Gracias por avisar FenixFATA23
Capitulo 10:
- Ese día me había estado doliendo la cabeza y necesitaba despejarme, así que salí a caminar por el mercado Navideño que se monta todos los años en el centro. Estaba en un puesto esperando mi vino caliente y entonces escuche a unas chicas hablando español, me di la vuelta curioso y pensé que estaba alucinando… no podía creerlo… era tú Beatriz, me acerque sin hacerme notar y cuando comprendí que no era mi imaginación comencé a seguirlos, tu ibas con otras dos chicas y unos hombres… parecías tan feliz y no parabas de acomodarte el gorro en tu cabeza. Al final ustedes subieron a un taxi y eso fue todo…
- Por que no te acercaste? Por que no me hablaste?
- Y que te podía decir? No estaba seguro de tu recepción y tu parecías tan feliz que se me encogió el corazón pensando que te arruinaría la noche… me fui de ahí y camine durante horas, y cuando llegué a casa me acosté y me quedé ahí sin dormir, pensando, durante toda la noche. Me di cuenta que te seguía amando y que no era justo. Lo que yo le iba a hacer a Katrina no era justo. Que clase de hombre le ofrece a una mujer un matrimonio sin amor? Por su puesto que yo la quería, la quería como mi amiga, pero iba a ser una relación desigual, al final sería ella la que llevara el peso de todo, ella la que sufriría y vería año a año a su marido negarle una entrega completa. No podía, no era justo, ella tenía derecho a tenerlo todo, y yo solo le daría las migajas de mi corazón. Así que medite unos cuantos días y rompí el compromiso, pero para cuando pude salir de mi trance y mi introspección ya había pasado otra semana y en pocos días teníamos fecha de casamiento. Así que prácticamente la deje plantada en el altar.
- Y que paso con ella? Lo entendió?
- Bueno lógicamente no, al menos no al principio, se que se deprimió mucho y yo también me deprimí, otra vez había lastima a una buena mujer. Sentí que todo lo que tocaba lo destrozaba y volví a encerrarme en mi mundo y nuevamente dejé las salidas, amigos y convertí el trabajo en mi vida, así hasta que… hasta que nos encontramos. Se que ella ya está bien, y de hecho ha vuelto a irse de misionera… eso me consuela siempre
Betty lo abrazo y sintió como el hueco en su corazón comenzaba a llenarse otra vez de la presencia de Armando. Había estado tan asustada, era importante para ella saber y la forma en que pasó todo, la forma en que él vivió ese evento hizo una diferencia. No había sido otra historia repetida, no fue otra Marcela Valencia perdiéndose en el camino. Él realmente no tuvo maldad ni cobardía, quizás su pecado fue no querer aceptar la soledad, pero quien era ella para reclamarle eso? Tampoco podía juzgarlo por no haberse dado cuenta antes de que no obraba bien dándole tan poco a Katrina, pero hasta ella en eso había pecado, con Álvaro siguió una amistad en la que conocía bien los sentimientos involucrados y desiguales.
Armando le beso el cuello y la apartó de su cuerpo.
La miraba suplicante y no hizo falta que le preguntará nada.
- Todo está bien entre nosotros cariño, empecemos de nuevo por que me muero de ganas de hacer el amor contigo, por que me muero por besarte y decirte que te amo, pasear por la calle de tu mano y anhelarte, extrañarte y saber que te tendré… ya sin muchos años de separación Armando, no sigamos más por ese camino, quedémonos juntos si? Quieres vida mía, estar en mi vida y ser la persona más importante en ella?
- Beatriz! Me quedaría en tu vida aún si no fuera más que un figurante en ella… te amo mucho y desde hace tanto que has transformado mi ser, mi alma y mis recuerdos, cierro los ojos y pienso que llevas conmigo toda la vida, desde que nací…
Se besaron desesperados, devorándose y respirando de la boca del otro, Armando la levantó y clavo sus dedos en su espalda mientras le mordía la boca, la necesidad de marcarla y apretarle fuerte contra su cuerpo le consumía.
Betty se separó de él y tomándolo de la camiseta se lo llevó a la habitación. La persiana a medio cerrar dejando entrar la tenue luz de las farolas en la calle que empezaban a calentarse con los focos recién encendidos era la única iluminación y más que suficiente.
Beatriz lo colocó frente suyo y dejándole saber que sería ella la que conduciría la situación, comenzó a quitarle la camiseta, su torso desnudo le excito como ningún otro, era cierto que había estado con hombres mucho más atléticos, musculados y hasta guapos que él, pero era su suavidad, su forma, su olor y sabor el que ella siempre buscaba.
Le acarició el pecho y observo como sus pezones se ponían duros, Armando la miraba esperando que empezará la diversión. Betty se acerco y sin quitarle la mirada de los ojos lamio y mordió sus pezones disfrutando de la textura en su boca.
Por Dios que ese hombre la volvía loca, quería simplemente devorarlo.
Él gimió y sus ojos se nublaron y eso solo la excito aún más.
Sin dejar de lamerlo le desabrocho los pantalones y los dejo caer por sus piernas, él se los terminó de quitar, junto con sus zapatos y medias. Sus bóxer no hacían mucho por contener la enorme excitación de su pene, Betty se los quito y tomó en sus manos su virilidad, palpando su suavidad, sintiendo el calor que desprendía y el peso que tenía.
Se apartó y lo observo completamente desnudo y se le hizo la boca agua. No dejaría centímetro de él sin besar y probar.
Lo hizo tumbarse en la cama y comenzó a hacer realidad su fantasía, le besaba el estómago y se moría de ansiedad por probarlo íntimamente.
Llegó hasta su masculinidad y sin esperar un segundo se lo llevó a la boca y comenzó a degustarlo.
Que bien sabía, que delicioso era, que alegría encontrar en él su nuevo sabor favorito en el mundo entero.
Armando estaba recibiendo la mejor felación de su longeva vida sexual, y no sólo era porque podía ver que Betty disfrutaba hasta más que él lamiéndolo y chupándolo, si no porque saber que ese placer se lo daba el amor de su vida solo podía aumentar las sensaciones.
- Ah mi vida detente, o explotare en tu boca… ah mierda para, llevo mucho sin hacer esto, estoy que explotó.
Betty sonrió sin quitárselo de la boca y quiso que acabará en su garganta. Pero el latido entre sus piernas la estaba empezando a desesperar y prefería tenerlo dentro suyo antes que todo.
Lo soltó y se puso a horcajadas sobre él, comenzó a quitarse la ropa mientras las manos de Armando iban acariciando cada parte de su cuerpo que quedaba descubierta.
Cuando estuvo casi desnuda se incorporó un poco más para poder quitarse del todo los pantalanes y las bragas y ante la visión de su sexo Armando perdió la cordura y sin ceremonias la tomó por las nalgas y la sentó en su cara. Procedió a besarla profundamente y tan ricamente que Beatriz después de medio minuto gritaba poseída por un orgasmo descomunal, pero él seguía y seguía mamando como un recién nacido y le hinchaba el sexo una y otra vez para hacerla querer explotar. Cuando ninguno de los dos podía esperar más, con la misma brusquedad con que se la sentó en la cara, la sentó sobre su miembro y la penetro violentamente, no es que a Betty le hubiese importado, estaba disfrutando como nunca.
Este era el doctor salvaje que tanto había anhelado, y era mejor de lo que imaginaba.
Lo monto frenéticamente y acabo con un orgasmo que casi la hace perder la noción del tiempo, el espacio y hasta de si misma.
Armando siguió bombeando rítmicamente mientras ella se derrumbaba casi inconsciente sobre él, la tomó de los pelos y le levantó la cabeza para besarla violentamente, un minuto después Betty se tragaba sus gemidos y sentía como se derramaba dentro de ella.
Lo miró a los ojos, el sudor le perlaba la frente y parecía un caballo que acababa de cruzar la meta, un animal… su animal.
Una gota se deslizaba por su sien y se abría paso por sus patillas y se perdía por su cuello camino a su nuca, y antes de desaparecer Betty la interceptó con la lengua… otra fantasía cumplida.
Armando estaba perdiendo la lucha contra el cansancio y la noche de insomnio que había vivido y empezaba tímidamente a quedarse dormido. Betty se acomodo a su lado y acomodo las mantas para cubrirlos a los dos. Apoyo la cabeza en su hombro y mientras le repetía cuanto lo amaba hundió la nariz en su axila y aspiro su aroma natural…era exquisito, todo este, SU hombre era delicioso.
Y así mientras cuidaba el sueño de su doctor Betty poco a poco se fue quedando dormida, con la firme intención de descansar un poco para despertarlo en un rato y continuar saciando 5 años de deseo reprimido.
Habían hecho el amor cientos de veces y en cientos de lugares… las 3 semanas que pasaron montados en el auto de Betty, conociendo ciudades y pueblos, comiendo y bebiendo, paseando de la mano y sacándose mil fotos, habían sido las mejores de la vida de Betty.
Compartir la cama y la ducha y crear miles de burbujas y espacios íntimos con él, observarlo dormir durante horas por la noche y ser la primera en ver su sonrisa cuando despertaba siempre con un "buenos días amor". Escucharlo cantar mientras conducían de lado a lado o simplemente mirar el brillo en sus ojos cuando alcanzaba el orgasmo o miraba un monumento antiguo, la llenaba de dicha, tanta que creía estar cerca de morir de satisfacción. Después de todo estaba comprobado por la ciencia que era posible morir de amor.
Lo amaba como a nada, de repente él se había convertido en el ser principal de su vida. Tanto así que no podía evitar llorar a moco tendido mientras lo abrazaba posesivamente frente a las pantallas de información del aeropuerto de la ciudad de Málaga.
Una hora y cuarto y él estaría caminando por la plataforma hacia el avión que lo alejaría de ella.
- Mi vida, no llores más te lo ruego, se me está haciendo muy difícil dejarte.
- Entonces no lo hagas, quédate conmigo.
- Y que hago con mi trabajo?
- Pues renuncias.
- Y de qué viviría?
- No importa, yo trabajaría por los dos, tú solo tendrías que esperarme en casa todos los días y hacerme el amor por la noche.
- Mi amor, como voy a dejar que tú me mantengas?
- Tu novia es una mujer moderna, acostúmbrate!
Una hora y diez minutos después se besaban con ansiedad en la puerta de embarque.
Armando la separó levemente de si y apoyando su frente en su frente le repitió cuanto la amaba.
- Solo dos semanas mi amor, dos semanas más y nos veremos. Te estaré esperando mi vida, será un fin de semana especial, te lo prometo.
- Es demasiado, déjame que vaya este fin de semana.
- No puedo mi vida, ya te lo he dicho, tengo que trabajar, ya estoy comprometido.
- Te voy a extrañar tanto. No sé como lo soportare.
- Te voy a llamar cada día a cada hora. Pero si eso no te consuela espero que esto lo haga.
Metió la mano en el bolsillo de su americana y sacó una cajita forrada con terciopelo, la puso en su mano mientras la auxiliar en el mostrador anunciaba el cierre de la puerta.
- Mi amor, ábrela cuando sepas que yo estoy despegando. Y dame la respuesta solo cuando estés totalmente lista, no importa que sea hoy, mañana o dentro de otros 5 años… hagámoslo así porque quiero que lo pienses bien, sin que mi presencia ansiosa te obligue, te confunda y sea cual sea la respuesta tienes que saber que ni mis sentimientos ni mis planes contigo van a cambiar, yo estaré aquí hasta que tú así lo quieras.
- Armando yo-
- No, no… medítalo… me voy, nos vemos en dos semanas. Te amo Beatriz, han sido las mejores vacaciones de mi vida.
La beso nuevamente y se dio la vuelta bruscamente, entró por las puertas y antes de perderse del todo le prometió que la llamaría y le repitió que la amaba.
La auxiliar de vuelo cerró las puertas y guardo el estand que servía de mostrador. A su alrededor las personas una a una se fueron yendo y Beatriz seguía allí plantaba con lágrimas en los ojos y con la pequeña cajita apretada contra su corazón.
