sí estoy menos alegre de lo normal es porque, decidí darles su espacio, se los problemas que les cause por ser tan necia y me avergüenza… además, hay otro motivo…

- Ryoga – dijo Akane y Ukyo fijó sus enormes ojos azules en la peli-azul, intrigada y sorprendida – está de visita, me contó que… - Ukyo se sonrojo – ha querido hablar contigo, pero está muy avergonzado por, por haberse marchado así, después de… - calló unos segundos, - debo decir que fue culpa mía que el desapareciera de esa manera – la ojiazul, ladeo la cabeza confundida y avergonzada, Akane hablaba como si supiera que ellos habían… - Esa noche yo descubrí que él era P-chan.

El rostro de Ukyo fue todo un poema, cientos de emociones pasaron por su cara, era obvio que ella también lo sabía, sabia el secreto de Ryoga.

- Sí que fui tonta ¿no?, todos lo sabían menos yo... para hacer el cuento corto, le di una paliza y lo amenace prácticamente de muerte si volvía a Nerima, luego también le toco su merecido a Ranma por habérmelo ocultado. Comprendí que las señales eran demasiado obvias, en el fondo supongo que siempre lo supe, pero me negaba a creerlo, necesitaba urgentemente un amigo y P-chan era mi mayor confidente, supongo que aceptar que él y Ryoga eran el mismo, me avergonzaba más a mi que a nadie, no tienes idea de las cosas que le he contado… - se le colorearon las mejillas. – En fin, él, está aquí y… me lo ha contado todo, pero para ser honesta, no es que ustedes hayan sido muy discretos en la boda de mi hermana con Kuno, prácticamente estuvieron a nada de hacerlo en la pista de baile.

Ukyo enrojeció, como olvidarlo, si él era el culpable de su situación, al mismo tiempo su corazón latió con emoción y alegría, quería verlo, necesitaba hablar con él, lo había extrañado más de lo que imaginó que lo haría y no podía evitar preguntarse como reaccionaria después de que hablaran.

- Quiero verlo – dijo con una mirada de anhelo, Akane sonrió conocedora de aquella mirada que la chica le dedicaba.

- Le diré a Ranma que lo traiga mañana a primera hora, te lo prometo… ya sabes, porque si no lo guiamos hasta aquí, probablemente se pierda y termine en Colombia o en Rusia.

Ambas rieron ya más animadas, un enorme peso se había quitado de sus hombros, quizá de ahora en adelante podrían forjar una amistad sincera.

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A la mañana siguiente Ranma cumplió lo prometido por su mujercita, Ryoga iba nervioso a más no poder, le temblaban las manos y estaba distraído pensando una y mil cosas que Ukyo podría decirle, como por ejemplo que había sido un maldito cobarde al abandonarla así, o que ella no sentía nada por él, que todo había sido un error, etc.

- Llegamos cerdo aprovechado.

- ¿Eh?

- No me escuchaste dije que ya llegamos, y más te vale tratar bien a Ucchan y disculparte como todo un hombre, ja, ja, ja, - rio ante la cara colorada del chico – sí, lo sé todo, Akane me cuenta todo que esperabas, eres un pillín – le golpeo con poca fuerza el hombro – ahora entra, y declárate P-chan.

Y lo empujo dentro del local.

- Hola Ukyo, saludo alegre Ranma, hace mucho que no nos vemos, te prometo que luego me daré la vuelta y nos pondremos a cuentas, aquí te dejo al Señor P-chan.

Y se fue tan rápido como había entrado, dejándolos solos. El local aún estaba cerrado oficialmente pues el pequeño letrero que colgaba de la puerta lucia en letras rojas la palabra, cerrado.

Ambos se miraban abochornados, sin saber muy bien que decir.

- ¿Ya desayunaste? Sí aún no lo has hecho yo podría…

- Gracias ya lo hice, pero si tu aun no…

- Yo también ya desayuné… - el silencio se prolongó por varios e incomodos minutos - yo… me preguntaba donde estarías… - dijo fijando su mirada en el suelo que de pronto se veía interesantísimo.

- Necesitamos hablar Ukyo, yo… te he extrañado y… - la chica alzó la mirada interesada por las palabras del chico – fui un idiota, Akane me dijo que te contó lo que sucedió, pero aún así… yo no pude marcharme, me sentía fatal por mentirle y que todo se hubiera descubierto no lo niego, pero tú… - sus ojos mieles la observaban con suplica - no sabia que hacer, siento lo que sucedió, yo te juró que no quise aprovecharme de la situación, yo… - se acercó a ella lentamente.

- Lo sé, yo… desde hace mucho tiempo, me di cuenta de que tú eres especial para mí, sólo que no quería aceptarlo…

- Ukyo…

- Pero, probablemente después de que diga esto… - se apartó de él, unos pasos y rehuyó su mirada - no sé como reaccionaras, después de todo no sólo ha sido tu responsabilidad…

- ¿Qué quieres decir? – Preguntó ligeramente asustado. Sí, era como se imaginaba, ella lo mandaría a la mierda alegando que todo había sido un error, por eso evitaba su mirada, por eso se había alejado cuando él se acercó a ella.

Un aura de depresión comenzó a cubrir a Ryoga, mientras un molesto nudo se agrandaba en su garganta.

- Estoy embarazada Ryoga.

- ¡Menos mal! – gritó aliviado e iluminado por una luz de alegría y esperanza.

Ukyo lo observó, confundida, no esperaba para nada esa reacción, seguramente el muy idiota ni siquiera la había escuchado.

- NI SIQUIERA ME ESCUCHASTE IDIOTA, ACABO DE DECIRTE QUE ESTOY ¡EM-BA-RA-ZA-DA! – Gritó molesta la castaña acercando su rostro al de él.

- La sonrisa de Ryoga se congelo en su rostro, realmente no había oído bien, al no escuchar un "no te quiero" o un "vete", se alegró demasiado, se sintió esperanzado, pero ahora realmente caía en cuanta de lo que le acaba de gritar Ukyo y no pudo reaccionar de otra manera. Sintió literal un rayo atravesarlo de pies a cabeza y se desmayó, con la sonrisa congelada aún en su rostro.

- Imbécil – murmuro la cocinera cruzada de brazos.

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-Hoy-

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Akane lavaba los platos de la cena y Ranma descendía las escaleras bostezando.

La puerta se abrió y entró una pareja sonriente, la mujer estaba embarazada, de unos seis meses aproximadamente.

- Ya llegamos – se anunciaron ambos, el hombre se agacho y le quito los zapatos a su mujer para que no tuviera que agacharse por su estado.

- Gracias dulzura, – dijo ella agradecida por el gesto.

- Bienvenidos, - dijo Akane alegre, saliendo de la cocina, desatándose el mandil, había terminado de limpiar.

- Pensamos que llegarían más tarde – comento el ojiazul mientras terminaba de descender las escaleras.

- Sí, nosotros también, pero Ukyo se sintió cansada y preferimos volver antes, de todos modos, esa fiesta estaba super aburrida.

- Ya no estoy para esos trotes – dijo frotándose la barriga la muchacha. - ¿Cómo se portó Hanako-chan? – pregunto buscándola con la mirada, pero al ver la hora en el reloj, se regaño a si misma mentalmente, era lógico que estaría dormida.

- Oh, muy bien no te preocupes, sólo tengo una queja. Ryoga – dijo con las manos en jarras - ¿Por qué le dijiste a Hanako-chan que tenía una maldición, por no poder cocinar?

El aludido deglutió con fuerza, haciendo estremecerse a su mazana de Adán.

- Veras Akane, yo – se rascaba la nuca, nervioso – ¡Ranma fue el de la idea! – Acusó señalando con el dedo al azabache.

- ¡¿Qué?! ¡No me metas en tus problemas puerco!

Akane ya tenía en manos a su mazo cromado de acero, lista para mandarlos a los dos a dar un ligero paseíto por el estrellado cielo de Nerima.

- Basta, chicos basta. En verdad les agradecemos muchísimo que cuidaran de Hanako-chan, pero ahora debemos irnos, ya es tarde y mañana abrimos temprano el restaurante. – Interrumpió la castaña con fastidio, esos tres jamás cambiarían, parecían tres niños. - Además, recuerden que en tres días vendrán de visita Mousse y su familia, y no quiero que los encuentren llenos de moretones y raspones como la última vez. – Regaño la chica.

Los tres asintieron apenados, últimamente Ukyo actuaba más como una mamá mandona, seguramente por el embarazo.

- ¿Estás segura qué quieres llevártela? Ya es tarde, y ella ya está durmiendo, no prefieren volver mañana por ella, o nosotros la llevamos más tarde ¿Qué opinan? - preguntó Akane.

- Sólo si no es una molestia cariño, – comentó insegura.

- Por supuesto que no lo es – contestó Ranma, sabía cuánto le agradaba a su esposa tener la casa a rebosar de niños y la verdad a él tampoco le desagradaba.

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- Hasta mañana chicos.

La pareja se despidió, mientras se subían al coche.

Ranma y Akane se despidieron agitando la mano parados en la acera, viendo como el coche se alejaba.

- Así que… ya estamos prácticamente solos de nuevo marimacho…

- Pues solos, solos, lo que se dice solos… no, pero entiendo tu punto, sólo por favor, no te hagas la vistima

Ambos se miraron con picardía y se fueron corriendo hacia el dojo entre risitas cómplices. Esta noche no dormirían muy bien. Y menos después de que Akane encontrara la caja de chocolates envinados vacía, mientras limpiaba la sala…

Continuara…

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Sí, el uso del vistima ha sido totalmente intencional, ja, ja, ja, y es que mi maridito y yo últimamente andamos haciéndole al tonto con ese meme, literalmente nos hacemos las vistimas por cualquier bobada, ja, ja, ja.

¡Pido clemencia! Sé de sobra que ahora si me volé la barda, tarde muchísimo en actualizar, y de verdad estoy apenadísima.

Gracias a todos por el apoyo que le han dado a esta historia, gracias enormes a DanisitaM, que me ha a poyado un montón desde que descubrió este fic, sé que, gracias a ella, muchas y muchos de ustedes siguen esta historia y también sé que gracias a ella han recomendado mi fic en la página de Facebook "Ranma Fanfics Por Siempre", gracias enormes a los administradores de la pagina por ese lindo detalle.

Ahora si a lo que vamos, ¿Qué les pareció el capítulo? ¿Me tiro de la azotea? O ¿me tomo un Martini sazonado de satisfacción por un trabajo bien hecho? Ya saben que son totalmente libres de comentar y dejar… no sé, un review, je, je, con sus impresiones, sean malas, buenas, dudosas, aburridas, etc. a mi ni me molesta en lo más mínimo, todo lo contrario, son libres de expresar lo que sienten, lo importante es que lo dejen por escrito y así yo podré contestarles de la mejor manera posible.

Y hablando de reviews aquí van las respuestas y agradecimientos:

Ranma84: No hay de que, me agrada muchísimo hacerlo. Bueno quizás para el próximo capítulo ya salga a relucir el peine, je, je, para todo hay un motivo y si no se han embarazado es por algo… Saludos ranmanescos para ti.

Kariiim: Gracias, que bueno que te gusto, la ranmaconda, creo que a todas nos gusta ¬.¬, ji, ji, ji. Los soplamocos so mi marca patentada, sí no pregúntales a mis amigos… bueno sí los conocieras jajajaja. ¿Tus dudas se han aclarado? Ahora sabes quién los vigilaba y porque, espero haber satisfecho tus expectativas. En fin, gracias enormes por tu apoyo. La ranmaconda te saluda con amorsss.

Maryconchita: Gracias por empezar a leer esta loca y lemonosa historia, espero que para este entonces ya estés por este capítulo, si no es así, pues ya leerás cuando llegues hasta aquí… Saludos cítricos para ti linda.

Iselaglezcam: ¡Holis linda! Mee ha pasado, mis hijas suelen preguntarme mucho el típico ¿y cómo se conocieron tú y papi? Y yo así de, vamos tu puedes, platica esta historia sin que sea clasificación xxx, jajajaja. Comprendo a Ranma, lo comprendo :) ¡Y que bueno que ya te acostumbraste a mi tardanza! Soy sumamente cínica… SALUDOS iselosos querida.

AzusaCT: WOW tú comentario esta larguísimo…. ¡Hola! Gracias por dejarme tus impresiones, linda… (esto va a tardar un rato). Primeramente, espero que tu corazón ya esté en mejores condiciones. Segundo, LA TANGA, jajaja no sabes cuando me reía mientras escribía. Tercero, el mazo ha sido en tu honor chiquita. Cuarto, La Ranmaconda es nuestro sueño compartido, jejeje. Me ha hecho muy feliz tu review, te lo aseguro y sobre "te olvidare"… Sin palabras, no ya casi, ya casi, no desesperes. Saludos calzonudos querida y loca, acosadora Azusa.

Lila Davila: ¡Te tengo identificada chicuela! Que bien que te hiciste cuenta, así no te pierdes ninguna actualización… aunque tarde casi un mes…. Soy una chinguenguencha. Y sobre los hijos, en efecto querida Lila, aun no tienen hijos, aunque no es tan malo, si nos guiamos por el tiempo del fic, sólo tienen 28 años, en realidad muy buena edad para empezar una familia, ¿no crees? Saludos con aroma de lilas… ¿qué rico huelen verdad? A mí me encantan…. Hay ya estoy divagando. Saludos.

Nao Saotome Malfoy: ¡HOLA! Soy tu fansss (lo escribi para no perder la costumbre, je, je), Gracias por tu lindo comentario, y sí, Ranma nunca cambiara, siempre será un tanto inmaduro y celoso, pero dudo que a Akane le moleste. Saludos mágicos, linda slyterin…

Andy-Saotome-Tendo: Gracias, que lindo leerte. Saludos.

Shoriweed: De nada, es agradable reírse un rato con ranmacondas golosas, ja, ja, ja. Buenas noticias, aun no es el último capítulo, peeeeero ya pronto, :( , y sí, probablemente si que tenga alguna maldición, porque cocinar así de mal, no es de chiripa. Saludos tomatozos, (nuestro vinculo) jejeje. Seamos tomates unidos….

Blanka Sherlin: Hola, bienvenida, es un gusto que estes por estos lares limonosos, espero te guste la historia. Saludos.

Sin más por el momento, nos leemos luego, bye, bye.

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