Bueno, pues aquí os dejo otro cap. Espero que os mole. En mi perfil podéis ver mi tuiter, ask y demas redes sociales por si queréis hablar conmigo. Un beso. Ada
Habían preparado una cena especial para las dos, no sólo porque fuese la víspera de navidad, sino porque hacía más de un año que Skie y Rayn no podían hablar a solas y tranquilas.
Los Hidden eran cinco hermanos, algo inaudito en una familia de sangres limpias, pero sus padres siempre habían tenido ese aire de rebeldía consentida por la alta sociedad, muchos hijos y amarse de forma abierta… ninguna de las dos bien vistas en sus círculos.
El hermano mayor Erth era el perfecto hijo. Siempre obediente, siempre perfecto, nunca les había dado ningún disgusto. La segunda Fyar había ido al colegio y después cumplió con su deber casándose. Entonces llegaron los mellizos: Rayn y Kloud y las cosas empezaron a torcerse. Y seis años después, cuando ya eran mayores y no esperaban más hijos, llegó Skie.
Hay familias en las que a los niños y niñas de la vejez se los trata con mayor condescendencia, no fue este el caso. Skie fue educada del mismo modo que todos sus hermanos, pero con quince años cuando prometieron a Rayn y enfurecido Kloud se escapó su vida se acabó.
Quizás por eso cuando al año siguiente rompió su compromiso sus padres fueron tan estrictos al darle la espalda, no podían soportar la vergüenza de tener a dos hijos como Kloud y ella y que los otros tres fuesen obedientes, no les compensaba.
Erth le dio un gran discurso a Skie sobre responsabilidad familiar y Fyar estuvo a su lado todo el rato con un rictus de desaprobación. Pero no Rayn, ella la entendió, siempre había sido su hermana preferida y lo demostró apoyándola frente a su familia. Pero vivía en Francia con su marido, así que no se veían mucho.
Cenaron entre risas y anécdotas del tiempo que llevaban sin verse. Skie le contó cómo había empezado con Ron y en qué consistía su relación. Rayn se quedó pensativa.
—Es una pena, creo que hacéis una gran pareja y que podríais ser muy felices.
—Yo también lo creo a veces, pero entonces me la cruzo por el colegio y el dolor sigue siendo tan agudo que entiendo que no lo he superado.
Retiraron los platos y sirvieron el postre. Iban a sentarse cuando sonó el timbre, las dos se miraron desconcertadas, no esperaban a nadie.
Rayn fue a abrir la puerta y al otro lado se encontró a Angelo.
—Que sorpresa, Alexandretti. No te esperaba.
—Me he escapado un rato, tendré que volver antes de que noten mi ausencia, pero estaba preocupado y quería ver cómo estaba Skie.
Ella se retiró de la puerta cediéndole el paso. El Premio Anual se precipitó hacia el interior dándole un gran abrazo a su mejor amiga y, tras asegurarse de que estaba bien, empezó a regañarle.
La chica soportaba el discurso con resignación, hasta que su hermana acudió a rescatarla con un trozo de pastel de chocolate para Angelo.
—Déjala, ya ha pagado su estupidez con creces. Venga vamos a comernos esto, tiene muy buena pinta.
Se sentaron a la mesa, comieron tarta y bebieron té en un agradable ambiente, pero pronto Skie empezó a bostezar.
—Esa medicina que me da Cedric me deja totalmente fuera de juego.
—Pues ve a dormir, yo ayudaré a Rayn a recoger esto y después volveré a casa.
—¿No te importa?
—Lo que sea por mi principessa.
Les dio las buenas noches con un beso en cada mejilla y se fue a dormir.
Quitaron la mesa en silencio, apenas sin mirarse, como si fuesen un par de desconocidos.
—¿Vas a seguir sin mirarme?—Rayn puso una mano en el pecho del muchacho deteniéndolo.
—Deja tus jueguecitos para tu marido, a mí no me interesan.— La apartó y siguió andando hacia donde había dejado su abrigo con la clara intención de irse.
—Amore, espera. Tenemos que hablar.
Angelo se acercó cogiéndola por ambos hombros, casi levantándola del suelo, apretando los dientes para contener la rabia que se le desbordaba por las grietas de su coraza de indiferencia.
—Perdiste el derecho a llamarme así hace años, el día que elegiste al francés y me rompiste el corazón.
—Tenías quince años y estabas prometido con mi hermana pequeña.
—Eso no pareció importarte demasiado para follarme durante meses.—La soltó y se dió la vuelta. Nunca le había contado nada de esto a Skie, a pesar de que su compromiso había sido algo concertado, no sabía como podría tomarlo su amiga.
—Déjame explicártelo.
—La explicación llega demasiado tarde.—No la miró al decirlo, se quedó a medio camino de la puerta.
Ella volvió a sujetarle del brazo.
—Por favor.
No contestó pero se dejó llevar a la habitación donde Rayn dormía, la conversación podía ponerse intensa y no querían despertar a Skie. Lanzaron un muffliato para asegurarse de que su conversación no fuese escuchada.
La habitación era bastante pequeña, una cama, un armario y un poco más de espacio para pasar. Hicieron aparecer un par de sillas y la chica añadió copas y vino, no se veía capaz de tener esa charla sin un poco de alcohol.
Los recuerdos eran casi palpables entre ellos. Cuando terminaron en Hogwarts quinto curso, Skie invitó a Gwyn y Angelo a pasar todo el verano en su casa y ellos aceptaron. Al principio empezó como una broma. Angelo miraba embelesado a la hermana mayor de su amiga, que con veintiún años le parecía muy mayor y sofisticada. El chico medio italiano siempre había sido adelantado para su edad, pero además durante ese año había terminado de desarrollarse, pasando de tener un cuerpo lleno de esquinas y desgarbado a medir un metro ochenta y cinco centímetros. No era muy musculoso, más de tipo fibrado, pero era casi imposible no quedarse mirándolo, la mezcla de rasgos entre su padre italiano y su madre inglesa había creado a alguien que llamaba la atención.
Angelo apenas era consciente de su nuevo aspecto, siempre había sido tímido con los extraños y su sentido del humor solo salía a relucir con sus dos amigos. Quizás por eso no supo como actuar ante la repentina atención que le prestaba Rayn.
Para un chico de su edad que alguien como ella le hablase era como si una estrella bajase del cielo para ayudarle a hacer los deberes de pociones. Y aún más increíble era que parecía estar coqueteando.
La muchacha tuvo que acorralarlo tras una cena y besarlo para que asimilase que aquello era real y, tras aquello, ningún rincón de la Mansión de los Hidden estuvo a salvo de la voracidad de los jóvenes. Nunca tenían suficiente el uno del otro, no se cansaban de los besos, las perezosas caricias por debajo de la mesa. La noche que Rayn se coló en su habitación para pasarla juntos aún pervivía en la memoria de Angelo como la más especial de su vida. Entonces, de la minuto al siguiente ella le dijo que a final de verano se iría a Francia para conocer a su marido y casarse. Pensó que se moría, le rogó que no lo hiciese, que se casase con él, después de todo no creía que sus padres pusieran muchos reparos ya que lo habían prometido con Skie. Pero ella fue inflexible, era su deber y cumpliría con él.
Angelo cambió para siempre, pasó a ser el chico cínico que todos conocían.
Y allí estaban, casi dos años después, intentando comportarse como adultos y mantener una conversación tranquila al respecto.
El muchacho intentó mantenerse tranquilo, pero le resultaba casi imposible aparentar que todo estaba bien. Se levantó y empezó a dar vueltas por la habitación, allí sobre la cómoda había una foto de todos los hermanos. La cogió y se la quedó mirando. Eran muy atractivos, casi se podría decir que demasiado, viendo a los mayores uno podía entender los ataques de humildad que tenía Skie a veces.
—Uno de mis antepasados criaba ovejas.—Comentó Rayn sin venir a cuento.
—¿Cómo?
—Ya sabes que mi familia se dedica a la cría de ganado. Uno de mis antepasados decidió que aplicaría los mismo metodos que usaban para las ovejas en sus descendientes, quería que todos fuesen atractivos e inteligentes. Por eso en mi familia, a veces, se perdona que la sangre no sea la más pura, siempre y cuando tus ojos sean claros y tu pelo oscuro.— Ella se había levantado llegando a su lado, cogió la fotografía y la volvió a poner en su sitio.—Mis ojos marrones fueron una decepción para todos.
Angelo la miró sin terminar de creerse lo que acababa de oír.
—¿Qué sentido tendría hacer eso?
—Muy fácil, querido, vendernos más caras. Si las Hidden somos perfectas, todos querrán comprarnos y pagarán un precio desorbitado por el privilegio de tenernos en su árbol genealógico.
Se quedó atónito ante la respuesta, sonaba tan frío y calculado. Siempre había pensado que en su familia lo tenían todo medido pero, escuchando lo que Rayn decía, se daba cuenta de que eran simples aficionados.
—¿Por eso te marchaste, te habían vendido?
—Justo.—Volvió a sentarse.— Me prometieron a un mago francés al que ni siquiera conocía, veinte años mayor que yo. Kloud se enfadó tanto con la decisión de mis padres de casarme y con la mía de no rebelarme que se marchó de casa.
—¿Por qué no te fuiste?—Angelo se sentó frente a ella, esperando ansioso su respuesta.
—No podía hacerle eso a mis padres. Y al final tuve suerte.
—¿Suerte?
—Si, Angelo. Me enamoré de mi marido a pesar de todo.
Volvieron a quedarse en silencio, reflexionando sobre todo lo dicho.
—¿Entonces eres feliz?
Ella asintió, con un nudo en la garganta, incapaz de obviar el dolor que le había hecho al marcharse. Se levantó y buscó algo en su maleta. Era un viejo cuaderno de recortes, volvió a sentarse y se lo ofreció al Slytherin.
—Al principio te escribía cada día—rió un poco avergonzada—Varias veces al día en realidad, te contaba todo lo que pasaba. Quizás, leyéndolo puedas llegar a entenderme.
Angelo cogió el obsequió sin decir nada. Y tras aquello se despidieron. No había nada más que decir.
El italiano salió de la casa y caminó un rato por las frías calles londinenses, pensando en todo lo que la chica acababa de decirle. Era mucho que procesar. Al final cuando llegó a un callejón oscuro y solitario sacó el traslador que había preparado y volvió a casa de su familia sabiendo que no conseguiría dormir en absoluto.
Era la noche antes de navidad. En la casa de Grimmaud Place reinaba un ambiente festivo. Arthur ya estaba en casa y además tenían unos pocos invitados para aquella noche.
Molly dirigía a todos como si de un general se tratase y nadie se oponía a sus ordenes. Para las siete de la tarde la casa brillaba como nunca y el salón principal estaba lleno a rebosar de manjares con una pinta deliciosa.
Subieron a cambiarse para la cena. Ron bajó el primero aún abrochándose las mangas de la camisa, una de las que Harry y Lily le habían regalado aquel otoño, cuando sonó la puerta. Al ver que no había nadie más por los alrededores se encogió de hombros y fue a abrir. En la puerta estaba Skie, pero no la versión enferma que había visto envuelta en pijamas de franela, no. Aquella era la versión de siempre, que lo dejó clavado en el dintel con su sonrisa.
—¿Quién es, Ron?— Molly salió de una sala lateral donde había estado ultimando los detalles.
El muchacho pareció salir de su ensoñación haciendo pasar a la chica.
—Mamá, te presento a Skie Hidden. Premio Anual, Prefecta de Slytherin de séptimo … y mi novia.— Soltó Ron con las orejas coloradas.
—Un placer, Señora Weasley.— Saludó con perfectos modales.
—Llámame Molly, niña. Ron, acompáñala a su cuarto a que se instale antes de la cena. He oído que has estado enferma ¿ya te encuentras mejor?—La matrona de los Weasley la miraba con amabilidad y sincera preocupación, como si esta no fuese la primera vez que la veía, como si la hubiese visto crecer. Aunque tras todo aquello percibió una voluntad de hierro y una fiereza que parecía decir "hazle daño a mi pequeño y sabrás lo que es bueno".
—Mucho mejor, Se … Molly, gracias por preocuparse.
El gryffindor no podía apartar la mirada de la morena, parecía tan tímida, toda sonrisas y buenas maneras con su madre… Debian de habérsela cambiado, aquella no era la Hidden a la que estaba acostumbrado. Cuando se libraron de las amables atenciones de la señora Weasley subieron un par de tramos de escaleras, hasta la habitación que le habían preparado a Skie para pasar la noche. No era muy grande, pero contaba con un pequeño baño. Sirius había insistido en darle ese dormitorio por si se sentia enferma en mitad de la noche.
Hermione se despidió de todos. Iría a cenar con sus padres, los echaba mucho de menos y en estas fiestas la añoranza se volvía casi física. Era difícil para ella tener que elegir de continuo entre los dos mundos, y en esta ocasión las ganas de pasar una navidad sin sentir que los problemas del mundo descansaban sobre sus hombros se había tornado demasiado atractiva, aunque eso supusiera dejar a Harry y Draco sin supervisión. Le había hecho prometer a Ginny que los mantendría alejados de todo tipo de armas y después de despedirse de Skie le suplicó que ayudase a la pelirroja.
—Son idiotas.
—Tranquila, si hace falta les daré con una sartén en la cabeza.—Hermione y Ron la miraron con horror—. Es una broma. Pero te juro que los mantendré a raya.
La castaña se fué de la casa todavía con aire preocupado y cogió un taxi que la alejaría de allí por un par de días.
La cena fue bastante animada, aunque se echaba de menos a Hermione y Harry estaba mucho más silencioso de lo que era habitual en él. Cuando terminaron el postre ayudaron a recoger y se marcharon a sus habitaciones, habían sido unos días largos y necesitaban dormir.
Ron esperó a que la casa se quedase en silencio, se levantó de la cama y empezó a andar hacia la puerta, Skie le había pedido que fuese a dormir con ella y no pensaba dejarla sola.
—Llevate la bata, Weasley, que luego refresca—.Harry seguía leyendo su libro como si nada, pero su sonrisa socarrona traicionaba sus pensamientos.
—No es lo que crees, Potter—contestó abrigandose.
—¿No vas a la habitación de Skie a pasar con ella la noche?
—Sí—reconoció el pelirrojo cogiendo el pomo de la puerta—pero solo a dormir.
—Ajá a lo que sea que estas diciendo.
—Si no tuviese una cita te ibas a enterar. Atreverte a mancillar así el nombre de mi amada.
Harry levantó la vista, cerró el libro y se levantó de la cama acercándose de forma lenta y precavida a su mejor amigo.
—Sal de este cuerpo, Satanás—.Puso la mano en su frente con gesto dramático mientras decía las palabras con tono lúgubre.
Ron empezó a reír apartando el brazo de un golpe, eran ya muchos años juntos y se había acostumbrado a sus bromas muggles.
—Nos vemos por la mañana.
—Hasta mañana.
Caminó por los pasillos en silencio, aún riéndose cada vez que se acordaba de la ocurrencia de su mejor amigo.
Llamó a la puerta entrando en la habitación de su novia sin esperar respuesta.
Estaba en penumbra, con solo la luz de una cuantas velas iluminando la habitación desde la cómoda que había frente a la cama.
Ron se acercó a la cama, Skie dormia y no quería perturbar su precario descanso. En la mesita descansaba el vial con la última poción que Cedric le había dado. Se quitó la bata, las zapatillas y se metió bajo las sábanas abrazando a la chica, acomodándose junto a ella, como había hecho la noche que pasaron juntos en su casa. Ella se revolvió entre sus brazos mirando su cara.
—Buenas noches, extraño.—La voz le sonaba rara, aún tomada por el sueño y los ojos entreabiertos empezaban a enfocarlo.
—Hola, amor. Perdona si te he despertado.
—No pasa nada—. Contestó ella besando su cuello con suavidad.
—Skie—protestó—para o no podré contenerme.
—Ronnie—ronroneo quitando las sábanas y mantas para descubrir un camisón de raso de color rojo con adornos dorados. Era de tirantes, con el escote en forma de uve y le llegaba apenas por medio muslo—. Feliz Navidad, cariño.
Se la quedó mirando incapaz de decir nada. Estaba preciosa, con el pelo algo alborotado por el sueño y las mejillas ruborizadas. Tenía que reconocer que el camisón era increible y sexy, muy sexy.
—Es un detalle, Skie. Además lo has elegido en los colores de Gryffindor—deslizó un dedo por las filigranas doradas del tirante—. Pero no parece demasiado cómodo.
—La verdad, es que no lo es.—Su risa cristalina llenó la habitación.
El muchacho sonrió acariciando sus labios con los dedos.
—Me faltan palabras para decirte lo bonita que eres, Skie—cogió la varita de la mesita de noche—¡accio pijama verde!— y el pijama de franela que le había visto un par de días atrás salió de la pequeña maleta volando hacia ellos. El pelirrojo sujetó la parte de arriba, dejando a un lado los pantalones y la ayudó a ponérselo, deshaciéndose del incómodo (aunque erotico) camisón con otro movimiento de varita.— Así. Esta eres tú.
Ella se lo quedó mirando, incapaz de decir nada, había vuelto a hacerlo. Ese mocoso lograba desarmarla por completo a base de dedicación y entrega. Empezaba a entender a Gwyn, si estar con un Gryffindor era así, con razón su amigo había perdido la cabeza por De La Rosa.
Acortó la distancia que los separaba, uniendo sus labios a los del pelirrojo en un beso delicado. Estaban sentados sobre la cama, él aún sujetaba su varita. Skie se la tomo prestada y lanzó tres rapidos hechizos consecutivos: un muffliato, un calefactor y uno que cerrase la puerta.
—Mejor—dijo antes de lanzarse contra sus labios.
Pronto las manos siguieron a los labios y la camiseta del pijama del chico voló por los aires hasta el otro extremo de la habitación. La Slytherin se tumbó arrastrando a su pareja con ella, le encantaba la sensación de sentir el cuerpo de Ron sobre el suyo, enorme y cálido, alejando el frío que parecía comérsela desde dentro. Sus manos lentas y grandes recorrían las piernas desnudas sin prisa, acariciandola con levedad insoportable mientras su boca mordía y besaba su cuello, su clavícula y sus labios sin ningún orden aparente.
Subió por sus costados, arrugando la tela a su paso, dejando caminos ardientes marcados en su vientre con sus pulgares, mientras con su lengua iba trazando arabescos imposibles en su ombligo.
—Shh, Ronnie, espera—.Lo atrajo hasta sus labios para volver a besarlo y con un movimiento de cadera, situarse encima—tu turno.
Skie sujetó uno de sus brazos llevándolo a la cabecera de la cama y sacando una larga tira de seda de algún lugar, ató la muñeca del muchacho con un nudo simple, que podía deshacerse con un simple tirón.
—Pero…
—Puedes liberarte cuando quieras, pero preferiria que no lo hicieses hasta que yo te desate.
Una vez que ambas muñecas estuvieron aseguradas, volvió a besarlo lenta y provocadora. Desplazó sus dedos finos, pequeños y fríos por su torso desnudo, abriendo el camino que después seguía su boca, cálida y anhelante.
Se deslizó todo el camino hasta el ombligo, en el que hundió juguetona la nariz, para seguir su camino descendente cubierto de suave vello dorado que se perdía en los pantalones del pijama.
Sujetó la cinturilla elástica con fuerza y fue bajando la molesta tela todo lo despacio que pudo sin dejar de mirar a Ron a los ojos. Cuando liberó su erección el pelirrojo dio un pequeño salto involuntario. Skie terminó de quitarle la prenda y sonrió.
—Mmmm, Ronnie.—empezó a decir relamiéndose— Me estoy mojando solo de verte.
—Skie, yo…
Pero no dejó que terminase la frase, se inclinó y con delicadeza sostuvo su miembro con las manos y tras un segundo de vacilación comenzó a recorrerlo con la lengua.
Ron se agarró a los barrotes de la cama, tensando su cuerpo de forma involuntaria.
—Jooodeer.
Sentir su boca húmeda rodeandole, sus labios suaves acariciándolo, como su saliva iba mojando su polla centimetro a centimetro, era lo más increíble que el pelirrojo hubiera experimentado nunca.
Se alegraba de que hubiesen hecho un hechizo silenciador, pues su placer era tan enorme, que se veía incapaz de retener los gemidos roncos que le nacían desde el estómago y sin ningún pudor escapaban por su boca en forma de jadeos, notaba que estaba a punto de explotar.
—Skie...no voy a aguantar… mucho más.
La chica al escucharlo se deshizo en un par de movimientos de la ropa que le quedaba y se montó a horcajadas sobre él, dándole la espalda. Puso las manos sobre las rodillas de Ron y de forma lenta, tomándose el tiempo necesario para que su cuerpo a acostumbrarse, lo fue introduciendo en su interior provocando en Ron una serie de gemidos que la pusieron aún más cachonda. Le gustaba oírle así, incapaz de guardarse nada, regalandole los oídos con el placer que le daba.
Empezó a moverse de manera sinuosa, arqueando la espalda mientras mantenía el equilibrio con las rodillas. Notó las manos de Ron ancladas en sus caderas, sujetandola y empezando a marcar un ritmo más intenso.
—Has hecho… trampas…
—Castigame.—Sus palabras roncas de deseo bailaron en su oreja haciendo que su excitación se elevase aún más.
Ron volvió a ralentizar el ritmo atrayendo a la chica hacia él hasta que ambos terminaron acostados de lado en la cama. La sujetaba por la cintura sin dejar de moverse dentro de ella.
—Skie—murmuró dándole un mordisco en el hombro.
—mmm—gimió ella demasiado enfocada en la otra mano del pelirrojo que acababa de tomar posesión de su clítoris y lo acariciaba con parsimonia.
—Creo que he hecho algo mal.—Su voz entrecortada era apenas un susurro, que era incapaz de asimilar que fuese capaz de equivocarse en algo.
—¿Po...or… quuuu...ué?—consiguió articular tras reunir toda su fuerza de voluntad.
—Me he corrido, pero aún la tengo dura…¿es eso malo?
—Circe bendita, Ronnie.—Apretó los ojos, dejando caer la cabeza contra su hombro, mientras sus manos se aferraban a la cintura del muchacho— más, por favor,más— notaba su voz sollozante, llena de un anhelo que nunca antes había sentido.
El Gryffindor imprimió un poco más de ritmo a sus embestidas, haciéndolas más profundas, sin dejar de acariciarla, llevando a Skie directa al orgasmo.
Se quedaron quietos, callados, aún abrazados. Impresionados por lo que acababa de ocurrir entre ellos.
—¿Estás bien?—Ron besó el cuello de Skie tras retirarle un mechón de cabello.— Tiemblas.
La chica tomó aliento, sin atreverse a mirarlo a la cara.
—Esto que ha pasado… no es lo normal—.Terminó por decir.
—Perdoname—La abrazó aún más fuerte—. Se que he sido un poco torpe ¿te he hecho daño? ¡Merlin Skie! Lo siento tantísimo—.El empezó a desenredar las manos de su cintura, separando sus cuerpos, que aún permanecían unidos.
Skie aprovechó el espacio para girarse y sujetarle la cara con las manos, besandolo.
—Ha sido tan bueno, que temo ponerme en pie. No creo que las piernas me sujeten.
—¿Cómo?—Ron la miró en la semioscuridad con los ojos como platos.
—Lo que escuchas, pelirrojo. No es que sea la bruja más experimentada del planeta pero puedo decirte que esto no es lo normal.
—No te burles.
—Nunca me reiría de algo como esto.
—¡Pero…
Ella volvió a besarlo cortando sus protestas.
Se limpiaron un poco, deshicieron los hechizos y Skie aprovechó para ir al baño. Cuando volvió, el pelirrojo ya dormía, así que sopló las velas, se quitó la bata y deslizó su cuerpo junto al de su novio, sin terminar de comprender que era lo que acababa de suceder entre ellos dos y decidida a hablar con Angelo, si alguien tenía respuestas, seguro que era el italiano.
Harry se levantó de la cama cansado de dar vueltas. Desde la visita al hospital con los Weasley y la conversación que había espiado después donde los adultos discutian si podria estar poseido por Voldemort, apenas si conseguía dormir un par de horas por noche. Sueños intranquilos y plagados de pesadillas en las que se convertía en el arma que el Lord Oscuro usaba para ganar la guerra.
Ron se había ido en cuanto la casa se quedó en silencio dejándolo a solas con sus lugubres pensamientos.
Se puso la bata y las zapatillas e intentando no hacer ruido bajó las escaleras hasta la cocina. Remus le había dado una infusión un par de dias atras que le había ayudado a dormir algo y recordaba donde la guardaba, quizás si se preparaba un poco…
Cogió una taza, puso las hierbas dentro y se acercó a la chimenea donde siempre había una antigua tetera al fuego, se sirvió el agua y sentándose en una de las sillas cerró los ojos con un suspiro esperando a que los cinco minutos pasasen.
—¿Una mala noche?—Harry casi se cae de la silla al escuchar la inesperada voz en la oscuridad, pero recuperó el tipo rapidamente.
—Podría decirse, Malfoy ¿Y tú?¿Te han puesto un guisante bajo la cama?
—¿Otra vez haciendo chistes muggles, Potter? Por muy ingeniosos que sean tus insultos, si tienes que explicarlos, pierden gracia.
Harry apoyó los codos en la mesa sujetándose la cabeza.
—No tengo fuerzas para esto, Draco.
—Mi pregunta iba sin segundas, Harry—.El rubio bebió un sorbo de la taza que tenía entre sus manos— No siempre busco pelea, en ocasiones solo siento curiosidad.
Siguieron tomando de sus tazas en silencio unos minutos.
—Estos últimos días no estoy durmiendo muy bien—. Terminó por decir Harry, Draco asintió en silencio animandolo a continuar—Tengo pesadillas—hizo otra pausa—desde que escuche una conversación.
—Nunca imagine que Hermione fuese una neurótica, tendría sus aplicaciones prácticas—murmuró el rubio levantándose—.Harry coge tres tazas, una tetera y esperame en mi habitación, no tardaré mucho.
El moreno no entendía del todo lo que estaba pasando, pero confiaba en Hermione y si ella le había pedido al Slytherin que hiciese algo por el, no pensaba ponérselo difícil. Así que por una vez y sin que sirviese de precedente, hizo lo que le pedían.
Ginny salió de su sueño al sentir como la sacudían.
—Pelirroja, despierta, te necesito.
—¿Qué pasa?—Se sentía incapaz de abrir los ojos, así que los mantuvo cerrados.
—¿Recuerdas que Hermione nos dejó encargado algo por si a Potter le daba por hablar?
La chica se incorporó en la cama despierta por completo.
—¿Donde esta?
—En mi cuarto.
—Pues vamos a ello.
Cuando llegaron Harry los esperaba con las manos hundidas en los bolsillos mientras observaba cómo fuera caían gruesos copos de nieve—. Habéis estado hablando de mí, ¿no? Bueno, la verdad es que ya me estoy acostumbrando.
—Queríamos hablar contigo, Harry —dijo Ginny sentándose en la cama de Draco—, pero como desde que llegamos no has hecho más que evitar el tema…
—No quería que nadie hablara conmigo —admitió él, que cada vez se sentía más molesto.
—Pues ésa es una postura muy estúpida —replicó Ginny con enojo—, dado que yo soy la única persona que conoces que ha estado poseída por Quien-tú-sabes, y por lo tanto puedo explicarte lo que se siente.
Harry se quedó callado, asimilando el impacto de aquellas palabras. Entonces se dio la vuelta.
—No me acordaba de eso —se excusó.
—Pues tienes suerte —dijo Ginny fríamente.
—Lo siento —se disculpó Harry con sinceridad—. Entonces... ¿creéis que estoy poseído?
—A ver, ¿recuerdas todo lo que has hecho? —le preguntó Ginny—. ¿O hay largos periodos en blanco de los que no recuerdas nada?
Harry se exprimió el cerebro.
—No —contestó tras una pausa.
—Entonces Quien-tú-sabes no te ha poseído nunca —dedujo Ginny con simplicidad—. Cuando me poseyó a mí, no recordaba lo que había hecho durante horas seguidas. De pronto me encontraba en un sitio y no tenía ni la más remota idea de cómo había llegado hasta allí.
Harry no se atrevía a creerla, y sin embargo, pese a su reticencia, el peso que lo abrumaba empezó a aligerarse.
—Pero ese sueño que tuve sobre tu padre y la serpiente…
—Hermione me contó que ya has tenido sueños de ésos otras veces, Harry —terció Draco—. El año pasado tenías visiones de lo que el Lord se traía entre manos.
—Esta vez ha sido distinto —aseguró su amigo moviendo negativamente la cabeza—. Yo estaba dentro de aquella serpiente. Era como si yo fuera ella... ¿Y si Voldemort se las ingenió para transportarme a Londres?
—Eso es imposible, Potter. Nadie puede aparecerse en los terrenos del castillo, ni siquiera él.
—No te levantaste de la cama, Harry —intervino Gin—. Ron te vió retorciéndote en sueños, por lo menos durante un minuto, antes de que consiguiera despertarte.
Harry empezó a pasearse de nuevo por la habitación. Cavilaba. Lo que todos afirmaban no sólo resultaba consolador, sino que tenía sentido... Cogió sin darse cuenta la taza que descansaba sobre la mesa y se la bebió de un trago, aliviado.
Encendieron la chimenea y se sentaron a disfrutar de sus bebidas. El moreno se fue quedando dormido casi sin darse cuenta, hasta que su cabeza descansó en el regazo de Ginny que de forma inconsciente le acariciaba el pelo.
—Siento lo del diario—Draco miraba el fuego de la chimenea que trazaba caprichosas formas en su serio semblante.
—No fue cosa tuya.
—En realidad si. Si yo no hubiese sido un estúpido, si no me hubiese metido con tu hermano y Harry mi padre no habría tenido la oportunidad de colarte esa cosa entre los libros.
—Ya no eres esa persona, Draco. Solo tenías doce años. Todos somos imbéciles a los doce.
—Bueno, me conozco a algunos que son imbéciles con quince.—Sonrió señalando a Harry con la cabeza—. ¿No sé da cuenta de que sólo está en paz a tu lado?
—No es tan simple. Ojala fuésemos normales, ojala pudiésemos ser como cualquiera de nuestra edad, pero esa posibilidad nunca ha estado a nuestro alcance.
—Es triste.
—Es realista, Sly. Tengo la seguridad de que algún día, cuando todo esto termine, Harry y yo estaremos juntos, pero ahora, ahora no es nuestro momento.
—¿Lo mismo ocurre con Ron y Hermione?
Gin lo miró con una sonrisa.
—No, ellos dos son muy tontos.
Consiguieron contener la risa a duras penas.
—¿Quieres a Hermione?
—Si—la respuesta fue inmediata, sin ningún asomo de duda.—Antes de conocerla yo no tenía amigos, no de esa clase. Nadie en quien confiar. La gente que me rodeaba me buscaba por interés. Y ella ha cambiado eso, ha sido mi primera amiga de verdad.
—Así que lo de los besos y magreos solo es un extra.—Gin tomó un sorbo de su taza con aire inocente.
—No te diré que no me encantan, Gin. Pero si mañana Hermione me dijese que desea que nuestra amistad se torne más tradicional aceptaría sin dudar.
—Yo seré tu amiga, Malfoy.
Draco se giró a mirarla conmovido por el sincero ofrecimiento, pero era quien era, así que ocultó sus sentimientos bajo una broma:
—¿Magreos incluidos?
Gin rió suavemente.
—Mejor sólo amigos, rubiales. Ya tengo suficientes líos amorosos sin meter a un Slytherin increíblemente guapo y sexy en la ecuación, pero no estábamos hablando de Theo ¿verdad?
—Ouch. Eso ha dolido.
Ginny se acercó y le dió un beso en la mejilla.
—Feliz Navidad, Draco.
—Feliz Navidad para ti también, Ginevra.
Pues ya estoy aqui con un nuevo capitulo en el que os doy MUCHISIMA información.
1. El libro de recortes que Rayn le da a Angelo puede que algún dia se transforme en un relato aparte, tengo ganas de escribirlo, pero el tiempo no me da.
2. Si quereis ver la foto de los Hidden está en la pagina Web: adarelatos (puntico molón) wordpress (otro punto) com, en la pestaña de Besos en la Oscuridad - detalles del capitulo y bajais al final del todo.
3. ¿Qué os parecen Draco y Ginny de colegas? A mi me dan un poco de miedo :P
Bueno y ahora paso a contestar a las no logueadas:
Emma Felton:
¡Menuda sorpresa, Adarae! ¿Un nuevo capítulo tan pronto? :) ¡Cuando lo he visto no me lo podía creer!
Este ha tardado muchisimo, como viene siendo habitual.
El capítulo me ha gustado muchísimo, y no solo por la parte Dramione que jejeje ha sido ajshhshjshshhwhsjajshhshjshshhwhsjw.
Me alegro de que te gustase el capítulo :)
Ron y Skie me tienen enamorada, que pena que en realidad ambos estén enamorados de otras personas. Pero creo que se compenetran muy bien.
A mi tambien me lo parece.
No me acordaba de que Cedric salía en el fic jajaja
Pobre Cedric tenemos tan asumido que esta muerto, que se nos olvida que en este fic lo salvé.
Harry y Ginny... son geniales, geniales. Me ha encantado su conversación. Me gusta bastante esta pareja y tu los manejas muy bien.
Es que estoy enamoradisima de ellos y eso se nota :3
Y Draco y Hermione... esta es mi parte favorita, como ya te habrás imaginado. Espero que Hermione se quiera acostar con Draco por ser él mismo, porque realmente quiere hacerlo con él y no para olvidar a Ron.
Esa es la idea.
Y Ginny jajajaja esta chica me encanta, o por lo menos cuando tú la escribes, como ha ido a la habitación de Draco a por Hermione y ha bromeado con el rubio.
Es el personaje con el que más me identifico y eso se nota :)
Muchísimas gracias por esta actualización express :)
Muchos besos y hasta pronto :)
A ti por leerme, nos vemos en el proximo capitulo.
Eponine:
Hola :) :)
¡Qué rápido has actualizado esta vez! ¡Qué bien!
Otra vez vuelvo a las andadas :P
Ayyyy Ron y Skie me gustan tanto, sin embargo ambos en realidad están enamorados de otras personitas: Hermione y Riva. ¿Habrá futuro para esta pareja? A mi me gustaría que si, porque son tan monos. Pero Riva también me gusta... sin embargo, ella no sabe que Scott es realmente Skie…
Que complicado es todo en este fic. Y que loca está la autora que no deja de hacernos comer la cabeza :P… Ya en serio, en la vida real, normalmente las cosas no son fáciles, ni esta todo clarisimo.
¡Hermione y Draco se tienen que acostar! Por favoooooooooor. Pero Draco tiene razón, que ocurra porque realmente es lo que ella quiere y no por olvidar a Ron. ¡Cómo me ha gustado el Dramione!
Buenoooo, sin prisa, que aún son jóvenes. Ya veremos lo que pasa :)
Oinsssss y Harry y Ginny oinsssss son requete monisimos. Espero que haya más escenas de ellos.
Jajajajaja. Tranquila, ellos siempre están.
Espero el siguiente capítulo con mucha ilusión.
Muchos besos guapa.
Pues aquí lo tienes :*
Ahhhh... por cierto, tengo dos preguntas:
¿ Por qué no te gusta Tom Felton?
No es mi tipo. Hay en algunas fotos que puedo llegar a verlo atractivo y me cae muy simpatico, pero no me gusta fisicamente. Tampoco me gusta Tom Hiddleston.
¿Por qué cambias las parejas cada vez que actualizas? XD
Para que entendáis que este fic es inclasificable. No es un Dramione, ni un Romione, ni nada… es algo único, como la vida, donde las cosas van pasando sin que sepas cual va a ser el final :*
