Hola, estoy feliz de tener ya casi terminado esto, y poder compartirlo con quien guste leerlo. Gracias Maria221B por tus comentarios, podríamos decir que el hobbie de Armando es dejar mujeres plantadas en el altar?... Bueno esperemos un poco para ver que tiene que decir él en su defensa. Saludos!

Capítulo 8:

Beatriz no entendía nada, las palabras de Armando no atravesaban la barrera que sentía crecer a su alrededor, de pronto sintió que el aire se espesaba y la empezaba a aplastar, el hablaba y hablaba y ella no escuchaba nada.

Solo sentía dolor y traición, era absurdo!

" es absurdo, nada de esto es lógico, él estuvo por casarse y que tiene eso que ver conmigo? Por que me siento traicionada? Y encima dice que no lo hizo, por mi… no no, tengo que salir de aquí, me ahogo, me ahogo…"

La presión en su cabeza fue insoportable y de repente todos sus sentidos volvieron a ella como en una caída libre y se la llevaron por delante. Se levantó de la silla en la que había caído en shock y llena de una energía nerviosa corrió a su habitación.

"las zapatillas, donde están mis zapatillas…"

Lo único que podía pensar era en salir de ahí, no quería verlo, no quería escucharlo… él estuvo a punto de casarse, quería huir de esas palabras, correr y correr y dejarlas atrás… él se iba a casar.

En verdad no tenía derecho a sentirse así, hace dos años ella no podía recordar que estaba haciendo, tal vez estaba con algún hombre, no recordaba, pero si sabía que no estaba planeando una boda, y si se iba a casar o pensó en hacerlo era porque estaba enamorado, había querido a una mujer lo suficiente como para querer pasar su vida con ella… no lograba entender su reacción, no tenía lógica ni era justo, pero no le importaba, su corazón se sintió herido y ese sentimiento era más fuerte que la lógica.

Armando la había seguido desesperado intentando que ella le hablará, vio como buscaba su calzado.

- Beatriz, no por favor, escúchame, hablemos… por favor que haces, contéstame!

Pero ella no atendía a sus palabras y paso junto a él y se dirigió a la puerta. Él se asustó entendiendo cuál era su objetivo.

- A dónde vas? Betty qué haces, a dónde vas?

Pero ella no contestó e intentó abrir la puerta, Armando la tomo del brazo impidiéndole salir, estaba al borde de un ataque de nervios, los dos estaban con los nervios alterados y ninguno de los dos podía pensar con claridad.

Betty se zafo violentamente de su agarre y le replicó fuera de si:

- NO ME TOQUES! NO VUELVAS A PONER TUS MANOS EN MI!

Armando se quedó pasmado ante esto y se enfado. Podía sentir como el viejo Armando estaba saliendo a flote, estaba al borde de la furia, un momento antes ella estaba consolándolo y siendo la Betty que tanto amaba, tan dulce y tierna y que lo hacía sentir protegido e invencible. Él se volvía loco por ella, y la quería de todas las formas posibles, como amiga, como mujer, compañera y sobre todo como amante. Él no podía recordar como era la vida antes de ella, como era vivir sin amarla. Ese sentimiento viajaba con él a todos lados y estaba incrustado tan dentro y tan fuerte que para él, amarla, era tan básico como respirar.

Y al siguiente instante ella estaba fuera de sí, queriendo huir de él y sin dejarlo hablar. No podía entender, había querido ser sincero con ella, no dejar ni una sola parte de su alma y de su vida oculta. Quería mostrarle cada rincón de su ser y que ella y solo ella entrara por completo en su vida y tomara el control de todo lo que quisiera. Y quiso empezar por contarle como hace dos años había estado a punto de casarse, pensó que se sentiría curiosa al respecto, que quizás le recriminara una vez más su cobardía y quizás se decepcionara de él, pero a pesar de eso estaba decidido a contarle todos y cada uno de sus secretos.

Y así empezar una relación basada en la verdad y sin secretos, para que el pasado lleno de mentiras que compartieron fuera sólo un borrón en sus vidas.

Pero por qué Betty se había puesto así? Ella se había enajenado y no quería escucharlo, y lo que había imaginado como una charla dolorosa pero renovante se había convertido en una pelea que se estaba poniendo más y más violenta.

Sabía que tenía que calmarse y averiguar que había salido mal, por que Betty se había puesto así, y antes de que la furia se apoderara de él recordó sus ejercicios de meditación y respirando en un compás logro recuperar la calma…

Betty volvió a girarse hacia la puerta y Armando firme pero delicadamente le volvió a tomar la mano.

Ella se giro dispuesta a hacer más que gritarle, pero se encontró con su mirada preocupada y llena de lágrimas, y Armando implorante le rogó que le dijera que pasaba.

Betty estuvo a punto de ceder.

" que haces Betty, que te sucede? Estás actuando como una imbécil, como una loca… míralo, lo estás lastimando, él no entiende nada, no sabe lo que sucede, y no tienes ningún derecho a sentirte traicionada por su pasado, no seas injusta"

Pero no pudo, ella no pudo ceder, la voz de la razón fue insuficiente para calmar su corazón herido. Necesitaba alejarse y estar sola para asimilar todo esto.

- No puedo, necesito salir de aquí.

- Déjame ir contigo.

- No, no… quiero estar sola, en este momento no puedo verte, ni hablarte.

- Beatriz no me hagas esto, te lo ruego escúchame-

- No, déjame ir, ahora mismo estoy siendo irracional y no puedo controlarlo, déjame ir y cuando esté lista hablamos.

- Pero al menos dime, por favor, que hice mal.

Betty respiro y sintió que se ahogaba con el nudo gordo en su garganta.

" que hizo mal?, nada, solo seguir con su vida y yo por eso me siento traicionada"

Claro que ni bajo tortura podía decirle aquello, el no había hecho nada malo y ella lo sabía, y aún así ella lo estaba lastimando. Él que desde que lo volvió a ver, no había sido nada más que dulce y tierno, la había tratado con respeto y no la había, ni una sola vez, agobiado con el pasado, dándole tiempo para asimilar todo, dejándole claro que no era el mismo hombre.

No se merecía esto, y lo peor de todo es que ni siquiera entendía que le pasaba a ella.

Pero Betty tenía un corazón irracional, que siempre había sido terco y orgulloso y que no atendía a razones, con nadie, y menos con él.

Su corazón había sido siempre más fuerte que su mente cuando se trataba de Armando, había sido su corazón el que siempre se entregó por completo a él, el que lo había perdonado y el que casi gana cuando ella volvió de Cartagena y se rinde por completo a una nueva oportunidad con Armando. Había sido ese musculo en su pecho el que no le había permitido ser menos exigente con los hombres y dejar de compararlos con él. Quizás por eso hasta ahora no había logrado enamorarse de otro. Y ahora era su corazón el que se había enojado.

De alguna manera sentía que mientras este seguía latiendo por Armando, manteniendo vivo su recuerdo y luchando una batalla para que Betty nunca dejara que su mente se impusiera, el corazón de Armando había ido por otro lado y le busco una sustituta.

Betty se sintió aún más mal por esto y sacando fuerzas de donde no tenía más, se soltó suavemente y con sinceridad le confeso :

- Nada, no has hecho nada mal, soy yo, soy yo la que ha hecho mal, porque todos estos años me crei que yo era la única para ti y en cambio tu quisiste lo suficiente a otra mujer como para querer casarte, y ahora no puedo aceptar eso. Ves? No has hecho nada mal, y quizás ahora te sientas feliz de librarte de esta mujer tan estúpida.

Armando se quedó de piedra, Betty estaba herida y una vez más había sido por su culpa. Y no importaba que ella no tuviera derecho a sentirse herida, que él no tuviera que dar explicaciones de su pasado, que ella no estaba ahí y él tenía que seguir con su vida, no importaba que había llegado a creer que nunca más la volvería a encontrar y que aunque lo hiciera nada entre ellos sería posible. Nada de eso importaba….

La había lastimado y lo entendía.

- Bueno, si lo entiendo, pero una última cosa quiero que sepas… tú no estabas ahí y estos 5 años te fue mejor que a mi, yo nunca, nunca dejé de amarte y añorarte, pero no sabía, Betty no sabía que tendría otra oportunidad contigo, yo solo quería dejar de sufrir. Lo entiendes? Quería dejar de sufrir y estar tan solo.

Betty cerró los ojos conmovida por su dolor, lo abrazo fuertemente y le levantó el rostro y lo beso.

- Lo se, no es tu culpa, lo sé… solo dame un tiempo para que lo asimile y te prometo que volveré.

Armando la miro y le hizo una pregunta que ella en ese momento no estaba segura de conocer.

- Y cuando vuelvas será que continuaremos donde lo dejamos o ya todo entre nosotros esta terminado?

Betty no pudo responder y simplemente se dio la vuelta y salió de su casa.

Camino unas cuantas cuadras antes de darse cuenta que se había dejado la cartera y las llaves, pero no volvería, pensó en ir a ver a Sara y rápidamente lo descarto, aún no podía perdonarle lo que le había hecho, y tampoco quería darle la satisfacción de pensar que ella había tenido razón.

Siguió caminado, casi trotando, intentado alejarse de su casa… decidió ir al The Irishman Pub, hoy viernes estaría Andrea atendiendo en la barra y estaba segura que no tendría problemas en ponerle un copa, sabía que Betty le pagaría.

Cuando entró al pub aún era temprano y había poca gente, eligió el taburete en la esquina de la barra que estaba en un lugar estrecho y poco iluminado.

- Bea hola, que haces?

- Hola Andrea, tengo un problema, me olvide la cartera y necesito tomarme algo.

- Todo bien?

- Si, simplemente hoy no está siendo mi noche, por favor Andrea-

- No te preocupes tia, yo se que volverás a pagarme, que te pongo, un mojito?

- No, necesito algo más fuerte, dame un vodka puro sin hielo.

- Wow Betty, estás segura que estás bien?

Andrea volvió con su vodka e inmediatamente antes de darse la vuelta Betty le pidió otro antes de tomarse de una sentada el que ya tenía en la mano.

La chica se quedó alucinada, nunca había visto a Betty beber así, pero tampoco la conocía al punto de poder intervenir para que le diga que pasaba, y después de todo Betty parecía estar físicamente bien.

Se encogió de hombros y pensó en mantener un ojo en ella y dejarla beber en paz.

Con su segundo vodka en mano, Beatriz comenzó a pensar en todo.

Armando casi se casa, estuvo comprometido y casi llega hasta el final.

No podía dejar de pensar en quien era esa mujer, seguro que era despampanante, tal cual le gustaban a él. Debe ser hermosa y glamorosa, con cuerpo de modelo y juventud.

Cuanto la habrá amado? Cuanto tiempo duro la relación? A ella también le contó historias de su juventud? Le escribía tarjetas de amor y le daba detalles? Con ella hacia el amor apasionadamente mientras le decía que la amaba?

Volvió a bajar de otro trago su vodka y sintió la bilis subiendo por su garganta, cerró los ojos e intentó controlar la arcada, cuando pasó pidió otro…

Seguro que a ella también le cocinaba cenas deliciosas.

Las lágrimas vinieron sin invitarlas y pensó en la maravillosa noche que estaban teniendo, la sonrisa de él y su cálida mirada que la envolvía y la dejaba tocando el cielo. La forma en que sus manos manejaban los cubiertos y su suave boca atrapando el borde de la copa de vino. Lo veía a cámara lenta mirándola intensamente y diciéndole lo feliz que lo hacía estar con ella.

Aún podía sentir el sabor de su boca, de su piel…

De pronto vio la misma escena a miles de kilómetros, en otra ciudad, en otra casa, y en su lugar otra mujer.

Sintió que se ahogaba con sus sentimientos.

" por qué, por qué me duele tanto? "

Cuando Betty lo conoció él era un hombre comprometido y cuando supo del engaño y sintió que nunca tendría un futuro con él igual no podía dejar de desear que él fuera suyo.

Todo eso no le dolió ni la mitad que ahora.

"quizás por que su compromiso con Doña Marcela era una obligación y él no la quería… y está vez fue por su propia elección"

Ella siempre había sido insegura con Armando, y vivía constantemente en alerta con las mujer que estaban a su alrededor, pensando que cualquiera de ellas podía superarla fácilmente.

Ahora era una mujer que no tenía miedo a la competencia y que sabía que podía captar la atención de un hombre y mantenerla.

Pero otra vez Armando la ponía a dudar sobre todo. Con él era vulnerable y eso la asustaba.

Volvió a pensar a esa mujer imaginaria, que había tenido que logró lo que mujeres como Marcela o Alejandra y tantas modelos no pudieron?

Dio otro trago a su bebida y el resquemor casi la ahoga.

Si él se hubiera casado, ella nunca lo hubiera sabido y habrían continuado con sus vidas separados por cientos de kilómetros, el quizás se hubiera convertido en un padre y comprado una casa junto a su esposa, con perros y gatos y piscina, les enseñaría a sus hijos a nadar y los llevaría de vacaciones a Colombia, en navidades se reunirán y compartirían el amor de una familia unida.

Y ella nunca lo hubiera sabido.

Las lágrimas seguían viniendo una detrás de otra y no era consciente.

Armando, SU Armando podría haber sido el amor de otra mujer y eso la asustó.

Alguien golpeó un vaso junto al de ella y Betty salto en su asiento.

- Hola guapa, que sorpresa!

Álvaro estaba sonriéndole, Betty lo miro y se giro para esconder su cara mojada de lágrimas.

- Betty que pasa, por qué estas llorando?

Quiso que se fuera, que todos en el pub desaparecieran, quería estar sola para revolcarse en su dolor.

- Por favor déjame sola, no estoy de ánimos.

- Dime por qué lloras.

- Es asunto mío, vete.

- No, ni loco te dejo en este estado.

Se levantó furiosa de su asiento y lo rodeo para irse. Álvaro la sujeto del brazo y la volvió a sentar.

- Bueno ya está bien de portarte como una malcriada conmigo, el otro día me dejaste con la palabra en la boca, no me vas a volver a hacer lo mismo!

Betty lloro y él suavizo su agarre y su trato.

- Perdóname guapa, no quería ser un bruto, pero estas mal, no puedo dejarte ir así y pasarme la noche preocupado, dime que te paso?

- Dile a Andrea que me ponga otro trago.

- Betty no tienes buena cara, no bebas más.

- Maldita sea, Andrea! Otro por favor.

Álvaro puso los ojos en blanco y busco un taburete para sentarse a su lado. Betty lo ignoro.

Álvaro comprendió que estaba enojada y él estaba ahora incluido en su enfado.

- Betty tu y yo somos amigos verdad?

- Ahora mismo no.

- Venga, por favor, estoy preocupado cuéntame que te pasa, en que te puedo ayudar.

- Si quieres estar aquí a mi lado, esta bien no te lo voy a impedir, pero tampoco te voy a decir que me pasa y no he venido aquí buscando compañía ni un hombro en el que llorar, solo quiero beber tranquila y pensar en mis asuntos, si no te puedes callar entonces lárgate.

Álvaro la miró y por un momento pareció que se iba a levantar e ir, pero simplemente asintió, y bebió de su copa sin volver a hablarle.

Varias horas después Andrea le dijo que ya estaba bien, que su jefe se enfadaría si no solo veía que seguía dándole tragos a una mujer borracha si no que además se los estaba dando fiado y le pidió que se fuera a su casa a dormir.

- A mi casa?... No puedo ir a mi casa, él estará ahí y yo no quiero verlo todavía…

- Quien es "él "Betty?

Betty se giro y miro con una sonrisa boba a su sombra esta noche, Álvaro no se había despegado de su lado aunque tampoco la cuestiono hasta ahora.

Betty le tomó la cara con las manos y acercándose a él casi hasta besarlo le dijo:

- Él, tonto, el hombre que amo… Armando.

- Álvaro se enfureció, quien diablos era ese tal Armando y que era eso de que Betty lo amaba?

Se sintió enfermo de celos y pensó que ni loco iba a dejarla irse.

- No sabía que tenías novio Betty.

- Y no lo tengo, él y yo no somos novios, aunque yo me muero por tenerlo solo para mi… pero esta noche, él me confeso algo y yo-

Betty se cubrió la cara y comenzó a llorar, Álvaro no sabía que diablos pasaba, pero decidió sacarla de ahí, la tomó de los brazos y prácticamente se la colgó al hombro y salió a la calle, fue hasta la parada de taxis y la subió a uno.

Camino a su casa ella pareció tranquilizarse y comenzó a preguntarle a donde iban.

- Vamos a mi casa.

- No, no llévame a otro bar quiero seguir bebiendo.

- Ya tomaste demasiado, estas muy borracha, podrías enfermarte o coger un coma etílico.

- Que te importa mierda! Que me voy a un bar, ya estoy harta de ti, no eres mi padre, no eres nadie para darme órdenes, detenga este maldito taxi!

Álvaro se quedó dolido por lo que le dijo, ella no quería estar con él ni borracha, pero no quiso aceptarlo.

El conductor los miró por el espejo retrovisor y empezó a bajar la velocidad.

- Señor usted que es de la señorita?

- Tú conduce a donde te he dicho que para eso te pago.

- O me dices ya mismo que pasa con esta mujer o no solo me paro acá si no que llamo a la policía… señorita usted conoce a este hombre?

- Si lo conozco pero no me quiero ir con él.

El taxi se aparco a un costado y el conductor tomó su teléfono.

- No espere, oiga no ve que está muy borracha?

Betty se bajo y dio dos paso y comenzó a vomitar.

- Dime que pasa si no llamo a la policía.

- Señor, esa chica es una amiga, está muy borracha y en su casa está su ex, según parece discutió con él y por eso anda tomando, no quiere irse a su casa, pero yo tampoco puedo dejar que se vaya a otro bar y le pase algo… comprende?

El taxista lo miro para medir su sinceridad y acepto la explicación.

- Esta bien, súbela y nos vamos, pero que sepas que voy a dar reporte de esto a mi centralita así que si le pasa algo a esa chica voy a ser el primero en dar parte a la policía sobre ti.

- Descuide qué yo la cuido.

Betty acepto subirse, el alcohol en su sistema era demasiado y estaba al borde de la inconsciencia.

- Quiero ver a Armando, llámalo y dile que venga… soy una estúpida, pero estaba celosa, entiendes? No puedo aceptar que el ame a nadie más, no puedo.

Y comenzó a sollozar hasta quedarse dormida.

15 minutos después Álvaro la acostaba en su cama y le quitaba la ropa. Se quito la suya y se tumbó a su lado abrazándola contra su cuerpo.

- Te amo Betty.

Betty se movió y lo apretó contra si besándole el pecho.

- Y yo a usted doctor, yo a usted lo amo.

Y se quedó dormida por toda la noche y la mayor parte de la tarde del sábado.