A la mañana siguiente, Senku se despertó sintiendo mucho calor, y eso que no era un día fuerte de verano. Encontró la fuente de la radiación calórica a su lado, era Kohaku, durmiendo medio abrazada a él. Bueno, nunca había despertado con una mujer al lado, así que entendía su incomodidad ante no saber bien qué hacer o cómo correrla sin despertarla. No es que tuviera mucho que hacer en ese momento, pero quería levantarse para ordenar sus pensamientos. Repasó mentalmente su situación y se dio cuenta que todavía estaban los dos desnudos, y la luz brillante del sol no dejaba nada sin ver. No le incomodaba particularmente, pero no sabía cómo iba a reaccionar ella… "la mañana después" era otra situación que ignoraba cómo manejar, y no había lógica posible a la que recurrir en ese caso.

Al rato se dio cuenta que le faltaba algo…la sensación de su brazo izquierdo, atrapado bajo el cuerpo de Kohaku. Encima que no era muy fuerte, no se podía imaginar cuánto hacía que se le había dormido el brazo, de seguro le iba a doler como un demonio cuando lo recuperara. Trató de sacarlo cuidadosamente, pero al más mínimo movimiento que hizo se dio cuenta que la había despertado.

- ¿Senku? Buen día – dijo con una mirada soñolienta pero feliz.

- Buen día Kohaku…lamento despertarte así, pero realmente agradecería poder reactivar la circulación de mi brazo, muévete un poco

- Qué gruñón, podrías ser un poco más amable. Ya me…-se intentó sentar rápidamente, pero se encontró con la visión del cuerpo desnudo de Senku, y ella no estaba en distintas condiciones, así que se sonrojó furiosamente y torpemente se volvió a tirar al piso, tapándose como podía sus partes privadas. Claro, se habían dormido sobre la bolsa de dormir, no había ni una manta ni tela que los cubriera. Senku se rió, y ella lo miró enojada.

- Vamos leona, ¿otra vez con lo mismo? Anoche nos vimos todo lo que había por ver.

- ¡Pero era de noche! Se veía menos, y era otra la situación. Que hayamos hecho eso no significa que puedes andar viéndome cuando se te dé la gana, pervertido. Tengo mi privacidad, y mi honor.

- Ya, ya, lo que digas. Pensé que te ibas a levantar un poco más romántica, pero me alivia ver que eres la de siempre, así será menos incómodo lo que pase de ahora en adelante.

- Mmm… ¿y qué quieres que pase con nosotros? –preguntó Kohaku dubitativa, pero con una mirada divertida.

Ella pensaba que iban a continuar con lo de la noche anterior, bueno, quizás no tan pronto, pero eso es lo que quería. No entendía cómo de la noche a la mañana podía sentirse tan atraída y al científico. Aunque si lo pensaba bien, al recordar la sorprendente pasión y destreza que él mostró anoche, sí lo podía entender, y claramente quería más, mucho más. Pero lo vio fruncir un poco el ceño, levemente sonrojado. Quizás estaba pensando lo mismo que ella.

- No lo sé, eso lo iremos viendo conforme pase el tiempo. Por lo pronto, en cualquier momento pueden aparecer o llamarnos los demás, así que mejor vistámonos y no demos ninguna sorpresa, si se entera tu padre creo que nos mataría.

- Sí, es cierto –se apuró a buscar su vestido, pero una vez que se vistieron y ya Senku estaba por salir, lo frenó tomándolo de la mano. – Senku, no me arrepiento para nada de lo de anoche…y creo que sabes que quiero…hacerlo todo contigo –terminó diciendo en un susurro, no podía contener su vergüenza.

Él se quedó viéndola unos segundos sin decir nada ni moverse un milímetro, pero finalmente reaccionó y le sonrió, dedicándole la mirada más cálida que tenía y apretándole la mano en señal de que entendía.

El día continuó normalmente, todos los del reino científico comenzando a planificar cómo iban a desarrollar las investigaciones, quiénes iban a restaurar el barco y las herramientas que perdieron, y todas las actividades necesarias. Si bien Senku y Kohaku actuaban como siempre, no pudieron evitar ciertas miradas especialmente amables entre ellos, o algún roce o contacto físico cuando pasaban cerca. Eran muy sutiles, pero a la vez evidentes de un nuevo tipo de cercanía entre ellos. No pasó desapercibido para algunos de los más perspicaces del equipo, entre ellos Ryusui y el Gen.

- Ey, Mentalista… ¿es mi imaginación o hay algo distinto entre esos dos? Ya sé que pasaron muchas cosas estos últimos días, pero hay algo raro aquí –Ryusui se sostenía la barbilla con una mano, con una sonrisa de lado.

- Ooh, pero qué perceptivo eres capitán. Sí, parece que nuestro querido Senku-chan ha despertado su lado ilógico en las últimas horas, algo me dice que la hija del ex jefe de la aldea fue la causante de eso.

- Jajaja, así que en esas estamos. Lo sospechaba, si yo le pasara tan cerca a Kohaku tantas veces creo que ella me alejaría a golpes. Y yo que quería ser el primero en divertirme de esa forma, pero bueno, ya me las pagará ese científico. Nada mal, nada mal, es una bellísima y fuerte dama Kohaku, me extraña que no haya pasado algo como eso antes.

- El único amor y devoción de Senku es hacia la ciencia. Pero a veces las fuertes crisis y situaciones de vida o muerte despiertan…otros instintos además del de supervivencia. Nada como darse cuenta de la posibilidad de una pérdida grande para lograr la sinceridad de una persona.

- Pero nadie dijo que a la ciencia no le gusta compartir –y riendo por lo bajo esos dos siguieron su trabajo.

Se hizo de noche, y gracias a Francois y su increíble eficiencia y habilidad cocinera, esa cena fue realmente un banquete en el cual todos siguieron festejando la contundente victoria y relajaron por unos momentos. Kohaku seguía con la mirada a Senku bastante seguido, lo veía hablando animadamente con Chrome, Gen y Kaseki. "Seguro están hablando del próximo invento del reino científico" pensó para adentro mientras sonreía. Pero realmente se estaba poniendo ansiosa, sin saber si la noche iba a terminar ahí entre tanto festejo, o si cabía la posibilidad de volver a compartir un momento privado con el joven. Decidida, se acercó al pequeño grupo de hombres.

- Bueno yo me retiro a descansar por hoy, disculpen, pero creo que bebí un poco demás entre el sake y el vino –mintió– y mañana seguro hay mucho que hacer.

Chrome y Kaseki le desearon las buenas noches, mientras que con Senku se miraron fijamente por unos segundos con una minúscula sonrisa en sus rostros. Pero su complicidad fue interrumpida por Gen, que con su voz cantarina dijo:

- Espera Kohaku-chan, no puedes irte sola si es que estás un poco mareada. No sería muy caballero de nuestra parte, ¿verdad? –sonrió maliciosamente- Senkuu-chan, vamos, sé un buen chico y acompáñala. Y no querríamos que se descomponga por haber mezclado alcohol, quédate con ella para asegurar que duerma bien, vamos.

Los aludidos se quedaron de piedra por un segundo, no sabían cómo pero era evidente que el mentalista sabía que había pasado algo entre ellos, y lo peor (o lo mejor) era que con mucha sutileza les había liberado el camino para que se queden solos. Así que disimulando lo mejor que pudieron, se despidieron de los otros y se fueron a la cabaña del reino científico.

- Senku, ¿crees que Gen se dio cuenta? Y eso que no hicimos nada distinto.

- Diez billones por ciento seguro que sí. No te olvides que conoce y sabe leer muchos patrones de comportamiento humanos, no lo subestimes. Pero tendremos que agradecerle esta vez, fue muy oportuno.

O sea que Senku estaba también festejando por dentro que tenían un rato para ellos solos, no era la única ansiosa. Siguieron caminando bajo la luz de la luna, Kohaku era una madeja de nervios por dentro, sin saber qué hacer. Si agarrarle la mano, si entablar más conversación hasta llegar, si callarse. No le gustaba la idea de quedarse callada todo el camino, parecía tan frío...y evidentemente iba a pasar algo más entre ellos, pero tampoco quería que fuera algo forzado, ya que no veía señales afectuosas del peliverde de hacer algo más que compartir un momento de pasión. Se gustaban mutuamente, eso dijeron, pero de ahí al amor había mucha diferencia.

Todo esto y más iba pensando ensimismada hasta que sintió la mano de Senku en su cintura. Dio un pequeño salto de sorpresa, pero siguió caminando, viendo que él miraba fijo hacia adelante sin dar señales de querer decir nada, pero con una sonrisa y un leve tono rosado en sus mejillas. "Así que nuevamente estamos pensando lo mismo, y somos los dos nuevos en esto" pensó, y sonriendo ante la dulce timidez del joven, se acercó más a él y también pasó un brazo por detrás de su espalda, y así siguieron el resto del camino.

Una vez que llegaron, se echaron en un colchón de paja que había, y se quedaron un rato viendo por la ventana la noche estrellada. Disfrutar el momento de esa forma también era relajante y se sentía bien, no había apuros. Senku estaba increíblemente tranquilo, quizás porque al fin disfrutaban de un breve tiempo de paz, pero secretamente se daba cuenta que había sido un necio por negarse tanto tiempo a interesarse en alguna chica, y que si bien era cierto que durante el día su mente se había desconcentrado para ver en qué andaba Kohaku, por lo menos se mantenía con buen ánimo todo el rato. Y a quién quería engañar, sus hormonas adolescentes estaban más despiertas que nunca, así como su imaginación. Así que compensaba sus inseguridades con su férrea convicción y conocimientos, si sabía la teoría, lo demás seguiría su curso natural, o eso creía.

Así que se decidió por dar esta vez él el primer paso, y pasó un brazo bajo el cuello de Kohaku, de forma de hacerle de almohada y aprovechar para hacerle suaves caricias en el brazo con la punta de sus dedos, mientras seguía mirando el cielo. Ella se sorprendió un poco, pero le encantó la ternura de la iniciativa, así que se acurrucó contra él, refugiándose en su calor corporal.

- Sabes…no puedo creer que las personas realmente llegaron a donde están las estrellas.

- Sí, en realidad sólo hasta los planetas de nuestro sistema y un poco más, pero es increíble lo que puede lograr la ciencia y la determinación de las personas.

- La tuya especialmente Senku. –le dijo abrazándolo más fuerte- Desde que te conocí, eso fue lo que me cautivó, todo a base de esfuerzo y conocimiento, y confiando en la fuerza y las habilidades de los demás. No dudo que tu llevarás a las personas nuevamente hasta allá arriba.

- Sí, nada nos detendrá, eso es diez billones por ciento de seguro. Y cuando revivamos a todos, de a poco devolveremos el mundo a su antigua gloria. Aunque esta vez controlando el daño ambiental y el exceso de poder concentrado en unos pocos para evitar matarnos con lo que costó revivirnos, o eso intentaremos. Nos cuidaremos entre todos.

La miró con su sonrisa confiada nuevamente, y ya que estaba con tanta confianza encima y sintió un calor cerca de su pecho cuando dijo eso último, se giró un poco para acercarse mucho a la cara de Kohaku, tanto que sus narices se rozaban.

- Leona, qué serios nos estamos poniendo. Si no me callas pronto, vamos a reflexionar hasta dormirnos.

- Entonces me parece que tengo que hacer algo al respecto para evitarlo.