—Lo siento. —La voz de Ron llegó hasta ella rompiendo las barreras que mantenían sus emociones sujetas.
—¡Oh, Ronnie! —exclamó, echándose en los brazos del pelirrojo entre amargas lágrimas. El chico la recogió mirando a sus amigos, que parecían tan atónitos como él. ¿Qué podía haberle pasado a Skie para ponerla en ese estado?
Por mucho que intentaron calmar a la muchacha los intentos fueron infructuosos. Los hechos, demasiado recientes, aún palpitaban en su cabeza y su corazón.
—Lo mejor será que la lleves a casa. —Fred, sin asomo de humor en su voz, se dirigió con firmeza a su hermano pequeño—. Que Hermione te ayude.
—Nosotros te cubrimos, hermanito, quédate con ella el tiempo que sea necesario —George apoyó a su gemelo pasándole un brazo por los hombros.
Hermione le dio dinero y le explicó cómo coger un taxi hasta donde Skie se alojaba. Un pequeño apartamento que sus padres le habían regalado cuando cumplió la mayoría de edad y aún no se habían molestado en quitarle.
—¿Y qué hacemos ahora? —Harry miraba a su alrededor con curiosidad, no habían sido demasiadas las oportunidades de salir al estilo muggle por Londres.
—Seguid con el plan —respondió George con rotundidad—. Nosotros nos vamos a hacer unas cosas, volveremos en unas horas a recogeros y entonces, si Ronnie aún no ha vuelto, ya veremos cómo lo solucionamos.
Los cuatro se quedaron mirando a los gemelos durante unos segundos con sincero desconcierto, pero no duró demasiado. Tres de ellos terminaron por encogerse de hombros y arrastrando a Hermione, que seguía protestando, para dirigirse hacia donde se exponían los carteles de las películas en exhibición.
Ginny y Draco lo miraban todo con ojos muy abiertos. No sabían muy bien como participar en la discusión que los otros dos mantenían sobre la película que ver. Hermione quería ver la última de Disney: Pocahontas, mientras que su amigo defendía una de las dos películas de acción: Crying Freeman o Dos policías Rebeldes.
—Se me esta congelando el culo —intervino Ginny, harta de oír a aquellos dos—. Elegid de una vez o saco la varita y...
—¡Calma, pelirroja! —El Slytherin la interrumpió—. Anda, vamos a comprar chuches muggles.
Gin se cogió de su brazo y, aún refunfuñando, lo acompañó a hacer cola al kiosko de las bebidas, mientras los otros dos se encargaban de la compra de las entradas.
Al final no vieron ninguna de las tres. Al llegar a las taquillas les habían ofrecido ver el preestreno de la última película de Jim Carrey y, dado que no se decidían por ninguna de las otras, aceptaron.
Hermione no estaba muy convencida con la elección, no le gustaban las películas de humor estúpido, pero teniendo en cuenta la situación actual quizás reírse era lo que necesitaban.
Una vez en la sala en la que estaban solo ellos (después de todo era primera hora de la tarde y aún no había demasiado gente), buscaron las mejores butacas. Gin había comprado medio kiosko. Bueno, ella había elegido y era Draco quien había pagado, pero al rubio no le dolió en absoluto el gasto; empezaba a conocer algo a la pelirroja y sabía que, aunque estuviera haciéndose la dura, estos días no estaban siendo nada fáciles para ella. Hermione y Ginny se sentaron en los extremos, dejando al Sly y Harry uno al lado del otro compartiendo palomitas. Si alguien se lo hubiese dicho hace un año, lo hubiese mandado derecho a San Mungo con sospechas de que se había vuelto loco.
La película empezó y los dos sangre puras no podían salir de su estupefacción. Aquello era lo más idiota y absurdo que habían visto en toda su vida. Aún a su pesar, todos terminaron riendo a carcajadas en determinadas escenas, nadie podía ser tan inútil, estrafalario y estúpido, así que era imposible identificarse con el protagonista: sólo quedaba reírse.
Salieron de allí conscientes de que no era una película de las que te cambia la vida, pero desde luego les había mejorado el humor de forma considerable.
Ron llevó a Skie a casa intentando tranquilizarla, aunque ella no parecía capaz de dejar de llorar. Se sentaron en el sofá y él la abrazó con fuerza durante un buen rato. Como no se calmaba, comenzó a desesperarse. No quería verla así, pero no sabía cómo ayudarla, así que se decidió a pedir ayuda.
Media hora más tarde, llamaron a la puerta. Ron se apresuró a abrir, y al ver a Cedric casi lo abraza de puro alivio.
—Gracias por venir, no sabía a quién más acudir.
—Has hecho bien en llamarme. ¿Dónde anda Alexandretti? —El ex-Huffle empezó a andar hacia la llorosa muchacha.
—Va a pasar un par de días en Italia con su familia, no puede escaquearse. Me ha mandado una lechuza diciendo que mañana llegará la hermana mayor de Skie para quedarse con ella mientras él vuelve.
Mientras el pelirrojo le contaba todo esto, Cedric había comprobado el estado de la muchacha.
—Voy a llamar a Cho —dijo, escribiendo algo en un papel y acercándose a la lechuza para mandarlo—. Le he pedido que me traiga unas cosas, nosotros nos ocuparemos de ella durante unas horas, pero tendréis que encontrar a alguien para que pase con ella la noche. Está conmocionada, no puede quedarse sola.
—Iré con el resto, seguro que entre todos se nos ocurre algo. Muchas gracias por venir, Cedric, te debo una.
—No me debes nada, Weasley. —El moreno le sonrió, acompañándolo a la puerta—. Cho me ha contado que siempre que está triste sacas tiempo para hablar con ella y animarla. Para mí eso vale mucho.
—Cualquiera haría lo mismo.
—No creas, Ron. Sólo tú pareces darte cuenta.
Harry, Ginny y Draco llevaban una hora enzarzados en un torneo de Tekken 2 (Hermione, aburrida de ellos, había sacado un libro y lo leía sentada en una banqueta cercana) cuando Ron volvió.
Les contó el problema mientras le explicaban la mecánica del juego, y pronto los cuatro jugaban a turnos mientras pensaban en una posible solución. Pero no sabían qué hacer. Ron quería quedarse con ella, estaba preocupado por su novia, pero sabía que su madre no le iba a permitir pasar la noche en su casa… Así que eso quedaba descartado.
Fueron a cenar a un burguer en el que los chicos del mundo mágico descubrieron las maravillas de la comida basura. Pero por mucho que pensaron entre bocado y bocado no consiguieron encontrar una solución a su problema, solo si contasen con un poco de poción multijugos uno de ellos podría hacerse pasar por Ron, pero con lo que tenían… era imposible.
Cuando los gemelos llegaron se rieron de sus preocupaciones, y en menos de dos minutos tenían un plan montado.
Volvieron todos juntos a casa y, argumentando un gran cansancio, se encerraron en sus propias habitaciones. Fred bajó a por Ron mientras George se metía en la cama de este. El gemelo lo ayudó a llegar a casa de su amiga mediante aparición y se quedó con él allí un rato. Cedric les contó que le había dado un sedante suave y que llevaba toda la tarde descansando.
—¿Qué lo ha provocado? —Por una vez Fred no tenía ningunas ganas de hacer bromas.
—Una mezcla de cosas, ha estado bajo mucha tensión y al parecer anoche tomó algo, no ha querido decirme qué, pero eso terminó de trastornarla. Sólo necesita descansar, dormir bien un par de días. Estar tranquila, y volverá a ser la Skie de siempre —Cedric no podía saber lo equivocado que estaba—. ¿Os quedaréis los dos?
—Solo Ronnie, yo tengo que volver a casa para cubrirlo, si mamá nos pilla nos la cargamos. —Miró su reloj—. Hablando de lo cual, tengo que pirarme. Hermanito, si me necesitas, silba, no creo que durmamos mucho esta noche. —Y tras decir eso desapareció con un sonoro "plof".
Ron escuchó atentamente las indicaciones que le dió Cedric para cuidar a Skie, y se despidió de él con un apretón de manos frente a la puerta, preparándose para una larga noche.
—Hola. —La Premio Anual salió de su habitación vestida con un pijama de franela verde con estrellas blancas y unas zapatillas de peluche con forma de conejito.
Intentó no reírse, con todas sus fuerzas, pero ver a la siempre perfecta Hidden con esas pintas le provocó una mezcla tal de cariño e hilaridad que sólo pudo abrazarla mientras estallaba en carcajadas de alivio.
—Eres tonto del culo.
—Estás encantadora. —Volvió a mirarla, prestando especial atención a sus pies—. Perdóname, pero es que nunca te hubiese imaginado con unas zapatillas de conejito.
—Recuérdame por qué salimos, en este momento no consigo acordarme.
Ron la sujetó por los hombros, besándola con delicadeza.
—Dicen que beso bien.
—Has tenido una gran maestra.
—Debe ser eso.
Skie pasó la vista por la habitación, ahora vacía.
—¿Se han ido todos?
—Sí. Cedric tenía que volver a casa y Fred cubrirme para que pueda quedarme aquí.
—No sé cómo agradecerte todo esto.
—Vamos, esto no empieza a pagar todo lo que tú has hecho por mí en los últimos meses. —Y aunque el día anterior Ron había estado pensando en romper su relación, al verla así de perdida, se sintió incapaz de hacerlo. Por una vez era ella quien lo necesitaba, aún a pesar de tener el corazón roto, Skie siempre había tenido sus emociones bajo control. Pero en ese momento sólo deseaba abrazarla fuerte, protegerla de todo daño; y en ese instante Ron se dio cuenta de lo importante que era aquella muchacha para él. Seguía sin estar enamorado, pero esto estaba tan cerca, que podría conformarse con ello para siempre sin arrepentirse.
—Voy a ducharme.
—Iré calentando la cena.
Skie volvió al cabo del rato con otro pijama, también de franela.
—¿Cuántos de esos tienes? —Ron le sirvió un plato de sopa en la mesa y se sentó a hacerle compañía aunque él no fuese a cenar.
—¿Pijamas? Unos seis. —Se sentó y miró el plato con una ceja alzada—. ¿Has preparado tu esto?
—No quiero envenenarte. Le hemos robado un poco a mi madre, no creo que se dé cuenta. Anda, pruébala, te irá bien algo caliente.
No hablaron demasiado durante la cena, los dos sumidos en profundos pensamientos. Cuando terminó, Ron se hizo cargo de lavar los platos y después la acompañó a su cuarto. Skie volvió a meterse en la cama y se tomó la poción que Cedric le había dejado. El pelirrojo la arropó con una sonrisa y empezó a dirigirse hacia el salón para pasar la noche en el sofá.
—¡Ronnie, espera!
Él corrió a su lado, arrodillándose junto a la cama.
—¿Estás bien?
—Por favor, quédate conmigo… tengo miedo de cerrar los ojos.
—Claro, me quedaré el tiempo que haga falta.
Se metió a su lado en la cama, ella se le abrazó, apoyando la cabeza en su pecho y mientras el sueño le iba venciendo le contó todo lo sucedido. Ron la abrazó muy fuerte, dándole un beso en la frente.
Al pelirrojo no le molestaba que ella le hubiese sido infiel con Riva, los términos de su relación estaban claros desde el principio. Si Skie tenía la oportunidad de estar con la persona de la que estaba enamorada no sería él quien pusiese impedimentos, de la misma manera que estaba seguro de que si se diese el imposible caso de que él tuviese una oportunidad con Hermione y la aprovechase, ningún reproche saldría de la boca de la morena.
—No te preocupes, todo irá bien.
—¿Lo crees de veras? —dijo, casi dormida, apenas en un susurro.
—Claro que sí. Somos capaces de cualquier cosa —Terminó de decir, pero ella ya soñaba. Sonrió al verla tan apacible y se dejó vencer por Morfeo.
Ginny miraba a Hermione dar vueltas por la habitación. Estaba muy inquieta. Su madre se había ido a pasar la noche en el hospital con su padre haciendo la tarea de cubrir a Ron mucho más sencilla, pero aún así su amiga estaba de los nervios.
—¿Qué te pasa Hermione?
—No lo sé. No dejo de darle vueltas a la cabeza, pero pienso tan rápido que soy incapaz de retener ningún pensamiento el tiempo suficiente como para darle sentido.
—Estás preocupada.
—Sí. —Hermione se detuvo y la miró—. ¿Te queda algo del alcohol que robaste anoche?
—Algo queda. —Gin miró bajo su cama, sacando un par de botellas a la mitad. Su amiga se sentó a su lado y le dió un trago a una de ellas, la pelirroja la imitó. Nadie debería juzgarlas por este comportamiento, la presión a la que estaban sometidas con sólo catorce y quince años era enorme, además ambas eran lo bastante inteligentes como para entender que el alcohol no era la respuesta a sus problemas. Pero esa noche, como excepción, dejaron que el líquido quemase sus entrañas y embotase sus mentes.
—¿Estas molesta porque Ron está con ella? —Había pasado un rato y el licor comenzaba a hacer su efecto.
—¡NO! Bueno, un poco, pero para ser sincera mucho menos de lo que esperaba. Ver así a Skie… Ella lo necesita, Gin —otro trago—, y siendo mala, no creo que estén de humor para nada que no sea dormir.
—No sé, a mi los magreos siempre me levantan el ánimo.
—¿Intentas animarme?
—Lo siento —se disculpó la pelirroja, volviendo a beber de su botella—. Lo que no termino de entender es por qué no pasas de mi hermano y te vas con Draco.
Hermione la miró fijamente, y una sonrisa carente de humor se apoderó de su rostro.
—Hagamos un trato, querida Ginny, cuando tu te olvides de Harry yo lo haré de Ron.
—Touché.
Ambas siguieron bebiendo unos minutos en silencio.
—Tengo una idea. —La castaña miró a su amiga con malicia mal disimulada.
—Eso nunca es bueno.
—Vamos, Weasley, no te tomaba por una cobarde.
—Tengo seis hermanos mayores, ese tipo de bravuconada no me afecta. Anda, cuéntame tu plan.
—Me voy a colar en el dormitorio de Draco.
Ginny fue incapaz de responder, se la quedó mirando con los ojos y la boca abiertos durante un minuto largo.
—¿Por qué?
—Estoy triste, un poco borracha y echo de menos sus besos. —Se levantó, decidida—. ¿Necesito más razones?
—Supongo que no.
Hermione salió de la habitación tapándose la boca para que la risa no se le escapase. Ginny se quedó tumbada en su cama, con la botella ya casi vacía sujeta con una mano, y mirando el techo. No quería quedarse sola allí, no quería imaginar a Hermione comiéndose al rubio a besos mientras ella se moría de anhelo por hacer lo propio con Harry. Así que tomó una decisión bastante motivada por el alcohol, y levantándose de la cama se dirigió a la habitación que compartían Harry y su hermano.
Entró sin llamar a la puerta, Harry la saludó en silencio con una sonrisa, leía sentado en la cama, con la espalda apoyada en la pared mientras unos fuertes ronquidos indicaban que el ocupante de la otra cama dormía plácidamente. Ginny se acercó a la figura durmiente y lo despertó con una sacudida de hombro.
—Georgie, ya puedes irte a tu cuarto, yo te sustituyo.
Su hermano, aún medio dormido, no protestó, se despidió con un movimiento de la mano y se apareció en su cuarto dejándolos a solas.
Ginny se tiró boca abajo en la cama junto a un desconcertado Harry que la miraba con una ceja alzada.
—¿Me cuentas de qué va todo esto? —Harry cogió una botella que tenía en la mesita de noche y empezó a beber agua.
Gin giró encima de la cama mirando al techo.
—Todos están teniendo sexo, Potter, todos menos nosotros.
Un chorro salió despedido de los labios del desprevenido mago.
—¿QUÉ?
—No grites, escandaloso… O me pillaran aquí y nos la cargaremos.
—Vale, vale. —Harry se limpió la barbilla de agua—. Explícamelo con calma.
—Mi hermano está a solas con Skie y Hermione acaba de colarse en el dormitorio de Draco.
—¿QUÉ?
—Potter, en serio, deja de gritar o te daré un mamporro.
Harry empezó a mesarse los cabellos.
—¿Has bebido?
—Un poco. —Puso el dedo pulgar e índice muy cerca el uno del otro—. Muy, muy poco en realidad.
Se acercó a ella y la olisqueó.
—Gin, hueles como una destilería.
—Te metes conmigo mientras las demás reciben caricias y besos. —La chica se tapó la cara con las manos soltando grandes (y fingidos) sollozos—. ¡Eres malo conmigo!
—Deja de hablar de la imaginaria vida sexual de mis mejores amigos, es perturbador — Harry le tomó las manos a Ginny, separándoselas de la cara.
Ella se lo quedó mirando mientras él la sujetaba por las muñecas.
—¿Crees que lo habrán hecho?
—Estás obsesionada.
—¿Y tú?
—¿Yo qué?
—Si lo has hecho.
Se la quedó mirando en silencio, no sabía qué hacer. La respuesta a esa pregunta podía dolerle, pero se temía que si no satisfacía su curiosidad siguiese sugiriendo imágenes perturbadoras sobre Ron y Hermione.
—Sí, Gin —suspiró—, no es que te importe demasiado, pero sí.
Aún la sostenía por las muñecas y ella no hacía ningún esfuerzo por soltarse.
—¿Cómo es?
—¡Vaya pregunta!
—Tengo miedo —bajó la mirada—, he oído que a las chicas les duele mucho.
Esta era una de las conversaciones más absurdas y perturbadoras que había tenido en toda su vida. Pero entendió que a Gin le había costado mucho plantear aquella cuestión, así que se armó de valor para responderla.
—La persona que me… —Se pasó la mano por el pelo sin saber como llamar a aquello. ¿Desvirgar? Sonaba horrible.
—¿Desprecintó?
—Podemos decirlo así. Ella me contó qué hacer para que no le doliese a la chica. Siempre decía que el secreto era elegir a alguien mayor, que tuviese experiencia y que te atrajese mucho pero del que no estuvieses enamorada.
—Pensaba que el amor era algo importante.
—Yo también, pero ella insistía que para la primera vez de una chica suele ser una mala idea.
Harry se volvió a apoyar en el cabecero y Gin se acercó a él, recostándose en su hombro.
—Lo que también decía —siguió él hablando mientras acariciaba con suavidad su pelo— es que una vez pasada esa primera vez, "estar" con alguien de quien estás enamorado es mucho mejor que estar con alguien que sólo te atrae.
—¿Y es verdad? —Se apretó un poco más contra él, ya casi dormida por el efecto del alcohol combinado con el calor que el cuerpo del chico desprendía.
—No lo sé, Gin, nunca me ha pasado.
El silencio se instaló entre los dos, pero no como algo incómodo, era algo bienvenido, necesario, pues con esa última frase Harry había expresado mucho más que en toda la conversación anterior. Y así, ambos sonriendo y sin saber que el otro hacía lo mismo, terminaron por quedarse dormidos.
Hermione entró en el dormitorio del rubio aún tapándose la boca para no reír. Dormía rodeado de verde y plata, diluyendo las ganas de guasa de la chica. Malfoy era guapo, aristocrático y desafiante mientras estaba despierto, pero durante el sueño la malicia desaparecia de su rostro, ese rictus perpetuo de secreto dolor que disfrazaba como humor, la pequeña arruga que estropeaba su entrecejo… Nada de aquello estaba presente, dejando sólo a un adolescente de quince años, dolorosamente bello. Como un príncipe de cuento.
Se acercó sin hacer ruido y se tumbó a su lado en la cama sin poder dejar de mirarlo. Si hubiese estado serena habría pensado que lo que hacía era bastante inquietante, pero ver al chico así, tan dulce, le había borrado la poca racionalidad que el alcohol hubiese dejado.
Con dedos trémulos le acarició el pelo, apartándole el flequillo de la frente. Siguió el puente de su nariz, sus labios, acarició su barbilla… hasta que el deseo pudo más y se inclinó para besarlo.
Draco se fue despertando poco a poco, al darse cuenta de que no era parte de su interesante sueño. Alguien estaba recorriendo sus labios con la lengua pidiendo permiso para hacer el beso más profundo.
Sabía a alcohol, pero no de forma desagradable, y debajo del licor pudo distinguir un regusto conocido y bienvenido.
—Hermione —dijo en un quejido dando nombre a sus pensamientos.
—Buenas noches.
—¿Qué haces aquí? —las manos empezaron a vagabundear por su espalda, dando a entender que la intrusión no le molestaba en absoluto.
—Pensaba que lo había dejado claro.
—¿Tu y la pelirroja os habéis emborrachado, te has puesto cachonda y has decidido venir a aliviarte?
—Algo parecido.
—Me parece estupendo. —Sin rastro ya de sueño empezó a besarla despacio, saboreándola a fondo. Hermione se había metido bajo las sábanas y mantas, poniéndose encima. Llevaba un pijama de dos piezas rojo con algunos detalles en blanco, la tela era gruesa, pensada para mantener el calor. Por el contrario, él vestía un pijama de la más fina seda, verde oscuro, tan delicado al tacto que ella se resistió durante un momento a retirarlo, absorta por su tacto. Pero sus ganas de tocarlo pudieron más, así que fue abriendo los botones, descubriendo la piel de debajo.
—Siempre me maravilla lo pálido que eres.
—Soy un Malfoy.
—Yo una Granger.
Ambos rieron, pues hacía tiempo que esas cosas habían dejado de tener importancia para ellos dos.
Se fueron desvistiendo sin prisa, como si al otro lado de la puerta no hubiese una casa llena de gente, acariciándose, besándose, susurrando palabras sin sentido.
Al cabo de lo que pudieron ser horas o minutos, Draco estaba sobre Hermione, con sus dedos metidos en sus braguitas, silenciando sus gemidos con besos. Se separó para mirarla un momento, allí tumbada, con el pelo desparramado en su almohada, la camisa de su pijama a medio abrir mostrando la piel de su vientre, los ojos cerrados, las mejillas arreboladas, estaba preciosa.
—Draco —gimió.
—Dime, Minue.
—Quiero…
—¿Qué quieres? —preguntó sin dejar de mover sus dedos.
—Ya sabes…
—No tengo ni idea.
—Hazme… el… amor…
Se quedó quieto, paralizado.
—No. —Retiró su mano, dejándola a las puertas del clímax.
—¿Por qué no? —Hermione se puso de rodillas en la cama, mirándolo con cara de cachorrillo abandonado.
—Hermione Jane Granger, te haré cualquier cosa que me pidas. Nada será demasiado raro, ni pervertido para mí. Pero juro por Salazar que no pienso follar contigo hasta el momento en que realmente quieras hacerlo conmigo. No por olvidar al pelirrojo.
Ella se lo quedó mirando sin añadir nada, le pasó la mano por el torso desnudo y fue bajando poco a poco hasta meterla dentro de sus calzoncillos.
Draco ahogó un quejido y cerró los ojos echando la cabeza hacia atrás.
—¿Estás seguro?
—¡Por Slytherin, Minue! Es mi única condición, deja de torturarme.
Ella rió, acercándose sin dejar de masturbarlo con parsimonia.
—Tu ganas, Sly, lo haremos a tu manera —concedió, antes de volver a besarlo.
Se tumbaron uno al lado del otro dándose placer con los dedos, mientras sus lenguas inventaban nuevos senderos dentro de sus bocas.
Hermione enredaba su mano libre en el pelo color plata, mientras susurraba su nombre como un mantra interminable, y Draco por su parte ahogaba sus jadeos mordiendo el hombro de la chica.
Después de la tormenta llegó la calma y tras usar un hechizo para limpiarse un poco, se quedaron dormidos sin molestarse ni en volver a ponerse los pijamas.
Ron se despertó antes del amanecer con la llegada de la hermana de Skie, con la que habló brevemente. Se llamaba Rayn y tenía unos seis años más que la Slytherin. Era el único miembro de su familia con el que aún mantenía contacto después del ataque de los mortífagos y de la ruptura de su compromiso con Angelo. Los Hidden no se lo habían tomado nada bien.
Rayn le prometió que ella cuidaría de su hermana hasta el día de Navidad por la mañana, que debería volver a la casa familiar.
—No te preocupes —dijo Ron con una sonrisa—. Hablaré con mi madre y Sirius, seguro que no tienen ningún problema en que coma con nosotros. Allí estará a salvo, y Angelo me dijo que llegaría el día veintiséis a primera hora.
—¿Estás seguro de que no habrá problema?
—Déjalo en mis manos.
La mujer sonrió, dándole un cariñoso abrazo.
—Eres un encanto, Ron Weasley, me alegro de que mi hermana esté contigo.
Cuando llegó a casa todavía quedaba un rato para el amanecer, entró en su habitación y su primera sorpresa fue encontrarse a Harry y su hermana durmiendo juntos. Se veía de lejos que la situación era por completo inocente, pero seguía sin entender el juego que aquellos dos se traían.
—Despierta, enana, si mamá te caza aquí nos la cargamos los dos.
Dio un salto al oír la voz de su hermano, mirando a su alrededor aún medio dormida.
—Ve a tu cuarto —Ordenó sin darle tiempo a reaccionar—. ¡AHORA!
Ginny obedeció, sonámbula, despidiéndose con la mano de Harry, que le devolvió el saludo con apenas un ojo abierto.
—Tú y yo tenemos que hablar sobre esto, Potter.
—Ajá lasdmfncasofn lsdfn`sdfn àsdfj ¿vale? —contestó el moreno, dándose la vuelta y continuando con su interrumpido sueño.
Ron contuvo una risa, metiéndose en su propia cama para arañar un par de horas más de sueño antes de que los despertasen para el desayuno.
Ginny casi había llegado a la puerta de su cuarto cuando abrió los ojos de repente.
—¡Mierda! —Se dio la vuelta, y corriendo con sigilo llegó al cuarto de Regulus abriendo la puerta sin hacer ruido y colándose dentro.
Estaba aún bastante oscuro, así que decidió no arriesgarse y con la espalda apoyada contra la puerta empezó a llamar a su amiga.
—¿Hermione? ¿Sigues aquí?
—Sí, pelirroja, aún está aquí, dormida. —La voz de Draco sonaba somnolienta—. ¿Qué haces aquí a estas horas?
—¿No vas a hacerme ningún chiste guarro? —No pudo evitar soltar la pulla, la situación era demasiado surrealista.
—Acabo de despertarme, dame un minuto y ya estaré proponiéndote un trío. —Su voz sonó más cerca y lo vio aparecer entre las sombras con sólo el pantalón del pijama puesto, el pelo revuelto y descalzo—. Ahora en serio, Gin ¿qué ocurre?
Se quedó mirándolo, callada, incapaz de decir una palabra. A ver, a ella no le gustaba Draco, pero había que estar ciega para no admitir que en ese momento el chico que caminaba hacia ella con el sueño aún enredado en las pestañas era guapísimo.
—Perdona, me he distraído mirándote. ¿Qué me decías?
Draco sonrió, llegando por fin hasta ella, la sujetó por la barbilla y fijando su mirada en los ojos marrones de ella volvió a preguntar.
—¿Qué cojones haces aquí, Weasley?
—Ah, eso. Mi hermano ha vuelto y me ha echado de la cama de Harry, casi llegando a mi habitación he recordado que Hermione seguramente seguiría aquí y que si mi madre os pilla la va a liar buena, así que he pensado en venir y llevármela.
—¿Qué hacías durmiendo con Potter?
—Desaprovechar la oportunidad de hacer cosas más interesantes, Draco.
El Slytherin se tapó la boca con la mano para no despertar a toda la casa con sus carcajadas. Debía reconocer que la pequeña pelirroja cada día le caía mejor, a pesar de su obvio mal gusto en materia de hombres.
—Iré a despertarla, espera aquí.
—Ya estoy despierta, par de cotorras —Hermione llegó, terminando de abrocharse los botones de la parte de arriba del pijama. Se despidió de Draco con un beso en la mejilla y salió al pasillo.
Ginny le dio una palmada en el trasero a Draco.
—Que pena que no me vayan los rubios, Malfoy.
Él alzó una ceja, divertido.
—Por ti me teñiría el pelo, Weasley —contestó, guiñándole un ojo.
Y ambos tuvieron que tragarse la risa mientras volvían a sus habitaciones.
Hasta aquí lo que se daba. En la web os dejaré un video con los mejores momentos de la película que ven en el cine: Ace Ventura 2: Operacion Africa.
adarelatos (punto) wordpress(punto) com. En la pestaña de Besos en la Oscuridad - Detalles de los capítulos.
Algunas curiosidades sobre el fic:
1. Hay un personaje que lleva mi nombre (aunque se lo cambio antes de publicar) pero mi alter ego, es en realidad otro.
2. En cada capítulo cambio las parejas. A veces pongo solo a Harry, a veces a Draco, a veces pongo a Draco, Harry y Ron… pero hasta el capitulo 15 nadie se había dado cuenta. Sólo hay una pareja que nunca he puesto ;)
3. Cuando escribo sobre Draco no puedo pensar en Tom Felton (sólo me gusta en una foto) y más si es una escena hot … o me bloqueo por completo.
4. Harry y Ron en mi cabeza tienen poco que ver con Rupert y Dan.
5. Si miráis los comentarios veréis que uno de los personajes originales lleva escribiendo sobre el fic desde hace varios capítulos (y no soy yo con otra cuenta, lo juro.)
Después de estas tonterías paso a responder a los no-logueados:
Emma Felton:
Lo primero que quería decirte es que te debo una disculpa. Ante todo no quería hacerte daño con mis palabras. Se que has invertido mucho tiempo y esfuerzo en escribir ese capítulo y supongo que te dolieron mis palabras.
Acepto tus disculpas y las agradezco. Estaba pasando un momento bastante estresante (exámenes finales, mi cumpleaños, etc…) y recibir ese aluvión de comentarios negativos me dejó un poco choff.
Estaba triste y me deje llevar por lo que sentía en ese momento, pero tenía que haberme expresado de otra manera. Lo siento.
Entiendo que estuvieses triste, pero en un fic tiene que haber algo de trama, si no … QUE ABURRIMIENTO!
Seguiré adelante con el fic, pero si veo que no puedo soportarlo tendré que dejarlo, y no es por ti, por favor no pienses eso, es por mí. Porque no quiero sufrir.
Porque no puedo con el Romione, no puedo. No sé como acabará tu historia ni lo que ocurrirá en el camino, pero tal y como yo lo veo... es un final Romione. A lo mejor me estoy equivocando pero es lo que yo presiento. Pero seguiré adelante, porque creo que te lo mereces, que tu historia lo merece. Y porque como me dices, aún quedan muchas cosas por descubrir.
No quiero estropearte la sorpresa :)
El capítulo me ha gustado mucho :) Sobre todo la parte entre Riva y Scott (Skie). Me gusta este amor ¿imposible?
Riva me da mucha ternura y pena.
Riva es un personaje increíble al que le tengo mucho cariño. Hay mucha historia futura de ella y aún tiene mucho que decirnos :)
La escena entre Draco y Astoria me ha llamado la atención, ¿qué sienten realmente él uno por el otro?
Por lo que yo veo, no sienten nada... ¿no?
Lo que percibo ante todo es amistad. Además, ¿qué ocurre con Theo?... ¿Astoria siente algo por él?
Respondiendo por partes. En esa escena justo eso es lo que intentaba transmitir, que Draco y Astoria están fraguando una amistad muy bonita, pero que no hay nada más. Sobre lo que ocurre con Theo más adelante se responde esta pregunta, asi que no quiero adelantar cosas :)
Otra cosa que no termino de entender (por favor no pienses que soy tonta jaja) es la relación entre Ron y Skie, porque esta última parece enamorada de Riva, ¿no?...
Tengo muchísimas ganas de poder leer el siguiente cap. Esto está cada vez más interesante :)
Esto si que lo voy a aclarar porque puede que haya más gente con la misma duda. Ron y Skie se quieren mucho, muchísimo. Si Riva y Hermione no existiesen podrían ser enormemente felices juntos, pero existen, así que están enamorados de otras personas y se apoyan el uno en el otro para intentar olvidarlas.
Skie le ha hecho mucho bien a Ron transformándolo en alguien más paciente, más seguro de sí mismo y más adulto. Y por su parte él la ha ayudado a sonreír más a menudo, a no tomárselo todo tan en serio y a ver ciertas cosas con un punto de vista nuevo.
No sé si se nota, pero son una de mis parejas preferidas :)
Mory:
La maldición de Riva y Skie es que nacieron como personajes de rol y eso siempre es una putada para cualquiera.
Y si, estoy contigo, aunque me encanta escribir a mis niños originales, a los que pertenecen al canon les tengo un apego especial :)
Eponine:
Adarae :) :) ¿Qué tal todo? Espero que muy bien y que los exámenes te salieran genial.
Qué bien que hayas actualizado.
Ya sabes que yo sigo con la historia.
Al final aprobé todo y estoy en una empresa haciendo mis practicas :)
Me ha gustado mucho la pareja Riva-Scott/Skie. Me da mucha pena Riva, la pobre a tenido que pasar por tantas cosas, y Skie, también, me da mucha pena, porque es un amor imposible lo suyo con Riva, o tal vez no, quien sabe. A todo esto, ¿y Ron? ¿que pasa con el? Porque Skie está con el.
Un poco más arriba le respondo a Emma estas mismas preguntas.
Es normal que Riva y Skie den pena, lo están pasando muy mal. Respecto a Ron, no olvidéis que él se los puso con Hermione sin dudarlo. No es una traición, ellos son MUY BUENOS AMIGOS, SE QUIEREN MUCHO, pero si el otro tiene oportunidad de estar con quien quiere de verdad, no pondrían problemas.
Y me ha parecido muy graciosa la parte de Draco y Astoria. Me gustaría ver como pone en práctica Greengrass lo aprendido... con Theo.
A ver, a ver :) Esperemos que no olvide lo de cerrar los ojos o se pondrá bizca y la liaremos. JIS JIS JIS.
Se echa de menos algo de Dramione, yo ahí lo dejo Jajajajajaja.
Cuando ha llegado tu review estaba escribiendo su escena, así que … :)
Nada, guapa, que me lo he pasado muy bien leyendo. Que mucho ánimo y hasta la próxima actualización.
Muchos besos!
Un beso enorme y espero que te haya gustado el capítulo.
