Tercera Parte
Hermione
Los días pasaban rápidamente en Hogwarts. Hermione estaba muy ocupada entre los deberes y ayudar a Harry a practicar para la primera prueba. Pero aun así hallaba tiempo para hacerse la encontradiza con Malfoy en el campo de quidditch. Se había convertido en una especie de rutina para ambos, verse un rato antes de la cena.
No había empezado como nada premeditado, pero debía reconocer que una vez que dejabas los prejuicios a un lado (y evitando ciertos temas espinosos) hablar con Malfoy era divertido. Poseía un gran sentido del humor y tenía que reconocer ante sí misma que sus batallas dialécticas eran muy divertidas. Y si ganaba, ay, si ganaba no podia dejar de sonreír en horas.
Estaba sentada en las gradas con el libro de Historia de Hogwarts haciendo un poco de tiempo.
- Buenas tardes, Granger. ¿Tomando el aire?
- Buenas tardes, Malfoy -contestó ella volviéndose a mirarlo. Draco sonrió de esa manera tan característica suya. Una sonrisa perezosa, de medio lado. Una sonrisa que nunca se sabía si iba dirigida al mundo o a él mismo.
- Tengo una proposición que hacerte, Granger.
- No pienso hacer tus deberes.
- No es eso, tiene que ver con el baile -continuó diciendo mientras se sentaba a su lado.
-¿El baile? ¿No querrás decir que tú y yo… verdad? -comentó ella, nerviosa.
- No, tranquila, yo ya voy con Pansy -volvió a sonreír.
- ¿Entonces? -preguntó curiosa.
- ¿Sigues queriendo molestar a Weasel?
- ¡SÍ!
- Victor ha estado preguntando por ti.
- ¿Quién?
- Victor, Victor Krum. ¿Te imaginas la cara del pob... de Weasley si aparecieses con él? -rió el chico solo de imaginárselo.
- Venganza -susurró ella con las mejillas sonrojadas.
- Venganza -asintió él.
- Cuenta conmigo. Dile a Krum que iré con él.
- Al final haré de ti toda una Sly -susurró él divertido. Hermione entornó los ojos.
- No antes de que yo consiga que te nombren Premio Anual.
Y sus risas flotaron en la tarde invernal.
Lily
El baile se acercaba y los días de Lily parecían no tener las suficientes horas. Había mil cosas que preparar y otras mil de las que preocuparse. Aún así, una sonrisa adornaba los labios de la pelirroja. Harry fue a buscarla y hablaron. Hablaron de la chica que le gustaba, del baile, del torneo y de todas sus preocupaciones. A veces le sorprendía cuánto echaba de menos la proximidad que tenían en casa de Petunia.
Faltaba apenas un día para el baile, los detalles de última hora se agolpaban en la mesa cuando una tímida llamada en la puerta del despacho hizo que levantara la cabeza.
-Adelante.
El pelirrojo entró, todo piernas y brazos. Se sorprendió al ver que había crecido tanto, y tuvo que contener una emoción olvidada al reconocer a sus tíos en él.
- Buenas tardes, Ronald.
- Buenas tardes, señora Potter -respondió, acercándose. Se le notaba que no sabía muy bien cómo actuar. En los cuatro años que se conocían era la primera vez que estaban a solas.
- Siéntate, Ron -dijo ella sin mirarlo, y él obedeció al instante-. Me ha comentado Harry que no estabas muy contento con tu túnica de gala.
- Parece un vestido -comentó, lacónico, hablándole a su cuello-. Voy a hacer el ridiculo.
- Mmmm -dijo, mirando a los papeles-. Quizás pueda ayudarte con eso. ¿Quieres mirar allí? -continuó ocultando una sonrisa mientras señala una caja apoyada en una silla.
Ron se levantó y se acercó con miedo. Al final la curiosidad fue mas fuerte y la abrió. Dentro, como mirándolo, había una túnica nueva, con etiqueta y todo.
- Guau.
- Tomaré eso como un gracias.
- Muchas gracias, señora Potter -respondió con desgana, cerrando la caja-. Pero no puedo aceptarlo, mi madre me despellejaría.
Ella se levantó, se acercó y le puso una mano en el brazo.
- Conozco a tu madre, Ron. He tenido que hablar mucho y muy rápido para convencerla, pero le he dicho que te debía 14 años de cumpleaños atrasados. Al final ha cedido.
Ronald la miró con los ojos y la boca muy abiertos, no quería creérselo, era demasiado bueno como para ser real. A él nunca le pasaban esas cosas. Lo bueno siempre le sucedía a los demás. Y en un impulso abrazó a la madre de Harry, que rió y le palmeó la espalda. Se aguantó como pudo las lágrimas. Pero al fin y al cabo tenía 14 años y era un chico poco dado a expresar sus sentimientos, así que la soltó, sujetó bien la caja y se marchó con un sonoro: "Gracias, Señora Potter".
Lily volvió a sentarse, de vuelta a los papeles y los preparativos, solo que ahora una sonrisa iluminaba sus labios.
Hermione
Había llegado, no se lo creía, pero el baile había llegado y su estómago saltaba lleno de nervios. Volvió a mirarse en el espejo, no terminaba de creerse que esa chica que le devolvía la sonrisa fuese ella. Era demasiado bonito para ser cierto.
Estaba guapa. Sus ojos brillaban. Su pelo estaba suave y peinado. Su vestido era un sueño. Estaba bonita, por primera vez en su vida podía decir eso de ella misma, con cierta satisfaccion pensó en la cara que pondría cierto pelirrojo al verla aparecer del brazo de Krum.
Entró al salón, estaba precioso y casi sintió orgullo al oír los murmullos. Hablaban de ella y hasta Draco parecía sorprendido por su aspecto. Krum se portó como un caballero y bailó muy bien, así que al poco se olvidó de todo lo que no fuese pasarlo genial.
Fred
Fred bailaba con Angelina. Se estaba divirtiendo de lo lindo y ella tampoco parecía estar pasándolo mal. Intentaba trazar un plan para llevársela a algún pasillo oscuro donde meterle un poco de mano, cuando cometió la estupidez de mirar hacia donde estaba Ron. Su humor cambió al instante.
- Angelina, ¿puedes disculparme? Tengo una EHPE que arreglar.
- Claro -contestó la chica prefiriendo no preguntar-. Iré a tomar una bebida.
Fred le sonrió embelesado por un momento, estaba realmente guapa esa noche. Sacudió la cabeza y les hizo un gesto a Lee y a George para que se acercasen.
- Chicos, tenemos una emergencia.
-¿EHPE? -preguntó Lee.
- Sí -respondió Fred, pesaroso, y los tres amigos tomaron sus posiciones, por desgracia el protocolo Emergencia Hermano Pequeño Estúpido había sido activado.
Mientras Lee y George invitaban a bailar a Parvati y Padma, Fred arrinconó a Harry y Ron.
- En serio -empezó a decir este en voz baja-. De Ron me lo esperaba porque es más gilipollas que hecho aposta. Pero Harry, tú me has sorprendido.
- ¿De qué hablas, capullo? -saltó Ron, enfurecido-. ¿A quién llamas gilipollas?
- A ti, enano. ¿Qué coño os proponéis, que las Patil no os vuelvan a hablar nunca?
- La verdad -comentó Harry-, es que estoy mas preocupado por otras cosas.
- Muy bien, Señor "Interesante" y su amigo, escuchadme con atención porque no lo voy a repetir -Fred hizo una pausa-. Las chicas hablan, hablan mucho, entre ellas. ¿Y sabéis de qué hablan? De nosotros. Si seguís haciendo el paleto en esta cita, os quedaréis a pan y agua el resto de vuestra vida escolar. Esto no se trata de vosotros, se trata de ellas. Sonreídles, bailad, traedles bebida, y al final de la noche acompañadlas hasta la puerta. Lo del beso de despedida lo dejo a vuestra eleccion. Pero no la caguéis, no con las dos chicas más guapas del curso.
- Pero... -empezó a decir Ron.
- Pero, los cojones, Ronald. Deja de mirar a Hermione como si te hubiera hecho algo y la próxima vez, invítala tú primero y no la dejes para la última opción.
Harry y Ron lo miraban sin saber muy bien cómo actuar, algo confundidos y aún asimilando lo que les acababan de decir.
- Moveos, zoquetes, y dejad de hacerme sentir vergüenza ajena por ser vuestro hermano mayor.
- ¿Hermano mayor? -medio tartamudeó Harry.
Fred sonrió y cogió al moreno del cuello.
- Claro, ¿o crees que le traspaso mi sabiduría a cualquiera?
Harry se soltó entre risas y fue a recuperar a su pareja de baile.
Ron miró a Fred muy serio.
- ¿Por qué has dicho eso de Hermione?
- Porque la estas mirando como un perro hambriento mira a un trozo de carne.
- No es verdad -susurró, enfadado-. Es que creo que no debería haber venido con el "enemigo" de Harry. Es una traición.
- Como quieras, Ronnie -concedió, alejándose-. Pero hazme el favor de comportarte con tu pareja. ¡Ah!, y cuando por fin te cases con Hermione, no le pongas a tu hijo mi nombre. Si sale tan tonto como tu, tendré que suicidarme.
Ron se lo quedó mirando con cara de pocos amigos durante un buen rato. Pero al final pareció reaccionar y fue a buscar a su pareja con un refresco en la mano a modo de disculpa. Ella lo miró sorprendida y sonrió, dándole otra oportunidad.
- ¿Emergencia familiar solucionada? -preguntó Angelina al tenerlo de nuevo a su lado.
- Eso espero.
- Por cierto, tu hermanito ha venido muy guapo esta noche. Le queda bien la túnica de gala.
- ¿Intentas ponerme celoso? -preguntó, alzando una ceja.
- ¿Lo consigo? -sonrió ella.
- Un poco, ahora deberás darme un beso para compensar.
Angelina soltó una carcajada, pero no se negó, por lo que Fred se anotó otro punto en su marcador imaginario.
Draco
Caminó por los pasillos con una sonrisa en los labios. Habia dejado a Pansy en la puerta de Slytherin y habían bromeado un rato con lo del beso de despedida. Se habian reído mucho. La verdad es que se llevaba de fabula con Pansy, pena que no sintiese nada mas que amistad.
Se encogió de hombros mientras seguia caminando por los pasillos y entonces la vio. La cara entre las manos, mientras los sollozos hacían temblar sus menudos hombros. El vestido abierto a su alrededor la hacia parecer una exótica flor.
Se acercó y se sentó a su lado, poniéndole una mano sobre el hombro.
- ¿Qué ha pasado?
Hermione le respondió entre hipidos y sollozos. Pero no entendió nada. Draco suspiró y se quitó la capa poniéndola sobre los hombros de la chica.
- Anda vamos- le dijo ayudándola a levantarse.- Te llevaré a un lugar mas tranquilo.
Draco guió a Hermione hacia una zona menos transitada del castillo, buscando un lugar tranquilo y apartado. Al final descubrieron un despacho que parecia abandonado desde hacia años. Draco se acercó a la chimenea y la encendio con la varita, después guio a Hermione hacia un sofa y se sentó junto a ella.
- Cuéntame que te ha hecho esta vez. Anda.
Hermione suspiro intentando serenarse.
- Pues resulta que Viktor me había dejado en la puerta de Gryffindor y todo iba perfecto, hasta que me di cuenta de que se me habia caído uno de los adornos del pelo en el salón y decidí ir a por él.
- Pero no fue una buena idea ¿verdad?
- No. No lo fué- reconoció la chica bajando la vista.- De camino al salón lo vi besándose con Padma. Me escondí para que no me viesen, pero no podía apartar los ojos. Entonces se despidieron y ella se fue.
- ¿Por eso lloras, por el beso?- susurró Draco cogiéndole la mano.
- En realidad no, fue extraño. Ron se recostó en la pared y fue ella quien se acerco a besarlo. Además no fue nada asqueroso, un beso en los labios.
- ¿Entonces?
- Me pillo. Intenté irme sin que me viese, pero me pillo.
- ¿Se enfadó por que lo viste besarse con otra? - Draco cada vez entendia menos.
- No, se enfadó porque fui con Viktor al baile. Me llamo traidora, dijo que Viktor solo habia ido conmigo para sacarme información de Harry ¿Como iba a invitarme por otra razón?
Había empezado a llorar de nuevo. Sin fuerzas, como aquella tarde en el campo de quidditch, solo cansancio y tristeza brotando por sus ojos.
Draco pudo sentir la rabia subiéndole por el cuello. Hubiese matado al pelirrojo, por imbécil e insensible ¿Como se podia ser tan inutil?
- Vamos, el pelirrojo es imbécil. Es por ser tan alto. No le llega la sangre al cerebro.- susurró abrazándola con suavidad.- Cualquiera con ojos en ese baile se ha fijado en como te miraba. Llegue a pensar que mataría a Krum para ocupar su lugar.
- ¿Tú crees? - preguntó ella y en ese momento se dio cuenta de lo pequeña que era en realidad. Hermione siempre le había parecido alguien de tres metros de alto. Pero en ese momento solo pudo abrazarla un poco mas fuerte.
- ¿Y quien no ha deseado ser Krum esta noche, Minou*?
Era mucho más tarde esa misma noche. Ya de madrugada. Cuando Draco acompañó a Hermione a Gryffindor. Se habían quedado horas en silencio, abrazados y ahora se resistían a separarse.
- ¿Te besó Krum? - preguntó él de pronto.
- Sí - respondió bajando la vista.
Aún estaban cogidos de la mano, así que fue sencillo para Draco tirar suavemente de ella y unir sus labios en un beso dulce y breve.
- Pues yo te regalo otro, así tendrás con qué comparar.
Y con esa frase el Slytherin se dio la vuelta y se marchó mientras hacía un leve gesto de despedida con la mano, dejando a Hermione un poco divertida y terriblemente confundida.
*Minou significa gatito en frances (NdA)
