Ninguno recuerda exactamente cómo se conocieron.
España y France, por supuesto, se conocieron cuando fueron a vivir con su padre a.k.a Imperio Romano; Preußen y Danmark en una de las reuniones que tuvieron sus respectivos padres, Germania y Escandinavia; ¿pero England? Ninguno lo recuerda.
En realidad sería tan sencillo como preguntarle a Scotland, Ireland, Northern Ireland o Wales, dado que ellos cuatro estaban ahí, pero nunca se les había ocurrido.
Después de todo, su primer encuentro fue... inesperado.
El año es desconocido, pero tiene que ser cercano al 55 a.C.
France, Danmark, Preußen y España, que en ese tiempo no se llamaban así, habían ido con sus respectivos padres a Britannia, pues los tres adultos querían volver a ver a la pelirroja salvaje que no se rendía.
France y España eran los que mejor conocían el lugar, ya que sus madres, Galia e Ibernia, eran amigas de Britannia.
En un momento dado, los cuatro niños, que tenían apariencias comprendidas desde los ocho hasta los cinco años, se fueron a explorar para no tener que oír la charla aburrida de los adultos. Empezaron a explorar el bosque, buscando algo con lo que divertirse y temiendo internamente encontrarse con los hijos de Britannia, que en ese momento se llamaban Alba, Eire, Ulster y Cymru.
En un momento dado les entró sed, por lo que fueron en busca de un río para beber. Acercándose al lugar de donde provenía el ruido de la corriente, oyeron una voz.
Yn y da a'r Drwg
Gyda chi mi fydda I'n
Brodyr ydym,
Beth arall y gallwn ei wneud?
Gwaed yn ein rhwymo
Beth arall y gallwn ei wneud?
Yn erbyn gwynt a llanw
Byddaf yn eich cefnogi.
(En el bien y en el mal
Contigo estaré
Somos hermanos,
¿Qué más podemos hacer?
La sangre nos une
¿Qué más podemos hacer?
Contra el viento y la marea
Te apoyaré.)
Aunque no entendían una sola palabra, se sentían abrumados por el sentimiento que contenía la letra.
France y España, sin darse cuenta, se habían acercado el uno al otro, y Preußen y Danmark igual.
Cuando se acercaron más al río pudieron ver lo que les pareció un niño de unos cuatro años aproximadamente, que tenía el pelo largo y enmarañado. Este se giró al instante al oír las pisadas, dejando ver sus gruesas cejas y sus ojos verdes.
Los cuatro extranjeros reconocieron en el niño rasgos parecidos a los de Britannia, por lo que supusieron que era su quinto hijo, Albion, al que ninguno había conocido. Los ojos verdes, compartidos con sus hermanos, brillaban de forma sobrenatural.
Cuando France dio un paso al frente para presentarse, sólo los reflejos de Danmark, que tiró de su túnica hacia atrás, le impidieron quemarse, pues el suelo había empezado a arder. Pronto se apagaron las pequeñas llamas, aunque los niños no se fijaron.
Lo único que veían eran unos ojos verdes y unas cejas enormes fruncidas de forma amenazante.
—Pwy bynnag sy'n dod ger ei fron, byddaf yn ei ladd! (Al que se acerque lo mato)
Pues vaya primera impresión, ¿no?
