Al final lo he convertido en una serie de historias cortas. Gracias por los consejos. ¡Disfrútenlo!

Los personajes no me pertenecen son de Higuchi Tachibana, la historia sí es mía.


—¡Natsume!

—¿Y ahora qué, lunares?

—Te digo que mi nombre es Mikan, pero bueno, ¡mira lo que me ha dado Narumi-sensei! exclamó la castaña muy emocionada.

Natsume no se esperaba nada bueno viniendo de ese profesor afeminado.

—¡Son chocolates Natsume, quiero compartirlos contigo! sonreía muy contenta.

—No quiero nada que venga de ese imbécil.

—¡Narumi-sensei no es ningún imbécil!

—Claro que lo es, solo mira lo que te ha dado. Solo a alguien como él se le ocurriría regalar bobadas.

—¡No son bobadas!

—Además, no puedes estar fiándote de todo lo que te den, ¿y si le puso algo dentro y solo se quiere aprovechar de ti?

La idea de aprovecharse de ella no le hacía ninguna gracia. Si es que tenía razón, hoy ha aceptado algo que le ha dado Narumi pero al día siguiente podría aceptar alguna otra cosa de un desconocido, y eso no podría acabar bien.

—¿No puedes aceptarlo y ya está?

—No me gustan los dulces. Aunque si de verdad quieres que me lo coma puedes rogarme un poco más sonrió maliciosamente.

—¡Ni loca! haciendo caso omiso a sus provocaciones se sentó a su lado.

Mikan observaba pensativa los cerezos en flor, "¿Por qué nunca acepta algo de lo que le doy?", "¿Por qué siempre me molesta?". Estos eran algunos pensamientos de la castaña.

—Oye, Natsume.

—Hn.

Mikan lo interpretó como un signo de que estaba oyendo.

—¿Te caigo bien?

—¿A qué viene ahora esa pregunta?

—Es que estaba pensando… tu casi siempre estás solo y no dejas que nadie se te acerque. Cuando yo lo intento siempre haces lo mismo, me pones un apodo dependiendo de la ropa interior que lleve ese día y por eso pensé… hizo una pausa. Tal vez te cae mal todo el mundo, o simplemente sólo yo.

Natsume estaba sorprendido. Nunca se imaginó que aquella chica pudiera pensar que le caía mal. ¿Acaso no le había dado suficientes señales que demostraban que estaba enamorado de ella? Solo bastaba con mirar cómo se comportaba con ella respecto a los demás. A ella y sólo a ella le permitía hacer cosas que a otros les hubiera causado una quemadura de primer grado.

Mikan es tonta, si quieres decirle algo tienes que decírselo de frente. Nunca capta las indirectas.

Ya se había dado cuenta de ello. Pero ahora es cuando las palabras de Imai cobraban más sentido.

—Eres tonta.

—¡Natsume! Yo aquí hablándote seriamente y lo único que obtengo de ti es un insulto.

—No deberías pensar cosas tan difíciles para ti, harás que se te quemen las pocas neuronas que te quedan estaba intentando evitar esa respuesta…

—¡No me has respondido! ignoró las insinuaciones sobre su capacidad cerebral.

…pero esta vez tendría que darla. O tal vez no.

—¿No traías algo de Narumi?

—¡Ah, es verdad!

Qué fácil era guiarla por donde uno quería.

—Toma, aquí tienes, mitad y mitad.

El chico de cabello negro se quedó mirando los chocolates. Si no se los comía tendría que estar soportando una bomba de preguntas por parte de la castaña, pero ¿y si de verdad había algo en ellos? Siguió mirando los chocolates con desconfianza pero al final decidió meterse uno en la boca.

—¿A que están ricos? casi afirmó Mikan acercándose peligrosamente hacia su cara.

Natsume se sonrojó por la proximidad, aunque lo disimuló lo mejor que pudo.

—Mmm… saboreó el dulce. No saben bien.

—¿Cómo? abrió y cerró los ojos.

—La mitad de mis chocolates no saben bien. Me has dado la parte que no está bueno y tú te has quedado con la que sabe mejor.

Si se cree esta pequeña broma se convertiría en la más ingenua del mundo.

—¿En serio? preguntó con ingenuidad.

Y cayó. ¿De verdad hay alguien en el mundo que piensa que una mitad de chocolate sabe diferente a la otra mitad? Ver para creer.

—Déjame probarlos.

Ella estiró su mano para intentar agarrar sus chocolates.

—No, son míos.

—Venga Natsume, no seas tacaño.

Siguió estirando su mano para intentar agarrar los chocolates de Natsume, este por su parte iba levantando su brazo cada vez mas arriba. Llegó un punto en el que no pudo estirar más el brazo, perdió el equilibrio y cayó encima de Natsume. Pero aun así no se dio por vencida, siguió intentando alcanzar el chocolate aun estando encima del chico.

Parece ser que no se dio cuenta de la posición incómoda para él en la que se encontraban. Natsume estaba cada vez más nervioso, podía sentir todoel cuerpo de la castaña.

—¡Basta ya lunares, bájate de una vez! la empujó hacia un lado.

—¡Con más cuidado Natsume, me has hecho daño!

Natsume se levantó, se sacudió el uniforme dispuesto a irse, pero antes de eso le tiró los chocolates sobre la falda.

—Un momento, ¿de verdad estaban malos? le preguntó Mikan con una cara de tristeza.

Él se detuvo un momento, giró su cabeza y contestó:

—Estaban deliciosos.

Mikan no se esperaba la repentina sinceridad por parte de él, así que reaccionó de la mejor manera que pudo.

—Me alegro y le dedicó una de sus mejores sonrisas, una de las que podía rivalizar con el sol primaveral.

Natsume se sonrojó, y esta vez Mikan sí se dio cuenta.

Por lo menos había sacado algo bueno de todo esto.


Son casi las tres de la madrugada, me surge la inspiración a unas horas mas raras… Bueno, ¿les gustó? Yo adoro como Natsume le toma el pelo a Mikan y cuando se pone celoso me emociono mucho 3

Se que el manga acabará de la mejor manera posible, yo doy fe de ello ;^;

Espero reviews, siempre me sacan una sonrisa y son mi fuente de inspiración. ¡Nos leemos pronto!