¡Hola! Vengo con un nuevo capítulo. Es un poco corto, pero espero que les guste.
Slash Torrance: James suele ser la voz de la razón, seguido por Meowth y después Jessie, pero muy atrás. Espero que este capítulo te guste.
Capítulo siete
Temor
Jessie estaba sentada en la fuente, con su uniforme de camarera color rosa. Por mucho que odiara admitirlo, el uniforme parecía hecho para una adolescente, pero no para una mujer de veinticinco años. La hacía sentir como una anciana con uniforme escolar.
Miró el enorme reloj que estaba en una torre de un edificio, probablemente el ayuntamiento. Eran las cinco y diez de la tarde. Lanzó un resoplido de impaciencia.
—¿Cuándo va a regresar ese idiota? —preguntó, sin darse cuenta que lo había dicho en voz alta.
—Salió hace quince minutos, Jessie —gruñó Meowth, sentado a su lado. Sostenía una bolsa de supermercado con algunas tazas de ramen de varios sabores.
—Lo sé, pero… —interrumpió la frase y comenzó a pasar su mano sobre la superficie del agua. Sentía deseos de llorar, pero no lo haría delante del pokemón.
Cuando James les contó que una chica lo había invitado a una cita, sintió que su plan se venía abajo, como todos lo que había hecho en su vida. Aparentemente, James no la amaba y solo había estado con ella para tener experiencia en el sexo y no quedar como un idiota con la chica indicada. Se sentía usada, pero no era culpa de James, sino la suya propia. Él no tenía forma de saber que ella había hecho toda la idiotez de amigos con derechos solo para poder acercase a James. ¿Cómo pudo haber sido tan estúpida?
—No me gusta que salga con esa tal Rita —dijo Meowth, de golpe—. Siento como si James estuviera saliendo con la boba de Misty.
Jessie se giró hacia él, sorprendida.
—¿Y a que viene eso? —preguntó, curiosa.
—¡Es una empleada de poketienda! ¡Son malvadas! Te tientan y seducen con las pelotas que exhiben en la tiendas y, cuando estás tranquilo, relajado, como si estuvieras jugando con ellas en las puertas del Cielo, aparecen las muy traidoras y te echan con sus igual de traidores pokemón a la calle —dijo todo eso con el fervor de un predicador fanático.
—Meowth, las pelotas están allí para que los entrenadores la compren. No es ninguna conspiración. ¿Por qué atraerían a los Meowth con pelotas, para luego echarlos?
—¿Maldad? —aventuró el felino.
Jessie optó por no discutir. Cuando el reloj marcó las cinco y media, decidió no esperar más y se levantó.
—¿Adónde vas? —preguntó Meowth.
—Regreso al globo. Ya compramos algo de comida y no tengo por qué estar aquí. James se va a tardar un rato.
Caminaron hacia el globo en silencio. Los dos estaban preocupados por la mujer, pero no querían admitirlo en voz alta. ¿Qué estaba haciendo con esa chica? ¿Acaso le gustaba de verdad o solo quería tomar un café gratis? Alguna que otra vez, Jessie había usado sus encantos para conseguir que un tipo en un bar le invitara a tomar algo. Pero James tenía una mentalidad inocente, a pesar de su historial criminal. ¿Cuáles eran sus verdaderas intenciones?
En el globo, Jessie volvió a ponerse su uniforme del Equipo Rocket, mientras que Meowth subía con su guitarra a la rama más baja de un árbol cercano.
Tú y yo
Solíamos estar juntos
Pensé que sería así para siempre
Pero tengo la sensación
Que te pierdo a cada segundo
No quiere creer mi corazón
Que aquí acaba el asunto
Jessie no estaba de humor para escuchar sus canciones depresivas. Tomó un guijarro del suelo y lo lanzó con todas sus fuerzas hacia Meowth. Le golpeó justo en el amuleto y el felino por poco se cae con la guitarra de espaldas hacia el suelo.
—¿Qué demonios te pasa? —le gritó, volviendo a mantener el equilibrio y tocándose el amuleto con una mano.
—Vas a provocar un suicidio a alguien si sigues tocando esas canciones capaces de quitarle el hambre a un Snorlax.
—¿Y desde cuando te molesta? —le preguntó Meowth, irritado.
—Desde ahora. Vuelves a tocar la guitarra hoy y te voy a romper los dedos, ¿oíste?
Meowth se bajó del árbol, refunfuñando por lo bajo. Revolvió en la canasta y sacó una pequeña radio a pilas y unos auriculares. Se los puso y se recostó en las raíces del árbol donde se había trepado. Probablemente escuchando más canciones depresivas para reproducirlas con la guitarra más tarde.
James no regresó hasta las siete de la tarde. Para variar, no llevaba su uniforme, sino que vestía de traje y corbata de color azul marino. Era la ropa más elegante que tenía que no parecía un disfraz de carnaval.
—Miren quien se dignó a aparecer —dijo Meowth con sorna, sacándose los auriculares.
—Sí, lo siento, estuve charlando con Rita más tiempo de lo que creía —se disculpó James. Parecía alegre y eso despertó una alarma en Jessie
—Mientras nosotros trabajábamos como esclavos —añadió ella, con un resoplido.
—Jessie, solo trabajaste unas horas de camarera, no haciendo rutas al mediodía —dijo James, de manera desdeñosa.
—Entonces, ve tú a servir las mesas, mientras yo voy a una cita con el primero que me encuentre.
James levantó las manos, en un intento de tranquilizarla.
—Relájate, Jessie. Además, ya conseguí trabajo para mañana, así que no te preocupes.
El rostro de Jessie se suavizó un poco.
—¿Ah, sí? Me alegro ¿En dónde?
—Con Rita. Mañana voy a ayudarla en la tienda. No me pagará mucho, pero es mejor que nada.
Meowth se levantó de un salto, como impulsado por un resorte. Sus ojos echaban chispas.
—¡Traidor! —dijo, señalando a James con un dedo. Incluso había sacado las garras—. ¿Cómo pudiste hacerme esto? ¡Vas a trabajar con el enemigo!
—Meowth, ni que me hubiese unido a la policía, por favor.
—Ojalá te hubieses unido a la policía, así serías más útil como cómplice. ¿Pero de que sirve que nos traiciones por "esa"?
—Descuento del quince por ciento en la poketienda y la posibilidad de encontrarnos con los bobos, ya que ahí venden pociones y antídotos.
Meowth abrió la boca para discutir, pero luego la cerró. Sus orejas y bigotes bajaron un poco.
—Tienes razón —dijo al final. Se sentó en el suelo y se puso los auriculares de vuelta.
—¿Qué le pasa? —preguntó James a Jessie, rascándose la cabeza.
—Ah, le caen mal las chicas de la poketienda. Algo como que lo echaban por robar pelotas allí.
—Ah, ya me lo imagino. Tenía que ser sobre cosas redondas.
—¿Vas a comer algo? Compré ramen.
James negó con la cabeza.
—No, coman ustedes. Yo tomé café con un trozo de pastel de chocolate.
James se metió en el globo y comenzó a cambiarse de ropa. Jessie se quedó mirándolo y luego torció la vista, para evitar que su compañero la vea con los ojos llenos de dolor. No permitiría que la viera como una chica tonta y llorosa por un amor perdido. Ya le había pasado antes y había prometido no llorar nunca más por un hombre. Pero James era distinto. Le dolía mucho más que lo que le habían dolido los hombres que pasaron por su vida para maltratarla y abandonarla, porque él no era como los otros.
Si, había sido una estúpida.
Jessie se despertó a mitad de la noche, con la boca reseca. James dormía a su lado, con la cabeza apoyada en su hombro. Pero Meowth no estaba.
Se levantó con cuidado, para no despertar a James y comenzó a buscar una botella de agua con la poca luz que le daba la fogata. Apenas la encontró, le dio un buen trago, a pesar de que estaba tibia. Terminó casi toda la botella y la dejó de vuelta en el globo. Ya organizaría todo mañana.
Unos leves acordes de guitarra se escucharon a lo lejos. Meowth debía estar con insomnio otra vez. Iba a acostarse otra vez, pero luego recordó que no era bueno tener a un Meowth mal dormido trabajando en la cocina y se dirigió a donde sonaba la música. A medida que se acercaba, podía oír la voz de Meowth:
Cuando das lo mejor de ti, pero no lo logras
Cuando consigues lo que quieres, pero no lo que necesitas ahora
Cuando estás cansado, pero despierto pasas las horas
Atascado en reversa
Jessie se acercó más y lo vio, sentado sobre la raíz de un árbol. No podía verlo bien, aunque distinguía su silueta bajo los rayos de la luna.
Cuando las lágrimas fluyan por tu cara
Cuando pierdes una cosa que no puede ser reemplazada
Cuando amas a alguien, pero te da la espalda.
¿Qué podría ser peor?
Jessie decidió que tal vez lo mejor era dejarlo solo, pero pisó unas ramas que crujieron ruidosamente. Meowth paró de cantar y se puso de pie.
—¿Quién anda ahí? —dijo, sacando sus garras de manera amenazante.
—Soy Jessie, Meowth, no te asustes —bufó ella.
—Ah —se volvió a sentar—. ¿No puedes dormir?
—Me levanté a tomar agua, nada más.
—Yo no puedo dormir. Esa tal Rita me preocupa bastante.
Jessie meneó la cabeza y se acercó un poco más a él. No era el único
—Apenas la conoció hoy y nosotros aún no la hemos visto —lo decía tanto para tranquilizar a Meowth como a ella misma.
—Pero él nunca hizo algo como esto. Tengo miedo, Jessie.
—¿De qué tienes miedo? ¿Qué esa mujer le haga daño?
—De que se quede con ella y no quiera volver a vernos nunca más.
A Jessie se le hizo un nudo en el estómago. Ella tenía el mismo miedo, pero no quería admitírselo, ni siquiera a ella misma.
—Oh, vamos —le dijo, con falsa seguridad—. Esto no es un cuento de hadas donde se conocen hoy y se casan mañana.
—Sí, ya sé. Pero James es muy ingenuo. Vaya a saber lo que esa bruja le estuvo diciendo en la cita. Quizás un montón de tonterías para que se quede y se olvide de nosotros.
—No más novelas ni canciones prohibidas para suicidas por un tiempo largo, Meowth.
—¡Estoy hablando en serio! ¿No tienes miedo por esa bruja?
—Va por el café gratis. Si una Meowth te ofrece atún gratis, vas a irte corriendo.
Meowth negó enérgicamente con la cabeza.
—Los pokemón somos distintos a ustedes, los humanos. No hay comparación.
—Meowth, estás…
—Esta bruja parece buena con James y le consiguió trabajo. ¿Qué preferirías en su lugar? ¿Amor y estabilidad económica o morirte de hambre con nosotros?
—Lo que yo elegiría no es lo mismo. Ahora ven con nosotros y duerme. Tenemos un largo día mañana.
Meowth pareció recapacitar.
—Está bien.
El felino se levantó y caminó despacio hasta la segura luz del campamento. Que la llevara el diablo si no había pensado lo mismo que él en algún momento de la noche. Jessie regresó y lo primero que vio fue a Meowth acurrucado en el pecho de James. La invadió una oleada de ternura mezclada con dolor al ver la escena y tuvo que quedarse inmóvil unos momentos para grabarse la escena en su mente antes de acostarse al lado de ambos.
Primera canción basada en Dont Speak, de No Doubt.
La segunda está basada en Fix You, de Coldplay.
Todo review se agradece.
