El día siguiente después de despetrificar a todos sus compañeros después de la lucha con Ibara, y de hacerse con el arma petrificadora, Senku y los demás volvieron a la aldea en el barco, para descansar un poco en su hogar, mientras volvían a pensar estrategias para hacer más de la fórmula despetrificante y de investigar el arma. Los que estaban en la aldea los recibieron felicitándolos por el éxito de la misión, y armaron un banquete esa noche para festejar. Bebieron y comieron, mucho más relajados y contentos, pero también era tanto el cansancio, que los héroes se fueron a descansar temprano. Senku se fue a dormir al laboratorio, y Kohaku decidió acompañarlo. Al científico le llamó la atención que ella pusiera su bolsa de dormir cerca de la de él, pero dado lo ocurrido en los últimos días, pensó que quizás ella todavía estaba un poco alterada y quería compañía.
Cuando ya estaba recostado y empezaba a vencerle el sueño, Senku sintió la mano de Kohaku en su brazo.
- Senku… ¿Senku? ¿Todavía estás despierto?
- Sí ¿qué te sucede? –se giró para verla, su voz sonaba un poco fastidiada, pero no podía evitarlo, estaba muy agotado.
- Nada. Bueno, quería volver a agradecerte por todo. Por salvarnos, a nosotros, a toda la isla, y hasta podría decir al mundo.
- Ya me agradeciste varias veces durante el viaje, hasta me abrazaste. No es necesario. Te dije que la ciencia iba a triunfar, y así lo hicimos todos. La ciencia no miente, lo sabes.
- Sí, lo sé. Mientras estuve petrificada, pensé y confié en ti en todo momento. Es lo único que pensaba para mantenerme consciente y estar tranquila –se acercó un poco más y bajó su mano casi hasta tocar la de él- y cuando me volviste a la normalidad y fuiste lo primero que vi, realmente estaba más feliz y aliviada que nunca.
Senku se sintió un poco incómodo con la cercanía y el contacto, por no decir que escuchar a su amiga hablar de esa forma era algo muy fuera de su carácter. El recuerdo de esa mirada que cruzaron, y ese fuerte abrazo le daba sensaciones raras en el estómago. Decidió bromear un poco al respecto.
- Vamos leona, que no eres del tipo sentimental y yo menos. Si sigues así voy a pensar que quieres algo más de mí ahora, y que yo recuerde, tuvimos que pasar por una situación así antes y fue casi un dolor de estómago para ambos, ¿recuerdas?
Pensó que con eso ella se iba a enojar, o reír, pero se encontró con una mirada de lo más seria y fija en él, que lo puso aún más nervioso.
- Sí, lo de aparentar un noviazgo en ese momento fue algo forzado y poco agradable…pero…estuve pensando en eso, y en otra cosa que yo misma le dije a Mozu sin darme cuenta de lo que implicaba. Ahora me siento diferente, pero no estoy segura. Y el abrazo que te di voluntariamente se sintió bien. Senku…quiero comprobar algo.
- ¿A esta hora? Espera a que se haga de día y lo analizamos, estoy al límite del agotamiento y tú tamb- No terminó de decir la palabra, cuando más rápido de lo que pudo procesarlo vio cómo Kohaku se le acercaba mucho y le dio un beso en la boca. Se quedó duro como una piedra, con los ojos muy abiertos, totalmente sorprendido. Unos segundos después, ella se separó y lo miró, muy ruborizada.
- ¿Qué demonios haces leona? Parece ya un rasgo tuyo que después de un evento traumático te vuelves enamoradiza.
- No digas tonterías, no fue así la primera vez y lo sabes – Le contestó un indignada, y un poco dolida porque sintió cierto rechazo – Pero tenía que sacarme la duda.
- ¿Y a qué gran conclusión llegaste con tu hipótesis y el experimento? –le preguntó petulante el científico, para disimular sus nervios.
- Que me gustas, Senku
Ante eso él se quedó de piedra nuevamente, no esperaba esa respuesta, y ciertamente no sabía cómo manejar esa situación. Maldita sea, ya habían hablado del tema amoroso cuando se conocieron y le había dejado claro que para él era uno muy problemático. Se movió para quedarse viendo el techo, escapando de la mirada de Kohaku.
- Un cerebro enamorado es problemático e ineficiente diez billones por ciento de seguro. Somos colegas y amigos hace más de un año, nunca diste señales de querer más que eso y ahora me dices que te gusto. Pasamos por estas situaciones difíciles, puede ser que te sientas así por el estrés –buscaba todos los argumentos posibles para negar la situación, pero lo cierto es que sentía su corazón acelerándose y no tenía idea de porqué.
- No… ¿no te gusto?
Senku escuchó su tono de voz dubitativo y se giró a verla de la sorpresa. Se le hizo un nudo en la garganta al verla: La joven más fuerte y segura que había conocido - que si no fuese tan hermosa como era (eso él no lo podía negar, por más lógico que se creyera) podría tildarla de marimacho- mirando hacia abajo ruborizada, y con las manos enredadas en nerviosismo, su postura toda como si quisiese hacer un ovillo…claramente la visión más vulnerable que pudo haber registrado de ella desde que se conocieron, no encajaba para nada con su carácter.
Respiró hondo, y se frotó las sienes fuertemente con una mano. Esta situación lo ponía tremendamente incómodo y sin saber qué decir, tantas cosas que pasaban por su cabeza. Pero logró acomodar sus ideas, volviendo a sus argumentos lógicos.
- No es eso Kohaku. Ya te dije cuando nos conocimos que las relaciones y el enamoramiento son muy problemáticos, especialmente en situaciones como la nuestra. Tenemos que dedicar nuestra energía y nuestra vida a reconstruir la sociedad y la tecnología, todo esto mientras lidiamos con situaciones de vida o muerte constantemente. ¡Maldición, hace un día tu misma estuviste petrificada!
- Eso lo entiendo, pero no puedo evitar lo que siento, no puedo negarlo –dijo Kohaku frustrada. Entonces se dio cuenta de algo que Senku dijo, y lo encaró- Pero no lo negaste… no me dijiste que no te gusto.
Lo vio abrir mucho los ojos y ponerse tenso, pero no pudo contestarle nada por el momento. Luego él miró a un costado, suspiró y se decidió a ser sincero. Volvió a mirarla, su cara muy seria.
- No lo negué, pero porque no sé lo que siento. Somos amigos, somos un equipo con los demás, confío totalmente en ti. Nunca me enamoré ni estuve en una relación, por lo tanto tampoco podría reconocer el sentimiento, y dado que es diez billones por ciento seguro que el amor es una molestia en esta situación, tampoco quise dedicarle una milésima de segundo a pensar en eso.
- Yo tampoco me enamoré antes, y reconozco que no tuve interés en toda mi vida en ese tema, pero… cuando me petrificaron, sólo pensé en ti Senku. La imagen que se me vino a la mente fuiste tú, que nos ibas a salvar y despetrificar a todos, sí, pero también que quería volver a verte. Y cuando me recuperaste y te vi, lo que sentí fue mucho más que agradecimiento y amistad. Sentí que no quería volver a separarme de ti.
Kohaku posó una mano sobre el pecho de Senku, y lo miró a los ojos fijamente. Él se revolvió un poco, nervioso, pero no se alejó ni le quitó la mano. Ante esto, más confiada, tuvo una idea.
- Si no lo sabes, te ayudaré, vamos a hacer un pequeño experimento. Tú y tu método científico no se negarán, ¿verdad?, y así sabrás la respuesta de una vez.
Recostados como estaban, y sin esperar su repuesta, Kohaku se acercó más a él y lo abrazó como lo había hecho el día anterior. Presionada fuertemente contra él, su mano derecha acariciaba el cuello del científico, mientras que con la izquierda rodeaba su espalda. Apoyó su cabeza en su pecho y sólo se quedó así. Sentía como martillaba contra el pecho el corazón de Senku, y poco a poco sintió que se aflojaba, aunque no le correspondía el abrazo.
- Senku…abrázame. Tienes que saber cómo te sientes al respecto.
Y así lo hizo, torpemente la envolvió en sus brazos. Ya sentir los grandes pechos de la guerrera lo ponía nervioso y empezaba a sentir calor, pero poner sus manos alrededor de su fina cintura y pegarse completamente a ella era una nueva sensación, y no mala precisamente. Comenzó a relajarse de a poco.
- ¿Y? ¿Cómo se siente Senku?
- No…no me molestes – Respondió evasivo y tensándose nuevamente el científico. Dios, que le pregunte directamente eso, se suponía que ella era más vergonzosa que él. Pero no pudo evitar que se le escape una sonrisa, y Kohaku se dio cuenta y también sonrió.
- Primer paso superado, no fue tan malo, ¿cierto? Bueno, vamos a probar algo más.
Estiró un poco su cuello para darle un suave y corto beso en los labios. Como antes, no lo sintió alejarse, si bien lo sentía tenso todavía, y la miraba con esos hermosos ojos rojos bien abiertos. Nuevamente se acercó y lo besó, solo que esta vez tardó más tiempo en separar sus labios. Qué cálido y suave, pensaba, mientras comenzaba a sentir un calor que pareciera que brotaba de la parte más baja de su estómago. Una vez más lo besó, pero esta vez colocó sus dos manos en las mejillas de Senku. Se animó a mover su boca, a girar suavemente la cabeza acompañando el beso, y recién se separó de él cuando sintió que se le acababa el aire.
Cuando salió del dulce trance lo miró, un poco insegura, sin saber si el científico se había quedado quieto porque no le gustaba ella, o cómo besaba. Eran los primeros besos que le daba a alguien, así que no tenía experiencia.
- Bueno, entonces… ¿qué te pareció? ¿Tienes más información ahora para saber si te gusto?
Por un momento Senku sólo la siguió mirando con la misma expresión indescifrable de antes, y repentinamente, en vez de contestarle, la abrazó fuertemente al tiempo que fue él esta vez quien la besó a ella. Pero fue un beso mucho más intenso y apasionado, eso Kohaku no lo esperaba y fue ella quien se quedó dura de la sorpresa. Más aún cuando sintió que el científico comenzaba a empujar su lengua dentro de su boca, eso sí que era una sensación nueva y extraña, pero que por alguna razón le hizo estremecerse de placer al sentir algo como una corriente eléctrica dentro de su cuerpo que la recorrió entera, calentándola. Como pudo, se animó a responder a ese beso tan apasionado e inesperado, y se apretó contra él, sintiendo completamente sus cuerpos pegados ahora.
Senku hizo un sonido como un gruñido, y cortó el beso por un momento, pero cuando se volvió a acercar a ella corrió su cabeza para besar su cuello. La amazona no pudo contener un gemido ante eso, se sentía muy bien y despertaba algo casi animal en ella, así que lo abrazó fuerte y recorrió la espalda del joven con sus uñas. Senku era flaco, no tenía mucha fuerza física, pero a la vez se sentían todos sus músculos tonificados y en ese momento lo sintió mucho más atractivo que antes. Por su parte, él también sintió una descarga de electricidad y placer, y más que besarla, le mordió un poco fuerte el cuello.
- Ah! Senku… ¿qué…qué haces? – le preguntó jadeando.
- Disculpa leona, me dejé llevar. No pude controlarlo, ¿estás bien?
- S-sí. No se sintió mal, sólo que me sorprendió. Y como no me contestaste, no esperaba que se volviera tan intenso… tan rápido.
- ¿De verdad necesitas una respuesta con palabras? – sonrió ladinamente- A esta altura, me parece que es muy evidente ya, negarlo me volvería un mentiroso y un hipócrita, y yo no miento.
Parecía como que el científico iba a volver a besarla, pero repentinamente se detuvo, y la miró más seriamente como si estuviera pensando algo.
- Kohaku…de todas formas, creo que tenemos que parar ahora mismo con esto.
- ¿Por qué? Creía que lo estábamos disfrutando los dos. Tú mismo dijiste que no puedes negarlo.
- Justamente por eso- Se alejó de ella, y respiró hondo un par de veces para calmarse. Mierda, estaba muy excitado, tenían que parar ahí mismo o no iba a poder volver a controlarse. ¿En qué momento se apagó su cerebro para hacer todo lo que hizo?
- No lo entiendo, si los dos estábamos bien con eso, ¿qué es lo que te preocupa?
Senku se estaba irritando, no pensaba que tenía que explicarle lo que podría ocurrir si seguían haciendo eso y más. Ya estaba comenzando a sentir su erección, e iba a ser muy frustrante no poder liberarla, pero al mismo tiempo ya suponía que Kohaku era virgen, y él también lo era, y no estaba seguro de que ese sea el momento o el lugar para pasar la noche juntos.
- ¡Senku! Te estoy hablando, contéstame porque realmente me estás confundiendo- Ella también se estaba enojando, y ni que hablar que el clima se estaba poniendo pesado.
- Deja de gritar leona. Perdón, pero así será más fácil, es por esto.
Sabía que era muy inadecuado lo que estaba por hacer, pero no tenía palabras ni forma más directa de explicárselo, así que le agarró una mano y se la apoyó sobre su erección. Kohaku ahogó un grito de sorpresa e indignación, pero se percató rápidamente de lo que Senku quería decirle y se calmó un poco, aunque ya sentía cómo le ardía la cara de vergüenza. Sacó su mano rápidamente y lo miró, incómoda.
- No eres tan tonta o ignorante como para no saber lo que implica eso, ¿cierto? Tal vez tu puedes disimularlo, pero los hombres no podemos evitarlo. No hice esto con nadie antes, y creo que tú tampoco, pero si seguíamos con los besos y la cosa se descontrolaba, podríamos terminar haciendo algo de lo que después nos arrepentiríamos.
- Tú… ¿tú quieres hacerlo conmigo? – preguntó Kohaku finalmente, a lo cual Senku la miró con los ojos casi desorbitados. – ¿O crees que te vas a arrepentir?
- Maldición Kohaku, haces todas las preguntas incómodas posibles –le dijo frustrado, con una risa baja- Ya te dije que no es eso, de hecho, si yo mismo no paraba hace un momento, era diez billones por ciento seguro que nos íbamos a dejar llevar por la situación. Pero no sé si querías llegar tan lejos, y además no estamos preparados, no quisiera dejarte embarazada para satisfacer nuestros deseos hormonales –y agregó, casi en un murmullo- Claro que hay formas de reducir la probabilidad de embarazo, pero no son 100% seguras.
Kohaku se ruborizó ante esas palabras, claro que le daba vergüenza y no pensó en las consecuencias, pero confiaba en él, y, sobre todo, si lo iba a hacer con alguien, quería que fuera con él. No le gustaba otro hombre, y no se imaginaba estar con otro.
- Senku… te agradezco tu preocupación, pero no soy una niña, ni soy ignorante de esos temas. Es verdad que no tengo experiencia, sólo lo que se aprende de vivir en nuestra aldea. Y por cuestiones de honor o matrimonio, realmente no me importa tanto, y porque –dudó si decir lo que sentía, pero igualmente decidió ser completamente honesta- bueno, tal vez es sólo por las costumbres de la aldea, pero también es probable que sigamos juntos –bajó un poco más la voz, y ya su cara estaba roja como un tomate- en el futuro, como pareja.
Lo miró para ver su reacción, y se preocupó al verlo tan quieto como una estatua de piedra, mirándola, pero como si su mente estuviera lejos. Pero unos segundos después, su mirada se suavizó, y hasta detectó que las mejillas del científico estaban un poco rojas también. Nunca había visto a Senku ruborizado, ni abrirse emocionalmente, con lo cual creyó que era una buena señal porque por lo menos intuía que eso no era un rechazo. Aunque se confió demasiado y no le hizo la pregunta más importante
- Senku, disculpa si no te pregunté esto antes de decirte esas cosas. Si bien entendí que no te interesaban las relaciones amorosas aquí, ¿hay alguien más que te guste, o de tu mundo anterior que puedas revivirla?
- Leona, ¿cuántas veces tengo que repetírtelo? – se rió un momento- No, nunca me interesó otra chica.
Algo hizo clic en la cabeza de Kohaku con eso, y con una sonrisa más segura y coqueta le dijo
- ¿Otra? ¿O sea que yo sí te interesaba?
Mierda, ¿cómo podía ella darse cuenta tan rápido de esa palabra que se le escapó? Senku maldijo para sí mismo, pero dado lo que estaba pasando entre ellos, y lo que estaba por pasar según procesaba lo que ella le daba a entender, no tenía sentido hacerse el desentendido.
- Por un lado, ya te dije que antes no le dedicaba ni un milisegundo a pensar en esas absurdas cosas, que te quede claro, decía la verdad –se acercó un poco más a ella, mostrando una sonrisa confiada– pero no voy a negar que siempre pensé que además de ser fuerte, valiente, compañera y autosuficiente, tienes un cuerpo muy atractivo…diez billones seguro tentador para despertar las hormonas masculinas, y otras cosas.
Kohaku se sobresaltó al escuchar eso, venía endulzada con los primeros halagos y casi le da una cachetada por el atrevimiento del último comentario, pero Senku le agarró la mano y se le acercó aún más, casi rozándose las narices.
- Vamos leona, no me mates, es importante la atracción física también, te estoy halagando –y decidió provocarla un poco más, sonriendo arrogantemente- y que yo recuerde, una vez dijiste que me encontrabas atractivo como hombre, ¿verdad? Estamos a mano ahora
Esa cercanía era muy tentadora, y aunque le molestó la actitud arrogante del joven de ojos carmesí (uno de sus rasgos más atractivos), no podía negar que le divertía el juego seductor.
- Sí, tienes toda la razón. Y estoy segura de que tú y tu brillante cabeza van a encontrar la formar de hacernos pasar el mejor momento con el menor riesgo posible.
Si Kohaku había aprendido algo, era que los hombres amaban que les suban la autoestima diciéndoles lo geniales y habilidosos que son, y el científico no era una excepción, ya que sólo bastó ese comentario para que él sonría con orgullo y se le echara encima sin esperar un segundo más para derretirla con sus besos apasionados nuevamente.
"Maldición", pensó Senku, "tengo que reconocer que esta chica me encendió por completo ya. ¿Quiere pasar un buen momento? Voy a compensar mi escasa fuerza y experiencia con todo el conocimiento que tengo, en su vida se va a olvidar esta noche". Un poco de anatomía en la escuela, gran conocimiento bioquímico por otro lado, y unas cuantas charlas con sus amigos escuchando las anécdotas con sus novias y lo que leían en revistas, y estaba seguro que iba a ser un éxito.
Senku se acomodó mejor sobre ella, abriendo sus piernas para colocarse en el medio y así que sus cuerpos estén totalmente pegados. Ese calor se sentía genial, y eso que todavía la ropa separaba el contacto piel con piel. Le sorprendía estar tan ansioso para llegar a eso, pero se recordó que quería preparar y hacer disfrutar a Kohaku mucho más en el caso de que quisiera hacerlo hasta el final. Ya tenía una erección importante, y recordando que el mayor placer sexual de la mujer se basa en la estimulación del clítoris, iba a jugar con eso.
Al tiempo que volvían a unir sus labios y entrelazar sus lenguas, comenzó a empujar suavemente su pelvis contra la de ella, enfocándose en frotar ese lugar tan placentero para ella. Kohaku gimió entre el placer y la sorpresa ante esa nueva sensación, terminando los besos por un momento para mirarlo a los ojos y preguntarle qué estaba haciendo que se sentía tan bien.
- ¿Te gusta? Estoy frotando nuestras zonas erógenas. Si ya eso te pone así, no sé si vas a poder aguantar todo lo que se viene.
- ¿Eró… ge…nas? No sé ni qué demonios es eso, pero está despertando unas sensaciones desconocidas en mí, me preocupa un poco.
- Erógenas, sí. Son partes de tu cuerpo muy receptivas al placer, por ponerlo simple. Tengo que preguntarte esto leona, ¿nunca te tocaste?
- ¡Qué pregunta estúpida! –lo miró indignada, ¿qué pregunta era esa? - Claro que me toco el cuerpo, es inevitable hacerlo.
- No, tonta, no me refiero a ese "tocar" ... es absurdo lo inocente que puedes ser –se rió para sí mismo- te pregunto si alguna vez pusiste tus dedos aquí –acarició su pecho con una mano-…. Y especialmente aquí –y sonriendo con picardía deslizó esa mano por su estómago hasta apoyarla directamente sobre su entrepierna, y presionando un poco más mientras frotaba ligeramente arriba y abajo- Kohaku jadeó y se revolvió más.
- ¡Aaah! –le sacó la mano de un manotazo, su cara roja como un tomate de la vergüenza - ¿cómo te atreves?... N-no, nunca lo hice…esas son cosas para el matrimonio, me han dicho.
- No sé por qué te pones tan histérica con que te toque, no sé qué estás pensando, pero con lo que estamos haciendo y con lo que vamos a hacer más adelante, si es que quieres disfrutar de verdad, voy a tener que usar también mis manos y mi boca en muchos otros lugares íntimos, así que vete quitando esa ridícula timidez.
- ¡Es que me tomaste por sorpresa, estúpido! ¿L-la bo-boca? ¿A qué te refieres?
Era increíble lo nerviosa que se estaba poniendo, se le vino una imagen a la cabeza, pero no podía...no podía ser verdad, era muy atrevido y sucio, nunca le habían contado algo así. Senku por otro lado sonrió de costado, ¿así que los aldeanos no sabían del sexo oral? Qué reprimidos, y qué aburrido. Demasiado casto…pero si prácticamente todas las civilizaciones lo hacían. Quizás sólo los jóvenes solteros no lo sabían. Bueno, iba a enseñarle un par de cosas más en ese caso.
- Te puedo explicar lo que es el sexo oral, pero será diez billones de veces mejor si lo experimentas. No te preocupes, es algo muy común en el sexo, y es una forma de dar mucho placer sin penetración, a todo el mundo le encanta. Lo único que te pido es que no me vueles la cabeza de una patada con tu fuerza de gorila, me gustaría seguir viviendo, sabes.
- ¡No me digas gorila! Pero…si lo dices así, me tranquiliza un poco, y confío en ti. Igual de solo pensarlo me pone nerviosa que hagamos eso.
- No lo hice antes, pero me hago una buena idea de lo que hay que hacer, así que me puedes guiar si algo no te gusta, o si te gusta demasiado – rió con arrogancia- Lo iba a dejar para después, pero como interrumpimos lo que veníamos haciendo, creo que voy a aprovechar el momento.
Sin esperar respuesta, se echó para atrás un poco, y con una mano le levantó el borde del vestido mientras que con la otra le acariciaba y también besaba el estómago, la cintura, y bajaba por los muslos.
-O-oye, ¿qué…? –Demonios, quería quejarse de lo atrevido que estaba siendo, pero se sentía tan bien lo que hacía. No se animaba a mirar, era una imagen muy fuerte, así que sólo cerró los ojos y apretó los puños contra el suelo, para controlarse, y jadeaba para evitar gemir más sonoramente.
Senku mantenía sus piernas separadas con las manos, mientras seguía besando, lamiendo y mordisqueando sus muslos internos. Quién diría lo interesante que estaba resultando esto, y lo ponía a cien la piel suave de la chica. Ciertamente estaba haciendo una investigación de esto, probando lugares y presiones, buscando que Kohaku se revuelva cada vez más. Le corrió a un costado la bombacha y le dio una buena mirada "analítica". Mierda, su miembro casi saltó solo ante la vista, él también estaba nervioso, pensando si podría hacerlo bien.
Kohaku se estremeció al sentir lo expuesta que estaba, y se tapó los ojos con las manos presintiendo lo que iba a pasar, la cara le hervía ya. De pronto sintió algo muy húmedo, suave y caliente en su intimidad, y no pudo evitar casi gritar ante la sensación. Tuvo que abrir los ojos y mirar, sólo para encontrarse con la lengua de Senku lamiendo y chupándola allá abajo. Creyó que iba a desmayarse de la vergüenza (y del placer), pero inconscientemente empezó a mover la cadera acompañando los movimientos de su amante.
El joven se sobresaltó al darse cuenta de eso, pero entendió que era un buen signo y que ella se estaba relajando y lo disfrutaba, así que se animó a explorar más toda esa zona con besos, lamidas, succiones y algún mordisco suave. Se sentía raro hacer eso, y tenía un sabor particular, pero no le disgustaba, más bien lo excitaba mucho. La sintió arquearse y gemir mucho más fuerte, cosa que lo calentaba más, y en un momento sintió las manos de ella sobre las suyas, apretándolas con fuerza.
- ¿Estás bien leona? –Ella sólo pudo asentir con la cabeza, no podía ni hablar de lo alterada que estaba su respiración. Satisfecho sonrió, y pensó en ir a por todo, la quería hacer acabar…o por lo menos gritar de placer. Dudaba mucho que la pudiera hacer acabar, entre su inexperiencia, los nervios y que posiblemente la penetración le resulte un poco dolorosa, según le habían dicho, pero haría su mejor intento.
Comenzó a darle suaves y cortas lamidas al clítoris, provocándola, jugando un poco. Con la punta de la lengua recorrió sus labios arriba y abajo, hasta que volvió al primer lugar y lo "aspiró" y chupó con fuerza. Escuchó un grito y vio que sacudía las piernas como si quisiera zafarse. Excelente, estaba funcionando. Subamos la intensidad, pensó. Soltó una de sus manos (mientras dejaba entrelazada la otra con la de ella) y comenzó a acariciar suavemente con el pulgar el clítoris, mientras con su lengua bajaba a la entrada de la vagina y la introducía de a poco.
- AAAAH! Por todos los dioses…qué...oooh...no…puedo…más –balbuceaba incoherentemente. Se tapó la boca por miedo a que la escuchen otros.
- Voy a tomar eso como que te gusta tanto que no puedes resistirlo, aguanta un poco más, vamos. Y no te calles esos gritos, tengo que reconocer que me gustan y son una buena fuente de información.
Pensaba que de esta forma iba a ser menos dura e invasiva la sensación de penetración, así que respiró hondo y volvió a lo suyo, usando su lengua como lo haría con su miembro, lo estaba excitando mucho hacer eso y escuchar los sonidos de placer que ella emitía. Después de unos minutos así empezó a maldecir por dentro, frustrado, se le estaba cansando la lengua y no parecía que fuera a acabar pronto, así que decidió terminar con sus atenciones y volver a lo que estaban haciendo antes juntos, así descansaba un poco.
-Ahh…ah –Kohaku seguía gimiendo y respirando aceleradamente- Senku, eso fue increíble, gracias.
Él se acomodó nuevamente a la altura de ella, y le acarició la cintura, mirándola complacido, pero con una mirada de lo más cálida y suave.
- De nada, y eso que no pude hacerte tener un orgasmo, pero no todo está perdido todavía. Si me permites, quiero sacarte ya este vestido, está haciendo mucho calor y también quiero sentirte de otra forma.
- Bueno, pero tú también deshazte de la tuya, que no es justo ser la única así de expuesta.
Senku se tensó de pronto, ya sabía que se lo había pedido él, era lo justo y tenía que pasar, pero eso significaba que estaban ya a un paso del no retorno...y de pronto le dio inseguridad de mostrarse desnudo ante ella. Estaba con una erección insoportable ya, eso era seguro, tenía que hacer algo al respecto.
Se desnudaron mutuamente, y los dos se ruborizaron muchísimo al verse completamente desnudos. Hicieron amagues de cubrirse un poco sus intimidades, pero después se vieron a los ojos y rieron juntos, era ilógica a esta altura tanta timidez. Así que abrazándose se volvieron a echar sobre las bolsas de dormir. Algo había cambiado en la cara del científico, ya no sonreía.
- ¿Qué pasa Senku? Perdiste esa sonrisa arrogante y confiada –le dijo ella provocándolo, pero un poco preocupada
- Todo está bien, Kohaku. Es sólo que de pronto caí en cuenta de lo que estamos haciendo. Hace un rato no admitía ni que me gustabas y ahora...estamos así.
- Sí, es una locura. Pero una buena –quiso ponerse ella encima de Senku esta vez, pero él la agarró de las muñecas y la volvió a girar, aprisionándola con su cuerpo. Se sonrojó mucho más al darse cuenta de que podía sentir bastante claro el miembro de él, cerca de su intimidad.
- No leona, déjame. Para lo que tengo en mente primero, me conviene a mí estar arriba. Tranquila, todavía no voy a entrar.
- Maldito, no sé cómo puedes decir esas palabras tan tranquilo. Pero sé que quieres ser claro y tranquilizarme, así que gracias por eso.
Él le respondió con un beso, entrelazando ambas manos, y comenzó a mover nuevamente su pelvis, frotándose contra ella. Resopló y gimió ante la sensación, esta vez sí que estaban piel contra piel y era todo muy intenso y caliente, por no decir que estaba sintiendo bastante alivio al poder satisfacer un poco sus necesidades. Hacía movimientos de empuje redondeados y amplios, cuidando de hacer una buena presión contra el clítoris y el centro de Kohaku, hasta que la sintió acompañar nuevamente sus movimientos, intensificando mucho las sensaciones para ambos. Podía sentir lo excitada y húmeda que estaba ella, lo cual hacía todo más suave y resbaladizo. Gimieron y jadearon juntos, cada vez más fuerte a la vez que aumentaban la velocidad e intensidad de los movimientos.
De pronto sintió que Kohaku se estaba poniendo tensa y se preocupó, pero cuando escuchó que su respiración se estaba entrecortando y que ella soltó sus manos para abrazar fuertemente su espalda, se dio cuenta que era porque quizás sí estaba próxima a tener su orgasmo esta vez. Tomó una respiración profunda y siguió moviéndose, esforzándose por aplicar más presión y velocidad, abrazando la cabeza y hombros de Kohaku mientras la sentía gemir cada vez más fuerte pegada a su oído, y comenzaban a temblar un poco sus piernas.
- ¡Vamos! ¡Vamos! ¡Déjate ir! –le susurró con una voz casi salvaje, llevándolos a un ritmo que nunca pensó que podía sostener con su falta de fuerza física. Mierda, tanta intensidad también lo estaba llevando al límite a él también, al no haber hecho esto antes con una mujer lo abrumaban las sensaciones placenteras que sentía. Pero tenía que durar un poco más, al menos hasta que ella acabara. Esta vez no iban a tener todo el sexo que pensó, pero estaba bien así también, había sido muy interesante.
Como respondiendo al comando del científico, aunque no lo entendía del todo, Kohaku se concentró en esas sensaciones increíbles que se lo sentía como un volcán a punto de estallar, y en un momento soltó un grito de placer cuando sintió la "erupción", incontrolable dentro de su cuerpo, que la dejó viendo todo negro y le pareció que hasta se le había desconectado el cerebro por unos segundos. Su cuerpo tembló incontrolablemente y quedó con la boca abierta conteniendo otro grito, pero cuando volvió en sí fue ella la que escuchó a Senku gemir fuertemente y sacudirse un poco, al tiempo que sentía algo líquido y caliente entre ellos, volviéndolo todo más resbaladizo, hasta que él se quedó quieto.
- In…cre…í…ble –lo abrazó fuertemente de la emoción que sentía, nunca se imaginó sentirse así ni entendía bien lo que había pasado, pero había sido demasiado bueno.
- Sí…demonios, no voy a poder moverme por varias horas, Agoté todas mis escasas fuerzas, vas a tener que disculparme leona, pero no vamos a poder seguir por hoy. Creo que es lo mejor de todas formas, lograste tener un orgasmo y no sufriste la incomodidad de la primera penetración que a muchas mujeres le molesta.
- No te preocupes, lo pasé muy bien la verdad. Para no tener experiencia tampoco, hiciste todo muy bien Senku –se rió feliz y satisfecha, maravillada con este hombre que cada día la enamoraba y sorprendía más con lo dedicado que era. Lo abrazó y le besó en la mejilla-. Y lo mejor es que fue contigo.
- Bien, me alegro entonces. Gracias Kohaku, yo también lo pasé genial…contigo.
- Y ahora también tengo más conocimientos para la próxima vez…quiero hacerte cosas como las que me hiciste, así que profesor Senku, espero ansiosamente estar bajo su guía… ¿qué tal mañana continuar las enseñanzas?
- Será un placer, y muy interesante de ver lo que la leona de la aldea Ishigami puede hacer.
Rieron juntos, muy sonrojados y cansados, y se abrazaron hasta quedarse dormidos de lo exhaustos y relajados que estaban.
(Continuará….)
