Tal y como dije volví, tarde lo que tarde seguiré volviendo. Disfruten del penúltimo capítulo.

Los personajes le pertenecen a Higuchi Tachibana, la historia sí es mía


Tic- toc, tic- toc.

Escuchaba atentamente las manijas del reloj mientras se revolvía inquieta en su asiento.

Tic-toc, tic-toc.

Ya quedaba poco, lo aprovechó para ir guardando sus pertenencias.

3... 2... 1...

¡Ring! ¡Ring!

Apenas sonó la campana cogió su mochila —que ya tenía todo guardado convenientemente— y salió del salón como alma que lleva el diablo.

—¿Por qué tanta prisa Mikan? —quiso saber Anna.

—Lo siento, tengo algo que hacer —respondió rápidamente y salió corriendo del salón.

Todos se quedaron extrañados ante la repentina huida de Mikan. Sí, huida. No pasó desapercibido por sus compañeros de clase que la muchacha estaba algo extraña.

—Qué raro… ya lleva así una semana —comentó Nonoko.

—Alomejor sí tiene algo que hacer —dijo Anna.

—¿Está haciendo algo durante toda la semana? Por favor, no sean ridículas —se burló Sumire.

Natsume observaba todo silenciosamente, algo típico en él. Lo que no era común era su mirada, sus ojos estaban pegados en la puerta por la que se había ido Mikan. Se creía que era estúpido, estaba claro que evitaba a alguien.

Obviamente a mí.

Natsume decidió que ya era suficiente así que se levantó de su asiento.

—¿A dónde vas Natsume-sama? —quiso saber Sumire.

Él simplemente no contestó.

Típico.

oOoOoOo

Suspiró como lo llevaba haciendo toda la semana. Menuda mente la suya, si ella no hubiera hecho precisamente "eso" esto no estaría pasando. Además, a quién se le ocurría ir al lugar donde el chico descansaba cada día.

En el fondo estoy deseando encontrarlo.

Quería verlo, pero tenía miedo a lo que él dijera.

—¡Maldición! —se llevó las manos a la cabeza. Qué ganas tenía de estampar su cabeza contra el suelo.

¿Por qué tuve que besarlo?

Cada vez que lo veía no sabía dónde meter su cabezota. Ella notaba que él la miraba por detrás en clases, por eso salía corriendo despavorida cada vez que sonaba el timbre.

Tenía miedo de una respuesta. Aunque tampoco es como si ella se le hubiera confesado. Sí, le besó, ¿y qué? Solo fue eso, alomejor Natsume lo dejaba pasar, pensará que fue un delirio suyo y la cosa terminará así. No fue una confesión, simplemente fueron los nervios. Él quería una respuesta y sucedió aquello. Simple, fácil y sencillo.

Mikan se vio interrumpida de sus películas mentales cuando escuchó dos voces acercándose. Ante esto rápidamente se escondió en unos arbustos.

—Eso ya es un progreso significativo.

—Qué dices Aiko, me besó y salió corriendo prácticamente.

Era Natsume y… ¿Aiko? ¿De qué le sonaba ese nombre? Y entonces recordó.

Un grupo de fangirls hicieron su aparición y barrieron con la pobre Mikan. Se aglutinaron alrededor de él como vampiros a punto de chupar sangre solo para alabar lo guapo que estaba esta noche. Hipócritas.

Está muy guapo esta noche Natsume-sama —le dijo la que parecía ser la líder del grupo de fans.

Era una chica muy guapa, con pelo castaño y grandes ojos azules, parecía ser una chica muy refinada. A Mikan le recordó un poco a Hotaru, con ese aire de indiferencia que la caracterizaba.

Aiko —la nombró Natsume.

¡Natsume la nombró! Él no suele recordar el nombre de la gente que no le interesaba, y mucho menos de una loca del club de fans. Y quién sabe si es otra loca de esas, ella se ve tan tranquila, tan hermosa, tan diferente a alguien como ella.

Duele. ¿Porqué Natsume le tenía que contar esas cosas privadas de ellos dos? No era una persona ni remotamente cercana a ella, ni si quiera la conocía. El único que había presenciado la escena fue Youichi y era porque casualmente estaba en la escena.

—¿No entiendes lo que quiso decir? -preguntó Aiko.

—Si supiera lo que quiso decir no estaría aquí hablando contigo.

La ojiazul rió.

—¿Te estás burlando de mí?

—Es que me hace gracia. Eres el estudiante más inteligente de la secundaria, el único que tiene una estrella especial en el ranking de la secundaria y no puedes comprender algo tan simple como eso.

—Escúchame bien, yo a ella… no continuó ya que Mikan salió de donde estaba escondida.

—Ya veo… Lo siento por aquello, no sé ni cómo se me pasó por la cabeza.

—Mikan espera, te estás confundiendo intentó agarrarla pero ella lo rechazó de un manotazo.

—¡No! sus brazos temblaban de la ira No me toques ni me hables nunca más. ¡Te odio Natsume!

Estas palabras fueron como mil dagas para el corazón de Natsume. Por un momento se quedó en su lugar, sólo pudo observar como la castaña salía corriendo.

—Vaya, vaya, pero qué chica tan sensible. Ni que estuviéramos diciendo algo malo.

—¡¿Te quieres callar?! cuando reaccionó intentó correr detrás de Mikan pero Aiko se lo impidió agarrándole del brazo.

—Yo de ti no iría detrás de ella. Tienes que entender que las mujeres necesitan su espacio para pensar. Y te repito, no es que hayamos dicho algo malo.

Natsume ya no estaba escuchando nada de lo que decía la chica. Su cuerpo se empezó a calentar a niveles extremos, Aiko lo notó, ya que apartó la mano rápidamente de su brazo porque empezó a quemar. Él aprovechó esta oportunidad para salir corriendo.

—Hombres… bueno, de eso no hay nada que yo no sepa y sonrió.

oOoOoOo

En lo más profundo del bosque norte se veía la silueta de una chica corriendo. Corrió todo lo que sus piernas pudieron soportar no por algo era buena en los deportes corría mientras lloraba. Injusto… Insorportable… sentimientos negativos entrelazándose en su cabeza. Y por este motivo, por correr tan distraídamente, es que tropezó y cayó.

Todo tan típico en una persona como ella…

Y qué más da. Se dio la vuelta para mirar al cielo mientras seguía tumbada en el bosque. Las cientos gotas de lluvia le caían en la cara mezclándose con sus lágrimas. Ya no sabía si ella era la que lloraba o el cielo le estaba haciendo los honores.

—¡Mikan! ¡Mikan! escuchó llamar. Y cada llamada era más cerca que la anterior.

No, por favor, no…

—Mikan… la encontró.

Natsume se acercó, ella ni le miraba. Él se agachó cuidadosamente, palpando el terreno. Sabía que cualquier cosa que dijera o hiciera le pondría en una situación difícil de lidiar.

—Tenemos que hablar empezó él.

Mikan no contestó, seguía tumbada en el suelo con los ojos cerrados.

—¿Se puede saber qué rayos ha pasado hace un momento?

—Estás loca, corriendo así porque sí.

—¿Quieres contestarme? ¡Maldita sea!

—No…

—¿No qué?

—No es de tu incumbencia.

Natsume se quedó perplejo. No sabía si llorar, reírse o simplemente darle un golpe.

—No me tomes el pelo… con todo lo que hago por ti, y así es como me lo agradeces.

Mikan giró la cabeza solo para mirarlo a los ojos.

—Yo nunca te he pedido que hagas algo por mí, además, ¿porqué estarías obligado a hacerlo?

—Sabes que a mí nadie me obliga nada, ni si quiera tú Natsume empezó a masajearse las sienes y acto seguido la miró fijamente a los ojos. Con lo estúpida que eres cualquier persona que te vea estaría obligado por alguna razón divina a ayudarte.

Esta vez ya enojada Mikan se levantó. Intentó hacerlo de una manera muy "digna", sacudiéndose el uniforme y refunfuñando por lo bajo. Él la imitó al levantarse mientras que la observaba.

—¡Eres insoportable, Natsume! No tengo que estar soportando tus faltas de respeto nunca más le apuntó con el dedo índice a pocos centímetros de su cara. Desde este momento declaro que ya no quiero ser tu amiga nunca más, ¡estúpido! intentó darse la vuelta para irse pero Natsume la agarró del brazo y la pegó a su cuerpo.

—No, no. Tú no te vas de aquí.

—Ya me tienes harta, siempre agarrándome de esa forma y haciéndome daño intentó no derrumbarse en el intento pero fue difícil.

—Aquí no estamos para hablar de nimiedades, te recuerdo que todavía tenemos una conversación pendiente.

—¿Te refieres al beso? Sí, te besé, y no sabes cómo me arrepiento enormemente de eso.

A Natsume le dolió, supo esconder sus emociones aún estando tan cerca de ella.

—¿Te arrepientes de eso? preguntó Natsume.

Mikan no sabía qué decir. Si decía alguna mentira él lo sabría, así que optó por ser sincera.

—No me arrepiento, y sobre lo que dije tampoco. Simplemente lo he arruinado, nuestra amistad, nosotros, todo decía mientras bajaba la cabeza. A estas alturas era inevitable, ella ya lloraba.

Natsume la escuchaba llorar, se había quedado en blanco. Sentimientos de felicidad encontrados. Él la quería y según lo que estaba diciendo ella también lo quería a él. Entonces, ¿qué les impedía estar juntos?

¿Orgullo o simplemente cobardía?

—Lo siento mucho Natsume, espero de verdad que podamos seguir siendo amigos… seguía llorando.

Vamos… ¡vamos! Es momento de dar el paso, era hora o nunca.

—Escúchame bien Mikan porque solo lo diré una vez le levantó suavemente la cabeza con la mano. No quiero ser tu amigo, es algo que no deseo ni por asomo, porque yo quiero ser algo más. Te quiero Mikan, déjame estar a tu lado.

La castaña se tapó la boca con ambas manos, llorando esta vez de felicidad. El cielo les acompañó, la lluvia había amainado, las nubes abrieron paso al sol que los iluminó a ambos.

—Sí, Natsume. Ahora y para siempre.

Juntaron sus frentes una a la del otro. Nada más podía hacerlos tan feliz.

oOoOoOo

Continuará…


Creo que es la primera vez que puse "continuará", lo puse para que no se crean que es el final.

Al fin actualicé! Actualmente estoy de vacaciones así que aproveché, me mentalicé, que tenía que subir capítulo sí o sí.

Tardo tanto por las ganas (que ya no son tantas como antes), las ideas. Pienso muchas cosas, no las escribo y claaaaro, pasa lo que pasa. Y el tiempo: trabajo, no es todo el día pero llego cansada a casa. Hablar con la gente es agotador, sobretodo si hay gente que no se entera de nada -.-' y por las mañanas no me apetece escribir.

También he tenido unas cuantas mudanzas, alguna más traumática que la anterior, pero bueno xD.

Intentaré traer el último capítulo antes de que finalice el año, aunque ya saben, no prometo nada jaja. Muchas gracias por seguir leyendo la historia, los adoro (L).

¡Nos leeremos pronto!