Dicho esto, la amazona acortó la escasa distancia que había entre ellos y lo besó con dulzura, y al sentirse correspondida no pudo evitar sentir un fuego en su interior y seguir besándolo cada vez con más intensidad, hasta que eran un enredo de manos, piernas y besos. Siguieron así unos minutos, hasta que ella se giró para ponerse encima de él y se separó un poco para mirarlo.
- Esta vez déjame un poco a mí, ¿de acuerdo?
- Estoy en tus manos leona –le dijo con una sonrisa juguetona, apoyando ambas manos en su fina cintura. ¿Cómo no se había dado cuenta antes lo hermosa que era? Tenía muchas cosas de qué preocuparse en ese momento como para dedicarle ni un segundo a una relación romántica, pero no podía creer lo que se estaba perdiendo.
Totalmente decidida a demostrarle que ella no se iba a quedar atrás con las buenas atenciones, colocó una de sus manos sobre el pecho de Senku, al tiempo que deslizaba la otra atrás de su cuello, tirándole ligeramente de sus mechones encrespados. Lo oyó gruñir bajo, pero como también sintió que apretaba más fuerte su agarre en la cintura de ella, se dio cuenta que fue algo bueno. Luego de seguir con unos besos que los derretían a ambos, Kohaku le mordisqueó ligeramente la línea de la mandíbula, cosa que sacó varios suspiros de él. Luego siguió por el cuello, a ella le había fascinado esa sensación, y pensaba que él también lo iba a disfrutar. No se equivocaba, y cuando combinó esos suaves mordiscos con besos húmedos, lo escuchó gemir más fuerte que antes. Envalentonada, le dedicó esas apasionadas atenciones a todo el cuello del científico, y comenzó a bajar por la clavícula.
Intentaba ignorar el hecho de que la ropa de Senku le estaba bloqueando y molestando, pero llegó a un punto en el cual debía quitársela. Estaba impaciente, y la ropa de Senku le había parecido siempre extraña (y teniendo a Yuzuriha para diseñarle algo mejor, él seguía insistiendo con su vestido…porque era un vestido, no tenía pantalones como los demás de la aldea, mucha ciencia y avances, pero él seguía vestido como en sus inicios del nuevo mundo de piedra), así que optó por dar rienda suelta a sus instintos y le arrancó la ropa de un tirón.
- ¡No! ¿Qué demonios hiciste con tu fuerza de gorila? ¡Destruiste mi ropa, maldita seas! –le gritó Senku entre sorprendido y enojado, levantándose un poco del piso con ella encima.
- Cállate, ya era hora que cambiaras ese sucio vestido de una vez. Se interponía y me molestaba. Y como me vuelvas a decir gorila, lo vas a lamentar.
- ¿Y quién te crees que eres para decid..? –no terminó de quejarse cuando Kohaku lo empujó nuevamente contra el colchón al tiempo que le daba un beso dominante para callarlo.
Aprovechando el ímpetu, comenzó a recorrer entre besos y mordiscos el cuerpo de Senku, especialmente su pecho, costillas y sobre sus abdominales. Él era flaco, pero bien musculado después de dos años de arduo trabajo en ese nuevo mundo, y descubrió que le gustaba mucho su cuerpo. Y el científico había dejado de quejarse para concentrarse en contener unos jadeos de placer, nunca nadie lo había besado así, por lo que eran sensaciones nuevas de sitios que no imaginaba que se podían sentir tan bien de ser tocados. Kohaku siguió descendiendo hasta que se topó con el calzón de Senku, y se sonrojó furiosamente al notar que ya había un bulto muy prominente. Su seguridad se esfumó en un segundo, y Senku lo notó, y le sonrió divertido.
- ¿Qué pasa, no vas a hacerte la tímida ahora, no? ¿Qué vas a hacer con esta situación? Que tu solita generaste, diez billones por ciento seguro de eso.
- No…es que –luchó contra su timidez- quiero hacer algo como lo que me hiciste ayer a mí, sólo que no sé bien qué hacer.
- Kohaku, aunque podría estar contradiciéndome, la verdad es que tampoco es que hay mucha ciencia aquí. Haz lo que sientas, mientras no seas muy brusca o no me lastimes va a estar bien. No podemos ser perfectos a la primera, es cuestión de práctica –agregó con una risa pícara-
- Está bien, y dime si hago algo mal, o si voy bien, ¿de acuerdo?
Acercando su mano con incertidumbre, la apoyó ligeramente contra la entrepierna de Senku, y ligeramente movió su mano en forma de caricia por encima de la última prenda que le quedaba al peliverde. La dureza y el calor que emanaba la estaban poniendo a cien, y cuando vio a Senku revolverse y gemir suavemente, decidió arrancarle también el último pedazo de tela que lo cubría. Se echó para atrás muy avergonzada cuando vio al miembro en todo su esplendor, ansioso por más toques, y prácticamente mirando al piso se volvió a acercar y estiró una mano para rodearlo con cuidado. Era muy suave y tremendamente cálido, parecía una roca pero al tacto descubrió que también era "tierno", y la forma en que Senku levantaba y bajaba su pelvis al sentirla tocarlo le sacó una sonrisa a su rostro. "Puedo hacerlo" pensó, y tomando como guía esos movimientos del joven, continuó moviendo su mano arriba y abajo, y alternando más y menos presión según lo escuchaba jadear.
Senku estaba conteniéndose un poco. Hacía bastante que no se tocaba, tan ocupado que estaba en otras cosas, pero encima disfrutar de este placer "a manos de" la chica que le gustaba, era demasiado bueno. Pero de pronto sintió algo mucho más increíble, y completamente nuevo, como un fuego que le paró los pelos de todo el cuerpo, aunque la sensación también era como sedosa y húmeda, todo junto fue como una sobrecarga para su buen cerebro. Cuando logró reunir algunas neuronas para obligarse a mirar lo que pasaba, se dio cuenta que Kohaku se había animado a poner su boca donde antes estaban sus manos.
- Nada mal leona, nada mal –dijo entre gemidos- Y sin que te dé ninguna indicación, eres fascinante.
Kohaku se sonrojó orgullosa, mientras se dedicaba a lo suyo. Había dudado si animarse a hacer eso, pero recordó que el día anterior él le había hecho tantas cosas increíbles, que sintió que quería verlo derretirse ante las mismas sensaciones. Le era extraño y hasta levemente incómodo, tenía que reconocerlo, pero valía la pena sólo por ver al siempre tranquilo científico fuera de control. Hasta se animó a girar su mano sobre su miembro al tiempo que lo hundía en su boca. Esa sensación de tenerlo a su merced estaba siendo adictiva, y lo empezó a hacer con más intensidad, pero de pronto sintió las manos de Senku sujetarle los hombros, y en un segundo no sólo se sentó, sino que la empujó para quedar él sobre ella, jadeaba como si hubiera corrido una carrera. Pero se las arregló para mostrar una sonrisa de lado, justo antes de susurrarle al oído.
- Lo lamento, no había otra forma de pararte, y si seguías así se iba a acabar todo antes de llegar a lo más interesante, diez billones por ciento seguro.
Dicho esto, y sin dejarle un segundo para replicar, la besó muy profundamente en la boca, lenguas danzando y explorándose, quizás lo hizo para disuadirla de quejarse. Su destreza mejoraba exponencialmente, y tenía una excelente memoria para recordar lo que más le había gustado a la rubia el día anterior. Pero esta vez parecía más desesperado, y mientras le besaba el cuello haciéndola gruñir de placer, le iba levantando el vestido hasta que de un tirón se lo sacó por la cabeza, lo lanzó sin mirar a dónde, y siguió besándola, entrelazando sus dedos fuertemente. No entendía bien de dónde salía tanta pasión y casi desesperación, él era uno de los más serenos y siempre lógicos de la isla Ishigami, eso lo llevó a las grandes cosas que logró con los habitantes, pero ahora parecía otra persona, quedaba poco y nada de su actitud fría y hasta de rechazo hacia las cuestiones amorosas. Pero el cambio no estaba nada mal, para nada mal.
- Sabes, ayer no puedo creer cómo pasé por alto una parte tuya que es de lo más excitante. Vamos a probar cuánto te gusta esto- dijo con su sonrisa arrogante y confiada.
Sin perder el tiempo, bajó su cabeza hasta acercarse a los pechos de Kohaku, y comenzó a besar y mordisquearlos alternadamente. Escuchó un gritito de sorpresa de ella, y lo envolvió fuerte con las piernas alrededor de su cintura.
- ¡Senku! No….dioses, se siente increíble, pero…
- Shhh, cállate y disfruta. Pero suelta tu agarre de fuerza de gorila, o me vas a quebrar y se terminará toda la diversión, no lo arruines –agregó con una mueca de dolor, ante lo cual ella inmediatamente aflojó su apriete.
Respirando más relajado, volvió a su excitante tarea, y esta vez decidió besar y chupar un pecho mientras acariciaba el otro, rodando y apretando juguetonamente el pezón entre el pulgar y el índice. A esta altura Kohaku ya no podía contener sus gemidos, y agarró a Senku de su cabellera, tirándole un poco el pelo en su desesperación, pero lo soltó inmediatamente preocupada de que otra vez lo estuviera casi lastimando…hasta que notó que ese tironeo sólo lo puso más intenso y salvaje, haciéndola temblar de placer.
- ¿Y Kohaku? ¿Qué tanto te gusta esto? –su sonrisa totalmente arrogante hubiera sido para pegarle, de no ser porque en este momento le sentaba bien, totalmente sexy.
- Lo suficiente para decirte cosas muy vergonzosas si me sigues presionando- ella no se iba a quedar atrás, este era un juego que podían participar los dos.
- Quizás lo haga, quién sabe. Pero lo haré de otra forma.
Ante la cara de sorpresa y sospecha que ella le puso, la volteó para acomodarla boca abajo mientras él se trepaba sobre ella, aprisionándola. Bueno, ambos sabían que no era tan fuerte como para lograr algo así, pero Kohaku estaba tan excitada por tantas deliciosas sensaciones que no le molestaba hacer de por una vez estar a su merced. Además, sentir el calor de sus cuerpos en contacto piel con piel era una sensación de lo más increíble, cada centímetro amoldado como si sus cuerpos estuvieran hechos para encajar perfectamente.
Entonces el científico atacó su cuello con un mordisco sensual desde atrás, la verdad era un acto y una postura prácticamente animal (adiós a las últimas neuronas que cuidaban su lógica), pero fue una acción instintiva, y sintió cómo le recorrió un escalofrío en todo el cuerpo de su querida guerrera. Ella no se pudo contener y se empujó para quedarse apoyada sobre sus brazos, a lo cual él la dejó porque aprovechó la oportunidad para deslizar sus manos alrededor de ella, una tocando sus pechos mientras con la otra la atraía a él desde la cintura. Sosteniéndola con fuerza, se dedicó a hacer un camino de besos apasionados a lo largo de toda su columna, saboreando su piel tan suave y cálida, hasta terminar dando un suave mordisco en una de sus nalgas. La escuchó jadear fuerte y sacudirse involuntariamente, así que comenzó a plantar muchos más besos a lo largo de todo ese bello y voluptuoso trasero que tenía. Luego de un rato así, satisfecho con sus atenciones, volvió a recorrerle la espalda a besos, ascendiendo hasta acercar su boca al oído de ella y hacerle sentir su respiración caliente.
- Maldición Senku, me vas a volver loca. Necesito más, te necesito ya.
- Me siento halagado, pero déjame comprobar primero si dices la verdad –dijo con una risa baja, mientras deslizaba la mano que estaba en la cintura hasta tocarle su intimidad. La verdad es que durante todo el día hizo lo posible por recordar todas las anécdotas y consejos que escuchó sobre complacer a las mujeres, y principalmente todos los detalles sobre anatomía que había leído alguna vez, y además dio rienda suelta a su imaginación, todo con el objetivo de verla totalmente complacida, así que planeó y recordó cuidadosamente toda una secuencia que estaba diez billones por ciento seguro que funcionaría. No iba a querer estar con otro hombre que no fuera él después de eso, lo aseguraría. Por unos segundos mostró esa expresión terrorífica que parecía de lo más malvada para los demás, pero por suerte ella no la vio porque estaba de espaldas a él.
La sintió estremecerse y moverse, y empezó a acariciar con movimientos circulares todo alrededor de su sexo. Ciertamente estaba muy húmeda y lista para más, y su miembro respondió poniéndose casi dolorosamente duro, pero todavía quería darle un poco más de placer y jugar con ella, así que la volteó nuevamente boca arriba, y sin pensarlo dos veces le separó sus piernas y hundió su cabeza entre sus piernas. La escuchó gritar sin poder contenerse, pero esta vez quería provocarla hasta escucharle rogarle. Muy ligeramente, como una pluma, acarició con la lengua sus labios, primero los exteriores, y luego los interiores. Cuando la sentía ponerse un poco rígida se movía y le besaba la cara interna de los muslos, para después volver a lo que hizo anteriormente, varias veces yendo y viniendo, realmente volviéndola loca. Subiendo la apuesta, esta vez colocó la punta de su lengua rodeando su clítoris, tratando de dibujar círculos como si lo estuviese delineando, y sólo cuando la escuchó gemir tanto que parecía que lloraba, se decidió a lamerla profunda pero rápidamente, para después aspirar largamente su botón mágico con un beso, y ahí sintió cómo ella temblaba y como convulsionaba sin control, ahogando un grito de placer con la boca y los ojos completamente abiertos.
Dejándola recuperarse y descansar un minuto, se colocó con cuidado sobre ella, y le dio suaves besos en las mejillas y en la boca, mientras que le acariciaba la cabeza con los pulgares. No sabía en qué momento le agarró esa actitud tan cariñosa, simplemente le nació, sentía un calor en el pecho insoportable cuando la veía a los ojos. Demonios, ¿podría ser que se estaba enamorando de verdad?
- S…Senku. No lo puedo creer, creía que me iba a desmayar del placer –lo abrazó con toda la emoción que pudo transmitirle, y sonrió feliz antes de seguir- perdona, espero no molestarte con esto pero…. esta vez sí parece que me he enamorado totalmente de ti.
- Ah, no te preocupes. Hace dos años eso mismo me había resultado increíblemente agobiante de tu parte…pero quiero que sepas que ya no, de hecho, tengo que confesarte que me hace un poco feliz –le dijo un poco ruborizado. Le costaba horrores expresarse con el corazón, pero la verdad es que él era ante todo sincero, y eso era lo que sentía. - Así que, si estás de acuerdo, vamos a continuar con esto.
- Claro, es lo que más quiero. Confío en ti. Aunque somos los dos nuevos en esto, me sorprende tu seguridad y entrega en esto, así que soy yo la que está en tus manos ahora.
- Gracias leona. Bueno, no te preocupes, voy a ir muy despacio para que no te moleste al principio. Y antes de terminar, voy a salirme para disminuir lo más posible las chances de que quedes embarazada. Lo lamento, es la única forma que tenemos ahora en este mundo primitivo- La vio asentir con decisión, y que sus manos rodearon su cara para acercarlo y darle un beso, para después mover las manos hasta la espalda del joven.
Senku se acomodó mejor para frotar la punta de su miembro contra la entrada de ella. Hizo eso un rato, hasta que sintió que la lubricación natural de ambos era suficiente para facilitar la penetración. Como en cámara lenta, comenzó a entrar en ella, mirándola fijo para detectar cualquier expresión de dolor. Pero no la vio, claro que sí la vio abrir los ojos mucho y respirar bien profundo, como absorbiendo esa nueva e intensa sensación, pero no la notó incómoda. De hecho, cada segundo iba entrando más profundo, y no sintió que se topaba con nada (el dichoso himen tan doloroso… ¿no estaba?). Podía ser, había leído alguna vez que algunas mujeres no lo tenían, especialmente las deportistas o acróbatas, o incluso que algunas lo rompían sin darse cuenta andando en bicicleta…así que se decidió a preguntarle.
- Disculpa que te pregunte algo tan íntimo justo ahora, pero… ¿nunca sentiste que se te "rompió" algo en tu sexo mientras entrenabas o algo así? ¿O algún sangrado fuera de tu período?
- Creo que no, no lo sé. Entrené mucho y desde muy pequeña, así que no sabría decirte. ¿Por qué, pasa algo malo? –preguntó dubitativa y con algo de temor-
- No, todo lo contrario, eso va a hacer esto mucho más cómodo y te va a ahorrar una molesta sensación de dolor punzante, así que tranquila.
- Está bien. Se siente muy raro…tenerte adentro mío –su nivel de ruborizado y de vergüenza estaban al límite al decir eso- pero creo que en general se siente bien.
Senku asintió con una pequeña sonrisa, porque nuevamente su concentración se esfumaba al sentir el fuego sedoso que era su palpitante miembro dentro de ella. La mejor sensación de su vida, de hecho. Así que comenzó lentamente a moverse hacia atrás, para nuevamente enterrarse profundamente en ella, escuchándola gemir muy sensualmente al tiempo que sentía sus uñas clavadas en su espalda. Nada de eso ayudaba a su autocontrol, pero estaba reuniendo toda su voluntad para no ceder a sus instintos sexuales. Cada minuto la sentía relajarse más, hasta que en un momento ella comenzó a moverse en sintonía con él, sus caderas dibujando lentos pero apasionantes círculos, la danza íntima más perfecta que existiera.
- Kohaku… ¿puedo ir más rápido?
Ella lo miró a los ojos, esos fascinantes y atractivos ojos carmesí, que ahora estaban mucho más oscuros, animales y eróticos que nunca, con los párpados ligeramente entrecerrados que le indicaban que también estaba muy enfocado en disfrutar de esas sensaciones únicas. Asintió sin decir nada, y no pudo sino soltar unos gemidos más fuertes y graves cuando lo notó tomando más velocidad y a la vez penetrándola con más fuerza y decisión. No había nada que se le comparara, le encantaría hacer esto durante horas si fuera posible, era perfecto, y más con él.
Cuando Kohaku sintió que su interior parecía nuevamente un volcán preparándose para la erupción, de pronto Senku bajó la velocidad y potencia de sus embestidas, de hecho, paró totalmente y se alejó un poco para salir de ella. Ansiosa y desilusionada, lo miró interrogante.
- No te preocupes, esta vez todavía tengo más energía y control, pero quiero que cambiemos algo. Ven, ponte tú arriba ahora.
- ¿QUÉ? ¿Y…yo…yo? No lo creo, estábamos bien así. No quiero estar tan expuesta, no puedo ocultar nada.
- Vamos, vamos, estás siendo absurda, no seas tímida. Y si pretendes que yo haga todo el trabajo, estás muy equivocada. Tú tienes mucha más fuerza y resistencia que yo…y además te aseguro que se te vas a sentir bien. ¿O tendré que retirarte el título de leona?
- ¡Nunca quise que me llames así desde un principio! Es hiriente, me estás tratando de bruta y animal, es horrible para una chica. Yo te quité el título de caballero de mi cabeza apenas te escuché llamarme así.
- O si lo ves de otra forma, pensé en ti como alguien muy fuerte, protectora y que cuida a su manada –le dijo con una mirada cálida para apaciguarla.
Demonios, esa frase y esa expresión en el rostro le consumieron todo su espíritu de pelea a Kohaku. Pero por otro lado, no lo había visto de esa forma, y le resultaba mucho más agradable y hasta se sentía orgullosa ahora del apodo. Maldito científico inteligente, para todo tenía una brillante respuesta.
- Mmm de acuerdo. Hasta ahora tus ideas de pasarlo bien vienen siendo acertadas, así que confiaré en ti.
Se giraron para quedar ella sobre él, y apenas comenzó a acomodarse sobre Senku, él la agarró de las caderas con firmeza. Iba a protestar, pero la mirada de deseo que vio en su rostro le subió unos grados más de temperatura por dentro y por fuera, en el fondo le encantaba generarle tantas emociones a su amigo… y ahora amante. Él la ayudó a colocar su miembro en la entrada, y le hizo un gesto con la cabeza para darle a entender que podía bajar su cuerpo y comenzar a moverse a gusto, y así lo hizo.
Oh, tenía razón el maldito. Era notoria la diferencia, ahora podía sentirlo mucho más "apretado" y profundo, y las nuevas sensaciones la consumían de placer, lo único que quería era seguir disfrutando eso el resto del día…y de su vida. Había cerrado los ojos para concentrarse en el placer, pero al rato los abrió al escuchar a Senku jadear gemir y gruñir de una forma mucho más excitante que antes, lo cual instintivamente la llevaba a tomar un ritmo más intenso para ambos. Las manos en sus caderas sólo la sostenían al principio, pero luego sintió que él intentaba dirigir sus movimientos como en un círculo sobre él, y ahogó un jadeo al notar que eso le estimulaba internamente partes que antes no alcanzaba. Entendiendo la sugerencia, continuó ella sola con esos movimientos, y derretida de placer se empezó a doblar para apoyarse sobre el pecho de Senku, lo que también le daba sensaciones únicas, entre el calor que él emitía y la intensidad de lo que sentía dentro suyo.
Como ella no podía moverse tanto en esa posición como antes, Senku no se contuvo y la abrazó, al tiempo que reunía todas las fuerzas que le quedaban para empujar y penetrarla mucho más rápido y profundo que antes. Era absurdamente increíble, la mejor sensación de su vida, y ya ni le alcanzaban sus famosos diez billones por ciento de seguro para expresarlo. Casi podía compararlo con la felicidad que lo recorría cuando lograba un nuevo invento en ese mundo de piedra, y no quería traicionar a su amada ciencia al pensar que esto era aún mejor, pero sinceramente estaba comenzando a pensar que o era, tan sacado de sí que estaba. Continuando ese ritmo casi desquiciado (esta vez sí que no iba a poder moverse bien por los próximos días), sintió que el interior de Kohaku se apretaba y comenzaba a palpitar mucho más, y extasiado de orgullo y felicidad de saber que la estaba acercando a un orgasmo se aguantó como pudo para mantener el ritmo. Ya la escuchaba gritar en su oído, lo cual era doloroso, pero todavía más excitante.
- DIOOOS…¡sigue sigue sigue! ¡No pares ahora, te lo ruego Senku! Te lo juro que te lo recompensaré, pero sigue así por favor… voy a… voy a... AAAAH!
Y finalmente lo sintió, que las paredes internas de su leona se apretaron hasta su máximo, y temblaba y palpitaba ya sin control, fascinantemente intenso. Pero fue tan genial para él también que no pudo controlarse, su cuerpo le pidió a gritos su liberación, y su inexperiencia le hicieron imposible contenerse ni un segundo más, y al final acabó junto a ella... y dentro de ella.
Los dos jadeaban como si hubieran corrido sin parar hacia la punta de una montaña, luchaban por recuperar sus sentidos y el aire, con sus cuerpos todavía temblando un poco de lo descontrolado e intenso que había sido todo. Kohaku se había desplomado sobre el cuerpo del joven, y en cuanto se recuperó un poco se movió a un costado porque lo veía con la frente muy fruncida entre la falta de aire y la presión que sentía. Para ser tan frágil e inútil en físico y fuerza, no podía creer lo bien que había aguantado y todo lo que había hecho. Si antes pensaba que estaba enamorada, ahora no le quedaba duda alguna, y encima con esto lo había potenciado en "diez billones de veces" como le gustaba decir a él. Lo abrazó aunque de forma de darle un respiro, y le besó el pecho como demostrándole su adoración. Estaba completamente sudado, bueno, ambos lo estaban, pero no le molestaba en lo absoluto en ese momento. Él como pudo le rodeó el cuerpo con un brazo, acariciándola con el pulgar, lo único que se atrevía a mover en su estado de agotamiento total. ¿En serio esto había sido su primera vez? Bueno, primera vez y media, contando lo de ayer. Siempre había escuchado que ninguno de sus amigos se sentía orgulloso del primer encuentro, pero esto había sido demasiado bueno e inolvidable. Aunque otra cosa no se podía esperar de alguien con tanta determinación y brillantez como la suya, y más aún porque al fin logró canalizar sus sentimientos que venía tapando y negando hace tanto tiempo. Tuvo que abofetearse mentalmente ante ese momento de vanidad, pero igualmente sonrió secretamente orgulloso. Hasta que se dio cuenta de algo, y casi se le para el corazón.
- Oh no… nonono… NO. Maldición, no puede ser, qué imbécil que soy. DEMONIOS, LA CAGUÉ
Saliendo se su ensoñación y preocupándose por la tensión que sentía en él y su voz, Kohaku se levantó un poco, alarmada.
- ¿Qué pasa Senku? ¿Qué sucede?
- Me vas a matar leona, me vas a matar diez billones de veces, y me lo voy a merecer.
- ¿Puedes ser claro? ¡Y contrólate, no entiendo lo que está mal, no tengo nada que reprocharte!
La miró tapándose la boca, los ojos rojos casi saliéndose de las cuencas, y su mano temblaba ligeramente. La estaba asustando, mucho. Pero llevó la mano de su boca a los ojos, no se atrevía a mirarla, aunque tenía que explicarle.
- Que no cumplí mi palabra, y la cagué fuerte, porque creo que habrás notado que acabé adentro tuyo, no alcancé a salirme- Corrió un poco los dedos para ver un poco la expresión de Kohaku, primero seguía confusa, luego comenzó a abrir los ojos al darse cuenta y se quedó unos segundos con la boca abierta ante la realización.
Senku cerró los ojos con fuerza ante la paliza que probablemente le iba a dar (y bien merecida) … pero no sintió nada. Hasta que sí sintió una mano en su mejilla, y frunció toda su cara preparándose para el intenso dolor. Sin embargo, no fue un golpe, sino una suave caricia lo que hizo contacto con su rostro. No entendía, pero se animó a abrir un poco los ojos. Ella lo miraba, pero con una mirada de lo más cálida y dulce. Ok, ahora sí que no entendía y se sentía completamente jodido.
- Senku... tranquilo. Primero, no cambiaría por nada del mundo lo que acabamos de hacer, y de la forma que lo hicimos, con las consecuencias que pudiera haber. Te amo…. De verdad lo hago, y puede ser muy pronto para decir esto, pero si hoy mismo me pidieras que nos casemos, lo aceptaría sin dudar – vio cómo los ojos de él se abrían y brillaban, con un hermoso sonrojo en toda su casa– Lo mismo si después de esto…quedara embarazada. Esperemos que no, porque puede ser inoportuno y difícil en este momento, pero no te culpo por eso, ¿de acuerdo? No sé si te tranquiliza esto que voy a decirte, o si cambia en algo las probabilidades, pero tuve mi período hace una semana. Tú eres el científico sabio, y creo que hasta sabrías mejor que yo las probabilidades de un embarazo con tus habilidosos cálculos.
- Bueno, también puedes quedar embarazada al día siguiente de que se termine tu período hasta donde sé, pero las probabilidades son mucho más bajas. Sí, ayuda…eso nos deja más tranquilos, y podemos preguntarles a las ancianas de la aldea si hay algo que hacer "después" para disminuir las probabilidades, aunque no sé si será tarde. Habrá que esperar.
- Pero… si les preguntamos eso, será muy evidente que... - su cara era roja como un tomate- al confesar eso, todos terminarían sabiendo o sospechando lo que hicimos. Puede que a mí no me importe, pero mi padre nos matará por hacer algo así fuera del matrimonio, él sigue muy firmemente las costumbres y la importancia del honor. Casi te mata cuando te divorciaste de Ruri.
- ¿Y qué? ¿No dijiste hace un momento que te casarías conmigo si te lo pidiera? – fiel a su maña, comenzó a escarbarse el oído con un dedo, mirando a un costado como sin darle importancia. Ella lo miró sorprendida sin creer lo que escuchaba– Por ahora lo dejaremos así, y en el caso de que se enteren y tu padre quiera matarme o que la aldea hable mal de ti por deshonor o lo que sea, nos casamos y listo.
- ¿Así nomás? ¿Nos casamos? Está bien que yo te lo dije porque lo siento así, pero si lo ves como algo sin importancia, no sé si me sigue gustando la idea. No quiero que lo hagas por obligación o sin interés de verdad, no quiero tu lástima –comenzó a angustiarse, se le hizo un nudo en la garganta y se quiso alejar de él. Senku vio su expresión de tristeza, y cuando se dio cuenta que ella lo había tomado de otra forma a lo que él pensaba, la agarró de las muñecas y la atrajo hacia así, abrazándola fuerte y susurrándole al oído.
- ¿Y quién te dijo que lo haría obligado, o que no me interesa? –No la dejó ni respirar de la sorpresa y la besó de la forma más dulce y amorosa que podía transmitir. Cuando sus labios se separaron, respiró hondo y siguió hablando en un susurro- No me subestimes, y no te confundas leona. Puede ser que una relación romántica no estaba en mi lista de prioridades, y me pareciera tonto y agobiante antes, ni que hablar de un matrimonio formal y todo…pero también tengo sentimientos además de un cerebro, y sé que hasta ahora ninguna chica me hizo sentir ni actuar de una forma tan ilógica y primitiva como sólo tú lograste. Cuando te encontré petrificada, tuve muchísimo miedo. Como nunca antes, de sólo pensar en haberte perdido…aunque con usar el cerebro un milisegundo sabía que podía revivirte, o haría lo imposible por hacerlo. Pero lo sentí, y creo que si eso era antes, ahora no puedo siquiera concebir vivir este mundo sin ti, y ni que hablar de verte algún día con otro hombre. Y ni que hablar si además realmente tuvieras un hijo mío adentro tuyo, eso está fuera de discusión. Así que, lógicamente o no, eso quiere decir que no quiero separarme de ti, y si eso es en forma de un matrimonio, así será, no me arrepiento ni lo cambiaría ni por toda la ciencia del mundo.
Wow, ese había sido el discurso más extenso y emotivo que le había escuchado soltar al científico en mucho tiempo, se había quedado dura procesando y saboreando cada palabra. Para colmo lo había dicho con la mirada más cálida y tierna que jamás le había dado, no dudaba un segundo de sus palabras. De hecho…
- Senku…lo que acabas de decir, sonó bastante como una propuesta de matrimonio, a decir verdad. Si mantienes tu palabra, no sé cómo podrás superarte la próxima vez, cuando sea de verdad- Lo vio sonreir de costado, e inspirar muy lenta y profundamente.
- Veo que no me tomas en serio, con lo que me cuesta decir estas cosas. ¿Y por qué habría de hacerlo una próxima vez "seriamente"? ¿Acaso esta no te resultó suficientemente clara?
Ahora sí que ella dejó de respirar, completamente y sorprendida con lo que acaba de escuchar. ¡¿Lo había dicho en serio?! La agarró totalmente desprevenida, pero aún así…
- De acuerdo, acepto tu proposición…y a ti.
- Así me gusta. Igualmente, por ahora sólo importa que nosotros lo sepamos, si podemos evitar que todos se enteren nos vamos a ahorrar muchas molestias en este momento. Todavía estamos lidiando con muchas dificultades, y no podemos darnos el lujo de perder tiempo valioso en festejos y tradiciones, ni desconcentrarnos hasta que resolvamos los mayores problemas. ¿Te parece bien?
- Claro, pienso lo mismo. Pero me hace feliz y siento que tengo mucha más fuerza al saber esto ahora.
- ¿Más fuerza? Si ya tienes la de un gorila, no sé si podré soportarte así, quizás sí me retracte de lo que dije –bromeó sabiendo que la iba a molestar.
- ¡Eres un maldito, ya vas a ver! ¡No soy una gorila, maldito escuálido y débil fideo de mijo!
Y así, peleando y riendo, pasaron el tiempo hasta finalmente echarse a dormir juntos, más felices y satisfechos de lo que habían estado jamás desde que se conocieron.
¡Hola! Al fin lo terminé. Espero que lo hayan disfrutado mucho, tanto como yo al escribirlo y fantasear con uno de los escenarios más perfectos y deseados para estos dos grandes personajes cuyo ship se hace desear tanto.
Suelo escribir muy largo, pero me encanta perderme en los detalles (y me encanta escribir). Y a los fans de Dr. Stone, y a los amantes del lemon, espero haberle hecho justicia. Es mi tercer fic (en la vida), así que me queda mucho por aprender. Gracias por leerlo y por su apoyo y comentarios, son muy felizmente recibidos!
