Los personajes no me pertenecen son de Higuchi Tachibana, la historia sí es mía.


—Bien chicos, eso es todo por hoy.

Narumi apiló correctamente las hojas que tenía en las manos y acto seguido salió del aula.

Nada mas salir el profesor del salón, algunos alumnos se levantaron corriendo a conversar con sus compañeros de clase, otros se dedicaron a tirar papelitos o hacer bromitas con sus Alices.

Natsume miraba de un lado a otro claramente buscando a alguien.

—¿Buscando a Sakura-san?

Era Ruka.

—No respondió.

Ruka solo suspiró. Su amigo a veces era tan terco…

—Es raro que no haya llegado, ya estamos en la tercera clase.

—Hn.

—Normalmente llega siempre a las justas, tal vez le haya pasado algo…

Con estas palabras Natsume se preocupó. ¿Y si es cierto que le había pasado algo? Tal vez la secuestraron, o estaba perdida. Ella era tan torpe… Sus negativos pensamientos se vieron interrumpidos con la intervención de Hotaru.

—¿Estáis hablando de la baka?

—Imai-san, ¿tu sabes algo de ella?

—La última vez que la vi fue ayer por la noche, estaba empapada y llorando. Me pregunto de quién habrá sido la culpa esto último lo dijo mirando a Natsume.

—Puede que esté enferma dijo Ruka.

—Bien. Después de clases iremos a verla.

—Eso no me incluye a mí dijo Natsume.

—Tu también vienes, y punto finalizó Hotaru.

oOoOoOo

Pasadas las clases, el grupo se dirigía a la habitación de Sakura Mikan, bueno, precisamente no era un grupo ya que el único que iba era Natsume. Este maldecía interiormente a sus dos amigos. Se habían excusado con "tenemos cosas que hacer".

Ya veía cómo les importaba la castaña…

Se paró en frente de la puerta y tocó. Esperó respuesta pero nada. Medio minuto después volvió a tocar y todavía nada. Se estaba empezando a impacientar. Sin permiso de nadie abrió la puerta, que casualmente estaba sin llave.

Niña tonta. Pensó.

Y la encontró en el suelo.

Corrió a su lado para ver si se encontraba bien. La cogió entre sus brazos y comprobó la temperatura. ¡Estaba ardiendo!

La cargó al estilo princesa y la puso en la cama. Miles de pensamientos cruzaron su cabeza. Quería ayudarla, pero no sabia qué hacer. Cuando él se enfermaba simplemente se tomaba una pastilla y descansaba, pero la niña era tan delicada… nunca se sabe lo que puede pasar.

—¿Nat…sume?

La voz de Mikan interrumpió el sin fin de tormentosos pensamientos que estaba teniendo.

—Mikan la llamó.

Ignorando el gran malestar que sentía, se sintió en el mismísimo cielo con solo oír la pronunciación de su nombre.

—¿Qué me pasa? Me duele la cabeza… empezaba a reaccionar.

—Tienes fiebre y no sé cómo bajártela.

Entonces le vino a la mente un método que tal vez pueda funcionar. Quién diría que las películas que ponía Narumi en clase le servirían para algo.

—Ven. Agárrate.

La volvió a cargar y la llevó al baño. Ahí la depositó con cuidado en el suelo y se dispuso a llenar la bañera.

—¿Qué estas haciendo? ¿No pretenderás meterme ahí?

—Lo vi en un programa. Puede ser bueno para que te baje la fiebre.

—Solo es ficción. empezó a ver doble. Ay, me estoy mareando…

—Entra le ordenó.

—No quiero. Tengo frío.

—O entras tú o te meto yo.

Mikan lo miró con mala cara y con algunas maldiciones por lo bajo empezó a entrar a la bañera poco a poco.

—¡Está frío!

Se levantó para salir corriendo pero Natsume la agarró de los hombros y la sentó a la fuerza en la tina.

Ella se quejó y empezó a moverse como un pez fuera del agua.

—¡Estate quieta que me estás mojando a mí también!

Pasados unos segundos, Mikan se fue relajando hasta que dejó de moverse hasta quedarse completamente quieta. El tiempo seguía pasando y el ambiente empezó a volverse un poco incómodo, sobre todo para Mikan.

—Y bien, dime de dónde sacaste este método tan absurdo intentó iniciar una conversación la castaña.

—Ya te lo dije, en un programa.

—No creo que en el programa hayan tratado a la chica tan bruscamente.

—No era una chica, si no un chico.

—¿Qué le pasaba?

Pero a ella qué le importaba. Se guardó sus palabras e intentó ser un poco más amable considerando el estado en el que se encontraba.

—Estaba enfermo, entonces vino una médico a curarle, que casualmente estaba enamorada de él. Era todo un culebrón.

A Mikan se le iluminaron los ojos con solo escuchar la historia.

—¿Y qué pasó? ¿Acabaron juntos?

Natsume suspiró pesadamente.

—Él también la quería, pero como estaba casado no podían estar juntos. Ella estaba intentando curarlo pero él se lo ponía difícil sonrió al recordar los intentos del hombre. Cada vez que ella lo tocaba él rogaba para que volvieran, ella se negaba porque era una mujer de altos principios y mentía que no lo amaba. La verdad es que el hombre daba pena.

—¡Eso no es cierto! protestó Mikan.

—¿Y por qué no?

—A mi me parece algo muy bonito. Él la quiere y solo quería estar con ella, por lo menos intenta estar con la persona a la que ama. La penosa es ella que no quiere llegar a ser feliz.

—La vida no es tan fácil como tú crees.

—Sé que no es fácil, pero algunas personas sólo se la complican más. Ella podía dejar su orgullo a un lado y decirle que también lo ama, él se divorcia y vivieron felices y comieron perdices.

No pudo evitar reírse de las ocurrencias de la castaña.

—¿Qué te hace tanta gracia? preguntó ofendida.

No sabe lo difícil que puede llegar a ser estar con la persona amada…

—Venga, salgamos de aquí.

Por tercera vez en el día la volvió a cargar. Cogió una toalla y se la puso encima.

—Pareces un perro mojado

—¡Oye!

Se dirigió a la cama y la colocó en ella. Se paró en frente de la chica, le quitó la toalla y empezó a pasársela por el cabello.

En un acto de debilidad tal vez por la fiebre, Mikan abrazó a Natsume por la cintura y apoyó la cabeza en su pecho.

—Natsume, gracias.

El muchacho se quedó paralizado. No quería apartarla de su lado pero su mente decía que tenia que hacer lo correcto.

—Aparta, me estás mojando intento quitársela de encima.

—Ya estás mojado, así que no importa.

Se sujetó con fuerza a la cintura de Natsume y con los ojos cerrados, con una sonrisa de oreja a oreja se deleitaba con el latir del corazón del muchacho.

Natsume suspiró por enésima vez en el día. Lo estaba poniendo nervioso, muy nervioso.

—Suéltame que ya me voy, te tienes que cambiar.

Escuchó un quejido por parte de la castaña.

—Está bien, pero ven a visitarme luego lo fue soltando poco a poco y le dedicó una de esas sonrisas que a él tanto le gustaban.

Natsume por fin pudo alejarse un poco, pero no contaba con que ella se levantara, depositara las manos sobre sus hombros y lo besara en los labios. Fue sólo un corto y casto beso. Todo para agradecerle.

Al separarse ni si quiera le miró a la cara, simplemente lo empujó hacia a la puerta y la cerró sobre sus narices.

Él no reaccionó. Se quedó de espaldas a la puerta en la misma posición en la que prácticamente lo habían echado. Cuando su cerebro terminó de asimilar lo ocurrido no pudo evitar acordarse del dichoso programa.

Por desgracia o fortuna se largó de clase y no pudo ver el final, pero si tenía mas o menos un final parecido a lo que acababa de ocurrir, tendría que agradecérselo a Narumi.


Pido disculpas por los errores ortográficos, y la falta de coherencia que puedan tener algunas cosas.

¿He tardado en actualizar? Yo creo que un poco, y tiempo tengo mucho ya que no voy a clases, pero este mes ha sido el de las fiestas. Bautizos, buscar prenda por prenda cada día en las tiendas. TODAS las semanas teníamos algún cumpleaños (va enserio), y eso conlleva noches en vela, a veces ni pasaba por mi casa, y cómo no, romperte el coco pensando en los dichosos regalos. Ah, y también un bloqueo mental, me quedé estancada en una parte (-.-'). Pero para compensarlo este capítulo ha sido más largo.

Por cierto, ya tengo el tema sobre lo que voy a escribir de ocho historias, solo me faltan dos ^^.