Sí, merezco ir a la horca o un castigo peor por haber tardado tanto. Aquí les traigo el capítulo de halloween muy atrasado *insertar risa tonta*.
Disclaimer: Los personajes le pertenecen a Higuchi Tachibana, la historia sí es mía.
—¿Están todos listos?
—¡Sí! —respondió a coro un grupo de personajes de ultratumba.
—Entonces, ¡que empiece la fiesta!
El DJ en la mesa de mezclas empezó a alternar continuamente los discos de vinilo de modo que creaba una corriente de música sin saltos. El salón de actos estaba repleto de adolescentes que disfrutaban de la música disfrazados de personajes de terror, aunque como siempre estaban los que se habían equivocado de disfraz.
—¡Qué bueno que es el DJ! —comentó Nonoko elevando un poco la voz para poder ser escuchada.
—Normal, con un Alice especializado en realizar sonidos hasta yo podría tocar bien —se mofó Sumire.
—Aunque me hubiera gustado que cantara Reo-sama —Nonoko juntó las manos a la vez que sus ojos centelleaban una luz cegadora para Sumire.
—Sería maravilloso que Reo-sama estuviera aquí —la apoyó Anna con voz soñadora.
Sumire las miró con asco fingido. Mouri Reo no era de su agrado, mucho menos después de lo que intentó hacerle a su Natsume-sama. Al principio el cantante le pareció muy guapo y admitía que cantaba muy bien, pero después de todo ese mérito se lo debe a su Alice. Como persona era una basura y no había más que hablar.
Una escandalosa voz interrumpió los delirios de Anna y Nonoko y los pensamientos de Sumire.
—¡Chicas!
Se acercó a ellas una castaña vestida con un largo vestido blanco, manchado al parecer de carbón y con un velo en el rostro.
—¿Mikan? —preguntaron extrañadas las tres chicas.
La aludida rió juguetonamente enseñando todos sus dientes.
—¿Cómo me veo? —Mikan dio una vuelta sobre sí misma agarrando los bajos del vestido para mostrárselo a las chicas.
—¿Se puede saber de qué vas vestida? —quiso saber Sumire, aunque en el fondo ya lo sabía.
—¿Acaso no es obvio? Voy de novia cadáver.
Sumire contó mentalmente hasta tres, e incluso hasta veinte, para intentar calmarse.
—Vamos a ver… ¡no se supone que tú ibas a ir de diablesa, yo de catwoman, Hotaru de fantasma y ellas dos de hermanas zombies! —señaló a Anna y Sumire, y como era de esperarse terminó explotando.
Mikan se encogió antes el repentino enfado de la chica de ojos verdes.
—Es que… Narumi-sensei tenía este vestido guardado y me lo dejó a mí porque dijo que sería una pena no usarlo nunca —se explicó Mikan.
—¿Y Narumi-sensei qué hacía con un vestido de novia? —se preguntó Anna.
—Nunca me hubiera imaginado que Narumi-sensei sería un pervertido de closet —sacó su conclusión Nonoko.
—¡Eso no importa ahora! —le restó importancia Sumire—. Ahora por tu culpa no podr-
—Ya, ya, tranquila Sumire-chan, no tiene importancia —la interrumpió el dúo de zombies.
—¡No lo dejaré pasar! ¡Esta idiota!
—¿Qué pasa con la idiota?
Preguntó Hotaru, que había llegado repentinamente. Mikan, que se había encontrado todo el rato encogida durante el reclamo de Sumire, al momento de ver a Hotaru no le faltó tiempo para ir corriendo a sus brazos. Hotaru, que ya sabía lo que iba a pasar, sacó de quién sabe dónde su bazooka y sin una pizca de compasión le disparó a la castaña.
Cuando Mikan vio que Hotaru había sacado la bazooka ya fue demasiado tarde intentar frenar, el disparo del cañón fue inminente.
—¡Hotaruuu! ¡Baka! —se quejó, lloró, pataleó…
Las personas de su alrededor rieron ante la escena. En el suelo se encontraba una novia con ambas manos en el rostro llorando como si fuera el fin del mundo. Lo gracioso del asunto es que parecía una mujer abandonada el día de su boda.
Hotaru —como otras muchas veces— sintió vergüenza ajena por su amiga, e intentó alejarse pero su voz la detuvo.
—¡Hotaruuu! ¡No te vayas, no me dejes sola!
Sumire carraspeó con molestia, ¿acaso ellas tres eran invisibles?
Eso era todo, ya había tenido suficiente. Se volteó para volver a encañonar otra vez a su amiga pero alguien la cogió del brazo antes de apretar el gatillo.
—Imai, ya es suficiente, mira a tu alrededor.
Hotaru miró a ambos lados comprobando que ahora había el doble de gente que antes. No era propio de ella dar tales espectáculos. Se zafó de la mano que la sujetaba con delicadeza y se fue como si con ella no hubiera sido el problema.
Natsume Hyuuga la dejó ir tranquilamente. A él no le importaba lo que Imai le hiciera a Lunares, de hecho a veces era la reina de hielo la que daba miedo. Ni se quería imaginar lo que haría con unas fotos comprometedoras de él. Él sólo se entrometía porque Ruka tenía una cara lastimera al ver sufrir tanto a la castaña, lo hizo por su amigo, nada más que eso.
—Levántate que das vergüenza ajena —casi ordenó.
Mikan lo miró con recelo por unos segundos y al ver que no había respuesta por parte de él preguntó: —¿No me vas a ayudar?
—¿A qué?
—Obvio que a levantarme, no hay que ser muy listo para darse cuenta.
Esta vez fue Natsume el que la miró con recelo, pero aun así le tendió la mano para ayudarla, ella la agarró con fuerza y él tiro hacia arriba para levantarla. Una vez levantada, sujetó fuertemente la cintura de ella con su brazo, como para no dejarla ir. Ambos se miraron a los ojos y justo cuando Mikan abrió la boca para decir algo fue interrumpida.
—¡Kyaa! ¡Es Natsume-sama!
Un grupo de fangirls hicieron su aparición y barrieron con la pobre Mikan. Se aglutinaron alrededor de él como vampiros a punto de chupar sangre solo para alabar lo guapo que estaba esta noche. Hipócritas.
—Está muy guapo esta noche Natsume-sama —le dijo la que parecía ser la líder del grupo de fans.
Era una chica muy guapa, con pelo castaño y grandes ojos azules, parecía ser una chica muy refinada. A Mikan le recordó un poco a Hotaru, con ese aire de indiferencia que la caracterizaba.
—Aiko —la nombró Natsume.
¡Natsume la nombró! Él no suele recordar el nombre de la gente que no le interesaba, y mucho menos de una loca del club de fans. Y quién sabe si es otra loca de esas, ella se ve tan tranquila, tan hermosa, tan diferente… a alguien como ella.
—Mikan-chan vamos a buscar a los demás —la llamó Anna-chan, que después de todo el espectáculo se habían acordado de ella.
—Ehm… s-sí —respondió no muy convencida a irse.
oOoOoOo
—¡Salud! —brindaron por la maravillosa noche de brujas que estaban teniendo.
El grupo se encontraba en un rincón del gran salón festejando la gran noche que estaban teniendo. Unos reían descontroladamente en un lado del sillón, otros bailaban medio desnudos en la pequeña mesa puesta para las bebidas, tal vez sea por el consumo de alcohol —algo bastante controlado ya que no contaban con demasiadas botellas—. Mikan aún se preguntaba cómo habían logrado colarlas en la fiesta si estaban constantemente vigilados por los profesores, y estos a saber dónde estaban porque desde hace rato que no veía a ninguno. Envidiaba a las pocas personas que hablaban amenamente sin haber consumido ni gota de esta bebida…
Ella no bebía, ni fumaba, ni hacía nada que pudiera ir en contra de su salud. De vez en cuando ingería más azúcar que cualquier otra persona —¡échenle la culpa a los howaloons!—, pero hoy sentía la necesidad de beber, le salía de dentro, quería olvidar ¿el qué? Ni ella mismo lo sabía. Eso es lo que sabía: nada, ni ella misma se entendía. Lo quería cerca, pero cuando está cerca quiere que se aleje. ¿Eh? ¿Irónico verdad?
—¡Mikan anímate que estás en una fiesta! —le gritó alguien desde una mesa.
Y de pronto le entraron ganas de reírse, de ella, de todos. Y lo hizo, rió alto y claro, como nunca lo había hecho —según lo que su mente pudo recordar en estos momentos—. Al minuto lloró y otra vez volvió a reír. Qué mas da si nadie la estaba viendo, todos estaban inmersos en su mundo de felicidad pasajera y ella no se quedaría atrás.
Miró a ambos lados para encontrar algo con lo pudiera unirse a la fiesta y en eso se fijó en Ruka. Estaba en una esquina del gran sofá dormido como un ángel, le pareció raro ya que no era normal dormir con ese nivel de música, entonces vio sus mejillas ligeramente teñidas de rosas. Claro… el chico bebió y había caído rendido. Qué lindo.
Se fue arrastrando como un felino hasta donde estaba Ruka, se le había ocurrido una estupenda idea lo suficientemente divertida como para matar el tiempo e iba aprovecharla ahora que el chico estaba profundamente dormido.
Se arrodilló a su lado en posición de dogeza* y se dedicó a mirar a Ruka. Cuando esta tarea la aburrió empezó a hincarle las mejillas, comprobó que eran suaves y blandas. Ahora entendía el porqué era tan popular con las chicas. Ruka era guapo, muy guapo, no tenía nada que envidiarle a Natsume.
Por cierto, ¿dónde está el pervertido? Hace horas que no le veía y pensó que tal vez él podría haber regresado a su cuarto. Normal, no era muy sociable que digamos, y seguro que si se quedaba aquí sus fans no habrían dejado de perseguirle.
Un momento.
Ruka estaba aquí, tranquilo, y sin ser acosado por ninguna loca arrastrada. ¿Acaso alguien había puesto una barrera alice para que él no sea visto?
Miró a ambos lados asegurándose quién podría ser, pero lo único que vio fue a gente bailando como poseídos. Volvió a mirar a Ruka para comprobar si de verdad se trataba de una barrera que no se dio cuenta cómo la gente dejó de bailar y empezó a cuchichear a su alrededor. De pronto sintió que retrocedió con fuerza, lo primero que pensó fue que se había caído sin darse cuenta, pero cuando miró hacia arriba vio a dos ojos carmesí mirándola con furia.
—¿Natsume? —sabía quien era, solo quería pronunciar su nombre.
Se vio literalmente arrastrada a la salida del salón hasta los grandes patios de la academia. En otro momento —y condición— hubiera gritado, insultado y hasta pegado a esa persona, esta vez, solo se dejó guiar.
Después de un recorrido que a ella le pareció largo, ya que se le hacía difícil caminar con el vestido, habían llegado a su destino el cual ella reconoció enseguida: el árbol de cerezos.
—¡¿Estás loca o qué?! —le gritó, y estaba segura que no era una pregunta.
Quiso preguntarle "¿por qué?", pero nada salió de sus labios.
—¡¿Cómo se te ocurre intentar besar a Ruka en medio de todas esas personas?!
¿Eh? Ella no…
—¡Me da igual lo que quieras hacer con él, pero si quieres hacer algo…! —Natsume se detuvo unos segundos intentando calmarse, casi revela sus verdaderos sentimientos—. Vete, puedes volver a la fiesta.
No… Ella no quería volver a la fiesta. Quería quedarse aquí, con él…
—¿Qué haces ahí parada mirándome como idiota? Vete, ahora —ordenó.
En cualquier momento lloraría. Agarró su vestido con fuerza, intentó no parpadear para que las lágrimas no saliesen, pero fue en vano.
Natsume se dio cuenta, aún así se volteó para no verla. —Hoy estás más callada de lo habitual, vete que te están esperando.
Mikan no aguantó más su rechazo. Aprovechó que Natsume estaba de espaldas y lo abrazó, fuerte, para no dejarlo ir.
—No… no me eches, por favor… —fue lo primero que dijo. Finas lágrimas caían de sus ojos, sus brazos temblaban y Natsume también se dio cuenta de ello.
El chico se liberó del abrazo de la castaña, y ella temiendo que él se fuese apretó su agarre, no sirvió de nada, la fuerza de un chico es superior a la de una chica. Ella, ya decepcionada, no se esperó que esta vez él fuera quien la abrazara.
Natsume se dejó llevar. La hundió en sus brazos, olió su cabello, tocó su piel… Sólo por esta noche.
Estuvieron en esa posición durante un rato, demasiado corto para ellos. Aunque eso bastó para que Mikan comprendiera muchas, ahora ya sabía algo.
Sabía que estaba irremediablemente enamorada de Natsume Hyuuga.
*Dogeza: Forma en la que se arrodillan los japoneses con la cabeza en el suelo para pedir disculpas. Esta forma solo se utiliza cuando has hecho algo muy malo.
Lo sé, tarde, muy tarde. Y de verdad que lo lamento en el alma, desde la última actualización he estado muy ajetreada. Mi madre entró de vacaciones, por un lado muy bonito y todo, pero el lado malo es que ha estado todo el día detrás de mí (como si no tuviera hermana a quien molestar) con preguntas como "¿no tienes nada que hacer?, "haz los deberes", "estudia". Y encima empecé un nuevo curso, algo totalmente nuevo que no he dado en mi vida y me estoy adaptando a ello, ¡he estado repleta de exámenes! La buena noticia es que los he aprobado todos y ya entré de vacaciones *w*
Ya cambiando de tema, sé que en el anterior capítulo dije que este iba a tratar sobre Youichi pero como fue Halloween aprovecho y dejo esto (con retraso), asi que mejor me callo y no digo de qué va a tratar el próximo porque de repente me dan venasos y lo cambio. Me gustaría traerlo antes del 2014 pero va a ser imposible, vosotros pidan deseos a ver si gracias a eso mi cerebro se pone a funcionar xDD.
Sobre el capítulo, comprendan los desvaríos de Mikan, estaba un poco borracha. La última escena de Mikan y Natsume espero que no estuviera muy melosa, la acorté un poco porque en realidad tenía pensado algo completamente distinto, más diálogo y sentimientos melosos, pero hubiera tardado más en publicarlo.
Agradezco a los que aún me siguen y a los que se animan a dejar reviews que son mi aliento y me animan a seguir escribiendo ;) (pero tampoco se pasen de pesados ¬¬).
¡Nos leemos en el próximo!
