Los personajes no me pertenecen son de Higuchi Tachibana, la historia sí es mía.


Hoy era uno de esos extraños días en los que a pesar de la lluvia se podía ver brillar el sol en todo lo alto.

Algunos alumnos de la academia Alice estaban fastidiados por el clima, otros en cambio lo disfrutaban, como era el caso de Mikan Sakura.

No tenía un clima que la pusiera triste, a veces solamente se quedaba observando caer la lluvia desde la ventana de su habitación, otros días disfrutaba de una fiesta de pijama junto con sus amigas. Pero hoy no era el caso.

Había salido de clases junto a su pareja impuesta por los profesores, cuando empezó a llover. Ignoró el agua cayendo y corrió debajo de ella para recibirla.

—¡Mira Natsume, está lloviendo!

Como si nunca hubiera visto la lluvia…

—Entra que te vas a resfriar le aconsejó Natsume.

Ella lo ignoró y empezó a danzar bajo la lluvia. Levantó ambos brazos y empezó a girar mirando al cielo.

—Si pudiera alcanzarlo…

Natsume no comprendía lo que estaba tratando de decir. ¿Pero qué demonios estaba hablando? La lluvia le ha de haber afectado. Pero no le molestaba, en cambio se dedicó a observarla. Se veía tan bonita asi bajo la lluvia. El agua le caía en su cabeza, siguió el camino de unas gotas que desembocaron en esos labios, ahora pálidos por el agua.

—¡Ah!

Un grito lo sacó de sus pensamientos. La muy torpe se había mareado de tanto girar y había caído sobre su trasero. Iba a ir en su ayuda pero alguien se le adelantó.

—¿Está bien, Sakura-san?

Al parecer no era el único espectador.

—Sí, muchas gracias y le dedicó una de sus sonrisas brillantes que le hacen parar el corazón a cualquiera. El chico solo se la quedó mirando embobado.

Cómo odiaba que hiciera eso. Sabía que no lo hacía intencionadamente, pero le molestaba. Él quería que sus sonrisas solo fueran para él y nadie más. El solo ver que algún idiota se sonrojaba a causa de ella le ponía enfermo.

—Lunares se acercó a ella e ignoró completamente al chico que estaba a su lado.

—¡Natsume te vas a resfriar!

—Idiota, eso mismo te dije yo. Venga, vámonos que te tienes que secar la cogió de la mano y tiró de ella hacia dentro de la academia.

No iba a dejar que ningún imbécil se le acercase.

—¿Te ocurre algo Natsume? Hoy estás raro.

—¿Cómo de raro?

—No sé. Hoy estás más tranquilo. Normalmente estarías comportándote como el pervertido que eres mirando mis bragas.

Se paró en seco y algo le vino a la mente. ¿Acaso…?

—¿Quieres decir que prefieres que esté mirando el tipo de bragas que llevas cada día?

Mikan se sonrojó furiosamente.

—¡N-no! ¡Pervertido!

Natsume aprovechó el sonrojo de la chica, la agarró de la cintura y la pegó a su cuerpo. Mikan sintió una mano que le recorrió desde el muslo hasta volver otra vez a su cintura

—Y dime, ¿por dónde quieres que empiece hoy?

Se quedó helada. Natsume la estaba tocando donde no debía. No es que no le gustara, de alguna forma sentía que el chico era especial, pero no podía evitar pensar que solo estaba jugando con ella.

—¡S-suéltame! ¡No quiero que me toques!

—No hay nada de malo en eso, si hasta creo que lo disfrutas.

—¡Para nada! ¡Sabes perfectamente que sólo mi futuro esposo puede tocarme en sitios que otros no deben!

Para Natsume el imaginar a alguien con un rostro desconocido manoseando a la castaña le causaba un gran malestar en el estómago. Tal era su molestia que no midió sus palabras.

—Eso si es que consigues a alguien que quiera casarse contigo. Porque eres torpe, fea, gritona, tienes mal gusto para la ropa interi-

No terminó su frase porque una bofetada lo detuvo.

Observó a la castaña con la mano alzada y el flequillo cubriéndole los ojos.

—¡Te odio Natsume Hyuuga! ¡No vuelvas a dirigirme la palabra! levantó el rostro lleno de lágrimas y echó a correr.

El de ojos carmesí se quedó parado con la mano en la mejilla. Por una parte había sido culpa suya, pero tampoco era para ponerse así.

oOoOoOo

Mikan corrió hecha un mar de lágrimas. No sabía dónde ir, y el único sitio que se le ocurría era el laboratorio de su mejor amiga, pero tal vez pague las consecuencias.

—¡Hotaruuuu! corrió a abrazar a su amiga pero fue recibida por un cañonazo de su arma.

¡Baka!

—¡Qué mala eres Hotaru!

—No te me acerques, estás mojada y fría. Toma le tiró una toalla a la cabeza.

No parece, pero en el fondo Hotaru se preocupa mucho por su amiga.

—¿Y ahora por qué lloras? quiso saber la inventora.

—Es que… es que… hipó. Natsume es tan malo…

Hotaru ya se imaginaba que tenía algo que ver con el poseedor del alice de fuego.

—Tu crees que todos son malos.

—¡Pero él es malo de verdad! Primero se comporta como un pervertido y luego me dice que nadie querrá casarse conmigo. Me llama fea y torpe…

—Ahora mismo sí que te veas fea porque no paras de llorar.

Las palabras de Hotaru sirvieron para echar leña al fuego, Mikan empezó a llorar otra vez.

La de ojos amatista se estaba cansando un poco. Fue a la pequeña cocina que tenía en su laboratorio y se puso a preparar una infusión.

—Bebe. Te calmará le tendió a Mikan la manzanilla y esta la cogió con ambas manos.

—¡Está caliente!

—Claro, idiota.

—Hotaru, no me gusta la manzanilla. Prefiero el té.

—Me da igual. Bébetelo.

Mikan siguió quejándose un poco pero al final se lo bebió.

—Ahora vete a tu cuarto que tengo trabajo que hacer dijo Hotaru.

—¿Y no puedo dormir aquí? Es que necesito a alguien que me consuele…

—No. Eres una molestia.

A veces las palabras de Hotaru dolían, y mucho.

—¡Está bien! ¡Me voy! exclamó dolida. Salió y dio un portazo.

Mikan se dirigió a su cuarto un poco molesta. Definitivamente hoy no era su día. Primero se enfadaba con Natsume y pensó que tal vez con ver a Hotaru el malestar desaparecería, pero no hizo mas que aumentar.

Entró a su cuarto y vio las ventanas abiertas. Debía cerrarlas, la lluvia estaba entrando. Fue a cerrarlas pero de sus labios escapó un sonoro estornudo. Le pesaba la cabeza, se sentía un poco mareada…

Y lo siguiente que supo es que vio todo negro.


Es la primera historia que la dejo en continuación. Eso le pasa por estar bajo la lluvia y no secarse a tiempo.

Siempre tengo algo distinto en la cabeza, pero a medida que empiezo a escribir lo que tenía pensado desde un principio se convierte en otra cosa, y así me pasa siempre. Déjenme decirles que ya tengo pensado el tema hasta la historia siete, solo me faltan tres más, pero no se preocupen, empiezo a escribir y las ideas vuelan solas ;)

Ya saben, los reviews son la fuente de mi inspiración ¡vivo de ellos! XD Chao, chao.

PD: Creo que la siguiente historia va a ser mi favorita, *sonrisa pícara*.