¡Espero que disfruten del capítulo mis queridos invocadores!


Capítulo 05: Somewhere I belong –parte 2-

A pesar de la fachada que le gustaba demostrar, Caitlyn era un poco más sensible de lo que aparentaba al resto de sus compañeros. Cada vez que tenía un caso difícil su mente no podía estar tranquila y eso solía producirle pesadillas en la noche; o así era hasta que comenzó a compartir su vida, casa y cama con Vi.

Lo notó de inmediato, cada vez que ella dormía a un lado suyo no había nada que interrumpiera sus sueños y eso acompañado del sentimiento de tranquilidad que le otorgaba el despertar y ver el rostro de su compañera hacía que sus mañanas fueran más especiales.

Pero esa noche habían regresado sus pesadillas, causando un temblor en su corazón al despertar y no ver a su lado a esa adorable maraña de cabello rosa que solía volverse aquel corto cabello en las mañanas.

¿Dónde estás? Se preguntaba con angustia, ¿estaba tan molesta con ella? Mientras sus pensamientos la atormentaban y los segundos pasaban el sonido del tubo que se encontraba en la sala le informaba que un mensaje había llegado. Se levantó tan rápido que por un momento sintió un mareo pero no le importó, su corazón latía rápidamente porque posiblemente esa era una respuesta de Vi.

Abrió el mensaje rápidamente y su sintió como su corazón se detenía de golpe. Aquello no era una respuesta de su Vigilante, pero en la hoja había un dibujo de Vi junto con Jinx mientras que con letras gigantes se leía: "¡Perdiste sombrerotes!"

Los peores escenarios vinieron a su mente; hace algunos meses que Jinx había salido completamente de la escena, ni un solo ataque e incluso pensó que quizá aquella mujer de cabellos azules y mirada desquiciada murió en su último ataque. Puso su mano sobre su frente y tuvo que sentarse en el sillón de la sala para tratar de recuperar el aliento. Jamás podría olvidar el día del ataque a las bóvedas elípticas, el cómo sintió que su mundo se volvía pedazos junto con la estructura de aquel que solía ser el banco más seguro de todo Piltóver. Recordaba perfectamente la agonía que sentía en su corazón, aun a pesar de su serio semblante, cuando el edificio comenzó a caer poco a poco, Vi había entrado sin preguntarle a nadie y no había salido. Recordaba también la forma en la que ella misma corrió a abrazar a la Vigilante cuando esta salió de los escombros.

Tiró aquel pedazo de papel lleno de garabatos al piso y se encaminó a su habitación, cambiándose de ropa a una velocidad que jamás hubiera hecho antes. Quería equivocarse en aquel presentimiento.

[…]

A pesar de que el sol se encontraba en lo alto del firmamento en Zaun siempre parecía estar nublado, por lo que cierta oscuridad se albergaba en la calle que dos chicas encapuchadas recorrían a toda velocidad huyendo de aquellos hombres que incesantemente las perseguían

¿Por qué tenías que molestarlos? – Preguntó Vi con cierta molestia en su voz, en su plan se encontraba como parte primordial el sigilo aunque a simple vista parecía que su escandalosa y problemática compañera tenía otros planes.

¡Porque es divertido! – Sonrío ampliamente mientras recorrían las calles que conocía de memoria – Ven, es por aquí – Giró repentinamente en uno de los callejones más estrechos y señaló enérgicamente una de las coladeras que se encontraba cerca – Tienes que levantar esa cosa

− ¿Qué?

− Sí, es por ahí. ¿Quieres ver a Viktor, no?

La vigilante de Piltóver escuchó como aquellos hombres seguían acercándose, no eran muy rápidos pero si muy ruidosos. Levantar aquella tapa con sus guanteletes habría sido demasiado sencillo, pero se había convencido a sí misma de que si los llevaba terminaría siendo detectada fácilmente. Cuando terminó de levantar aquella tapa ambas entraron con rápidez, fuera de lo que se pudiera pensar resultaba increíble que las coladeras de Zaun fueran más habitables que sus mismas calles.

¿Estás completamente segura de que es por aquí? – Preguntó con incredulidad, ¿cómo se volvería creíble que un genio como él se encontrará en ese lugar?

Tan segura como que mi cabello es verde – Respondió burlona y cuando notó la ceja que había alzado Vi alzó los brazos en señal de rendición, esa mañana había comprobado que aún sin los guantes esa mujer tenía la mano pesada – Azul, sé que es azul, ¿No tienes sentido del humor?

− No, no tengo

− Se nota

− ¿Qué dijiste?

− Nada

Aquella conversación se vio interrumpida cuando ante los ojos de ambas se mostraba una enorme compuerta de metal con el símbolo de Zaun

Es aquí

Ahora realmente sabía que había sido una mala idea no traer sus guanteletes, ¿cómo demonios iba a atravesar esa cosa?

Mientras algunos planes maquilando él como llegar hasta su objetivo el sonido de las puertas abriéndose causaron que se pusiera a la defensiva, otro sonido más se hizo presente en la sala, pero antes de que fuera capaz de siquiera reaccionar notó que no podía mover su cuerpo

¿Vi? ¿Qué haces tú aquí? Y con este demonio

Alzó la vista encontrándose con un hombre alto cuyo rostro estaba cubierto por una máscara y una armadura que cubría completamente su cuerpo dejando ver solamente su cabello

Ah, claro, no puedes responder. Quitaré el campo en el que estás metida, pero te advierto que si intentas algo raro mis láseres acabaran contigo antes de que puedas decir cualquiera de tus frases de pelea – Miró hacía esos ojos de los que tanto había escuchado hablar en las calles que recorría cuando no era más que un niño. La gente murmuraba que la tonalidad de esas gemas podían pasar del azul más frío cuando se trataba de perseguir a algún criminal o cometer un robo hasta llegar a ser tan cálidos cuando cuidaba de los niños del orfanato, había llegado a admirarla de lejos durante su estancia en Piltóver, pero jamás tan cerca como ahora. Desactivó el mecanismo que mantenía prisioneras a las extrañas inquilinas que habían llegado a su morada, provocando que ambas cayeran al suelo al unísono.

¡¿Qué diablos fue eso?! – Exclamó la chica de cabellos azules con emoción, nunca había visto un artefacto como ese.

Un invento mío para protección de intrusos.

− Bastante efectivo – Respondió Vi, quien se ponía lentamente en pie, de alguna manera aquello la había dejado medianamente aturdida.

− Ahora, ¿qué haces aquí? – Su vista volvió a posarse en la chica de cabello rosa.

Necesito tu ayuda

− ¿Mi ayuda?

− Sobre un arma extraña que no ha podido ser catalogada

− ¿Qué no Piltóver, la ciudad del progreso, es capaz de todo? – Mencionó con cierta acidez en la voz. Claro que estaba resentido por muchas cosas.

Ni por asomo

− No tengo tiempo para estas cosas. Mejor vete por donde viniste, y no olvides llevarte eso – Clavo su vista ahora en el llamado demonio de cabello azul, aunque agradecía que en más de una ocasión hubiera puesto en jaque a la ciudad que tanto detestaba sabía que no estaba bien de sus facultades mentales y rompía todo lo que tocaba.

La mirada de Jinx se volvió hostil ante aquellas palabras y discretamente comenzó a dirigir su mano hacia la pistola de repetición que tenía en su pierna izquierda.

− Entonces… Jayce tenía razón, tú no puedes resolver esto tampoco

Un rayo láser de color amarillo paso muy cerca de Vi cuando terminó de decir esas palabras a la par que Viktor se giraba hacía ella.

− Si aprecias lo que llamas vida, no volverás a decir ese nombre en este recinto – A pesar de no haber levantado la voz se había escuchado la potencia de la misma – Voy a ayudarte, pero solo porque ese idiota cree que es el único que sabe de armas – Se acercó y tomó la bomba de la mano de la Vigilante de Piltóver sin cuidado alguno. Estaba más que molesto – Puedes esperar aquí o entrar a mis bóvedas, pero ella definitivamente no – Dedico una mirada de nueva cuenta a Jinx quien lo observaba con recelo antes de entrar de nuevo por donde había salida

¡Ese cretino! – Exclamó una vez que se había perdido en algún lugar de la bóveda – Si tuviera a cara pescado… − Se quedó callada cuando sintió la mano de Vi sobre su hombro

Bien, cumpliste tu parte del trato, así que yo cumpliré la mía… Tu arma está escondida en Zaun, en mi antigua residencia debajo de la cama

− ¿Qué?

− Si quieres esconder un árbol, ponlo en un bosque

− Bien, entonces no tengo nada de tiempo que perder aquí – Una enorme sonrisa se asomó por su rostro al decir eso, realmente extrañaba a su amigo – Nos vemos manototas, ¡Pronto sabrás de mí!

− Recuerda que tampoco puedes atacar Piltóver – Le recordó de manera sutil

− Sí, sí como sea – Sus pasos acelerados se encaminaron a la salida del lugar.

Vi comenzó a caminar por su parte al interior de las bóvedas donde se encontraba Viktor preguntándose si realmente aquello había sido una buena idea.

Su mente comenzó a divagar al observar todos los inventos que se encontraban en aquella enorme bóveda en la que se había metido

Puedes sentarte por ahí, ¡Pero no toques nada! – Corto tajantemente Viktor desde su escritorio en el cual comenzaba sacar el artefacto para poder ensamblarlo de nueva cuenta

Vaya paraíso que tienes aquí – Murmuro observando las armas y los escudos que tenía

Me preparo en caso de que cierto individuo indeseable decida atacar de nuevo –Respondió vagamente concentrado en su trabajo

Por su parte solo se sentó en una de las salientes del lugar y froto sus manos con para luego suspirar en ellas puesto que al estar descubiertas le producían cierto frío; el mecanismo de sus guanteletes siempre las mantenían calientes

− El lugar te parece frío – Preguntó Viktor alzando la vista de la mesa, sin dejar pasar aquello por alto. Ella era un espectáculo único de admirar.

No. Bueno… Mis manos casi nunca están al descubierto

− Venir a Zaun sin tus defensas… Quizá no fue una brillante idea – Susurro regresando la vista al objeto

− Con o sin ellos puedo poner a cualquier idiota en su lugar – Respondió poniendo los ojos en blanco

El silencio se apoderó de la sala hasta que Viktor bajó sus instrumentos y soltó un sonoro suspiro

− Dime que no tienes nada que ver con esta arma

− ¿Sabes qué carajo es eso? – Se puso en pie tan pronto como escuchó esa afirmación

− Estoy un 94% seguro

− Háblame de eso

− Hace unos meses se habló de la muerte de dos antiguos campeones de la extinta liga de leyendas (1). Ambos Demacianos – Un sudor frío comenzó a recorrer la espalda de Vi al escuchar aquello y al ver que no habría respuesta de su parte Viktor decidió continuar – Las víctimas fueron Garen, el poder de Demacia y Sona, la virtuosa de las cuerdas (2)

− ¡¿Garen?! – Sus ojos se abrieron tan grandes como eran y puso su mano sobre su frente al tiempo que un enorme mareo la invadía.

Varios recuerdos llegaron a su mente, varias veces había tenido que enfrentarse a Garen y más de una vez había descubierto lo difícil que era derribarlo.

Mientras que Sona era una maga excepcional capaz de curar a todos sus aliados y hacer un daño potenciado a sus enemigos.

¿Qué demonios tiene que ver eso con esto? – Un leve temblor invadió sus manos, los campeones de la liga de leyendas eran los más fuertes de cada región, ¿cómo habían asesinado a dos campeones de una de las regiones más poderosas?

El sujeto que lo hizo uso bombas idénticas a estas – Señaló el artefacto recién armado en su escritorio

− ¡¿Un sujeto?! ¡¿UNO?! – Eso era aún más increíble.

La sangre escapó de su rostro y un escalofrío aún más fuerte se apoderó de su cuerpo al pensar en una simple idea… Ese loco asesinaba antiguos campeones, su cupcake era uno de los campeones más fuertes de Piltóver

G-gracias por la ayuda, pero tengo que irme – El sudor comenzaba a perlar su frente. Tomó la bomba con un movimiento rápido

Vi – La llamó antes de que saliera por la enorme puerta de la bóveda

¿Qué?

De un zaunita a otro… No te encariñes con ellos

− ¿Eh? – Su ceja se alzó al escuchar aquello

− Sé que puede parecer que ellos, esos piltoverianos, te aceptan. Pero no es así. Para ellos siempre serás basura de Zaun para su entretenimiento y cuando dejes de ser interesante te desecharán en un instante – La voz que provenía de él se escuchaba cargada de resentimiento – No perteneces a ese lugar. Jamás lo harás.

Vi bajo la mirada recordando las palabras que habían causado que su lado impulsivo se desatara; Ese "porque es de Zaun" se repitió en su mente. Se giró a mirarlo con una sonrisa en el rostro para responder con una sonrisa curva: "Eso es algo… Que solo puedo aprender por las malas"

Apresuró su paso de vuelta a Piltóver, porque lo único que ella amaba en el mundo corría peligro y aunque le costara la vida la mantendría a salvo. Ese era su propósito, por para ella Caitlyn era el único lugar al que pertenecía.

[…]

Caitlyn estaba en su oficina, esperando porque su turno terminara para poder ir a buscar a Vi, la ansiedad era visible en los pasos que daba por todo el cuarto mientras observaba el enorme reloj de la pared; Si Jinx le había tocado un solo cabello rosa a su Vi ella misma se encargaría de demostrarle que las miras de su rifle hacían que sus tiros fueran precisos.

Cait, hay una emergencia – Dijo Jayce apareciendo en el marco de la puerta

¿Emergencia?

− Están atacando la plaza

Maldijo por lo bajo al tiempo que tomaba su rifle, terminaría con eso rápido y se dirigiría a buscar a la vigilante de Piltóver.

"Quiero sentir lo que pensé que nunca fue real" (2)

By:

Sora y Sckorve


¡OMG! Cuanto tardé en traer este capítulo, lo siento tanto, en serio pero es que mi beta y yo estamos en el último semestre de la carrera y ha sido un camino difícil… Y bueno, ahora mismo son las 3:40 am así que no me alargaré mucho en esto, gracias por su apoyo, espero que la actualización venga antes de lo que esperan, besos y abrazos

Aclaraciones:

(1) Para este fanfic la liga de leyendas era un sistema de batallas para solucionar conflictos en los que cada región enviaba representantes para competir sin necesidad de las guerras. (Extraño el antiguo lore).

(2) Extracto de la canción Somewhere I belong de la banda Link in park, favorita de mi Sckorve


Respuestas:

Sakurasai32: ¡Cielos! Muchas gracias por leerme, diablos, no sabes lo feliz que me ha hecho tu comentario y el entusiasmo que has puesto. No sabes lo mucho que espero poder cumplir tus expectativas y leerte de nueva cuenta de nueva cuenta muchísimas gracias

Luna: Luna, Luna, Luna. Mi hermosa Luna ¿Qué sería de mi sin tus hermosos comentarios? En serio, me hacen tan feliz que puedo reventar de felicidad. Creo que en toda mi vida escribiendo no había esperado tanto los comentarios como ansío los tuyos.

Ambas sabemos que Jinx jamás va a cumplir los tratos, así sean con Vi. Pronto la veremos de nuevo. No sabes lo mucho que espero por volverte a leer eres íncreible.